15 de octubre de 2026

Ir a Cristo

Mt 11, 25-30


"En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 'Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera'".

COMENTARIO 

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo nos sirve muy bien para tranquilizar nuestra alma porque nos muestra el amor que tiene a sus hermanos los hombres. 

A nosotros nos gusta creer que somos de los pequeños que hemos aceptado la verdad según la cual aquel Niño que nació en Belén era el Mesías y vino al mundo para que el mundo se salvase. Y por eso estamos en su redil y somos sus discípulos; por eso. 

Y luego... la carga de Cristo. Que Jesucristo nos diga que su carga es ligera y que su yugo es suave es una clara invitación a ira a Él y, luego, a no abandonar nunca el corazón más tierno que jamás ha habido en el mundo. Y es que es un corazón divino... el de Dios mismo. 

JESÚS, gracias, gracias, gracias por todo.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de octubre de 2026

Un repaso en toda regla

Lc 11, 42-46


"'Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!' Uno de los legistas le respondió: '¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!» Pero él dijo: '¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!'"

COMENTARIO

Podemos decir sin temor a equivocarnos que cuando el Hijo de Dios dio comienzo a su etapa de predicación sabía muy bien lo que no estaba de acuerdo con la Voluntad de Dios.

Expresiones como las que recoge hoy el Evangelio de San Lucas no eran agradables de escuchar por los fariseos porque ellos sabían que eran considerados los sabios de entre los elegidos del pueblo de Israel. 

Es verdad que las palabras dichas no eran agradables. Sin embargo, Jesucristo no tenía más remedio que ponerlas sobre la mesa para que se dieran cuenta de sus errores y, si eso era posible, cambiaran su forma de hacer y de ser. 


JESÚS,  gracias por hablar como se tenía que hablar. 

Eleuterio Fernández Guzman

12 de octubre de 2026

Entender a Cristo

 

Lc 11, 27-28


“Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: ‘¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!’ Pero él dijo: ‘Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.’


COMENTARIO


Hay quien pudiera pensar que Jesucristo se muestra desabrido con su Madre que, al fin y al cabo, es la Madre de Dios. Sin embargo, es muy importante entender lo que nos quiere decir el Maestro cuando, en apariencia, hace de menos a quien lo trajo al mundo.


En primer lugar, aquellos que le dicen lo que le dicen a Cristo no hacen nada malo. Aquella mujer, en concreto, agradece a María que llevar a Jesús en su seno y que lo criara. Y eso, en sí mismo, no es nada malo.


Jesús, sin embargo, ahonda en aquella situación. En realidad, hace mucho de más a su Madre y no de menos. Y eso es así porque su Madre es quien escucha la Palabra de Dios y la guarda en su corazón poniéndola en práctica. Y eso la pone por encima de su naturaleza de madre, digamos, natural, porque la eleva al mismo Cielo.



JESÚS, ayúdanos a ser como María, Madre tuya y Madre nuestra por gracia de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


9 de octubre de 2026

Recoger con Cristo y no desparramar

Lc 11, 15-26


"En aquel tiempo, cuando Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: 'Éste expulsa a los demonios con el poder de Satanás'. Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: 'Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿Cómo va a subsistir su reino?.. porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos'. 'El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. 'Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: 'Me volveré a mi casa, de donde salí.' Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio'".

COMENTARIO

Estaba claro que aquellos que perseguían al Hijo de Dios iban a aprovechar una ocasión como la que se les presentaba cuando expulsa un demonio de un endemoniado. Y es que ellos, que no querían creer que era el Mesías, sólo podían sostener que lo hacía porque era discípulo de Satanás...

Aquella barbaridad, muy propia de quienes se empecinaban en quitar de en medio a Cristo, tuvo la respuesta adecuada para que sus corazones, a lo mejor, discurriesen algo bueno a su favor. 

El caso es que en este texto del Evangelio de San Lucas, el Hijo de Dios dice algo que es muy importante y que nos debería hacer pensar. Y es que quien no recoge con Él, acaba desparramando todo y, claro, perdiéndolo. Y eso es una señal de a Quién nos debemos encomendar y seguir.


JESÚS, gracias por hablar tan claro para quien te quiere entender...

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de octubre de 2026

Pedir aunque seamos malos

Lc 11, 5-13


"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite.

Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, ¿le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán?

Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿Cuánto más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?”.

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Lucas retrata a la perfección a los hijos de Dios, es decir, a nosotros mismos. Y es que el Hijo del Todopoderoso nos dice algo que nunca deberíamos olvidar: nosotros somos malos. 

A pesar, sin embargo, de ser malos, no por eso Dios va a dejar de escuchar a su descendencia pues, de haberlo hecho así desde el principio de los tiempos... en fin.. que la cosa no nos hubiera ido demasiado bien. 

Pedir. Eso es lo que nos dice Cristo. Nosotros debemos pedir pero no hacerlo de cualquier forma ni con una intención que no sea adecuado. Ahí está la cuestión y el asunto de todo eso.


JESÚS, gracias por hablarnos con toda claridad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de octubre de 2026

El sí de María

Lc 1, 26-38


"Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo'. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin'. María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?' El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios'. Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra'. Y el ángel dejándola se fue."

COMENTARIO

Este episodio que recoge el Evangelio de San Lucas es absolutamente fundamental para la historia de la salvación porque fue el principio de todo. El Ángel Gabriel cumplió la misión para la que había sido enviado. 

Tampoco es nada extraño que aquella joven de Nazaret se turbara ante la presencia del Ángel porque ya podemos imaginar que eso no pasa todos los días en la vida de un creyente. 

Lo que dice María es, también, fundamental. Y es que dice sí a lo que le propone Gabriel y, gracias a eso, nosotros estamos salvados...

JESÚS, gracias por haber escogido una Madre así. 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de octubre de 2026

Marta y María; nosotros mismos

Lc 10, 38-42


"Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: 'Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude'. Le respondió el Señor: 'Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.'"

COMENTARIO

Es realmente curiosa la forma que tiene San Lucas de referirse a las hermanas Marta y María. Y es que pudiera dar la impresión de que no las conocía o algo así...

En realidad, Jesús conocía muy bien a sus amigos de Betania. Y podemos imaginar que más de una vez se acercó para estar con ellos. Y ahora Marta se ve muy atareada con el trabajo que les da la visita de Jesús y de sus discípulos. 

Sin embargo, aquí hay dos actitudes: la de quien sólo se preocupa de las cosas del mundo y la de quien se ocupa de las cosas de Dior: Marta, pues, y María. Y lo mismo debemos preguntarnos nosotros: ¿Qué es lo que más nos interesa?


JESÚS, gracias por mostrarnos entre qué debemos escoger. 

Eleuterio Fernández Guzmán