18 de noviembre de 2022

El celo por su Casa

Lc 19, 45-48


"Jesús al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: 'Está escrito: Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones'.

Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los más importantes del pueblo, buscaban la forma de matarlo. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras."


COMENTARIO

Siempre que este texto del Evangelio de San Lucas sale a la palestra es posible que hay quien se pregunte cómo es posible que el Hijo de Dios se enfadara de aquella manera si era bueno....

Sin duda, y no puede caber ninguna a tal respecto, Jesucristo no es que fuera bueno sino que era el más bueno que haya pisado la Tierra nunca. Lo que pasa es que allí había en juego mucho más que una puntual muestra de enfado. 

Cuando hace eso Jesucristo es porque debía hacer al ver que la Casa de Dios, el Templo, se había convertido en una cueva de ladrones. Y no debe extrañarnos nada que los ladrones y sus jefes quisieran matarlo...

JESÚS,  gracias por dar muestras de saber qué es lo que debías hacer... ¡y hacerlo!

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de noviembre de 2022

No querer conocer a Cristo

Lc 19, 41-44


"Cuando Jesús estuvo cerca de Jerusalén y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, diciendo: '¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.

Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes. Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios'”. 

COMENTARIO

Ciertamente, lo que aquí dice el hijo de Dios es más que terrible. Y es que les habla, a los que entonces le escuchan, de lo que va a ser la destrucción de la Ciudad Santa. Y ya podemos imaginar el espanto que eso debió causar en aquellos que lo escuchaban. 

Alguien podría pensar que aquella reacción de los que aquello iban a llevar a cabo era algo exagerada. Sin embargo, las palabras de Jesucristo muestran bien a las claras lo que pasó pero, más que nada, porqué pasó.

La gran mayoría del pueblo de Israel o, al menos, aquellos que en Jerusalén sabían de la existencia del Enviado de Dios, no quisieron escucharlo y se alejaron de quien Dios había enviado al mundo para que el mundo se salvase. Y por eso pasó lo que pasó,

JESÚS, gracias por poner sobre la mesa todas las cartas de la Verdad. 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de noviembre de 2022

Los talentos, las gracias dadas



Lc 19,11-28

"Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el reino de Dios iba a aparecer de un momento a otro. Les dijo: 'Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: ‘Háganlas producir hasta que yo vuelva’. Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una embajada encargada de decir: ‘No queremos que este sea nuestro rey’. Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: ‘Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más’. ‘Está bien, buen servidor –le respondió–; ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades’. Llegó el segundo y le dijo: ‘Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más’. A él también le dijo: ‘Tú estarás al frente de cinco ciudades’. Llegó el otro y le dijo: ‘Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado’. Él le respondió: ‘Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no deposité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dinero en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con intereses’. Y dijo a los que estaban allí: ‘Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más’. ‘¡Pero, señor –le respondieron–, ya tiene mil!’. Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia”. Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén." 

COMENTARIO

Lo que hace el Hijo de Dios al decirnos esta parábola es que resulta más que importante la relación que tenemos con su Padre, Dios Todopoderoso. Y es que, como suele ser muy habitual, a veces no tenemos en cuenta lo que nos da. 

Aquel hombre dio unos talentos a los que trabajan para él. Querían que rindieran y se enfadó mucho con aquel que no supo hacer rendir lo que le había dado su señor. Y eso es clave para nosotros porque Dios nos entre gracias y dones que muchas veces no hacemos rendir...

Y esto que nos dice Jesucristo es la mar de importante: a quien tenga se le quitará porque hay quien cree que tiene pero, en verdad, no tiene nada de fe o, en todo caso, es falsa. 

JESÚS, gracias por ponernos sobre aviso acerca de lo que tanto debería importarnos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de noviembre de 2022

Entender bien las cosas que pasan

Lc 19, 1-10


"Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: 'Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa'. Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.

Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: 'Se ha ido a alojar en casa de un pecador'. Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: 'Señor, yo doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le doy cuatro veces más'. Y Jesús le dijo: 'Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido'”. 


COMENTARIO

Algunos de los que habían visto lo que había sucedido entre Zaqueo y el Hijo de Dios se rasgaron las vestiduras porque no les parecía nada bien que un Maestro y alguien a quien muchos seguían diese mal ejemplo yendo a casa de un pecador. Y es que a Zaqueo lo consideraban un pecador. Pero no por que pudiera robar en su trabajo sino porque era recaudador de impuestos para el pueblo opresor del judío, a saber, el romano.

Jesucristo, sin embargo, entendía aquello de una forma distinta donde el amor y la misericordia contaban más que las extrañas concepciones que, sobre el pecador, algunos tenían. 

Es cierto lo que dice Cristo: vino y ha venido a salvar lo que está perdido pues lo que está salvado, claro, no necesita salvación. 

JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas. 


Eleuterio Fernández Guzmán

14 de noviembre de 2022

Ver, querer ver y saber ver



Lc 18,35-43

“En aquel tiempo, sucedió que, al acercarse Jesús a Jericó, estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello. Le informaron que pasaba Jesús el Nazareno y empezó a gritar, diciendo: ‘¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!’. Los que iban delante le increpaban para que se callara, pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’. Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: ‘¿Qué quieres que te haga?’. Él dijo: ‘¡Señor, que vea!’. Jesús le dijo: ‘Ve. Tu fe te ha salvado. Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.””

COMENTARIO

 

Aquel ciego sabía que sólo quien fuera el Enviado de Dios podía sacarlo de la situación en la que estaba. Apartado de la sociedad, pobre y necesitado de pedir limosna para vivir sólo algo milagroso podía solventar aquella situación.

 

Muchos de los que acompañaban a Jesús no tenían mucha misericordia. Y es que cuando aquel hombre se puso a gritar llamando a Jesús Hijo de David le dijeron que se callara. Pero él tenía fe y confianza en aquel Maestro de la Ley.

 

Y Jesús, que no podía dejar de darse cuenta (sordo no era) que alguien le llamada Hijo de David y que pedía su ayuda, sabe que tiene fe y que cree que es Él el Enviado de Dios. Y lo cura, lo saca de aquella situación de postración en la que se encontraba. No nos extraña, por tanto, que todos alabaran a Dios viendo aquello que había sucedido.

 

JESÚS, ayúdanos a tener la fe de aquel ciego.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de noviembre de 2022

Esperemos que Cristo encuentre fe

Lc 18, 1-8


"Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse: 'En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'.

Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'.

Y el Señor dijo: 'Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a Él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.

Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?'” 

COMENTARIO

Los principios de actuación de Dios con su criatura humana creemos todos que los conocemos y, por eso, no nos extraña que, de vez en cuando, su Hijo nos los recuerde oportunamente para que no se nos olviden. 

Dios es justo. Eso lo sabemos pero muchas veces da la impresión de que no sabemos lo que eso significa. Y significa que tiene en cuenta, sí, todos nuestros aciertos pero también ha de tener en cuenta todos nuestros errores, todos nuestros pecados...

Dice, por eso mismo, Jesucristo si cuando Él vuelva en su Parusía encontrará fe sobre la tierra. Y nosotros nos corresponde que así como, por cierto, nos conviene más que más. 


JESÚS,  gracias por estas palabras que tanto sanan nuestro corazón. 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de noviembre de 2022

Conocer el Reino de Dios

Lc 17, 20-25


"Los fariseos le preguntaron a Jesús cuándo llegará el Reino de Dios. Él les respondió: 'El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes'.

Jesús dijo después a sus discípulos: 'Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: 'Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día. Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación'”. 

COMENTARIO 

Aquellos que no querían mucho ni bien al Hijo de Dios siempre le planteaban preguntas para ver si podían confundirlo y poder, así, criticarlo y denunciarlo. Y ahora le preguntan por el Reino de Dios en la ignorancia, al parecer, que había venido al mundo con la llegada de Su Hijo. 

Jesucristo era consciente de que muchos iban a suplantarle y que iban a proclamar el Reino de Dios en el sentido de que ya había llegado al mundo. Y advertía así a los que le escuchaban, sus Apóstoles de que tuvieran cuidado con eso porque podían ser engañados. 

Advierte, de todas formas, el Hijo de Dios, de las señales que se verán en el mundo cuando vuelva, pensamos, en su Parusía. Pero bien sabía que el mundo mucho iba a sufrir, va a sufrir y sufrirá antes de que eso suceda. 


JESÚS, gracias por advertirnos de lo que ha de venir. 


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de noviembre de 2022

Ver y no entender

Lc 2, 13-22


"Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: 'Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado'. Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu Casa me devorará.

Los judíos entonces le replicaron diciéndole: 'Qué señal nos muestras para obrar así?'. Jesús les respondió: 'Destruid este templo y en tres días lo levantaré'. Los judíos le contestaron: 'Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?'. Pero Él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús."


COMENTARIO

Ciertamente, el texto del Evangelio de San Lucas que nos ofrece el Calendario Litúrgico de hoy muestra hasta dónde se puede llegar si no es capaz de entender a Dios mismo y, así, a su Hijo Jesucristo. 

Cuando Jesucristo muestra un enfado tan grande como para echar a los que están negociando, casi o si casi, con la fe, lo hace porque, en efecto, el celo que tiene por la Casa de su Padre le devora el corazón y sabe que otra cosa no puede hacer. 

En realidad, es cierto que nosotros sabemos lo que pasó, precisamente, en 3 días tras la muerte del Hijo de Dios y estamos seguros que eso era a lo que se refería cuando les dijo lo de la destrucción del Templo. De todas formas, aquellos que le escuchaban, algunos de aquellos, eran más que reacios a tener en cuenta sus palabras...


JESÚS, gracias por comportarte como debías comportarte en un lugar tan santo como el Templo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de noviembre de 2022

De verdad somos siervos inútiles

Lc 17, 1-7


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando éste regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'? ¿No le dirá más bien: Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?

Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: “Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber`'”. 

COMENTARIO 

Es verdad que cuando el Hijo de Dios dice esto que dice y que recoge el Evangelio de San Lucas podemos pensar que está exagerando porque quiere que, en general, hagamos lo que debemos hacer y comprendamos lo que somos.

Nosotros debemos servir porque, en el fondo, somos servidores si somos capaces de comprender que en el mundo debemos hacer lo que Dios quiere lo que es mejor para nosotros.

De todas formas, no es poco decir que somos simples servidores porque, en verdad, lo somos. El caso es que comprendamos que lo somos. 

JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de noviembre de 2022

Aumentar nuestra fe

Lc 17, 1-6

“1 Dijo a sus discípulos: ‘Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! 2 Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. 3 Cuidaos de vosotros mismos. Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. 4 Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, le perdonarás.’ 5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe.’ 6 El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: ‘Arráncate y plántate en el mar’, y os habría obedecido.’”

 

COMENTARIO

Jesús sabe, perfectamente, que la naturaleza de sus hermanos los hombres es pecadora y es fácil que se produzcan escándalos. Sin embargo aquellos que los producen deberían tener mucho cuidado porque Dios los ve y se lo tendrá en cuenta a la hora del Juicio Particular.

A pesar de tal comportamiento, el Hijo de Dios predica la misericordia y el perdón. Por eso hay que perdonar, como ya diría en otra ocasión, no siete sino setenta veces siete. Y tal era la forma de actuar de los discípulos de Cristo.

Por eso, por aquellas palabras y otras muchas, los apóstoles querían que su fe se viese aumentada. Pero Cristo, que los conoce perfectamente, sabe que no tiene mucha. Por eso les dice que si tuvieran tan poca como tamaño tiene un grano de mostaza (que es muy pequeña) harían grandes cosas. Pero no las hacen…

JESÚS, ayúdanos a tener fe, al menos, como un grano de mostaza.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 


5 de noviembre de 2022

No servir a dos señores

Lc 16, 9-15


"Jesús decía a sus discípulos:

'Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los recibirán en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero'.

Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús. Él les dijo: 'Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres resulta despreciable para Dios'” 

COMENTARIO

El Hijo de  Dios, en este texto del Evangelio de San Lucas, nos advierte de dos cosas en las que fácilmente podemos caer. Y es que su interés es que nos salvemos y por eso nos dice lo que es importante para nosotros.

En realidad, la base de nuestro actuación ha de estar relacionada con lo que hacemos. Y debemos hacer todo, desde lo más pequeño, así como Dios quiere que lo hagamos. Y es que, como dice Cristo, si no somos fieles en lo pequeño ha de ser difícil que lo seamos en lo de más importancia...

Y otra cosa crucial: no debemos intentar servir a dos señores. Y menos aún si uno de ellos de Dios mismo. Y es que no será difícil que tratemos de hacer eso con quien no lo sea y, de paso, intentemos servir al Todopoderoso. Y es que eso no será fácil y, es más seguro que no es posible...

JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de qué es lo que debe importarnos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de noviembre de 2022

La humildad necesaria y la inocencia

Lc 16, 1-8


"Jesús decía a sus discípulos:

Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.

El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'

Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?' 'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.

Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?' 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.'"

COMENTARIO

Ciertamente, el texto del Evangelio de San Lucas que el Calendario Litúrgico nos reserva para hoy tiene que ver, eso creemos nosotros, con cómo somos o, en fin, cómo debemos ser los hijos de Dios y los discípulos de Jesucristo.

Lo de arriba lo decimos porque dice el Hijo de Dios que los hijos del mundo son más astutos que los hijos de la luz. Y ha de querer decir que las características que deben tener los segundos son la humildad y la inocencia. 

Es cierto y verdad que muchas veces los que son del mundo van a engañar a los hijos de la luz pues para eso son más astutos en su trato. Sin embargo, nosotros sabemos que, al fin y a la postre, saldremos vencedores de esta simpar lucha espiritual. 


JESÚS, gracias por advertirnos acerca de cómo debemos ser. 

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de noviembre de 2022

Convertirse es importante para Cristo


Lc 15, 1-10

"Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo, pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: 'Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos'. Jesús les dijo entonces esta parábola: 'Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: 'Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido'.

Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse'.

Y les dijo también: 'Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: 'Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido'.

Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte'”. 

COMENTARIO 

Es cierto que el Hijo de Dios tiene que insistir muchas veces en algo que debería ser claro para todos sus discípulos: tenemos que salvarnos y, para eso, algo debemos hacer. Y eso es lo que dice en algunas ocasiones y, ahora mismo, en este texto del Evangelio de San Lucas. 

Es verdad que en el Cielo debe haber mucha alegría y mucho gozo cuando alguien que era pecador se ha llegado a convertir pues es Voluntad de Dios que eso sea así. Y es por eso que Jesucristo aquí mismo e insiste en lo que dice en otras ocasiones. 

Es verdad, también, que algo debemos hacer nosotros. Y por eso nos habla del pastor que sale a buscar a la oveja perdida y de la mujer que insiste en buscar la moneda perdida. Y eso es lo que debemos hacer nosotros: insistir en nuestra salvación.


JESÚS, gracias por darnos pistas acerca de nuestra salvación. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de noviembre de 2022

Camino, Verdad y Vida… eterna


Jn 14, 1-16

 

“1 ‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. 3 Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. 4 Y adonde yo voy sabéis el camino.’ 5 Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ 6 Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.”

 

COMENTARIO

 

Lo que dice Cristo en este texto del Evangelio de San Juan es crucial y esencial para nuestra fe. Y es que nos dice, por ejemplo, que no debemos estar turbados. Lo que debemos hacer es creer en Dios y en su voluntad de cara a nosotros que es puramente misericordiosa.

 

La misericordia de Dios se manifiesta en su Hijo Jesucristo. Y es que nuestro hermano, el Emmanuel, se fue al Cielo a prepararnos un lugar para cuando vayamos junto a Él. Es más, será el mismo Cristo cuando, en su Parusía, nos lleve al Definitivo Reino de Dios.

 

Tomás, que bien ganado tenía el apellido de incrédulo, ese el que no sabe. Por eso Cristo se ve en la obligación de decir las tres cosas más importantes que debemos saber: el Hijo de Dios es el camino, es la Verdad y es la Vida… por demás, eterna.

 

JESÚS, ayúdanos a creer en que eres la Verdad, que eres la Vida y que eres el Camino para la que es eterna.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

1 de noviembre de 2022

Los bienaventurados


Mt 5,1-12a

 

En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: ‘Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús tuvo que decir, en una ocasión, que no había venido a abolir la Ley de Dios sino a darle cumplimiento. Y eso es lo que hace cuando, subido en un promontorio, proclama las Bienaventuranzas, no dichas para sustituir a los Mandamientos sino para darles, en efecto, cumplimiento.

 

Cada uno de los “preceptos” que aquí indica Jesús lo son para que sepamos a qué atenernos acerca de lo que es verdaderamente para un discípulo de Cristo. Centran, por así decirlo, nuestra fe  y la hacen efectiva, con relación a Dios Padre Todopoderoso.

 

Jesús termina las mismas con una gran verdad que ha sido comprobada a lo largo de los siglos: debemos sentirnos bienaventurados si somos perseguidos por Él. Ahí está el centro de nuestra fe: ser perseguidos por Cristo.

 

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a atender a las bienaventuranzas en nuestra vida ordinaria.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de octubre de 2022

Zaqueo se salvó


Lc 19, 1-10



“1 Habiendo entrado en Jericó, atravesaba la ciudad. 2 Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. 3 Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. 4 Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. 5 Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: ‘Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.’ 6 Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. 7 Al verlo, todos murmuraban diciendo: ‘Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.’ 8 Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: ‘Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo. 9 Jesús le dijo: ‘Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abraham, 10 pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.’”



COMENTARIO

 

Es seguro que muchos tenían a Zaqueo por uno de los peores pecadores porque trabajaba cobrando impuestos al pueblo elegido por Dios y lo hacía, nada más y nada menos, que para el invasor romano.

 

Zaqueo, de todas formas, tenía intención de conocer al Maestro porque debía haber escuchado acerca de su capacidad de perdón y misericordia. Y hace todo lo posible para verlo.

 

El Hijo de Dios sabe que Zaqueo lo está pasando mal porque no quiere, en el fondo, hacer lo que hace. Por eso sabe que aquella intención del recaudador de impuesto le ha supuesto la salvación.

 

 

JESÚS,  gracias por haber salvado a Zaqueo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de octubre de 2022

Los eligió Cristo; fue Cristo quien escogió

Lc 6, 12-19


"Jesús se retiró a la montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípulos y una muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse sanar de sus enfermedades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban sanos; y toda la gente quería tocarlo, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos."

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios se retira a la montaña nosotros pensamos que lo hace para estar, primero, más tranquilo pero, seguro, para estar más cerca de su Padre, Dios Todopoderoso. Y lo hace para orar o, lo que es lo mismo, para buscar respuesta a su pregunta de a quién ha de escoger para ser Apóstol suyo. 

Sabemos más que de sobra los nombres de aquellos hombres que escogió para que fueran, por decirlo así, discípulos privilegiados. Y le iban a acompañar, le acompañaron todos los años que estuvo predicando la Buena Noticia de que el Reino de Dios había sido implantado en el mundo. 

Sabía la gente que de Jesucristo salía una fuerza que, nada más y nada menos, sanaba a los enfermos. Y es que el poder de Dios era, claro, total sobre las enfermedades. Y desde entonces, que allí había alguien más que un Maestro...


JESÚS, gracias por haber sabido escoger a los Doce. 


Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2022

Un aviso más que cierto

Lc 13, 31-35


"Jesucristo según san Lucas.

En ese momento se acercaron algunos fariseos que le dijeron: 'Aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte'

El les respondió: 'Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado. Pero debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta muera fuera de Jerusalén.

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! Por eso, a ustedes la casa les quedará vacía. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!'" 

COMENTARIO

No podemos decir que esté mal que hubiera quien quisiera avisar al Hijo de Dios de que Herodes lo que quería matar. Y es que era un secreto a voces que eso era lo que algunos poderosos de Israel querían hacer con el Enviado de Dios al mundo. 

El caso es que Jesucristo siente mucho que hubiera mucho de entre su pueblo que no lo quisiera para nada. Tampoco se extraña de eso porque todo, además, estaba escrito y se debía cumplir palabra por palabra. 

En realidad, nosotros dudamos de que Cristo fuera un profeta porque los tales son, digamos, "tomados" por Dios para cumplir una misión y Cristo era Dios hecho hombre. Hablaba así para que le entendieran todos...

JESÚS,  gracias por cumplir, hasta las últimas consecuencias, tu misión. 

Eleuterio Fernández Guzmán