4 de noviembre de 2017

Acerca de la humildad


Lc 14, 1.7-11

"1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. 
7 Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: 8 'Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el
primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, 9 y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: 'Deja el sitio a éste', y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. 10 Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: 'Amigo, sube más arriba.' Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. 11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.'"

COMENTARIO

No era nada extraño que Jesús fuese invitado a casa de los poderosos para que compartiera con ellos una comida. Muchas veces lo hacían para ve qué decía pero otras tantas lo hacían para cogerlo en algún renuncio espiritual.

Jesús veía el comportamiento ordinario de muchos de los que eran invitados, por ejemplo, a una comida. Y es que querían estar siempre en los primeros lugares porque así creían eran mejor vistos por sus vecinos.

Pero Jesucristo sabe que las cosas, para Dios, no son así ni pueden ser así. Y es que humillarse, saber que no es nada ante el Todopoderoso y, tampoco, ante el resto de seres humanos, es una buena actuación de cara al corazón del Padre. Y eso es lo que recomienda el Hijo de Dios.


JESÚS, ayúdanos a saber ser humildes.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de noviembre de 2017

Misericordia bien entendida

Lc 14,1-6

"Un sábado, Jesús fue a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Había allí, delante de Él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: '¿Es lícito curar en sábado, o no?'. Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?'. Y no pudieron replicar a esto".


COMENTARIO

Jesús sabe que muchos de los que le persiguen lo hacen porque, según ellos, hace lo que no se puede hacer en sábado. Y eso les molesta mucho.

Jesús pregunta. Lo hace acerca de lo que, en verdad importa: la misericordia. Cuando hace eso quiere que, de sus corazones, salga aquello que, de verdad, piensan y tienen allí encerrado.

Sabe Jesús que aquellos que lo critican por lo que hace en sábado no harían otra cosa que transgredir la Ley si a ellos les correspondiera pasar por determinada situación. Por eso los critica.

JESÚS, ayúdanos a tener, de la Ley, un sentido justo.




Eleuterio Fernández Guzmán

2 de noviembre de 2017

Cristo el Camino, la Verdad, la Vida

Jn 14, 1-6


‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.  Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí’”.

COMENTARIO

Jesús está muy interesado en que sepamos qué es lo que nos conviene para nuestra vida eterna. Sabe que anhelamos alcanzar la misma y estar con Dios y, para eso, debemos creer en Él.

Jesús nos lo dice con toda claridad: está en el Cielo preparándonos estancias para que, cuando Dios quiera, las ocupemos. Y también nos habla de su Parusía, cuando vuelva para juzgar a vivos y muertos.

El camino para ir a Dios lo sabemos porque nos lo dice Jesús: es Él. Sólo, pues, creyendo en el Mesías, en su santa doctrina y en todo aquello que hizo en su primera venida al mundo, podremos comprender lo que supone que sea el Camino, la Verdad y la Vida.




JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Verdad, como Camino, como Vida.


Eleuterio Fernández Guzmán

1 de noviembre de 2017

Los bienaventurados

Mt 5,1-12a

En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos’”.

COMENTARIO

Jesús tuvo que decir, en una ocasión, que no había venido a abolir la Ley de Dios sino a darle cumplimiento. Y eso es lo que hace cuando, subido en un promontorio, proclama las Bienaventuranzas, no dichas para sustituir a los Mandamientos sino para darles, en efecto, cumplimiento.

Cada uno de los “preceptos” que aquí indica Jesús lo son para que sepamos a qué atenernos acerca de lo que es verdaderamente para un discípulo de Cristo. Centran, por así decirlo, nuestra fe  y la hacen efectiva, con relación a Dios Padre Todopoderoso.

Jesús termina las mismas con una gran verdad que ha sido comprobada a lo largo de los siglos: debemos sentirnos bienaventurados si somos perseguidos por Él. Ahí está el centro de nuestra fe: ser perseguidos por Cristo.




JESÚS, ayúdanos a atender a las bienaventuranzas en nuestra vida ordinaria.


Eleuterio Fernández Guzmán

31 de octubre de 2017

La importancia de lo pequeño



Lc 13, 18-21

18 Decía, pues: «¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
19 Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.»
20 Dijo también: «¿A qué compararé el Reino de Dios? 21 Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.»



COMENTARIO

Cuando le hace al Hijo de Dios preguntas como las que trae hoy el texto bíblico, quizá muchos esperaran respuestas grandilocuentes. Pero Jesucristo era especialista en sorprender con sus respuestas. Y ahora también lo hace aunque no se le pregunte nada.

¿Cómo es el Reino de Dios? Muchos esperaría, ante esto, que dijera algo que todos esperaban como normal. Pero Jesucristo compara el Reino de Dios con algo muy pequeño: el grano de mostaza y la levadura.

El caso es que la pequeñez del Reino de Dios crece poco a poco en el corazón de los hijos de Dios. Quizá podría parecer poca cosa pero, en realidad, es tan grande como quien lo recibe quiere que sea en su corazón.


JESÚS, ayúdanos a comprender la importancia de lo pequeño.

Eleuterio Fernández Guzmán


30 de octubre de 2017

Comprender el verdadero sentido de la Ley de Dios


Lc 13, 10-17

“10 Estaba un sábado enseñando en una sinagoga, 11 y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. 12 Al verla Jesús, la llamó y le dijo: ‘Mujer, quedas libre de tu enfermedad.’13 Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.14 Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: ‘Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.’15 Replicóle el Señor: ‘¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar?16 Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?’17 Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.


COMENTARIO

Era bien cierto que, para los judíos, la ley, digamos así, que hacía respetar el sábado como día en el que no se podía hace casi nada, era muy importante. Es más, incumplirla podía suponer meterse en unos grandes problemas.

Aquella mujer no podía mirar al cielo. Estaba y andaba encorvada y eso era causa más que suficiente como para que el Hijo de Dios la tuviese en cuenta y la curara. Aunque fuera el sábado.

Había, sin embargo, quien no estaba de acuerdo con aquello de curar en sábado. Y es que no habían comprendido lo que era el amor y la misericordia. Ellos, a lo mejor, creían que sí pero, en verdad, poco habían comprendido acerca del verdadero amor y de la verdadera misericordia. JESÚS,  ayúdanos a aceptar, de verdad, la Ley de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


29 de octubre de 2017

La verdadera Ley de Dios

Domingo, 29 de octubre de 2017


Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’  Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: ’Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’.

COMENTARIO

Perseguían a Jesús aquellos a los que no les convenía un adoctrina de paz y a los que creían ver perjudicados sus intereses mundanos. Por eso le pregunta cosas como las que hoy trae el evangelio de San Mateo.

Preguntar a Jesús por lo que preguntaron significaba que no lo conocían bien pues, de haberlo conocido jamás se les hubiera ocurrido preguntarle acerca de la Ley, ¡de la Suya!

Jesús les pone, sobre la mesa, una gran verdad: Dios y el prójimo son los mandamientos fundamentales de la Ley del Creador. Pero lo son en tal orden pero sin excluir a ninguno de los dos: Dios, primero pero el prójimo (amor, sobre todo, con el mismo) después.


JESÚS, ayúdanos a no olvidar nunca al Padre y, tampoco, a nuestro prójimo.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de octubre de 2017

Eligió a los doce



Lc 6,12-1

"En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.

Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente  procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos".

COMENTARIO

Jesús debía continuar con su labor, con la misión que Dios-Padre le había encargado. Pero, para eso, debía escoger a un grupo de ente sus discípulos para que transmitiesen la Palabra del Creador y la santa doctrina de Jesucristo. Y escogió a doce.

Cada uno de ellos tenía un trabajo determinado pero todos ellos acabaron siendo pescadores de hombres porque iban a atraer a la humanidad hacia Dios y hacia su Reino que, en Jesucristo, había llegado a la Tierra.

Muchos, ya entonces, seguían a Jesús. Algunos porque tenían curiosidad por ver a un Maestro famoso; otros porque, de verdad, creían en Él. Pero Cristo, a pesar de saber eso no cejó en cumplir la misión encargada por su padre.

JESÚS, ayúdanos a tenerte por Hijo que, en el nombre del Padre, nos dice qué es lo que nos conviene.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2017

Tener en cuenta nuestros pecados



Lc 12,54-59

En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: ‘Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.


COMENTARIO

Aquellos que perseguían a Jesús porque no era de su agrado lo que decía y lo que hacía al parecer eran expertos en conocer aquellos acontecimientos que la naturaleza les deparaba. Sin embargo, estaban poco atentos a las cosas de Dios y eso les iba a jugar una mala pasada frente a quien conoce la naturaleza de los hombres.  

Juzgar sólo puede hacerse cuando se es justo. Por eso Jesús les echa en cara que no son capaces de juzgar acerca de lo que está pasando ante sus propios ojos y que tiene a Él como fundamento y esencia.

Jesús advierte acerca de la importancia de pedir perdón porque es voluntad de Dios que así sea. Cuando vayamos a ser juzgados por el tribunal de Dios mejor nos irá si antes hemos pedido perdón por lo mal que hemos hecho las cosas. Sólo así no recibiremos una grave condena por parte del Creador.



JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta nuestro juicio particular.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de octubre de 2017

El fuego devorador de Cristo



Lc 12,49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’”.

COMENTARIO

La misión que Dios había encomendado a Jesús no era nada fácil. Tener que lidiar con aquellos que creían tener el control de la Ley de Dios y de su Palabra siendo, en realidad, que la cosa iba por otro camino, era, en efecto, muy difícil de enfrentar.

Jesús no había venido a abolir la Ley de  Dios. Había venido, como dice el Hijo de Dios, a que el mundo ardiera. Dicho así parecía muy fuerte aquella expresión. Sin embargo, tenía un sentido espiritual que fue, además, lo que acabó cumpliendo.

Se iban a enfrentar unos contra otros… por Él. No quería decir Jesús que iba  sembrar cizaña sino que  por su doctrina santa unos iban a estar a favor y otros en contra. Y tal fuego arrasaría con todo lo que de malo y negativo había en el mundo.




JESÚS, ayúdanos a ser del grupo de los que creen en  Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

25 de octubre de 2017

Nos conviene estar preparados

Lc 12,39-48


"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre’.

Dijo Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?’. Respondió el Señor:’«¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles.

‘Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más’.


COMENTARIO

Estar atentos a la llegada de Cristo

En muchas ocasiones Jesús nos hace ver que es muy importante tener en cuenta que Él ha de volver y que, entonces, seremos juzgados.


Descuidarse en asuntos espirituales

Es posible que no nos interese estar siempre pendientes de cuál es la voluntad de Dios. Miraremos para otro lado y no atenderemos lo  único que nos importa que es, precisamente, nuestra salvación eterna.

Consecuencias de lo que hacemos

Jesús lo dice con toda claridad: lo que hagamos tiene consecuencias para la eternidad: si hacemos bien, seremos recompensados; si hacemos mal, nos espera el llanto y el rechinar de dientes.


JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta que nos conviene cumplir la voluntad de Dios.




Eleuterio Fernández Guzmán


24 de octubre de 2017

Ha de venir y debemos estar preparados

Lc 12,35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!’”.


COMENTARIO

No sabemos cuando va a volver Jesucristo para juzgar a vivos y a muertos pero sí estamos seguros de que eso sucederá y se llevará a cabo. Quiere decir que también habrá personas con vida cuando eso suceda. No lo sabemos y, por eso mismo, Jesús nos avisa de qué es lo que tenemos que hacer al tal respecto.

Podemos optar por no hacer nada, por no limpiar nuestra alma de las suciedades que la “adornan”. Es una forma de actuar bastante ciega porque cuando venga el Juzgador Hijo de Dios no tendremos escapatoria alguna y nada podremos hacer para defendernos de la verdad.

Podemos, sin embargo, tener en cuenta que ha de venir porque, además, sabemos que vendrá. Debemos, entonces, prepararnos para tal fin y cuidar nuestra alma procurando limpiarla en el Sacramento de la Reconciliación o Penitencia. Sólo así podremos ser verdaderamente dichosos.


JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de la necesidad de preparación que tenemos de cara a nuestro juicio particular.


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de octubre de 2017

Confiar siempre en Dios en su santa Providencia

Lc, 12, 13-31

“13 Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la
herencia conmigo.’ 14 Él le respondió: ‘¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’ 15 Y les dijo: ‘Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes.’ 16 Les dijo una parábola:   ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; 17 y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’ 18 Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.’ 20 Pero Dios le dijo: ‘’Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’ 21 Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios.’

22 Dijo a sus discípulos: ‘Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis: 23 porque la vida vale más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido; granero, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves! 25 Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo a la medida de su vida? 26 Si, pues, no sois capaces ni de lo más pequeño, ¿por qué preocuparos de lo demás?  27 Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos. 28 Pues si a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, Dios así la viste ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe! 29 Así pues, vosotros no andéis buscando qué comer ni qué beber, y no estéis inquietos. 30 Que por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro Padre que tenéis la necesidad de eso. 31 Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.”


COMENTARIO

Lo que Dice Jesucristo acerca de que hay algo más importante que los bienes no debería ser olvidado por nadie, fuera o no discípulo suyo. Y es que el Hijo de Dios sabe lo que dice al ser Dios hecho hombre.

Tampoco debemos olvidar, como bien nos dice nuestro hermano Jesucristo que somos poca cosa. Incluso los lirios son como son sin nada hacer ellos.

Nosotros, por tanto, sólo debemos buscar a Dios, amar a Dios, tenerlo en nuestro corazón como Quien es: nuestro Creador y Aquel que, habiéndolo hecho todo, nada abandono ni ha abandonado nunca.

JESÚS, ayúdanos a comprender su santa Palabra.
                                        

Eleuterio Fernández Guzmán


22 de octubre de 2017

Dar a Dios lo que es de Dios

Mt 22, 15-21

Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra.  Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: ‘Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas  el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?’ Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: ‘Hipócritas, ¿por qué me tentáis?  Mostradme la moneda del tributo.’ Ellos le presentaron un denario.      Y les dice: ‘¿De quién es esta imagen y la inscripción?’  Dícenle: ‘Del César.’ Entonces les dice: ‘Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.’”
      

COMENTARIO

No podemos negar que los que no querían a Jesús para nada no desaprovechaban ocasión para ponerlo en evidencia. A la más mínima le preguntaban para ver si la respuesta que daba el Maestro era la correcta con lo que creían ellos que era la voluntad de Dios.

El pago de impuestos para el pueblo judío (en cuanto hacerlo al invasor romano) era algo que no estimaban para nada y que tenían como algo obligatorio pero asqueante. Por eso le preguntan a Jesús si deben pagar impuesto. Pregunta con intención de poner trampa en tal pregunta.

Jesús, sin embargo, les vuelve a sorprender. Una cosa es el hombre y otra, muy distinta, Dios. Hay que dar a cada cual lo que le corresponde y no olvidar lo que es de Dios teniendo en cuenta, siempre, al hombre por encima del Creador.





JESÚS, ayúdanos a tener a Dios, siempre, como Quien es el más importante en nuestra vida.

Eleuterio Fernández Guzmán


21 de octubre de 2017

No negar nunca a Cristo

Lc 12, 8-12

“8 'Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. 9 Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios'. 10 'A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. 11 Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, 12 porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir'”.


COMENTARIO

Debemos confiar en Dios y en su santa Providencia. Eso es lo que podemos deducir de las palabras santas de Jesucristo en este texto del Evangelio de San Lucas. Y es que es la única manera que puede conducirse un hijo del Creador.

Sabe, por otra parte, Jesucristo, que habrá muchos discípulos suyos que, en momentos de tribulación, no van a alejarse de Quien los estaba amando tanto. Esos serán defendidos por el Hijo ante el Padre.

Pero, tristemente, también habrá que se aleje de Jesucristo por miedo o por conveniencia o por cualquier otra excusa. Y tales discípulos no pueden ser tenidos en cuenta ante Dios porque han defraudado la confianza que había puesto en ellos.


JESÚS, ayúdanos a nunca negarte ante los hombres.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de octubre de 2017

Temer a quien debemos temer

Lc 12,1-7

En aquel tiempo, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, Jesús se puso a decir primeramente a sus discípulos: ‘Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad, será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas, será proclamado desde los terrados. Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése. ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos’”.

COMENTARIO

Eran muchos los que seguían a Jesús. Dice el texto que se pisaban unos a otros. Por eso sabía el Hijo de Dios que debía aprovechar todos los momentos posibles para enseñar y cumplir la misión que tenía encomendada.

Jesús sabe que es muy importante que conozcan, que conozcamos, qué es lo importante. Y es aquello que supone nuestra perdición para siempre. Debemos, pues, aceptar aquello que nos conviene de verdad no lo que nos propongan los perdidos y alejados de Dios.

Jesús nos da a entender que Dios todo lo conoce y todo lo sabe. Si tiene contados cada uno de nuestros cabellos ¿qué será del resto de nuestra existencia?



JESÚS, ayúdanos a reconocer lo que es importante para nuestra vida eterna.


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de octubre de 2017

Las cuentas que pide Dios


Lc 11,47-54

En aquel tiempo, el Señor dijo: ‘¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: ‘Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán’, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación. ¡Ay de vosotros, los legistas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido’”. 


COMENTARIO

Jesús que, por ser Dios mismo hecho hombre, conocía toda la historia del pueblo elegido, sabía que había cosas que no gustaba escuchar por parte de muchas personas de tal pueblo. Y hablar de los profetas que había muerto no era un tema predilecto.

Sabe Cristo que los que a le persiguen a Él hicieron lo mismo con otros profetas que Dios suscitó de entre los suyos. Aquellos que quiso el Creador que fueran su voz, transmitían la voluntad del Todopoderoso. La misma no concordaba, muchas veces, con la de los hombres.

Pero lo que más terrible le parece a Jesús es que aquellos que deberían mantener la Ley de Dios no sólo la estén tergiversando en su propio interés sino que, además, hagan todo lo posible para que no se abran los ojos de los ciegos en espíritu. Eso no puede consentirlo el Hijo de Dios. De ahí su terrible juicio.


JESÚS, ayúdanos a tener por verdadera la Palabra de Dios y a ponerla por obra. 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de octubre de 2017

Mies y lobos

Lc 10,1-9

En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 

‘En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’’”.


COMENTARIO

Mies y trabajadores

Jesús sabe que transmitir la Palabra de Dios supone que haya personas dispuestas a hacer tal cosa. Por eso pide a sus discípulos que pidan al Creador, en oración, que suscite, de entre ellos, a los que vayan a cumplir tal misión.

Lobos y ovejas

Sabe, de todas formas, Cristo, que allí donde van a ir aquellos enviados habrá muchas personas que no acepten el mensaje que llevan. Pero ellos, sus enviados, deben comportarse con total sometimiento a la Providencia de Dios.

Libertad de espíritu

Sin embargo, el Hijo de Dios, que sabe que el ser humano es libre para aceptar, o no, su mensaje, no les dice a sus enviados que obliguen a aceptar la Buena Noticia. Ellos harán lo que buenamente Dios quiera que hagan.


JESÚS, ayúdanos a ser trabajadores de la mies del Señor y a serlo en el ámbito en el que nos movemos, estamos y existimos.

Eleuterio Fernández Guzmán


17 de octubre de 2017

Lo que es, verdaderamente, importante

Lc 11, 37-41

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: ‘¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros’”.


COMENTARIO

Aunque fuera por conocer a una persona famosa, había muchas otras que querían ver a Jesús. Seguramente por curiosidad. El caso es que aquel fariseo estaría muy contento viendo que Jesús se sentaba a su mesa. El resultado, sin embargo, no debió agradarle tanto.

Seguir los ritos era muy importante para el pueblo judío. Pero algunos llevaban la cosa a tal extremo que olvidaban lo más importante. Y Jesús no puede, ¡qué menos!, que hacerles notar lo que, verdaderamente, importa.

¿De qué vale tener un exterior impoluto si el interior está podrido? Esta pregunta se la echa en cara Jesús a quien le había invitado a comer. No se da cuenta, al parecer, que el interior, el corazón, de donde salen las obras, es lo que más limpio tiene que estar. Pero ellos, aquellos fariseos, no tenían nada claro lo que debían tener en cuenta.





JESÚS, ayúdanos a mantener un corazón limpio y lleno de la Palabra de Dios y de su Espíritu.

Eleuterio Fernández Guzmán 

16 de octubre de 2017

Para nosotros no son necesarias señales

Lc 11, 29-32


“29 Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: ‘Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. 30 Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación.
31 La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. 32 Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.’”


COMENTARIO

El pueblo judío era muy dado a necesitar señales. Al parecer, no creían nada de lo que se les decía si no venía acompañado de alguna señal. Y eso es, según deducimos de las palabras de Jesús, lo que querían de aquel Maestro: que les diese una señal de que era el Mesías.

Seguramente, humanamente hablando, el Hijo de Dios no entendía lo que pasaba con aquellos que le escuchaban. Y es que había hecho mucho bien entre ellos. Pero ellos le piden, además, una señal. Seguro que a más de uno de sus discípulos les hubiera gustado pedir que cayera fuego del cielo…

El Hijo de Dios sabe que Él es el Mesías y que, como Jonás estuvo tres días en el estómago de una ballena, también Él iba a estar tres días muerto hasta que resucitara. Entonces muchos iban a comprender aunque, seguramente, sería demasiado tarde.


JESÚS,  ayúdanos a entenderte; ayúdanos a aceptar la voluntad de tu Padre Dios Todopoderoso.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de octubre de 2017

Saber estar preparados

– Saber estar preparados


Mt 22, 1-14

“1 Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: 2 ‘El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. 3 Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. 4 Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: ‘Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda.’ 5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; 6 y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. 7 Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. 8 Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. 9 Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda.’ 10 Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. 11 ‘Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, 12 le dice: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’ Él se quedó callado. 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.’ 14 Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.’”

COMENTARIO

“Habló en parábolas”. El texto bíblico nos dice la forma en la que el Hijo de Dios solía enseñar. Era la forma, común entre su pueblo, de transmitir la buena doctrina de Dios a los que le querían escuchar. Y lo que les iba a decir era más que importante.

Ciertamente, Dios llama a sus hijos cuando cree que debe llamarlos. Pero es que la imagen de la boda, del banquete, era la apropiada para mostrar cómo era el Cielo. Y Dios llama pero, a veces, no aceptamos tal llamada por cualquiera excusa. Y eso no puede gustar a Dios Padre Todopoderoso.

Hay, sin embargo, un peligro añadido a ser llamado. Y es que sí, que muchas veces aceptamos la llamada, no negamos la misma, pero, a la hora de la verdad, no cumplimos como nos corresponde cumplir. Y eso tampoco puede gustar a Dios.
JESÚS,  ayúdanos a cumplir con tu santa voluntad.


Eleuterio Fernández Guzmán