24 de octubre de 2026

La paciencia de Dios

 

Lc 13,1-9


“En aquel tiempo, llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ‘¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo’. 


Les dijo esta parábola: ‘Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’”.




COMENTARIO


En el pueblo judío había mucha confusión acerca de la Ley de Dios y del cumplimiento de la misma por parte del hombre. Se habían llegado a tener consideraciones sobre la misma que estaban muy equivocadas. Y Jesús las pone sobre la mesa.


Creer que una persona sufría un mal porque era pecadora era un error muy común. Por eso Jesús les dice que no eran más culpables de lo que les había pasado aquellas personas que perecieron a manos de Pilato que ellos mismos.



Jesús predica conversión. Lo hace porque sabe que lo que aquellos que hablan con Él le dicen no es adecuado ni se corresponde con la voluntad de Dios. Por eso el Creador tiene tanta paciencia con sus hijos… porque son y somos tardos en comprender lo que, de verdad, importa.



JESÚS, ayúdanos a comprender, en efecto, que la voluntad de Dios es crucial para nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán


23 de octubre de 2026

Tener en cuenta nuestros pecados

 

Lc 12,54-59


“En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: ‘Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.



COMENTARIO


Aquellos que perseguían a Jesús porque no era de su agrado lo que decía y lo que hacía al parecer eran expertos en conocer aquellos acontecimientos que la naturaleza les deparaba. Sin embargo, estaban poco atentos a las cosas de Dios y eso les iba a jugar una mala pasada frente a quien conoce la naturaleza de los hombres.


Juzgar sólo puede hacerse cuando se es justo. Por eso Jesús les echa en cara que no son capaces de juzgar acerca de lo que está pasando ante sus propios ojos y que tiene a Él como fundamento y esencia.


Jesús advierte acerca de la importancia de pedir perdón porque es voluntad de Dios que así sea. Cuando vayamos a ser juzgados por el tribunal de Dios mejor nos irá si antes hemos pedido perdón por lo mal que hemos hecho las cosas. Sólo así no recibiremos una grave condena por parte del Creador.




JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta nuestro juicio particular.


Eleuterio Fernández Guzmán

22 de octubre de 2026

La santa división de Cristo

 Lc 12, 49-53


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 'He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡Cuánto desearía que ya estuviera encendido! Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! ¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos; tres contra dos, y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.'"

COMENTARIO

Es verdad que las palabras que el Evangelio de San Lucas recoge hoy dichas por el Hijo de Dios pudieran parecer algo extrañas. Y es habla de división y eso, así dicho, no parece bueno. 

Sin embargo, en el episodio de la presentación en el Templo de Jerusalén ha dijo el anciano Simeón que aquel niño estaba puesto para ser signo de contradicción. Y eso era exactamente lo que iba a pasar con Jesucristo. 

El caso es que Cristo se refiere a la división entre los que han de ser sus discípulos y los que no han de serlo. Y eso ha pasado, justamente, desde que lo dijo hasta hoy mismo. Y a nosotros, a cada cual de nosotros, nos corresponde decir a qué nos abocamos...

JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de octubre de 2026

Todo lo que hacemos cuenta

 

Lc 12,39-48



"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre’.


Dijo Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?’. Respondió el Señor:’«¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.


‘Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más’.



COMENTARIO


Estar atentos a la llegada de Cristo


En muchas ocasiones Jesús nos hace ver que es muy importante tener en cuenta que Él ha de volver y que, entonces, seremos juzgados.



Descuidarse en asuntos espirituales


Es posible que no nos interese estar siempre pendientes de cuál es la voluntad de Dios. Miraremos para otro lado y no atenderemos lo único que nos importa que es, precisamente, nuestra salvación eterna.


Consecuencias de lo que hacemos


Jesús lo dice con toda claridad: lo que hagamos tiene consecuencias para la eternidad: si hacemos bien, seremos recompensados; si hacemos mal, nos espera el llanto y el rechinar de dientes.



JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta que nos conviene cumplir la voluntad de Dios.





Eleuterio Fernández Guzmán

20 de octubre de 2026

Hay que velar siempre

 

Lc 12,35-38


“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!’”.



COMENTARIO


No sabemos cuando va a volver Jesucristo para juzgar a vivos y a muertos. Quiere decir que también habrá personas con vida cuando eso suceda. No lo sabemos y, por eso mismo, Jesús nos avisa de qué es lo que tenemos que hacer al tal respecto.


Podemos optar por no hacer nada, por no limpiar nuestra alma de las suciedades que la “adornan”. Es una forma de actuar bastante ciega porque cuando venga el Juzgador Hijo de Dios no tendremos escapatoria alguna.


Podemos, sin embargo, tener en cuenta que ha de venir. Debemos, entonces, prepararnos para tal fin y cuidar nuestra alma procurando limpiarla en el Sacramento de la Reconciliación o Penitencia. Sólo así podremos ser verdaderamente dichosos.



JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de la necesidad de preparación que tenemos de cara a nuestro juicio particular.


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de octubre de 2026

Atesorar para el Cielo

 

Lc 12, 13-21


“Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.’ Él le respondió: ‘¡Hombre! ¿Quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’ Y les dijo: ‘«Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aunque alguien posea abundantes riquezas, éstas no le garantizan la vida.’ Les dijo una parábola: ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: `¿Qué haré, pues no tengo dónde almacenar mi cosecha?' Y dijo: `Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, edificaré otros más grandes, reuniré allí todo mi trigo y mis bienes y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.' Pero Dios le dijo: `¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?' Así es el que atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios.’”



COMENTARIO


Resulta síntoma de andar bastante equivocado con las cosas del espíritu y la vida eterna cuando sólo se piensa en lo del mundo y no, claro, en lo único que debería importarnos. Y eso es lo que hace aquel hombre rico que, seguramente, creía tener fe en Dios aunque, en verdad y según se ve en este texto del Evangelio de San Lucas, era más del mundo y de sus cosas.


El Hijo de Dios, a saber, Jesucristo, sabe más que bien qué es lo que debemos tener en cuenta en la vida y no es, precisamente, el bien material que puede ser robado sino, al contrario, el que lo es espiritual que no puede ser robado. Es decir, Jesucristo nos recomienda que tengamos en cuenta, para atesorar, los bienes que Dios quiere que atesoremos y no los del mundo porque los correo la polilla.




JESÚS, gracias por decir la verdad siempre.


18 de octubre de 2026

Dar a Dios lo que es de Dios

Mt 22, 15-21


"Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: 'Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?' Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: 'Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo." Ellos le presentaron un denario. Y les dice: "¿De quién es esta imagen y la inscripción?' Dícenle: 'Del César.' Entonces les dice: 'Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.'"

COMENTARIO

Lo dice claramente este texto: los fariseos buscaba cómo sorprender al Hijo de Dios en alguna de las cosas de las que hablaba porque era la forma de acusarlo de blasfemar o de cualquier cosa que se les pudiera ocurrir...

Aquello de la moneda mostró, una vez más, que en realidad no conocían para nada a Jesucristo pues, de haberlo conocido, no hubieran caído en su propia trampa al hacer aquella pregunta que, cómo no, tenía que ver con el dinero...

Cristo les responde de forma clara: sí, al César hay que dar lo que sea suyo pero a Dios... también hay que darle lo que es suyo que es, esencialmente, todo y toda nuestra vida...


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa la verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán