1 de mayo de 2026

Estancias, las estancias de la Vida

Jn 14,1-6


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 'Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino. Tomás le dice:– "Señor, no sabemos adónde vas, ¿Cómo podemos saber el camino?' Jesús le responde:– "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.'"

COMENTARIO

Estancias. Cuando escuchamos o leemos que el Hijo de Dios ascendió a los Cielos para prepararnos unas estancias donde poder estar nuestras almas tras nuestra muerte... eso debería hacernos pensar cómo somos y cómo actuamos en este valle de lágrimas por el que pasamos. 

Cristo está cabe Dios, junto a Quien lo ha creado y, siendo tres las Santísimas Personas que conforman la Trinidad, esperan a cada uno de sus hijos, a nosotros, a que aceptemos su venida al mundo, su Palabra y aquello que llevó a cabo... en fin, que lo aceptemos como Quien es. Ni más ni menos. 

El caso es que nosotros sí sabemos dónde fue Cristo y es allí, exactamente donde debemos ir nosotros. 


JESÚS, gracias por prepararnos estancias, gracias. 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de abril de 2026

Yo soy

Jn 13 16-20


"'En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: 'El que come mi pan ha alzado contra mí su talón'. 'Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado'".

COMENTARIO

Cuando aquellos que seguían al Hijo de Dios quisieron saber si era el Enviado de Dios es cierto y verdad que muchas veces demostró serlo con sus palabras y sus acciones. Pero en este texto del Evangelio de San Juan lo dice directamente. 

Yo soy es lo que Dios le dice a Abraham cuando este quiere saber, para comunicárselo a los suyos, el nombre e Aquel que le habla. Y eso es lo que aquí dice Jesucristo: "Yo soy". Y eso sólo puede querer decir que es Dios... hecho hombre. 

Por otra parte, acoger a quien envía Cristo es lo mismo que acoger a Dios. Así de sencillo. 


JESÚS, gracias por Ser. 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de abril de 2026

La dulce carga de Cristo

Mt 11, 25-30


"En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 'Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera'".

COMENTARIO

Cristo nos llama. Es decir, el Hijo de Dios nos quiere cabe sí porque todos nosotros, sus discípulos, les fuimos entregados por el Padre Eterno para que, en todo caso, sólo se perdiera el hijo de la perdición...

Estamos muchas veces cansados y también fatigados y sobrecargados. Pues entonces es cuando debemos acudir a Jesucristo para que nos sane y, en todo caso, nos salve. También cuando es para dar gracias por lo bueno que nos acaece...

Acudir a Cristo no es nada, digamos, pesado sino que la "carga" que con eso podemos llevar es la carga más dulce que pueda haber en el mundo: es Cristo mismo que nos lleva y acompaña.

Amén.


JESÚS, gracias por querer que acudamos a ti en nuestras tribulaciones. 

28 de abril de 2026

Ellos querían saber

Jn 10, 22-30


"Se celebraba por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: '¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente'. Jesús les respondió: 'Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas mi siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.'"

COMENTARIO

En realidad, no debe extrañarnos que aquellos que veían lo que hacía y decía el Hijo de Dios quisiesen saber si era el Mesías pues aquello no era, digamos, de lo más normal.

Jesucristo, sin embargo, les dice que otras veces ya lo había dicho que era el Enviado de Dios pero ellos no lo creían del todo. Y era aquello que hacía lo que, precisamente, mostraba que lo era pero ellos, que no eran de las ovejas de Cristo, no lo creían porque, en efecto, no lo eran pues todos están escogidos para serlo desde el principio de los tiempos, antes que nada de lo que es... existiera. 

Sin embargo, como muy bien dice Cristo aquí mismo, no hay nadie que pueda arrebatar a los que Dios ha dado como suyos a Su Hijo. Pero nadie, nadie.


JESÚS, gracias por ser claro en tus palabras. 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de abril de 2026

Creer para salvarse

Jn 6, 44-51


"'Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.'"

COMENTARIO

Al Hijo de Dios sólo le faltaba desgañitarse para decir las cosas. Es decir, no es una ni dos ni tres las veces que insiste en esto que hoy trae el Evangelio de San Juan. Y es tan importante que debería estar inscrito con letras en piedra...

Nos salvamos sólo de una forma o, mejor, teniendo en cuenta algo: Jesucristo es el Enviado de Dios y es Dios mismo hecho hombre. No hay otra.

Lo dice muchas veces: es el Pan de Vida, de la vida eterna que, es seguro, cualquiera que conozca de lo que esto trata, quiere. Es, también, el Pan bajado del Cielo y quien come de él vivirá para siempre. Para siempre...


JESÚS, gracias por insistir tanto por la dureza de nuestro corazón.

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de abril de 2026

El Pan de la Vida

Jn 6, 35-40


"En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: 'Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día."

COMENTARIO

Es verdaderamente sorprendente que aquellos que habían visto al Hijo de Dios llevando a cabo actos extraordinarios y pronunciado palabras importantes no creyeran o que, al menos, muchos de ellos no creyeran que era el Enviado de Dios. Y eso, al fin y al cabo, sorprende a Cristo. 

Jesucristo lo dice con toda claridad: es el Pan de la Vida. Y quien vaya a Él no tendrá ni hambre ni sed... pero hay que ir a Él pues, de otra forma, se tendrá hambre y sed.

Algo, de todas formas, muy importantes: creer en Jesucristo es alcanzar la vida eterna cuando seamos llamados por Dios. 


JESÚS, gracias por ponernos sobre el aviso de cómo alcanzar la vida eterna. 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de abril de 2026

No tener nunca sed

Jn 6, 30-35


"Ellos entonces le dijeron: '¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer'. Jesús les respondió: 'En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo. Entonces le dijeron: Señor, danos siempre de ese pan. Les dijo Jesús: Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.'

COMENTARIO

En tiempos del Hijo de Dios era esperable que aquellos que lo escuchaban pidieran algún signo que confirmara lo que decía. Sin embargo, Jesucristo sabía muy bien Quién era el que todo lo hacía y no era, precisamente, ni Moisés ni ninguno de los otros grandes profetas. 

Dios es quien todo lo hace. Y tanto salvar al pueblo elegido de la esclavitud en Egipto como alimentarlos con el maná del Cielo... todo aquello está hecho por Aquel que todo lo creo y mantiene. 

Pero, es más, Cristo nos dice algo que es tan importante que nunca deberíamos olvidar: a través de Él encontramos la salvación porque es el pan de la vida eterna. Así de sencillo.



JESÚS, gracias por ser el pan que nos lleva a la vida eterna. 

Eleuterio Fernández Guzmán