31 de octubre de 2015

Ser los últimos


Sábado XXX del tiempo ordinario
Lc 14,1.7-11

Un sábado, sucedió que, habiendo ido Jesús a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: ‘Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba’. Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado’”.

COMENTARIO

Lo que queremos

Humanamente no es nada extraño que muchos del tiempo de Jesús quisieran los primeros puestos. Es una forma muy humana de comportarse y eso le hace ver a Jesús que tenía una oportunidad para enseñar algo muy importante.

Lo que debemos querer

Los hijos de Dios, aunque vean lo que muchos hacen, no deben comportarse como lo hacen muchos. En realidad, hay que hacer más bien lo contrario: buscar ser los últimos para ser los primeros donde verdaderamente importa: en el Cielo.

Lo que Dios quiere

Dios mira a sus hijos con misericordia. Sabe que somos débiles y que solemos caer en las tentaciones del Maligno. Una de ellas es la de sobresalir por sobre los demás. Y eso no lo puede ver bien quien prefiere para nosotros la humildad y el corazón tierno.

JESÚS,  ayúdanos a no querer ser los primeros.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de octubre de 2015

El verdadero sentido de la Ley de Dios

Viernes XXX del tiempo ordinario

Lc 14,1-6

Un sábado, Jesús fue a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando. Había allí, delante de Él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: ‘¿Es lícito curar en sábado, o no?’. Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: ‘¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?’. Y no pudieron replicar a esto.

COMENTARIO

Al parecer, para el ser humano de la época de Jesús, para el judío entendido en la “Ley” de Dios, había cosas que se podían hacer en sábado y otras que no. Pero lo que parece es que algunas son demasiado de la conveniencia de quien así actúa.

Pero Jesús sabe que no es el hombre no está hecho para el sábado sino, en todo caso, el sábado está hecho para el hombre. Pero, sobre todo, se ha de tener en cuenta algo que es muy importante y que muchas veces olvidaban aquellos que le criticaban.

La misericordia no podía ser olvidada. Por eso Jesús se molesta porque haya personas que se preocupen tanto porque ha curado a una persona necesitada de curación precisamente en sábado. Sin embargo, ellos sí hacían otras cosas propias de su conveniencia.


JESÚS, ayúdanos a comprender perfectamente el sentido de la Ley de Dios.

  

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de octubre de 2015

Ser, siempre, de Cristo

Jueves XXX del tiempo ordinario
Lc 13,31-35

En aquel tiempo, algunos fariseos se acercaron a Jesús y le dijeron: ‘Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte’. Y Él les dijo: ‘Id a decir a ese zorro: ‘Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén’. 

'¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!’”.

COMENTARIO

Este texto del evangelio de san Lucas muestra a un Jesús triste. Y es que se entristece el Hijo de Dios porque sabe lo que están pensando muchos acerca de su predicación de aquello que lleva haciendo a lo largo de los caminos.

Jesús sabe que Herodes lo quería ver. Lo quería hacer por curiosidad pero, más que nada, porque quería terminar con aquel del que decían que era Rey. Pero Jesús no se aleja de tal persona sino que sigue con su predicación y su labor.

Pero Jesús está triste. Sabe que está llevando a cabo una misión de la que muchos huyen. Aunque haya quien le sigue también hay quien quiere acabar con su vida. Por eso les pone sobre el aviso de lo que va a pasar a lo largo de su vida y, luego, de su muerte.


JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de octubre de 2015

Y los escogió




Lc 6,12-19

En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en oración con Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor. 


Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de Él una fuerza que sanaba a todos.



COMENTARIO

Jesús, para continuar con la misión que tenía encomendada por Dios su Padre sabía que debía escoger a algunos de entre sus discípulos para que dieran continuación a tal labor. Y los escoge.

Jesús podía haber escogido, seguramente, a muchos de los considerados poderosos. Alguno podía ser su discípulo. Pero, sin embargo, escoge entre personas sencillas (casi todos pescadores) porque sabía que en aquella sencillez podía sembrar la semilla del Reino de Dios.

La fama de santidad de Jesús se había transmitido de boca en boca. Por eso, 
incluso en aquellos momentos primeros de su predicación había muchos que lo buscaban. Querían ser sanados de dolencias físicas pero iban a conocer algo que estaba más allá de las mismas: a Dios mismo hecho hombre.


JESÚS, ayúdanos a ser apóstoles tuyos.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de octubre de 2015

Pequeños granos de mostaza y algo de levadura


Martes XXX del tiempo Ordinario

Lc 13,18-21

En aquel tiempo, Jesús decía: ‘¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su jardín, y creció hasta hacerse árbol, y las aves del cielo anidaron en sus ramas’. Dijo también: ‘¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo’”.

COMENTARIO

A Jesús le gusta mucho hablar del Reino de  Dios, hablar de Dios mismo. Le gusta porque es su Padre y porque quiere que todo ser humano alcance las praderas del definitivo Reino de Dios.

La fe no es algo físicamente grande. En realidad es como la pequeña semilla a la que hace referencia Jesús. Es muy pequeña porque cuando entra en el corazón del hombre apenas puede llegar a contar. Sin embargo, con un trato bueno de la fe puede llegar a crecer tanto que se salga del corazón del hombre y llegue a su prójimo.

Pero también la fe es como la levadura. La misma es un pequeño polvo, casi nada. Sin embargo, cuando entra en contacto con la harina llega a ser mucho. Y así llega a ser la fe de quien es discípulo de Cristo: en contacto con el prójimo puede llegar a ser mucho.


JESÚS, ayúdanos a ser semilla y levadura en el corazón del prójimo.



Eleuterio Fernández Guzmán

26 de octubre de 2015

Lo es la misecordia

Lunes XXX del tiempo ordinario

Lc 13,10-17

En aquel tiempo, estaba Jesús un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: ‘Mujer, quedas libre de tu enfermedad’. Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios. 

Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: ‘Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado’. Le replicó el Señor: ‘¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abraham, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?’. Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban confundidos, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.”

COMENTARIO

Los que perseguían a Jesús buscaban ocasiones para ponerlo a los pies de los caballos. Por eso cuando aquella mujer puede verse curada por el Hijo de Dios lo único que les preocupa es si la cura en sábado.

Aquella mujer estaba muy necesitada de ayuda. No podía erguirse y eso, lógicamente, le produciría graves consecuencias físicas y, también, materiales a la hora, por ejemplo, de ejercer alguna profesión.

A Jesús le debió molestar la actitud de los que no entendían lo importante que es la misericordia de Dios. Es más, no podía entender cómo era posible que aquellas personas que hacían cosas en sábado no eran capaces de entender que las necesidades aquellas eran más que importantes y se debía prestar la atención adecuada.

JESÚS,  ayúdanos a tener en cuenta las necesidades ajenas.


Eleuterio Fernández Guzmán

25 de octubre de 2015

Debemos querer ver



Mc 10, 46-52

“Llegan a Jericó. Y cuando salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran muchedumbre, el hijo de Timeo (Bartimeo), un mendigo ciego, estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que era Jesús de Nazaret, se puso a gritar: ‘¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!’ Muchos le increpaban para que se callara. Pero él gritaba mucho más: ‘¡Hijo de David, ten compasión de mí!’ Jesús se detuvo y dijo: ‘Llamadle.’ Llaman al ciego, diciéndole: ‘¡Animo, levántate! Te llama.’ Y él, arrojando su manto, dio un brinco y vino donde Jesús. Jesús, dirigiéndose a él, le dijo: ‘¿Qué quieres que te haga?’ El ciego le dijo: ‘Rabbuní, ¡que vea!’ Jesús le dijo: ‘Vete, tu fe te ha salvado.’ Y al instante, recobró la vista y le seguía por el camino.”

COMENTARIO

Había muchos que conocían lo que habían hecho Jesús a lo largo del tiempo en el que había enseñado. Por eso Timeo, ciego de Jericó, le pide que le ayude. Y lo hace a gritos porque sabe que es la única persona que puede hacerlo.

Timeo creía en Jesús. Por eso no cesa de llamarlo. Muchos, a su alrededor, le dicen que se calle porque creían que iba a molestar al Maestro. Sin embargo, al parecer, no conocían aquello de la misericordia de Dios y que no se para ante nada.

Timeo le pide ver. Y Jesús, que sabe que tiene fe y que cree en Él, lo cura. No extraña que una persona que no había podido ver, seguramente, en toda su vida, ante aquel hecho maravilloso y prodigioso, siguiera a su benefactor. Era puro agradecimiento por haber sido un bien nacido.


JESÚS,  ayúdanos a ver.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de octubre de 2015

Perseverantes en la fe

Sábado XXIX del tiempo ordinario

Lc 13,1-9

En aquel tiempo, llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ‘¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.

Les dijo esta parábola: ‘Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’. Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas’”.

COMENTARIO

En tiempos de Jesús el pueblo elegido tenía una concepción equivocada de la desgracia humana. Creía que las desgracias, fueran las que fueran, tenían que ver con el estado espiritual del hombre. Pero Jesús sabía que eso no era así.

Lo que dice Cristo es que debemos cambiar el corazón. Sólo siendo capaces de cambiar el corazón seremos capaces de conocer la verdadera voluntad de Dios y evitaremos interpretaciones tan equivocadas de la misma.

Debemos, de todas formas, tener paciencia. El caso es que sólo quien la tiene es capaz, perseverando, de alcanzar el Amor de Dios Padre Todopoderoso. Y es que no se puede pretender hacerlo siendo poco constante en la oración.


JESÚS,  ayúdanos a ser perseverantes de la fe.


Eleuterio Fernández Guzmán

23 de octubre de 2015

Nos conviene estar preparados

Viernes XXIX del tiempo ordinario

Lc 12,54-59

En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.

COMENTARIO

Cuando Jesús habla lo hace para personas que, siendo religiosas, les supone un conocimiento, al menos, elemental de las Escrituras Santas que entonces tenía el pueblo judío.

Por desgracia, parece que no todos están al cabo de la calle ni de lo que está pasando en tal momento ni, sobre todo, de lo que tiene que pasar según estaba escrito. Y Jesús procura abrirles los ojos.

Cuando llegue el tiempo de ser llamado ante Dios debían estar preparados. Y Jesús lo dice con toda claridad: el juez, Dios mismo, puede enviarte a las tinieblas si antes no has arreglado tus “desarreglos” espirituales.


JESÚS,  ayúdanos a estar preparados cuando seamos llamados por el Padre.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de octubre de 2015

Estar del lado de Cristo

Jueves XXIX del tiempo ordinario

Lc 12,49-53

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra’”.

COMENTARIO

Lo que había venido a hacer Jesucristo al mundo era algo que no todo el mundo iba a comprender. Es más, había muchos a los que no les convenía comprenderlo porque supondría tener que cambiar demasiado.

En realidad, Dios había enviado a su Hijo a que incendiara el mundo. Eso, exactamente, quería decir que había mucho que debía ser quemado para ser purificado: las intenciones, acusaciones, odios… Por eso la labor de Jesús fue tan dura: debía hacer mucho en poco tiempo.

Lo que dice Jesús es verdaderamente terrible. Y es que dentro de las propias familias también iba a haber división. Y eso no es nada de extrañar porque unos estarían a su favor, seguirían sus indicaciones y otros lo estarían en contra.


JESÚS, ayúdanos a estar siempre a tu lado y de tu parte.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de octubre de 2015

Estar preparados

Miércoles XXIX del tiempo ordinario

Lc 12,39-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre’. 
Dijo Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?’. Respondió el Señor: ‘¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: ‘Mi señor tarda en venir’, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. 

‘Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más’.


COMENTARIO

Jesús sigue dando a entender qué es lo que debemos hacer al respecto de nuestra salvación eterna. Y debemos estar preparados porque no sabemos cuándo seremos llamados por Dios Padre.

Podemos optar por dos formas de actuar: no estar preparados para cuando seamos llamados. Eso querrá decir, sobre todo, que no habremos llevado una vida acorde con la voluntad de Dios porque es la única manera de comportarse.

Pero podemos optar por seguir la voluntad de Dios. Tendremos, entonces el corazón tierno y echaremos una mano allí donde sea necesaria ser echada. Dios, entonces, verá que somos fieles hijos suyos y nos dará un regalo grande: la vida eterna.


JESÚS, ayúdanos a llevar una vida acorde con tu voluntad.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de octubre de 2015

Cuando Cristo vuelva debemos estar preparados

Martes XXIX del tiempo ordinario

Lc 12,35-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos!’”.


COMENTARIO

A lo largo del tiempo que estuvo predicando el Hijo de Dios sabía que había algo que debía transmitir y que debía enseñar: era importante saber que el destino del ser humano tiene todo que ver con la vida eterna.

Jesús pone un ejemplo sencillo. Quien sirve a alguien ha de estar preparado para cuando su señor vuelva a casa. Si lo está no será él quien sirva sino que el propio señor, dándose cuenta la voluntad de su siervo, quien le sirva.

Eso quiere Jesús que hagamos al respecto de nuestra vida espiritual y, así, material. Y es que quiere que estemos preparados para cuando vuelva en su Parusía. No sabemos cuándo ha de ser y, por eso mismo, siempre debemos estar alerta ante las asechanzas del Enemigo.


JESÚS, ayúdanos a estar preparados para cuando vuelvas.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de octubre de 2015

Lo que verdaderamente importa

Lunes XXIX del tiempo ordinario

Lc 12,13-21

En aquel tiempo, uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo’. Él le respondió: ‘¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’. Y les dijo: ‘Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes’.
Les dijo una parábola: ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’. Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea’. Pero Dios le dijo: ‘¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’. Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios’”.


COMENTARIO

La codicia humana es un grave pecado. No lo es porque suponga que una persona tenga más bienes que otra (lo cual es natural que así sea en muchas circunstancias) sino por lo que supone de desviación de la voluntad de Dios de ser misericordioso.

Jesús les dice una parábola. Como muchas otras veces encierra, lleva implícita, una lección que debería ser aprendida por todo aquel que quiera alcanzar la vida eterna.

Aquel hombre no era pecador por querer tener más. Si era producto de su trabajo no era extraño que así fuese. Lo era porque quería, en primer lugar, controlar su vida no siendo suya; en segundo lugar porque quería, una vez acaparados los bienes gozar y no tener en cuenta a los necesitados.



JESÚS,  ayúdanos a tener en cuenta la verdad de Dios. 


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de octubre de 2015

Servir es la clave de la vida eterna


Mc 10, 35-45

“Se acercan a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen: ‘Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos.’ El les dijo: ¿Qué queréis que os conceda?’ Ellos le respondieron: ‘Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda.’ Jesús les dijo: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?’ Ellos le dijeron: ‘Sí, podemos.’ Jesús les dijo: ‘La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo conque yo voy a ser bautizado; pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado.’ Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan. Jesús, llamándoles, les dice: ‘Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores  absolutos y sus grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.’”


COMENTARIO

No era raro que aquellos que seguían a Jesús más de cerca quisieran, humanamente, obtener más de aquel seguimiento. Y los Zebedeos no eran una excepción. Ellos quieren lo mejor y así se lo dicen a Jesús. No tienen duda alguna.

Jesús, sin embargo, sabe que ellos van a sufrir no tanto como sufrirá él mismo pero también beberán el cáliz como el suyo. Pero hay algo que ni siquiera el Hijo de Dios puede determinar: dónde estará cada uno de ellos en el Cielo. Eso es cosa del Padre y así se lo hace saber.

Y ahora la clave de la vida eterna: servicio. Jesús les dice, nos dice, que han de servir al prójimo, ser el último de entre ellos. Y eso, siendo muy difícil de llevar a cabo es lo que Jesús quiere hacerles ver que es lo esencial. Darse al prójimo por y con amor es la clave de todo el futuro nuestro, más allá de este mundo.


JESÚS, ayúdanos a ser servidores de nuestro prójimo.


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de octubre de 2015

Ponerse del lado de Cristo

Sábado XXVIII del tiempo ordinario


Lc 12,8-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.

‘Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir”.

COMENTARIO

Saber lo que nos conviene

Jesús, que vino al mundo a salvar al mundo, conoce perfectamente qué es lo que el hombre, el ser humano, debe hacer para salvarse. Y por eso pasa su vida llamada pública diciéndolo de muchas formas. Y nos conviene tener a Cristo por hermano y por Dios y no negar tan gran verdad.

Saber lo que no nos conviene

Hay, sin embargo, algo que nunca debemos hacer si sabemos lo que nos conviene: tener a Cristo no por hermano e Hijo de Dios, Dios mismo hecho hombre, sino por un hombre bueno pero nada más. Eso es actuar directamente contra el Creador y eso no lo puede tomar a bien el Todopoderoso.

Dejarlo todo en manos del Espíritu Santo

De sobra sabía Jesús que sus discípulos iban a ser perseguidos como lo estaba siendo Él. Sin embargo, entonces, nada debería preocuparlos porque sería el Espíritu Santo, que enviaría al subir a la Casa del Padre, quien hablaría por ellos.


JESÚS, ayúdanos a tener siempre en cuenta la voluntad de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

16 de octubre de 2015

Matar el alma

 Viernes XXVIII del tiempo ordinario

Lc 12,1-7
En aquel tiempo, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, Jesús se puso a decir primeramente a sus discípulos: ‘Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad, será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas, será proclamado desde los terrados. Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése. ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos’”.

COMENTARIO

Jesús sabe qué es lo importante para sus hermanos los hombres. Tiene por verdad, al serlo, que las cosas mundanas tienen poco que ver con la salvación eterna. Tampoco tienen que ver aquellas doctrinas equivocadas que muchos propagaban.

Dios, que todo lo conoce, lo conoce todo. Y eso, que es propio de Cristo mismo, ha de estar al alcance de todos. Por eso el Hijo de Dios advierte de que todo se conoce por parte del Creador y que no podemos esconder nada.

Sin embargo, hay algo muy importante que no debemos olvidar: lo que debemos cuidar es el alma de cara a la eternidad. Es decir, no debemos temer porque se mate nuestro cuerpo sino porque se mate nuestra alma y se eche al Infierno. Eso sí lo debemos temer.


JESÚS, ayúdanos a huir de aquellos que matan el alma o quieren matarla.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de octubre de 2015

La verdad de Dios


Jueves XXVIII del tiempo ordinario

Lc 11,47-54

En aquel tiempo, el Señor dijo: ‘¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulcros. Por eso dijo la Sabiduría de Dios: ‘Les enviaré profetas y apóstoles, y a algunos los matarán y perseguirán’, para que se pidan cuentas a esta generación de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación. ¡Ay de vosotros, los legistas, que os habéis llevado la llave de la ciencia! No entrasteis vosotros, y a los que están entrando se lo habéis impedido’.

Y cuando salió de allí, comenzaron los escribas y fariseos a acosarle implacablemente y hacerle hablar de muchas cosas, buscando, con insidias, cazar alguna palabra de su boca.”


COMENTARIO

Los que perseguían a Jesús a lo mejor no comprendían que aquel Maestro era algo más que un Maestro que enseñaba con su predicación. Por eso tratan de buscar que caiga en alguna de sus trampas dialécticas.

Jesús, sin embargo, los conoce perfectamente. Los padres de aquellos que ahora le acosan mataron a los enviados por Dios a comunicarles que iban por mal camino. Y lo hicieron, precisamente, porque no les gustaba nada de nada que nadie les pusiera la cara de color rojo por la vergüenza de revelar la verdad.

Aquello era una prueba que Dios Padre puso a los antepasados de los que ahora persiguen a Jesús. Les envió profetas para ver qué hacían con ellos aun sabiendo que, a lo mejor, no actuaban como debían. Por eso no extraña nada que algunos, poderosos, quisieran perseguirlo.


JESÚS, ayúdanos a respetar la voluntad de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de octubre de 2015

Comprende la Ley de Dios


 Miércoles XXVIII del tiempo ordinario

Lc 11,42-46

En aquel tiempo, el Señor dijo: ‘¡Ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!’. Uno de los legistas le respondió: ‘¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!’. Pero Él dijo: ‘¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!’”.

COMENTARIO

Una cosa es lo que se aparenta ser y otra muy distinta lo que se es. Y eso Jesús lo reconocía enseguida. Conocedor de los corazones de sus hermanos los hombres sabía lo que, en verdad, era cada uno de ellos. Y eso pasa con los fariseos, con muchos fariseos.

Aquellos que actúan en interés de lo que está escrito en la ley de los hombres pero no tienen en cuenta las necesidades de aquellos que tienen, digamos, bajo su cargo (aunque sea espiritual) o hacen no de acuerdo con la voluntad de Dios.

Pero también los hay que, so capa de querer aplicar la Ley de Dios, hacen que su prójimo soporte graves cargas sin tener que soportarlas según la voluntad del Creador. Y a estos también Jesús tiene algo que decirles que no les va a gustar nada de nada. Y, en efecto, nada les gustó.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Ley de Dios en su correcto sentido.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de octubre de 2015

No ser hipócritas


Lucas 11, 37-41

“Mientras hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: ‘¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior?  Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros.’”

COMENTARIO

Era normal que, llevados por la fama que había ido adquiriendo aquel Maestro de Nazaret llamado Jesús, muchos poderosos quisiesen que estuviera en su mesa. Y lo invitaban (seguramente muchas más veces de las que conocemos por los Evangelios) a comer.

Pero Jesús no pierde ocasión para enseñar. Y aquella oración era idónea para decirle a los que le habían invitado que una cosa es creer que se tiene mucha y otra muy distinta tenerla. Por eso los critica tan gravemente.

Lo que Jesús les dice es que deben tener en cuenta lo que nace de su corazón. No vale nada ante Dios querer aparentar que, exteriormente se sigue su Ley pero, a la hora de la verdad, la maldad habita en los corazones.


JESÚS, ayúdanos a no ser hipócritas.



Eleuterio Fernández Guzmán

12 de octubre de 2015

Tener fe en Cristo



Lunes XXVIII del tiempo ordinario

Lc 11,29-32

En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente alrededor de Jesús, Él comenzó a decir: ‘Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás’”.

COMENTARIO

No es difícil entender que el pueblo judío, en tiempos de Jesús (y mucho antes) tuviese necesidad de que se aportara algo tangible cuando se quería transmitir determinada verdad. Ellos necesitaban signos para aceptar lo que se les proponía.

Jesús sabe que no hace falta más señal que él mismo. Por eso les pone el ejemplo de Jonás que, en su tiempo, fue testigo de la voluntad de Dios y se la hizo saber a los de Nínive. Ellos se convirtieron y cambiaron de vida pero ¿harán lo mismo aquellos que le escuchan?

Bien sabe Jesús que algunos de entre sus contemporáneos sí aceptaran la Buena Noticia que ha venido a traer al mundo. Sin embargo, está más que seguro (conoce el corazón del hombre) que muchos no pararán hasta verlo muerto. Pues a esos será los que juzgará Dios con más severidad.


JESÚS, ayúdanos a no ser como aquellos incrédulos que te pedían pruebas de tu bondad y misericordia.


Eleuterio Fernández Guzmán