9 de junio de 2026

La fe debe alumbrar

Mt 5, 13-16


"'Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.'"

COMENTARIO

Es cierto y verdad que si entonces, en tiempos del Hijo de Dios y de su primera venida al mundo, podía resultar difícil manifestar que se era discípulo suyo no podemos decir que hoy día sea mucho más fácil. Sin embargo, las palabras de Cristo son determinantes y claras. 

Lo que nos dice Jesucristo es que si se tiene fe y se cree en Dios, en su Hijo y, en fin, en todo lo que eso supone, no podemos hacer como si la cosa no fuera con nosotros y ocultar esa fe que decimos tener. 

Podemos decir, además, que lo que quiere Cristo es que se note que tenemos fe y que nuestras obras demuestren que la tenemos. Vamos, que de fruto. 


JESÚS, gracias por ser tan claro y diáfano en tus palabras. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de junio de 2026

Cuerpo y Sangre de Cristo

 Jn 6, 51-58


"'Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.' Discutían entre sí los judíos y decían: '¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?' Jesús les dijo: 'En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.'"


COMENTARIO 

Aquellos que no querían mucho al Hijo de Dios no entendieron lo que quería decir cuando hablaba de su Cuerpo. Nosotros, tantos siglos después, comprendemos muy bien que se refería a la santísima comunión pero ellos, ellos no entendieron y se escandalizaron mucho. 

Lo que Cristo es claro: quien come su Cuerpo y bebe su Sangre tendrá vid eterna. No cabe expresión mejor ni más beneficiosa para sus discípulos. 

Cuerpo y Sangre de Cristo. Vida eterna. Nada mejor.


JESÚS, gracias por entregar tu Cuerpo y tu Sangre y hacerlo por nosotros. Gracias. 

Eleuterio Fernández Guzmán