25 de noviembre de 2021

La liberación de Cristo

Lc 21, 20-28


"Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida:

'Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. Los que estén en Judea que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad que se alejen; y los que estén en los campos que no vuelvan a ella. Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse.

¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento.

Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán.

Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria.

Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.'"



COMENTARIO

No podemos negar que las advertencias que recoge el Evangelio de San Lucas y que van referidas a lo que ha de pasar, son bastante duras de escuchar. Y es que el Hijo de Dios no quiere que sus hermanos, aquellos que Dios quiso que fueran suyos para que los salvara, caigan en la fosa de la que tanto habla el salmista. Por eso advierte una y otra vez, y otras veces más, acerca de lo que pasará cuando venga, cuando vuelva, el Hijo del hombre o, lo que es lo mismo, Él.

Esto ha de querer decir que debemos estar preparados pero, sobre todo, ha de querer decir que eso va a suceder. Y es cierto que no sabemos cuándo porque eso sólo lo sabe Dios mismo. Sin embargo, debemos gozar con tal momento por muy terribles cosas que entonces sucedan porque, como dice Cristo, se acerca nuestra liberación. Y eso debería bastarnos para estar preparados.


JESÚS, gracias por tranquilizar nuestro corazón.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de noviembre de 2021

Perseverar para salvarse

Lc 21, 12-19


"12 'Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y  llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; 13 esto os sucederá para que deis testimonio. 14 Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, 15 porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. 16 Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, 17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. 18 Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. 19 Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.'"

COMENTARIO

En realidad, el Hijo de Dios, cuando habla de la forma en la que habla, no es poco cierto que quiere que sus hermanos se salven y no caigan en la fosa de la que tanto habla el salmista. Por eso habla con toda claridad.

Sabe Jesucristo, como es Dios y por eso lo sabe, muchos de los que son sus discípulos van a ser perseguidos y muchos van a morir por eso, por serlo. Y les pide Cristo que eso lo tengan en cuenta para que sus vidas tengan verdadero valor.

El caso es que lo que pide el Hijo de Dios es perseverancia. Es decir, que se mantengan en la fe porque, de la manera, no va a perderse nada de ellos aunque los maten pues es cierto y verdad que alcanzarán la vida eterna donde no hay dolor ni sufrimiento.


JESÚS, gracias por hablarnos con toda claridad de lo que nos conviene.



Eleuterio Fernández Guzmán

23 de noviembre de 2021

Lo que ha de pasar

Lc 21, 5-11


"Algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas. Entonces Jesús dijo: 'De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido'. Ellos le preguntaron: 'Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?'. Jesús respondió: 'Tengan cuidado, no se dejen engañar, porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: 'Soy yo', y también: 'El tiempo está cerca'. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin'".


COMENTARIO

Ciertamente, las palabras que pone en su boca el Hijo de Dios y que recoge el Evangelio de San Lucas no son de lo más tranquilizadoras. Y es que habla de una serie de circunstancias que han de pasar y que, seguro pasarán.

Aquellos que las escuchan debían estar aterrados porque creían que eso iba a pasar, a lo mejor, pronto, y eso les llenaba el corazón de miedo y de terror. Sin embargo, al menos quedarían algo tranquilizados al decirles Jesucristo que eso no iba a ser de repente.

El caso es que el Hijo de Dios nos está poniendo sobre la pista de qué pasará cuando vuelva otra vez, en su Parusía. Es claro que aquellos que lo escuchaban ni siquiera sabían que iba a morir para luego volver y eso debía preocuparlos más de la cuenta.



JESÚS, gracias por decirnos, exactamente, lo que va a suceder cuando eso sea Voluntad de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de noviembre de 2021

Debemos saber qué es lo importante

Lc 21, 1-4

 

“1 Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; 2 vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, 3 y dijo: ‘De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. 4 Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir’”.

 

 

COMENTARIO

 

 

Este texto del Evangelio de San Lucas aparece en diferentes momentos del Año Litúrgico. Tiene, sin embargo, el mismo significado que tiene todo que ver con la forma en que, a veces, vemos las cosas del espíritu y, sobre todo, relacionadas con la Voluntad de Dios. Y es aquella viuda (pensemos en la situación de la mujer que quedaba viuda y sin nadie que echara una mano) no tenía mucho. En realidad, no tenía más que aquello que había echado en el lugar donde se depositaban las limosnas. Y aquello le hace decir al Hijo de Dios que una mujer así, en aquellas circunstancias de vida, había echado mucho más que el rico que, de manera grandilocuente hacia lo propio pero con lo que le sobraba. Y aquella debía ser una lección que no deberían olvidar nunca: a Dios le importa la verdad del corazón y no la mera, simple y falsa, tantas veces, apariencia.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a ser desprendidos con lo nuestro.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de noviembre de 2021

Demasiado para Pilato

Jn 18, 33b-37



"En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús:

– '¿Eres tú el rey de los judíos?'

Jesús le contestó:

– '¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?'
Pilato replicó:

– '¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?'

Jesús le contestó:

– 'Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.'

Pilato le dijo:

– ' Conque, ¿tú eres rey?'

Jesús le contestó:

– ' Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz. '"


COMENTARIO


En realidad, aquel hombre pagano, Pilato, obtuvo en aquella conversación lo que merecía su falta de creencia. Y es que el hijo de Dios, en la situación en la que se encontraba, no podía decir más que aquello que dijo: la Verdad.

El Reino de Dios, como dice Cristo, no es de este mundo aunque el mismo Jesucristo es el Reino que, una vez venido al mundo enviado por el Todopoderoso, lo instauró. Pero aquellos que lo habían puesto en aquella situación habían obviado una tan gran verdad.

Lo último que dice el Hijo de Dios es crucial para nosotros, sus discípulos: vino al mundo para dar testimonio de la Verdad. Y eso lo hizo a pesar de muchos.




JESÚS, gracias por ser la Verdad y por decirla.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de noviembre de 2021

Cuando intereses de los hombres no son los de Dios

Lc 19, 45-48


45 Entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendía, 46 diciéndoles: ‘Está escrito: Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!’ 47 Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle, 48 pero no encontraban qué podrían hacer, porque todo el pueblo le oía pendiente de sus labios”

COMENTARIO

Si hay un texto bíblico en el que pueda comprobarse que muchas veces no concuerdan los intereses de Dios con los de los hombres es éste. Y es que, como podemos ver, hay Quien tiene por mala cosa lo que hacen algunos en el Templo de Jerusalén negociando con los asuntos de la fe y con el dinero de otros.

Ciertamente el Hijo de Dios tenía razón al ver que aquello era poco casa de oración sino, en todo caso, lugar para el negocio y el engaño. Y que los echara de allí era de esperar que pasara. Y pasó…

También es verdad que aquí se aprecia a la perfección que los que querían matarlo eran, entre otros, los que se aprovechaban de aquel negocio, digamos, espiritual.



JESÚS, gracias por hacer las cosas como deben ser hechas.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de noviembre de 2021

Ser capaz de conocer a Cristo

Lc 19, 41-44



41 Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, 42 diciendo: ‘¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. 43 porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, 44 y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita.’”


COMENTARIO

La verdad es que lo que hoy recoge este Evangelio de San Lucas, esta parte del mismo, debía, debería haber sido muy preocupante para los habitantes de la Ciudad Santa que es Jerusalén. Y es que el Hijo de Dios estaba advirtiendo de algo que iba a pasar… ¡y pasó!

En realidad, las cosas pueden interpretarse de otra forma que, seguramente, nos vendría la mar de bien a todos los discípulos de Cristo. Y es que, como le dice a la ciudad no ha querido conocer a Quien había venido a salvarla a ella y a los que en ella habitaban. Habían mirado para otro lado cuando, en su predicación, había hecho Jesucristo muchas advertencias acerca del camino que había seguido el pueblo elegido por Dios y por eso mismo debían convertir su corazón y sus mismas realidades. Pero no lo hicieron….

Todo esto tiene, claro, un destino claro: nosotros debemos escuchar a Cristo. Así de sencillo. Y, acto seguido, hacer lo que dice. Así de simple.



JESÚS, gracias por advertirnos con tanta claridad

Dad al que tiene

Lc 19, 11a. 12-13.15a.16b-26


"11 Estando la gente escuchando estas cosas, añadió una parábola, pues estaba él cerca de Jerusalén, y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro. 12 Dijo pues: «Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse. 13 Habiendo llamado a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo:  Negociad hasta que vuelva. " 14 Pero sus ciudadanos le odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijese: “No queremos que ése reine sobre nosotros.” 15 «Y sucedió que, cuando regresó, después de recibir la investidura.

real, mandó llamar a aquellos siervos suyos, a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. 16 Se presentó el primero y dijo: “Señor, tu mina ha producido diez minas.” 17 Le respondió: “¡Muy bien,  siervo bueno!; ya que has sido fiel en lo mínimo, toma el gobierno de diez ciudades.” 18 Vino el segundo y dijo: “Tu mina, Señor, ha producido cinco minas.” 19 Dijo a éste: “Ponte tú también al mando de cinco ciudades.” 20 «Vino el otro y dijo: “Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; 21 pues tenía miedo de ti, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste, y cosechas lo que no sembraste.” 22 Dícele: “Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; 23 pues ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los  intereses.” 24 Y dijo a los presentes: “Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas.” 25 Dijéronle: “Señor, tiene ya diez minas.” 26 - “Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.”


COMENTARIO

Es verdad que la que se suele denominar “parábola de los talentos” tiene, en sí misma, no poca controversia. Y es que, al parecer, aquel hombre había hecho muy mal al no hacer rendir lo que su señor le había dado.

En realidad, la cosa tiene que ver con aquello que el Todopoderoso entrega a cada uno de sus hijos. Y es que a unos les da don de lenguas; a otros, don de entendimiento; a otros, don de escritura, etc.

Todo eso ha de querer decir por fuerza que Dios quiere que su descendencia haga rendir aquello que le entrega en forma de don o de gracia. Y que no podemos dejarlo escondido debajo de ningún celemín pues, de lo contrario, se le dará a quien tiene... fe. 




JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

16 de noviembre de 2021

Salvar lo que está perdido

Lc 19, 1-10

 

"Entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico. Intentaba ver a Jesús para conocerle, pero no podía a causa de la muchedumbre, porque era pequeño de estatura.  Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, porque iba a pasar por allí.  Cuando Jesús llegó al lugar, levantando la vista, le dijo:

—'Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede en tu casa.'

Bajó rápido y lo recibió con alegría.  Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un pecador.  Pero Zaqueo, de pie, le dijo al Señor:

—'Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he defraudado en algo a alguien le devuelvo cuatro veces más'

Jesús le dijo:

—'Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahán;  porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.'"


COMENTARIO

Ciertamente, podemos pensar que Zaqueo aunque fuera publicado debía tener algún interés en ver al Hijo de Dios. Y esto lo decimos porque cuando se entera de que va a pasar cerca de su casa hace todo lo posible para verlo y hasta se sube a un sicómoro.

Jesucristo que, suponemos, conocía a Zaqueo porque lo llama por su nombre y porque debía ser más que conocido por la ingrata labor que llevaba a cabo, sabe que aquel hombre necesita de verdad verlo. Y se lo dice cuando lo ve de aquella guisa subido allí.

Lo que le dice Jesucristo no es poca cosa. Y es que cuando escucha que Zaqueo quiere reparar el daño que haya podido hacer con su trabajo de recaudador de impuestos sabe que aquel hombre puede salvarse. Y es que Cristo vino al mundo no a salvar lo que no tenía necesidad de ser salvado sino, justamente, a quien sí tenía necesidad de ser salvado.



JESÚS, gracias por salvar a los muchos Zaqueos que hay en el mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de noviembre de 2021

Querer ver a Cristo para salvarse

Lc 18, 35-43

  

“35 Sucedió que, al acercarse él a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; 36 al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. 37 Le informaron que pasaba Jesús el Nazoreo 38 y empezó a gritar, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!’ 39 Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ 40 Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: 41 ‘«¿Qué quieres que te haga?’ Él dijo: ‘¡Señor, que vea!’ 42 Jesús le dijo: ‘Ve. Tu fe te ha salvado’. 43 Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.”

 

 COMENTARIO

 

Aquel hombre, que estaba ciego con lo que eso suponía, sabía que sólo un gran signo, un gran milagro, podría sacarlo de la situación en la que estaba. Y esperaba el momento adecuado para que el pudiese producirse.

 

El ciego confía en el Maestro. Seguramente lo conocías de oídas y eso le hizo gritar cuando pasó cerca de donde estaba. Sabía, más que bien lo sabía, que era la única persona que podía salvarlo. Y le grita con confianza.

 

El hombre quiere ver pero también quiere conocer, verlo, a Quien le va a curar. Sabe que le va a curar. Y, por eso, Jesús le salva de la ceguera porque la fe salva. Y bien lo sabía aquel hombre y, claro, también, Quien lo iba a curar y, de paso, salvarlo.

 

JESÚS,  ayúdanos a no ser ciegos.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

12 de noviembre de 2021

Aviso a navegantes


Lc 17, 26-36

"Jesús dijo a sus discípulos:

'En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé. La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.

Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos. Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.

En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo no vuelva atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trate de salvar su vida la perderá; y el que la pierda la conservará.

Les aseguro que en esa noche, de dos que estén en el mismo lecho, uno será llevado y el otro dejado; de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada'.

Entonces le preguntaron:'¿Dónde sucederá esto, Señor?' Jesús les respondió: 'Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres'.

COMENTARIO

Es verdad que e Hijo de Dios había venido al mundo para que el mundo se salvase. Pero también es verdad que es seguro que supiese que no todos se iban a salvar porque habría persona que, sencillamente, no creerían en su palabra y no actuarían en consecuencia.

No podemos negar que las palabras que pone en su boca Jesucristo y que recoge el Evangelio de San Lucas para el día de hoy son verdaderamente terribles. Y es que no pronostican nada que pudiera parecer bueno pues lo que ha de venir no es algo de lo que pudiéramos decir que es recomendable.

Sin embargo, es más que recomendable y conveniente. Y es que nos habla de cuando haya manifestación del Hijo de Dios que podemos entenderlo como el mismo momento de su muerte (cuando se reunieron los buitres que querían matarlo) pero también puede referirse al momento en el que vuelva por segunda vez en su Parusía. De todas formas lo que sí debemos tener en cuenta es que siempre debemos estar preparados porque no sabremos cuándo será eso.

JESÚS, gracias por avisarnos.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de noviembre de 2021

Lo que debía pasar

Lc 17, 20-25


"Los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo llegará el Reino de Dios. Él les respondió: 'El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes'.

Jesús dijo después a sus discípulos: 'Vendrá el tiempo en que ustedes desearan ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: ' Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.

Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación'”.

COMENTARIO



La verdad es que en algunas ocasiones el Hijo de Dios nos pone, por decirlo así, los pelos de punta. Y es que advierte, les advierte a los que le escuchaban entonces, de realidades que es posible no comprendiesen pero que, en el fondo, les iban a afectar.

Nos pone sobre el aviso de aquellos que querrán aprovecharse del Reino de Dios diciendo que ahora está o que ahora no está. Sin embargo, la realidad es muy otra pues el mismo está desde que llegó al mundo el Único Hijo de Dios engendrado y no creado.

Y un aviso: antes de que todo se consume Jesucristo ha de sufrir mucho y padecer otro tanto. Eso lo dice para que aquellos que le escuchan sepan a qué atenerse aunque es más que probable que no lo entendiesen.



JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de noviembre de 2021

Dar gracias a Dios

Lc 17, 11-19


"Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: '¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!'
Al verlos, Jesús les dijo: 'Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Y en el camino quedaron purificados.

Uno de ellos, al comprobar que estaba sano, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.

Jesús le dijo entonces: '¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?” Y agregó: 'Levántate y vete, tu fe te ha salvado'.

COMENTARIO


No podemos negar que los leprosos de los que nos habla hoy el Evangelio de San Lucas lo estaban pasando mal. En realidad, su situación personal era más que peliaguda porque no podían entrar en los pueblos o en las ciudades y debían estar alejados del resto de personas. Y eso suponía, como podemos imaginar, una incapacidad social más que grande.

Ellos han de tener fe para dirigirse al Hijo de Dios de una forma, seguramente, desmedida. Pero es que, para ellos, sólo podían encontrar consuelo y solución a su grave situación en alguien como el Maestro. Y los cura a todos como, por otra parte, era de esperar.

Sólo uno de ellos vuelve a dar gracias a Dios, eso es cierto. Y se extraña Jesucristo de que sea, precisamente, un samaritano, no muy bien considerado por los judíos, quien vuelva a agradecer el bien hecho Y es que los demás, seguramente, aún en su estado físico, creían que por ser hijos del pueblo elegido por Dios, todo se les era debido… incluso aquella merced de parte del Hijo de Dios.


JESÚS, gracias por ser tan bueno y tan misericordioso.

9 de noviembre de 2021

Palabra de Dios

Jn 2, 13-22


"Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó las mesas y dijo a los vendedores de palomas: 'Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio'.

Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: 'El celo por tu Casa me consumirá'.

Entonces los judíos le preguntaron: '¿Qué signo nos das para obrar así?'

Jesús les respondió: 'Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar'.
Los judíos le dijeron: Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y Tú lo vas a levantar en tres días?'

Pero Él se refería al templo de su cuerpo.

Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que Él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado."


COMENTARIO

Es verdad que no muchas veces puede verse al Hijo de Dios manifestando un enfado tan grande como del que hace gala cuando acude al Templo y se da cuenta de que, en efecto, la Casa de su Padre se ha convertido en una cueva de ladrones. En realidad, lo que no podía soportar Jesucristo es que lo que debía ser lugar de oración y de encuentro con Dios hubiera devenido un lugar donde, por decirlo pronto, se hacía negocio con las “cosas”, digamos, de la fe.

Pero eso no es todo. Y es que Jesucristo, al decir lo de la destrucción del Templo sabemos que no se refería al físico (aunque eso también sucediera) sino a su propio cuerpo. Y es lo que, como sabemos pasó, al resucitar.


JESÚS, gracias por tu entrega total a tu misión.


8 de noviembre de 2021

Fe pequeña pero franca y verdadera


Lc 17, 1-6

 

“1 Dijo a sus discípulos: ‘Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! 2 Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. 3 Cuidaos de vosotros mismos. ‘Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. 4 Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás’.5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe’. 6 El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar", y os habría obedecido’”.

  

COMENTARIO

 

No podemos negar que el Hijo de Dios tiene muy claro lo que supone la fe. Por eso pone ejemplos de qué supone la misma y lo hace para que todos sepan a qué atenerse. El caso es que resulta más que complicado atenerse a lo que nos dice porque, de hacerlo, a lo mejor, no nos atenemos a lo nuestro…

 

Quiere, también, Jesucristo, que perdonemos. Él lo haría, como sabemos, en un momento muy importante y crucial de su vida. Por eso no atiende a límite de veces que se ha de perdonar. Al contrario, de ha de perdonar siempre y eso, como sabemos es no atenernos nunca lo nuestro y no suele ser de nuestro gusto.

 

Tener fe. Tal consideración tiene de la confianza en Dios nuestro hermano Jesucristo que dice eso de que, de tenerla tan pequeña como un grano de mostaza (y es muy pequeño) haríamos cosas que nos parecen imposibles. A lo mejor porque nuestra fe ni siquiera es como tal grano…

 

 

JESÚS,  ayúdanos a tener fe como el grano de mostaza. Al menos, como el mismo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de noviembre de 2021

Cuidado con las apariencias


Mc 12, 38-44

 

38 Decía también en su instrucción: ‘Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, 39 ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; 40 y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa. 41 Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos  echaban mucho. 42 Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as.

 

43 Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: ‘Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro.44 Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.”

 

  

COMENTARIO

 

En realidad, el episodio que nos narra hoy el Evangelio de San Marcos tiene todo que ver con lo que nosotros solemos creer que pasa y con lo que Dios sabe que pasa. Y es que había gran diferencia entre aquellos que echaban para el Templo el dinero que les sobraba y aquella pobre mujer, viuda, que echaba no lo que le sobraba sino, justamente, lo que le hacía falta para vivir. Y es que, en demasiadas ocasiones creemos que Dios no ve nada de lo que hacemos cuando, en realidad, es todo lo contrario y cuando creemos estar haciendo el bien, a lo mejor, tal cosa no es así.

 

Aquella viuda sí que hizo lo que tenía que hacer aunque la mayoría de las ocasiones a nosotros nos pueda parecer otra cosa…

 

 

 

JESÚS,  gracias por poner ejemplos tan claros de lo que es bueno y de lo que, en el fondo, no lo es.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de noviembre de 2021

Dios todo lo conoce y saber

Lc 16, 9-15

"Jesús decía a sus discípulos:

'Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los recibirán en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero'.

Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús. Él les dijo: 'Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres resulta despreciable para Dios'”



COMENTARIO

Verdaderamente, hay textos de la Sagrada Escritura que son verdadera luz para aquellas personas que somos creyentes y tenemos más que claro que las palabras dichas por el Hijo de Dios son algo más que palabras porque son Palabra de Dios.

Nos dice Cristo que debemos tener muy en cuenta aquello que hacemos porque si no somos fieles en lo que puede ser considerado poca cosa… ¿cómo vamos a serlo en las grandes? Y es que, en verdad, se puede esperar poco de quien en lo pequeño hace de su capa un sayo…

Pero, en verdad, lo que nos dice el Hijo de Dios acerca de que Dios todo lo conoce y todo los sabe es algo que nunca debería ser olvidado por ningún hijo suyo pues, de lo contrario, corremos el riesgo de caer en demasiadas tentaciones…



JESÚS, gracias por advertirnos con tanta belleza sobre lo que debemos hacer y ser.



Eleuterio Fernández Guzmán



COMENTARIO

Verdaderamente, hay textos de la Sagrada Escritura que son verdadera luz para aquellas personas que somos creyentes y tenemos más que claro que las palabras dichas por el Hijo de Dios son algo más que palabras porque son Palabra de Dios.

Nos dice Cristo que debemos tener muy en cuenta aquello que hacemos porque si no somos fieles en lo que puede ser considerado poca cosa… ¿cómo vamos a serlo en las grandes? Y es que, en verdad, se puede esperar poco de quien en lo pequeño hace de su capa un sayo…

Pero, en verdad, lo que nos dice el Hijo de Dios acerca de que Dios todo lo conoce y todo los sabe es algo que nunca debería ser olvidado por ningún hijo suyo pues, de lo contrario, corremos el riesgo de caer en demasiadas tentaciones…



JESÚS, gracias por advertirnos con tanta belleza sobre lo que debemos hacer y ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

5 de noviembre de 2021

No dejarse engañar


Lc 16, 1-8

"Jesús decía a sus discípulos:

'Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.

El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'

Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?' 'Veinte barriles de aceite”, le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.

Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?' 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.

Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz."

COMENTARIO

No podemos negar que hay textos bíblicos en los que las palabras del Hijo de Dios, a lo mejor eran bien entendidas en su época, cuando vino por primera vez al mundo pero ahora, ciertamente, cuestan un poco.

En realidad, aquello que hace aquel administrador tiene todo que ver con la astucia y la picaresca. Y eso es lo que, al parecer, premia su señor siendo así que diera la impresión de que debemos ser pícaros en el mundo cuando no creemos que Dios quiera eso de nosotros sino que ha de preferir que seamos francos y, más que nada, seamos responsables de lo que hacemos.

Sin embargo, Jesucristo nos dice que debemos tener muy en cuenta aquellas trampas que el mundo nos puede tender para no caer en ellas. Y es que, sin duda alguna, aquel administrador tendió una a los deudores que, también por conveniencia, se dejaron, por decirlo así, “engañar”.




JESÚS, gracias por advertirnos acerca del proceder del mundo.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de noviembre de 2021

Saber a quién hay que servir

Lc 16, 9-15



"Jesús decía a sus discípulos:

'Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los recibirán en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero'.

Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús. Él les dijo: 'Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres resulta despreciable para Dios.'" 

COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Lucas, el Hijo de Dios hace muchas advertencias y pone sobre la mesa las cartas de la Verdad. Y es que no es poco que nos diga, en pocas palabras, que no debemos caer en ciertas cosas…

En realidad, no es muchas veces fácil ser fiel en lo poco. Por eso nos dice Cristo que quien no lo sea en lo poco ¿se puede esperar que lo sea en lo mucho? Y eso nos incita a ser fieles siempre pues de lo contrario…

Hay, de todas formas, un claro aviso a todos nosotros: Dios ve en nuestros corazones. Y es que había quien, en tiempos de Jesucristo, simplemente se reían de lo que decía el Hijo de Dios porque creían no ser escuchados. Sin embargo, buena verdad es que Dios todo lo ve...




JESÚS, gracias por todo lo que nos dices por nuestro bien.



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de noviembre de 2021

La pura realidad de Cristo

Lc 14, 25-33


"Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: 'Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: '“Éste comenzó a edificar y no pudo terminar'”.

¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.

De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee no puede ser mi discípulo.'"



COMENTARIO

No podemos negar que en determinadas ocasiones el Hijo de Dios pone en conocimiento de aquellos que le escuchan realidades espirituales que son más que difíciles… de llevar a cabo. Y es que nadie dijo nunca, y menos Cristo, que seguirlo fuera sencillo ni fácil.

El caso es que hay que olvidar muchas cosas para poder ir en pos del Maestro. Pero no ha de querer decir, como a veces se interpreta, que hay que olvidarse de la familia o de realidades similares. Lo que sí quiere decir es que hay que tener en cuenta lo que nos importa y dar la espalda a lo que impide que eso pueda llevarse a cabo. Eso sí.

De todas formas, también debemos tener en cuenta, como se deduce de las palabras de Jesucristo, que muchas veces lo debemos seguir portando aquello que es cruz para nosotros. Y no es posible dejarla al lado, en el camino. Cristo no dejó la suya.


JESÚS, gracias por decirnos lo que, verdaderamente, importa.



Eleuterio Fernández Guzmán

2 de noviembre de 2021

Cristo el Camino, la Verdad, la Vida

 

Jn 14, 1-6

 

 

No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones;  si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo,  para que donde esté yo  estéis también vosotros.  Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús está muy interesado en que sepamos qué es lo que nos conviene para nuestra vida eterna. Sabe que anhelamos alcanzar la misma y estar con Dios y, para eso, debemos creer en Él.

 

Jesús nos lo dice con toda claridad: está en el Cielo preparándonos estancias para que, cuando Dios quiera, las ocupemos. Y también nos habla de su Parusía, cuando vuelva para juzgar a vivos y muertos.

 

El camino para ir a Dios lo sabemos porque nos lo dice Jesús: es Él. Sólo, pues, creyendo en el Mesías, en su santa doctrina y en todo aquello que hizo en su primera venida al mundo, podremos comprender lo que supone que sea el Camino, la Verdad y la Vida.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Verdad, como Camino, como Vida.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

1 de noviembre de 2021

Los bienaventurados


Mt 5,1-12a

 

En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús tuvo que decir, en una ocasión, que no había venido a abolir la Ley de Dios sino a darle cumplimiento. Y eso es lo que hace cuando, subido en un promontorio, proclama las Bienaventuranzas, no dichas para sustituir a los Mandamientos sino para darles, en efecto, cumplimiento.

 

Cada uno de los “preceptos” que aquí indica Jesús lo son para que sepamos a qué atenernos acerca de lo que es verdaderamente para un discípulo de Cristo. Centran, por así decirlo, nuestra fe  y la hacen efectiva, con relación a Dios Padre Todopoderoso.

 

Jesús termina las mismas con una gran verdad que ha sido comprobada a lo largo de los siglos: debemos sentirnos bienaventurados si somos perseguidos por Él. Ahí está el centro de nuestra fe: ser perseguidos por Cristo.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a atender a las bienaventuranzas en nuestra vida ordinaria.

 

Eleuterio Fernández Guzmán