16 de noviembre de 2021

Salvar lo que está perdido

Lc 19, 1-10

 

"Entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y rico. Intentaba ver a Jesús para conocerle, pero no podía a causa de la muchedumbre, porque era pequeño de estatura.  Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, porque iba a pasar por allí.  Cuando Jesús llegó al lugar, levantando la vista, le dijo:

—'Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede en tu casa.'

Bajó rápido y lo recibió con alegría.  Al ver esto, todos murmuraban diciendo que había entrado a hospedarse en casa de un pecador.  Pero Zaqueo, de pie, le dijo al Señor:

—'Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he defraudado en algo a alguien le devuelvo cuatro veces más'

Jesús le dijo:

—'Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también éste es hijo de Abrahán;  porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.'"


COMENTARIO

Ciertamente, podemos pensar que Zaqueo aunque fuera publicado debía tener algún interés en ver al Hijo de Dios. Y esto lo decimos porque cuando se entera de que va a pasar cerca de su casa hace todo lo posible para verlo y hasta se sube a un sicómoro.

Jesucristo que, suponemos, conocía a Zaqueo porque lo llama por su nombre y porque debía ser más que conocido por la ingrata labor que llevaba a cabo, sabe que aquel hombre necesita de verdad verlo. Y se lo dice cuando lo ve de aquella guisa subido allí.

Lo que le dice Jesucristo no es poca cosa. Y es que cuando escucha que Zaqueo quiere reparar el daño que haya podido hacer con su trabajo de recaudador de impuestos sabe que aquel hombre puede salvarse. Y es que Cristo vino al mundo no a salvar lo que no tenía necesidad de ser salvado sino, justamente, a quien sí tenía necesidad de ser salvado.



JESÚS, gracias por salvar a los muchos Zaqueos que hay en el mundo.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de noviembre de 2021

Querer ver a Cristo para salvarse

Lc 18, 35-43

  

“35 Sucedió que, al acercarse él a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; 36 al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. 37 Le informaron que pasaba Jesús el Nazoreo 38 y empezó a gritar, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!’ 39 Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ 40 Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: 41 ‘«¿Qué quieres que te haga?’ Él dijo: ‘¡Señor, que vea!’ 42 Jesús le dijo: ‘Ve. Tu fe te ha salvado’. 43 Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.”

 

 COMENTARIO

 

Aquel hombre, que estaba ciego con lo que eso suponía, sabía que sólo un gran signo, un gran milagro, podría sacarlo de la situación en la que estaba. Y esperaba el momento adecuado para que el pudiese producirse.

 

El ciego confía en el Maestro. Seguramente lo conocías de oídas y eso le hizo gritar cuando pasó cerca de donde estaba. Sabía, más que bien lo sabía, que era la única persona que podía salvarlo. Y le grita con confianza.

 

El hombre quiere ver pero también quiere conocer, verlo, a Quien le va a curar. Sabe que le va a curar. Y, por eso, Jesús le salva de la ceguera porque la fe salva. Y bien lo sabía aquel hombre y, claro, también, Quien lo iba a curar y, de paso, salvarlo.

 

JESÚS,  ayúdanos a no ser ciegos.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

12 de noviembre de 2021

Aviso a navegantes


Lc 17, 26-36

"Jesús dijo a sus discípulos:

'En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé. La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.

Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos. Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.

En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo no vuelva atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trate de salvar su vida la perderá; y el que la pierda la conservará.

Les aseguro que en esa noche, de dos que estén en el mismo lecho, uno será llevado y el otro dejado; de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada'.

Entonces le preguntaron:'¿Dónde sucederá esto, Señor?' Jesús les respondió: 'Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres'.

COMENTARIO

Es verdad que e Hijo de Dios había venido al mundo para que el mundo se salvase. Pero también es verdad que es seguro que supiese que no todos se iban a salvar porque habría persona que, sencillamente, no creerían en su palabra y no actuarían en consecuencia.

No podemos negar que las palabras que pone en su boca Jesucristo y que recoge el Evangelio de San Lucas para el día de hoy son verdaderamente terribles. Y es que no pronostican nada que pudiera parecer bueno pues lo que ha de venir no es algo de lo que pudiéramos decir que es recomendable.

Sin embargo, es más que recomendable y conveniente. Y es que nos habla de cuando haya manifestación del Hijo de Dios que podemos entenderlo como el mismo momento de su muerte (cuando se reunieron los buitres que querían matarlo) pero también puede referirse al momento en el que vuelva por segunda vez en su Parusía. De todas formas lo que sí debemos tener en cuenta es que siempre debemos estar preparados porque no sabremos cuándo será eso.

JESÚS, gracias por avisarnos.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de noviembre de 2021

Lo que debía pasar

Lc 17, 20-25


"Los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo llegará el Reino de Dios. Él les respondió: 'El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes'.

Jesús dijo después a sus discípulos: 'Vendrá el tiempo en que ustedes desearan ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: ' Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.

Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación'”.

COMENTARIO



La verdad es que en algunas ocasiones el Hijo de Dios nos pone, por decirlo así, los pelos de punta. Y es que advierte, les advierte a los que le escuchaban entonces, de realidades que es posible no comprendiesen pero que, en el fondo, les iban a afectar.

Nos pone sobre el aviso de aquellos que querrán aprovecharse del Reino de Dios diciendo que ahora está o que ahora no está. Sin embargo, la realidad es muy otra pues el mismo está desde que llegó al mundo el Único Hijo de Dios engendrado y no creado.

Y un aviso: antes de que todo se consume Jesucristo ha de sufrir mucho y padecer otro tanto. Eso lo dice para que aquellos que le escuchan sepan a qué atenerse aunque es más que probable que no lo entendiesen.



JESÚS, gracias por ser tan claro.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de noviembre de 2021

Dar gracias a Dios

Lc 17, 11-19


"Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: '¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!'
Al verlos, Jesús les dijo: 'Vayan a presentarse a los sacerdotes”. Y en el camino quedaron purificados.

Uno de ellos, al comprobar que estaba sano, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.

Jesús le dijo entonces: '¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?” Y agregó: 'Levántate y vete, tu fe te ha salvado'.

COMENTARIO


No podemos negar que los leprosos de los que nos habla hoy el Evangelio de San Lucas lo estaban pasando mal. En realidad, su situación personal era más que peliaguda porque no podían entrar en los pueblos o en las ciudades y debían estar alejados del resto de personas. Y eso suponía, como podemos imaginar, una incapacidad social más que grande.

Ellos han de tener fe para dirigirse al Hijo de Dios de una forma, seguramente, desmedida. Pero es que, para ellos, sólo podían encontrar consuelo y solución a su grave situación en alguien como el Maestro. Y los cura a todos como, por otra parte, era de esperar.

Sólo uno de ellos vuelve a dar gracias a Dios, eso es cierto. Y se extraña Jesucristo de que sea, precisamente, un samaritano, no muy bien considerado por los judíos, quien vuelva a agradecer el bien hecho Y es que los demás, seguramente, aún en su estado físico, creían que por ser hijos del pueblo elegido por Dios, todo se les era debido… incluso aquella merced de parte del Hijo de Dios.


JESÚS, gracias por ser tan bueno y tan misericordioso.

9 de noviembre de 2021

Palabra de Dios

Jn 2, 13-22


"Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó las mesas y dijo a los vendedores de palomas: 'Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio'.

Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: 'El celo por tu Casa me consumirá'.

Entonces los judíos le preguntaron: '¿Qué signo nos das para obrar así?'

Jesús les respondió: 'Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar'.
Los judíos le dijeron: Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y Tú lo vas a levantar en tres días?'

Pero Él se refería al templo de su cuerpo.

Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que Él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado."


COMENTARIO

Es verdad que no muchas veces puede verse al Hijo de Dios manifestando un enfado tan grande como del que hace gala cuando acude al Templo y se da cuenta de que, en efecto, la Casa de su Padre se ha convertido en una cueva de ladrones. En realidad, lo que no podía soportar Jesucristo es que lo que debía ser lugar de oración y de encuentro con Dios hubiera devenido un lugar donde, por decirlo pronto, se hacía negocio con las “cosas”, digamos, de la fe.

Pero eso no es todo. Y es que Jesucristo, al decir lo de la destrucción del Templo sabemos que no se refería al físico (aunque eso también sucediera) sino a su propio cuerpo. Y es lo que, como sabemos pasó, al resucitar.


JESÚS, gracias por tu entrega total a tu misión.


8 de noviembre de 2021

Fe pequeña pero franca y verdadera


Lc 17, 1-6

 

“1 Dijo a sus discípulos: ‘Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! 2 Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. 3 Cuidaos de vosotros mismos. ‘Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. 4 Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás’.5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe’. 6 El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar", y os habría obedecido’”.

  

COMENTARIO

 

No podemos negar que el Hijo de Dios tiene muy claro lo que supone la fe. Por eso pone ejemplos de qué supone la misma y lo hace para que todos sepan a qué atenerse. El caso es que resulta más que complicado atenerse a lo que nos dice porque, de hacerlo, a lo mejor, no nos atenemos a lo nuestro…

 

Quiere, también, Jesucristo, que perdonemos. Él lo haría, como sabemos, en un momento muy importante y crucial de su vida. Por eso no atiende a límite de veces que se ha de perdonar. Al contrario, de ha de perdonar siempre y eso, como sabemos es no atenernos nunca lo nuestro y no suele ser de nuestro gusto.

 

Tener fe. Tal consideración tiene de la confianza en Dios nuestro hermano Jesucristo que dice eso de que, de tenerla tan pequeña como un grano de mostaza (y es muy pequeño) haríamos cosas que nos parecen imposibles. A lo mejor porque nuestra fe ni siquiera es como tal grano…

 

 

JESÚS,  ayúdanos a tener fe como el grano de mostaza. Al menos, como el mismo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de noviembre de 2021

Cuidado con las apariencias


Mc 12, 38-44

 

38 Decía también en su instrucción: ‘Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, 39 ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; 40 y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa. 41 Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos  echaban mucho. 42 Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as.

 

43 Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: ‘Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro.44 Pues todos han echado de los que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir.”

 

  

COMENTARIO

 

En realidad, el episodio que nos narra hoy el Evangelio de San Marcos tiene todo que ver con lo que nosotros solemos creer que pasa y con lo que Dios sabe que pasa. Y es que había gran diferencia entre aquellos que echaban para el Templo el dinero que les sobraba y aquella pobre mujer, viuda, que echaba no lo que le sobraba sino, justamente, lo que le hacía falta para vivir. Y es que, en demasiadas ocasiones creemos que Dios no ve nada de lo que hacemos cuando, en realidad, es todo lo contrario y cuando creemos estar haciendo el bien, a lo mejor, tal cosa no es así.

 

Aquella viuda sí que hizo lo que tenía que hacer aunque la mayoría de las ocasiones a nosotros nos pueda parecer otra cosa…

 

 

 

JESÚS,  gracias por poner ejemplos tan claros de lo que es bueno y de lo que, en el fondo, no lo es.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de noviembre de 2021

Dios todo lo conoce y saber

Lc 16, 9-15

"Jesús decía a sus discípulos:

'Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los recibirán en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero'.

Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús. Él les dijo: 'Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres resulta despreciable para Dios'”



COMENTARIO

Verdaderamente, hay textos de la Sagrada Escritura que son verdadera luz para aquellas personas que somos creyentes y tenemos más que claro que las palabras dichas por el Hijo de Dios son algo más que palabras porque son Palabra de Dios.

Nos dice Cristo que debemos tener muy en cuenta aquello que hacemos porque si no somos fieles en lo que puede ser considerado poca cosa… ¿cómo vamos a serlo en las grandes? Y es que, en verdad, se puede esperar poco de quien en lo pequeño hace de su capa un sayo…

Pero, en verdad, lo que nos dice el Hijo de Dios acerca de que Dios todo lo conoce y todo los sabe es algo que nunca debería ser olvidado por ningún hijo suyo pues, de lo contrario, corremos el riesgo de caer en demasiadas tentaciones…



JESÚS, gracias por advertirnos con tanta belleza sobre lo que debemos hacer y ser.



Eleuterio Fernández Guzmán



COMENTARIO

Verdaderamente, hay textos de la Sagrada Escritura que son verdadera luz para aquellas personas que somos creyentes y tenemos más que claro que las palabras dichas por el Hijo de Dios son algo más que palabras porque son Palabra de Dios.

Nos dice Cristo que debemos tener muy en cuenta aquello que hacemos porque si no somos fieles en lo que puede ser considerado poca cosa… ¿cómo vamos a serlo en las grandes? Y es que, en verdad, se puede esperar poco de quien en lo pequeño hace de su capa un sayo…

Pero, en verdad, lo que nos dice el Hijo de Dios acerca de que Dios todo lo conoce y todo los sabe es algo que nunca debería ser olvidado por ningún hijo suyo pues, de lo contrario, corremos el riesgo de caer en demasiadas tentaciones…



JESÚS, gracias por advertirnos con tanta belleza sobre lo que debemos hacer y ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

5 de noviembre de 2021

No dejarse engañar


Lc 16, 1-8

"Jesús decía a sus discípulos:

'Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.

El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'

Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?' 'Veinte barriles de aceite”, le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.

Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?' 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.

Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz."

COMENTARIO

No podemos negar que hay textos bíblicos en los que las palabras del Hijo de Dios, a lo mejor eran bien entendidas en su época, cuando vino por primera vez al mundo pero ahora, ciertamente, cuestan un poco.

En realidad, aquello que hace aquel administrador tiene todo que ver con la astucia y la picaresca. Y eso es lo que, al parecer, premia su señor siendo así que diera la impresión de que debemos ser pícaros en el mundo cuando no creemos que Dios quiera eso de nosotros sino que ha de preferir que seamos francos y, más que nada, seamos responsables de lo que hacemos.

Sin embargo, Jesucristo nos dice que debemos tener muy en cuenta aquellas trampas que el mundo nos puede tender para no caer en ellas. Y es que, sin duda alguna, aquel administrador tendió una a los deudores que, también por conveniencia, se dejaron, por decirlo así, “engañar”.




JESÚS, gracias por advertirnos acerca del proceder del mundo.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de noviembre de 2021

Saber a quién hay que servir

Lc 16, 9-15



"Jesús decía a sus discípulos:

'Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los recibirán en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero'.

Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús. Él les dijo: 'Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres resulta despreciable para Dios.'" 

COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Lucas, el Hijo de Dios hace muchas advertencias y pone sobre la mesa las cartas de la Verdad. Y es que no es poco que nos diga, en pocas palabras, que no debemos caer en ciertas cosas…

En realidad, no es muchas veces fácil ser fiel en lo poco. Por eso nos dice Cristo que quien no lo sea en lo poco ¿se puede esperar que lo sea en lo mucho? Y eso nos incita a ser fieles siempre pues de lo contrario…

Hay, de todas formas, un claro aviso a todos nosotros: Dios ve en nuestros corazones. Y es que había quien, en tiempos de Jesucristo, simplemente se reían de lo que decía el Hijo de Dios porque creían no ser escuchados. Sin embargo, buena verdad es que Dios todo lo ve...




JESÚS, gracias por todo lo que nos dices por nuestro bien.



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de noviembre de 2021

La pura realidad de Cristo

Lc 14, 25-33


"Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: 'Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo. El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo: '“Éste comenzó a edificar y no pudo terminar'”.

¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil? Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.

De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee no puede ser mi discípulo.'"



COMENTARIO

No podemos negar que en determinadas ocasiones el Hijo de Dios pone en conocimiento de aquellos que le escuchan realidades espirituales que son más que difíciles… de llevar a cabo. Y es que nadie dijo nunca, y menos Cristo, que seguirlo fuera sencillo ni fácil.

El caso es que hay que olvidar muchas cosas para poder ir en pos del Maestro. Pero no ha de querer decir, como a veces se interpreta, que hay que olvidarse de la familia o de realidades similares. Lo que sí quiere decir es que hay que tener en cuenta lo que nos importa y dar la espalda a lo que impide que eso pueda llevarse a cabo. Eso sí.

De todas formas, también debemos tener en cuenta, como se deduce de las palabras de Jesucristo, que muchas veces lo debemos seguir portando aquello que es cruz para nosotros. Y no es posible dejarla al lado, en el camino. Cristo no dejó la suya.


JESÚS, gracias por decirnos lo que, verdaderamente, importa.



Eleuterio Fernández Guzmán

2 de noviembre de 2021

Cristo el Camino, la Verdad, la Vida

 

Jn 14, 1-6

 

 

No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones;  si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo,  para que donde esté yo  estéis también vosotros.  Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús está muy interesado en que sepamos qué es lo que nos conviene para nuestra vida eterna. Sabe que anhelamos alcanzar la misma y estar con Dios y, para eso, debemos creer en Él.

 

Jesús nos lo dice con toda claridad: está en el Cielo preparándonos estancias para que, cuando Dios quiera, las ocupemos. Y también nos habla de su Parusía, cuando vuelva para juzgar a vivos y muertos.

 

El camino para ir a Dios lo sabemos porque nos lo dice Jesús: es Él. Sólo, pues, creyendo en el Mesías, en su santa doctrina y en todo aquello que hizo en su primera venida al mundo, podremos comprender lo que supone que sea el Camino, la Verdad y la Vida.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Verdad, como Camino, como Vida.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

1 de noviembre de 2021

Los bienaventurados


Mt 5,1-12a

 

En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús tuvo que decir, en una ocasión, que no había venido a abolir la Ley de Dios sino a darle cumplimiento. Y eso es lo que hace cuando, subido en un promontorio, proclama las Bienaventuranzas, no dichas para sustituir a los Mandamientos sino para darles, en efecto, cumplimiento.

 

Cada uno de los “preceptos” que aquí indica Jesús lo son para que sepamos a qué atenernos acerca de lo que es verdaderamente para un discípulo de Cristo. Centran, por así decirlo, nuestra fe  y la hacen efectiva, con relación a Dios Padre Todopoderoso.

 

Jesús termina las mismas con una gran verdad que ha sido comprobada a lo largo de los siglos: debemos sentirnos bienaventurados si somos perseguidos por Él. Ahí está el centro de nuestra fe: ser perseguidos por Cristo.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a atender a las bienaventuranzas en nuestra vida ordinaria.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

30 de octubre de 2021

Saber dónde hay que estar

Lc 14, 1. 7-14


"Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola:

'Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: 'Déjale el sitio', y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.

Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: 'Amigo, acércate más', y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado'”.




COMENTARIO

Seguramente que las cosas no podían ser tan sencillas como algunos pensaban en tiempos de la primera venida al mundo del Hijo de Dios. Y es que, para algunos o para muchos, las prácticas más comunes no eran más que, por decirlo así, prácticas que se debían llevar a cabo. Sin embargo, Jesucristo fue enviado al mundo para que el mundo se salvase y para eso debía cambiar muchas actitudes y muchas formas de ver las cosas y de hacerlas que para Dios estaban erradas y equivocadas.

Podemos decir, a tal respecto, que los ejemplos que nos pone Jesucristo son claros y diáfanos: no es conveniente querer ser el mejor porque, a lo mejor, no lo somos; también que debemos tener en cuenta a los más desfavorecidos porque, de otra forma, el corazón de Dios lo tendrá en cuenta.




JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.



Eleuterio Fernández Guzmán

29 de octubre de 2021

Aunque fuera sábado

Lc 14, 1-4



1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. 2 Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. 3 Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: ‘¿Es lícito curar en sábado, o no?’ 4 Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó y le despidió.”


COMENTARIO

Siempre que podían, aquellos que querían perseguir al Hijo de Dios procuraban cogerlo en un renuncio. Y el tema del sábado, como día sagrado, era uno de sus preferidos. Y en aquella ocasión, Jesucristo se lo puso fácil.

Aquel hombre enfermo es seguro que le importaba bien poco ser curado en sábado. Y Cristo les pregunta a los que le están observando para ver qué hace. Pero ellos no quieren contestar pues sería faltar a la misericordia decir que por ley de los hombres no se atiende a la Voluntad de Dios…

El caso es que el Hijo de Dios no puede ni quiere hacer otra cosa. Y por eso cura al enfermo, al hombre hidrópico. Y lo hace porque es más importante tener en cuenta una necesidad así que ver qué se puede hacer o no en sábado...



JESÚS, gracias por mostrarte misericordioso.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de octubre de 2021

Escogió a los Doce

Lc 6, 12-19


"Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos."


COMENTARIO

No es poco importante que el Hijo de Dios escoja a un grupo de personas, hombres en este caso, que transmitan la Buena Noticia al mundo conocido o, mejor, más cercano de entonces empezando por las ovejas perdidas de Israel. Y es que Jesucristo sabía que eso era lo que debía hacer.

Escoge a Doce, como es bien sabido. Y los escoge, por decirlo así, siendo cada uno de su casa, también, de un oficio distinto aunque pudieran prevalecer los pescadores pues iban a pasar a ser todos pescadores, también, pero de hombres.

Tampoco nos extraña nada de nada que hubiera quien quisiera acercarse al Hijo de Dios porque querían ser curados de sus muchas dolencias. Y el caso es que sí, que eran curados, como dice el texto bíblico, porque una fuerza que salía de Cristo los sanaba.



JESÚS, gracias por escoger a los Doce que escogiste.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2021

Ser los últimos para ser los primeros

Lc 13, 22-30


"Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén. Una persona le preguntó: 'Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?'
Él respondió: 'Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán. En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y Él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.

Entonces comenzarán a decir: 'Hemos comido y bebido contigo, y Tú enseñaste en nuestras plazas'. Pero Él les dirá: 'No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!

Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera. Y vendrán muchos de Oriente y de Occ
idente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.

Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos'”.



COMENTARIO

No es nada extraño que le preguntaran al Hijo de Dios, en la confianza de que se creía en Él, lo de la salvación y del número de los que se salvarán. Pero, en realidad, ellos querrían saber cómo podían salvarse.

Jesucristo no duda en decirles la verdad: hay que entrar por la puerta estrecha o, lo que es lo mismo, no es fácil salvarse pero si se quiere… entonces sí es posible. Pero, para eso, se ha de cumplir la Voluntad de Dios no sólo cuando nos conviene…

Tampoco debe extrañarnos que el Hijo de Dios diga eso de que habrá muchos que son ahora últimos que serán los primeros y al revés. Y es que para Dios las cosas y el orden de las mismas no es mismo que para nosotros los hombres. Aquí vale ansiar ser el último en el orden de los hombres y de la mundanidad para ser los primeros en el Cielo. Eso es lo que importa.



JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

26 de octubre de 2021

Lo pequeño que es grande

Lc 13, 18-21



18 Decía, pues: ‘A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? 19 Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas’ 20 Dijo también: ‘¿A qué compararé el Reino de Dios? 21 Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.’”


COMENTARIO

Podemos decir que el Hijo de Dios, que conocía muy bien la capacidad de entendimiento de aquellos que le entregó su Padre del Cielo, sabía que era necesario que comprendiesen su predicación de la mejor forma posible y, es verdad, como también se hacía muchas veces.

El caso es que, para comparar el Reino de Dios no utiliza ejemplos grandilocuentes (aunque podría haber hecho dado cómo ha de ser el mismo) sino que se sirve de lo que es más pequeño, una semilla y la levadura, porque sabe que eso lo pueden comprender.

En realidad, lo que nos quiere decir Jesucristo es que lo que puede resultar muy pequeño, como puede ser la fe, puede llegar a crecer más que mucho y eso pasa cuando quien lo recibe está dispuesto a hacerlo.


JESÚS, gracias por ser tan claro en lo que nos dices.


Eleuterio Fernández Guzmán

24 de octubre de 2021

Querer ver


Mc 10, 46-52

 

46 Llegan a Jericó. Y cuando salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino.47 Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: ‘¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!’ 48 Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ 49 Jesús se detuvo y dijo: ‘Llamadle.’ Llaman al ciego, diciéndole: ‘¡Animo, levántate! Te llama.’ 50 Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jesús. 51 Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: ‘¿Qué quieres que te haga?’ El ciego le dijo: ‘Rabbuní, ¡que vea!’ 52 Jesús le dijo: ‘Vete, tu fe te ha salvado.’ Y al instante, recobró la vista y le seguía por el camino.”

 

 

 

COMENTARIO

 

Este texto del Evangelio de San Marcos nos presenta con toda claridad dos actitudes que son, como poco, ejemplo de lo que se ha de ser y de lo que no se ha de ser.

 

Por un parte, está el ciego que, como es de suponer, ha de querer ser curado. Y tiene la fe y la confianza suficientes como para estar seguro de que, al llamar al Maestro, puede curarle. Y no deja de hacerlo.

 

Por otra parte, está la de aquellos que no tienen en cuenta la misericordia y quieren que aquel ciego se calle. Sin embargo, el Hijo de Dios, que tiene un corazón blando y misericordioso no puede menos que atender a quien tiene la suficiente confianza en su persona como para enfrentarse a todos para hablar con Él. Y le cura, como es de esperar.

 

 

JESÚS,  gracias por saber qué es lo que, verdaderamente, importa.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán