30 de octubre de 2026

La ley del sábado


Lc 14, 1-6

"Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía.  Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: '¿Está permitido curar en sábado o no?'.  Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al enfermo, lo curó y lo despidió. Y volviéndose hacia ellos, les dijo: 'Si a alguno de ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aunque sea sábado?'.  A esto no pudieron responder nada."

COMENTARIO

Ya podemos imaginar que cuando el Hijo de Dios empezó a predicar había ya muchas normas y leyes en el pueblo elegido por Dios. El problema era cuando alguna de ellas tergiversaba la Ley de Dios como es el caso.

Aquellos fariseos estaban deseosos de que aquel Maestro cayera en alguna de sus trampas y aquello del sábado era para ello muy, demasiado, importante.

Cuando Jesucristo cura a aquel hombre enfermo no causa impresión buena en los fariseos. Y es que era sábado y se suponía que eso no podía hacerse cuando ellos, según les dice el Hijo de Dios, harían lo que pudieran por un hijo o por un buey...

JESÚS, gracias por poner los puntos sobra las íes. 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de octubre de 2026

Palabras santas de Dios

 Lc 13, 31-35


"En aquel mismo momento se acercaron algunos fariseos, y le dijeron: 'Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte'. Y él les dijo: 'Id a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén. '¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!'"

COMENTARIO

Es cierto que sabemos que el Hijo de Dios es, a su vez, Dios hecho hombre. Y eso lo demuestra a la perfección con las palabras que dice hoy a los que le avisan acerca de el rey Herodes lo está buscando para matarlo.

Ciertamente cuando dice eso de que " ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido!" es que es Dios quien habla que, a lo largo de los siglos, la enviado profetas a Jerusalén y muchas veces resultaron perjudicados cuando no muertos. 

El Hijo de Dios, que conoce todo eso, los pone en su sitio. Es decir, pone en su sitio a Herodes y a los que piensan como él y tantas veces acabaron con los profetas que envío y suscitó el Todopoderoso entre aquellos que formaban parte del su pueblo elegido. 


JESÚS, gracias por estas palabras tan santas, tan verdaderas y tan francas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de octubre de 2026

Escogió a los que quiso

 

Lc 6, 12-19

"Sucedió que por aquellos días se fue Jesús al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos.'"

COMENTARIO

Se puso en oración. Toda la noche. Así es como el Hijo de Dios hacía las cosas. Le pedía a su Padre del Cielo que le diera aquello que hacía falta y, en este caso, le era necesario escoger a los que iban a transmitir su mensaje, la Buena Noticia, que el Reino de Dios había llegado al mundo.

Escogió a los que quiso porque esa era la Voluntad de Dios. Y no los escogió de entre los sabios de su tiempo sino entre personas sencillas a excepción, como haría luego, de Mateo, el recaudador de impuestos. Podía hacerlo, quería hacerlo y lo hizo. 

Además aún tuvo tiempo de demostrar Quién era. Y es que la curación de endemoniados era algo sobre lo que tenía una cierta preeminencia al ser Dios hecho hombre. Y todos querían acercarse a Él. Nada extraño, como sabemos...


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión de una forma tan perfecta. 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2026

De lo pequeño del Reino

 

Lc 13, 18-21

"Jesús dijo entonces: '¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas'. Dijo también: '¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa'".

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios utiliza los ejemplos, digamos, de la vida ordinaria, lo hace porque todos aquellos que lo escuchan pueden entender muy bien el mensaje que quiere transmitirles. Y el de hoy es uno que lo es muy importante porque se refiere, nada más y nada menos, que al Reino de Dios. 

Compara Cristo al Reino de Dios con la mostaza y con la levadura y eso, seguro, tiene que querer decir mucho acerca de la naturaleza de uno de las otras. 

En realidad, nos está diciendo que cuando dejamos entrar en nuestro corazón al Reino de Dios, lo que es y lo que significa, es seguro que ha de crecer en nuestro corazón y ayudarnos en el camino hacia el definitivo que es, precisamente, el Cielo.


JESÚS, gracias por darnos tantas pistas de cómo alcanzar el Cielo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de octubre de 2026

La verdadera Ley de Dios

 

Mt 22, 34-40


“Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’ Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: ’Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’.”

COMENTARIO

Perseguían a Jesús aquellos a los que no les convenía un adoctrina de paz y a los que creían ver perjudicados sus intereses mundanos. Por eso le pregunta cosas como las que hoy trae el evangelio de San Mateo.

Preguntar a Jesús por lo que preguntaron significaba que no lo conocían bien pues, de haberlo conocido jamás se les hubiera ocurrido preguntarle acerca de la Ley, ¡de la Suya!

Jesús les pone, sobre la mesa, una gran verdad: Dios y el prójimo son los mandamientos fundamentales de la Ley del Creador. Pero lo son en tal orden pero sin excluir a ninguno de los dos: Dios, primero pero el prójimo (amor, sobre todo, con el mismo) después.


JESÚS, ayúdanos a no olvidar nunca al Padre y, tampoco, a nuestro prójimo.


Eleuterio Fernández Guzmán

24 de octubre de 2026

La paciencia de Dios

 

Lc 13,1-9


“En aquel tiempo, llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ‘¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo’. 


Les dijo esta parábola: ‘Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’”.




COMENTARIO


En el pueblo judío había mucha confusión acerca de la Ley de Dios y del cumplimiento de la misma por parte del hombre. Se habían llegado a tener consideraciones sobre la misma que estaban muy equivocadas. Y Jesús las pone sobre la mesa.


Creer que una persona sufría un mal porque era pecadora era un error muy común. Por eso Jesús les dice que no eran más culpables de lo que les había pasado aquellas personas que perecieron a manos de Pilato que ellos mismos.



Jesús predica conversión. Lo hace porque sabe que lo que aquellos que hablan con Él le dicen no es adecuado ni se corresponde con la voluntad de Dios. Por eso el Creador tiene tanta paciencia con sus hijos… porque son y somos tardos en comprender lo que, de verdad, importa.



JESÚS, ayúdanos a comprender, en efecto, que la voluntad de Dios es crucial para nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán


23 de octubre de 2026

Tener en cuenta nuestros pecados

 

Lc 12,54-59


“En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: ‘Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.



COMENTARIO


Aquellos que perseguían a Jesús porque no era de su agrado lo que decía y lo que hacía al parecer eran expertos en conocer aquellos acontecimientos que la naturaleza les deparaba. Sin embargo, estaban poco atentos a las cosas de Dios y eso les iba a jugar una mala pasada frente a quien conoce la naturaleza de los hombres.


Juzgar sólo puede hacerse cuando se es justo. Por eso Jesús les echa en cara que no son capaces de juzgar acerca de lo que está pasando ante sus propios ojos y que tiene a Él como fundamento y esencia.


Jesús advierte acerca de la importancia de pedir perdón porque es voluntad de Dios que así sea. Cuando vayamos a ser juzgados por el tribunal de Dios mejor nos irá si antes hemos pedido perdón por lo mal que hemos hecho las cosas. Sólo así no recibiremos una grave condena por parte del Creador.




JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta nuestro juicio particular.


Eleuterio Fernández Guzmán