18 de junio de 2026

Padre Nuestro

Mt 6, 7-15


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 'Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas.'

COMENTARIO

Podemos imaginar que los discípulos del Hijo de Dios querían aprender a orar. Por eso Jesucristo les enseña la oración más importante pues era la dirigida a su Padre del Cielo.

En el Padre Nuestro nosotros le pedimos a Dios por aquello que resulta de lo más importante. Y es que nuestro corazón y nuestra alma necesita dirigirse al Creador porque es así como nos dijo Cristo que debíamos hacerlo siendo consecuentes con lo que decimos. 

Padre Nuestro. Dios es nuestro Padre. ¿Habrá algo mejor que hacer que dirigirnos a su tierno corazón?

JESÚS, gracias por enseñarnos a pedir a Dios por lo que es importante para nosotros. 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2026

Dios conoce en lo secreto

Mt 6, 1-6.16-18


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:' Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.'"

COMENTARIO

Hay textos bíblicos que, como éste, son un verdadero aviso para todos los hijos de Dios que, siendo discípulos de Cristo, debemos tener más que claro cuál es la verdad de nuestra fe para no confundirnos con lo que nos pasa. 

El caso es que el Hijo de Dios enseñó, en su primera venida al mundo, lo que debía ser conocido y creído para salvarse. Y una de las cosas es que Dios todo lo conoce, que ve en lo secreto de nuestro corazón. 

Esto, dicho así, está muy bien pero es que supone que nuestro Creador conoce todo lo que nosotros, a veces, queremos ocultar en el fondo del corazón para que no se sepa. Que lo sabe todo...

JESÚS, gracias por darnos a entender que tu Padre lo conoce todo. 

Eleuterio Fernández Guzmán