5 de mayo de 2023

Al Cielo por Cristo

Jn 15, 1-6


"A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: 'No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, ¿les habría dicho a ustedes que voy a prepararles un lugar? Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde Yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy'.

Tomás le dijo: 'Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?'

Jesús le respondió: 'Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí'.

COMENTARIO 

Cuando Tomás le pregunta al Hijo de Dios que no sabe dónde va el Mesías es que, de verdad, ellos no se han dado cuenta todavía de lo que significaba que aquel hombre, aquel Maestro fuera, de verdad, el Hijo de Dios.

En realidad, Jesucristo sabe que sí, que debe ir al Cielo a preparar las estancias para que sus hermanos, todos aquellos que Dios le entregó para que ninguno se perdieran, puedan estar, sus almas, con Él. Y nosotros creemos que Cristo se refiere a su Parusía, cuando vuelva a juzgar a vivos y a muertos.

Pero lo último que nos dice, que es el Camino, la Verdad y la Vida traza para nosotros una senda que seguir: a Él. 


JESÚS, gracias por mostrarte en tu total naturaleza divina. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de mayo de 2023

Es que era "Yo soy"

Jn 13, 16-20


"16 'En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. 17 Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. 18 No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: 'El que come mi pan ha alzado contra mí su talón'. 19 "Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. 20 En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado.'" 

COMENTARIO 

El Hijo de Dios quiere enviar un mensaje a sus discípulos que tiene todo que ver con tener un corazón de carne y, por eso mismo, dispuesto a aceptar lo que propone Jesucristo que, muchas veces, es tan difícil de llevar a cabo por cómo somos. 

Que debemos cumplir la Voluntad de Dios no es algo que nos sea extraño sino que, al contrario, es lo que debe hacer todo hijo del Creador. Y aceptar lo que pasó entonces, con Su muerte, es algo que debe suponer mucho para nosotros.

Nos dice Jesucristo, les decía a los que entonces le escuchaban pero también a nosotros, que debemos acoger a quien Él envíe. Y es que a veces lo que nos pasa es que no queremos acoger a quien envía Dios...


JESÚS, gracias por hablar en verdad y con la Verdad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de mayo de 2023

Camino, Verdad y Vida

Jn 14, 6-14


"A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a Tomás:

'Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto'.

Felipe le dijo: 'Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta'. Jesús le respondió: 'Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: Muéstranos al Padre'? ¿No crees que Yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que Yo hago, y aún mayores, porque Yo me voy al Padre. Y Yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, Yo lo haré'”. 

COMENTARIO


Lo que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Juan es tan importante que lo deberíamos tener clavado en el corazón a fuego del Espíritu Santo. 

Que nos diga Jesucristo que es el Camino, la Verdad y la Vida es algo así como darnos pistas de cómo debemos ser nosotros y, sobre todo, en Quién debemos fijarnos.

Sí, Jesucristo es el Camino para ir al Cielo; es la Verdad que debemos tener en cuenta y es la Vida que es la quedebemos anhelar por ser la eterna. 


JESÚS, gracias por ser el Camino, la Verdad y la Vida. 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de abril de 2023

No salir del redil de Cristo

Jn 10, 1-10


 “1 ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro  lado, ése es un ladrón y un salteador; 2 pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. 3 A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. 4 Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. 5 Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.’

6 Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 7 Entonces Jesús les dijo de nuevo: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas.  8 Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. 9 Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. 10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’”.

COMENTARIO

Es verdad que a lo largo de los siglos vinieron muchos intentando atraer a las ovejas de Israel. Sin embargo, sólo cuando llego el Hijo de Dios al mundo, el redil que formó era el adecuado para acercarse a Dios. 

Cristo es el primogénito en todos los sentidos. Por eso va delante de nosotros al ser el primero. Y por eso debemos seguirlo sin miedo por mucho que el mundo muchos obstáculos y tentaciones nos ponga para que no lo hagamos. 

Pero, por otra parte, lo último que dice Cristo es muy importante: Él ha venido para que tengamos vida. Pero se refiere, sin duda alguna, a la vida eterna que nos abrió, abriendo el Cielo, con su muerte y resurrección. 

JESÚS, gracias por cumplir tu misión de forma tan fiel y tan perfecta. 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de abril de 2023

Ir a Cristo

Mt 11, 25-30


"Jesús dijo:

'Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontraran alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.'"


COMENTARIO

Cuando el Hijo se dirige al Padre es que la relación existente entre ambos es inmejorable. Por eso sabe que todo lo que hace Dios Todopoderoso es bueno para sus criaturas e, incluso, ocultar lo mejor a los que se consideran "sabios" y dárselo a entender a los humildes que están más preparados para recibir la Buena Noticia.

Jesucristo, como aquí nos dice, quiere a sus hermanos muy cerca de sí. Por eso nos llama con tanta atención. Y es que sabe que a su lado nada podemos temer y será el mejor de los mundos. 

Es cierto que pudiera parecer que el yugo de Cristo es duro por cómo fue su vida y su fidelidad a Dios y cómo, en fin... somos nosotros. Sin embargo, nos dice que es justo lo contrario: su yugo es suave y su carga liviana...


JESÚS, gracias por tranquilizar nuestros corazones con la Verdad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de abril de 2023

Creer para salvarnos

Jn 6, 44-51


Jesús dijo a la gente: Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y Yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: “Todos serán instruidos por Dios”. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí.

Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo Él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida.

Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron.

Pero éste es el pan que desciende del cielo, para que aquél que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo.

COMENTARIO

La verdad... podemos decir que este texto del Evangelio de San Juan es bastante clarificador al respecto de cómo debemos ser y de qué o, mejor, en Quién debemos creer.

Lo dice con toda claridad el Hijo de Dios: debemos creer porque, de hacerlo, no es asegurada la Vida eterna. Y aceptar a Cristo como enviado de Dios al mundo para que el mundo se salve es un buen camino para conseguirlo. 

Debemos aceptar que Cristo es el Pan que da la vida eterna. Y sólo así, en efecto, la alcanzaremos.

JESÚS, gracias por decir la Verdad de esta forma. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de abril de 2023

Ser sal y ser luz

Mt 5, 13-16


"Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.

Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en el cielo."


COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios en este texto es verdaderamente importante porque es lo que, exactamente, deben hacer los discípulos del mismo. 

Debemos ser sal; debemos ser luz. Y eso supone que no podemos esconder la fe debajo de ningún celemín. Y esa es una recomendación que nos viene la mar de bien porque otra cosa no deberíamos poder hacer. 

En todo caso, bien lo dice Jesucristo: debe brillar lo que somos que no es otra cosa que luz en un mundo tenebroso como el que nos encontramos. 


JESÚS, gracias por ser luz y ser sal. 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de abril de 2023

A todos sació

Jn 6, 1-15


"Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía sanando a los enfermos. Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos.

Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a Él y dijo a Felipe: '¿Dónde compraremos pan para darles de comer?'
Él decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.

Felipe le respondió: 'Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan'.

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 'Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?'

Jesús le respondió: 'Háganlos sentar'.

Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres. Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron.

Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: 'Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada'. Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada.

Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: 'Éste es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo'
.
Jesús, sabiendo que querían apoderarse de Él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña." 


COMENTARIO 

Muchas veces se pretende tergiversar aquello que hizo el Hijo de Dios con los panes y los peces. Y se dice que, en realidad, fue un acto "solidario" de los presentes que repartieron lo que llevaban.

En realidad, pasó lo que pasó y que no fue otra cosa que la multiplicación de los panes y los peces tras orar a Dios Padre todopoderoso. Y lo hizo Jesucristo porque era necesario hacerlo y sólo Él podía hacerlo. 

Lo último es un buen síntoma de la realidad de las cosas: al Hijo de Dios querían hacerlo rey sólo porque les había dado de comer. En realidad, aún les faltaba mucho para aprender y conocer...


JESÚS, gracias por darte del todo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de abril de 2023

La Verdad

Jn 3, 31-36


"El que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra pertenece a la tierra y habla de la tierra.

El que vino del cielo está por encima de todo. Él da testimonio de lo que ha visto y oído, pero nadie recibe su testimonio.

El que recibe su testimonio certifica que Dios es veraz. El que Dios envió dice las palabras de Dios, porque Dios le da el Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y ha puesto todo en sus manos.

El que cree en el Hijo tiene Vida eterna. El que se niega a creer en el Hijo no verá la Vida, sino que la ira de Dios pesa sobre él."

COMENTARIO 

Ciertamente, casi podríamos decir que el Hijo de Dios está telegrafiándonos la Verdad para que la tengamos siempre presente en el corazón y en el alma. Y la Verdad es verdaderamente certera. 

Hay, digamos, dos estadios: Quien viene del Cielo y nosotros, sus criaturas. Y cada uno de tales estadios determina dos formas de ser y de hacer las cosas. Y es cierto que la nuestra no es siempre la mejor sino, tantas y tantas veces, la peor...

El caso es que aquí se nos avisa con toda claridad para que nadie se lleve a engaño: quien cree en el Hijo de Dios verá la vida eterna; quien no crea... no la verá. Y es tan cierto como el sol sale todos los días sobre la Tierra que eso es así, se crea no no se crea. 


JESÚS, gracias por ser tan veraz. 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de abril de 2023

Dios entregó a su Hijo


Jn 3, 16-21

"16 Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios. 19 Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. 20 Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. 21 En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios". 

COMENTARIO 

Este texto del Evangelio de San Juan podemos apreciar que hay una posibilidad cierta de salvarse y otra de no salvarse. Y es que en todas las letras del mismo se puede distinguir muy bien tal posibilidad.

En efecto: Dios envió al mundo a su Hijo. Lo hizo para que el mundo se salvase pues es cierto y verdad que Dios sabía muy bien que iba camino de la perdición total y absoluta. Y envió a Jesucristo. 

La cosa está bien dicha aquí mismo: quien crea en el Enviado de Dios se salvará; quien no crea, ya está condenado. Y no es que Dios sea cruel sino que, al contrario, da libertad al ser humano pero, claro, tal libertad tiene consecuencias...


JESÚS,  gracias por dejar las cosas bien claras y bien dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán 

17 de abril de 2023

Volver a nacer de fuego y agua

Jn 3, 1-8

 

“1 Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. 2 Fue éste donde Jesús de noche y le dijo: ‘Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él.’ 3 Jesús le respondió: ‘En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios.’ 4 Dícele Nicodemo: ‘¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo? ¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?’ 5 Respondió Jesús: ‘En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. 6 Lo nacido de la carne, es carne; lo nacido del Espíritu, es espíritu. 7 No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de lo alto. 8 El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.’”

 

COMENTARIO

 

Nosotros sabemos, por este pasaje y por otros de la Sagrada Escritura propia del Nuevo Testamento, que Nicodemo era un discípulo de Cristo. Y que era, primero, muy especial, porque era magistrado pero, luego, que lo era en secreto porque, de haberse sabido que lo era había seguridad total y absoluta de que su vida habría corrido mucho peligro. Y quería saber, conocer bien la doctrina con la que estaba de acuerdo. Y pregunta porque no es capaz de comprender todo lo que le dice su Maestro.

 

Jesucristo, sin embargo, sabe que aquel hombre jugará un papel ciertamente importante en la vida del pueblo judío como testigo de su vida y testigo, además, privilegiado. Y procura que aprenda lo que de verdad importa. Y es que, para poder ser, de verdad, discípulo suyo hay que volver a nacer… al espíritu. Y eso a través del bautismo y del fuego del Espíritu Santo.

 

 

JESÚS,  gracias por explicar a Nicodemo lo que es tan difícil de comprender.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de abril de 2023

Así se define la fe

Jn 20, 19-31

  
“19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar  donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con vosotros.’ 20  Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21 Jesús les dijo otra vez: ‘La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.’ 22  Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.’ 24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor.’ 25 Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.’ 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros.’ 27 Luego dice a Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.’ 28 Tomás le contestó: ‘Señor mío y Dios mío.’ 29 Dícele Jesús: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído’. 30 Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. 31 Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre”.

COMENTARIO

Podemos imaginar el estado espiritual en el que se encontraban los más allegados del Hijo de Dios. Sabían que su Maestro había muerto y podían estar más que seguros de que los mismos que consiguieron su ilegítima muerte irían a por ellos también. Y por eso, precisamente por eso, tenían miedo a los judíos pues ellos dejaron de serlo, por decirlo así, a ser, ya, cristianos. 

También podemos imaginar lo que pasaría por sus corazones cuando se les apareció Jesucristo. Todo, pues, se había confirmado y,  palabra por palabra, todo lo que les había dicho, se había hecho verdad, lo era, y realidad, ahora sí.

Por si eso no fuera ya suficiente y, aprovechando la poca fe de Tomás, le sirve aquella ocasión al Hijo de Dios para definir exactamente lo que es la fe: creer sin ver. Y así, desde entonces y hasta hoy mismo. 

JESÚS,  gracias por confirmar en la fe a los que, en realidad, poca tenían por su ceguera espiritual...

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de abril de 2023

Y los envió al mundo

Mc 16, 1-15


"Jesús, que había resucitado a la mañana del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, aquélla de quien había echado siete demonios. Ella fue a contarlo a los que siempre lo habían acompañado, que estaban afligidos y lloraban. Cuando la oyeron decir que Jesús estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.

Después, se mostró con otro aspecto a dos de ellos, que iban caminando hacia un poblado. Y ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero tampoco les creyeron.

Enseguida, se apareció a los Once, mientras estaban comiendo, y les reprochó su incredulidad y su obstinación porque no habían creído a quienes lo habían visto resucitado. Entonces les dijo: 'Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación'”.

COMENTARIO

Es muy cierto y verdad que todo lo que aquí recoge el Evangelio de San Marcos es muy conocido por todos los discípulos de Cristo. Sin embargo, no deja de ser novedoso cada vez que se lee porque actualiza un envío que es, ni más ni menos, el que hizo que nosotros seamos, también, discípulos del Maestro.

El Hijo de Dios, el Resucitado, se va apareciendo a todos aquellos que habían estado más cerca de su divina y santísima persona. Y lo hace para confirmarles que todo lo que les había dicho se estaba cumpliendo en aquel momento. 

En estos párrafos, breves, se nos dice a todas las personas que se apareció y se nos informa de que, entonces, los envío al mundo a anunciar la Buena Noticia. Y así... hasta hoy mismo. 


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión hasta el final de la misma. 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de abril de 2023

Fe por signos

Jn 21, 1-14


"Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades.

Sucedió así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
Simón Pedro les dijo: 'Voy a pescar'.

Ellos le respondieron: 'Vamos también nosotros'. Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.

Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era Él. Jesús les dijo: 'Muchachos, ¿tienen algo para comer?'
Ellos respondieron: 'No.

Él les dijo: 'Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán'. Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces que no podían arrastrarla. El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: '¡Es el Señor!'

Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.

Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan. Jesús les dijo: 'Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar'.

Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo: 'Vengan a comer'.

Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: '¿Quién eres?', porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.

Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos."

COMENTARIO

Resulta curioso este texto del Evangelio de San Juan. Bueno, no el texto en sí sino el comportamiento de aquellos que más de cerca habían seguido el Hijo de Dios. 

En un principio no reconocieron a Jesucristo. Sin embargo, cuando haciendo lo que dice el Maestro encuentran muchos peces... entonces sí... entonces Juan, el Zebedeo, reconoce a su Señor. 

Jesucristo invita a comer a sus Apóstoles y a quien allí está. Y lo mismo hace con nosotros: también nos invita, en cada Santa Misa, a que comamos su cuerpo y bebamos su sangre. Y así desde entonces. 


JESÚS, gracias por abrir los ojos a los Apóstoles. 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de abril de 2023

Y les abrió la inteligencia

Lc 24, 35-48


"Los discípulos, que retornaron de Emaús a Jerusalén, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan.

Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: 'La paz esté con ustedes'.

Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, pero Jesús les preguntó: '¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas?

Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo'.

Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies. Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: '¿Tienen aquí algo para comer?' Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; Él lo tomó y lo comió delante de todos.

Después les dijo: 'Cuando todavía estaba con ustedes, Yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos'.

Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: 'Así estaba escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto'”. 

COMENTARIO

Tampoco debe extrañarnos nada de que los Apóstoles y los que pudieran estar presentes en aquel momento se sorprendieran de ver al Maestro. Y es que sabían que había muerto de una manera muy dura y no era la cosa más normal. Además, y según aquí se nos dice, aún no tenían abierta la inteligencia para comprender según qué cosas espirituales.

El Hijo de Dios sabe que aquellos que han de transmitir la Buena Noticia han de comprender y han de saber. Por eso no puede hacer otra cosa que lo que hace: procura que aquellos que lo han de hacer comprendan y sepan. 

Aquellos que, en efecto, son testigos de todo lo que entonces estaba pasando, es seguro gozaron con todo aquello y, lo que es más importante, comprendieron por fin lo que debían comprender para, así, transmitirlo a los demás. 

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión al completo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de abril de 2023

Como los de Emaús

Lc 24, 13-35


"Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. El les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?». Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?». El les dijo: «¿Qué cosas?». Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazoreo, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados lo condenaron a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron». El les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?». Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!». Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. 

COMENTARIO

Aquellos hombres, de Emaús, no habían quedado demasiado contentos con lo que había pasado con Aquel a  quien consideraban su Maestro. Al fin y al cabo había acabo muerto como cualquier otro hombre. Sin embargo, su falta de fe profunda iba a quedar subsanada muy pronto.

Es cierto que el Hijo de Dios se aparece a aquellos dos hombres porque sabía que necesitaban ayuda espiritual como muchos de nosotros que, a veces, no nos creemos lo que, en realidad, decimos que creemos.

Aquellos dos hombres reconocieron al Maestro en el gesto de partir del pan. Entonces se le abrieron los ojos y corrieron a decir a los demás discípulos lo que había pasado. Necesitaron, sin embargo, un signo... no les bastó su fe. 


JESÚS, 

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de abril de 2023

Y María Magdalena también vio y creyó

 

Jn 20,11-18

En aquel tiempo, estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’. Ella les respondió: ‘Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto’. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’. Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: ‘Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré’. Jesús le dice: ‘María’. Ella se vuelve y le dice en hebreo: ‘Rabbuní’, que quiere decir ‘Maestro’. Dícele Jesús: ‘No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”

 

COMENTARIO

 

Podemos imaginar qué estaría pasando por el corazón de María Magdalena. Ella, que quería con todas sus fuerzas a Jesucristo había estado muy cerca de la Cruz. Lo había visto morir y ahora veía el cuerpo que no estaba…

 

Los ángeles no saben por qué llora la de Magdala pero sí que el Hijo de Dios ha resucitado y no comprenden que haya muchos que aún creen que Cristo está en aquel sepulcro.

 

Tampoco es difícil ver, con el corazón a Magdalena. Al principio no reconoce al Hijo de Dios pero luego, cuando se da cuenta de que es el Maestro que ha resucitado, que lo hecho como bien dijo muchas veces, no duda en correr hacia sus compañeros que están escondidos. 

 

JESÚS,  ayúdanos a creer en tu Resurrección.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

9 de abril de 2023

Y resucitó

Hoy es, de todos los días de esta Semana Santa el que mejor refleja el gozo de saber que el Hijo de  Dios ha cumplido, hasta el extremo siendo el extremo la sangre, con la misión que se le había encomendado por parte de su padre del Cielo, Dios Todopoderoso. 




Resucitó para siempre, 

volvió de donde los muertos  

para abrir la puerta del Cielo.


Resucitó y cumplió,

resucitó y fue visto por muchos, 

y todos dijeron, al verlo, 

que Dios había sido bueno con ellos. 

¡Alabado sea Aquel que vino a salvarnos!


Eleuterio Fernández Guzmán

8 de abril de 2023

Sábado Santo

Hoy es, por excelencia, el día de la espera. 

Esperamos a que se cumpla lo escrito y que el Hijo de Dios regrese de entre los muertos y retorne la vida.

Esperamos que al ascender al lado del Padre, abra el Creador el Cielo que había permanecido cerrado desde la misma Creación. 




Esperamos que todo el bien que hizo en vida se transforme en nuestra salvación eterna.

Esperamos que la Voluntad de Dios se cumpla como, en efecto, se cumplió en aquel momento divino y glorioso de la historia de la salvación. 

Nosotros esperamos porque confiamos en el Todopoderoso; esperamos porque sabemos que se cumplirá todo lo prometido por Dios y esperamos porque nuestra fe así nos lo dice.

Nosotros esperamos porque mañana mismo Cristo resucitará y vencerá a la muerte. 




7 de abril de 2023

Viernes Santo

Si ayer fue un día muy especial para un hijo de Dios y un discípulo de Cristo... ¡Qué decir del día de hoy!


Aquel día, el primer Viernes Santo de la historia, un hombre que, además, era Dios, supo cumplir con la misión que le había encomendado su Padre del Cielo.










A nosotros no nos queda más que dar las gracias a Jesucristo, hermano nuestro, que supo dar su sangre para que se abrieran las puertas del Cielo.    

6 de abril de 2023

Jueves Santo

Hoy da comienzo el solemne Triduo Pascual. Tres días en los que volvemos a celebrar y a recordar que, gracias al Hijo de Dios, la humanidad que crea en Él se salvará. 


El Jueves es llamado del "Amor fraterno". Y no es poca cosa que así sea porque Jesucristo mostró, en la Última Cena, un Amor así, con mayúscula. Allí mismo se inició la Santa Misa en recuerdo y actualización de lo que estaba pasando y se pudo entender qué significa servir al prójimo.




Este Jueves, que es Santo porque así merecía serlo aquel momento, a nosotros se nos pasa por el corazón dar gracias a Quien supo estar y ser y supo comportarse como debía comportarse el Hijo de Dios. 

Nosotros, que tantos pecados cometemos y cargamos con ellos la Cruz de Cristo, nos gustaría ser menos pecadores y sabemos que, aunque Dios nos perdone no le puede gustar que seamos, muchas veces, como somos.

Jueves Santo. Así de sencillo y así de simple. 



Eleuterio Fernández Guzmán

5 de abril de 2023

Cuando la verdad es así de dura

Mt 26, 16-25


"Uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes y les dijo: '¿Cuánto me darán si se lo entrego?' Y resolvieron darle treinta monedas de plata. Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.

El primer día de los Ácimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: '¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?'

Él respondió: 'Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos””.

Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.

Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: 'Les aseguro que uno de ustedes me entregará' .

Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: '¿Seré yo, Señor?'

Él respondió: 'El que acaba de servirse de la misma fuente que Yo, ése me va a entregar. El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!'

Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: '¿Seré yo, Maestro?' Tú lo has dicho', le respondió Jesús."


COMENTARIO

Aquel hombre, Judas, es casi seguro que no fuera muy bien visto por todos los que seguían al Hijo de Dios. Y es que tenía cierta fama de gustarle mucho el dinero e, incluso, algunos discípulos pensaban que robaba el dinero de la bolsa común. 

También es posible que Judas fuera uno de aquellos que creía que el Mesías lo sería guerrero y no veía nada dispuesto a Jesucristo a empuñar un arma. Y eso, junto con lo otro lo determinaron a entregar a su Maestro a cambio de unas pocas monedas.

Bien dice el Hijo de Dios que todo estaba escrito y que se iba cumplir todo. Y Judas fue el instrumento del Maligno para eso. 


JESÚS, gracias por amar, incluso, a Judas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de abril de 2023

El Mal acecha

Jn 13, 21-33.36-38


Jesús, estando en la mesa con sus discípulos, se estremeció y manifestó claramente:

“Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.

Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.

Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: “Pregúntale a quién se refiere”. Él se reclinó sobre Jesús y le preguntó: “Señor, ¿quién es?”

Jesús le respondió: “Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato”.

Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: “Realiza pronto lo que tienes que hacer”.

Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: “Compra lo que hace falta para la fiesta”, o bien que le mandaba dar algo a los pobres. Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.

Después que Judas salió, Jesús dijo:

“Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en Él. Si Dios ha sido glorificado en Él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré.

Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿a dónde vas?”

Jesús le respondió: “Adonde Yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás”.

Pedro le preguntó: “¿Señor, por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti”.

Jesús le respondió: “¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces”. 

COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Juan muchas de las cosas que iban a pasar están preparándose. Y es cierto que muchos de los allí presentes no comprendieron del todo lo que estaba pasando pero, la verdad, es que estaba pasando...

El Hijo de  Dios sabía que iba a ser traicionado por uno de ellos. Es más, sabía muy bien quién iba a ser. Pero eso no hace que, por ejemplo trate de disuadirlo sino todo lo contrario. Y es que sabe que la Voluntad de Dios debe cumplirse hasta sus últimas consecuencias. 

Y Pedro. Este hombre era un arrojado y por eso dice lo que dice sobre la entrega de su vida. Y, sin embargo, no sabía que todo lo que le decía su Maestro era cierto y verdad y que, en efecto, su vida sí la iba a dar por Él pero cuando eso tuviera que suceder. 

JESÚS, gracias por ser fiel hasta el final.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de abril de 2023

Dar lo mejor a Cristo y a Dios


Jn 12,1-11

Seis días antes de la Pascua, Jesús se fue a Betania, donde estaba Lázaro, a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. Le dieron allí una cena. Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con Él a la mesa. 

Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. Y la casa se llenó del olor del perfume. Dice Judas Iscariote, uno de los discípulos, el que lo había de entregar: ‘¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios y se ha dado a los pobres?». Pero no decía esto porque le preocuparan los pobres, sino porque era ladrón, y como tenía la bolsa, se llevaba lo que echaban en ella. Jesús dijo: ‘Déjala, que lo guarde para el día de mi sepultura. Porque pobres siempre tendréis con vosotros; pero a mí no siempre me tendréis’.

Gran número de judíos supieron que Jesús estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también por ver a Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro, porque a causa de él muchos judíos se les iban y creían en Jesús.”

 

COMENTARIO

 

Podemos apreciar que los que querían perseguir a Jesús no se limitaban a eso sino que también querían quitar de en medio a Lázaro porque con él muchos se daban cuenta de que Jesús no era un Maestro más.

 

En esto que acude Cristo a la casa de sus amigos de Betania. Ya había resucitado a Lázaro y eso era motivo suficiente como para que muchos acudieran allí para ver al resucitado y, claro, también al Maestro que había hecho tal prodigio.

 

Está claro que no todos los discípulos de Jesucristo tenían el mismo pensamiento. Y es que Judas, que serían quien lo traicionase en el momento, no veía con buenos ojos lo que hacía aquella mujer que “desperdiciaba” aquel perfume. No sabía que aquello era lo mejor que se lo podía dar al Maestro y eso era lo que debía darle María.

 

JESÚS,  ayúdanos darte lo mejor.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

2 de abril de 2023

Ramos, domingo de salvación eterna

Hoy es un día más que especial. Y es que hace muchos años hubo quien entró en la Ciudad Santa, Jerusalén y lo hizo aclamado como Mesías y salvador del pueblo judío.

Aquel día muchos extendieron sus mantos y, además, supieron que algo iba a cambiar porque Dios había cumplido su promesa de enviar a Quien los salvara. 

Nosotros, tantos siglos después y tantas veces recordado lo que se dio en llamar, lógicamente, Domingo de Ramos, hacemos nuestra aquella bienvenida porque Dios quiso que su Hijo viniera por primera vez al mundo para que el mundo se salvase cumpliendo, así, su promesa. 



 ¡Hossana Dios en las alturas!