7 de noviembre de 2026

Ser fiel siempre

 


Lc 16,9-15


“En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos: ‘Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero’. 


Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de Él. Y les dijo: ‘Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios
’”.

COMENTARIO


Jesús, al predicar, busca que aquellos que lo escuchan, comprendan que lo que es importante no es, muchas veces, lo que ellos creían que eran. Y todo lo relacionado con el dinero era, para algunos de ellos, más que importante.

Jesús sabe que en el Reino de Dios importan otras cosas. Que, por ejemplo, lo que es pequeño resulta fundamental en las praderas del definitivo Reino de Dios. Por eso predica acerca de lo que, aparentemente es pequeño pero es muy importante.

Queda, sin embargo, algo muy importante: Dios conoce nuestros corazones y, por eso mismo, nada de lo que pretendamos esconder conseguiremos esconder.


JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de lo que, en verdad, importa.


Eleuterio Fernández Guzmán


6 de noviembre de 2026

Lolo se ha puesto en pie


 

Astucia santa

 

Lc 16, 1-8

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: '¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando. 'Se dijo a sí mismo el administrador: '¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas. "Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?' Respondió: 'Cien medidas de aceite.' Él le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.' Después dijo a otro: 'Tú, ¿Cuánto debes?' Contestó: 'Cien cargas de trigo.' Dícele: 'Toma tu recibo y escribe ochenta.' El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.'"

COMENTARIO

Lo que narra el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas nos viene la mar de bien para tratar de conocer cómo podemos enfrentarnos, por así decirlo, al mundo en el que vivimos y ya desde el que vivían los contemporáneos de Cristo. 

El mundo es muy astuto. Es más, nos dice Jesucristo que el mundo, sus mundanos habitantes, es más astuto que los hijos de la luz que somos sus discípulos 

¿Qué hacer, pues? Pues bien podemos decir que lo único que nos queda por hacer es actuar, en lo posible, como también dice Cristo y que es siendo humildes como palomas pero astutos como serpientes. 

JESUS, gracias por hablarnos de esa forma tan directa para que comprendamos qué es lo que nos conviene.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de noviembre de 2026

Convertirse

 


Lc 15, 1-10

"Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: 'Este acoge a los pecadores y come con ellos'. Entonces les dijo esta parábola. '¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las 99 en el campo, y va a buscar la que se perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la pone contento sobre sus hombros; y llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos, y les dice: 'Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido. 'Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por 99 justos que no tengan necesidad de conversión. 'O, ¿Qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas, y dice: 'Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido. 'Del mismo modo, os digo, se produce alegría ante los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta'".

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Lucas tiene mucho que ver con nuestra propia salvación y nos muestra hasta dónde está dispuesto el Buen Pastor para recuperar a la oveja que se ha perdido. 

Nosotros, en efecto, podemos salirnos del camino que Dios tiene establecido para nuestra vida. Y lo podemos hacer porque el Todopoderoso nos da la libertad para hacerlo y, muchas veces, es cierto y verdad que lo hacemos.

Cristo, sin embargo, no ceja en el empeño de recuperar a las ovejas que nos hemos perdido y por eso nos dice que hay mucha alegría en el Cielo cuando alguna oveja se convierte...


JESÚS, gracias por querernos tanto. 

4 de noviembre de 2026

Seguir a Cristo

 

Lc 14, 25-33

"En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; Él se volvió y les dijo: 'Si alguno viene donde mí y no pospone a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Porque ¿Quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: 'Este comenzó a edificar y no pudo terminar." O ¿qQué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10 mil puede salir al paso del que viene contra él con 20 mil? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.'"

COMENTARIO

Es verdad que se suele decir que seguir a Cristo es algo que, en sí mismo, es maravilloso. El problema es que muchas veces entendemos el seguimiento de forma que, para nosotros, es muy cómoda. 

Nos dice el Hijo de Dios que hay que dejarlo todo para seguirlo. Y aquí es donde nos planteamos si eso es posible cuando bien sabemos que "todo" como que no es que no queramos sino es que no podemos. Y entonces, a lo mejor es que Cristo quiere decir otra cosa. 

En efecto, y como suele pasar muchas veces, Jesucristo nos quiere decir que debemos dejar atrás el hombre viejo, lo que habíamos sido para ser odres nuevos que recojan el vino nuevo de la Palabra de Dios y del Reino. Así seguimos a Cristo que es lo mismo que decir, como dice Él, posponernos a "nosotros mismos". 


JESÚS,  gracias por poner las cartas sobre la mesa para que nadie se lleve a engaño. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de noviembre de 2026

03.11.26 - Invitados por Dios

 

Lc 14, 15-24

"Habiendo oído esto, uno de los comensales le dijo: '¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!' Él le respondió: 'Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: 'Venid, que ya está todo preparado.' Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: 'He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses.' Y otro dijo: 'He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses.' Otro dijo: 'Me he casado, y por eso no puedo ir.' 'Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: "Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos. 'Dijo el siervo: 'Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio.' Dijo el señor al siervo: 'Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa.' Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena'".

COMENTARIO

Podemos decir que este texto del Evangelio de San Lucas nos viene la mar de bien porque está dirigido, en general, a todo aquel que quiera comer en el banquete celeste. 

Dios nos requiere porque nos quiere cabe sí o, lo que es lo mismo, lo más cerca de sí posible. Por eso nos llama a cada cual cuando quiere llamarnos porque es su santísima voluntad.

Es cierto que Dios nos da libertad para aceptar su llamada pero también sabemos qué supone no aceptarla: en primer lugar, mostrar nuestra necedad y, luego, saber cuál es nuestro destino final...

JESÚS, gracias por ponernos sobre el aviso de qué es lo que nos conviene. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de noviembre de 2026

Cristo el Camino, la Verdad, la Vida

 

Jn 14, 1-6


“‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí’”.


COMENTARIO


Jesús está muy interesado en que sepamos qué es lo que nos conviene para nuestra vida eterna. Sabe que anhelamos alcanzar la misma y estar con Dios y, para eso, debemos creer en Él.


Jesús nos lo dice con toda claridad: está en el Cielo preparándonos estancias para que, cuando Dios quiera, las ocupemos. Y también nos habla de su Parusía, cuando vuelva para juzgar a vivos y muertos.


El camino para ir a Dios lo sabemos porque nos lo dice Jesús: es Él. Sólo, pues, creyendo en el Mesías, en su santa doctrina y en todo aquello que hizo en su primera venida al mundo, podremos comprender lo que supone que sea el Camino, la Verdad y la Vida.





JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Verdad, como Camino, como Vida.


Eleuterio Fernández Guzmán

1 de noviembre de 2026

Bienaventurados queramos ser


Mt 5, 1-12a

"Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 

Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 

'Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 

Felices los afligidos, porque serán consolados. 

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. 

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los

profetas que los precedieron.'"

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Mateo es más que conocido y, junto a que San Lucas dedica a las Bienaventuranzas, muestran un claro camino a seguir por parte de los discípulos de Cristo.

Nosotros debemos querer ser bienaventurados en el exacto sentido del que aquí habla el Hijo de Dios; debemos querer serlo y eso sólo es posible si, eficazmente, queremos serlo.

Ser bienaventurados, como aquí se nos dice, tiene además un resultado más que bueno: tendremos una gran recompensa en el Cielo. ¿Es que que podemos pedir más?


JESÚS,  gracias por marcamos en camino hacia el definitivo Reino de Dios. 

Eleuterio Fernández Guzmán