5 de junio de 2026

Escuchar a Cristo


Mc 12, 35-37

"En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: '¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espíritu Santo, dice: 'Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies.' Si el mismo David lo llama Señor, ¿Cómo puede ser hijo suyo?' La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo."

COMENTARIO

No es poco cierto que, siendo verdad que muchos querían mal al Hijo de Dios había otros que, al contrario, lo apreciaban y lo consideraban el Mesías, en Enviado de Dios. 

Cristo ha de explicar lo que estaba escrito para que fuera comprendido por el mayor número de creyentes judíos. Y por eso hablaba en Parábolas y por eso trataba de que comprendiesen lo que era importante. 

Y sobre el linaje del Mesías era cierto que iba a ser hijo de David pero, como podemos comprender no iba a serlo, digamos, de forma directa sino a través de su linaje y por eso mismo aquel hombre llamado José, que se convirtió en el padre adoptivo del Mesías era, precisamente, de la familia de David. Todo, pues, estaba escrito. 

JESÚS, gracias por hablar de esa forma tan cercana y verdadera. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de junio de 2026

Estaba cerca del Reino de Dios

Mc 12, 28-34


"En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: '¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?'. Jesús le respondió: 'El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos'.

El escriba replicó: 'Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios'.

Jesús, viendo que había hablado sensatamente, le dijo: 'No estás lejos del Reino de Dios'. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas."

COMENTARIO

Podemos decir que el atrevimiento de los escribas era grande porque preguntarle al Hijo de Dios por el mandamiento más importante de Dios era, verdaderamente, de traca...

La respuesta de Cristo era la que tenía que ser: amor a Dios y amor al prójimo. Y resulta curioso que Cristo le dijera al escriba que estaba "cerca" del Reino de Dios porque aunque estuviera de acuerdo con eso no era menos cierto que aún le faltaba mucho...

Nadie se atrevió a preguntarle más. En aquel momento, claro...


JESÚS, gracias por responder como respondiste a aquel escriba. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de junio de 2026

A Dios lo que es de Dios

Mc, 12, 13-17


"Le enviaron después a unos fariseos y herodianos para sorprenderlo en alguna de sus afirmaciones. Ellos fueron y le dijeron: 'Maestro, sabemos que eres sincero y no tienes en cuenta la condición de las personas, porque no te fijas en la categoría de nadie, sino que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios. ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no? ¿Debemos pagarla o no?'. Pero él, conociendo su hipocresía, les dijo: '¿Por qué me tienden una trampa? Muéstrenme un denario'. Cuando se lo mostraron, preguntó: '¿De quién es esta figura y esta inscripción?'. Respondieron: 'Del César». Entonces Jesús les dijo: 'Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios'. Y ellos quedaron sorprendidos por al respuesta."

COMENTARIO

Es terrible lo que nos dice San Marcos en esta parte de su Evangelio: había quien tramaba la muerte del Hijo de Dios y buscaban tenderle una trampa. Terrible es. 

Lo que ellos quieren es que diga, a lo mejor, que no ha que hay que pagar el impuesto o que sí que haya que pagarlo. De todas formas, diga lo que diga se lo podrán echar en cara. 

La respuesta de Cristo es propia, claro, de Dios: a cada cual hay que darle lo que le corresponde. Pero a Dios hay que darle lo que es suyo y eso, ellos, seguro que no lo entendían...


JESÚS, gracias por responder con santas palabras. 

Eleuterio Fernández Guzmán