5 de mayo de 2018

No ser del mundo

Jn 15,18-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado’”.



COMENTARIO

Jesús sabía que sus discípulos iban a ser perseguidos. Él lo había sido y el discípulo no puede ser más que el Maestro. Pero eso no debe preocuparnos porque al igual que Cristo venció a la muerte también  nosotros resultaremos vencedores de las asechanzas del Maligno.

Jesús escoge a sus discípulos. Por eso tenemos la garantía divina de haber sido salvados por una muerte en cruz. Por eso el mundo odia a sus discípulos y por eso, precisamente por eso, la victoria la tenemos asegurada.

Jesús, sin embargo, nos pide algo: debemos guardar su Palabra, Palabra de Dios. Así, poniéndola en práctica en nuestra vida ordinaria alcanzaremos la vida eterna por haber cumplido la voluntad de Dios.


JESÚS, ayúdanos a guardar tu santa y verdadera Palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de mayo de 2018

El Amor de Dios


Jn 15,12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros’”.


COMENTARIO

La doctrina de Cristo es doctrina de Dios. Por eso su Hijo enseña lo mejor que debemos aprender. Y el mandamiento nuevo, aquel que había traído al mundo del definitivo Reino de Dios: el amor.

El Amor de Dios es el mandamiento más amado por el Padre. Quien ama según es la voluntad de Dios hace lo mejor para sí mismo y para su prójimo. Por eso Jesús se entregó a sus amigos y al mundo entero con una muerte terrible: lo hizo por amor.

Dice Jesús algo importante: es Él quien nos elige a nosotros y lo hace no para que nos quedemos mirando nuestra fe y la escondamos debajo de cualquier celemín sino para que vayamos al mundo y demos fruto abundante.


JESÚS, ayúdanos a saber amar como tú amas.

Eleuterio Fernández Guzmán


3 de mayo de 2018

El Camino, la Verdad y la Vida



Jn 14, 6-15

“6 Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. 7 Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.’ 8 Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta.’ 9 Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. 11 Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. 12 En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  14 Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. 15 Si me amáis, guardaréis mis mandamientos.’”  



COMENTARIO

El Hijo de Dios conoce muy bien a las personas a las que se dirige. Por eso sabe que debe hablar con mucha claridad porque será la única forma de poder ser entendido. Por eso lo dice pronto, muy pronto, en este texto del Evangelio de San Juan.

Dice Jesucristo que es el Camino, la Verdad y la Vida. No dice, pues, nada que sea poco importante sino, al contrario, algo esencial de ser conocido por aquellos que se quieran seguir.

Es más, tal es así la realidad espiritual que eso supone que el Hijo de Dios es a Quien debemos pedir para ser escuchados por Dios. No es que no podamos hacerlo de otra forma sino que, a través de Él llegamos directamente al corazón de Dios.


JESÚS, gracias por ser el Camino, la Verdad y la Vida.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de mayo de 2018

Vid y sarmientos

Jn 15,1-8

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.

COMENTARIO

Para los que no tuvieran muy claro qué era y qué suponía ser discípulo de Cristo, el Hijo del hombre, en este texto del evangelio de san Juan lo dice con toda claridad.

Jesús hace uso de imágenes propias de su tiempo. No busca elucubraciones teológicas que nadie entienda sino, como ahora, lo más sencillo. Busca ser entendido. Y la imagen de la vid y los sarmientos es clara, sencilla y fácil de comprender.

Si no estamos unidos a la vid, Cristo, nosotros, sarmientos de la misma, no podemos hacer nada. Eso se entiende con facilidad porque es lo que pasa al respecto de una vid y de sus sarmientos. Sólo quien permanece en Cristo, vid, da fruto. Quien no permanece unido a la vid… sencillamente muere.


JESÚS, ayúdanos a estar siempre unidos a ti.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de mayo de 2018

No conocer a Cristo

Mt 13, 54-58

“53 Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí. 54 Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: ‘¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56 Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?» 57 Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.’ 58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.”


COMENTARIO

Podemos estar seguros que Jesucristo fue muchas veces a su tierra de Galilea. Y es que no sólo por ser su tierra sino porque, por ejemplo, en ella estaba viviendo su Madre María.

En su Nazaret había muchos que lo conocían. Vamos, que todos sabían que era el hijo del Carpintero y de María, aquella joven que lo tuvo muy joven. Eso, sin embargo, no les hacía creer más en Él sino, seguramente, al contrario.

Jesús respondía, sobre todo, a la fe que se tenía en su persona y en la creencia que se tenía de que era el Mesías, el Enviado de Dios. Por eso no nos extraña nada de nada que allí no hiciera muchos milagros porque no había, seguramente, quien creyera en Él o, al menos, no muchos.

JESÚS,   ayúdanos a creer en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de abril de 2018

Guardar los Mandamientos de Dios

Jn 14, 21-26

“21 ‘El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.’ 22 Le dice Judas - no el Iscariote -: ‘Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?’ 23 Jesús le respondió: ‘Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. 24 El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. 25 Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. 26 Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.’”


COMENTARIO


Cuando el Hijo de Dios predicaba no lo hacía porque no tuviera otra cosa que hacer. Era la forma de cumplía la misión para la que había sido enviado al mundo. Y cuando habla de los Mandamientos que hay que cumplir quiere decir que, en efecto, deben ser guardados.

Es bien cierto que había, entre sus discípulos, quien no entendía demasiado bien qué quería decir cuando así hablaba. Sin embargo, era, y es, muy importante comprender que guardar la Palabra de Cristo es tenerla muy en cuenta en nuestro corazón y en nuestra vida diaria, sin esconderla ni nada por el estilo.

Pero hay más. Y es que Jesucristo informa, a los que escuchan, que el Espíritu Santo cuando sea enviado informará de todo lo que es importante saber y, además, hará recuerdo de todo aquello que había enseñado el Hijo de Dios… para que no se olvide.


JESÚS,  ayúdanos a guardar tu Palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de abril de 2018

Somos parte de la Viña de Dios


Jn 15, 1-8

“1 'Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios  gracias a la Palabra que os he anunciado. 4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid;  vosotros los sarmientos.  El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento,  y se seca; luego los recogen, los echan al fuego  y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,  pedid lo que queráis  y lo conseguiréis. 8 La gloria de mi Padre está  en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.'”

COMENTARIO

La imagen de la vid y de la viña era muy querida para el pueblo elegido por Dios. Por eso, su Hijo la utiliza para que comprendan, aquellos que le escuchan, que cada uno de ellos forma parte de la creación y que no deben querer separarse de tal viña.

Lo dice Cristo con toda claridad: no podemos hacer nada sin Él. Y eso, que parece muy radical se refiere a que no podemos hacer nada digno de ser tenido por haber sido hecho por un hijo de Dios y un hermano suyo.

Hay, sin embargo, una condición sin la cual nada de lo dicho antes, puede llevarse a cabo: debemos permanecer en Cristo. Y la permanencia en el Hijo de Dios supone, también, la permanencia en Dios mismo. Y así somos, verdaderamente, discípulos suyos.


JESÚS, ayúdanos a permanecer en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de abril de 2018

Entender a Cristo



Jn 14, 7-14


"7 Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.» 8 Le dice Felipe: 'Señor, muéstranos al Padre y nos basta.' 9 Le dice Jesús: '¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: 'Muéstranos al Padre'? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en
mí es el que realiza las obras. 11 Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. 12 En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. 13 Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 14 Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. "

  

COMENTARIO

Ciertamente, aquellos hombres que, como Apóstoles, fueron escogidos por el Hijo de Dios, no comprendían siempre lo que quería enseñarles el Maestro. Por eso procura comunicarles lo que es importante que conozcan más que bien.

Que Jesucristo es Dios hecho hombre lo sabemos muy bien… hoy día. Sin embargo, aquellos que escuchaban al Hijo de Dios les costaba comprender que el Padre y él eran Uno.

Jesucristo dice con toda claridad que lo que dice y, creemos, lo que hace, lo dice y lo hacer porque es voluntad de Dios que lo diga y lo haga. Por eso, cuando ven que lleva algo a cabo deben saber que es Dios quien lo hace.


JESÚS, ayúdanos a entender tu santa y sabia palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de abril de 2018

Camino, Verdad y Vida es Cristo



Jn 14, 1-6

1 'No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios; creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3 Cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté o estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy sabéis el camino. 5 Le dice Tomás: ' Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?' 6 Le dice Jesús: 'Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí'”.


COMENTARIO

Lo que el Hijo de Dios aporta, como novedad, en este texto del Evangelio de San Juan, es fundamental para la vida y existencia espiritual de sus discípulos.  Y es que antes de que vuelva de nuevo en su Parusía nos está preparando un lugar en el definitivo Reino de Dios.

Entonces ha de volver. Dice Jesucristo que ha de volver cuando todo lo tenga preparado. Entonces, como nos dice nuestro hermano y Dios, se llevará consigo a los que hayan creído en Él y hayan confiado en el Hijo de Dios.

Y, al final, lo mejor de todo. Si hay dudas acerca de por dónde se va al Cielo, lo dice más que bien Jesucristo. Y es que el Hijo de Dios es el Camino, la Verdad y la Vida y, seguramente, no haya nada mejor que saber eso y creer en lo que eso significa. Nada mejor.


JESÚS, gracias por ser el Camino, la Verdad y la Vida.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de abril de 2018

La Luz no puede esconderse



Mt 5, 13-16

13 'Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.' 14 'Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. 15 Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Brille, así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.'”


COMENTARIO

Lo que dice, en este texto del Evangelio de San Mateo, el Hijo de Dios es más que importante. Y es que decirle a los discípulos lo que les dice es ponerlos, en el mundo, en una posición más que ventajosa para su espíritu.

La sal da sabor. Por eso, los discípulos de Cristo han de dar sabor al mundo porque el mundo es amargo y agrio. Por eso, la sal no puede dejar de ser sal porque no hay forma de volver a convertirla en sal.

Y ser luz del mundo quiere decir que la Palabra de Dios ha de difundirse y no puede quedar escondida debajo de ningún celemín. Y es que hacer eso supone no dar a conocer lo único que debe importar en la vida del hombre.

JESÚS,  gracias por ser Sal y por ser Luz.


25 de abril de 2018

Creer para salvarse



Mc 16,15-20

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: ‘Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien’. 

Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban
”.


COMENTARIO


Enviados

Jesús, antes de subir al lado del Padre, debía terminar con la misión que debía cumplir. Envía a sus apóstoles al mundo a transmitir que el Reino de Dios había sido implantado en la Tierra.


El Bautismo

Jesús establece una condición para salvarse: creer en que el Reino de Dios había sido implantado, creer en Él. Quien no crea se condenará, por sí mismo; quien crea, se salvará.

Saberse enviados

Aquellos que escuchaban a Jesús, después de haber comprobado que había resucitado, hicieron lo que debían hacer: saliendo al mundo a predicar, a cumplir con la misión que les había encomendado el Maestro.


JESÚS, ayúdanos a ser buenos predicadores tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de abril de 2018

Creer que Cristo es el Mesías y Dios hecho hombre



Jn 10,22-30

Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: ‘¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente’. Jesús les respondió: ‘Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno’”.

COMENTARIO

Podía parecer que muchos de los que escuchaban a Jesús no habían entendido nada. Es bien cierto que muchos de aquellos eran sencillas personas que no alcanzaba a comprender muchas cosas pero otros hacían ver que no entendían para no darse cuenta de lo que eso significaba en sus vidas.

Pero Jesús lo dice de muchas formas: es el Mesías. Y hace mucho para demostrar que lo es: signos como ellos querían, hechos extraordinarios… Y, a pesar de eso, había muchos que ni lo querían ver ni lo amaban.

Jesús, sin embargo, sabía lo más importante: quien le sigue tiene la vida eterna asegurada porque tal es la voluntad del Padre. No habrá muerte eterna para los que crean en Cristo y en la misión que tiene encomendada.






JESÚS, ayúdanos a tener siempre presente que Tú el Padre sois Uno.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de abril de 2018

Ser del redil de Cristo

Jn 10,1-10

“En aquel tiempo, Jesús habló así: ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños’. Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. 

Entonces Jesús les dijo de nuevo: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia
’”.

COMENTARIO

Jesús avisa acerca de la forma en la que muchos quieren entrar en el definitivo Reino de Dios, en la vida eterna. Está la forma que no tiene que ver nada con la que el Creador quiere y está la que es apropiada: ser miembro del pueblo de Dios.

Jesús no se anda con disimulos: Él es la puerta por la que se entra en el Cielo. Lo dice con toda claridad. Por tanto, sólo se llega al definitivo Reino de Dios a través del Hijo que vino por primera vez en tiempos de Poncio Pilato.

Pero Jesús añade algo más que es crucial para nuestra vida de discípulos suyos: vino al mundo para que la vida fuera eterna y para que sus discípulos, aquellos que lo aceptan como Mesías, alcancen el mayor bien que pudiera soñar: estar con Dios, vivir la bienaventuranza, tener la visión beatífica.


JESÚS, ayúdanos a no olvidar nunca Quién eres.

Eleuterio Fernández Guzmán


22 de abril de 2018

Domingo, 22 de abril de 2018 - El Buen Pastor es Cristo


Jn 10, 11-18

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas,          ve venir al lobo,  abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre  y yo conozco a mi Padre          y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas,  que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño,  un solo pastor. Por eso me ama el Padre,  porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla  y poder para recobrarla de nuevo;  esa es la orden que he recibido de mi Padre.”



COMENTARIO

Jesús se presenta como el Buen Pastor. En una imagen que era muy bien entendida por aquellos que le escuchaban por ser, el suyo, un pueblo de pastores. Él es quien cuida a sus ovejas y vela por ellas y a Él, Buen Pastor, deben obedecer.

Jesús, que sabe que todos los hombres son hijos de Dios, quiere que todos estén en el redil del Padre. Por eso tiene la misión de acerca a todos y a cada uno de los seres humanos, al Padre. Por eso envía a sus discípulos al mundo a predicar lo que es verdaderamente importante.

Jesús sabe que va a dar la vida. También sabe que lo hace porque quiere, porque es su voluntad que coincide, como siempre, con la del Padre. Y sabe que luego va a resucitar. Y lo sabe porque todo estaba escrito y lo había visto.



JESÚS, ayúdanos a reconocer tu voz de Buen Pastor.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de abril de 2018

Lo que importa de verdad

Jn 6, 60-69

"60 Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: 'Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?' 61 Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: '¿Esto os escandaliza? 62 ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?... 63 El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. 64 Pero hay entre vosotros algunos que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 65 Y decía: 'Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se

lo concede el Padre.' 66 Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. 67 Jesús dijo entonces a los Doce: '¿También vosotros queréis marcharos?' 68 Le respondió Simón Pedro: 'Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, 69 y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.'"

COMENTARIO

No se puede negar que cuando el Hijo de Dios habla para los que le quieren escuchar dice muchas que, bien, no gusta o bien no acaban de ser entendidas. Y, seguramente, abunda más lo primero que lo segundo.

En las palabras que dirige en este texto del Evangelio de San Juan hay muchas verdades. Una de ellas es la que considera importante al espíritu, al alma, y pone a la carne en el sitio que le corresponde: muere y no sigue; muere y se pudre; muere y no vale nada.

Hay, sin embargo, quien se da cuenta de todo. Pedro, que toma la palabra en ese momento, sabe que la verdad es que el Maestro es el Hijo de Dios, el Santo del Todopoderoso. Y eso lo dice porque lo conoce a la perfección.


JESÚS, ayúdanos a creer en Ti siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de abril de 2018

Cuerpo y Sangre de Cristo


Jn 6, 52-29



"52 Discutían entre sí los judíos y decían: '¿Cómo puede éste darnos a  comer su carne?' 53 Jesús les dijo: 'En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. 55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. 57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. 58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.' 59 Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaúm."

  
COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Juan no fue del gusto de muchos de los que le escuchaban. Sin embargo, cada palabra que dijo entonces tuvo y tiene pleno sentido de cara a la salvación de cada hijo de Dios.

El Cuerpo y la Sangre de Cristo, según nos dice el Mesías, no son el cuerpo y la sangre, en sentido espiritual, de cualquier otra persona. No. En realidad, lo dice todo Él: hay que comer su Cuerpo y beber su sangre para tener vida eterna.

En realidad, el Cuerpo y la Sangre de Cristo son, como dice el Hijo de Dios, verdadera comida y verdadera bebida en el sentido de que son l que vale y sirve para alcanzar el Cielo.


JESÚS,  gracias por entregar tu Cuerpo y tu Sangre para que tus hermanos los hombres nos salvarámos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de abril de 2018

Creer para alcanzar la vida eterna



Jn 6,44-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ’Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; éste es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo’”.

COMENTARIO


Hasta tres veces habla Jesús del pan que es Él, de lo que esto supone y que se infiere de su ingestión (física, luego, en la Eucaristía que constituyó en la última cena, pero sobre todo, espiritual); hasta dos veces habla, de esas tres, de que baja del cielo. 

Cuando el Mesías habla de pan vivo entiendo que se refiere a que el pan  tiene vida en sí, que en sí es alimento para la eternidad. El que come de este pan adquiere una vida que es distinta a la que ha llevado hasta ese  momento, vida que cambia para ser, siendo en esta vida, un acercamiento  al Reino de Dios en este lado de ese Reino, en este mundo. 

Jesús, con aquellas palabras, quería que los que le escuchaban supiesen cuál era el camino hacia la vida que no termina y que discurre junto a Dios Todopoderoso. Él es el camino porque es la verdad y es la vida.



JESÚS,  ayúdanos a no despreciar el Pan de Vida.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de abril de 2018

El Pan de Vida; en Pan de la Vida eterna


Jn 6,35-40

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado; que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día’”.

COMENTARIO

Ir a Cristo

Jesús vino al mundo enviado por el Padre Dios todopoderoso para que aquellos que se habían alejado del Creador volvieran a su seno y, también, para que aquellos que no lo conocían, lo llevasen a su corazón.

Hambre y sed verdaderas

Querer alcanzar la vida eterna supone tener hambre y sed de Dios. Y Cristo nos da el Pan de vida y el Agua Viva que nos permitirá no morir para siempre sino, al contrario, llegar a la vida eterna y habitar una de las mansiones que el Hijo de Dios está preparando.

La resurrección

La gran promesa de Jesús tiene todo que ver con lo que hacemos y queremos tener en nuestro corazón. Él resucitará todo cuerpo que, cuando vuelva en su Parusía, haya muerto. La resurrección es manifestación de la voluntad de Dios que, por tanto, ha de cumplirse y se cumplirá a su debido tiempo.


JESÚS, ayúdanos a querer ir siempre a Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de abril de 2018

El Pan bajado del cielo


Jn 6,30-35

En aquel tiempo, la gente dijo a Jesús: ‘¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer’. Jesús les respondió: ‘En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo’. Entonces le dijeron: ‘Señor, danos siempre de ese pan’. Les dijo Jesús: ‘Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed’”.

COMENTARIO

Los que escuchaban a Jesús quería saber todo sobre el Maestro, sobre su vida espiritual y sobre su relación con Dios Padre Todopoderoso. Y continuamente le preguntan acerca de eso que, para ellos, es verdaderamente crucial.

Jesús sabe que debe transmitir aquello que es esencial, aquello que les puede ayudar. Lo más importante, por eso, es que sepan que lo que le pasó a Moisés con el maná, en el desierto, era un antecedente del Pan que alimenta para siempre.

Danos de tal pan. Ellos saben que lo que Jesús les dice es la verdad. Por eso quieren del Pan que lleva a la vida de eterna. Y Jesús, que es el Pan de vida, revela la verdad: es el Pan bajado del cielo y, además, el Agua que quita la sed para siempre.


JESÚS, ayúdanos a tenerte como el Pan del cielo.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de abril de 2018

Muchos lo buscaban

Jn 6,22-29

“22 Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos. 23 Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan. 24 Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús. 25 Al encontrarle a la orilla del mar, le dijeron: ‘Rabbí, ¿cuándo has llegado aquí?’
26 Jesús les respondió: ‘En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis visto señales, sino porque habéis comido de los panes y os habéis saciado. 27 Obrad, no por el alimento perecedero, sino por el alimento que permanece para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre, porque a éste es a quien el Padre, Dios, ha marcado con su sello.’ 28 Ellos le dijeron: ‘¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?’ 29 Jesús les respondió: ‘La obra de Dios es que creáis en quien él ha enviado.’”


COMENTARIO

Ciertamente, la multiplicación de los panes y de los panes había hecho ver a muchos que aquel hombre no era un hombre cualquiera sino que tenía mucho que ver con Dios. Otros, sin embargo, creían que aquel hombre les había saciado el hambre y eso era, al parecer, más que suficiente.

Jesús, que conocía más que bien el pensamiento de aquellos hermanos suyos, sabía que no todos lo querían por lo que decía sino, a veces, sólo por lo que hacía.

El Hijo de Dios pone sobre el aviso de qué es lo que deben hacer aquellos que le quieren seguir. Deben trabajar por lo que vale la pena que no es el mundo sin la vida eterna.


JESÚS,  ayúdanos a creer en Ti por quien eres.

Eleuterio Fernández Guzmán