11 de noviembre de 2017

Ser fiel siempre

Lc 16,9-15

“En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos: ‘Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero’. 

Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de Él. Y les dijo:

Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que eran amigos del dinero, y se burlaban de Él. Y les dijo: ‘Vosotros sois los que os la dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios’”.


COMENTARIO

Jesús, al predicar, busca que aquellos que lo escuchan, comprendan que lo que es importante no es, muchas veces, lo que ellos creían que eran.  Y todo lo relacionado con el dinero era, para algunos de ellos, más que importante.

Jesús sabe que en el Reino de Dios importan otras cosas. Que, por ejemplo, lo que es pequeño resulta fundamental en las praderas del definitivo Reino de Dios. Por eso predica acerca de lo que, aparentemente es pequeño pero es muy importante.

Queda, sin embargo, algo muy importante: Dios conoce nuestros corazones y, por eso mismo, nada de lo que pretendamos esconder conseguiremos esconder.




JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de lo que, en verdad, importa

10 de noviembre de 2017

Debemos ser astutos como serpientes



Lc 16,1-8

En aquel tiempo, Jesús decía a sus discípulos: 'Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando’. Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas’. 

‘Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’. Respondió: ‘Cien medidas de aceite’. Él le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta’. Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’. Contestó: ‘Cien cargas de trigo’. Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta’. 

‘El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz’
”.


COMENTARIO

Jesús, siendo Dios, conocía los corazones de todos los hombres y sabía, por eso mismo, cuál era el pensamiento que dirigía sus vidas. Y no siempre lo aparente era lo eran. Por eso aconsejaba, muchas veces, acerca de la verdad de las cosas.

El mundo es astuto. Por eso pone el ejemplo del administrador que era listillo. Había conseguido engañar a más de uno para quedar bien con su  señor. A él le importaba poco la verdad; tan sólo sus mezquinos intereses.

Para Jesús hay algo que es muy importante: saber cómo es el mundo para actuar de acuerdo con la voluntad de Dios. Por eso nos recomienda que tengamos en cuenta, precisamente, tal realidad pues, de lo contrario, caeremos con facilidad en las trampas que el siglo nos puede tender.


JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de qué es lo que pretende el mundo al respecto de nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de noviembre de 2017

El celo por Dios

Jn 2, 13-22
 
Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero  de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: ‘Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado. ’Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: = El celo por tu Casa me devorará. = Los judíos entonces le replicaron diciéndole: ‘Qué señal nos muestras para obrar así?’ Jesús les respondió: ‘Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré. ’Los judíos le contestaron: ‘Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?’ Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.


COMENTARIO

Podría parecer que Jesús, de natural bueno, no se enfadaba nunca. Sin embargo, era hombre, ser humano y, por eso mismo, sufría lo mismo que cualquier otro hombre podía sufrir. Y había, además, sufrimientos espirituales más fuertes que los físicos.

Cuando ve, seguramente día tras día, que hay personas que han convertido el Templo de Jerusalén en una casa de negocio y beneficio, no puede, ¡qué menos! que echarlos de ahí. Eso, es más que seguro, le granjeó muchos enemigos pero, en efecto, el celo de la Casa de Dios, hacía que eso hiciera.

Además, aquello del Templo, de su destrucción y su levantamiento en tres días iba referido, como bien sabemos, al Templo de su cuerpo y a su santa y necesaria resurrección. Luego, en efecto, comprendieron sus discípulos y todo lo cuadraron en su corazón.


JESÚS, ayúdanos a ser fieles devotos de tu santo Cuerpo y tu Sagrado Corazón.


Eleuterio Fernández Guzmán

8 de noviembre de 2017

Seguir a Cristo no es fácil

sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: ‘Este comenzó a edificar y no pudo terminar’. O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío'".

COMENTARIO

Jesús sabe que es muy importante seguirle pero también reconoce que es muy difícil. Sin embargo, propone el seguimiento total y sin tener en cuenta lo que se ha sido hasta entonces.

Es lógico y humano pensar que nosotros tenemos apego a lo que es nuestro. Por eso, no sólo nuestra familia sino también nuestros bienes nos atraen y, muchas veces, nos alejan de Dios. Jesús no quiere que eso siga siendo así si es que queremos ser sus discípulos.

Jesús, en esto, es totalmente radical porque sabe que no hacerlo así supondría estar engañándolo y eso es lo mismo que hacerlo con Dios. Tal radicalidad es, además, garantía de ganancia de la vida eterna.

JESÚS, ayúdanos a seguirte de la forma que Tú demandas.


Eleuterio Fernández Guzmán


7 de noviembre de 2017

Ser llamados por Dios

Lc 14,15-24

"En aquel tiempo, dijo a Jesús uno de los que comían a la mesa: ''Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!'. Él le respondió: Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Venid, que ya está todo preparado’. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: ‘He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses’. Y otro dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses’. Otro dijo: ‘Me he casado, y por eso no puedo ir’.

'Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: ‘Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos’. Dijo el siervo: ‘Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio’. Dijo el señor al siervo: ‘Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa’. Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena
'".


COMENTARIO

Dios Padre quiere a todos sus hijos consigo. Es, en tal sentido, propio del Señor que nos ama que estemos con Él porque quiere que gocemos de la vida eterna.

Nos invita a estar en su Reino, en su definitivo Reino. Y nos llama como ha hecho a lo largo de los siglos con todos sus hijos. Pero muchos no han aceptado tal llamada y se han dedicado a mirar para otro lado como si eso no tuviera consecuencias para sí mismos.

En este texto hay un claro aviso que nunca deberíamos tener por no dicho por Dios. Nos dice el Creador  que quien no acepte la invitación que le envía el Todopoderoso no entrará en su Reino. Y eso debería preocuparnos mucho.


JESÚS, mucho y bueno nos dice aquí Dios. Ayúdanos a tenerlo siempre en cuenta.



Eleuterio Fernández Guzmán


6 de noviembre de 2017

Lo que nos conviene de verdad


Lc 14, 12-14

“12 Dijo también al que le había invitado: ‘Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. 13 Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; 14 y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos.’”


COMENTARIO

En muchas ocasiones se ve obligado el Hijo de Dios a decir que el amor por el prójimo es más que importante. Y es que el egoísmo, en tal sentido, ni es ni puede ser del agrado de nuestro Creador, Dios Todopoderoso.

Amar al prójimo quiere decir, siempre, tener en cuenta lo que es necesidad de aquel que está cerca de nosotros. Y no es que Cristo no quiera que tengamos en cuenta a los que están más cerca de nosotros (nuestra familia y amigos) sino que quiere que no olvidemos a los demás.

Hay algo de mucha importancia que el Hijo de Dios nos dice aquí. Y es que quien hace lo que el prójimo necesita quedará sin recompensa. Pero es que se trata de una recompensa que lleva a la eternidad.

JESÚS,  ayúdanos a ser buenos prójimos de nuestro prójimo.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de noviembre de 2017

Saber ser humildes

Mt 23, 1-12

“1 Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos 2 y les dijo: 'En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. 3 Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. 4 Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. 5 Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; 6 quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7 que se les salude en las plazas y que la gente les llame 'Rabbí'. 8 'Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar 'Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. 9 Ni llaméis a nadie 'Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. 10 Ni tampoco os dejéis llamar 'Directores', porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. 11 El mayor entre vosotros será vuestro servidor. 12 Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.


COMENTARIO

Abunda Jesucristo en un tema que trató el día de ayer, sábado. Y es que era más que importante que sus discípulos cambiasen su corazón y tuviesen en cuenta lo que, verdaderamente, era importante porque no lo era lo que muchos creían que lo era.

Muchos de los que enseñaban la Ley de Dios la enseñaban bien. Sin embargo, en su vida diaria no había unidad de vida y hacía, justamente, lo contrario de lo que predicaban. Y Jesucristo previene en contra de una forma de actuar que no es del agrado del Creador.

Había, sin embargo, algo sobre lo que abunda: la humildad. Y es que ser humilde tiene, por así decirlo, gran recompensa. Y es que Dios ensalza a quien se humilla pero humilla a quien se ensalza.


JESÚS, ayúdanos a ser servidores y a no hacernos servir.

Eleuterio Fernández Guzmán


4 de noviembre de 2017

Acerca de la humildad


Lc 14, 1.7-11

"1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. 
7 Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: 8 'Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el
primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, 9 y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: 'Deja el sitio a éste', y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. 10 Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: 'Amigo, sube más arriba.' Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. 11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.'"

COMENTARIO

No era nada extraño que Jesús fuese invitado a casa de los poderosos para que compartiera con ellos una comida. Muchas veces lo hacían para ve qué decía pero otras tantas lo hacían para cogerlo en algún renuncio espiritual.

Jesús veía el comportamiento ordinario de muchos de los que eran invitados, por ejemplo, a una comida. Y es que querían estar siempre en los primeros lugares porque así creían eran mejor vistos por sus vecinos.

Pero Jesucristo sabe que las cosas, para Dios, no son así ni pueden ser así. Y es que humillarse, saber que no es nada ante el Todopoderoso y, tampoco, ante el resto de seres humanos, es una buena actuación de cara al corazón del Padre. Y eso es lo que recomienda el Hijo de Dios.


JESÚS, ayúdanos a saber ser humildes.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de noviembre de 2017

Misericordia bien entendida

Lc 14,1-6

"Un sábado, Jesús fue a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Había allí, delante de Él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: '¿Es lícito curar en sábado, o no?'. Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?'. Y no pudieron replicar a esto".


COMENTARIO

Jesús sabe que muchos de los que le persiguen lo hacen porque, según ellos, hace lo que no se puede hacer en sábado. Y eso les molesta mucho.

Jesús pregunta. Lo hace acerca de lo que, en verdad importa: la misericordia. Cuando hace eso quiere que, de sus corazones, salga aquello que, de verdad, piensan y tienen allí encerrado.

Sabe Jesús que aquellos que lo critican por lo que hace en sábado no harían otra cosa que transgredir la Ley si a ellos les correspondiera pasar por determinada situación. Por eso los critica.

JESÚS, ayúdanos a tener, de la Ley, un sentido justo.




Eleuterio Fernández Guzmán

2 de noviembre de 2017

Cristo el Camino, la Verdad, la Vida

Jn 14, 1-6


‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.  Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí’”.

COMENTARIO

Jesús está muy interesado en que sepamos qué es lo que nos conviene para nuestra vida eterna. Sabe que anhelamos alcanzar la misma y estar con Dios y, para eso, debemos creer en Él.

Jesús nos lo dice con toda claridad: está en el Cielo preparándonos estancias para que, cuando Dios quiera, las ocupemos. Y también nos habla de su Parusía, cuando vuelva para juzgar a vivos y muertos.

El camino para ir a Dios lo sabemos porque nos lo dice Jesús: es Él. Sólo, pues, creyendo en el Mesías, en su santa doctrina y en todo aquello que hizo en su primera venida al mundo, podremos comprender lo que supone que sea el Camino, la Verdad y la Vida.




JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Verdad, como Camino, como Vida.


Eleuterio Fernández Guzmán

1 de noviembre de 2017

Los bienaventurados

Mt 5,1-12a

En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos’”.

COMENTARIO

Jesús tuvo que decir, en una ocasión, que no había venido a abolir la Ley de Dios sino a darle cumplimiento. Y eso es lo que hace cuando, subido en un promontorio, proclama las Bienaventuranzas, no dichas para sustituir a los Mandamientos sino para darles, en efecto, cumplimiento.

Cada uno de los “preceptos” que aquí indica Jesús lo son para que sepamos a qué atenernos acerca de lo que es verdaderamente para un discípulo de Cristo. Centran, por así decirlo, nuestra fe  y la hacen efectiva, con relación a Dios Padre Todopoderoso.

Jesús termina las mismas con una gran verdad que ha sido comprobada a lo largo de los siglos: debemos sentirnos bienaventurados si somos perseguidos por Él. Ahí está el centro de nuestra fe: ser perseguidos por Cristo.




JESÚS, ayúdanos a atender a las bienaventuranzas en nuestra vida ordinaria.


Eleuterio Fernández Guzmán

31 de octubre de 2017

La importancia de lo pequeño



Lc 13, 18-21

18 Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
19 Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»
20 Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? 21 Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.»



COMENTARIO

Cuando le hace al Hijo de Dios preguntas como las que trae hoy el texto bíblico, quizá muchos esperaran respuestas grandilocuentes. Pero Jesucristo era especialista en sorprender con sus respuestas. Y ahora también lo hace aunque no se le pregunte nada.

¿Cómo es el Reino de Dios? Muchos esperaría, ante esto, que dijera algo que todos esperaban como normal. Pero Jesucristo compara el Reino de Dios con algo muy pequeño: el grano de mostaza y la levadura.

El caso es que la pequeñez del Reino de Dios crece poco a poco en el corazón de los hijos de Dios. Quizá podría parecer poca cosa pero, en realidad, es tan grande como quien lo recibe quiere que sea en su corazón.


JESÚS, ayúdanos a comprender la importancia de lo pequeño.

Eleuterio Fernández Guzmán


30 de octubre de 2017

Comprender el verdadero sentido de la Ley de Dios


Lc 13, 10-17

“10 Estaba un sábado enseñando en una sinagoga, 11 y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. 12 Al verla Jesús, la llamó y le dijo: ‘Mujer, quedas libre de tu enfermedad.’13 Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.14 Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: ‘Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.’15 Replicóle el Señor: ‘¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?16 Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?’17 Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.


COMENTARIO

Era bien cierto que, para los judíos, la ley, digamos así, que hacía respetar el sábado como día en el que no se podía hace casi nada, era muy importante. Es más, incumplirla podía suponer meterse en unos grandes problemas.

Aquella mujer no podía mirar al cielo. Estaba y andaba encorvada y eso era causa más que suficiente como para que el Hijo de Dios la tuviese en cuenta y la curara. Aunque fuera el sábado.

Había, sin embargo, quien no estaba de acuerdo con aquello de curar en sábado. Y es que no habían comprendido lo que era el amor y la misericordia. Ellos, a lo mejor, creían que sí pero, en verdad, poco habían comprendido acerca del verdadero amor y de la verdadera misericordia. JESÚS,  ayúdanos a aceptar, de verdad, la Ley de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


29 de octubre de 2017

La verdadera Ley de Dios

Domingo, 29 de octubre de 2017


Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’  Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: ’Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’.

COMENTARIO

Perseguían a Jesús aquellos a los que no les convenía un adoctrina de paz y a los que creían ver perjudicados sus intereses mundanos. Por eso le pregunta cosas como las que hoy trae el evangelio de San Mateo.

Preguntar a Jesús por lo que preguntaron significaba que no lo conocían bien pues, de haberlo conocido jamás se les hubiera ocurrido preguntarle acerca de la Ley, ¡de la Suya!

Jesús les pone, sobre la mesa, una gran verdad: Dios y el prójimo son los mandamientos fundamentales de la Ley del Creador. Pero lo son en tal orden pero sin excluir a ninguno de los dos: Dios, primero pero el prójimo (amor, sobre todo, con el mismo) después.


JESÚS, ayúdanos a no olvidar nunca al Padre y, tampoco, a nuestro prójimo.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de octubre de 2017

Eligió a los doce



Lc 6,12-1

"En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.

Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente  procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos".

COMENTARIO

Jesús debía continuar con su labor, con la misión que Dios-Padre le había encargado. Pero, para eso, debía escoger a un grupo de ente sus discípulos para que transmitiesen la Palabra del Creador y la santa doctrina de Jesucristo. Y escogió a doce.

Cada uno de ellos tenía un trabajo determinado pero todos ellos acabaron siendo pescadores de hombres porque iban a atraer a la humanidad hacia Dios y hacia su Reino que, en Jesucristo, había llegado a la Tierra.

Muchos, ya entonces, seguían a Jesús. Algunos porque tenían curiosidad por ver a un Maestro famoso; otros porque, de verdad, creían en Él. Pero Cristo, a pesar de saber eso no cejó en cumplir la misión encargada por su padre.

JESÚS, ayúdanos a tenerte por Hijo que, en el nombre del Padre, nos dice qué es lo que nos conviene.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2017

Tener en cuenta nuestros pecados



Lc 12,54-59

En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: ‘Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.


COMENTARIO

Aquellos que perseguían a Jesús porque no era de su agrado lo que decía y lo que hacía al parecer eran expertos en conocer aquellos acontecimientos que la naturaleza les deparaba. Sin embargo, estaban poco atentos a las cosas de Dios y eso les iba a jugar una mala pasada frente a quien conoce la naturaleza de los hombres.  

Juzgar sólo puede hacerse cuando se es justo. Por eso Jesús les echa en cara que no son capaces de juzgar acerca de lo que está pasando ante sus propios ojos y que tiene a Él como fundamento y esencia.

Jesús advierte acerca de la importancia de pedir perdón porque es voluntad de Dios que así sea. Cuando vayamos a ser juzgados por el tribunal de Dios mejor nos irá si antes hemos pedido perdón por lo mal que hemos hecho las cosas. Sólo así no recibiremos una grave condena por parte del Creador.



JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta nuestro juicio particular.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de octubre de 2017

El fuego devorador de Cristo



Lc 12,49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’”.

COMENTARIO

La misión que Dios había encomendado a Jesús no era nada fácil. Tener que lidiar con aquellos que creían tener el control de la Ley de Dios y de su Palabra siendo, en realidad, que la cosa iba por otro camino, era, en efecto, muy difícil de enfrentar.

Jesús no había venido a abolir la Ley de  Dios. Había venido, como dice el Hijo de Dios, a que el mundo ardiera. Dicho así parecía muy fuerte aquella expresión. Sin embargo, tenía un sentido espiritual que fue, además, lo que acabó cumpliendo.

Se iban a enfrentar unos contra otros… por Él. No quería decir Jesús que iba  sembrar cizaña sino que  por su doctrina santa unos iban a estar a favor y otros en contra. Y tal fuego arrasaría con todo lo que de malo y negativo había en el mundo.




JESÚS, ayúdanos a ser del grupo de los que creen en  Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

25 de octubre de 2017

Nos conviene estar preparados

Lc 12,39-48


"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre’.

Dijo Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?’. Respondió el Señor:’«¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.

‘Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más’.


COMENTARIO

Estar atentos a la llegada de Cristo

En muchas ocasiones Jesús nos hace ver que es muy importante tener en cuenta que Él ha de volver y que, entonces, seremos juzgados.


Descuidarse en asuntos espirituales

Es posible que no nos interese estar siempre pendientes de cuál es la voluntad de Dios. Miraremos para otro lado y no atenderemos lo  único que nos importa que es, precisamente, nuestra salvación eterna.

Consecuencias de lo que hacemos

Jesús lo dice con toda claridad: lo que hagamos tiene consecuencias para la eternidad: si hacemos bien, seremos recompensados; si hacemos mal, nos espera el llanto y el rechinar de dientes.


JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta que nos conviene cumplir la voluntad de Dios.




Eleuterio Fernández Guzmán


24 de octubre de 2017

Ha de venir y debemos estar preparados

Lc 12,35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!’”.


COMENTARIO

No sabemos cuando va a volver Jesucristo para juzgar a vivos y a muertos pero sí estamos seguros de que eso sucederá y se llevará a cabo. Quiere decir que también habrá personas con vida cuando eso suceda. No lo sabemos y, por eso mismo, Jesús nos avisa de qué es lo que tenemos que hacer al tal respecto.

Podemos optar por no hacer nada, por no limpiar nuestra alma de las suciedades que la “adornan”. Es una forma de actuar bastante ciega porque cuando venga el Juzgador Hijo de Dios no tendremos escapatoria alguna y nada podremos hacer para defendernos de la verdad.

Podemos, sin embargo, tener en cuenta que ha de venir porque, además, sabemos que vendrá. Debemos, entonces, prepararnos para tal fin y cuidar nuestra alma procurando limpiarla en el Sacramento de la Reconciliación o Penitencia. Sólo así podremos ser verdaderamente dichosos.


JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de la necesidad de preparación que tenemos de cara a nuestro juicio particular.


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de octubre de 2017

Confiar siempre en Dios en su santa Providencia

Lc, 12, 13-31

“13 Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la
herencia conmigo.’ 14 Él le respondió: ‘¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’ 15 Y les dijo: ‘Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes.’ 16 Les dijo una parábola:   ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; 17 y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’ 18 Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.’ 20 Pero Dios le dijo: ‘’Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’ 21 Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.’

22 Dijo a sus discípulos: ‘Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis: 23 porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido; granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves! 25 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida? 26 Si, pues, no sois capaces ni de lo más pequeño, ¿por qué preocuparos de lo demás?  27 Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28 Pues si a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, Dios así la viste ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! 29 Así pues, vosotros no andéis buscando qué comer ni qué beber, y no estéis inquietos. 30 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso. 31 Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.”


COMENTARIO

Lo que Dice Jesucristo acerca de que hay algo más importante que los bienes no debería ser olvidado por nadie, fuera o no discípulo suyo. Y es que el Hijo de Dios sabe lo que dice al ser Dios hecho hombre.

Tampoco debemos olvidar, como bien nos dice nuestro hermano Jesucristo que somos poca cosa. Incluso los lirios son como son sin nada hacer ellos.

Nosotros, por tanto, sólo debemos buscar a Dios, amar a Dios, tenerlo en nuestro corazón como Quien es: nuestro Creador y Aquel que, habiéndolo hecho todo, nada abandono ni ha abandonado nunca.

JESÚS, ayúdanos a comprender su santa Palabra.
                                        

Eleuterio Fernández Guzmán