10 de octubre de 2019

Perseverar en la oración

Lc 11,5-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle’, y aquél, desde dentro, le responde: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos’, os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite. 

‘Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!’”.


COMENTARIO


Jesús, cuando enseña a orar a sus discípulos más allegados quiere que ellos se dirijan al Padre con confianza y que, por eso mismo, sean conscientes de que siempre les escucha.

En lo que aquí dice Jesús se encuentra uno de los secretos de la oración que siempre debemos llevar a la práctica: orar, pedir, con perseverancia. No cabe, pues, desalentarse porque veamos que Dios no nos concede lo que le pedimos.

Pero también Jesús dice algo que es muy importante: Dios siempre está a nuestro lado y su santa Providencia nos socorre. Debemos, pues, pedir en la confianza de que quiere para nosotros lo mejor y que nos concede lo que nos conviene.



JESÚS, quieres que pidamos a Dios con perseverancia… que no nos cansemos. Ayúdanos a perseverar.

Eleuterio Fernández Guzmán


9 de octubre de 2019

Padre Nuestro; el Padre Nuestro

Lc 11, 1-4

"1Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos:'Señor,  enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos' 2 El les dijo: 'Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, 3 danos cada día nuestro pan cotidiano, 4 y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación'",

COMENTARIO

Podemos decir que aquellos hombres, los que seguían muy de cerca al Hijo de Dios, habían visto que la oración que hacía su Maestro no era una oración cualquiera porque se veía, podían ver, que salía del corazón. Y le piden que les enseñe a orar porque ellos quieren hacerlo lo mismo que Él.

Lo que hace Jesucristo es enseñarles una oración. No es una oración cualquiera. Y no lo es porque el Hijo de Dios sabía más que bien cómo debía dirigirse a su Padre del Cielo. Y lo sabía porque Él era Dios hecho hombre.

Digamos que en el Padre Nuestro se encuentra escondido, pero bien a la vista, todo aquello que es conveniente pedir a Dios. Ni sobra nada ni falta nada porque está enseñada la oración por Quien todo lo sabe y todo conoce.

JESÚS, gracias por enseñarnos esta maravillosa oración.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de octubre de 2019

Lo más importante, de verdad


Lc 10, 38-42

"38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, 40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude'. 41 Le respondió el Señor: 'Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; 42 y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada'".

COMENTARIO

Lo que nos quiere decir el Hijo de Dios es que debemos tener en cuenta lo que es, en realidad, más importante para nuestra vida. Lo que pasa es que se refiere a nuestra vida eterna y, claro, también a la que vivimos en este mundo donde nacimos y morimos.

Aquella mujer, Marta, andaba muy preocupada por las cosas del mundo. Y no es que esté mal querer atender lo mejor posible a quien visita tu casa. Pero, al parecer y según dice Jesucristo hay algo que importa más que eso.

María, sin embargo, podría parecer algo alejada del esfuerzo que suponía atender a quienes los habían visitado. Lo que pasa es que, si atendemos las palabras de Jesucristo, ella había escogido lo mejor que no era otra cosa que escuchar la Palabra de Dios. Y acertó.


JESÚS, gracias por decirnos qué es lo más importante para nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán

6 de octubre de 2019

Domingo, 6 de octubre de 2019- Sin duda somos siervos inútiles

Lc 17, 5-10

“5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe.’ 6    El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: "Arráncate y plántate  en el mar", y os habría obedecido.’ 7 ‘¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’ 8 ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’ 9 ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? 10 De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho  lo que debíamos hacer.’”

COMENTARIO

Es más que posible que haya quien crea que las palabras del Hijo de Dios son duras. Y es que llama, a muchos, “siervos inútiles”. Y eso puede ser algo muy fuerte para quien se crea que, por su parte, no es nada inútil…

En realidad la prueba de que lo somos y de que nuestra fe es escasa y pequeña es que, seguramente, no hay nadie de entre los que esto puedan leer (ni quien esto escribe) que sea capaz de hacer mover un árbol de sitio teniendo fe y poniéndola a tal efecto.

Debemos pedir, sí, que Dios aumente nuestra fe pero también debemos poner de nuestra parte porque, de otra forma, no será fácil que la fe aumente que, al fin y al cabo, es cosa muy particular y más que íntima.


JESÚS,  aumenta nuestra fe. ¡Sí, auméntanosla!

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de octubre de 2019

Nosotros somos malos pero Dios es bueno


Mt 7, 7-11

"7 'Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. 8 Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al llama, se le abrirá. 9 ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; 10 o si le pide un pez, le dé una culebra? 11 Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a  vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!'"
COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo del hombre en este texto evangélico es fundamental para nuestra fe porque se trata de verdades esenciales para nuestra vida ordinaria que nunca deberíamos olvidar:

- Que Dios nos escucha y siempre atiendo lo que nosotros ansiamos.
- Que debemos llamar al corazón del Padre Eterno porque nos abrirá la puerta.
- Porque debemos pedir sabiendo que seremos escuchados.

Hay algo, sin embargo, que nos parece ciertamente verdadero: nosotros somos malos, pecadores. Y eso lo dice Quien no conoce ni ha tenido nunca pecado. Y deberíamos saber qué significa eso.


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa la verdad de nuestro ser pecador.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de octubre de 2019

Aceptar a Dios

Lc 10, 13-16

"13 '¡Ay de ti, Corazin! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que, sentados con sayal y ceniza, se habrían convertido. 14 Por eso, en el Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. 15 Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! 16 «Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado".
COMENTARIO

Las cosas en materia de fe católica son bastante sencillas. Es decir, hay una serie de principios y doctrinas que aceptamos como las nuestras porque fueron establecidas por el Hijo de Dios, Jesucristo, Dios hecho hombre y Mesías enviado por el Todopoderoso. Por tanto, debemos aceptar tantos a unos como a otro. Pero, sobre todo, debemos aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador y que, por su muerte y resurrección, nosotros podemos llegar al Cielo cuyas puertas se abrieron cuando murió y resucitó por sus hermanos los hombres. Por eso el Hijo de Dios, que sabe Quién es pone en entredicho la actitud de determinadas ciudades al no aceptarlo. Pero no lo hace porque sea soberbio o algo por el estilo sino porque sabe que Él es Dios hecho hombre y, por eso, quien lo rechaza a Él hace lo propio con el Todopoderoso. Y eso debería hacernos pensar antes de hacer según qué cosas y a pensar según qué pensamientos...

JESÚS, gracias por ser tan franco con nosotros.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de octubre de 2019

Aceptar a Dios

Lc 10, 1-12

"1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. 2 Y les dijo: «La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5 En la casa en que entréis, decid primero: 'Paz a esta casa.' 6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: 'El Reino de Dios está cerca de vosotros.' 10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: 11 'Hasta el polvo de vuestra ciuadad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca.' 12 Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.'"

COMENTARIO

Lo que les dice el Hijo de Dios a los 72 que envía a anunciar la Buena Noticia tiene todo que ver, primero, con el poder de Dios y, segundo, con aquello que ha de ser conocido. Y es que no podemos negar que era eso necesario para que, digamos, no pillara de sorpresa lo que luego iba Él a decir en aquellos lugares a los que los enviaba.

Les dice que confíen en la Providencia de Dios. Por eso no deben llevar más de lo necesario para caminar. Allí donde vayan serán recibidos… bien o mal. Y esto es, también, muy importante.

Que nadie crea que quien no recibe a Cristo o a sus enviados va a quedar la cosa así, como si diera poca importancia. Y es que nunca debería olvidarse que el Hijo de Dios forma parte de la Santísima Trinidad y que, por tanto, también es Dios.


JESÚS, gracias por advertirnos de la necesidad imperiosa de aceptarte.


Eleuterio Fernández Guzmán

2 de octubre de 2019

Saber ser como niños


Mt 18, 1-5.10

"1 En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: '¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?' 2 El llamó a un niño, le puso en medio de ellos 3 y dijo: 'Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. 4 Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. 5 'Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. 10 'Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.'"

COMENTARIO

Podemos imaginar que aquellos discípulos de Jesús que tan cerca estaban viviendo de su Maestro, los Apóstoles, tenían un concepto, digamos, más tierno de los niños. Pues no era esa tan verdad. Y por eso el Hijo de Dios ha de dejar claro algo muy importante.

Aquellos niños querían acercarse al Maestro. Querían tocarlo y estar muy cerca de él. Sin embargo, los mayores no querían eso sino que, al contrario, lo dejaran tranquilo. Pero Jesucristo tenía una lección que darles que tenía todo que ver con el Amor.

Aquellos niños eran el ejemplo que debían seguir todos los que quisiera entrar en el Reino de los Cielos. Y es que, por si no fuera ya suficiente la Palabra de Dios en boca de Cristo, los ángeles de los niños, según nos dice El Señor, ven el rostro de Dios continuamente...


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa la verdad del Amor y de la Misericordia.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de octubre de 2019

Saber lo que Dios quiere


Lc 9, 51-56

"51 Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, 52 y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; 53 pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. 54 Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: 'Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?' 55 Pero volviéndose, les reprendió; 56 y se fueron a otro pueblo." 

COMENTARIO

Sin duda aquellos dos discípulos del Hijo de Dios, Santiago y Juan, tenían bien ganado el apodo de “Boanerges”. Y es que Jesucristo sabía que eran muy impulsivos y, como ahora, quieren que caiga fuego del cielo porque hay quien no los quiere ver pasar por su pueblo… Y es que eran, a veces, casi como hijos del trueno.

Aquellos samaritanos no hacían, sino, lo que sus tradiciones decían que debían hacer. Y si había quien iba a Jerusalén era porque, seguramente, eran judíos. Y eso era más que suficiente como para no dejarlos pasar…

Sin embargo, Jesucristo tenía un corazón de carne. Por eso reprende a Santiago y Juan para que comprendieran que quien no estuviese con ellos debían atenerse a las consecuencias… que Dios tuviese previstas pero ellos no eran quien como para pedir ciertas cosas...


JESÚS, gracias por haber mostrado la Verdad de esa forma tan sencilla.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de septiembre de 2019

Estar, de verdad, a favor de Cristo



Lc 9, 46-50


“46 Se suscitó una discusión entre ellos sobre quién de ellos sería el mayor. 47 Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, 48 y les dijo: ‘El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor’. 49 Tomando Juan la palabra, dijo: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros’. 50 Pero Jesús le dijo: ‘No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros’”.


COMENTARIO

Lo que debe predicar el Hijo de Dios al mundo que lo conoció no era fácil porque tenía que ver con aquello que era la Verdad. Y no podemos negar que no había muchos que quisiesen, siquiera, escucharla.

De todas formas, Jesucristo sabe que debe cumplir con la misión por la que había venido al mundo y lo hace con todas sus consecuencias. Y eso pasaba por decirles cosas que eran muy difíciles de digerir. Pero el Señor lo hace.

Y hay que debían aprender aquellos que creían tener la exclusividad de aquel Amor que el Hijo de Dios entregaba a raudales sin mirar a quien ni en qué circunstancias: todo aquel que no estaba contra su doctrina estaba a favor de la misma y, por tanto, no había aquí exclusividad ni nada por el estilo.


JESÚS,  gracias por decir la Verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de septiembre de 2019

Ser Lázaro o ser Epulón


Lc 16, 19-31

“19 ‘Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. 20 Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, 21 deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. 22 Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue  sepultado. 23 ‘Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo  y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.’ 25     Pero Abraham le dijo: ‘"Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. 26 Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros.’ 27 ‘Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento.’ 29 Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.’     30 El dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán.’ 31    Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite.’"


COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en ese este texto del Evangelio de San Juan nos debería servir de aviso. Y es que a lo mejor nos corresponde estar ocupando alguna de las situaciones por las que pasan los que aquí intervienen.

Los que sólo gozan sin tener en cuenta a los que sufren… ellos no deben esperar nada bueno a la hora de su muerte. Y no es que tenga nada malo pasar buenos momentos en la vida sino que sí tiene no tener en cuenta a los que mal lo pueden estar pasando.

Son, por tanto, opciones que se nos pueden presentar en la vida. Y es más que importante saber a qué atenernos.


JESÚS,  gracias por poner ejemplos tan claros.


Eleuterio Fernández Guzmán


28 de septiembre de 2019

Comprender a Dios; al menos, prestar oídos a Sus Palabras

Lc 9, 43B-45

43B Estando todos maravillados por todas las cosas que hacía, dijo a sus discípulos: 44 ‘Poned en vuestros oídos esas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”. 45 Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto”.

COMENTARIO

El Hijo de Dios acababa de curar a un niño que tenía un demonio dentro o, por decirlo de otra forma, había practicado un exorcismo. Y, como es de esperar, aquellos que habían visto el dominio que tenía sobre las fuerzas del Mal no podían hacer otra cosa que admirar aquello.
Pero Jesucristo tenía algo que decir que, a lo largo de la Sagrada Escritura, había dicho algunas y bastantes veces. Y es que iba a pasar algo muy grave, para sí mismo pero, en el fondo, iba a ser gozoso: su propia muerte a manos de los poderosos y de los supuestos sabios.
El texto bíblico nos dice que los que le escuchaban no comprendían lo que estaba oyendo. Y es que, según se nos dice, tenían vedado el entendimiento y aún no había llegado el momento de entender o comprender lo que eso iba a ser y lo que la muerte del Maestro iba a suponer. Ya llegaría el tiempo...

JESÚS, gracias por ser tan franco con aquello que dices aunque no lleguemos a entenderlo.

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de septiembre de 2019

Las cartas sobre la mesa

Lc 9, 18-22

"18 Y sucedió que mientras él estaba orando a solas, se hallaban con él los discípulos y él les preguntó: '¿Quién dice la gente que soy yo?' 19 Ellos respondieron: 'Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado'. 20 Les dijo: 'Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?' Pedro le contestó: 'El Cristo de Dios'. 21 Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. 22 Dijo: 'El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día'",

COMENTARIO
Es claro que el Hijo de Dios, según veía que se comportaban aquellos que se le habían entregado por parte de su Padre del Cielo, podía intuir por dónde iban las cosas en lo tocante a su persona. Pero quiere saber de boca de sus Apóstoles.
Pedro sabe que aquel Maestro no es un maestro más sino que es el Mesías, el enviado de Dios. Y no será Cristo quien desmienta eso porque sabe perfectamente que lo es. Lo único que debe hacer, ahora, es poner las cartas sobre la mesa para que todos entiendan y, entendiendo, crean.
Podemos imaginar la cara de aquellos que le escuchaban cuando les dijo, así, sin anestesia siquiera, cuál era su futuro. Sabemos, nosotros sí lo sabemos, que fue el que, exactamente, estaba describiendo y que recoge este Evangelio de San Lucas, aquí mismo traído. Pero ellos, seguramente, no durmieron bien aquella noche.

JESÚS, gracias por ser franco al respecto de Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de septiembre de 2019

Querer conocer a Cristo

Lc 9, 7-9

"7 Se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; 8 otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado. 9 Herodes dijo: 'A Juan, le decapité yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas?' Y buscaba verle."

COMENTARIO

Lo que nos dice este Evangelio de San Juan acerca de lo que quería aquel hombre, aquel poderoso echado a perder llamado Herodes, no es nada extraño porque siempre ha sucedido que los poderosos quieren conocer aquello que, digamos, está de moda. Y Cristo, por cómo actuaba y predicaba, estaba de moda, espiritualmente de moda.

Quería conocerlo. Aquella forma de expresar lo que quería hacer Herodes era propia de quien ignora a quién se está refiriendo. Y es que aquel hombre andaba bastante equivocado con quién era Jesucristo. Y quería conocerlo.

Hay, aquí, una clara confesión por parte de Herodes: él mató, decapitó a Juan el Bautista. Y es que es tan grande su poder que lo que hace otra persona, en su nombre, es como si lo hiciera él mismo. Y ahora era él, él mismo, quien quería ver a Cristo. Y a pesar de esto bien sabemos que tampoco tenía buenas intenciones en este caso.


JESÚS, gracias por actuar como actuaste.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de septiembre de 2019

Anunciar la Buena Noticia

Lc 9, 1-6
"1 Convocando a los Doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; 2 y los envió a proclamar el Reino de Dios y a curar. 3 Y les dijo: 'No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. 4 Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. 5 En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos'. 6 Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la Buena Nueva y curando por todas partes".

COMENTARIO

Ciertamente, Dios podía haber hecho las cosas de otra forma. Es decir, al ser Todopoderoso y entenderlo nosotros así y con todas sus consecuencias, podía haberlo hecho de otra forma… Pero lo hizo como lo hizo y haciendo uso de instrumentos, es verdad, algo torpes…

El Hijo de Dios envía a sus Apóstoles a anunciar que el Reino de Dios había llegado al mundo. Y lo hace dotándolos, digamos, de parte de su poder. Por eso pueden llevar a cabo acciones que no pueden ser llevadas a cabo por cualquier ser humano. Y es que el poder de Dios estaba con ellos.

De todas formas hay algo que debían tener en cuenta: no debían ser egoístas ni acaparadores porque Dios los proveería de todo lo necesario. Debían, pues, confiar en la Bondad y Misericordia del Padre de Aquel que los había enviado. Y sí, confiaron.


JESÚS, gracias por haber enviado a tus Apóstoles a predicar y a hacer proselitismo.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de septiembre de 2019

Estar a la Voluntad de Dios

Lc 8, 19-21

19 Se presentaron donde él su madre y sus hermanos, pero no podían llegar hasta él a causa de la gente. 20 Le anunciaron: ‘Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte’. 21 Pero él les respondió: ‘ Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen’”.


COMENTARIO

No podemos negar que las palabras que pronuncia el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas pueden parecer, porque lo son, bastante duras así dichas. En principio, podrían tirar para atrás a más de un alma equivocada.

Las cosas, sin embargo, en cuanto a Jesucristo se refiere, no suelen ser lo que parecen sino que van más allá. Y es que, como es de suponer en Dios hecho hombre, una cosa es lo que entendemos y otra lo que es la misma.

Lo que, en definitiva, nos quiere decir Cristo es que son hermanos suyos todos aquellos que al escuchar la Palabra de Dios… ¡la cumplen! Y, ciertamente, no es fácil hacer eso como, por experiencia, podemos ver.


JESÚS, gracias por ser tan franco con tus hermanos.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de septiembre de 2019

Dios todo lo sabe; nosotros no debemos ocultar nada


Lc 8, 16-18

“16 ‘Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. 17 Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. 18 Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará.’”

COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios y que recoge San Lucas en su Evangelio, tiene todo que ver con la que tenemos pero, sobre todo, con la que decimos tener. Y es que nos pone sobre la pista de qué es lo que, a tal respecto, debemos hacer y qué no debemos hacer.

Lo que no debemos hacer es ocultar nuestra fe como si nos diera vergüenza o tuviéramos miedo de mostrarla. Y es que luz, para que alumbre a quien la necesite, ha de ser puesta, digamos, a disposición de tal necesidad. Y muchos necesitan la fe aunque, a lo mejor, no lo sepan.

Pero hay algo más. Y es que dice algo enigmático sobre que se le quitará a quien no tenga… Ciertamente eso, dicho así, puede causar extrañeza. Sin embargo, deja de ser extraño si entendemos que se refiere a quien cree tener fe pero, en verdad, no la tiene por ser mera apariencia, tibieza o disimulo.

JESÚS,  ayúdanos a ser trasmisores de nuestra fe católica.


Eleuterio Fernández Guzmán

22 de septiembre de 2019

Servir, sólo, a Dios



Lc 16, 1-13

“1 Decía también a sus discípulos: ‘Era un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda; 2 le llamó y le dijo: ‘¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no podrás seguir administrando.’ 3 Se dijo a sí mismo el administrador: ‘¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. 4 Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus casas.’ 5 ‘Y convocando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: ‘¿Cuánto debes a mi señor?’ 6 Respondió: ‘Cien medidas de aceite.’ Él le dijo: ‘Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.’ 7 Después dijo a otro: ‘Tú, ¿cuánto debes?’ Contestó: ‘Cien cargas de trigo. ‘Dícele: ‘Toma tu recibo y escribe ochenta.’ 8 ‘El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz. 9 ‘Yo os digo: Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. 10 El que es fiel en lo mínimo, lo es también en lo mucho; y el que es injusto en lo mínimo, también lo es en lo mucho. 11 Si, pues, no fuisteis fieles en el Dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? 12 Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? 13 ‘Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero.”


COMENTARIO


En realidad, como suele pasar muchas veces con el Hijo de Dios, lo que más nos importa es aquello que está relacionado con nuestra vida espiritual y, más allá, con nuestra eterna. Y es que sí, aunque nos parezca imposible y difícil de entender, no resulta posible servir a Dios y al Dinero.

Ciertamente, más de uno se puede llevar las manos a la cabeza porque cree que, en su caso, sí es posible servir a Dios y al dinero a la vez. Sin embargo, eso pasa porque no se da cuenta, quien eso piense, que cuando dedicamos excesiva atención a lo monetario solemos olvidas las cosas del alma y, así, las de Dios.

Y el Cristo, el Enviado de Dios, nos da perfecto ejemplo con su vida: no tenía dónde recostar la cabeza pero, sin embargo, sí tenía mucho tiempo para la oración y la prédica.


JESÚS,  gracias por darnos ejemplo con tu ejemplo.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de septiembre de 2019

Aquellas mujeres

Lc 8, 1-3

1 Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciado la Buena Nueva del Reino de Dios, le acompañaban los Doce, 2 y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, 3 Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes. “


COMENTARIO

Como es fácil ver en este texto del Evangelio de San Lucas, al Hijo de Dios no se le puede tildar de “machista” según en lenguaje de hoy. Y eso que, según lo que eran las cosas en su tiempo, a nadie hubiera extrañado que sólo lo siguieran y acompañaran hombres. Es más, lo habrían visto como lo más normal del mundo y, además, nadie se habría extrañado.

Entre aquellas mujeres había, digamos, de toda condición. Y es que muchas lo seguían, digamos, por agradecimiento a lo que había hecho por ellas (caso de María Magdalena) y otras, simplemente (y no es poco) porque habían creído en su mensaje y su santísima Palabra.

Podemos ver, por tanto, que si en el origen de aquello, la mujer tuvo mucha importancia, lo mismo pasa hoy en el seno de la Esposa de Cristo. El problema es que muchos no comprenden, como tampoco muchos comprendieron entonces, qué es lo que Dios quiere de la mujer dentro de la Iglesia católica.


JESÚS, gracias por tener un corazón tan misericordioso y comprensivo

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de septiembre de 2019

El corazón de carne de Dios

Lc 7, 36-38. 41-50

·"36 Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. 37 Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, 38 y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. 41 Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. 42 Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. '¿Quién de ellos le amará más?' 43 Respondió Simón: 'Supongo que aquel a quien perdonó más' El le dijo: «Has juzgado bien», 44 y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. 45 No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. 46 No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. 47 Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra». 48 Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados». 49 Los comensales empezaron a decirse para sí: «¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?» 50 Pero él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado. Vete en paz».
COMENTARIO

No es poco cierto que muchos de los querían perseguir al Hijo de Dios querían conocerlo más de cerca. Por eso muchas veces era invitado a comer en casa de los que no lo querían. Y Él aceptaba porque sabía que toda ocasión para cumplir con su misión era buena y podía aprovecharla. Y eso es lo que hace ahora.

El corazón de muchos de los allí presentes no era de carne sino de piedra. Por eso se extrañan de que aquel Maestro, que tan sabio dicen que es, no ha reconocido a la pecadora que le unge los pies. Y, sin embargo, la ha conocido y más que conocido. Y Jesucristo le perdona sus pecados porque se da cuenta de que aquella mujer, seguramente pecadora, ha comprendido que Él es el Mesías enviado por Dios al mundo.

Muchos, de aquellos que allí estaban, no comprenden que el hijo de María y de José se arrogue la posibilidad de perdonar pecados porque era cosa reservada a Dios. Y no comprendieron, entonces y ahora mismo, la simple realidad: Cristo era Dios hecho hombre.


JESÚS, gracias por tener un corazón misericordioso.

Eleuterio Fernández Guzmán