19 de diciembre de 2021

En ejercicio del amor

Lc 1, 39-45


“39 En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; 40 entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; 42 y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43 y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? 44 Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno.

 

45 ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’”.

 

COMENTARIO

Sabemos que antes de que pase lo que nos dice San Lucas que pasó y que recoge el texto de hoy, aquella joven María había dicho que sí a Dios. El caso es que, una vez supo que su prima Isabel estaba embarazada de seis meses y siendo ella ya persona de edad, no lo duda lo más mínimo y va a echarle una mano.

El caso es que el encuentro entre María e Isabel no fue un encuentro cualquiera. Y es que la segunda sabe que la Virgen María está embarazada del Mesías y exulta de alegría.

Sin embargo, hubo alguien que también se alegró mucho de que el Mesías estuviera tan cerca de Él. Y es a quien luego llamarían Juan y quien anunciaría le llegada del Enviado de Dios.

 

JESÚS, gracias por haber escogido a María como Madre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de diciembre de 2021

Esclava del Señor

Lc 1, 26-38


"Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.' Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.' María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?' El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.' Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.' Y el ángel, dejándola, se fue."

COMENTARIO

En realidad, lo que hoy nos trae el Calendario Litúrgico en cuanto a texto del Evangelio de San Lucas es algo más que conocido y que muchas otras veces hemos leído o escuchado: la Anunciación.

El caso es que cuando una joven judía, que se había entregado a Dios (a menos, íntimamente o, digamos, sin alharacas sociales) dice lo que dice después de que el Ángel Gabriel le diga lo que le dice es que lo tiene todo más que claro y bien definido en su corazón, que no duda nada de hada lo que manifiesta.

María, la Virgen María y la Inmaculada María, fue escogida por Dios para ser su Madre desde el principio de los tiempos aunque no acabemos de comprender cómo es eso que pasó y cómo pasó eso. De todas formas, nosotros tenemos creído por fe que las cosas fueron así y que María, aquel buen día en el que se le apareció el Ángel del Señor (no un Ángel cualquiera…) sabía que su respuesta iba a ser sí y, además, que eso lo decía al saberse esclava del Señor.



JESÚS, gracias por haber escogido a María para que fuera Madre tuya.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de diciembre de 2021

De dónde viene Cristo

Mt 1, 1-3.5.7.11-17


"Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán. Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce."



COMENTARIO

Es cierto y verdad que toda la relación de nombres de personas y de generaciones entre Abrahám y Jesucristo abruman más que un poco y causa una sensación de que estamos ante toda la historia del pueblo elegido por Dios. Y es que así es la cosa.

De todas formas, a pesar de ser eso muy importante porque nos ofrece un conocimiento importante de lo que fueron lo antepasados del Hijo de Dios, hay algo que es más importante. Y nos referimos al final de toda esta relación cuando no se nos dice, como en todos los demás casos, que José “engendró” a Jesucristo sino que fue el esposo de María, de la que nació Cristo.

En realidad, esto viene la mar de bien para aquellas personas que crean que concepción del Hijo de Dios fue como la de cualquier persona porque no lo fue.



PADRE DIOS, gracias por hacer que las cosas fueron como fueron.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de diciembre de 2021

No sentirse escandalizado

Lc 7, 19-23


"Juan el Bautista, llamando a dos de sus discípulos, los envió a decir al Señor: '¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?'

Cuando se presentaron ante Jesús, le dijeron: 'Juan el Bautista nos envía a preguntarte: '¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?'.

En esa ocasión, Jesús curó mucha gente de sus enfermedades, de sus dolencias y de los malos espíritus, y devolvió la vista a muchos ciegos. Entonces respondió a los enviados:

'Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres. ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!'"

COMENTARIO

Ciertamente, aquellos que escuchaban a Juan el Bautista lo tenían por un hombre santo aunque ya se encargaba él de decir que no era el Mesías sino que Otro vendría a bautizar con fuego y Espíritu Santo. Por eso envía a sus discípulos a preguntar a su primo Jesús si era el Enviado de Dios pues era importante que eso se supiera.

Lo que hace el Hijo de Dios, para mostrar y demostrar que sí lo es, sencillamente, hacer lo que siempre hacía: curar las dolencias del pueblo y, sobre todo, transmitir que eso era lo que estaba escrito en las Sagradas Escrituras judías.

Sencillamente, Jesucristo mostraba las señales que, en efecto, determinaban que era el Mesías. Por eso dice que son dichosos aquellos que no se escandalizan de lo que ven que hace pues es muestra de que creen y tienen fe.



JESÚS, gracias por hacer lo que debías hacer a pesar de muchos.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de diciembre de 2021

¡Cuidado con creerse elegidos por Dios!

Mt 21, 28-32


28 ¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. 29 Él le contestó: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. 30 Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue. 31 ¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?». Contestaron: «El primero». Jesús les dijo: «En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. 32 Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».

COMENTARIO

No podemos negar que cuando el Hijo de Dios hablaba con muchos de los que eran miembros del pueblo elegido por Dios es seguro que los decepcionaba. Y es que ellos, que se sabían elegidos, a lo mejor habían hecho hecho eso de “cría fama y échate a dormir” pues, al parecer, no acababan de comprender la Voluntad de Dios. Seguramente, no les convenía y eso es lo que ellos pensaban.

Estamos más que seguros que muchos se sintieron ofendidos cuando escucharon de boca del Maestro de Nazaret que había quienes les iban a preceder en llegar a definitivo Reino de Dios. Y es que escuchar que tanto los publicanos como las rameras iban a atravesar antes la puerta del Cielo no era cosa muy buena de escuchar porque los ponía a ellos mucho peor que a las personas referidas por Cristo a los que todos tenían por pecadores…

Y es que la forma de pensar de Dios no es, siempre, como la de los hombres...



JESÚS, gracias por decir la verdad siempre.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de diciembre de 2021

Fieles a la voluntad de Dios

Mt 21,23-27

En aquel tiempo, Jesús entró en el templo. Mientras enseñaba se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: ‘¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?’. Jesús les respondió: ‘También yo os voy a preguntar una cosa; si me contestáis a ella, yo os diré a mi vez con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan, ¿de dónde era?, ¿del cielo o de los hombres?’. Ellos discurrían entre sí: ‘Si decimos: ‘Del cielo’, nos dirá: ‘Entonces, ¿por qué no le creísteis?’. Y si decimos: ‘De los hombres’, tenemos miedo a la gente, pues todos tienen a Juan por profeta’. Respondieron, pues, a Jesús: ‘No sabemos’. Y Él les replicó asimismo: ‘Tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto’”.

 

COMENTARIO

 

No podemos dejar de reconocer que aquellos que perseguían a Jesús querían tener siempre la razón. Y no hay más que ver lo que hoy nos trae el evangelio de San Mateo para ver que no querían ser contrariados por nada ni por nadie.

 

Ellos quieren saber pero, a su vez, parece que no quieran que nada les perturbe su pensamiento y su espiritualidad. No quieren sentirse interpelados ni siquiera por el Maestro a quien preguntan acerca de la autoridad con que hace las cosas que hace o dice las que dice.

 

Jesús les da la respuesta que verdaderamente merecen. Ellos no quieren delatarse ante aquellos que les escuchan. Saben que el Bautista era un gran profeta y temen mucho de parte de muchos. Por eso nada pueden recibir de parte del Hijo de Dios.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a ser fieles a la voluntad de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de diciembre de 2021

El Bautista


Lucas 3, 10-18


“En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan: —‘¿Entonces, qué hacemos?’ Él contestó:—‘El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo’.

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:

—‘Maestro, ¿qué hacemos nosotros?’ Él les contestó: —‘No exijáis más de lo establecido.’ Unos militares le preguntaron: —‘¿Qué hacemos nosotros?’


Él les contestó:—‘No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.’ El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: —‘Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.’


Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.”


COMENTARIO


Ciertamente, cuando aquel hombre, hijo de Zacarías y de Isabel, empieza a predicar en el desierto (nunca mejor dicho esto para el caso de que se trata) sabe que debe hacerlo porque se le ha dicho, de parte de Dios, que debe hacerlo. Y no lo hace con medias tintas (por eso lo matarían) sino que decía las cosas bien dichas y para que nadie se llevase a engaño.

Juan el Bautista, que bautizaba con agua, sabía muy bien que Quien iba a venir lo haría con fuego y con el Espíritu Santo. Y es que seguramente también se le había dicho que el Mesías ya andaba entre ellos aunque aún no se hubiese presentado al mundo. Y es que por eso tenía Juan muy claro que, en efecto, no merecía ni desatarle la correa de sus sandalias...



JESÚS, gracias por haber cumplido con tu misión desde aquel río Jordán...



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de diciembre de 2021

Reconocer a Cristo


Mt 11, 16-19

16 ¿Pero, con quién compararé a esta generación? Se parece a los chiquillos que, sentados en las plazas, se gritan unos a otros diciendo: 17 ¡Os hemos tocado la flauta y no habéis bailado; os hemos entonado endechas y no os habéis lamentado. 18 Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: ‘Demonio tiene.’ 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‘Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’ Y la Sabiduría se ha acreditado por sus obras.’”


COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios tenía una paciencia más que destacable. Y eso se lo hace ver a lo que, en aquel momento, le escuchan. Y es que quiere que comprendan que sí, que había venido el Mesías.

Aquellos niños a los que se refiere Jesucristo bien puede el mismo pueblo judío que, al parecer, por mucho que se haga ante ellos no es capaz de apreciar que aquel hombre que les habla, es el Enviado de Dios.

El caso es que Jesucristo ya había hecho y dicho otro tanto entre aquellos que le estaban escuchando. Es decir, su predicación y sus acciones extraordinarias que damos en llamar milagros deberían haber sido suficiente prueba de que era Dios hecho hombre. Pero, al parecer, no era así


JESÚS, gracias por predicar la Verdad y ser la Verdad misma.



Eleuterio Fernández Guzmán

9 de diciembre de 2021

El Bautista Juan

Mt 11,11-15

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a las turbas: ‘En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan. Pues todos los profetas, lo mismo que la Ley, hasta Juan profetizaron. Y, si queréis admitirlo, él es Elías, el que iba a venir. El que tenga oídos, que oiga’”.

 

 

COMENTARIO

 

La verdad es que Jesús hacía todo lo posible para que se comprendiese que Él era el Enviado de Dios. Por eso habla de Juan, que le había bautizado, en términos tan elogiosos y, a la vez, tan característicos de quien siéndolo aquí todo en el definitivo Reino de Dios no lo es tanto.

 

Jesús sabe que todo se está cumpliendo. Como estaba escrito desde hacía muchos siglos, palabra por palabra y circunstancia por circunstancia, todo aquello que Dios tenía previsto para el hombre está llevándose a cabo.

 

Pero Jesús insiste en algo muy importante: Juan el Bautista, quien en el Jordán con agua perdonaba los pecados por mandato de Dios, era quien todos estaban esperando desde hacía siglos: el Precursor. Y muchos no lo quisieron.

 

 

JESÚS, ayúdanos a reconocer en Juan a quien Dios había enviado para ser su palabra recta y camino certero hacia su definitivo Reino.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

8 de diciembre de 2021

Así vino Cristo

Lc 1, 26-38


"Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.' Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.' María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?' El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.' Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.' Y el ángel, dejándola, se fue."

COMENTARIO


Es un verdadero clásico, por así decirlo, que el día en el que recordamos a la Inmaculada Virgen María, el Calendario Litúrgico nos reserve un texto del Evangelio de San Lucas referido a la Anunciación. Y es que la Virgen María nunca deja de sorprendernos por muchas veces que esto lo leamos.


En realidad, lo que hace el Ángel Gabriel es demandar a la joven María si quiere ser Madre de Dios, así de sencillo. Y el caso es que, como podemos imaginar, aquella jovencita otra cosa no quería que eso pues estaba entregada, seguramente desde más niña aún, al Todopoderoso.


No deja de sorprendernos, de todas formas, la valentía y la fe que muestra María. Y es que todo lo acepta de tal manera que ella misma se define como “esclava del Señor”. Y es que sabía muy bien lo que eso suponía y es que, acabar siendo Madre del Hijo de Dios no era como para decir otra cosa. Y ella bien que lo sabía.




JESÚS, gracias por haber escogido a una Madre como María.


7 de diciembre de 2021

Que no se pierda ninguna oveja

Mt 18, 12-14

 

“’¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre de ustedes, que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.’”

 

COMENTARIO

 

Es bien cierto que el Hijo de Dios enseña con parábolas o, en fin, con aquello que es conocido por todos porque sabe perfectamente que es la mejor manera de que aquellos que le escuchan comprendan lo que, en el fondo de sus Palabras, quiere decir.

 

Es de pensar que todos sabían a qué se refería Jesucristo cuando hacía uso de un tema tan común como era el del rebaño de ovejas pues su pueblo era un pueblo de pastores y todos conocían a qué se refería.

 

El mensaje que quiere que comprendan es que aquellos que Dios ha escogido y entregado a su Hijo para que los cuiden no van a perderse y que deben estar seguros de que siempre estará Dios con ellos.

 

JESÚS,  gracias por hacernos confiar en ti, Pastor Bueno.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de diciembre de 2021

Cristo es Dios hecho hombre

 

Lunes, 6 de diciembre de 2021

 

“Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para sanar. Llegaron entonces unas personas trayendo a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para ponerlo delante de Jesús. Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron por entre las tejas con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.


Al ver la fe de ellos, Jesús le dijo: ¡Hombre, tus pecados te son perdonados¡.


Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: ¡¿Quién es éste que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?’ Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: ‘¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: ‘Tus pecados están perdonados’, o ‘Levántate y camina’? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- a ti te digo, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa’.


Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: “Hoy hemos visto cosas maravillosas’”.

 

 

COMENTARIO

 

En realidad, resulta curioso y triste que hubiera personas, en tiempos del Hijo de Dios, que no tuvieran más en cuenta la misericordia que lo que ellas pudieran pensar.

 

Aquel hombre paralítico es seguro que necesitaba una ayuda algo más que normal. Y Cristo lo cura diciendo eso de los pecados porque había la creencia según la cual si una persona padecía enfermedad es que había pecado contra Dios.

 

Cristo, de todas formas, sabía que eso no era así y, por eso mismo, le dice eso de los pecados para que los que lo criticaban supieran que él era el Mesías y actuaba con el poder de Dios aunque, como sabemos, eso no les hizo ninguna gracia.

 

 

 

JESÚS,  gracias por ser bueno y misericordioso a pesar de muchos…

 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de diciembre de 2021

Cuando se tiene fe

Mt 9, 27-31



27 Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando:’¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!’ 28 Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: ‘¿Creéis que puedo hacer eso?’ dícelen: ‘Sí, Señor’ 29 Entonces les tocó los ojos diciendo: ‘Hágase en vosotros según vuestra fe.’ 30 Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: ‘Mirad que nadie lo sepa’ 31 Pero ellos, en cuanto salieron divulgaron su fama por toda aquella comarca.”


COMENTARIO


No podemos negar que aquellos dos ciegos lo estaban pasando muy mal. Y no es que su enfermedad no fuera ya suficiente sino que eso los apartaba de la sociedad al no poder desempeñar oficio alguno pues aquellos tiempos no son los de hoy donde, en este aspecto, muchas cosas han cambiado para bien de las personas que padecen ceguera. Pero ellos estaban más que mal.

Confiaban. A la pregunta que les hace el Hijo de Dios acerca de que si creían que si los podía curar ellos responde que sí. No tienen duda alguna y saben más que bien que sólo el Maestro de Nazaret puede hacer eso por ellos.

Como es de imagina, y ante una manifestación tan segura y cierta de creencia y de confianza en Jesucristo lo único que podía pasar… pasó. Los cura de la ceguera y ellos, como tampoco podía ser de otra forma, lo fueron diciendo allí por donde iban… ¿Quién no?



JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso.



Eleuterio Fernández Guzmán

2 de diciembre de 2021

Cumplir con la voluntad de Dios


Mt 7,21.24-27

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina’”.

 

 

COMENTARIO

 

Es bien cierto que tanto en tiempos de Jesucristo como ahora mismo, aquellos que le seguían, sus discípulos, podían tener por buenas sus oraciones y sus invocaciones a Dios Padre. Sin embargo, como bien dice el Hijo de Dios eso no es suficiente pues hay que cumplir la voluntad del Todopoderoso.

 

Jesús abunda en ejemplos para que eso se entienda. Está la actitud de quien cree que hace las cosas bien y construye su espíritu sobre material poco resistente, con oraciones que creen llegar a Dios pero que, por ejemplo, están faltas de verdadera caridad. Tales personas no triunfarán en cuanto a su relación con Dios.

 

Hay, sin embargo, otra forma de actuar: hacer las cosas de acuerdo a la voluntad de Dios y construir nuestra vida sobre la Roca que es Cristo. Así añadiremos, al Señor, Señor, el cumplimiento de la voluntad del Creador.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a construir sobre Ti.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


1 de diciembre de 2021

Con el poder de Dios

Mt 15, 29-37


"Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. Una gran multitud acudió a Él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y Él los sanó. La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban sanos, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.

Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 'Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino'.

Los discípulos le dijeron: '¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?'

Jesús les dijo: '¿Cuántos panes tienen?'

Ellos respondieron: 'Siete y unos pocos pescados.

Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los daba a los discípulos, y ellos los distribuían entre la multitud.

Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron llenaron siete canastas."


COMENTARIO

Ciertamente, como al parecer era necesario que el pueblo judío creyese en el Enviado de Dios mediando signos, en esta parte del Evangelio de San Mateo abundan los mismos. Y es que, a través de ellos, los que veían y escuchaban a Jesucristo creyeron en lo que decía y que no era otra cosa que el Reino de Dios había llegado al mundo.

Creemos que ver que hay mudos que hablan y que hay cojos que vuelven a andar (además de todo lo que aquí no sale pero que, sin duda, sucedió) debía ser muestra clara de que aquel hombre no era un hombre cualquiera sino que, en efecto, era el Enviado de Dios.

La multiplicación de los panes y los peces fue algo, de por sí, extraordinario, pero que algunos pretenden confundir con una especie de solidaridad entre los presentes pues, para tales personas, no fue Cristo quien hizo el milagro...




JESÚS, gracias por tanta bondad.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de noviembre de 2021

Y le siguieron

Mt 4, 18-22



18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando a red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice: ‘Venid, conmigo, y os haré pescadores de hombres’. 20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando, adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.”


COMENTARIO

Prontitud. Tal es la palabra que define muy bien la situación que se les plantea a estas dos parejas de hermanos pescadores. Y es que podemos imaginar que la atracción de parte del Hijo de Dios debía ser grande pues, de otra manera, no se entiende que pasara lo que pasó.

El caso es que los hermanos, todos ellos, seguramente también sabían que el pueblo judío esperaba un Mesías. Y es posible que Andrés, que con Juan había conocido a Jesús cuando estaban con Juan el Bautista, les hablara de aquel que les había robado el corazón.

Todos ellos supieron responder más que bien y rápido a la llamada que les hacía aquel hombre que recién empezada a predicar pero que debía desprender un no sé qué más propio de quien es capaz de atraer con la mirada.

JESÚS, gracias por haber llamado a tus Apóstoles.

29 de noviembre de 2021

Tener fe

Mt 8, 5-11

 

Al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión, rogándole: “Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente”. Jesús le dijo: “Yo mismo iré a sanarlo”.
Pero el centurión respondió: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: “Ve”, él va, y a otro: “Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace”.


Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos”.

 

COMENTARIO

 

Con este texto del Evangelio de San Mateo queda claro que el Hijo de Dios tiene un concepto de la fe que muchas veces difiere del nuestro. Y es que sabía que no sólo los miembros del pueblo elegido por Dios, el judío, eran capaces de alcanzar el corazón de Dios.

 

Aquel soldado romano había llegado a entender la fe del pueblo que, se suponía, estaba dominando. Y en otro sitio se nos dice que le dicen a Cristo otros judíos que favorecieran al soldado porque en muchas cosas los había ayudado.

 

El Hijo de Dios, sin embargo, no procede como procede por las palabras de aquellos judíos que sí le hablaban sino por lo que manifiesta con las suyas el centurión. Y es que en ellas vio Cristo el ejemplo de quien confía y cree en el Enviado de Dios. Y por eso, sobre todo por eso, cura a su sirviente.

 

 

 

 

JESÚS,  gracias por ser verdaderamente misericordioso.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de noviembre de 2021

Lo que ha de suceder… sucederá


Lc 21, 25-28. 34-36


“25 ‘Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, 26 muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. 27 Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. 28 Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrar ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación.”

34 Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, 35 como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. 36 Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.”



COMENTARIO


En cuanto puede y la ocasión lo permite, el Hijo de Dios habla de una forma que da bastante miedo y nos pone sobre la pista de qué es lo que va a pasar. Y es que, en realidad, sabe lo que va a pasar y a suceder y todo a su tiempo… en fin… que puede aleccionarnos acerca de eso. Y lo hace de una forma bastante clara que no puede llevar a engaño a nadie y nadie puede decir que no sea capaz de entender que las cosas son como van a ser y serán, exactamente, así.


También nos pide que estemos preparados. Y es que cuando eso suceda y, aún, sin saber cuando será, no podemos estar como si nuestro corazón no nos importara lo más mínimo y Cristo lo encuentre sucio y maltrecho.



JESÚS, gracias, de nuevo, por tus avisos.



Eleuterio Fernández Guzmán

26 de noviembre de 2021

Sus palabras nunca pasarán

Lc 21, 29-33



29 Les añadió esta parábola: ‘Mirad la higuera y todos los árboles. 30 cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. 31 Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. 32 Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.


COMENTARIO


Como estos últimos días, el Hijo de Dios continúa, digamos, avisando de qué sucederá cuando el Hijo del hombre vuelva. Y es que, como dice en tales ocasiones, antes de eso mucho ha de suceder aunque avisa de eso que va a suceder para que estemos preparados como hijos de Dios que somos. Y, aunque podemos imaginar el terror que debió llenar los corazones de aquellos que le escuchaban, también en él entró la esperanza que sembró Cristo al decirles que nada debían temer.


El caso es que, por si había quien dudaba algo de lo que decía y no lo creía del todo, eso de que sus palabras no iban a pasar aunque pasase el cielo y la tierra debería haber dejado tranquilos todos los corazones pues tales palabras las decía el mismo Dios hecho hombre.



JESÚS, gracias por tranquilizar nuestro corazón.



Eleuterio Fernández Guzmán