12 de octubre de 2013

Lo que pensamos saber y lo que, en verdad, es




Sábado XXVII del tiempo ordinario


Lc 11,27-28

“En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, sucedió que una mujer de entre la gente alzó la voz, y dijo: ‘¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!’. Pero Él dijo: ‘Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan’”.


COMENTARIO

Las personas que seguían a Jesús es de entender que lo querían mucho y que escuchaban con delectación cada palabra, de Dios, que salía de su boca. Por eso no es de extrañar que tuvieran por muy buena persona a la madre que había criado un hombre como Aquel.

Jesús, sin embargo, sabe que las cosas no están puestas para su propio gusto sino por voluntad de Dios y que la misma es, muchas veces, muy distinta a como creían aquellos que le escuchaban. Oír, escuchar la Palabra de Dios era lo importante.

Sin embargo no bastaba, no basta, con escuchar la Palabra de Dios. Con ser importante dar el paso de, en efecto, querer acercarse al Creador escuchando lo que nos dice, lo más importante es hacer lo que la misma dice o, como dice Jesús, “guardarla” en nuestro corazón para ponerla por obra. Eso es lo importante.


JESÚS, muchas verdades nos dices que son muy importantes para nosotros y que nos ayudan a darnos cuenta de lo que, en verdad, importa. Ayúdanos a comprenderlas lo mejor posible.


Eleuterio Fernández Guzmán

11 de octubre de 2013

Con el poder de Dios





Viernes XXVII del tiempo ordinario

Lc 11,15-26

En aquel tiempo, después de que Jesús hubo expulsado un demonio, algunos dijeron: ‘Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios’. Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. 

Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: ‘Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios.

‘Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: ‘Me volveré a mi casa, de donde salí’. Y al llegar la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio’”.

COMENTARIO

Los que perseguían a Jesús para denunciarlo por algo no tardaban en sembrar cizaña entre sus discípulos y, en general, entre el resto de miembros del pueblo elegido por Dios. Ahora era el tema del demonio y del domino que tenía el Mesías sobre aquellos enviados del Mal.

Decir que Jesús dominaba a los demonios porque era, en sí mismo, un demonio, era más que grave porque suponía que no era el Hijo de Dios sino, en todo caso, el hijo perdido que abandonó la bondad del Padre y actúa contra el Señor todo lo que puede.

Jesús, sin embargo, rebate sus pretensiones diciéndoles que también sus antepasados y sus contemporáneos, cuando echan de una persona un demonio también lo harán por obra del Mal. Él, sin embargo, lo hacía por mandato de Dios y era más que diferente.



JESÚS, los que te persiguen han de saber, deberían saber, que como Hijo de Dios nada te es imposible. Ayúdanos a tenerlo siempre presente.





Eleuterio Fernández Guzmán


10 de octubre de 2013

Perseverancia en la oración

Jueves XXVII del tiempo ordinario



Lc 11,5-13

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle’, y aquél, desde dentro, le responde: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos’, os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite.

‘Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!’”.

COMENTARIO

Saber nuestras necesidades

El hijo de Dios, antes de dirigirse al Padre, ha de conocer lo que realmente necesita. No puede, por decirlo así, dedicarse a pedir lo que no le es necesario o lo que es superfluo.

Pedir a Dios con insistencia

A Dios no necesitamos convencerlo porque sabe lo que necesitamos. Sin embargo, al dirigirnos a Dios, al igual que hace aquel amigo que insiste a quien puede socorrerlo, también debemos hacerlo con perseverancia. Orar sin descanso en búsqueda de lo que queremos que el Creador nos conceda.

Saber cómo somos

Dice Jesús, comprendiendo nuestra naturaleza, que no somos buenos o, mejor, que somos malos. Comprende que somos pecadores. A pesar de eso sabe que Dios, que es bueno y es misericordioso, siempre atiende nuestras súplicas y peticiones.


JESÚS, el Padre siempre nos escucha si, además, lo hacemos en tu hombre, su Hijo. Ayúdanos a presentarnos al Creador como es debido y como merece el Padre


Eleuterio Fernández Guzmán

8 de octubre de 2013

Cristo es el más importante




Martes XXVII del tiempo ordinario


Lc 10,38-42

En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: ‘Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude’. Le respondió el Señor: ‘Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada’”.


COMENTARIO

Los amigos de Jesús era normal que lo invitasen a sus casas a comer y a que les hablase y les predicase. Y Lázaro, Marta y María era amigos suyos desde la infancia y, como es normal, gustaba de que su amigo y Maestro les visitara.

Marta trabajaba mucho porque quería que Jesús y las personas que le seguían estuviesen contentos de su hospitalidad. Pero le preocupaba que su hermana María sólo, sólo, se dedicase a escuchar a Jesús.

Jesús sabe que lo importante no es estar continuamente preocupado por las cosas materiales porque con poco es posible vivir y existir. Sabe que lo que se tiene que cultivar con verdadero interés es la Palabra de Dios y que, aunque no hay que descuidar la atención al prójimo la misma se basa y se sustenta en el amor al Creador.




JESÚS, eres el más importante entre tus hermanos, Dios mismo hecho hombre. Ayúdanos a no olvidar eso nunca.





Eleuterio Fernández Guzmán


7 de octubre de 2013

Amar al prójimo

Lunes XXVII del tiempo ordinario



Lc 10,25-37

“En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley, y dijo para poner a prueba a Jesús: ‘Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia la vida eterna?’. Él le dijo: ‘¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?’. Respondió: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo’. Díjole entonces: ‘Bien has respondido. Haz eso y vivirás’.

Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ‘Y ¿quién es mi prójimo?’. Jesús respondió: ‘Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva. ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?’. Él dijo: ‘El que practicó la misericordia con él’. Díjole Jesús: ‘Vete y haz tú lo mismo’.

COMENTARIO

Querer alcanzar la vida eterna era un anhelo de todo judío y, claro, de toda persona que sepa que existe y que es mucho mejor que el mundo en el que peregrinamos, precisamente, hacia la misma. Por eso le preguntan a Jesús, aunque con mala intención, por cómo se alcanza la misma.

Jesús sabe que amar a Dios es lo primero pero que amar al prójimo tampoco se queda atrás sino que es la segunda parte del mandamiento esencial de Dios: el del Amor.

El prójimo, a tenor de lo que dice Jesús es, sin duda alguna, quien necesita de nosotros en un momento determinado y quien ha de ser objeto de muy especial atención por nuestra parte. A tales personas se refiere Jesús con la parábola del buen samaritano. Y a ella se debían atener aquellos que le escuchaban y nosotros mismos, ahora mismo.


JESÚS, amar a nuestro prójimo es un mandamiento importante de la Ley de Dios. Ayúdanos a no olvidarnos de esto y a no racanear en el amor.




Eleuterio Fernández Guzmán

4 de octubre de 2013

Aceptar a Cristo




Viernes XXVI del tiempo ordinario


Lc 10,13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado’”.

COMENTARIO

Lo que hacemos y aceptamos

Jesús sabe que, a veces, sólo por lo que vemos aceptamos lo que decimos creer. Eso pasaba en su tiempo de vida entre mortales y eso pasó con aquellas ciudades que, incluso viendo, no creyeron.


El juicio que ha de venir

Aceptar, o no, lo que hace el Hijo de Dios no se puede decir que quede sin recompensa o sin castigo. Dios es bueno pero también es justo y ha de premiar o castigar a sus hijos según las acciones o omisiones de los mismos.

Estar con Cristo

En general, debemos saber algo que es muy importante y que consiste en reconocer a Jesús como Hijo de Dios. Sólo así reconoceremos que somos hermanos suyos y, por lo tanto, hijos, a su vez, de Dios Todopoderoso.

JESÚS, sabías muy bien que aceptarte a Ti no es, sólo, aceptarte a Ti sino a Dios mismo. Ayúdanos a cumplir con la voluntad del Padre teniéndote en cuenta en nuestra v¡da.





Eleuterio Fernández Guzmán


3 de octubre de 2013

Justicia, Derecho, Paz


Pablo Cabellos Llorente








Vamos a comenzar, una vez más, con la vieja definición de Ulpiano sobre el Derecho: dar a cada uno lo suyo, o por recordar los tres pilares en los que el jurista romano lo apoya: Honeste vivere, alterum non laedere, cuique suum tribuere -Vivir honestamente, no dañar a otros y dar a cada uno lo suyo. Me han venido a la mente estos sabios principios, ante el peligro de agrandar la ya triste guerra en Siria.

El Papa Francisco no ha dudado un momento en oponerse a la intervención de Estados Unidos y ha convocado para el día en que escribo una jornada de ayuno y oración para rogar por la paz. Me he preguntado en cuál de las tres columnas se apoya el presidente Obama para intervenir en el citado país. ¿Es honesto intervenir sin ninguna autorización internacional en una nación que no es la propia? ¿Quién le ha dotado de tal capacidad? ¿Cómo se asegura que no daña a inocentes? ¿De qué modo decide el derecho que cada uno tiene a recibir lo suyo?

En el famoso discurso de Benedicto XVI al Parlamento Federal de Alemania, afirmaba que la política debe ser un compromiso por la justicia para crear las condiciones básicas de la paz. Otra forma de actuar abriría la puerta a la desvirtuación del derecho y a la destrucción de la justicia. El Papa emérito citaba una frase fuerte de san Agustín: “Quita el derecho y, entonces, ¿qué distingue al Estado de una banda de bandidos?” Como era evidente, citaba el caso de su propio país en la época nazi.

Justicia, Derecho y Paz son tres conceptos íntimamente unidos, pero ¿cómo podemos reconocer lo que es justo? ¿Cómo podemos distinguir entre el bien y el mal, entre el verdadero derecho y el derecho sólo aparente? No sin razón, se hacía también estas preguntas el Papa Ratzinger, porque las respuestas son decisivas para la justicia y la paz. Es casi universal la protesta contra los deseos de Obama, pero ¿no hemos relativizado todo de tal modo que cada uno acaba haciendo, y dando por bueno, aquello que le es posible realizar?

Contrariamente a lo que han hecho otras religiones, el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado. Cosa bien distinta han sido los estados confesionales. Desde la vinculación precristiana entre derecho y filosofía se inició un camino que lleva, a través de la Edad Media cristiana al desarrollo jurídico de la Ilustración, hasta la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Pero se ha perdido el Derecho Natural, considerado algo puramente católico y hasta vergonzoso en el propio término. ¿No estará ahí, en la propia naturaleza humana, la base del derecho a vivir honestamente, no dañar a otros y dar a cada uno lo suyo?



 P. Pablo Cabellos Llorente


Publicado en Levante-EMV


Fortaleza se nos requiere





Jueves XXVI del tiempo ordinario
Lc 10,1-12

En aquel tiempo, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino.

‘En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’. Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros’. 

‘En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca’. Os digo que en aquel día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad’”.

COMENTARIO


Jesús envío un grupo de sus discípulos para que anunciaran la Buena Noticia según la cual Dios había enviado al Mesías para que el mundo se salvase. Y les pone sobre la pista de que van a encontrarse en un mundo difícil para ellos.

Jesús les aconseja acerca de cómo debe actuar: su misión es evangelizar pero no obligar a nadie a que se evangelice. Por eso se han de limitar a proponer la buena Noticia y a ser aceptados allí donde fueran aceptados.

Pero, incluso en aquellos lugares que no fuesen recibidos por sus habitantes tenían que comunica que también para ellos estaba ya, entre ellos, el Reino de Dios. Aunque no por eso tendrían un castigo menor que el que se merece quien, sabiendo que ha llegado el Mesías, lo desprecia.



JESÚS, cuando envías a los tuyos a evangelizar sabes que no lo van a tener nada fácil porque el mundo también te persiguió a Ti. Ayúdanos a tener fortaleza en la evangelización.





Eleuterio Fernández Guzmán



2 de octubre de 2013

Seguir a Jesucristo como Él quiere




Miércoles XXVI del tiempo ordinario

Lc 9,57-62

En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: ‘Te seguiré adondequiera que vayas’. Jesús le dijo: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’. A otro dijo: ‘Sígueme’. El respondió: ‘Déjame ir primero a enterrar a mi padre’. Le respondió: ‘Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios’. También otro le dijo: ‘Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa’. Le dijo Jesús: ‘Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios’”.

COMENTARIO


Decir que se sigue a Jesús es manifestar una voluntad buena porque hacer eso con el Hijo de Dios es, exactamente, la voluntad del Creador. Pero hacerlo, claro, tiene consecuencias como aquellas que el Maestro les hacía ver a los que eso le decían.

Es muy normal que todo ser humano, aunque vaya tras otra persona siguiéndola, quiera despedirse de su familia o, como es el caso aquí traído por el evangelista, enterrar a su padre. Sin embargo la entrega a Jesús ha de ser absoluta y nada de lo anterior puede servir o valer.

Mirar atrás o, lo que es lo mismo, tener en cuenta la vida anterior, corazón de piedra, que se ha tenido, no puede ser cauce para seguir a Jesucristo. Es muy duro que así sea pero, en verdad, es la única manera de que sea.


JESÚS, seguirte es difícil porque, como Dios hecho hombre, lo quieres todo de tus hijos pues los has creado. Ayúdanos a no ser como los que quieren seguirte pero, en verdad, no lo hacen.





Eleuterio Fernández Guzmán


1 de octubre de 2013

Tener corazón misericordioso




Martes XXVI del tiempo ordinario


Lc 9,51-56

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’. Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo”.


COMENTARIO

Lo que ha de venir

Sabe Jesús que su futuro próximo tiene mucho que ver con su muere y, luego, con la salvación del mundo. Pero antes de esto último tiene que pasar por una Pascua dolorosa para un hombre y va preparando a sus discípulos.

Ira y fuego

Algunos de los que siguen a Jesús, a lo mejor todos, son aún demasiado mundanos. Si alguien se les enfrenta tienen, sólo y exclusivamente, soluciones mundanas que tienen que ver mucho con la ira. Por eso piden fuego del cielo que aniquile a los que no quiere recibir a Jesús.

Paz y amor

El Hijo de Dios, que es Amor y es Misericordia, no puede permitir que el hombre se rija, exclusivamente, por normas y procederes humanos. Él está más de acuerdo con el perdón y con tener en cuenta las circunstancias de cada uno para ver cuál es la razón de su conducta.


JESÚS, contra lo que muchos de los que te seguían querían, Tú sabías que perdonar es mucho mejor que actuar vengativamente. Ayúdanos a tener un corazón de carne.





Eleuterio Fernández Guzmán


29 de septiembre de 2013

No ser nunca como Epulón

 

  

Domingo XXVI (C) del tiempo ordinario

Lc 16,19-31

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos:’Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico, pero nadie se lo daba. Hasta los perros venían y le lamían las llagas. 
‘Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’.

’Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’”.

COMENTARIO


Ricos de dinero

Tanto en el tiempo de Jesús como ahora mismo hay muchas personas que, por unas circunstancias u otros acumulan riquezas sin cuenta. Sin embargo, es lo único que, al parecer les gusta y gozan con ella igual que le pasaba a Epulón, aquel que, en tiempos de Lázaro, no se daba cuenta de la pobreza de éste.

Pobres de corazón

La riqueza de aquel hombre no era, para desgracia de muchos necesitados, de corazón. De haber sido así, seguramente Lázaro nunca se hubiese sentado a la puerta de la casa de aquel hombre rico sino que lo hubiera hecho pasar a sus banquetes.


Pobres bienaventurados

Lázaro, sin embargo, era bienaventurado porque tenía hambre (no sólo de comida sino, sobre todo, de justicia divina) y, por eso mismo, fue llevado al seno de Abraham. Tuvo su pobreza en la tierra y su riqueza en el cielo.




JESÚS, los ricos que no comprendían, y no comprenden, que con sus bienes pueden hacer mucho bien, tiene el destino bastante negro de cara a Dios. Ayúdanos a no ser como aquel Epulón que no vio lo que tenía que haber visto.



Eleuterio Fernández Guzmán


28 de septiembre de 2013

Aceptar lo que supone la muerte de Cristo





Sábado XXV del tiempo ordinario


Lc 9,43b-45

En aquel tiempo, estando todos maravillados por todas las cosas que Jesús hacía, dijo a sus discípulos: ‘Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres’. Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto”.


COMENTARIO


Era lógico que cuando Jesús hacía cosas maravillosas y curaba a personas, en principio, incurables o conseguía que demonios que poseían a una persona saliesen de ella, todos los que eso veían quedaran  asombrados. Pero lo que tenía que venir era mucho más terrible.

Jesús, sin embargo, sabe lo que le va a pasar. Avisa a los que le escuchan aunque ellos, como en este caso, no entienden qué quiere decir aquello de que iba a ser entregado en “manos de los hombres”.

Los que le escuchan, en este tema, no entienden nada de lo que les dice Jesús acerca de su futuro. Le preguntan porque quieren saber aunque, a lo mejor, no quieran saber acerca de tan mal futuro. Por eso dice el evangelio que “temían” preguntar.


JESÚS, aquellos que te siguen quieren y no quieren saber. Sobre tu futuro, terrible, poco quieren saber. Ayúdanos a aceptar lo que sabemos que ya está escrito.





Eleuterio Fernández Guzmán


27 de septiembre de 2013

No dudar nunca de que Jesús es Dios




Viernes XXV del tiempo ordinario

Lc 9,18-22

Sucedió que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban con Él los discípulos y les preguntó: ‘¿Quién dice la gente que soy yo?’. Ellos respondieron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado’. Les dijo: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’. Pedro le contestó: ‘El Cristo de Dios’. Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. Dijo: ‘El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día’”.

COMENTARIO

Muchas personas del tiempo de Jesús tenían dudas acerca de su persona. Por eso algunos decían que era el Bautista u otros que Elías. Se equivocaban porque no tenían confianza en lo decía pues todo apuntaba a que era, en verdad, el Mesías enviado por Dios.

Pero Pedro acertó con aquello de que Jesús era el “Cristo de Dios”. No se lo había dicho nadie sino que el mismo Espíritu Santo le había soplado en el corazón aquella gran verdad.

Jesús, sin embargo, sabe que aún no ha llegado el momento de que eso se sepa. Prohíbe decírselo a nadie pues, además, les hace partícipes de lo que será su futuro, su muerte y su terrible final.


JESÚS,  sabes que muchos dudaban de Quién eras. Por eso se lo dices a tus apóstoles. Ayúdanos a no dudar nunca de tu ser Dios mismo hecho hombre.





Eleuterio Fernández Guzmán


26 de septiembre de 2013

Querer ver a Cristo




Jueves XXV del tiempo ordinario
Lc 9,7-9

En aquel tiempo, se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. Herodes dijo: ‘A Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?’. Y buscaba verle”.

COMENTARIO

Herodes, llevado por falsos sentimientos de honor mandó decapitar a Juan el Bautista cuando lo tenía prisionero. Había vuelto a cumplirse aquello de que un profeta no lo era en su tierra y, además, vuelto a producirse la muerte de un enviado de Dios a manos de su pueblo elegido.

Incluso aquellos que eran más malvados y que más incumplían las normas de la Ley divina querían ver a Jesús. Herodes, por ejemplo, sentía curiosidad humana por ver a quien tanto hacía según aquellos que habían visto lo que, en efecto, llevaba a cabo.

Muchos no sabían que Jesús era el Hijo de Dios. Por eso se preguntaban si sería Elías quien había aparecido u otro profeta de los que antes mataron los padres de aquellos que ahora vivían. No querían, seguramente, aprender nada de Él sino, en todo caso, ver algún que otro milagro.





JESÚS, muchos de los que querían verte no lo hacían por fe sino por simple curiosidad humana. Ayúdanos a quererte con verdadero amor a Dios y a Ti mismo.





Eleuterio Fernández Guzmán


25 de septiembre de 2013

La Buena Noticia es llevada por santos


  
Miércoles XXV del tiempo ordinario




Lc 9,1-6


En aquel tiempo, convocando Jesús a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar. Y les dijo: ‘No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos’. Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes”.


COMENTARIO


Jesús tenía el poder de Dios porque era Dios mismo hecho hombre. Por eso tiene la posibilidad, al igual que el Padre se la dio a Él de dar autoridad a quien quiera dársela. Y hace lo propio con aquellos doce que había elegido para ser sus apóstoles.

Les pide que tengan en cuenta que Dios cuida de ellos. Por eso no debe preocuparse de qué comerán ni de dónde dormirán. Dios proveerá para ellos.

Ellos iban por el mundo conocido anunciando la Buena Noticia de que Dios había llegado, de Quien tanto estaban esperando estaba, ya, entre ellos. Y aquellos que no creyeron en aquello que estaban oyendo se perdieron, a lo mejor, para siempre.






JESÚS, tus apóstoles te anunciaron e hicieron de Ti instrumento espiritual de primer orden. Ayúdanos a no olvidar que somos hermanos tuyos e hijos de Dios.





Eleuterio Fernández Guzmán


24 de septiembre de 2013

Perseverar en la fe




Martes XXIV del tiempo ordinario



Lc 8,19-21

En aquel tiempo, se presentaron la madre y los hermanos de Jesús donde Él estaba, pero no podían llegar hasta Él a causa de la gente. Le anunciaron: ‘Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte’. Pero Él les respondió: ‘Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen’”.

COMENTARIO

María y otros parientes de Jesús lo van a buscar. Seguramente pensaban que lo que hacía, curar y predicar, según lo hacía no era muy bien visto por los poderosos de su tiempo y que eso le traería muchos problemas. A otros profetas ya los habían matado a lo largo de los siglos…

Aquellos que lo escuchan, urgidos por lo que deberían estar diciendo María y quienes la acompañaban, se ven obligados en decirle al Maestro que fuera estaban sus familiares, incluida su madre, y que venía a buscarlo para llevárselo de allí.

Jesús, como siempre hace, sorprende a los que le escuchan. No hace de menos a su Madre diciendo lo que dice porque sabe que María si cumple la Palabra de Dios. Aquello va por los que, oyéndola, miran para otro lado y sólo aparentan creer en ella.


JESÚS, los que te seguimos no siempre hacemos lo que debemos hacer según la voluntad de Dios. Ayúdanos a perseverar en la fe.





Eleuterio Fernández Guzmán


23 de septiembre de 2013

No ser hipócritas

 

Lunes XXV del tiempo ordinario


Lc 8,16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará”.


COMENTARIO

Dios todo lo sabe. Tal realidad, que debería ser muy bien entendida por cada uno de sus hijos, no es, sin embargo, de tal forma como se lleva a cabo su conocimiento. Quien más, quien menos trata de hacer como si eso no fuera cierto.

Quien tiene algún tipo de talento con el que se pueden beneficiar sus hermanos los hombres no puede hacer como si no lo tuviera y hacer caso omiso a la recomendación de Cristo que consiste, sobre todo, en no esconder, bajo cualquier celemín (o excusa egoísta) aquello que sabemos que podemos hacer en beneficio ajeno.

Debemos tener cuidado, también, con lo que creemos que somos al respecto de nuestra fe. Podemos creer que tenemos mucha pero en realidad, por lo que hacemos y mostramos al mundo, es más bien escasa la que nos adorna. Tener fe, de verdad, es garantía de recibir más; no tener aunque hacer parece que se tiene, garantía de perderla en su totalidad.



JESÚS, sólo quieres para nosotros lo mejor. Por eso nos avisas acerca de lo que debemos hacer y de lo que no. Ayúdanos a serte fieles y a cumplir la voluntad de Dios.

  




Eleuterio Fernández Guzmán


22 de septiembre de 2013

Saber escoger lo que nos conviene


 




Domingo XXV (C) del tiempo ordinario

Lc 16,1-13

“En aquel tiempo, Jesús decía también a sus discípulos: ‘Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando’. Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas’. 
‘Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’. Respondió: ‘Cien medidas de aceite’. El le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta’. Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’. Contestó: ‘Cien cargas de trigo’. Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta’.
‘El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz. Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. Si, pues, no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero’”.


COMENTARIO

 Ser fiel

La fe no ha de ser tenida en cuenta según unos mínimos los cuales no seamos capaces de superar. Quien tiene una fe pequeña también puede tenerla granda con tal solo querer que eso sea así.

Ser justo


Bien podemos decir que quien no es capaz, ante su prójimo o ante sí mismo, de ser justo, difícilmente puede llegar a altas cotas de justicia. Lo mínimo siempre es la base de lo máximo.

Servir a Dios


Se nos da a escoger entre Dios y el mundo o, aquí, entre Dios y el dinero. La elección, según las consecuencias que todos sabemos (vida eterna-Dios; muerte eterna-mundo), debería estar más que definida y establecida.



JESÚS, según lo que nos dices debemos, tener fe y ser justos. Así seguiremos a Dios. Ayúdanos a no perder nunca el horizonte de vida de nuestro Creador.



Eleuterio Fernández Guzmán