Fe y Obras
27 de octubre de 2026
De lo pequeño del Reino
25 de octubre de 2026
La verdadera Ley de Dios
Mt 22, 34-40
“Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’ Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: ’Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’.”
COMENTARIO
Perseguían a Jesús aquellos a los que no les convenía un adoctrina de paz y a los que creían ver perjudicados sus intereses mundanos. Por eso le pregunta cosas como las que hoy trae el evangelio de San Mateo.
Preguntar a Jesús por lo que preguntaron significaba que no lo conocían bien pues, de haberlo conocido jamás se les hubiera ocurrido preguntarle acerca de la Ley, ¡de la Suya!
Jesús les pone, sobre la mesa, una gran verdad: Dios y el prójimo son los mandamientos fundamentales de la Ley del Creador. Pero lo son en tal orden pero sin excluir a ninguno de los dos: Dios, primero pero el prójimo (amor, sobre todo, con el mismo) después.
JESÚS, ayúdanos a no olvidar nunca al Padre y, tampoco, a nuestro prójimo.
Eleuterio Fernández Guzmán
24 de octubre de 2026
La paciencia de Dios
Lc 13,1-9
“En aquel tiempo, llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ‘¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo’.
Les dijo esta parábola: ‘Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’”.
COMENTARIO
En el pueblo judío había mucha confusión acerca de la Ley de Dios y del cumplimiento de la misma por parte del hombre. Se habían llegado a tener consideraciones sobre la misma que estaban muy equivocadas. Y Jesús las pone sobre la mesa.
Creer que una persona sufría un mal porque era pecadora era un error muy común. Por eso Jesús les dice que no eran más culpables de lo que les había pasado aquellas personas que perecieron a manos de Pilato que ellos mismos.
Jesús predica conversión. Lo hace porque sabe que lo que aquellos que hablan con Él le dicen no es adecuado ni se corresponde con la voluntad de Dios. Por eso el Creador tiene tanta paciencia con sus hijos… porque son y somos tardos en comprender lo que, de verdad, importa.
JESÚS, ayúdanos a comprender, en efecto, que la voluntad de Dios es crucial para nosotros.
Eleuterio Fernández Guzmán
23 de octubre de 2026
Tener en cuenta nuestros pecados
Lc 12,54-59
“En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: ‘Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.
COMENTARIO
Aquellos que perseguían a Jesús porque no era de su agrado lo que decía y lo que hacía al parecer eran expertos en conocer aquellos acontecimientos que la naturaleza les deparaba. Sin embargo, estaban poco atentos a las cosas de Dios y eso les iba a jugar una mala pasada frente a quien conoce la naturaleza de los hombres.
Juzgar sólo puede hacerse cuando se es justo. Por eso Jesús les echa en cara que no son capaces de juzgar acerca de lo que está pasando ante sus propios ojos y que tiene a Él como fundamento y esencia.
Jesús advierte acerca de la importancia de pedir perdón porque es voluntad de Dios que así sea. Cuando vayamos a ser juzgados por el tribunal de Dios mejor nos irá si antes hemos pedido perdón por lo mal que hemos hecho las cosas. Sólo así no recibiremos una grave condena por parte del Creador.
JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta nuestro juicio particular.
Eleuterio Fernández Guzmán
22 de octubre de 2026
La santa división de Cristo
Lc 12, 49-53
21 de octubre de 2026
Todo lo que hacemos cuenta
Lc 12,39-48
"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre’.
Dijo
Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para
todos?’. Respondió el Señor:’«¿Quién es, pues, el
administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de
su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente?
Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre
haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda
su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor
tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas,
a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel
siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará
y le señalará su suerte entre los infieles.
‘Aquel
siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada
ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que
no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien
se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho,
se le pedirá más’.
COMENTARIO
Estar atentos a la llegada de Cristo
En muchas ocasiones Jesús nos hace ver que es muy importante tener en cuenta que Él ha de volver y que, entonces, seremos juzgados.
Descuidarse en asuntos espirituales
Es posible que no nos interese estar siempre pendientes de cuál es la voluntad de Dios. Miraremos para otro lado y no atenderemos lo único que nos importa que es, precisamente, nuestra salvación eterna.
Consecuencias de lo que hacemos
Jesús lo dice con toda claridad: lo que hagamos tiene consecuencias para la eternidad: si hacemos bien, seremos recompensados; si hacemos mal, nos espera el llanto y el rechinar de dientes.
JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta que nos conviene cumplir la voluntad de Dios.
Eleuterio Fernández Guzmán
20 de octubre de 2026
Hay que velar siempre
Lc 12,35-38
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!’”.
COMENTARIO
No sabemos cuando va a volver Jesucristo para juzgar a vivos y a muertos. Quiere decir que también habrá personas con vida cuando eso suceda. No lo sabemos y, por eso mismo, Jesús nos avisa de qué es lo que tenemos que hacer al tal respecto.
Podemos optar por no hacer nada, por no limpiar nuestra alma de las suciedades que la “adornan”. Es una forma de actuar bastante ciega porque cuando venga el Juzgador Hijo de Dios no tendremos escapatoria alguna.
Podemos, sin embargo, tener en cuenta que ha de venir. Debemos, entonces, prepararnos para tal fin y cuidar nuestra alma procurando limpiarla en el Sacramento de la Reconciliación o Penitencia. Sólo así podremos ser verdaderamente dichosos.
JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de la necesidad de preparación que tenemos de cara a nuestro juicio particular.
Eleuterio Fernández Guzmán