21 de abril de 2026

No tener nunca sed

Jn 6, 30-35


"Ellos entonces le dijeron: '¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer'. Jesús les respondió: 'En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre de ese pan. Les dijo Jesús: Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.'

COMENTARIO

En tiempos del Hijo de Dios era esperable que aquellos que lo escuchaban pidieran algún signo que confirmara lo que decía. Sin embargo, Jesucristo sabía muy bien Quién era el que todo lo hacía y no era, precisamente, ni Moisés ni ninguno de los otros grandes profetas. 

Dios es quien todo lo hace. Y tanto salvar al pueblo elegido de la esclavitud en Egipto como alimentarlos con el maná del Cielo... todo aquello está hecho por Aquel que todo lo creo y mantiene. 

Pero, es más, Cristo nos dice algo que es tan importante que nunca deberíamos olvidar: a través de Él encontramos la salvación porque es el pan de la vida eterna. Así de sencillo.



JESÚS, gracias por ser el pan que nos lleva a la vida eterna. 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de abril de 2026

Tuvieron miedo

Jn 6, 16-21


"Al atardecer, bajaron sus discípulos a la orilla del mar, y subiendo a una barca, se dirigían al otro lado del mar, a Cafarnaúm. Había ya oscurecido, y Jesús todavía no había venido donde ellos; soplaba un fuerte viento y el mar comenzó a encresparse. Cuando habían remado unos veinticinco o treinta estadios, ven a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y tuvieron miedo. Pero él les dijo: 'Soy yo. No temáis'. Quisieron recogerle en la barca, pero en seguida la barca tocó tierra en el lugar a donde se dirigían."


COMENTARIO

No podemos negar que, humanamente hablando, aquellos que habían estado muy cerca del Hijo de Dios durante, al menos, tres años, se sentían tristes cuando se dieron cuenta de que, en efecto y como había dicho que pasaría, había muerto. 

Ellos volvieron a sus labores de antes de haberlo conocido: pescar. Y es que, aunque creyeran mucho de lo que les había dicho... la realidad, aún para ellos, era la que era. 

Ellos tenían miedo. Y es que no es nada extrañar que lo tuviera porque ver a alguien al que sabían muerto... Pero Jesús, seguro, los calmó al decirles que era El y que no tuvieran miedo. 


JESÚS, gracias por calmar a los que tanto te querían. 


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de abril de 2026

El Enviado de Dios

Jn 3, 31-36


"En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: 'El que viene de arriba está por encima de todos: el que es de la tierra, es de la tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo, da testimonio de lo que ha visto y oído, y su testimonio nadie lo acepta. El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz. Porque aquel a quien Dios ha enviado habla las palabras de Dios, porque da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en su mano. El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida, sino que la cólera de Dios permanece sobre él.'"

COMENTARIO

Cuando Nicodemo habla con el Hijo de Dios lo hace porque está seguro que es el Enviado de Dios, el Mesías. Y aunque lo pudiera hacer en secreto por miedo a sus compañeros de la, hasta entonces, fe, es algo que hacía de verdad y para comprender y aprender. 

Lo que Jesucristo le dice en esta conversación está más que claro: hay que aceptarlo a Él para, así, hacer lo propio con Dios que es quien lo ha enviado. Así de sencillo. 

Y otra cosa: quien no cree en Jesucristo no cree, tampoco, en Dios y eso, como es comprensible, ha de tener muy graves consecuencias...


JESÚS, gracias por decir las cosas de forma tan meridianamente clara. 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de abril de 2026

Creer en Cristo


Jn 3, 16-21

"Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios."

COMENTARIO


Creer en Cristo. En eso podemos resumir todo lo que aquí se nos dice. Porque Dios, que envío a Su único Hijo al mundo para que el mundo se salvase quería que el mundo se salvase y, para eso, era y es imprescindible creer en que Cristo es el Enviado de Dios y aceptarlo en nuestros corazones. 

Muchos, es verdad, no lo recibieron entonces y ahora tampoco lo reciben. Y prefirieron y prefieren las obras de las tinieblas y en ellas viven. 

Nosotros, sin embargo, los discípulos de Cristo, sabemos Quién es la Luz y a ella vamos. Así de sencillo y así hay que aceptarlo. 


JESÚS,  gracias por ser nuestra Luz. 


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de abril de 2026

Todo se cumplió

 

Lc 24, 35-48

"Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. Estaban hablando de éstas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: 'La paz con vosotros'. Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero él les dijo: '¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como véis que yo tengo'. Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: '¿Tenéis aquí algo de comer?' Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos. Después les dijo: 'Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: 'Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.' Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: 'Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas.'"

COMENTARIO

Podemos imaginar la turbación de los discípulos del Hijo de Dios cuando se dieron cuenta, según ellos, que su relación con el Maestro había terminado apenas unas horas antes. Y que estuvieran escondidos era lo mas esperable porque sabían muy bien cómo se las gastaban sus antiguos amigos de religión. 

Cristo se presentó en medio de ellos porque ya tenía las cualidades del cuerpo glorioso que era el suyo. Y los calma porque sabía que sus corazones debían estar más que turbados al verlo allí mismo y comprendiendo, seguramente, que todo lo que les había dicho era verdad. 

El caso es que podemos decir que en aquel momento Cristo los envía al mundo a predicar la Buena Noticia Y es que ellos, de verdad, habían sido testigos privilegiados de todo lo que había pasado y testimonio para lo que iba a pasar.


JESÚS, gracias por calmar los corazones de tus discípulos más allegados. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de abril de 2026

Servir así

Jn 13, 1-15


"Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó. Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido. Llega a Simón Pedro; éste le dice: 'Señor, ¿tú lavarme a mí los pies?' Jesús le respondió: 'Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora: lo comprenderás más tarde'. Le dice Pedro: 'No me lavarás los pies jamás'. Jesús le respondió: 'Si no te lavo, no tienes parte conmigo'. Le dice Simón Pedro: 'Señor, no sólo los pies, sino hasta las manos y la cabeza'. Jesús le dice: 'El que se ha bañado, no necesita lavarse; está del todo limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos'. Sabía quién le iba a entregar, y por eso dijo: 'No estáis limpios todos'. Después que les lavó los pies, tomó sus vestidos, volvió a la mesa, y les dijo: '¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis 'el Maestro' y 'el Señor', y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como yo he hecho con vosotros.'"

COMENTARIO

Ya podemos imaginar la sorpresa que se llevaron los discípulos del Hijo de Dios cuando lo vieron que iba a lavarles los pies que era cosa propia de los esclavos de la casa o, en todo caso, no del señor de la casa. Pero ellos, como bien dice Cristo, no entendían aún lo que iba a hacer con ellos. 

Pedro se solivianta porque no imagina razones para que su Maestro le lave los pies a él y no se al revés. Pero es que las cosas de Dios no siempre acuerdan con las nuestras...

El ejemplo que nos da Jesucristo aquí está más que claro: debemos servir al prójimo como sirvió nuestro Maestro. Así de sencillo.


JESÚS,  gracias por enseñarnos a servir. 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de abril de 2026

Cristo sabe que ya no son judíos

Jn 13, 21-33. 36-38


"En aquel tiempo, cuando Jesús estaba a la mesa con sus discípulos, se conmovió profundamente y declaró: 'Yo les aseguro que uno de ustedes me va a entregar”. Los discípulos se miraron perplejos unos a otros, porque no sabían de quién hablaba. Uno de ellos, al que Jesús tanto amaba, se hallaba reclinado a su derecha. Simón Pedro le hizo una seña y le preguntó: '¿De quién lo dice?'. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: 'Señor, ¿Quién es?'. Le contestó Jesús: 'Aquel a quien yo le dé este trozo de pan, que voy a mojar'. Mojó el pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote; y tras el bocado, entró en él Satanás.

Jesús le dijo entonces a Judas: 'Lo que tienes que hacer, hazlo pronto'. Pero ninguno de los comensales entendió a qué se refería; algunos supusieron que, como Judas tenía a su cargo la bolsa, Jesús le había encomendado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el bocado, salió inmediatamente. Era de noche.

Una vez que Judas se fue, Jesús dijo: 'Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo y pronto lo glorificará.

'Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes. Me buscarán, pero como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden ir’ . Simón Pedro le dijo: 'Señor, ¿A dónde vas?'. Jesús le respondió: 'A donde yo voy no me puedes seguir ahora, me seguirás más tarde'. Pedro replico: Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”. Jesús le contestó: '¿Con que darás tu vida por mí? Yo te aseguro que no cantará el gallo, antes de que me hayas negado tres veces”.

COMENTARIO 

Resulta curioso un detalle que, a lo mejor, pasa un poco desapercibido. Y es que, en el contexto de la Última Cena, el Hijo de Dios distingue entre los judíos y, sus discípulos, que ya no lo son. Y es que dice "como les dije a los judíos, así se lo digo a ustedes ahora". Y es que sabe perfectamente que aquellos que le siguen y le sigan ya no pertenecerán a la religión judía sino que serán cristianos. Y es que Cristo, siendo Dios hecho hombre, lo sabe todo del pasado, del presente y del futuro. 

Por otra parte, es más que conocida la escena. Judas va a entregar a su Maestro y el Maestro lo sabe perfectamente. Y, además, el pobre discípulo Pedro que está muy seguro de su fidelidad a Cristo es cierto y verdad que pronto se dará cuenta de sus muchas flaquezas. 

Todo, además, ya estaba escrito. 


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión hasta las últimas consecuencias. 

Eleuterio Fernández Guzmán