7 de octubre de 2017

La llena de Gracia

Lc, 1, 26-28


“26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 28 Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.’”


COMENTARIO

El Ángel Gabriel, enviado de Dios a una aldea de Israel, debía estar algo nervioso. Y es que la misión que debía cumplir no es que fuera difícil sino que se le escapaba de las manos. Era la joven a la que se dirigía la que debía decidir.

Aquella joven, apenas poco más de diez años, era fiel a Dios Todopoderoso. Oraba con intensidad pidiendo la salvación del pueblo elegido por el Creador. Se entregaba, por eso mismo, a la oración con ansia y perseverancia. Ella esperaba…

Cuando Gabriel se le presenta en aquella casa de Nazaret debió encontrarla rezando. Lo que le dice no podemos pensar que no fuera recibido con extrañeza por María. Sin embargo, aquel “llena de gracia” era mucho y suponía más que mucho.


JESÚS, ayúdanos a amarte como te amaba tu Madre.

Eleuterio Fernández Guzmán


6 de octubre de 2017

Escuchar a Cristo

Lc 10,13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado’”.


COMENTARIO


Jesús, mientras llevó una vida pública de predicación y, por tanto, de transmisión de la Palabra de Dios, hizo muchos milagros. Hechos extraordinarios jalonaron un caminar que hacía gozar a los que veían aquello que hacía. Pero no todos le creían.

Había muchos que, sin embargo, parecía no entender la misión que estaba cumpliendo el Maestro. No se arrepentían de sus pecados y, además, pretendían ser justos. Y Jesús sabe que tal no es, precisamente, la voluntad de Dios.

Jesús dice algo que es muy importante: escucharlo a Él es de una importancia tal que otra cosa mejor no hay. Hay que seguir lo que Cristo dice pues, siendo Dios hecho hombre, nada malo puede querer para nosotros. Y hacer otra cosa, además, tiene negativas consecuencias que no deberíamos olvidar.




JESÚS, quien a Ti te escucha hace lo propio con Dios. Ayúdanos a tenerte siempre presente en nuestro corazón y a acariciar tus palabras porque son Palabra de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán


5 de octubre de 2017

Todos han de conocer la Palabra de Dios

Lc 10,1-12

En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 

‘En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’. 

‘En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca’. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad’”.


COMENTARIO


Jesús sabe que es muy importante que su labor evangelizadora se difunda allá por donde eso sea posible. Por eso escoge a setenta y dos discípulos y los envía predicar. Y les da las oportunas instrucciones a tal efecto.

No han de contar salvo que con la Palabra de Dios. Nada han de llevar consigo pues Dios ha de proveer para los trabajadores de su mies. Pero, a la vez, han de rogar a Dios para que envíe a más trabajadores a su mies porque es grande y ha de ser labrada con la savia de su Palabra.

No obliga, sin embargo, Jesús a aceptar la Palabra de Dios y su doctrina. El ser humano es libre. Sin embargo, no deja de reconocer que Dios es justo y que, cuando sea el momento oportuno, se apartará de los que antes se apartaron de Él.




JESÚS, quieres que todos conozcan la Palabra de Dios. Ayúdanos a ser modernos apóstoles tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán
  

4 de octubre de 2017

Seguir a Cristo sin mirar atrás

 Lc 9,57-62
En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: ‘Te seguiré adondequiera que vayas’. Jesús le dijo: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’. A otro dijo: ‘Sígueme’. El respondió: ‘Déjame ir primero a enterrar a mi padre’. Le respondió: ‘Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios’. También otro le dijo: ‘Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa’. Le dijo Jesús: ‘Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios’.

COMENTARIO


Era cierto que seguir a Jesús tenía que hacerse de forma radical, de raíz. Pero era normal que aquellos que querían hacer eso no olvidaran, de golpe y porrazo, lo que había sido su vida hasta tal momento.

Jesús sabe a qué atenerse. Sabe que no es fácil seguirle porque, en realidad, no tiene nada. Nada de nada aunque sabe que sólo le basta el Amor del Padre y su santa voluntad.

El Hijo de Dios dice algo muy grave (para los oídos de según qué personas): hay que dejarlo todo, no mirar atrás… para seguirle. En realidad, se trata, de querer hacer eso, de cambiar el corazón y, para eso, deben cambiar muchas cosas.



JESÚS, quieres que te sigamos pero que lo hagamos con todas las consecuencias. Ayúdanos a hacer eso.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de octubre de 2017

Sobra la ira y la rabia

Lc 9,51-56

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’. Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo.”


COMENTARIO


Jesús, a pesar de los intentos de Satanás (en boca de Pedro) para que evitar aquello que, por voluntad de Dios, debía sucederle, sabía que nada podía hacer para oponerse a la misma. En realidad, podía pero, como hijo fiel, no quería.

Jesús quiere ir a Jesuralén porque sabe que allí le darán muerte y que la misma será para bien de la humanidad. Y algunos de sus discípulos, que al parecer, no entendían lo que estaba pasando, manifiestan una ira y una rabia que no era la propia del Reino de  Dios.

Jesús no puede permitir que se utilice el poder de Dios para hacer daño. Él, portavoz de la paz verdadera no estaba dispuesto que en nombre del Creador se pudiera dañar al prójimo. Y los reprende.


JESÚS, algunos de los tuyos manifiesta una ira y una rabia que no puedes permitir. Ayúdanos a tener un corazón blando, limpio, puro jovial y no vengativo.


Eleuterio Fernández Guzmán

2 de octubre de 2017

Ser como niños


Lc 9,46-50

“En aquel tiempo, se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: ‘El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor’.

Tomando Juan la palabra, dijo: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros’. Pero Jesús le dijo: ‘No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros’”.



COMENTARIO

No es nada extraño (ni entonces ni ahora) que cuando hay posibilidad de ser el primero entre iguales, haya quien quiera ser primero entre iguales. Por eso alguno de los que seguía a Jesús más de cerca quería ser el primero, el mayor, el más importante.

Jesús, como tantas veces sucede, tiene una opinión muy distinta de aquellos que ansían el poder y ser los primeros. Y es que el Hijo de Dios sabe que lo que su Padre quiere no es, precisamente, lo que ellos entienden por poder.

El ejemplo del niño (al que da una importancia desusada en su tiempo) es claro: el corazón de un infante, aún no limitado por los egoísmos adultos, es un campo más que adecuado para sembrar el amor de Dios y para dirigirse al Padre. Y así deben ser los que le siguen.


JESÚS,  ayúdanos a ser como niños.


Eleuterio Fernández Guzmán


1 de octubre de 2017

Lo que Dios quiere para nosotros


Mt 21, 28-32

"En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes: '¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la  viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue.

'¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?'. 'El primero', le dicen. Díceles Jesús: 'En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en Él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en Él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en Él'".



COMENTARIO

Este texto del Evangelio nos muestra hasta qué punto podemos llegar a mentir a Dios. Y Jesucristo, como podemos imaginar, no quería que eso sucediera. Por eso pone sobre la mesa el caso de aquellos hijos que no querían, en el fondo, hacer lo que quería su padre.

Uno de ellos dice sí, pero luego es no; el otro, dice no pero, al final es sí. Por eso, Cristo pregunta sobre quién hace lo que debe hacer siendo, el segundo de ellos, quien ha hecho lo correcto. Se ha corregido, arrepentido.

Le sirve esto, al Hijo de Dios, para hablar de lo que, verdaderamente, importa que no es otra cosa que comprender la voluntad de Dios y creer que es verdadera y cierta para la vida de un hijo suyo. 



JESÚS, ayúdanos a aceptar lo que Dios quiere para nosotros.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de septiembre de 2017

Temer a la Verdad


Lc 9,43b-45

En aquel tiempo, estando todos maravillados por todas las cosas que Jesús hacía, dijo a sus discípulos: ‘Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres’. Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto”.


COMENTARIO

Dice este texto del evangelio de San Lucas que aquellos que veían a Jesús estaban maravillados de aquello que hacía. Todos aquellos estaban deslumbrados por el don de su palabra y por los hechos extraordinarios que llevaba a cabo.

Jesús, sin embargo, sabía que no toda iba a ser de color de rosa. Tendría que llegar el momento en el que su vida sería de poca importancia para muchos. Entregaría su vida y lo haría a manos de aquellos que tantos habían seguido. Tal era la verdad.

Aquellos que escuchaban lo que les decía acerca de su futuro tenían miedo. No entendían mucho de lo que les estaba diciendo y si, además, tenía que ser con su muerte… mucho menos. Temían a la verdad.






JESÚS, el miedo es algo natural en el hombre. Ayúdanos a no tenerlo cuando se refiera a Ti y a la Verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán

29 de septiembre de 2017

Querer ser como Natanael

Jn 1, 47-51

“En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: ‘Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño’. Le dice Natanael: ‘¿De qué me conoces?’. Le respondió Jesús: ‘Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi’. Le respondió Natanael: ‘Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel’. Jesús le contestó: ‘«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores’. Y le añadió: ‘En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre’”.

COMENTARIO

No podemos negar que aquel hombre, Natanael, podía sentirse feliz porque el Maestro lo hubiera señalado de forma tan especial. Y es que, al parecer, ya lo conocía antes de que él mismo hubiera hablado con Él.

Natanael se sorprende. En realidad, no era para menos porque Jesucristo le dice que lo ha visto en un lugar donde, con toda seguridad, sólo estaba él. Y eso lo ve como manifestación de ser el Hijo de Dios.

Jesucristo que, en efecto, es el Hijo de Dios, sabe que eso no es nada. Es decir, que tanto Natanael como muchos otros han de ver, todavía, cosas extraordinarias que han de afirmar que, como decía aquel discípulo de Cristo, era Quien era.


JESÚS, ayúdanos a ser como Natanael: creyentes.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de septiembre de 2017

Querer conocer a Jesucristo

Lc 9,7-9

En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. Herodes dijo:’ Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?’. Y buscaba verle”.


COMENTARIO

Es muy normal que el mundo se sorprenda de aquello que no entiende o que no quiere entender. El caso del mundano Herodes muestra lo que eso significa. No se entera de nada porque no cree, no tiene fe. Por eso mandó decapitar a Juan el Bautista.

Lo cierto es que hay gran desconcierto. Cuando la gente escucha a Jesús predicar no sabe, a ciencia cierta, quién es. Por eso el Hijo de Dios pregunta muchas veces, a sus apóstoles, que quién cree la gente que es.

Herodes, sin embargo, podía no estar perdido para siempre. Cuando sabe de Jesús quiere verle. Seguramente lo decía por curiosidad, por conocer de quien tanto bueno se decía. Podía, entonces, haberse convertido al conocer a Jesús de no haber sido por las circunstancias de aquel conocimiento…




JESÚS, los que no te conocen no pueden conocer a Dios. Por eso el mundo está tan perdido y alejado del Padre. Ayúdanos a tenerte siempre presente.


Eleuterio Fernández Guzmán


27 de septiembre de 2017

Caminar con Dios

Lc 9,1-6

En aquel tiempo, convocando Jesús a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar. Y les dijo: ‘No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos’. Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes”.


COMENTARIO

Cuando Jesús escogió a los doce que iban a ser sus apóstoles debía hacer algo más. Por eso les dona una serie de gracias propias de Dios y del poder del Todopoderoso. Por eso pueden, a partir de tal momento, curar enfermedades.

Pero Jesús les conmina a actuar de una forma muy concreta. Así, por ejemplo, no deben querer bienes materiales de forma que puedan ser dominados por ellos. Dios ha de proveer todo para aquellos que envía y eso es más que suficiente.

Aquellos escogidos salen a los caminos, van a los pueblos y hacen todo lo posible para cumplir con la misión que Jesús les había encomendado. Transmite, así, la Buena Noticia de que el Reino había llegado a la Tierra y que Dios había enviado al Mesías para procurar la salvación del mundo.






JESÚS, cuando envías a tus discípulos les das instrucciones muy válidas para un discípulo tuyo. Ayúdanos a serlo con conciencia de que lo somos.

Eleuterio Fernández Guzmán


25 de septiembre de 2017

Lo que importa es cumplir la voluntad de Dios


Lc 8,19-21

En aquel tiempo, se presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: ’Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte’. Pero Él les respondió: ‘Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen’”.



COMENTARIO

No es nada extraño que cuando Jesús acudía a su pueblo, Nazaret, y estaba predicando en alguna casa, allí hubiera mucha gente. Y es que muchos querían escuchar a aquel vecino que se había hecho tan famoso.

Como era natural, la Madre del Hijo de Dios, y algunos de sus parientes, querrían hablar con Él. Y es que todo el tiempo debía estar predicando y, como sabemos, a veces no tenía tiempo ni para comer. Y van a buscarlo.

Los que no habían acabado de comprender el mensaje de Cristo lo llaman. Viene su familia. Pero Jesucristo, que lo tenía todo muy claro y sabía dónde estaba cada cosa, tenía que decirlo: su madre y sus hermanos de fe son aquellos que cumplen la voluntad de Dios. Por eso no es que desprecia a la Virgen María sino que, al contrario, la señala como quien ha hecho la voluntad del Padre antes que nadie.



JESÚS,  ayúdanos a cumplir la voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


Dios todo lo sabe; nosotros no debemos ocultar nada



Lc 8, 16-18

“16 ‘Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. 17 Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. 18 Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará.’”

COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios y que recoge San Lucas en su Evangelio, tiene todo que ver con la que tenemos pero, sobre todo, con la que decimos tener. Y es que nos pone sobre la pista de qué es lo que, a tal respecto, debemos hacer y qué no debemos hacer.

Lo que no debemos hacer es ocultar nuestra fe como si nos diera vergüenza o tuviéramos miedo de mostrarla. Y es que luz, para que alumbre a quien la necesite, ha de ser puesta, digamos, a disposición de tal necesidad. Y muchos necesitan la fe aunque, a lo mejor, no lo sepan.

Pero hay algo más. Y es que dice algo enigmático sobre que se le quitará a quien no tenga… Ciertamente eso, dicho así, puede causar extrañeza. Sin embargo, deja de ser extraño si entendemos que se refiere a quien cree tener fe pero, en verdad, no la tiene por ser mera apariencia, tibieza o disimulo.

JESÚS,  ayúdanos a no ser tibios en nuestra fe.


Eleuterio Fernández Guzmán


24 de septiembre de 2017

Aceptar la voluntad de Dios



Mt 20-1-16

“1 ‘En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. 2 Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados, 4 les dijo: ‘Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo.’ 5 Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo. 6 Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: ‘¿Por qué estáis aquí todo el día parados?’ 7 Dícenle: ‘Es que nadie nos ha contratado.’ Díceles: ‘Id también vosotros a la viña.’
8 Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: ‘Llama a
los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros.’
9 Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada
uno. 10 Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos
también cobraron un denario cada uno. 11 Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario, 12 diciendo: ‘Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor.’ 13 Pero él contestó a uno de ellos: ‘Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario? 14 Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti. 15 ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?’. 16 Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.’”


COMENTARIO

La parábola que Jesucristo pone en los oídos y en el corazón tiene que ver con lo que, al fin y al cabo, supone aceptar la voluntad de Dios que es, no lo podemos negar, lo único que debería importar a un hijo suyo.

Aquellos hombres, los primeros que habían sido llamados, creían que tenían más derechos. Lo único que tenían eran más tiempo para cumplir con la voluntad de aquel que los había llamado.

Dios, al respecto  de sus hijos, llama a cada uno de ellos a edades diversas. Lo mismo que en esta parábola, al principio del día, de la vida ordinaria, a mitad o al final de la misma. Lo que importa no es cuándo se ha sido llamado sino la respuesta que se da a tal llamada.


JESÚS, ayúdanos a saber escuchar la llamada de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de septiembre de 2017

Ser buena tierra

  
Lc 8, 4-15


En aquel tiempo, habiéndose congregado mucha gente, y viniendo a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: ‘Salió un sembrador a sembrar su simiente; y al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada, y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra, y después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos, y creciendo con ella los abrojos, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena, y creciendo dio fruto centuplicado’. Dicho esto, exclamó: ‘El que tenga oídos para oír, que oiga’.
Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y Él dijo: ‘A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan.
La parábola quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. Lo que cayó entre los abrojos, son los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez. Lo que cae en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia’".

COMENTARIO

Dios siembra en el corazón

Jesús nos pone ante los ojos una imagen muy sugerente: Dios, Creador nuestro, pone en nuestro corazón una simiente de gracia y de gloria que quiere que aceptemos porque nos lleva a la vida eterna.

Aceptar la simiente

Ante tal actitud de Dios podemos aceptar lo que el Todopoderoso ha sembrado en nuestro corazón. Es una actitud de buen hijo que supone aceptar la voluntad de Creador y no perdernos por los recovecos del mundo.

No aceptar la simiente

Pero también podemos optar por no aceptar lo que Dios quiere para nosotros. Así nos perdemos y nos alejamos del Creador. El Señor nos da tal posibilidad pero espera de nosotros, hijos suyos, que no caigamos en tal tentación.

JESÚS, la parábola del sembrador nos dice tanto… Ayúdanos a ser buena tierra donde la semilla de Dios entre y germine dando mucho fruto.

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de septiembre de 2017

Creer como ellas creyeron

Lc 8,1-3

"En aquel tiempo, Jesús iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes".


COMENTARIO

Jesús cumplía con la misión que le había encomendado su Padre: debía llevar la Palabra de Dios por todos aquellos lugares que pudiera. Consistía, más que nada, en difundir que la Verdad había llegado a constituir el Reino de Dios que era el Mesías mismo.

Anunciaba la Buena Noticia. Aquella era, sobre todo, la que decía que Dios se había apiadado de su pueblo y que había enviado al Mesías para que salvara al mundo de su caída en la fosa por su falta de fe y confianza en el Señor.

A Jesús lo acompañaban muchas personas. Algunas de ellas, las que se entregaron hasta el pie mismo de la cruz, eran mujeres. Ellas le servían porque confiaban en Jesús y porque sabían que era el Enviado de Dios. Y perseveraron en su fe.


JESÚS, muchas mujeres te seguían porque habían creído en Tí. Ayúdanos a tener la fe que ellas tuvieron.





Eleuterio Fernández Guzmán

21 de septiembre de 2017

Comprender lo que hace Cristo

Mt 9, 9-13

“9 Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: ‘Sígueme.’ Él se levantó y le siguió. 10 Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Al verlo los fariseos decían a los discípulos: ‘¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?’ 12 Mas él, al oírlo, dijo: ‘No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. 13 Id, pues, a aprender qué significa aquello de: = Misericordia quiero, que no sacrificio. = Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.’”

COMENTARIO

Es bien cierto que muchas de las conductas, de que mucho de lo que hizo Cristo a lo largo de la vida que hemos dado en llamar “pública” llamaba mucho la atención porque no solía hacer lo que muchos esperaban.

Llamar, para seguirlo como Apóstol, a alguien que cobraba impuestos para el invasor romano, era algo que muchos no podía, siquiera, soportar. A tal hombre lo tenían por un gran pecador y, por eso, tanto les extraña lo que ha hecho.

Cristo, sin embargo, lo tiene muy claro. Y es que no necesita ayuda quien no la necesita pero quien la necesita… la necesita. Él ha venido a salvar a lo que necesita salvado y, según cree el Hijo de Dios, Mateo necesita ser salvado.


JESÚS, ayúdanos a comprender tus santas acciones.

Eleuterio Fernández Guzmán


20 de septiembre de 2017

Ciegos ante Dios


Lc 7, 31-35

En aquel tiempo, el Señor dijo: ‘¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo: ‘Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonando endechas, y no habéis llorado’. Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: ‘Demonio tiene’. Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: ‘Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores’. Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos’”.

COMENTARIO

Jesús, siendo Dios hecho hombre, tenía una idea bastante clara de qué pensaba el hombre de su tiempo y, para ser más exacto, lo que tenía en su corazón el que formaba parte del pueblo elegido por Dios.

Sabe Jesús que los poderosos de entre los suyos actuaban con propio interés. Controlando y dominando al pueblo hacían dejación de lo que, en verdad, era la misión que tenían encomendada que era llevar la Palabra de Dios a los miembros del que lo era judío.

Sin embargo ni con el Bautista ni con Jesús aquellos sabios hacen lo que deben hacer. A uno por defecto y al Hijo de Dios por exceso (según ellos) los tienen por malos para sus intereses. Y los persiguen. Y es que no acaban de comprender la verdad, la Verdad.


JESÚS, muchos de los poderosos de tu tiempo no te quieren ni querían a tu primo Juan. Ayúdanos a no ser ciegos voluntarios como ellos lo fueron.

Eleuterio Fernández Guzmán


19 de septiembre de 2017

Señor del sábado

Lc 6,1-5

Sucedió que Jesús cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos. Algunos de los fariseos dijeron: ‘¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?’. Y Jesús les respondió: ‘¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?’. Y les dijo: ‘El Hijo del hombre es señor del sábado’”.


COMENTARIO

Los guardianes de los preceptos judíos no estaban muy por la labor de que se quebrantara ninguno de los cientos que, con el paso del tiempo, se habían ido estableciendo. Les molestaba mucho.

Violar el sábado, trabajando o haciendo lo que estaba prohibido, no era muy visto por aquellos que no creían que eso pudiera hacerse. Por eso llaman la atención a Jesús y a los suyos por estar arrancando espigas “para comer”.

Jesús, sin embargo, sabe que la misericordia es mucho más importante que cumplir algunos preceptos. Es más, sabe que en determinadas ocasiones, se ha “violado” realidades más sagradas por cumplir con la necesidad del hombre. Y es que, además, Jesús es Señor y, por tanto, tiene prevalencia sobre cualquier tipo de precepto humano.
Domingo, 10 de septiembre de 2017- En medio de los que oran

Mt 18, 15-20

15 ‘Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16   Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que = todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. = 17 Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el  publicano. 18 ‘Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.19        ‘Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.’”
       
COMENTARIO

Pudiera parecer que reprender al hermano en la fe no está bien o que es como meterse con lo que no nos corresponde. Sin embargo, el Hijo de Dios aprecia más que se respete más la Ley de Dios que los respetos humanos.

La corrección fraterna, pues, corresponde a cada uno de sus hermanos en la fe. Y es que sabe Jesucristo que vale la pena pasar un momento duro que permitir que un alma vaya al infierno.

Quiere decirnos, de todas formas, algo importante. Orar a Dios no es poca cosa ni es una pérdida de tiempo. El Padre escucha a sus hijos y,  por eso, pedir en nombre de su Hijo es tener una garantía cierta de ser, aún, más escuchados.


JESUS,  ayúdanos a orar bien.



18 de septiembre de 2017

La fe mueve el corazón de Dios-Cristo


Lc 7, 1-10


“1 Cuando hubo acabado de dirigir todas estas palabras al pueblo, entró en Cafarnaúm. 2 Se encontraba mal y a punto de morir un siervo de un centurión, muy querido de éste. 3 Habiendo oído hablar de Jesús, envió donde él unos ancianos de los judíos, para rogarle que viniera y salvara a su siervo. 4 Estos, llegando donde Jesús, le suplicaban insistentemente diciendo: ‘Merece que se lo concedas, 5 porque ama a nuestro pueblo, y él mismo nos ha edificado la sinagoga.’ 6 Iba Jesús con ellos y, estando ya no lejos de la casa, envió el centurión a unos amigos a decirle: ‘Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo, 7 por eso ni siquiera me consideré digno de salir a tu encuentro. Mándalo de palabra, y quede sano mi criado. 8 Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace.’ 9 Al oír esto Jesús, quedó admirado de él, y volviéndose dijo a la muchedumbre que le seguía: «Os digo que ni en Israel he encontrado una fe tan grande.» 10 Cuando los enviados volvieron a la casa, hallaron al siervo sano.”


COMENTARIO

Son muchas las veces en las que Jesucristo muestra, para quien quiera verlo, qué es lo que, del ser humano, le importa. Y no es la ciencia, el poder o dinero sino algo tan elemental como la fe.

Podemos pensar que aquel soldado podía ser uno de los llamados “temerosos de Dios”. Por eso había ayudado al pueblo escogido por Dios ayudando a construir una sinagoga. Y, además, manifiesta algo importante: la fe.

La confianza del solado en el Maestro es grande. Ni siquiera quiere que vaya a su casa. Le basta con una palabra, con la Palabra de aquel Enviado de Dios. Cree y, por tanto, al manifestarlo obtiene lo que quiere que, además, no es para sí sino para su prójimo.



JESÚS,  ayúdanos a tener la fe que tenía aquel soldado romano.


Eleuterio Fernández Guzmán