16 de septiembre de 2020

Las cosas como son


Lc 7, 31-35

'¿Con quién, compararé, pues, a los hombres de esta generación? Y ¿a quién se parecen? Se parecen a los chiquillos que están sentados en la plaza y se gritan unos a otros diciendo:
`Os hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, os hemos entonado endechas, y no habéis llorado.'
'Porque ha venido Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: `Demonio tiene.' Ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: `Ahí tenéis un comilón y un borracho, amigo de publícanos y pecadores.' Y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos.'"


COMENTARIO

No es nada desconocido que el Hijo de Dios tuvo que enfrentarse, en su primera venida al mundo, a los que no estaban, para nada, de acuerdo con aquello que predicaba. Y es que les parecía que siempre se salía del “guion” establecido y diera la impresión de que quería ser más que Dios mismo. Y eso, como es más que sabido, estaba más que alejado de la realidad.
Cuando Jesucristo de los “hijos de la sabiduría” le han dado la razón nos está diciendo que aquellos a los que su Padre del Cielo ha querido que conozcan la Verdad, los sencillos y que tenían el corazón dispuesto para recibir el vino nuevo de la Buena Noticia, han sido los que han aceptado sus palabras y, en fin, han estado de acuerdo con Él.
Sólo, en realidad, los que aceptan a Cristo saben que es la Verdad.

JESÚS, gracias por haber escogido a los sencillos.

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de septiembre de 2020

Nos dio a su Madre

Jn 19, 25-27
Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tiene a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Aquí tiene a tu madre”. Y desde aquella Hora el discípulo la recibió como suya.
COMENTARIO

Lo que hoy nos trae el Evangelio de San Juan, vivido por quien lo escribe de forma directa y presencial, es algo tan importante que deberíamos grabarlo a fuego en nuestro corazón. Y es que el Hijo de Dios, antes de morir, le dio a su discípulo Juan a su Madre como Madre y a su Madre le dio Juan como hijo. Y eso no quería quedarse ahí porque en tal disposición entendemos que estamos todos incluidos. Es decir, todos somos hijos de la Virgen María porque que Juan, Jesucristo, veía a toda la humanidad que lo reconociera como Enviado de Dios y Mesías.

Y nosotros, que somos fieles discípulos de Cristo, aceptamos a su Madre para ser la nuestra, faltaría más.

JESÚS, gracias por darnos a tu Madre para que fuera la nuestra.

14 de septiembre de 2020

Creer en Cristo para salvarnos


Jn 3, 13-17

"13 Jesús dijo a Nicodemo: 'Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, 15 para que todo el que crea tenga por él vida eterna.16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. 17 Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.'"

COMENTARIO

La conversación de Jesucristo con Nicodemo refleja mucho: las ansias de Cristo de enseñar y las de Nicodemo de aprender. Por eso el segundo pregunta acerca de lo que no entiende: quiere saber, quiere amar al Maestro.

Lo importante de esto es que el Hijo de Dios vincula la salvación eterna con algo. Es decir, no se salva quien quiere salvarse y ya está sino que se ha de creer en el Enviado de Dios, confesar que es su Mesías.

Pero, además, quien creyera que el Mesías había venido, entonces, a juzgar al mundo, se equivocaba. Él había venido a que el mundo se salvase creyendo en su persona. Sólo así es posible salvarse.



JESÚS, ayúdanos a creer siempre en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


13 de septiembre de 2020

Nuestras deudas con Dios


Domin
Mt 18, 21-35

21 Pedro se acercó entonces y le dijo: 'Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?' 22 Dícele Jesús: 'No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.' 23'Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. 24 Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. 25 Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. 26 Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré." 27 Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 28 Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes.'"

29 Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' 30 Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. 31Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. 32 Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo  suplicaste.

33 ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?' 34 Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.'”
       
COMENTARIO

La pregunta que le hace Pedro al Maestro es muy importante porque no es poca cosa saber cuántas veces debemos perdonar a quien nos ofende. Y pretende, con eso, saber hasta dónde ha de llegar su misericordia.

El Hijo de Dios aprovecha la ocasión para que todos comprendan que se ha de perdonar, dicho así y pronto, siempre pues las veces que dice que se debe perdonar es lo mismo que decir que siempre, siempre, siempre.

Es más, bien claro lo dice Jesucristo al respecto del perdón que debemos manifestar. Y es que, como pasa siempre, Dios todo lo ve y sabrá “compensar” esos fallos que tengamos de no perdonar a quien nos ha ofendido.


JESÚS, gracias por avisarnos de la importancia que tiene perdonar.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de septiembre de 2020

Construir sobre la Roca

Lc 6, 43-49

"'Porque no hay árbol bueno que dé fruto malo y, a la inversa, no hay árbol malo que dé fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos, ni de la zarza se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el corazón habla su boca.«¿Por qué me llamáis: `Señor, Señor' y no hacéis lo que digo? 'Todo el que venga a mí y oiga mis palabras y las ponga en práctica, os voy a mostrar a quién es semejante: Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada. Pero el que haya oído y no haya puesto en práctica es semejante a un hombre que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos, contra la que rompió el torrente y al instante se desplomó y fue grande la ruina de aquella casa.'"

COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas tiene que ver, en realidad, con cómo somos en materia de fe y, en resumen, con cómo debemos proceder.
De lo bueno sólo puede salir lo bueno pero, de lo malo, sólo lo malo puede salir. Y esto porque el corazón, de donde salen las obras, atesora el cómo somos.
En realidad, todo esto tiene que ver con sobre qué construimos nuestra vida y sobre qué, en realidad somos. Y nos dice Jesucristo que debemos construir sobre la Roca, que es Él porque, de otra forma, naufragará nuestra vida.

JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de septiembre de 2020

De parte de Dios, consejos

Lc 6, 39-42
"Les añadió una parábola: '¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Será como el maestro cuando esté perfectamente instruido. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo?¿Cómo puedes decir a tu hermano: `Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo', si no ves la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.'"

COMENTARIO

Muchas veces el Hijo de Dios aprovecha para darnos a entender qué es lo que, en diferentes realidades, debemos tener por bueno y mejor. Y es cierto que no siempre lo que dice nos viene bien porque nos propone aquello que, para nosotros, resulta difícil de llevar a cabo.
En el texto del Evangelio de San Lucas que corresponde hoy nos dice que:

-No creamos que somos más que el Maestro,

-Tengamos en cuenta nuestros propios fallos antes de hacer ver a los demás los que creemos son los suyos,

-Debemos procurar sanar nuestras maldades.

Jesucristo nos dice esto no para molestarnos o para que quedemos mal ante nadie. No. Nos lo dice porque sabe que son cosas que debemos evitar y, en caso de caer en ellas, corregir.


JESÚS, gracias por darnos a entender lo que nos conviene entender.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de septiembre de 2020

Tener cuidado

Lc 6, 27-38
'"Pero a vosotros, los que me escucháis, yo os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y tratad a los hombres como queréis que ellos os traten. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada a cambio; entonces vuestra recompensa será grande y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los desagradecidos y los perversos. «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.'" 

COMENTARIO

Rogar por los que nos maldicen,
presentar la otra mejilla,
dar al que pida y dar más de lo que te pida,
hacer a los demás lo que queremos nos hagan,
amar a lo que no nos aman,
hacer el bien a todos,
prestar aún sabiéndolo que no será devuelvo lo prestado,
amad a los enemigos,
sed compasivos,
dar para que nos dé Dios,
medid según queramos que nos mida Dios.

Todo esto es, en efecto, manifestación de fe. Así de sencillo

JESÚS, gracias por ser tan claro con lo que importa.

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de septiembre de 2020

Bienaventurados

Lc 6, 20-26
"Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía:
'Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados.
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.
Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.
'Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo.
¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre.
¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto.
¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas."
COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Lucas aparecen, digamos, algunas de las denominadas Bienaventuranzas que también aparecen en el de San Mateo. Aquí, sin embargo, lo hacen refiriéndose a temas muy concretos.
El evangelista recoge que el Hijo de Dios, que tenía muy en cuenta a los pobres, les dice que de ellos es el Reino de Dios. ¿Hay, pues, que ser pobre para alcanzar la vida eterna?
En realidad, Jesucristo se ha de referir a los que son injustamente tratados por la sociedad. Por eso habla de los ricos y los zahiere si es que no hacen uso de sus muchos bienes para mitigar algo la pobreza ajena. Y es que Cristo dice las cosas de una manera que parece no seamos capaces de entender.

JESÚS, gracias por salir siempre en defensa del Bienaventurado, por serlo.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de septiembre de 2020

Nace María, Madre nuestra

Los textos bíblicos que se nos ofrecen para el día de hoy, 8 de septiembre, tienen que ver con la generación de Jesucristo, con la venida al mundo del Hijo de Dios.

Permita Dios que, sin embargo, dediquemos este pequeño comentario a lo que celebramos hoy: el nacimiento de su Madre.


María debía venir al mundo, así estaba dispuesto en el corazón de Dios desde ante de todo, en su misma eternidad. Por eso la privó, para su bien, del pecado original en el momento de ser concebida, también, de forma milagrosa por una mujer ya anciana. 
María vino al mundo para que el mundo se salvara. Tal era la misión que tenía encomendada en su corazón. Y, como no podía fallar… no falló.

Pero hoy, 8 de septiembre, celebramos (y damos gracias a Dios por eso) que nuestra Madre, y la suya (o, mejor al revés) nació. Y estamos exultantes y gozosos, como el salmista que da gracias al Todopoderoso por haberlo defendido. Y es que no fue poco que María nos defendiese del Mal aceptando, con un sí eterno, la propuesta que, años después (tampoco muchos, la verdad) le hiciera Gabriel, el Ángel de Dios.



DIOS Y PADRE NUESTRO,  gracias por darnos a María, tu Madre y la nuestra.

Eleuterio Fernández Guzmán


7 de septiembre de 2020

Hacer el bien a pesar de lo que tenga que pesar


Lc 6, 6-11

“Otro sábado entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha seca. Estaban al acecho los escribas y fariseos por si curaba en sábado, para encontrar de qué acusarle. Pero él, conociendo sus pensamientos, dijo al hombre que tenía la mano seca: ‘Levántate y ponte ahí en medio.’ Él se levantó y se puso allí. Entonces Jesús les dijo: ‘Yo os pregunto si en sábado es lícito hacer el bien en vez de hacer el mal, salvar una vida en vez de destruirla.’ Y, mirando a todos ellos, le dijo: ‘Extiende tu mano.’ Él lo hizo, y quedó restablecida su mano. Ellos se ofuscaron y deliberaban entre sí qué harían a Jesús.”

COMENTARIO

Es bien cierto que, lo mismo que ahora pasa, en tiempos del Mesías había muchas personas que sufrían enfermedades que no tenían cura. La diferencia entre entonces y ahora es que entonces tenían a Quien todo podía curarlo.

Al parecer había quien no tenía por bueno que se hiciera el bien en sábado que era un día, espiritualmente, muy especial. Y es que no acaban de entender lo que quería decir que la misericordia era muy importante.

Cuando Jesucristo curó a quien tanto había sufrido había, como decimos, quien aquello le parecía mal. Pero al Hijo de Dios sabía que el amor podía con aquella manera de pensar y lo curó.



JESÚS,  gracias por hacer lo que debías hacer.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de septiembre de 2020

Estar reunidos en nombre de Cristo


Mt 18, 15-20

“15 ‘Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que = todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. = 17 Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el  publicano. 18 ‘Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. 19 ‘Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.’”


COMENTARIO


Lo que hace en este texto del Evangelio de San Mateo el Hijo de Dios es darnos la posibilidad de hacer uso de la corrección fraterna pero hacerlo de forma correcta y no sin pensar dos veces lo que vamos a hacer.

La corrección de quien pueda estar equivocado ha de ser el privado. Y, sólo si no se aviene a hacer lo correcto, entonces se pueden llamar a testigos para procurar la corrección. De todas formas, es posible que no preste atención a nada. Y, en ese lugar, hay que tenerlo por persona de ninguna fe.

Jesucristo nos recomienda, muchas veces, la oración. Y ahora nos dice que siempre que dos de nosotros nos pongamos de acuerdo para pedir algo, Dios nos lo concederá. Y es que pedir en nombre de Cristo ha de ser del gozo de su Padre.



JESÚS,  gracias por ponernos en el bueno camino hacia el Cielo.

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de septiembre de 2020

Señor del sábado

Lc 6, 1- 5
"Sucedió que, cruzando un sábado por unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas, las desgranaban con las manos y se las comían. Algunos de los fariseos dijeron: '¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?' Y Jesús les respondió: '¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?' Y les dijo: 'El Hijo del hombre es señor del sábado.'" 


COMENTARIO

Es bien cierto que el pueblo judío, al menos en tiempos del Mesías, se atenía más que mucho a lo que consideraban normas sociales y religiosas. Por eso, les preocupaba que alguien no tuviese en cuenta algo tan importante como no respetar el sábado.

El caso es que había muchas cosas que no se podían hacer el sábado. Y es que por ser considerado un día especialmente sagrado no era válido, eso, hacer muchas cosas. Y por eso le afean la conducta a los discípulos de hacer en sábado lo que no se debía hacer.

Jesucristo, si embargo, sabía más que bien que por encima de los sacrificios estaba la misericordia y, por eso, no echa en cara que arrancasen espigas y se las comiesen porque tenían hambre. Además, Él era el Enviado de Dios y era, por tanto, Señor de todo. Pero eso no lo comprendieron.


JESÚS, gracias por mantenerte firme en la Verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de septiembre de 2020

Odres viejos, corazones viejos

Lc 5, 33-39
"Ellos le dijeron: 'Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero los tuyos no se privan de comer y beber.' Jesús les dijo: '¿Podéis acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces, en aquellos días, ayunarán.'

Les dijo también una parábola: 'Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo, porque, si lo hace, desgarrará el nuevo, y al viejo no le irá el remiendo del nuevo.


'Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los pellejos, el vino se derramará, y los pellejos se echarán a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: El añejo es el bueno.'" 



COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios habla con aquellos que quieren zaherirlo como sea y con pretensiones fuera de lugar, no duda en aprovechar para transmitir algo que pudiera venir bien a su alma aunque ya sabemos que no todos le hacían caso.
Cristo está anunciando su muerte. Entonces, cuando se lleven al Esposo, que es Él, ayunarán sus discípulos. Y es que iba dejando señales de lo que iba a ser su futuro, casi, inmediato.
De todas formas, aquí importa mucho comprender que los odres viejos son los corazones viejos que no han sabido cambiar y aceptar la Buena Noticia. En ellos no se puede poner el vino nuevo del Hijo de Dios porque hay que cambiarlos.

JESÚS, gracias por dar tantas pistas de cómo debemos ser y cómo debemos cambiar.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de septiembre de 2020

Pescadores de hombres

Lc 5, 1a.3-11
"1 Estaba él a la orilla del lago Genesaret.
3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre. 4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: 'Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.' 5 Simón le respondió: 'Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, en tu palabra, echaré las redes.' 6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. 7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. 8 Al verlo Simón Pedro, cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: 'Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.' 9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. 10 Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran  compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» 11 Llevaron a tierra' las barcas y, dejándolo todo, le siguieron."

COMENTARIO

Podemos decir que, otra vez, Pedro se da cuenta de que es un pecador. El caso es que nos extraña que sea así porque le dice a Jesucristo que, como dice el Maestro que echen en determinado lado las redes, allí las echa. Y es que es casi seguro que, en un primer momento dudara de la eficacia del consejo del Hijo de Dios.
Bogar mar adentro y echar las redes para pescar. Estas expresiones tendrán su pleno sentido en cuanto Jesucristo les dice que van a ser pescadores, sí, pero no de peces sino de hombres.
Podemos imaginar la extrañeza de aquellos rudos hombres, acostumbrados a pasar calor o frió en busca de la pesca. Y, sin embargo, nada mas verdad que aquello de que iban a ser pescadores de hombres porque lo fueron.

JESÚS, gracias por escoger a sus discípulos para Apóstoles.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de septiembre de 2020

Aún no había llegado el momento

Lc 4, 38-44
"En saliendo de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha fiebre y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre; y la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles. A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los curaba. Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: 'Tú eres el Hijo de Dios.' Pero él les conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que él era el Cristo. Al hacerse de día salió y se fue a un lugar solitario. La gente le andaba buscando y, llegando hasta él, trataban de retenerle para que no les dejara. Pero él les dijo: «También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado.» E iba predicando por las sinagogas de Judea."
COMENTARIO

A alguien le puede parecer extraño que el Hijo de Dios se empeñase tantas veces en que nadie supiera que sí, que era el Mesías enviado. Claro está que sus Apóstoles sí lo sabían pero, para los demás, aún no había llegado el momento.
Jesucristo, de todas formas, para nada deja de cumplir la misión para la que había sido enviado al mundo. Cura enfermos y endemoniados porque tiene que dedicar su existencia a los que más necesitan auxilio y ayuda
Dice algo el hijo de María que debería haber hecho pensar a muchos. Y es que, en un momento determinado dice que había salido par eso, para predicar que el Reino de Dios había llegado al mundo y era necesario, imperiosamente necesario, transmitir la Buena Noticia.

JESÚS, gracias por ser portavoz y realidad misma de la Buena Noticia.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de septiembre de 2020

Conocer a Cristo y creer en Él

Lc 4,31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo, y se puso a gritar a grandes voces: ‘¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios’. Jesús entonces le conminó diciendo: ‘Cállate, y sal de él’. Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados, y se decían unos a otros: ‘¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen’. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región”.


COMENTARIO


Cuando Jesús recorría los caminos del mundo enseñando era normal que muchos de sus contemporáneos no creyesen en Él. Lo que decía no les gusta nada de nada porque les ponía, ante sus ojos, los pecados en los que caían.

Sin embargo, otros muchos (no demasiados, es verdad) sí creyeron en Él y en la doctrina que presentaba. Por eso sabían que enseñaba con autoridad y no como otros conocidos como sabios y entendidos en la Palabra de Dios. Ellos sí recibieron el Espíritu de Dios.

Otros también lo conocían, Los demonios sabían que era el Hijo de Dios, Quien había de venir al mundo. Por eso huían a su voz y por eso demostraban, con aquellos hechos, que Dios había cumplido su promesa de enviar un Salvador.




JESÚS, muchos no creían en ti pero otros sí sabían que eras el Hijo de Dios. Ayúdanos a ser como los que te conocieron y te quisieron.

Eleuterio Fernández Guzmán


31 de agosto de 2020

Saber mantenerse firme en la misión a cumplir


Lc 4, 16-22.24-27.29b-30

“16 Vino a Nazaret, donde se había criado, y, según costumbre, entró el día de sábado en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. 17 Le entregaron un libro del profeta Isaías, y, desenrollándolo, dio con el pasaje donde está escrito: 18 ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperación de la vista; para poner en libertad a los oprimidos, 19 para anunciar un año de gracias del Señor’.

20 Y enrollando el libro, se lo devolvió al servidor y se sentó. Los ojos de cuantos había en la sinagoga estaban fijos en Él. 21 Comenzó a decirles: Hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír. 22 Todos le aprobaban, maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca, decían: ¿No es éste el hijo de José? 24 Él les dijo: En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. 25 Pero en verdad os digo también que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses y sobrevino una gran hambre en toda la tierra, 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. 27Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue limpiado, sino el sirio Naamán.

(Al oír esto) 29b y le llevaron a la cima del monte sobre el cual está edificada su ciudad, para precipitarle de allí; 30 pero Él, atravesando por medio de ellos, se fue.”


COMENTARIO

Hace falta ser muy alejado de Dios para querer despeñar a alguien sólo porque no pensara como aquellos que lo quieren despeñar. Y eso es lo que pasa en este pasaje con el Hijo de Dios: como es del gusto de los que oyen (de muchos, seguramente) lo que oyen lo primero que se les ocurre es matar a Cristo.

En realidad, lo que dice Jesucristo es que Dios lo es de todos y no sólo del pueblo elegido, el judío. Y eso no debió gustar a los que se creían en la posesión, no sólo de la verdad, sino del mismo amor de Dios, celosos de que el Creador amara a otros que no fueran ellos.

Jesucristo, sin embargo, que conoce más que bien la Voluntad de su Padre (porque es Él hecho hombre) sabe que lo que dice es verdad y que debe salir de allí porque, de otra manera, hasta es posible que lo maten antes de tiempo y aún no ha llegado su hora.



JESÚS,  gracias por mantenerte firme en su misión.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de agosto de 2020

Seguir a Cristo




Mt 16, 21-27

21 Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. 22 Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: ‘¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!’ 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!’ 24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26 Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? O ¿qué puede dar el hombre a cambio de su vida? 27 ‘Porque el Hijo del hombre ha de venir en la gloria de su Padre, con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno  según su conducta.’”


COMENTARIO

Ciertamente, lo que nos dice el Hijo de Dios en este pasaje del Evangelio de San Mateo es tan importante que no lo deberíamos olvidar nunca. Y es que nos habla de lo esencial para nuestra fe católica.

Debemos cargar con nuestra cruz y seguir a Quien llevó la suya con valentía y con criterio de saberse Hijo de Dios. Y es que, además, nos dice que debemos perder nuestra vida, la antigua, la sin sentido, para ganar la que verdaderamente importa.

¿De qué le vale al hombre ganar todo en el mundo si, en el fondo, pierde su vida, la eterna? Dice Jesucristo esto y nosotros, seguramente, miramos para otro lado, para el mundo y no para dónde deberíamos mirar.


JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.

Eleuterio Fernández Guzmán