7 de marzo de 2026

Un amor como debe ser

Lc 15, 1-3.11-32


"En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este acoge a los pecadores y come con ellos. Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: 'Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde. 'Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 'Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' Y, levantándose, partió hacia su padre. 'Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "'Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo. 'Pero el padre dijo a sus siervos: 'Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado'. Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: 'Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano."' El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: 'Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!' Pero él le dijo: 'Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.'

COMENTARIO 

La Parábola del hijo pródigo es muy abundante en realidades espirituales que deberíamos tener siempre muy en cuenta. Y es que el Hijo de Dios quería entonces, y ahora, que comprendamos que el amor no es algo vano sino que, verdaderamente comprendido es el camino que lleva directamente al Cielo.

Aquellos dos hijos, el que se fue y el que se quedó, no tenían la misma idea de la vida y de sus circunstancias. Y mucho aquí se nos dice para que comprendamos con cuál actitud nosotros nos quedamos: si la de quien se quedó que, en el fondo, era egoísta o la de quien se fue que, en el fondo, comprendió su error. 

Aquí, en realidad, lo que verdaderamente importa es el amor de aquel padre que ama a su hijo y le perdona el error cometido. Y así hace Dios con nosotros cada día de nuestra existencia. 


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa qué es, en el fondo, el amor. 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de marzo de 2026

Aceptar al dueño de la viña


Mt 21, 33-43. 45-46

"En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo esta parábola: 'Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: 'A mi hijo le respetarán.' Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: 'Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.' Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿Qué hará con aquellos labradores?' Dícenle: 'A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo'. Y Jesús les dice: '¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos'. Al oír estas palabras, los sumos sacerdotes y los fariseos comprendieron que Jesús las decía por ellos y quisieron aprehenderlo, pero tuvieron miedo a la multitud, pues era tenido por un profeta."

COMENTARIO 

Aunque pudiera parecer que la parábola referida por el Hijo de Dios tiene poco que ver con su vida es cierto y verdad que lo contrario es a lo que ser refería. Y es Dios había mandado a su viña a su hijo para salvar a la viña.

Cristo está anticipando lo que le va a pasar a él mismo y que no es otra cosa que lo matarán por querer hacer cumplir la Voluntad del dueño de la viña.

El caso es que lo último que les dice a lo que le escuchan es terrible. Dios quitará el Reino de Dios a su pueblo para dárselo a uno que "rinda sus frutos" porque estaba claro que el que había elegido el Creador no lo había hecho. 


JESÚS, gracias por decir estas verdades que tanto nos aportan. 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de marzo de 2026

¿Ser Epulones?

Lc 16, 19-31


"Jesús dijo a los fariseos: 'Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.  En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.

Entonces exclamó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan’. ’Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.

Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'. 

El rico contestó: ‘Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento’. Abraham respondió: ‘Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen’. ’No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán’. Pero Abraham respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'".

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios dice, al final de este texto del Evangelio de San Lucas, que ni aunque un muerto visite a los vivos se iban a arrepentir entendemos que se refería a lo que a muchos les iba a pasar cuando él volviera de entre los muertos. Pero ahora, lo que quiere es que comprendamos, que comprendieran aquellos que lo escuchaban, que debemos elegir entre ser Epulón o ser Lázaro. 

Es cierto que en muchas ocasiones se tiene muchos bienes sin ser culpables de nada. Sin embargo, sí lo somos si no somos capaces de compartir con aquellos que, como Lázaro, lo están pasando mal. Y eso es a lo que aquí se refiere Jesucristo. 

Algo más. Existe el Cielo y existe el Infierno y, es cierto, no se puede pasar de uno a otro aunque, incluso eso, si quisiéramos socorrer a uno de los nuestros. Pero existen, ciertamente. 


JESÚS, gracias por darnos a entender lo que, verdaderamente, nos debe importar más que nada. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de marzo de 2026

El verdadero sentido de la Ley de Dios

 





Mt 23, 1-12

"En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos diciendo: En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame 'Rabbí'. Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar 'Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie "'Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar Directores, porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado."

COMENTARIO

El Hijo de Dios, que había venido al mundo para el mundo se salvase, no podía quedar callado ante lo que veía que hacían aquellos que debían dirigir al pueblo elegido por Dios hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo. Y lo dice.

Es verdad que lo que dice no puede gustar a escribas y fariseos porque los está poniendo más que mal al decir que no hacen lo que dicen aunque ellos creyesen que todo lo hacían bien. Y eso acabaría molestando más que mucho con las consecuencias que son bien conocidas por todos. 

Ciertamente Cristo sabía que lo que había que hacer era escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica porque, de otra forma, nunca se podría hacer la santísima Voluntad de Dios. Y por eso decía lo que debía decir por mucho que molestara a algunos...




JESÚS, gracias por decir siempre la verdad le doliese a quien le doliese.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2026

Cristo es la única señal



Lc 11, 29-32

"En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús y Él se puso a decirles: Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás."

COMENTARIO 

No es de extrañar que el Hijo de Dios quisiese reprender a la generación en la que le había tocado vivir porque se daba cuenta de que no tenían nada claro lo más evidente de su propia fe. Y es lo que les dice a los que le escuchan.

Sin duda que sus palabras son duras porque les estaba diciendo que habrá otros que pasarán por delante de ellos porque supieron convertirse cuando debían convertirse. 

Tampoco debería extrañarnos nada de nada que muchos de aquellos que lo escuchaban lo odiasen tanto... es que les decía las verdades que no querían escuchar. 


JESÚS, gracias por ser siempre tan franco a pesar de muchos...

24 de febrero de 2026

El Padre Nuestro



M 6, 7-15

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas."


COMENTARIO

El Hijo de Dios quería que sus discípulos se dirigiesen a Dios de la mejor manera posible para que Padre Eterno atendiera sus súplicas. Por eso les enseña la oración más importante que se ha dado en la historia de la salvación. 

El Padre Nuestro contiene aquellas peticiones que son agradables al corazón de Dios. Por eso quiere Jesucristo que la recemos con amor y no como si no tuviera mucha importancia. Del corazón habla la boca. 

Algo muy importante en el Padre Nuestro: según tratemos nosotros a nuestro prójimo así nos tratará Dios. Justamente así...


JESÚS, gracias por habernos enseñado el Padre Nuestro. 

21 de enero de 2026

El amor siempre ha de prevalecer

 

Mc 3, 1-6 

En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». Y a ellos les pregunta: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. 


COMENTARIO


Los que perseguían al hijo de Dios esperaban cualquier ocasión para pillarlo en un renuncio. La del hombre de la mano paralizada les venía muy bien. 

Jesús les pregunta algo terrible y es si era bueno curar a alguien enfermo o no aunque fuera el sábado aunque bien sabía la respuesta que iban a dar.

Ellos se cierran en banda porque creen que no se debe ir contra el rey del sábado muy a pesar de lo bueno que se pudiera hacer. Y Jesús lo cura como era de esperar pues otra cosa ni debía ni quería ni podía hacer.


Jesús, gracias por manifestar una bondad tan clara y manifiesta.