22 de junio de 2016

Lobos y ovejas

Miércoles XII del tiempo ordinario

Mt 7,15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los reconoceréis’”.

COMENTARIO

En este texto del evangelio del que fuera recaudador de impuestos el Hijo de Dios nos hala de una realidad que, muchas veces, obviamos: hay quien quiere engañar a los hijos de Dios y llevarlos por el camino de la perdición. Hay que tener cuidado con ellos.

Hemos de tener cuidado con aquellos que pudiera parecer lo que no son. Hipócritas que tratan de robar a Dios a sus hijos para llevarlos a la casa de Satanás. Lobos que parecen ovejas y que dan frutos malos.

Jesús, además, avisa acerca de qué se hace con aquellos que no dan el fruto que Dios espera y que no lo dan porque se han pasado al lado del Mal. Entonces, son quemados. Y sabemos que se refiere Cristo al Infierno.


JESÚS, ayúdanos a dar buen fruto, fruto bueno.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de junio de 2016

Lo que debemos hacer


         Martes XII del tiempo ordinario

Mt 7,6.12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen. Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran.’”

COMENTARIO

Lo que es cosa de Dios ha de ser para los hijos de Dios. Eso nos quiere decir Cristo cuando habla de aquello que, a veces, se pretende a dar a quienes no aman al Todopoderoso para ver si son capaces de darse cuenta de su error.

Hay una regla de oro que Cristo muestra en este texto: hay que hacer al prójimo lo que queremos que nos haga el prójimo a nosotros. Es una forma de decir, por ejemplo, que si no queremos nuestro propio mal no podemos hacérselo a los demás.

Y, al respecto de cómo entrar en el Cielo, el Hijo de Dios habla acerca de lo difícil que es. Hay que entrar por la puerta estrecha que es aquella que supone sacrificio, dejación de uno mismo y, en fin, mucho de lo que no queremos llevar a cabo. Por eso es estrecha. La ancha ni sirve ni vale.


JESÚS,  ayúdanos a entrar en el Cielo por la puerta estrecha.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de junio de 2016

Todo lo que Cristo quiere de nosotros

Mt 7, 1-15

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo?  ¿O cómo vas a decir a tu hermano: Deja que te saque la brizna del ojo’, teniendo la viga en el tuyo?  Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.  ‘No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen.  ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.  Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!  ‘Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas. ‘Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y poco son los que lo encuentran.  ‘Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con disfraces de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.’”

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Mateo es muy rico. En él Cristo nos dice cosas demasiado importantes como pasarlas por alto:

1.           No debemos juzgar como los hombres juzgan.
2.           Se nos medirá con la misma medida que nosotros midamos.
3.           ¡Cuidado con nuestros propios defectos!
4.           Debemos tener en cuenta a qué personas transmitimos la Palabra de Dios.
5.           Hay que acudir al Padre, llamar a la puerta de su corazón.
6.           En realidad, como sabemos, somos malos.
7.           Nos conviene hacer como queramos que los demás hagan con nosotros.
8.           Debemos escoger la puerta estrecha que entra en el definitivo Reino de Dios.
9.           Es difícil el camino que lleva al Padre.
10.        Es muy importante que sepamos quiénes son aquellos que se dicen profetas pero no son, sin, lobos rapaces.

No podemos decir que Jesús no se dirija a nosotros con palabras sabias y santas. Y es Dios, que quiere lo mejor para nosotros, no puede querer nada mejor para nosotros, sus hijos.

JESÚS,


Eleuterio Fernández Guzmán

Saber lo que nos conviene


Lc 9, 18-24

“Y sucedió que mientras él estaba orando a solas, se hallaban con él los discípulos y él les preguntó: ‘¿Quién dice  la gente que soy yo?’  Ellos respondieron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había  resucitado.’ Les dijo: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’ Pedro le contestó: ‘El Cristo de Dios.’ Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie.  Dijo: ‘El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día.’ Decía a todos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?’”

COMENTARIO

Jesús quiere saber quién creemos que es Él. Por eso les pregunta a sus Apóstoles. Unos dicen una cosa y otros, otra porque no acaban de comprender que aquel con quien hablan, el Maestro de Nazaret, es el Mesías enviado por Dios.

Pero Jesús sabe mucho más que ellos. Por eso avisa del sufrimiento que tendrá que soportar y que eso es, absolutamente inevitable porque se trata del cumplimiento de la voluntad de Dios. Y ellos, seguramente, no entendieron nada de aquello que les decía.

Abunda, el Hijo de Dios, en algo que es muy importante: hay cosas que son importantes pero hay otras que no lo son. Y lo que es más importante es salvar el alma que es inmortal. Lo demás tiene mucha menos importancia de lo que creemos casi siempre.


JESÚS,  ayúdanos a darnos cuenta de lo que vale la pena tener en cuenta.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2016

Saber servir a Dios

Sábado XI del tiempo ordinario

Mt 6,24-34

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? 

‘Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal’”.
COMENTARIO
Existe la costumbre de creer que nosotros, los hombres, podemos hacer lo que se nos antoja sin darnos cuenta de que todo depende de Dios y poco, en realidad, de nosotros mismos. En realidad, sólo depende de nosotros decidir qué depende.
Jesús, por eso, tuvo que decir, seguramente muchas veces, que debíamos confiar en Dios Padre porque Él, con su santa Providencia, provee de aquello que nos conviene y, a tal respecto, poco podemos hacer.
Resulta misterioso, porque no lo comprendemos, que Dios todo lo conozca de nosotros. Sin embargo, creemos que Quien todo lo ha creado todo lo conoce. Por eso debemos preocuparnos, en exclusiva, de alcanzar el definitivo Reino de Dios cumpliendo la voluntad de Dios.
JESÚS,  ayúdanos a saber respetar la voluntad de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2016

Lo que vale la pena tener en cuenta

Viernes XI del tiempo ordinario

Mt 6,19-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. 

‘La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!’”.

COMENTARIO

Lo que solemos querer muchas veces no tiene que ver con lo que, en verdad, nos conviene. Y Cristo, con ser Dios mismo hecho hombre, conoce a la perfección qué es lo que, en efecto, debemos llevar a cabo.

Jesús dice con toda claridad que es aquello que nos conviene: no es lo que en la tierra amontonamos porque eso se ha de perder y siempre hay quien lo robe o malbarate. Es, al contrario, la verdad: no debemos amontonar en la vida terrena sino, en todo caso, hacerlo para la vida eterna.

El Hijo de Dios nos advierte acerca de cómo podemos alcanzar lo bueno y mejor que tanto anhelamos y que no es otra cosa que la vida eterna. Y nos habla de aquello que no debemos tener en cuenta, de aquello que nos sobra y, en fin, de aquello que vale la pena.


JESÚS, ayúdanos a olvidar aquello que nos sobra.


Eleuterio Fernández Guzmán

16 de junio de 2016

Orar, según Cristo

Jueves XI del tiempo ordinario

Mt 6,7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 

‘Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas’”.

COMENTARIO

Entre lo que Jesús debía enseñar la oración estaba entre sus prioridades. Y es que relacionarse con el Creador era, seguramente, lo más importante de la vida de los hijos.

En cuanto a la forma de orar, el Hijo, que conoce perfectamente el gozo del Padre cuando un hijo suyo se le acerca como Él quiere que se le acerque, sabe que el Creador todo lo sabe y no debemos pedir como si lo ignorara.

Y entonces les enseña la oración que, desde aquel momento, ha sido la enseña de un discipulado que quiere acercarse a Dios Padre Todopoderoso. Decir Padre Nuestro, desde entonces, es saber que el Creador nos está escuchando y, entonces, tener presente nuestra realidad entera y toda.


JESÚS, ayúdanos a decir Padre Nuestro y a creernos que lo es.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de junio de 2016

Comprender la voluntad de Dios


Miércoles XI del tiempo ordinario

Mt 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

‘Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 

‘Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará’”.

COMENTARIO

Dios ve en lo secreto. Eso lo deja muy claro su Hijo en este texto del Evangelio de San Mateo. Por eso se ve en la obligación de poner ejemplos pues sabe que es la única forma de que entiendan, los que le escuchan, lo que quiere decir.

Lo que dice Cristo es simple. Es decir, no tiene más complicación que entender qué es lo que debemos saber. Así, en los casos propuestos algo queda claro: Dios ve en lo secreto y eso es a lo que debemos dar importancia.

Dice Cristo algo muy importante: aquello que hacemos y que pudiera parecer no tener consecuencia alguna, encuentra eco en el corazón de Dios Padre. Por eso nos dice que nos recompensará Aquel que todo lo ha hecho pero, claro está, si hacemos las cosas como deben hacerse y no de cualquier forma.


JESÚS, ayúdanos a comprender la voluntad de tu Padre.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de junio de 2016

Cuidado con lo que creemos

Martes XI del tiempo ordinario

Mt 5,43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial’.

COMENTARIO

La gran mayoría de personas creyentes judías en el tiempo de Jesús tenían en su corazón una serie de realidades espirituales que las tenían por buenas. No habían pensado en otra forma de hacerlas ni en tenerlas en cuenta.

Jesús, sin embargo, debe corregir muchas cosas porque no estaban de acuerdo con la voluntad de Dios que, tantas veces, parece que se alejaban demasiado de aquella que tenían el común de los mortales creyentes.

Lo de hoy tiene que ve mucho con aquello que creía tantos: sólo hay que tener en cuenta a los suyos, a los de sus familias. Sin embargo, según Cristo, eso no tenía mérito alguno porque eso también lo hacían personas que podían estar alejadas de Dios.

JESÚS,  ayúdanos a tener por buenas tus santas palabras


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de junio de 2016

El avance de la Ley de Dios

 Lunes XI del tiempo ordinario

Mt 5,38-42

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda’”.

COMENTARIO

Muchos siglos antes de que Jesús viniese al mundo se estableció el principio según el cual se aplicaba el ojo por ojo y el diente por diente para evitar lo que, hasta entonces, era una reacción desproporcionada porque ante un delito se podía responder con la fuerza que se quisiera. Era, pues, aquello, un avance.

Jesús, sin embargo, contemplando aquello, da un paso más en la corrección de la conducta humana. En realidad, Dios no podía querer que se respondiese, ante la agresión, con otra aunque la misma pudiera ser, como se dice, de la misma especie y calidad.

El Hijo de dios nos habla, en este texto, de lo que supone el amor yal compresión ante el prójimo. Y es que no hay que responder al mal con otro mal aunque sea igual sino, al contrario, con amor. Y así difundir la voluntad de Dios que se funda en amor. 


JESÚS,  ayúdanos a comprender tu santa voluntad.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de junio de 2016

Saber hacer lo que nos corresponde



Lc 7, 36-8,3

“Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. 37 Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un  frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume. Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: ‘Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora.’ Jesús le respondió: ‘Simón, tengo algo que decirte.’ El dijo: ‘Di, maestro.’  Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?’ Respondió Simón: ‘Supongo que aquel a quien perdonó más.’ Él le dijo: ‘Has juzgado bien’, y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: ‘¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos.  No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.’ Y le dijo a ella: ‘Tus pecados quedan perdonados.’ os comensales empezaron a decirse para sí: ‘¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?’ 

Pero él dijo a la mujer: ‘Tu fe te ha salvado. Vete en paz.’

Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce, y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la  que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.”

COMENTARIO

Ciertamente, con Jesús las cosas no son lo que podrían ser según ciertos corazones. Y el caso que nos trae el texto bíblico es síntoma de hasta dónde podemos estar equivocados. Y aquel fariseo lo estaba… y mucho.

Jesús le pone todos los puntos sobre las íes. Y es que aquel hombre creía que todo lo había hecho bien. Pero Jesús le explica que, más bien, habían sido la pecadora quien había cumplido cada uno de los preceptos y de las costumbres de la hospitalidad. Aquel hombre estaba más que equivocado.

Y las mujeres. A Jesús le acompañaban también mujeres. Y no es nada extraño esto porque su madre, la Madre por antonomasia, no podía abandonar al Hijo y, con toda seguridad, había otras que echaron una mano en aquellos difíciles tiempos.


JESÚS, ayúdanos a cumplir con la voluntad de Dios y a entenderla.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de junio de 2016

Decir sí cuando es sí

Sábado X del tiempo ordinario
Mt 5,33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Habéis oído también que se dijo a los antepasados: ‘No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos’. Pues yo digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: ‘Sí, sí’; ‘no, no’: que lo que pasa de aquí viene del Maligno’”.

COMENTARIO

En muchas ocasiones el Hijo de Dios se ve en la obligación de corregir lo que se había tenido, hasta entonces, por bueno y verdad. Por eso, como ahora por ejemplo, ha de cambiar una doctrina equivocada. Y no le duelen prendas ni se preocupa por lo que puedan pensar aquellos que le persiguen.

Ahora habla de aquello que, en demasiadas ocasiones, solemos hacer. Ponemos a Dios por testigo de nuestras maldades y de nuestros pecados. Y lo hacemos sin darnos cuenta de que tal comportamiento no es adecuado ni tiene que ver con la voluntad del Creador.

Pero hay algo que es muy importante en este texto. Y es que Jesús no quiere comportamientos tibios ni nada por el estilo que, por cierto, vienen del Maligno. Por eso, la verdad ha de prevalecer y no se puede jugar con ella.


JESÚS, ayúdanos a decir sí y no a lo mejor.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de junio de 2016

La Ley de Dios como es

Viernes X del tiempo ordinario
Mt 5,27-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.

‘También se dijo: ‘El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio’. Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto el caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio’”.

COMENTARIO

La Ley de Dios no era, en mucho, como habían llegado a pensar los poderosos, desde el punto de vista espiritual, de tiempos de Cristo. Ellos la habían adaptado a sus egoístas intereses y eso era algo que el Hijo de Dios no podía aceptar.

Y pone ejemplos. En el caso del adulterio es más que claro. Y todo va más allá de lo que, por lo común, se creía. Y es que el pecado va más allá de lo que suele pensar y, las más de las veces, no comprendemos lo que eso significa.

Pero Jesús dice algo que puede parecer terrible. Sin embargo, cuando habla de cortarse la mano no ha de querer decir, literalmente eso, sino que procuremos no caer en tentaciones como las que nos puede hacer car en el Infierno.


JESÚS,  ayúdanos a comprender el sentido de la Ley de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

9 de junio de 2016

Respetar la Ley de Dios


Jueves X del tiempo ordinario


Mt 5,20-26

“En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: ‘Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. 

‘Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego.

‘Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.

COMENTARIO

Como muchas veces tuvo que decir, había venido Cristo para hacer que la Ley de Dios se cumpliese en su totalidad. Y es que, en verdad, no se cumplía a pesar de lo que muchos creyeran. Y pone ejemplos para demostrarlo pero, sobre todo, para mostrar la verdad.

Matar estaba prohibido pero Jesús va más allá. Y es que resulta que no hace falta matar para incurrir en un pecado mortal. Y es que tratar mal a un ser humano despreciándolo ese algo tan malo como matarlo porque, al fin y al cabo, se desprecia su dignidad de hijo de Dios.

El caso es que Jesucristo siempre va más allá de lo que pueda decir la letra de la Ley. Y es que el Amor que Dios tiene por sus criaturas le lleva a querer que las cosas sean más profundas de lo que pudiera parecer su apariencia.

JESÚS, ayúdanos a entender la Ley de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

8 de junio de 2016

Cristo vino a que se cumpliera la Ley

Miércoles X del tiempo ordinario

Mt 5,17-19
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos’”.

COMENTARIO

Había muchas personas que, en tiempos de Jesús y dentro del pueblo judío, creían que el Mesías iba a venir a instaurar un nuevo Reino. Para eso debía abolir lo existencia y, así, empezar de nuevo. Sin embargo, Jesús sabía la verdad de todo eso.

No había venido a abolir la Ley de dios sino a que se cumpliese cada coma y cada acento de la misma. Por eso era tan importante tener en cuenta lo que decían quien había venido de parte de Dios Padre Todopoderoso.

Ahora bien, por eso mismo, no se podía tergiversar el sentido de la Ley de  Dios. Y hacer eso, de forma que se perjudicase el presente y el futuro espiritual de los más pequeños en la fe era algo muy grave e importante en lo que no se debía caer.


JESÚS,  ayúdanos a no caer en la trampa del Maligno de querer violentar la Ley de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

7 de junio de 2016

Ser sal y ser luz

Martes X del tiempo ordinario

Mt 5,13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”’.

COMENTARIO

Jesús dice, a quien quiere escucharlo, lo que importa para que la vida sea una que sea acorde con la voluntad de Dios. A veces no gusta lo que pone sobre la mesa porque somos egoístas y no queremos hacerle caso. Y así no va…

En realidad, lo que aquí nos dice es lo básico y lo que debemos tener en cuenta si es que queremos que se diga de nosotros que somos discípulos suyos. Es aquello que, digamos, nos sirve para llevar un caminar recto hacia el definitivo Reino de Dios.
Ser sal y ser luz. Cristo quiere que sus discípulos sean sal y sean luz. En realidad, lo que pretende el Hijo de Dios es que seamos fieles a lo que decimos que somos. Por eso necesario que allí donde estemos demos fuerza a la masa y luz para que, quien esté perdido encuentre el camino hacia la vida eterna. Y eso es lo que quiere Cristo de nosotros. 

JESÚS, ayúdanos a ser sal y a ser luz.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de junio de 2016

Bienaventurados seamos

Lunes X del tiempo ordinario

Mt 5,1-12
En aquel tiempo, viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros’.

COMENTARIO
Si hay un texto en los Santos Evangelios que muestre a la perfección la verdad de la voluntad de Dios expresada a través de su Hijo Jesucristo es, sin duda, el que hace constar el momento en el que Jesús proclama lo que supone ser bienaventurado.
Decir algo sobre las Bienaventuranzas supone poner sobre la mesa el sentido exacto del comportamiento de quien quiere mostrar, al menos a Dios, que es hijo del Todopoderoso.
Son bienaventurados aquellos que siguen las conductas, que llevan a su corazón lo que vale la pena y, en fin, quienes tienen por verdad lo dicho, a tal respecto, por Jesús el Cristo. Los que lloran, los que esperan, los que son perseguidos por ser discípulos de Cristo… Y ahí se encierra, para quien quiere entrar, la vida eterna.
 JESÚS, ayúdanos, queremos, a ser bienaventurados.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de junio de 2016

Reconocer la necesidad ajena

Lc 7, 11-17              

“Y sucedió que a continuación se fue a una ciudad llamada Naím, e iban con él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: ‘No llores.’ Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y él dijo: ‘Joven, a ti te digo: Levántate.’  El muerto se incorporó y se puso a hablar, y él = se lo dio a su madre. =  El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: ‘Un gran profeta se ha levantado entre nosotros’, y ‘Dios ha visitado a su pueblo’.  Y lo que se decía de él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina.”

COMENTARIO  

“A continuación”. Nos dice el texto bíblico que Jesús no dejaba de cumplir la misión para la que había sido enviado. Por eso camina por los caminos del mundo transmitiendo la Palabra de Dios y haciendo lo posible para que se entendiese la verdad de la misma.

A Jesús le era muy difícil ver que alguien sufría y no procurar restaurar el corazón de quien estuviese pasando por una mala situación. Sabía, además, que una viuda sin el hijo lo iba a pasar muy mal. Y le devuelve al muerto porque la misericordia era su línea de comportamiento habitual.

Cuando pasa aquello podemos imaginar cómo quedaron los presentes. Tampoco nos extraña, para nada, que la fama de Jesús se extendiera por toda la región. Sabían que había Alguien que había sido enviado por Dios.


JESÚS, ayúdanos a tener esperanza en Ti.



Eleuterio Fernández Guzmán