25 de enero de 2020

Creer y salvarse


Mc 16, 15-18

15 Y les dijo: ‘Id por el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. 16 El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. 17 Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, 18 agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien’”.

COMENTARIO

Aunque haya pasado mucho tiempo desde que el Hijo de Dios dijera estas palabras y quedaran recogidas, por ejemplo, en el Evangelio de San Marcos, nada de lo que las mismas suponen ha pasado sino que cada instante se hace realidad.
Jesucristo no dice nada que tenga sentido y en este caso particular es tan importante que nunca lo deberíamos olvidar porque supone algo más que un aviso y es, en realidad, lo único que debería importarnos.
El Hijo de Dios no lo duda en absoluto. Y es que nos dice que quien cree y se bautice se salvará y quien no crea… pues se condenará. Por tanto, nada más claro y sencillo de entender se puede decir ni hace falta que se diga.

JESÚS, gracias por ser tan claro en tus palabras.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de enero de 2020

Apóstoles


Mc 3,13-19

En aquel tiempo, Jesús subió al monte y llamó a los que Él quiso; y vinieron donde Él. Instituyó Doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.”

COMENTARIO

Jesús había salido, como en alguna ocasión lo dice Él mismo, para traer la Palabra de Dios y para atraer hacía el Padre a todo aquel que se hubiera desviado del camino que lleva a su definitivo Reino.

Para cumplir aquella misión, que no era nada fácil dado el punto al que había llegado, como poco, el pueblo elegido por Dios para hacer lo que tenía que hacer ahora Jesucristo, debía escoger, en principio, a unos creyentes judíos que le ayudasen a llevar el Reino a todo aquel a quien pudieran llegar.

Cuando Jesús ha de escoger a sus primeros discípulos sube al monte. Lo hacer para acercarse a Dios y tener por bueno y mejor para su vida y para la del mundo, aquello que le pudiera transmitir el Padre. Así escoge a los discípulos que serán sus apóstoles, incluso a quien sabía le iba a traicionar.
  


JESÚS, cuando escoges a tus apóstoles lo haces confiando en ellos. Ayúdanos a hacerte ver que puedes confiar en nosotros. 



Eleuterio Fernández Guzmán


22 de enero de 2020

Contra el bien de Dios


Mc 3,1-6

En aquel tiempo, entró Jesús de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate ahí en medio’. Y les dice: ‘¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?’. Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: ‘Extiende la mano’. Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra Él para ver cómo eliminarle.”


COMENTARIO

Para muchos judíos el respeto a las tradiciones legales era lo más importante que se podía hacer y llevar a cabo. Por eso, hacer algo que estaba prohibido hacer, por ejemplo, en sábado, no era muy bien visto.

Jesús, que era Dios hecho hombre, sabía que había algo más importante que el sábado y que era la misericordia. Por eso cura a la persona que tenía una mano seca. Sabía que era lo que Dios quería que hiciera y lo hizo sin preocuparse por las consecuencias mundanas que eso pudiera tener.

Muchos, sin embargo, que buscaban cogerlo en un renuncio, están seguros que aquello puede ser elemento probatorio de su mala actuación en contra de la ley. Y se confabulan, dice el texto evangélico, para acabar con Él. Nada más lógico cuando no entendía nada de lo que hacía Jesús.




JESÚS, sabes que es más importante tener piedad por quien lo necesita. Ayúdanos a no poner por encima de la voluntad de Dios lo que creemos los hombres que es más importante.





Eleuterio Fernández Guzmán


21 de enero de 2020

El Hijo del hombre es Señor de todo

Mc 2, 23-28
"Y sucedió que un sábado cruzaba Jesús por los sembrados, y sus discípulos empezaron a abrir camino arrancando espigas. Decíanle los fariseos: 'Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no es lícito?' Él les dice: '¿Nunca habéis leído lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y él y los que le acompañaban sintieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, y comió los panes de la presencia, que sólo a los sacerdotes es lícito comer, y dio también a los que estaban con él?' Y les dijo: 'El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado. De suerte que el Hijo del hombre también es señor del sábado.'" 
COMENTARIO

No es nada extraño que hubiese quien quisiese afear la conducta de Jesucristo y de sus discípulos. Y esto lo decimos porque muchas veces no eran políticamente correctos y otras tantas parecía que actuaban contra las “buenas” costumbres.
En realidad, hacer algo en sábado que estaba prohibido no era nada recomendable porque la ley podía actuar con una dureza extrema por cierto tipo de conductas. Y eso es lo que hacen, al parecer, los discípulos del Maestro.
El Hijo de Dios les tenía preparada una sorpresa. Y estaba dentro de la propia Sagrada Escritura judía. Algo había, por tanto, que no acababan de entender del todo acerca de la verdadera Voluntad de Dios.

JESÚS, gracias por poner sobre la mesa lo que verdaderamente importa.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de enero de 2020

Vino nuevo y vino viejo

Mc 2, 18, 22

“Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen: ‘¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?’ Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día. Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues de otro modo, lo añadido tira de él, el paño nuevo del viejo, y se produce un desgarrón peor. Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino reventaría los pellejos y se echarían a perder tanto el vino como los pellejos: sino que el vino nuevo, en pellejos nuevos.’” 


COMENTARIO

Es cierto que el pueblo judío, en tiempos de Jesucristo, seguía más que bien ciertas tradiciones que tenía por buenas y mejores. Y muchos no comprendían como era posible que hubiera quien no las respetaba. Y eso pasa, a tenor de lo que aquí se dice, con los discípulos de Jesucristo.

El problema es que no acababan de comprender, primero, que su Reino no era de este mundo y, luego, que su doctrina era la de Dios y no la suya propia. Por eso andaban a lo que andaban…

El caso es que lo dice con toda claridad el Hijo de Dios con esto de los odres o pellejos para el vino: quien quiera recibir la Buena Noticia deberá cambiar su corazón porque, de otra forma, no podrá recibir bien lo que Dios quiere que reciba.


JESÚS,  gracias por decir las cosas como son.

19 de enero de 2020

El Cordero de Dios



Jn 1, 29-34

“29 El día siguiente ve a Jesús venir hacia él y dice: ‘He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. 30 Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. 31 Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea Manifestado a Israel.’
32 Y Juan dio testimonio diciendo: ‘He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. 33 Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo.’ 34 Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.’”

COMENTARIO

Juan, llamado Bautista porque tal era la labor que llevaba a cabo, tenía conocimiento de que, en un determinado momento el Hijo de Dios acudiría a ser bautizado. Y no por tener pecado sino para mostrar el camino que se debía seguir hasta que llegara el bautizo con fuego y Espíritu Santo que Él iba a traer al mundo.

Es síntoma de saber algo más de lo normal, que Juan diga lo que dice de su primo Jesús.  Y es que sabía que era, Jesús, el Cordero de Dios que había enviado Dios al mundo para que el mundo se salvase. Y es cierto que aún no sabía Juan que Jesús era tal Cordero. Ahora, sin embargo, lo sabe y lo comunica a los que están cerca del río Jordán.

Todo se cumplió en cuanto la Paloma, el Espíritu Santo en tal forma, se posó sobre el Hijo de Dios. Y Juan ni quería ni podía callarlo.


JESÚS,  gracias por ansiar ser el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de enero de 2020

Los que necesitamos ser curados


Mc 2, 13-17
"Salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: 'Sígueme.' Él se levantó y le siguió.
Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: 'Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?' Al oír esto Jesús, les dice: 'No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.'"
COMENTARIO

Es lógico creer que, en tiempos del Hijo de Dios, cuando se esperaba la llegada del Mesías que Dios había prometido a su pueblo elegido, hubiese quien creyese que Jesús, el hijo de María y adoptivo de José, no era la persona que ellos esperaban.
De todas formas, lo que hace Jesucristo es lo que se dice en las Sagradas Escrituras que ha de hacer el Mesías. Y eso debería haberles hecho pensar que sí, que era él el Enviado.
Jesucristo no se anda con cosas de poca importancia. Es decir, en cuanto conoce a quien sufre hace lo posible para curarlo. Por eso debía mirar con extrañeza a los que lo miraban porque hacía vida, por así decirlo, con muchos pecadores. Pero eran los que necesitaban ser salvados.

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión.

Eleuterio Fernández Guzmán