30 de mayo de 2026

Con la autoridad de Dios

Mc 11, 27-33


"Y llegaron de nuevo a Jerusalén. Mientras Jesús caminaba por el Templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: '¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?'. Jesús les respondió: 'Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. Díganme: el bautismo de Juan, ¿venía del cielo o de los hombres?'. Ellos se hacían este razonamiento: 'Si contestamos: 'Del cielo', él nos dirá: '¿Por qué no creyeron en él?'. ¿Diremos entonces: 'De los hombres'?'. Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: 'No sabemos'. Y él les respondió: 'Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas'".

COMENTARIO


No era nada extraño que aquellos que querían que el Hijo de Dios desapareciera de sus vidas quisieran saber mucho o, mejor, quisieran preguntar mucho a Cristo para ver si lo podían coger en algún tipo de renuncio espiritual. 

Preguntar a Cristo por la autoridad por la que hacía lo que hacía era lo mismo que esperar que su respuesta fuera, por ejemplo, "por Dios". En tal caso seguro es que podrían acusarlo de algo. Sin embargo, Jesucristo no les contesta porque ellos tampoco quieren revelar su verdadero pensamiento. 

El silencio de Jesucristo, en ese momento, era más acusador que otra cosa. Y ellos lo sabían.


JESÚS, gracias por no contestar nada a los que te querían mal. 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de mayo de 2026

Hágase Tu Voluntad

Mt  26, 36-42


"36 Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: 'Sentaos aquí, mientras voy allá a orar'. 37 Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. 38 Entonces les dijo: 'Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo'. 39 Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: 'Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú'. 40 Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: '¿No habéis podido velar una hora conmigo? 41 Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil'. 42 De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: 'Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad'".

COMENTARIO

Aquellos tres discípulos, Pedro, Juan y Santiago, habían sido privilegiados una vez más al ser los elegidos para acompañar al Hijo de Dios al huerto de los olivos. Pero ellos, al parecer, tenían sueño y no fueron capaces de velar, siquiera, una hora. 

Jesucristo, sin embargo, no pudo dormirse. En aquellos momentos decisivos de la historia de la salvación, pide a Dios. Sin embargo, pide que se cumpla la Voluntad de su Padre. Y es que sabe muy bien que siempre ha de cumplirla todo buen hijo. 

El Hijo de Dios sabe más que bien lo que ha de pasar. Todo aquello, además, ya estaba escrito y no iba a venir ahora Él a desdecir lo que el Creador tenía previsto que pasara. 


JESÚS, gracias por cumplir hasta el final la Voluntad de Dios. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de mayo de 2026

De los últimos nos conviene ser

Mc 10, 28-31


"Entonces Pedro le dijo: 'Nosotros lo hemos dejado todo para seguirte'. Y Jesús contestó: 'En verdad les digo: Ninguno que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por mi causa y por el Evangelio quedará sin recompensa. Pues, aun con persecuciones, recibirá cien veces más en la presente vida en casas, hermanos, hermanas, hijos y campos, y en el mundo venidero la vida eterna. Entonces muchos que ahora son primeros serán últimos, y los que son ahora últimos serán primeros.'"

COMENTARIO

Ciertamente, Pedro y los demás Apóstoles lo habían dejado todo para seguir al Hijo de Dios. Y es que aquel seguimiento requería, precisamente, no mirar atrás y sólo mirar con Quien se caminaba. 

Jesucristo, que conocía aquella especial preocupación de Pedro, sabe que ellos van a obtener mucho más de lo que habían dejado atrás porque iban a tener muchos más hermanos, muchas más casas y, en fin, todo lo que habían dejado atrás multiplicado hasta el infinito. 

Pero lo más importante es casi lo último que nos dice Cristo: quien le siga alcanzará la vida eterna. Y a eso nada se le puede comparar. Por eso nos conviene ser, en este mundo, de los últimos para luego, cuando de verdad va a importar, ser los primeros. 


JESÚS, gracias por obtenernos la vida eterna. 

Eleuterio Fernández Guzmán