Lc 21, 20-28
25 de noviembre de 2021
La liberación de Cristo
24 de noviembre de 2021
Perseverar para salvarse
Lc 21, 12-19
23 de noviembre de 2021
Lo que ha de pasar
Lc 21, 5-11
22 de noviembre de 2021
Debemos saber qué es lo importante
Lc 21, 1-4
“1
Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del
Tesoro; 2 vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, 3 y
dijo: ‘De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. 4 Porque
todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado
de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir’”.
COMENTARIO
Este
texto del Evangelio de San Lucas aparece en diferentes momentos del Año Litúrgico.
Tiene, sin embargo, el mismo significado que tiene todo que ver con la forma en
que, a veces, vemos las cosas del espíritu y, sobre todo, relacionadas con la
Voluntad de Dios. Y es aquella viuda (pensemos en la situación de la mujer que
quedaba viuda y sin nadie que echara una mano) no tenía mucho. En realidad, no
tenía más que aquello que había echado en el lugar donde se depositaban las
limosnas. Y aquello le hace decir al Hijo de Dios que una mujer así, en aquellas
circunstancias de vida, había echado mucho más que el rico que, de manera
grandilocuente hacia lo propio pero con lo que le sobraba. Y aquella debía ser
una lección que no deberían olvidar nunca: a Dios le importa la verdad del
corazón y no la mera, simple y falsa, tantas veces, apariencia.
JESÚS, ayúdanos
a ser desprendidos con lo nuestro.
Eleuterio Fernández Guzmán
21 de noviembre de 2021
Demasiado para Pilato
Jn 18, 33b-37
19 de noviembre de 2021
Cuando intereses de los hombres no son los de Dios
17 de noviembre de 2021
Ser capaz de conocer a Cristo
Lc 19, 41-44
Dad al que tiene
Lc 19, 11a. 12-13.15a.16b-26
16 de noviembre de 2021
Salvar lo que está perdido
Lc 19, 1-10
"Entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico. Intentaba ver a Jesús para conocerle, pero no podía a causa de la muchedumbre, porque era pequeño de estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, porque iba a pasar por allí. Cuando Jesús llegó al lugar, levantando la vista, le dijo:
—'Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede en tu
casa.'
Bajó rápido y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos
murmuraban diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo, de pie, le dijo al Señor:
—'Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he
defraudado en algo a alguien le devuelvo cuatro veces más'
Jesús le dijo:
—'Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste
es hijo de Abrahán; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo
que estaba perdido.'"
15 de noviembre de 2021
Querer ver a Cristo para salvarse
Lc 18, 35-43
“35 Sucedió que, al
acercarse él a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo
limosna; 36 al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. 37 Le informaron
que pasaba Jesús el Nazoreo 38 y empezó a gritar, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de
David, ten compasión de mí!’ 39 Los que iban delante le increpaban para que se
callara, pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ 40
Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le
preguntó: 41 ‘«¿Qué quieres que te haga?’ Él dijo: ‘¡Señor, que vea!’ 42 Jesús
le dijo: ‘Ve. Tu fe te ha salvado’. 43 Y al instante recobró la vista, y le
seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.”
Aquel hombre, que estaba
ciego con lo que eso suponía, sabía que sólo un gran signo, un gran milagro,
podría sacarlo de la situación en la que estaba. Y esperaba el momento adecuado
para que el pudiese producirse.
El ciego confía en el
Maestro. Seguramente lo conocías de oídas y eso le hizo gritar cuando pasó
cerca de donde estaba. Sabía, más que bien lo sabía, que era la única persona
que podía salvarlo. Y le grita con confianza.
El hombre quiere ver pero también quiere conocer, verlo, a Quien le va a curar. Sabe que le va a curar. Y, por eso, Jesús le salva de la ceguera porque la fe salva. Y bien lo sabía aquel hombre y, claro, también, Quien lo iba a curar y, de paso, salvarlo.
JESÚS, ayúdanos a no ser ciegos.
Eleuterio Fernández Guzmán
12 de noviembre de 2021
Aviso a navegantes
'En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé. La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos. Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo no vuelva atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trate de salvar su vida la perderá; y el que la pierda la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos que estén en el mismo lecho, uno será llevado y el otro dejado; de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada'.
Entonces le preguntaron:'¿Dónde sucederá esto, Señor?' Jesús les respondió: 'Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres'.
11 de noviembre de 2021
Lo que debía pasar
Lc 17, 20-25
Jesús dijo después a sus discípulos: 'Vendrá el tiempo en que ustedes desearan ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: ' Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.
Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación'”.
10 de noviembre de 2021
Dar gracias a Dios
Lc 17, 11-19
9 de noviembre de 2021
Palabra de Dios
Jn 2, 13-22
8 de noviembre de 2021
Fe pequeña pero franca y verdadera
Lc 17, 1-6
“1
Dijo a sus discípulos: ‘Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de
aquel por quien vienen! 2 Más le vale que le pongan al cuello una piedra de
molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. 3
Cuidaos de vosotros mismos. ‘Si tu hermano peca, repréndele; y si se
arrepiente, perdónale. 4 Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces
se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás’.5 Dijeron los
apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe’. 6 El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como
un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en
el mar", y os habría obedecido’”.
COMENTARIO
No
podemos negar que el Hijo de Dios tiene muy claro lo que supone la fe. Por eso
pone ejemplos de qué supone la misma y lo hace para que todos sepan a qué
atenerse. El caso es que resulta más que complicado atenerse a lo que nos dice
porque, de hacerlo, a lo mejor, no nos atenemos a lo nuestro…
Quiere,
también, Jesucristo, que perdonemos. Él lo haría, como sabemos, en un momento
muy importante y crucial de su vida. Por eso no atiende a límite de veces que
se ha de perdonar. Al contrario, de ha de perdonar siempre y eso, como sabemos
es no atenernos nunca lo nuestro y no suele ser de nuestro gusto.
Tener
fe. Tal consideración tiene de la confianza en Dios nuestro hermano Jesucristo que
dice eso de que, de tenerla tan pequeña como un grano de mostaza (y es muy
pequeño) haríamos cosas que nos parecen imposibles. A lo mejor porque nuestra
fe ni siquiera es como tal grano…
JESÚS, ayúdanos
a tener fe como el grano de mostaza. Al menos, como el mismo.
Eleuterio Fernández Guzmán
7 de noviembre de 2021
Cuidado con las apariencias
Mc 12,
38-44
“38 Decía
también en su instrucción: ‘Guardaos de los escribas, que gustan pasear con
amplio ropaje, ser saludados en las plazas, 39 ocupar los primeros asientos en
las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; 40 y que devoran la
hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia
más rigurosa. 41 Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba
la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. 42 Llegó también una viuda
pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as.
43 Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo:
‘Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan
en el arca del Tesoro.44 Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en
cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía
para vivir.”
COMENTARIO
En
realidad, el episodio que nos narra hoy el Evangelio de San Marcos tiene todo
que ver con lo que nosotros solemos creer que pasa y con lo que Dios sabe que
pasa. Y es que había gran diferencia entre aquellos que echaban para el Templo
el dinero que les sobraba y aquella pobre mujer, viuda, que echaba no lo que le
sobraba sino, justamente, lo que le hacía falta para vivir. Y es que, en demasiadas
ocasiones creemos que Dios no ve nada de lo que hacemos cuando, en realidad, es
todo lo contrario y cuando creemos estar haciendo el bien, a lo mejor, tal cosa
no es así.
Aquella
viuda sí que hizo lo que tenía que hacer aunque la mayoría de las ocasiones a
nosotros nos pueda parecer otra cosa…
JESÚS, gracias por poner ejemplos tan claros de lo que es
bueno y de lo que, en el fondo, no lo es.
Eleuterio Fernández Guzmán
6 de noviembre de 2021
Dios todo lo conoce y saber
5 de noviembre de 2021
No dejarse engañar
'Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.
El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?' 'Veinte barriles de aceite”, le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.
Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?' 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz."
4 de noviembre de 2021
Saber a quién hay que servir
Lc 16, 9-15
3 de noviembre de 2021
La pura realidad de Cristo
Lc 14, 25-33
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: '“Éste comenzó a edificar y no pudo terminar'”.
¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee no puede ser mi discípulo.'"
2 de noviembre de 2021
Cristo el Camino, la Verdad, la Vida
Jn 14, 1-6
“‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí.
En la casa de mi Padre hay muchas mansiones;
si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando
haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice
Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice
Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
Nadie va al Padre sino por mí’”.
COMENTARIO
Jesús está muy interesado en que sepamos qué es lo que nos conviene
para nuestra vida eterna. Sabe que anhelamos alcanzar la misma y estar con Dios
y, para eso, debemos creer en Él.
Jesús nos lo dice con toda claridad: está en el Cielo preparándonos
estancias para que, cuando Dios quiera, las ocupemos. Y también nos habla de su
Parusía, cuando vuelva para juzgar a vivos y muertos.
El camino para ir a Dios lo sabemos porque nos lo dice Jesús: es
Él. Sólo, pues, creyendo en el Mesías, en su santa doctrina y en todo aquello
que hizo en su primera venida al mundo, podremos comprender lo que supone que
sea el Camino, la Verdad y la Vida.
JESÚS, ayúdanos a aceptarte
como Verdad, como Camino, como Vida.
Eleuterio Fernández Guzmán
1 de noviembre de 2021
Los bienaventurados
Mt 5,1-12a
“En
aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus
discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo:
‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los
Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la
tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán
saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán
misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a
Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados
hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque
de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien,
y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi
causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los
cielos’”.
COMENTARIO
Jesús tuvo que decir, en una ocasión, que no había venido a abolir
la Ley de Dios sino a darle cumplimiento. Y eso es lo que hace cuando, subido
en un promontorio, proclama las Bienaventuranzas, no dichas para sustituir a
los Mandamientos sino para darles, en efecto, cumplimiento.
Cada uno de los “preceptos” que aquí indica Jesús lo son para que
sepamos a qué atenernos acerca de lo que es verdaderamente para un discípulo de
Cristo. Centran, por así decirlo, nuestra fe
y la hacen efectiva, con relación a Dios Padre Todopoderoso.
Jesús termina las mismas con una gran verdad que ha sido comprobada
a lo largo de los siglos: debemos sentirnos bienaventurados si somos
perseguidos por Él. Ahí está el centro de nuestra fe: ser perseguidos por
Cristo.
JESÚS, ayúdanos a atender
a las bienaventuranzas en nuestra vida ordinaria.
Eleuterio Fernández Guzmán