6 de diciembre de 2019

Y los ciegos proclamaron la bondad de Dios

Mt 9, 27-31
"Cuando Jesús se iba de allí, le siguieron dos ciegos gritando: '¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!' Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: '¿Creéis que puedo hacer eso?' Dícenle: 'Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos diciendo: 'Hágase en vosotros según vuestra fe.' Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: '¡Mirad que nadie lo sepa!' Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca."

COMENTARIO

Es seguro que quienes no padecemos ceguera física no alcanzamos a comprender lo que debe suponer volver a ver o, simplemente, ver por primera vez. Pero aquellos ciegos que pedían ver al Hijo de Dios sí sabían a qué ese enfrentaban cada día.
Aquellos ciegos, ciertamente, podían haber adoptado una forma de ser según la cual, a lo mejor, aquel Maestro podría curarlos. Pero, entonces, su confianza habría estado a un nivel muy bajo. Pero no, ellos no actúan así sino de una forma bien distinta: confiando en que serían curados por Jesucristo.
Jesucristo, que conocía la fe aquellos ciegos no por ser Dios (aunque también) sino porque se daba cuenta de que lo estaban pasando muy mal y necesitaban un remedio radical, los cura. Ante la fe que muestran sólo puede hacer una cosa: curarlos. Y los cura. Y ellos, como no podía ser de otra forma, a todo el mundo dicen lo que ha pasado. Y es que no pueden callar. ¿Quién callaría?

JESÚS, gracias por reconocer la fe de aquellos ciegos y, así, la nuestra, si es su caso.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de diciembre de 2019

Debemos estar más que atentos a las palabras de Jesucristo

Mt 7, 21.24-27

"No todo el que me diga: `Señor, Señor', entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
'Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.'"

COMENTARIO

Es bien cierto y verdad que muchas veces nos creemos nuestras propias teorías y, por ejemplo, creemos que basta con hacer acto de presencia espiritual para que, por tal circunstancia, todo nos vaya bien.
El Hijo de Dios lo dice con toda claridad. Nadie puede llevarse a engaño porque en Jesucristo no hay ni puede haber falsedad. El caso es que cuando habla el Hijo de Dios no podemos hacer como si dijéramos, por ejemplo, “qué bien sabe decir las cosas”. No.
En realidad, se nos exige, Él nos exige que, con sus palabras hagamos lo que debemos hacer: ponerlas en práctica, hacer de ellas una forma de ser que nos lleve al definitivo Reino de Dios. Así no seremos como el necio que construye sobre la arena del mundo.

JESÚS, gracias por ser tan claro y sencillo.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de diciembre de 2019

Multiplicar el Amor

Mt 15, 32-39

"32 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 'Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino». 33 Le dicen los discípulos: '¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?» 34 Díceles Jesús: '¿Cuántos panes tenéis?' Ellos dijeron: 'Siete, y unos pocos pececillos'. 35 El mandó a la gente acomodarse en el suelo. 36 Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. 37 Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas. 38 Y los que habían comido eran 4.000 hombres, sin contar mujeres y niños. 39 Despidiendo luego a la muchedumbre, subió a la barca, y se fue al término de Magadán."

COMENTARIO

Sobre la multiplicación de los panes y de los peces hay quien cree que no se trata de nada milagroso sino se trata, en todo caso, de la repartición, digamos, “solidaria” de lo que tenían todos al ver el ejemplo de los discípulos de Cristo.
Ciertamente, tal versión de las cosas es muy moderna y adaptada al pensamiento contrario a la fe católica. Sin embargo, lo bien cierto es que lo que se recoge aquí (y en otros lugares de los Santos Evangelios donde también multiplicó el Hijo de Dios panes y peces) no es, sino, un ejemplo de verdadero Amor y, claro, de poder.
Aquello suponía que Cristo, pidiendo a su Padre del Cielo, Dios Todopoderoso, que aquello se llevara a cabo… simplemente, el Creador, que todo lo puede y es capaz de hacer, consintió en aquel acto de Amor: necesitados tenían hambre y eran discípulos de Su Hijo.

JESÚS, gracias por repartir Amor de tal manera, modo y forma.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de diciembre de 2019

Los más sencillos son los más queridos por Dios

Lc 10, 21-24
"21 En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes,y se las has revelado a pequeños. Sí,  Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 22 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es 'el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar'. 23 Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! 24 Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron'"
COMENTARIO

Es bien cierto y verdad que muchos, a lo largo de la historia del pueblo judío, habrían querido estar presentes cuando el Mesías fuera enviado por Dios. Y es que el Creador así lo había prometido. Y eso era lo que entonces estaba pasando en la persona del Hijo de Dios.
Jesucristo sabe que su Padre, Dios Todopoderoso, no quería que aquellos que se consideraban “sabios” pero que, en el fondo, ignoraban lo más importante, conocieran mucho de lo que debía ser conocido. Y es que no debía querer que fuera tergiversada, más, la Verdad.
El caso es que, como dice Jesucristo, han sido los más sencillos, los así considerados por la sociedad, los que han alcanzado a conocer lo más importante de la Voluntad de Dios. Y es que tales personas tenían el corazón preparado para recibir el vino nuevo de la Verdad.

JESÚS, gracias por haber procurado lo mejor para los más sencillos.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de diciembre de 2019

Tener fe así


Mt 8, 5-11

“Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: ‘Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.’ Dícele Jesús: ‘Yo iré a curarle.’ Replicó el centurión: ‘Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: `Vete', y va; y a otro: `Ven', y viene; y a mi siervo: `Haz esto', y lo hace.’ Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: ‘Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos.”


COMENTARIO


No es fácil entender cómo aquel hombre, centurión del invasor romano, podía dirigirse a alguien que, se supone, no era de su misma religión. Sin embargo, aquel hombre creemos era de los que forman el grupo de los “temerosos de Dios” y, por eso, favorece al pueblo judío.

Muchos podrían pensar que, a lo mejor, no era importante que atendiese, un Maestro judío, las pretensiones de alguien que no podía entenderlos. Sin embargo, algo sí entiende el Hijo de Dios.

El centurión tiene fe. Y eso supone que confía en que aquel hombre, que todos tienen por alguien que enseña con autoridad. Por le pide que cure a su siervo y que no hace falta, siquiera, que vaya a su casa. Le bastará con decirlo. Y, en efecto, Jesucristo cura a su siervo. Por la fe del señor, centurión, lo cura.


JESÚS, gracias por reconocer la fe.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de diciembre de 2019

Vendrá Cristo vestido de Majestad


Mt 24, 37-44


“23 ‘Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. 38 Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca, 39 y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. 40 Entonces, estarán dos en el campo: uno es tomado, el otro dejado; 41 dos mujeres moliendo en el molino: una es tomada, la otra dejada. 42 ‘Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. 43 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. 44 Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.””

COMENTARIO

Dice el Hijo de Dios que cuando vuelva al mundo será como lo que sucedió en los días de Noé. Y eso quiere decir que sólo los que tenga fe entonces sabrá que eso va a pasar porque eso es lo que sucedió cuando acaeció el Diluvio Universal: sólo Noé y los suyos sabían y creían que iba a pasar lo que pasó.

Sin embargo, hay algo que, aquí, es fundamental. Y es que nosotros sabemos que eso va a pasar. Por tanto, no puede cogernos desprevenidos, hablando de nuestra alma y nuestro espíritu. Por eso debemos estar preparados y no desfallecer en la oración y en la mirada, franca, a Dios.

JESÚS, gracias por ponernos sobre la pista de qué ha de pasar y cómo debemos ser y actuar.


Eleuterio Fernández Guzmán

30 de noviembre de 2019

Seguir así a Cristo


Mt 4, 18-22
"En aquel tiempo, paseando Jesús por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres. Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron."

COMENTARIO

Nosotros, lógicamente, no sabemos de verdad cómo era la mirada del Hijo de Dios ni a qué convencimientos hacía llegar. El caso es que el Evangelio de hoy nos muestra que no debía ser como la de cualquier otro ser humano sino que debía llegar muy dentro en el corazón.
Aquellos hombres, rudos, eran pescadores de peces. Y estaban llevando a cabo su labor diaria cuando se les cruzó en el camino de su vida Jesucristo. En realidad, no sabemos qué paso por los corazones de aquellos cuatro hombres pero sí sabemos lo que hicieron al instante.
En realidad, lo dejaron todo. Y tanto los dos primeros, Simón y Andrés como los segundos, a la sazón Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo, sin dudarlo ni un instante, dejan lo que estaban haciendo y se van con Jesucristo. Así, sin mirar hacia atrás...

JESÚS, ¿Cómo miraste a tus primeros Apóstoles?

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de noviembre de 2019

Todo ha de pasar como Cristo dice que ha de pasar

Lc 21, 29-33

29 Les añadió una parábola: ‘Mirad la higuera y todos los árboles. 30 Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. 31 Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. 32 Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. 33 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.”

COMENTARIO

El Hijo de Dios había acabado de plasmar, en sus palabras, lo que iba a suponer, lo que supondrá, su regreso al mundo en Su Parusía. Y lo que había dicho no era nada agradable, no lo podemos negar. Sion embargo, siempre había dejado la esperanza puesta en el corazón de aquellos que le escuchaban. Y es que perseverando en la fe, siguiendo en la creencia de que todo eso iba a producirse suponía, y supone, tener a bien segura la salvación porque habremos mostrado y demostrado que creemos en Jesucristo, en su venida por primera y segunda vez al mundo y que estamos seguros de que sucederá todo lo que dice que va a suceder. Y así nos salvaremos.
Pero, incluso después de esto, Jesucristo nos dice algo que deberíamos tener muy en cuenta porque afirma todo lo que ha dicho. Y es que seguro que el mundo pasará y que todos pasaremos pero lo que nunca pasarán serán sus palabras. Todo, pues, es cierto y verdad y todo ha de suceder como dice el Hijo de Dios que ha de suceder. ¿Y nuestra perseverancia también?

JESÚS, ayúdanos a perseverar en la fe.

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de noviembre de 2019

Esperanza; la suprema esperanza de Cristo

Lc 21, 20-28

"Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea que huyan a los montes; los que estén en medio de la ciudad que se alejen; y los que estén en los campos que no entren en ella; porque éstos son días de venganza en los que se cumplirá todo cuanto está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! 'Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra y cólera contra este pueblo. Caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que el tiempo de los gentiles llegue a su cumplimiento. 'Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de la gente, trastornada por el estruendo del mar y de las olas. Los hombres se quedarán sin aliento por el terror y la ansiedad ante las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque las fuerzas de los cielos se tambalearán. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.'"

COMENTARIO

Es bien cierto y verdad que cuando el Hijo de Dios habla de aquello que ha de suceder cuando vuelva por segunda vez no lo hace, digamos, con formas finas o buenistas. No. Lo que dice es verdaderamente terrible.
Todo eso, sabemos, ha de pasar cuando tenga que pasar. Y, entonces, quien en el mundo viva podrá comprobar que otra vez es cierto lo que en su día dejó dicho Jesucristo. Y muchos, entonces, querrán echarse para atrás en sus comportamientos pero ya de nada les va a servir.
Lo que debe importarnos al respecto de todo esto (que es más que terrible) es que nosotros, discípulos de Cristo, debemos estar preparados como si eso fuera a suceder dentro de poco tiempo. Entonces seremos salvados… por nuestra perseverancia en la fe.


JESÚS, gracias por sembrar esperanza en nuestro corazón.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de noviembre de 2019

Lo que ha de venir, vendrá

Lc 21, 5-11
"5 Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo: 6 'Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida'. 7 Le preguntaron: 'Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?' 8 El dijo: 'Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: 'Yo soy' y 'el tiempo está cerca'. No les sigáis. 9 Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato'. 10 Entonces les dijo: 'Se levantará nación contra nación y reino contra reino. 11 Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo.'"
COMENTARIO

Lo que dice, en este texto del Evangelio de San Lucas, muestra hasta qué punto conoce el Hijo de Dios lo que de venir, lo que ha de suceder. Y lo que nos dice no es nada relajante sino que es algo que debería preocuparnos más que mucho.
Aquellos bienes que creemos importantes son nada si los miramos desde el punto de vista de la vida eterna. Todo, aquí, en el mundo, caduca y se pierde. De todas formas, muchas cosas han de suceder antes de que vuelva el Hijo del hombre.
Sabemos, a ciencia y corazón ciertos, que pasarán muchas cosas malas antes de que eso suceda. Sin embargo, debemos confiar en que la segunda venida de Jesucristo será para bien de los que creen en Él.


JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de noviembre de 2019

Cristo nos dice qué es lo más importante



Lc 21, 1-4

“1 Alzando la mirada, vió a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; 2 vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, 3 y dijo: ‘De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. 4 Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir’”.


COMENTARIO


Este texto del Evangelio de San Lucas aparece en diferentes momentos del Año Litúrgico pero, creemos, tiene, sin embargo, el mismo significado que tiene todo que ver con la forma en que, a veces, vemos las cosas del espíritu y, sobre todo, relacionadas con la Voluntad de Dios.

Aquella viuda (pensemos en la situación de la mujer que quedaba viuda y sin nadie que echara una mano) no tenía mucho. En realidad, no tenía más que aquello que había echado en el lugar donde se depositaban las limosnas. Y aquello le hace decir al Hijo de Dios que una mujer así, en aquellas circunstancias de vida, había echado mucho más que el rico que, de manera grandilocuente hacia lo propio pero con lo que le sobraba.

Es bien cierto que aquella podía ser una lección espiritual que debía haber sido comprendida por los que escuchaban al Hijo de Dios. Y es que habla de fe, de verdadera fe y creencia en Dios


JESÚS,  ayúdanos a comprender el actuar de aquella viuda.


Eleuterio Fernández Guzmán

24 de noviembre de 2019

Cristo reina, vestido de Majestad

Lc 23, 35-43

“35 Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: ‘A otros salvó; que se salve a sí mismo si él  es el Cristo de Dios, el Elegido.’ 36 También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre 37 y le decían: ‘Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!’ 38 Había encima de él una inscripción: ‘Este es el Rey de los judíos.’39 Uno de los malhechores colgados le insultaba: ‘¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!’ 40 Pero el otro le respondió diciendo: ‘¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? 41 Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.’ 42 Y decía: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.’ 43 Jesús le dijo: ‘Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.’”

COMENTARIO

No debe extrañarnos nada de nada que hubiera personas que, en aquella terrible situación en la que se encontraba el Hijo de Dios sirviesen, además, para hacer burla de la misma. El caso es que no habían entendido nada de nada de lo que allí estaba pasando.

Aquellos dos hombres que habían colgado a los lados de Jesucristo sabían que eran culpables de los crímenes que allí les habían llevado. Sin embargo, uno de ellos conocía, al parecer, a Jesucristo, y sabía que era inocente. Y le pide lo que, para otros, era imposible: que lo salve.

El Hijo de Dios, que se da cuenta de que Dimas, como hemos dado en llamar al buen ladrón, sabía, se había dado cuenta, de que había creído en que era, Él, el Mesías. Y allí mismo le confirma la verdad de su ansia: hoy iba a estar en el Paraíso.


JESÚS,  gracias por ser, en aquellos momentos, fuente de esperanza eterna.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de noviembre de 2019

La resurrección tiene su propia forma de ser


Lc 20, 27-40

"27 Acercándose algunos de los saduceos, esos que sostienen que no hay resurrección, le preguntaron: 28 'Maestro, Moisés nos dejó escrito que si muere el hermano de alguno, que estaba casado y no tenía hijos, que su hermano tome a la mujer para dar descendencia a su hermano. 29 Eran siete hermanos; habiendo tomado mujer el primero, murió sin hijos; 30 y la tomó el segundo, 31 luego el tercero; del mismo modo los siete murieron también sin dejar hijos. 32 Finalmente, también murió la mujer. 33 Esta, pues, ¿de cuál de ellos será mujer en la resurrección? Porque los siete la tuvieron por mujer». 34 Jesús les dijo: 'Los hijos de este mundo toman mujer o marido; 35 pero los que alcancen a ser dignos de tener parte en aquel mundo y en la resurrección de entre los muertos, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, 36 ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 37 Y que los muertos resucitan lo ha indicado también Moisés en lo de la zarza, cuando llama al Señor el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. 38 No es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos viven'. 39 Algunos de los escribas le dijeron: 'Maestro, has hablado bien. 40 Pues ya no se atrevían a preguntarle nada."

COMENTARIO

Es de imaginar que los saduceos que, como nos dice el texto bíblico, no creían en la resurrección, quisieran conocer lo que creía, a tal respecto, el Maestro. Y no lo hacían por querer saber de verdad sino por ver si cogían en un renuncio a Jesucristo.
Ellos, al parecer, no comprendían lo que era la vida del Cielo. En realidad, hasta la muerte y resurrección de Jesucristo no se abrieron sus puertas y, claro, nada podían saber ni conocer de tal realidad espiritual.
Lo que deja claro el Hijo de Dios es que tras la resurrección de los muertos las cosas no serán como son, entonces y ahora, en el mundo sino que serán de otra forma. Y a tal forma sólo pueden aspirar los que sean “dignos de tener parte en aquel mundo”, como nos dice Cristo.

JESÚS, gracias por decirnos la verdad acerca de la resurrección y de los merecimientos que debemos atesorar.

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de noviembre de 2019

La cólera justificada de Dios

Lc 19, 45-48
"45 Entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían, 46 diciéndoles: 'Está escrito: Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!» 47 Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle, 48 pero no encontraban qué podrían hacer, porque todo el pueblo le oía pendiente de sus labios.'"

COMENTARIO

No nos extraña nada que hubiera, entonces y según estaba pasando, quien no entendiese que aquel hombre, que era pacífico y sereno y que predicaba como nadie había predicado hasta entonces, actuara de aquella forma tan terrible. Y es su acción sorprendió, incluso, a los suyos.
El Hijo de Dios era, y es, eso, Hijo de Dios. Por eso había ido acumulando, a lo largo de los años, aquella extraña sensación de que en el Templo, en la Casa de su Casa, no se hacía, muchas veces, lo que se debía hacer y se había convertido, según y cuándo, en un lugar de negocio y latrocinio.
Había, por tanto, quien quería, sencillamente, matarlo. Y es que no podemos negar que hacer aquello que estaba haciendo con aquella acción, no beneficiaba a los que sí se beneficiaban de ciertos negocios. De todas formas, aún no había llegado su hora ni su momento.

JESÚS, gracias por ser Tú.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de noviembre de 2019

Así se cree en Dios

Mt 12, 46-50
"Todavía Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: '¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.' Pero él respondió al que se lo decía: '¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?' Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: 'Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre de los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.'"


COMENTARIO

No podemos decir que fuera nada extraño que la Madre del Hijo de Dios quisiese hablar con su hijo y acudiera allí donde estaba predicando. Y sobre eso de los “hermanos” ya sabemos que tiene un sentido, digamos, “amplio y familiar” y no se refiere a hermanos de sangre o tenidos de la misma mujer, en este caso María.
Que Jesús quería a María, su Madre, es del todo lógico, normal y esperado. Por eso pudiera parecer que la desprecia cuando habla de la forma que habla pero, en realidad, la alaba.
Cuando Jesucristo dice que es su madre, por ejemplo, y sus hermanos quienes cumplen la Voluntad de Dios lo que está diciendo es que su Madre, precisamente María, sí lo ha hecho siempre. Y eso es una gracia del Todopoderoso que ha sabido aprovechar aquella joven María.

JESÚS, gracias por poner las cosas en su sitio.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de noviembre de 2019

Terrible verdad

Lc 19, 11-27
"11 Estando la gente escuchando estas cosas, añadió una parábola, pues estaba él cerca de Jerusalén, y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro. 12 Dijo pues: 'Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse.  13 Habiendo llamado a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: 'Negociad hasta que vuelva.' 14 Pero sus ciudadanos le odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijese: 'No queremos que ése reine sobre nosotros.' 15 'Y sucedió que, cuando regresó, después de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos suyos, a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. 16 Se presentó el primero y dijo: 'Señor, tu mina ha producido diez minas.' 17 Le 'respondió: '¡Muy bien, siervo bueno!; ya que has sido fiel en lo mínimo, toma el gobierno de diez ciudades.' 18 Vino el segundo y dijo: 'Tu mina, Señor, ha producido cinco minas.' 19 Dijo a éste: 'Ponte tú también al mando de cinco ciudades." 20 'Vino el otro y dijo: 'Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; 21 pues tenía miedo de tí, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste, y cosechas lo que no sembraste.' 22 Dícele: 'Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; 23 pues ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.' 24 Y dijo a los presentes: 'Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas.' 25 Dijéronle: 'Señor, tiene ya diez minas.' 26 - 'Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.' 27 'Pero a aquellos enemigos míos, los que no quisieron que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mí."'

COMENTARIO

Podemos decir, sin temor a equivocarnos que la parábola que el día de hoy nos ofrece el Calendario Litúrgico tiene mucho de bueno porque nos pone sobre la pista de qué es lo que debemos hacer con aquellas gracias y talentos que nos da Dios.
Muchos tenían miedo a su señor porque sabían que si les daba aquello no era para que no lo hicieran rendir sino, al contrario, para que cuando volviera de tierras lejanas le fuera entregado el fruto de lo suyo. Pero uno tuvo más que miedo y no quiso hacer rendir lo que se le había entregado.
Lo bien cierto es que lo más terrible de todo es que, aunque a veces nos importe poco y hasta no lo creamos, es cierto y verdad que Dios remunera lo que hacemos con nuestros talentos de una forma bien sencilla: nada para quien no los haga rendir, de la manera que sea, aunque sea poco.

JESÚS, gracias por advertirnos con tanta claridad.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de noviembre de 2019

Aquel hombre encontró la salvación aquel día

Lc 19, 1-10

"1 Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. 2 Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. 4 Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. 5 Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: 'Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa'. 6 Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. 7 Al verlo, todos murmuraban diciendo: 'Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador'. 8 Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: 'Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo'. 9 Jesús le dijo: 'Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, 10 pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido'".

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Aquel hombre, de nombre Zaqueo, debía llevar una vida no exenta de agradables momentos. Y es que era rico y eso, se trate del tiempo que se trate la riqueza, da para llevar una existencia buena. Pero no estaba contento con eso. Y quería ver a Jesucristo.
Las razones de aquello debían pasar, casi seguro, por su insatisfacción de corazón. Sabía que le faltaba algo y que su dinero no era suficiente par su alma. Y quiere ver a Jesucristo. Y lo ve.
El Hijo de Dios, que conoce seguramente a Zaqueo sabe que es una de las personas que debían ser salvadas. Para eso había venido al mundo. Y lo salva, y a toda su casa, porque aquel hombre, de nombre Zaqueo, quería ver, quería conocer y quería, en suma, ser salvado.


JESÚS, gracias por habernos dado una lección de amor tan grande.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de noviembre de 2019

Ut videam!


Lc 18, 35-43

“35 Sucedió que, al acercarse él a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; 36 al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. 37 Le informaron que pasaba Jesús el Nazoreo 38 y empezó a gritar, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!’ 39 Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ 40 Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: 41 ‘¿Qué quieres que te haga?’ Él dijo: ‘¡Señor, que vea!’ 42 Jesús le dijo: ‘Ve. Tu fe te ha salvado’. 43 Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.”

COMENTARIO


Podemos decir que aquel hombre, sí, el que seguía con el oído a la muchedumbre que acompañaba al Hijo de Dios padecía una enfermedad de las llamadas descalificantes porque lo apartaba totalmente de la sociedad. Y grita que es, como poco, lo que debía hacer.

De los que seguían a Jesucristo había de los que tenían el corazón duro porque no querían que siguiese gritando aquel pobre ciego. Pero el hombre, que confiaba en el Maestro porque debería haber escuchado sus acciones y palabras, no iba a dejar que aquello pasase como si nada…

Y Jesucristo, que sabe que en el corazón de aquel hombre hay una confianza expresa en su persona, no puede hacer otra cosa que curarlo y devolverla la vista. Y es que la fe, tenerla y que sea de verdad, cuenta mucho para Dios.


JESÚS, gracias por premiar la fe de aquella extraordinaria  forma y manera.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de noviembre de 2019

Saber cuándo y cómo

Lc 21, 5-19


 “5 Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo: 6 ‘Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.’ 7 Le preguntaron: ‘Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?’ 8 Él dijo: ‘Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y "el tiempo está cerca’. No les sigáis. 9 Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.’ 10 Entonces les dijo: ‘Se levantará nación contra nación y reino contra reino. 11 Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo. 12 ‘Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; 13 esto os sucederá para que deis testimonio. 14 Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, 15 porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. 16 Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, 17 y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. 18 Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. 19 Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.”


COMENTARIO

Es más que claro el Hijo de Dios cuando nos habla, entonces y ahora mismo porque también nos vale y sirve, de aquello que ha de suceder cuando lleguen los últimos tiempos del mundo como lo conocemos. Y no debemos llevarnos a engaño: eso va a pasar tal cual.

Es bien cierto que se nos habla mucho de malas cosas, de catástrofes. Sin embargo, nosotros debemos gozar con tales momentos, por muy difíciles que sean, porque supondrán que todo llega a su fin y vuelve Cristo.

Hay algo, sin embargo, que no deberíamos olvidar porque es la clave de todo esto. Y es que nosotros debemos perseverar en nuestra fe católica porque así, cuando eso llegue, estaremos preparados para la vida eterna.


JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser y actuar.


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de noviembre de 2019

No perder la fe

Lc 18, 1-8
"Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer: 'Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella misma ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: `¡Hazme justicia contra mi adversario!' Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: `Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que deje de una vez de importunarme.''

Dijo, pues, el Señor: 'Oíd lo que dice el juez injusto; pues, ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche? ¿Les hará esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?'

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios nos dice que pronto se ha de hacer justicia, en realidad lo que quiere decirnos es que sí, que el Tribunal de Dios hará justicia… a su tiempo. Y es que, en realidad, no sabemos ni cuándo seremos llamados antes el mismo ni, sobre todo, cuándo va a volver Cristo en su Parusía.
El caso es que aquel juez no tenía conciencia alguna de que su poder no le venía de su propia validez sino de la voluntad de Dios de que eso fuera sí. Por eso se cree que es más de lo que es y se cree en el derecho de no cumplir con la función que tiene atribuida que no es otra que ser, precisamente, juez.
Jesucristo nos pide fe. Lo que quiere decirnos es que perseveremos en la creencia en Dios Todopoderoso y que hagamos según sea su santísima voluntad. Que perseveremos, pues, en la fe y que nunca nos dejemos dominar por el Enemigo y sus malas intenciones.


JESUS, gracias por avisarnos tantas veces de cómo debemos ser y hacer.

Eleuterio Fernández Guzmán