4 de julio de 2026

Cuando se fue Cristo

Mt 9, 14-17


"Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: '¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?' Jesús les dijo: 'Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan'".


COMENTARIO

Aquellos que no querían para nada al Hijo de Dios buscaban cualquier ocasión para dejarlo mal. Y el tema del ayuno cuando estaba prescrito era ocasión propicia para ellos porque veían que los discípulos de Cristo no lo hacían...

Lo que dice Cristo aquí es seguro que ellos no lo entendieron. Es decir, eso de la boda sí es posible que les llegara al corazón pero que estuviera hablando de su muerte y de cómo se iban a sentir sus discípulos entonces... eso es seguro que no lo entendían. 

Y lo nuevo de la doctrina de Cristo, ese vino nuevo, no podía contenerse en corazones viejos como eran, precisamente, los de aquellos que le hacían según qué tipo de preguntas.

JESÚS, gracias por poner las cosa en su exacto sitio. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de julio de 2026

No seamos incrédulos sino creyentes

Jn 20, 24-29


"Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: 'Hemos visto al Señor'. Pero él les contestó: 'Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré'. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: 'La paz con vosotros'. Luego dice a Tomás: 'Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente'. Tomás le contestó: 'Señor mío y Dios mío». Dícele Jesús: 'Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído'".

COMENTARIO

Tomás era uno de los doce que no estaba presente cuando el Hijo de Dios se presentó ante ellos. Y como no vio al Señor no creyó que hubiera pasado lo que, con toda seguridad, le contaron sus amigos. 

Cuando se aparece de nuevo, a los ocho días, Cristo se dirige a Tomás para decirle que hiciera lo que había dicho que necesitaría para creer. Pero no hace falta porque ver a Jesús fue suficiente. 

Cristo define a la perfección lo que es la fe: creer sin ver, creer sin ver, creer sin ver. Y lo repetimos por si no ha quedado claro...

JESÚS, gracias por decirnos qué es tener fe, qué creer. 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de julio de 2026

El miedo a la Verdad

Mt 8, 28-34


"En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos. Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: -'¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?' Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: '-Si nos echas, mándanos a esa piara de puercos'. Él les dijo:' Id. Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas'. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su término.

COMENTARIO

Pudiera parecer o dar la impresión de que las personas se habían beneficiado de aquello de los endemoniados. Pero aquellas no pensaban lo mismo por su pensamiento exclusivamente humano. 

Se puede decir que hacer lo que hizo el Hijo de Dios con los endemoniados era buena cosa. Sin embargo, cuando el negocio se pone por medio, que es lo que las cosas no acaban bien para según qué intereses. 

Querían que Jesús dejara sus tierras porque, al parecer, los endemoniados no eran su problema sino perder a los cerdos... En fin...

JESÚS, gracias por actuar como actuaste entonces. 

Eleuterio Fernández Guzmán