2 de noviembre de 2026

Cristo el Camino, la Verdad, la Vida

 

Jn 14, 1-6


“‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí’”.


COMENTARIO


Jesús está muy interesado en que sepamos qué es lo que nos conviene para nuestra vida eterna. Sabe que anhelamos alcanzar la misma y estar con Dios y, para eso, debemos creer en Él.


Jesús nos lo dice con toda claridad: está en el Cielo preparándonos estancias para que, cuando Dios quiera, las ocupemos. Y también nos habla de su Parusía, cuando vuelva para juzgar a vivos y muertos.


El camino para ir a Dios lo sabemos porque nos lo dice Jesús: es Él. Sólo, pues, creyendo en el Mesías, en su santa doctrina y en todo aquello que hizo en su primera venida al mundo, podremos comprender lo que supone que sea el Camino, la Verdad y la Vida.





JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Verdad, como Camino, como Vida.


Eleuterio Fernández Guzmán

1 de noviembre de 2026

Bienaventurados queramos ser


Mt 5, 1-12a

"Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. 

Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: 

'Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. 

Felices los afligidos, porque serán consolados. 

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. 

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. 

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. 

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. 

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. 

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí. 

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los

profetas que los precedieron.'"

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Mateo es más que conocido y, junto a que San Lucas dedica a las Bienaventuranzas, muestran un claro camino a seguir por parte de los discípulos de Cristo.

Nosotros debemos querer ser bienaventurados en el exacto sentido del que aquí habla el Hijo de Dios; debemos querer serlo y eso sólo es posible si, eficazmente, queremos serlo.

Ser bienaventurados, como aquí se nos dice, tiene además un resultado más que bueno: tendremos una gran recompensa en el Cielo. ¿Es que que podemos pedir más?


JESÚS,  gracias por marcamos en camino hacia el definitivo Reino de Dios. 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de octubre de 2026

Mejor ser los últimos


Lc 14, 7-11 

"Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: 'Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humillará será ensalzado'”.


COMENTARIO

Es verdad que, por egoísmos y por la forma que tenemos de ser, siempre nos suelen gustar los primeros puestos. Y a eso ser refiere el Hijo de Dios cuando le dice lo que le dice al fariseo. 

Aquel hombre, a lo mejor, querría situarse en los mejores puestos porque así muchos lo entenderían como una preeminencia social. Lo que pasa es que tantas lo mundano está lejos de la verdad que es mejor seguir el consejo de Cristo. 

Lo que nos quiere decir el Maestro es que debemos procurar siempre ser los últimos por mucha violencia que, a nosotros mismos, tengamos que hacer en forma de querer hacerlo muy a pesar de que no queremos hacerlo...


JESÚS,  gracias por estos consejos que son tan válidos para nuestro corazón y nuestra alma. 


Eleuterio Fernández Guzmán





30 de octubre de 2026

La ley del sábado


Lc 14, 1-6

"Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía.  Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: '¿Está permitido curar en sábado o no?'.  Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió. Y volviéndose hacia ellos, les dijo: 'Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?'.  A esto no pudieron responder nada."

COMENTARIO

Ya podemos imaginar que cuando el Hijo de Dios empezó a predicar había ya muchas normas y leyes en el pueblo elegido por Dios. El problema era cuando alguna de ellas tergiversaba la Ley de Dios como es el caso.

Aquellos fariseos estaban deseosos de que aquel Maestro cayera en alguna de sus trampas y aquello del sábado era para ello muy, demasiado, importante.

Cuando Jesucristo cura a aquel hombre enfermo no causa impresión buena en los fariseos. Y es que era sábado y se suponía que eso no podía hacerse cuando ellos, según les dice el Hijo de Dios, harían lo que pudieran por un hijo o por un buey...

JESÚS, gracias por poner los puntos sobra las íes. 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de octubre de 2026

Palabras santas de Dios

 Lc 13, 31-35


"En aquel mismo momento se acercaron algunos fariseos, y le dijeron: 'Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte'. Y él les dijo: 'Id a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén. '¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!'"

COMENTARIO

Es cierto que sabemos que el Hijo de Dios es, a su vez, Dios hecho hombre. Y eso lo demuestra a la perfección con las palabras que dice hoy a los que le avisan acerca de el rey Herodes lo está buscando para matarlo.

Ciertamente cuando dice eso de que " ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido!" es que es Dios quien habla que, a lo largo de los siglos, la enviado profetas a Jerusalén y muchas veces resultaron perjudicados cuando no muertos. 

El Hijo de Dios, que conoce todo eso, los pone en su sitio. Es decir, pone en su sitio a Herodes y a los que piensan como él y tantas veces acabaron con los profetas que envío y suscitó el Todopoderoso entre aquellos que formaban parte del su pueblo elegido. 


JESÚS, gracias por estas palabras tan santas, tan verdaderas y tan francas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de octubre de 2026

Escogió a los que quiso

 

Lc 6, 12-19

"Sucedió que por aquellos días se fue Jesús al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos.'"

COMENTARIO

Se puso en oración. Toda la noche. Así es como el Hijo de Dios hacía las cosas. Le pedía a su Padre del Cielo que le diera aquello que hacía falta y, en este caso, le era necesario escoger a los que iban a transmitir su mensaje, la Buena Noticia, que el Reino de Dios había llegado al mundo.

Escogió a los que quiso porque esa era la Voluntad de Dios. Y no los escogió de entre los sabios de su tiempo sino entre personas sencillas a excepción, como haría luego, de Mateo, el recaudador de impuestos. Podía hacerlo, quería hacerlo y lo hizo. 

Además aún tuvo tiempo de demostrar Quién era. Y es que la curación de endemoniados era algo sobre lo que tenía una cierta preeminencia al ser Dios hecho hombre. Y todos querían acercarse a Él. Nada extraño, como sabemos...


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión de una forma tan perfecta. 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2026

De lo pequeño del Reino

 

Lc 13, 18-21

"Jesús dijo entonces: '¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas'. Dijo también: '¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa'".

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios utiliza los ejemplos, digamos, de la vida ordinaria, lo hace porque todos aquellos que lo escuchan pueden entender muy bien el mensaje que quiere transmitirles. Y el de hoy es uno que lo es muy importante porque se refiere, nada más y nada menos, que al Reino de Dios. 

Compara Cristo al Reino de Dios con la mostaza y con la levadura y eso, seguro, tiene que querer decir mucho acerca de la naturaleza de uno de las otras. 

En realidad, nos está diciendo que cuando dejamos entrar en nuestro corazón al Reino de Dios, lo que es y lo que significa, es seguro que ha de crecer en nuestro corazón y ayudarnos en el camino hacia el definitivo que es, precisamente, el Cielo.


JESÚS, gracias por darnos tantas pistas de cómo alcanzar el Cielo. 

Eleuterio Fernández Guzmán