31 de agosto de 2021

La fama de Cristo

Lc 4, 31-37


"Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.

En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza: '¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios'.

Pero Jesús lo increpó, diciendo: 'Cállate y sal de este hombre'. El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: '¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!'

Y su fama se extendía por todas partes en aquella región."


COMENTARIO

A lo mejor nos puede parecer algo normal que el Hijo de Dios tenga el poder, también, sobre los demonios. Queremos decir que sí, que lo tiene pero que, a lo mejor, podría parecernos cosa de poca importancia cuando, en realidad, supone mucho más de lo que podría parecer a primera vista. Y es que aquellos que veían lo que estaba pasando y la forma en la que aquel Maestro dominaba, nada más y nada menos, que a un demonio que tenía endemoniado a un ser humano… vamos, como que no nos extraña nada de nada que quedaran sorprendidos y más que sorprendidos.

Y lo mejor de todo es que el demonio sabía Quién era aquel que le estaba dominando y controlando de aquella manera: el Santo de Dios. Y eso debería haber aclarado muchas cosas y limpiado, también, muchos corazones.



JESÚS, gracias por ser Quien eres.




Eleuterio Fernández Guzmán

30 de agosto de 2021

A veces la verdad puede doler

Lc 4, 16-22.24-27.29-30

 

“En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desarrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.’

 

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: ‘Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.’ Y añadió: ‘Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra.’

 

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

 

 

COMENTARIO

 

Suponemos que los que estaban escuchando en la Sinagoga a Jesús lo hacían con agrado. Es decir, les estaba explicando la parte de las Sagradas Escrituras que le había tocado leer y, hasta ahí, todo les parecía bien. Sus palabras, seguramente dulces y acertadas debieron llegar al corazón. Y es que aquello de curar a los enfermos y dar la libertad a los cautivos, a ellos, les sonaba a la libertad frente al invasor romano.

 

Sin embargo, al parecer no le gustó para nada que les dijera que Él era el Ungido de Dios, el Mesías enviado por el Creador al mundo para que el mundo se salvase. Y no les debió gustar porque, además de aquellas palabras habían escuchado otras de parte de Jesucristo y no estaban para nada de acuerdo con ellas. Y así, simplemente, lo querían matar.

 

Nosotros sabemos que Dios es Bueno porque, de no serlo, es fácil imaginar el destino aciago de aquellos que pretendían, gran necedad aquella, matar a su hijo antes de tiempo…

 

 

JESÚS,  gracias por ser tan bueno con quienes no lo merecemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de agosto de 2021

De dentro del corazón

Mt 7, 1-8.14-15.21-23

 

“1 Se reúnen junto a él los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén.2 Y al ver que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, 3 - es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos,4 y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la  purificación de copas, jarros y bandejas -.5 Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: ‘¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?’ 6 El les dijo: ‘Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: = Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. = 7  = En vano me rinden culto,  ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. = 8 Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.’

14 Llamó otra vez a la gente y les dijo: ‘Oídme todos y entended.15 Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre.  

21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, 22 adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez.’”



COMENTARIO

Es verdad que había muchas personas en tiempos de la primera venida de Cristo al mundo que no lo querían para nada. Y ya sabemos que era porque decían o, al menos pensaban, que con aquella extraña doctrina que predicaba Jesucristo para nada estaba cumpliendo la Ley de Dios. Y, sin embargo, en cada una de las ocasiones en las que intentaban pillar a Cristo en un renuncio acababan señalados por ser, más bien, falsos o como sepulcros blanqueadas.

Lo mismo para ahora porque Jesucristo sabe muy bien que no es de fuera del hombre donde entre el pecado sino que el mismo acaba siempre saliendo del corazón del propio hijo de Dios. Y eso iba, claro, en contra de la, decían, necesaria purificación de ciertos alimentos. Y es que al Hijo de Dios le importaba más el alma que la comida...


JESÚS, gracias por dejar las cosas claras y darle importancia a lo que, verdaderamente, la tiene.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de agosto de 2021

¡Ay los talentos!

Mt 25, 14-28


"14.'Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: 15.a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. 16.Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. 17.Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. 18.En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. 19.Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. 20.Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: 'Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.' 21.Su señor le dijo: '¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 22.Llegándose también el de los dos talentos dijo: ' Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.' 23.Su señor le dijo: '¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.' 24.Llegándose también el que había recibido un talento dijo: 'Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25.Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.' 26.Mas su señor le respondió: 'Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. 28.Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos.'"



COMENTARIO

No podemos negar que este texto del Evangelio puede causar impresiones, digamos, distintas según se lea y según se quiere interpretar. Y es que la entrega de aquellos talentos (aquí dinero) tiene mucho que ver con lo que en, verdad, quería expresar el Hijo de Dios.

Partamos de la base de que Dios entrega una serie de talentos, de gracias, a quien es hijo suyo que es, por decirlo pronto, todo el mundo. Entonces espera de nosotros que los hagamos rendir. Sin embargo, en algunas ocasiones, sea por la razón que sea, no hacemos eso sino todo lo contrario.

Cuando hacemos todo lo contrario, bien podemos pensar que al Creador no va a gustar nada que hagamos tal cosa con un bien que nos ha entregado. Y eso puede tener consecuencias nefastas para los que no hacemos lo que Dios quiere que hagamos con los talentos que nos ha entregado.



JESÚS, gracias por darnos a entender que los talentos están para hacerlos rendir.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de agosto de 2021

Ser necio o no serlo

Mt 25, 1-13


"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: 'El Reino de los cielos es semejante a diez jóvenes que, tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó un grito: '¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!'. Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: 'Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando'. Las previsoras les contestaron: 'No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo”. Mientras aquellas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos'. Pero él les respondió: 'Yo les aseguro que no las conozco'. Estén, pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora'".



COMENTARIO

Hay textos bíblicos, como éste, que nos muestran claramente aquello que nos conviene hacer y cómo debemos comportarnos en materia de fe. Y es aquellas mujeres, las necias, al parecer no comprendían la situación en la que se encontraban y por eso actúan confiadas en la bondad ajena sin aplicar aquello de “A Dios rogando y con el mazo dando” que las hubiera salvado de aquello que les pasa.

Cuando el Hijo de Dios habla de aquellas mujeres deja ver que hay otras que son prudentes: han llevado aceite, tienen aceite y podrán esperar la llegada del novio sin problemas. Pero las demás no han querido ser prudentes y han preferido otro camino, el mano. Y eso es lo que nunca debería pasarnos a nosotros que debemos estar preparados para cuando seamos llamados por Dios.



JESÚS, gracias por darnos a entender con toda claridad cuál ha de ser nuestra actitud.




Eleuterio Fernández Guzmán

26 de agosto de 2021

Estar preparados

Mt 24, 45-51


"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 'Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y a emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación'"




COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios, a lo largo de toda su predicación, advierte muchas veces de cuál ha de ser la actitud que debe seguir todo discípulo suyo aunque creemos que también se refiere, incluso, a quien no lo sea. Y es que Jesucristo, que había sido enviado al mundo para que el mundo se salvase, quería que cada uno de sus hermanos los hombres habitaran alguna de las mansiones que, con el tiempo, iría a preparar al Cielo.

El caso es que en este texto del Evangelio de San Mateo lo advierte con toda claridad: no podemos hacer como si Dios no nos viese y, además, debemos tener el corazón y el alma preparados para cuando seamos llamados al Tribunal de Dios pues, entonces, justo en tal momento, se nos pedirá cuentas de lo que hayamos hecho.


JESÚS, gracias por advertirnos de una forma tan magnífica de qué debemos hacer y cómo debemos ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de agosto de 2021

¡Qué bien nos conoce Dios!

Mt 23, 27-32



"Jesús habló diciendo:

'¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: 'Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas¡' De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!'"



COMENTARIO

No es poco cierto que había, en tiempos del Hijo de Dios y en su primera venida al mundo, muchos que eran considerados sabios por el común de las personas pero que, en el fondo, adolecían de muchas cualidades buenas y mejores.

Jesucristo les dice las cosas como son: ellos, fariseos y escribas eran personas bien consideradas pero, en el fondo, no tenían un corazón limpio porque eran, como dice Cristo, unos sepulcros blanqueados que era como decir que por fuera aparentaban lo que por dentro, en su corazón, no eran.

El caso es que Jesucristo no les dice nada bueno y sus palabras pudieran parecer duras pues, siéndolo, lo único que hacían era retratar a la perfección el comportamiento de muchos que, debiendo ser santos no lo eran.




JESÚS, gracias por dejas las cosas claras para que nadie se lleve a engaño

24 de agosto de 2021

Conformarse con poco

Jn 1, 45-51


"Felipe encontró a Natanael y le dijo: 'Hemos hallado a Aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José'.

Natanael le preguntó: '¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?'

'Ven y verás', le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: 'Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez'.

'¿De dónde me conoces?', le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: 'Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera'.

Natanael le respondió: 'Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel'.

Jesús continuó: 'Porque te dije; 'Te vi debajo de la higuera', crees. Verás cosas más grandes todavía'.

Y agregó: 'Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre'”.



COMENTARIO

Es verdad que da la impresión de que había muchos en el tiempo en el que el Hijo de Dios vino por primera vez al mundo que se conforman con poco. Y es el caso de Natanael que, al parecer, basta con que le diga Jesucristo que lo ha visto debajo de una higuera para que crea, así, que es el Enviado de Dios. Y es que el hijo de María lo podía haber visto en la distancia sin intervención de nada sobrenatural. Y es que Jesucristo no le dice cómo lo ha visto sino, sólo que lo ha visto y eso ya parece ser suficiente para Natanael.

El caso es que el Hijo de Dios le dice algo que sí debería sorprenderlo mucho más que haberle dicho que lo había visto debajo de una higuera donde, suponemos, estaba tomando la sombra. Y es que el Hijo del hombre iba a recibir la visita de los ángeles del Cielo que se iba a abrir.

Eso, verdaderamente, debía haber impresionado mucho más a Natanael...



JESÚS, gracias por clarificar las cosas y dejar claro lo que verdaderamente importa.



Eleuterio Fernández Guzmán
 

23 de agosto de 2021

Confundir realidades espirituales


Mt 23,13-22

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: ‘Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si jura por el oro del Santuario, queda obligado!’ ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el Santuario que hace sagrado el oro? Y también: ‘Si uno jura por el altar, eso no es nada; mas si jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado’. ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él’”.

 

 

COMENTARIO

 

No podemos negar que Jesucristo, durante el tiempo en el que llevó a cabo su predicación, se vio en la obligación de contradecir muchas de las prácticas espirituales que, seguramente, había visto muchas veces llevar a cabo cuando era, sólo, el hijo del carpintero.

 

Ahora, sin embargo, no puede callar. Y es que se da cuenta que determinadas formas de llevar a cabo una fe que, se dice, tener en Dios Todopoderoso no son, precisamente, del agrado del Creador.

 

Teniendo en cuenta que los escribas y fariseos eran los guías espirituales del pueblo judío, era de la mayor importancia poner las cosas en su sitio. Ciertas cosas no se podían seguir haciendo de la misma forma. Y eso no gustó a muchos, como bien sabemos.

 

JESÚS,  ayúdanos a comprender la Ley de Dios en todo su sentido y significado.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

22 de agosto de 2021

Palabras de vida eterna

 Jn 6, 60-69

“60 Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: ‘Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?’ 61 Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: ‘¿Esto os escandaliza? 62 ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?...63 ‘El espíritu es el que da vida;  la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida.64 ‘Pero hay entre vosotros algunos que no creen.’ Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 65 Y decía: ‘Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.’ 66 Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. 67 Jesús dijo entonces a los Doce: ‘¿También vosotros queréis marcharos?’ 68 Le respondió Simón Pedro: ‘Señor, ¿dónde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, 69 y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.’”


COMENTARIO

No es de extrañar que hubiera palabras que, salidas de la boca y el corazón del Hijo de Dios resultasen duras de escuchar pues no todos los corazones estaban preparados para escuchar según qué cosas.

Era común, por otra parte, que los miembros del pueblo judío tuviera como verdad cierta que pertenecían al pueblo elegido y que sólo ellos iban a salvarse. Sin embargo, como dice Jesucristo, a quien Dios concede la salvación… se salva.

Cuando Cristo pregunta a sus Apóstoles si ellos también querían marcharse es cierto y verdad que, muy a pesar de lo que otros dijeran sabían que su Maestro era el Enviado de Dios,. ¿Dónde mejor para ir?

 

JESÚS, gracias por ser totalmente franco.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de agosto de 2021

Humillarse para ser ensalzado

Mt 23, 1-12


"Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:

Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.

Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar «mi maestro» por la gente.

En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen «padre», porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco 'doctores, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.`

El mayor entre ustedes será el que los sirve, porque el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado.


COMENTARIO

Resulta bien curioso que el principio de este texto litúrgico, a lo que se refiere, y el final del mismo tenga una relación tan directa. Y es que el Hijo de Dios, que conocía muy bien a sus hermanos los hombres, había calado a un grupo bien determinado de ellos que era el que más poder tenía.

Es verdad que quien enseñaba la Ley de Dios, seguramente, lo hacía diciendo la verdad de la misma y no quería engañar a quien escuchar sus palabras. Por eso dice Jesucristo que deben hacer caso a lo que dicen los que enseñan pero no a lo que hacen que nada tiene que ver con lo que enseñan…

Hay algo, sin embargo, que debemos tener muy en cuenta y es por lo que decimos arriba acerca del principio y el final de este texto. Dice Cristo que debemos humillarnos para ser tenidos en cuenta por Dios. Y eso es, justamente, lo que no hacen los considerados sabios en su tiempo...



JESÚS, gracias por poner sobre la pista de cómo debemos ser.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de agosto de 2021

El Primer Mandamiento

Mt 22, 34-40


"Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: 'Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?'

Jesús le respondió: 'Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas'".


COMENTARIO

No podemos negar que si los fariseos querían coger al Hijo de Dios en un renuncio espiritual era bien porque no sabían, de verdad, Quién era o bien que, sabiéndolo quisiera ponerlo en mal lugar. Pero preguntar lo que preguntan es algo que está fuera de lo normal.

Seguramente, no había ningún judío que no supiera cuál es el Mandamiento más importante de la Ley de Dios. Y era bastante extraño que le hicieran aquella pregunta a Jesucristo. Extraño y, seguro, algo necio.

Jesucristo sabe lo que quieren y no les va a dar la oportunidad de ponerlo en mal lugar. Sabe que amar a Dios sobre todas las cosas es lo primero que debe hacer un hijo de Dios. Sin embargo, no olvida lo otro: el amor al prójimo que era en lo que tantas y tantas veces fallaban sus contemporáneos.



JESÚS, gracias por dejar las cosas claras para que nadie se lleve a engaño.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de agosto de 2021

Estar preparados


Mt 22, 1-14

"En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: 'El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: 'Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda.' Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: 'La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda.' Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: 'Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?' El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: 'Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.' Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.¡"

COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios tenía verdadera ansia espiritual para que aquellos que lo seguían, como discípulos, comprendiesen qué es lo que era importante y, luego, lo aplicasen a sus vidas. Y es el caso que nos pone como ejemplo de aquel hombre que iba a organizar una boda (pensemos en el banquete en el Cielo) y fue llamando a los que consideraba sus amigos. En verdad, no lo eran porque todos ponen excusas (como solemos hacer nosotros) para no acudir a una invitación hecha por el Señor.
Aquello que dice Jesucristo es lo mismo que se nos podría decir a nosotros. Y es que al haber sido elegidos por Dios para habitar alguna de las estancias que su Hijo está preparando en el Cielo para nosotros, supone eso, decimos, que debemos estar preparados no vaya a ser que seamos expulsados como le pasó al invitado que no fue a la fiesta como debía ir.


JESÚS, gracias por darnos una pista acerca de cómo debemos acudir a la cita con Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de agosto de 2021

La bondad



Mt 20, 1-16

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: 'El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: 'Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.' Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: '¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?' Le respondieron: 'Nadie nos ha contratado.' Él les dijo: 'Id también vosotros a mi viña.' Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: 'Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.' Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: 'Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.' Él replicó a uno de ellos: 'Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?' Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.'"


COMENTARIO

En realidad, el Hijo de Dios insiste muchas veces sobre lo mismo cuando sabe que es muy importante que se sepa y conozca que es importante. Y eso es lo que hace con algo que, a veces, resulta difícil de entender: los últimos serán los primeros y los primeros, los últimos. Y eso es lo que pasa en el caso de la parábola de aquel que salió a contratar a personas para trabajar y a unas personas las contrató por la mañana y a otras casi a la hora de terminar la jornada laboral. Quiere pagar a todos por igual y eso enfada a los que más han trabajado. Y enfada a más de uno porque no comprenden que la bondad con el prójimo es más importante que otras muchas cosas.

El contratador no acaba de entender que haya quien se pueda enfadar porque él sea bueno. Y, es más, a veces eso es lo que pasa.


JESÚS, gracias por hacernos comprender que la bondad es más que importante.


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de agosto de 2021

Ser últimos nos conviene

Mt 19, 23-30


"Jesús dijo a sus discípulos: 'Les aseguro que difícilmente un rico entrará en, el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos'.

Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: 'Entonces, ¿quién podrá salvarse?'

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: 'Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible'.

Pedro, tomando la palabra, dijo: 'Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?'

Jesús les respondió: 'Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros'”.


COMENTARIO

Verdaderamente, no podemos negar que hay palabras del Hijo de Dios son enigmáticas y nos llevan a pensar acerca del significado de las mismas. Y eso es lo que nos pasa en este texto del Evangelio de San Marcos.

En realidad, lo que quieren saber los Apóstoles es eso de “qué hay de lo mío” pues creen que, al seguir al Maestro algo han de recibir. Y Cristo les contesta con lo que significa seguirle: dejarlo todo para obtener más que mucho.

Pero lo más enigmático llega al final. Y es que dice Jesucristo que muchos primeros serán últimos y al revés. Y eso sólo puede querer decir que debemos ser últimos, ser humildes, ser servidores pues así seremos primeros en el Reino de los Cielos al que llamamos vida eterna.



JESÚS, gracias por darnos pistas de cómo debe ser nuestra vida.


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de agosto de 2021

Creer que se tiene fe pero no


Mt 19,16-22

“En aquel tiempo, un joven se acercó a Jesús y le dijo: ‘Maestro, ¿qué he de hacer de bueno para conseguir vida eterna?’. Él le dijo: ‘¿Por qué me preguntas acerca de lo bueno? Uno solo es el Bueno. Mas si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos’. «¿Cuáles?» —le dice él—. Y Jesús dijo: ‘No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo’. Dícele el joven: ‘Todo eso lo he guardado; ¿qué más me falta?’. Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en los cielos; luego ven, y sígueme’». Al oír estas palabras, el joven se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes.”

 

COMENTARIO

 

En realidad, aquel joven que se acerca al Hijo de Dios porque sabe que es un Maestro que enseña con autoridad, vivía la mar de feliz: cumplía los mandamientos de la Ley de Dios y, además, era rico y, seguramente, estaba muy contento de haberse conocido, por así decirlo.

 

El joven quiere saber pero, en realidad, no tenemos muy claro que sea por aprender algo sino por dirigirse a alguien con fama de santidad reconocida. Y eso porque no sabe, con su cumplimiento de los Mandamientos y todo, no sabe, decimos, Quién es el único Bueno.

 

Al parecer aún le faltaba aprender lo que era el amor por el prójimo y, sobre todo, por el más necesitado. Y, sin embargo, ahora tampoco iba a aprender tal cosa pues, sabiendo el consejo de Cristo… el joven de allí se fue. Y es que no le convenía, humanamente hablando, aquello que le dijo Cristo.

 

 

JESÚS, gracias por enseñar lo que es la misericordia y el amor.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de agosto de 2021

Ser como un niño

 Mt 19, 13-15


13 Entonces le fueron presentados unos niños para que les impusiera las manos y orase; pero los discípulos les reñían. 14 Mas Jesús les dijo: ‘Dejar que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos’. 15 Y, después de imponerles las manos, se fue de allí.”


COMENTARIO

Tampoco es difícil entender que aquellos que estaban más cerca de Jesús no quisiesen que los niños se le acercasen. Y es que el niño era muy poco tenido en cuenta en tiempos del Hijo de Dios.

Sin embargo, también en aquella circunstancia iban a aprender una lección que debería ser muy importante para ellos y es que aquellos pequeños, aquellos que tenían un corazón limpio aún no corrompido por el mundo, eran muy importantes para Dios. Y ellos, sus discípulos, debían respetar que se le acercasen porque, como dice Jesucristo, hay que ser como un niño para alcanzar el Reino de los Cielos.

El caso es que es fácil decir que un niño… vamos, como que poco sabe. Sin embargo, lo que es importante para Jesucristo no es lo que puedan o no saber sino que tienen el corazón limpio y preparado para recibir a Dios.


JESÚS, gracias por enseñar una verdad tan grande.


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de agosto de 2021

Tener en cuenta la Voluntad de Dios


Mt 19, 3-12


"Se acercaron a Jesús algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le dijeron: '¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?”'

Él respondió: '¿No han leído ustedes que el Creador, desde el principio, ‘los hizo varón y mujer’; y que dijo: ‘Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos no serán sino una sola carne’? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido”.
Le replicaron: “Entonces, ¿por qué Moisés prescribió entregar una declaración de divorcio cuando uno se separa?”''

Él les dijo: 'Moisés les permitió divorciarse de su mujer, debido a la dureza del corazón de ustedes, pero al principio no era así. Por lo tanto, yo les digo: El que se divorcia de su mujer, a no ser en caso de unión ilegal, y se casa con otra, comete adulterio'.

Sus discípulos le dijeron: 'Si esta es la situación del hombre con respecto a su mujer, no conviene casarse'. Y Él les respondió: 'No todos entienden este lenguaje, sino sólo aquellos a quienes se les ha concedido. En efecto, algunos no se casan, porque nacieron impotentes del seno de su madre; otros, porque fueron castrados por los hombres; y hay otros que decidieron no casarse a causa del Reino de los Cielos. ¡El que pueda entender, que entienda!'”

COMENTARIO

Dice el texto bíblico que había quien quería poner a prueba al Hijo de Dios. A veces pensamos que era por ignorancia pues, como bien dice en un momento trágico de su vida, había quien no sabía lo que hacía. Y, en realidad, es seguro que muchos no sabían lo que hacían pero habría alguno que sí lo sabía…

Aquellas preguntas que le hacen a Jesucristo como para cogerlo en un renuncio y, luego, poder utilizar las respuestas en alguna acusación que les viniera bien, estaban hechas por personas que no podían saber que era Dios hecho hombre pues, de otra manera no se entiende que pudieran ser tan necios como para no saber que jamás iban a cogerlo en un renuncio…

El caso es que, como muy bien dice el Hijo de Dios, fue por la dura cerviz y la dureza del corazón por lo que Moisés prescribió que era admisible el acta de divorcio. Vamos, porque no eran capaces de entender que Dios creó al hombre y a la mujer y fue Él mismo quien ofició, como testigo privilegiado, la unión de Adán y Eva. Pero eso, seguramente, quedaba muy lejos para según qué personas...



JESÚS, gracias por dar a entender con toda claridad Tu Voluntad.



Eleuterio Fernández Guzmán

12 de agosto de 2021

Un buen comienzo


 

Setenta veces siete

  Mt 18, 21-35

  

“21 Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’ 22 Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete’. 23 ‘Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.’ 27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes.’ 29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.’ 30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 31 Al ver  sus compa1ñeros lo ocurrido, se entristecieron mucho y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste’. 33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’ 34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano”.

 

 COMENTARIO

 

El ejemplo que pone el Hijo de Dios a Pedro para que comprenda lo que supone perdonar quizá le sirvió a quien, tiempo después, debería ser perdonado.

 

Aquel siervo debía mucho dinero. Mucho se le debía perdonar. Y su señor le perdona mucho porque mucho le debía. Y debía mostrar agradecimiento. Y a su señor seguro que se lo mostró. Pero no hizo lo mismo con quien a él le debía muy poco.

 

Perdonar lo poco es, también, importante. Pero, de todas formas, el perdón debe alcanzar a todas las ofensas que se nos infieran porque ya dice Jesucristo que debemos perdona… siempre.

 

 

JESÚS,  gracias por enseñarnos, con tu vida, qué es el perdón y hasta dónde llega el mismo.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de agosto de 2021

El grano de mostaza y la fe


Mt 17, 14-20

"Cuando se reunieron con la multitud, se le acercó un hombre y, cayendo de rodillas, le dijo: 'Señor, ten piedad de mi hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua. Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar'.

Jesús respondió: '¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí'.

Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento quedó curado.

Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: 'Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?'

'Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: ‘Trasládate de aquí a allá’, y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes'".



COMENTARIO

Es verdad que podemos imaginar que aquellos que seguían más de cerca al Hijo del hombre creían que todo podían hacerlo y que no habría demonio que se les resistiese. Pero las cosas no eran tan sencillas. Hacía falta algo más.

Aquel hombre pedía por su hijo. Según podemos entender de lo que decía que sufría su descendencia, estaba enfermo de los que se dicen mentales. Y necesitaba algo más que la ayuda de un médico al uso. Y sus discípulos no pueden hacer nada…

El caso es que Jesucristo, que sabe que aquellos que le siguen más de cerca, están algo faltos de fe, les recalca eso: deben tener fe, al menos como un grano de mostaza. ¿Tan poca? No, tanta pues, al parecer, ni ahí llegaban.


JESÚS, gracias por enseñar alto tan básico como la necesidad de fe.


Eleuterio Fernández Guzmán

6 de agosto de 2021

Ver y no saber


Mc 9, 2-10

"Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

Pedro dijo a Jesús: 'Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías'. Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.

Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: 'Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo'.

De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría 'resucitar de entre los muertos.'"


COMENTARIO

Se suele decir que el Hijo de Dios tenía cierta preferencia por los tres discípulos que se lleva al monte. Es decir, que tanto a Pedro como Santiago y Juan los tenía más en cuenta que a los demás cuando, en realidad, era cosa propia de Cristo hacer eso… y lo hizo.

Aquellos tres hombres no podemos negar que quedaron más que sorprendidos con el episodio de la transfiguración. Y dijeron cosas, sobre todo Pedro, que no concordaban con la situación pues no sabían cómo reaccionar.

El caso es que, además, recibieron una instrucción que aún les debió extrañar más: no decir nada hasta que se diera la resurrección del Hijo del hombre. Y no podemos negar que eso debió ser algo así como insoportable para ellos que aún no comprendían muchas cosas.



JESÚS, gracias por enseñar a los tres discípulos la gloria de Dios.




Eleuterio Fernández Guzmán

5 de agosto de 2021

La perseverancia de la fe

Mt 15, 21-28



"Jesús partió de Genesaret y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: '¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio'. Pero Él no le respondió nada.

Sus discípulos se acercaron y le pidieron: 'Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos'

Jesús respondió: 'Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel'.

Pero la mujer fue a postrarse ante Él y le dijo: '¡Señor, socórreme!'

Jesús le dijo: 'No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros'.

Ella respondió: '¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!'

Entonces Jesús le dijo: 'Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!' Y en ese momento su hija quedó sana.




COMENTARIO

No podemos negar que, como pasa en muchas otras ocasiones, el Hijo de Dios tiene muy en cuenta la confianza, la fe, con la que las personas que se le acercan a pedirle algo, tienen. Y es que, como es lógico pensar, tener fe no es poca cosa sino, como vemos aquí, más que mucha.

Aquella mujer no pedía nada para ella sino que lo hacía para su prójimo, para su hija que, según dice, está endemoniada. Y no es poca cosa pedir que se le quite el demonio que lleva dentro su descendiente. Por eso insiste tanto y por eso persevera en pedir y pedir pues sabe que sólo el Maestro puede hacer algo por su hija.

Ante esto, sus discípulos le piden a Jesús que le haga el favor. Pero lo dicen porque, al parecer, les molesta que grite tanto quien tanta ayuda necesita. Y Jesucristo, ante tanta perseverancia en la fe y en la confianza, le concede lo que pide. Y es que, como bien dice el Hijo de Dios, aquella mujer tenía mucha fe.



JESÚS, gracias por recompensar la fe.


Eleuterio Fernández Guzmán