13 de agosto de 2020

Misericordia quiere Dios

  
Mt 18, 21—30. 32-35

En aquel tiempo, Pedro preguntó a Jesús: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’. Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré». Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 

‘Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré’. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’. Y  
encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano’”.


COMENTARIO

Ser misericordioso con el prójimo es uno de los valores que más tenía en cuenta Jesús. Siendo Dios hecho hombre y teniendo el corazón puramente misericordioso se comprende que eso fuera así.

Cuando le preguntan a Jesús por el perdón lo hacen, seguramente, para ver cuál es la voluntad de Dios. Y la cosa es bien sencilla porque según quiere el Creador un hermano debe perdonar siempre a su hermano y, teniendo en cuenta que todos somos hijos de Dios, el perdón no debe ser algo restringido sino, al contrario, extendido.

Aquel siervo, el de la parábola, había sido verdaderamente malvado. Al parecer no comprendía aquello que dice que no hay que hacer a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. A lo mejor creía que no iba a ser sorprendido en su mala acción. Y es que nunca deberíamos olvidar, llevando las cosas a la verdad, que Dios lo ve todo y lo sabe todo.

JESÚS, ayúdanos a ser misericordiosos siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán


12 de agosto de 2020

Estar con Cristo


Mt 18, 15-20

“’Si tu hermano llega a pecar, vete y repréndele, a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos. Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano.

‘Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. ‘Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.’” 


COMENTARIO

Ciertamente, es posible que se dé la ocasión en la que un hermano en la fe católica deba ser corregido porque, simplemente, no ha acabado de entender el significado de la Ley de Dios o por la causa que sea.

Acabar por considerar a un hermano en la fe como si se tratase de un gentil o un publicano ha de querer decir que no ha escuchado nada de nada la Voluntad de Dios.

Hay, de todas formas, una forma de pedir sea solucionado esto. Y consiste en pedir a Dios en nombre de su Hijo Jesucristo. Entonces, en tal caso, el Creador escuchará nuestra solicitud de auxilio.


JESÚS,  gracias por darnos a entender cómo debemos actuar en según qué situaciones.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de agosto de 2020

Los principios que valen y sirven

Mt 18,1-5.10.12-14

En una ocasión, los discípulos preguntaron a Jesús: ‘¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?». Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños’”.


COMENTARIO

Es más que probable que muchos de los que seguían a Jesús tuvieran, del Reino de Dios, un sentido equivocado. Para ellos sería el más grande quien lo fuera en la tierra. Sin embargo, el Hijo de Dios sabía que eso no era así.

Ser como un niño. Jesús, que quiere mucho a los infantes porque los sabe libres de todo lo malo de los adultos, los pone de ejemplo para alcanzar el Reino de los Cielos. Ser, pues, como un niño es lo mismo que situarse muy bien para alcanzar la vida eterna.

Dios, el Padre de Cristo y el nuestro, no quiere que ninguno de sus hijos se pierda por los recovecos del mundo y sus asechanzas. Por eso Jesús nos dice que siempre nos busca y cuando estamos perdidos sale a por nosotros, nos llama y espera que regresemos a su seno.

JESÚS, tus discípulos han de ser de aquellos que crean que Dios siempre los quiere a su lado. Y eso para cambiar lo que haya que cambiar y olvidar lo que haya que olvidar. Ayúdanos a ser fieles a la voluntad del Creador.

Eleuterio Fernández Guzmán


10 de agosto de 2020

Amar la vida que vale la pena ser amada

Jn 12, 24-26

En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere,
queda él solo;
pero si muere,
da mucho fruto.
El que ama su vida, la pierde;
y el que odia su vida en este mundo,
la guardará para una vida eterna.
Si alguno me sirve, que me siga,
y donde yo esté, allí estará también mi servidor.
Si alguno me sirve, el Padre le honrará. 


COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios pudiera parecer contradictorio. Y es que no son pocas las veces en las que, en efecto, pareciera que quiere meternos en un lío de palabras. Y, sin embargo, nada de tal apreciación es cierta.

Ciertamente, quien prefiere su vida a la que Dios le ofrece… en fin, bien podemos decir de tal persona que es necia y que no sabe lo que le conviene.

Sin embargo, quien guarda su vida para la vida eterna y, por tanto, no atiende ni a las tentaciones que el Maligno le presente ni se las crea él mismo… tal persona tendrá la vida eterna como justo resultado de una vida como debe ser tomada y puesta en práctica.


JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos actuar.

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de agosto de 2020

100 veces gracias, Lolo

100 veces gracias, Lolo: Cuando se cumplen 100 años del nacimiento del Beato Manuel Lozano Garrido, tan sólo una palabra debe bastar: gracias, y un añadido: Lolo. Gracias, Lolo.

Creer, de verdad, en Cristo



Mt 14, 22-33

“22 Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. 23 Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. 24 La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. 25 Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: ‘Es un fantasma’, y de miedo se pusieron a gritar. 27 Pero al instante les habló Jesús diciendo: ‘¡Animo!, que soy yo; no temáis.’ 28 Pedro le respondió: ‘Señor, si eres tú, mándame ir donde ti sobre las aguas.’ 29 ‘¡Ven!’, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. 30 Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ‘¡Señor, sálvame!’ 31 Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?’ 32 Subieron a la barca y amainó el viento. 33 Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios.’”

COMENTARIO

El caso que nos muestra hoy el Evangelio de San Mateo muestra hasta dónde somos capaces de creer aquellos que decimos tener fe. Y es que suponemos que Pedro, que era considerado el primus inter pares, el primero entre iguales porque tenía la predilección del Maestro, no parecía tenerlas todas consigo.

Cuando Pedro ve que el Señor va hacia ellos no duda en echarse al agua. Sin embargo, le parece que, al fin y al cabo, va a acabar hundiéndose en el agua, deja de confiar en Quien está allí, delante de él, y está a punto de hundirse.

Haciendo aquello, Pedro muestra bien a las claras que su fe no es tan profunda como cree y tampoco nos extraña que Jesucristo le diga que es hombre de poca fe. Y tan poca…



JESÚS,  gracias por comprender tan bien a Pedro.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de agosto de 2020

El grano de mostaza

Mt 17,14-20

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un hombre que, arrodillándose ante Él, le dijo: ‘Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y está mal; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle’. Jesús respondió: ‘¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!’. Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento. 

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: ‘¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?’. Díceles: ‘Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: “Desplázate de aquí allá”, y se desplazará, y nada os será imposible’”.

COMENTARIO

Muchos le pedían a Jesús porque había muchos que necesitaban ayuda de la buena, de la que sólo puede dar quien la tiene. Algunos por enfermedades físicas y otros por estar dominados por demonios e hijos privilegiados de Satanás.

Jesús comprende perfectamente a las personas que lo llaman porque lo necesitan. Él, además, había venido al mundo a salvar lo que necesitaba ser salvado y, como aquel caso de la persona enferma mental, lo necesitaba.

Pero Jesús dice algo importante: se necesita fe para hacer determinadas cosas. Dice que como un grano de mostaza… que es muy pequeño. Y aquello era un aviso a los que creían que tenían mucha fe pero, en verdad, no era así.


JESÚS, ayúdanos a tener fe.

Eleuterio Fernández Guzmán


7 de agosto de 2020

La fe mueve corazones como el de Cristo

Mt 15, 21-28

“Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: ‘¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.’ Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: ‘Despídela, que viene gritando detrás de nosotros.’ Respondió él: ‘No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.’ Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: ‘¡Señor, socórreme!’ Él respondió: ‘No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.’ ‘Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.’ Entonces Jesús le respondió: ‘Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.’ Y desde aquel momento quedó curada su hija.

COMENTARIO


Ciertamente, cuando alguien se presenta ante el Hijo de Dios y, manifestando confianza y fe, le pide algo que, además, no es para sí sino en beneficio de su prójimo, es más que probable que Jesucristo haga lo que desea quien se lo pida.

Aquella mujer tenía una necesidad muy grande. Y es que su hija estaba endemoniada y sabía que sólo aquel al que llamada Señor e hijo de David podía solucionar aquella situación.

Aquella mujer, además, es perseverante y hace sonreír al Señor porque sabe que la buena madre insiste e, incluso, acepta ser llamada perrito. Ella tiene fe y sabe que Jesús no la va a defraudar.



JESÚS,  gracias por ser tan bueno y misericordioso.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de agosto de 2020

Escuchar a Jesucristo


Mt 17, 1-9

“En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’. 

Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: ‘Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle’. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: ‘Levantaos, no tengáis miedo’. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: ‘No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos’”.

COMENTARIO

Había momentos en los que el Hijo de Dios escogía a algunos de sus discípulos para que vieran o escucharan algo que iba a ser muy importante para ellos. Y eso hace ahora con Santiago, Pedro y Juan. Los lleva a un monte donde va a transfigurarse. Pero pasa mucho más.

Aquellos tres asustados hombres, seguramente analfabetos en muchos aspectos, tiene miedo. Lo que están viendo hace que sus corazones se aceleren y no sepan a qué quedarse. Pedro, por eso, quiere hacer tras tiendas mientras Dios les dice que escuchen a su amado Hijo Jesucristo.

Hay algo, sin embargo, muy importante: Jesús les dice que nada de eso digan hasta que resucite de entre los muertos. Y ellos, que ya debían andar bastante preocupados por lo que habían visto, añadían a su preocupación eso de la resurrección que ni entendían ni acababan de ver cómo qué era.

JESÚS, ayúdanos a escucharte.

Eleuterio Fernández Guzmán



5 de agosto de 2020

Sobre una reliquia de Lolo

Sobre una reliquia de Lolo: Ciertamente es poca cosa, materialmente hablando, pero en las cosas de alma cuando algo que las dimensiones; cuenta la fe.

El beato Lolo en Andalucía Viva, de Radio María

El beato Lolo en Andalucía Viva, de Radio María: Por el Centenario del nacimiento del beato Manuel Lozano 'Lolo', el programa Andalucía Viva, de Radio María dedicará un espacio en los próximos programas al beato Lolo

La fe salva


Mt 15,21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: ‘¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada’. Pero Él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: ‘Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros’. Respondió Él: ‘No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel’. Ella, no obstante, vino a postrarse ante Él y le dijo: ‘¡Señor, socórreme!’. Él respondió: ‘No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos’. ‘Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos’. Entonces Jesús le respondió: ‘Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas’. Y desde aquel momento quedó curada su hija.”


COMENTARIO

La mujer que sigue a Jesús y le implora su intervención tenía una necesidad muy grande e imperiosa. En realidad su petición no tenía como destino su misma persona sino la de su hija que estaba endemoniada. Pero ella tiene confianza en Cristo.

Para Jesús la fe es muy importante. Es más, sin confianza en el Hijo del hombre nada de lo que se quiera se puede obtener porque no otra cosa ha de ser según voluntad de Dios. Y aquella mujer tenía fe, mucha fe.

Jesús sabe que lo que pide quien tanto insiste es justo que se lo conceda. Y es que se da cuenta de que ella se somete totalmente a la voluntad del Padre porque se conforma con migajas de su amor. Por eso no extraña nada de nada que su hija quedara curada al instante.

JESÚS, ayúdanos a tener fe y a tenerla muy arraigada en nuestros corazones.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de agosto de 2020

No ser guía de ciegos

Mt 15, 1-2.10-14

“Entonces se acercan a Jesús algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, y le dicen: ‘¿Por qué tus discípulos transgreden la tradición de los antepasados? Pues no se lavan las manos a la hora de comer.’ Luego llamó a la gente y les dijo: ‘Oíd y entended. No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre.’ Entonces se acercan los discípulos y le dicen: ‘¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?’ Él les respondió: ‘Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz. Dejadlos: son ciegos y guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.’”


COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo tiene una importancia primordial porque, de hacerle caso y no dejarlo pasar (como hacemos muchas veces) es seguro que no caeremos en la trampa del Maligno consistente en echarnos en el fuego eterno por haber rehuido la eterna.

El caso es que, como nos dice Jesucristo, lo que importa es lo que sale del corazón porque del  corazón salen las obras, las buenas y las malas, las intenciones y, en general, todo lo que hacemos en la vida.

Hay, sin embargo, algo muy importante: no debemos querer guiar a nadie por el camino hacia el definitivo Reino de Dios si no tenemos claro qué somos y Quién es nuestro Padre.


JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser y cómo no debemos ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de agosto de 2020

Confiar siempre en Cristo

Mt 14, 23b-36

Jesús subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. 

La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: ‘Es un fantasma’, y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: ‘¡Ánimo!, que soy yo; no temáis’. Pedro le respondió: ‘Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas’. ‘¡Ven!’, le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: ‘¡Señor, sálvame!’. Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: ‘Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?’. Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios’. 

Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.”

COMENTARIO

Jesús necesitaba tiempo para orar. Y, para conseguirlo, debía apartarse de aquella multitud que le seguía. Y eso hace en esta ocasión: mientras envía a sus apóstoles a ir a otro lugar, Él se marcha solo. Necesita soledad para dirigirse a su Padre.

Jesús tenía una sorpresa preparada para aquellos que le seguían de cerca. Caminar sobre las aguas no era algo corriente. Y Pedro, que en principio confía en Cristo pierde la fe. Y Jesús, lógicamente, se lo echa en cara. Y es que lo tenía más que merecido.

El caso es que los que seguían a Jesús le buscaban sin cesar. Por eso en cuanto se dan cuenta de dónde se encuentra van tras él. Y todos los que confiaban en el Hijo de Dios quedan salvados.

JESÚS, ayúdanos a no desconfiar nunca de ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


2 de agosto de 2020

Pedir a Dios



Mt 14, 13-21

“13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades. 14 Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.15 Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: ‘El lugar está deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’ 16 Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.’ 17 Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ 18 Él dijo: ‘Traédmelos acá.’ 19 Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21 Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños”.


COMENTARIO

Al parecer, el Hijo de Dios, el Mesías enviado por el Todopoderoso al mundo para que el mundo se salvase, no podía estar solo aunque quisiera estar solo para, por ejemplo, orar a su Padre del Cielo. Por eso aquellas gentes se le acercan y por eso, por eso mismo, pone a prueba la fe de sus Apóstoles que, como era de esperar, no son capaces de solucionar aquella papeleta.

Jesucristo, sin embargo, miró al cielo. Esto nos lo dice el texto bíblico como para advertirnos que se dirigía a Dios. Por eso, y gracias a eso, de produjo la multiplicación de los panes y los peces que no era expresión, como muchos dicen, de solidaridad como si se hubieran repartido, entre todos, lo que llevaban. No. Fue Dios quien hizo aquello y no el hombre.


JESÚS, gracias por mostrar el poder de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

1 de agosto de 2020

Juan el Fiel

Mt 14, 1-12

"En aquel tiempo se enteró el tetrarca Herodes de la fama de Jesús, y dijo a sus criados: «Ese es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos, y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.» Es que Herodes había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe. Porque Juan le decía: 'No te es lícito tenerla.' Y aunque quería matarle, temió a la gente, porque le tenían por profeta. Mas, llegado el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de todos gustando tanto a Herodes, que éste le prometió bajo juramento darle lo que pidiese. Ella, instigada por su madre, 'dame aquí, dijo, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.' Entristecióse el rey, pero, a causa del juramento y de los comensales, ordenó que se le diese, y envió a decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue traída en una bandeja y entregada a la muchacha, la cual se la llevó a su madre. Llegando después sus discípulos, recogieron el cadáver y lo sepultaron; y fueron a informar a Jesús."

COMENTARIO


El caso de Juan el Bautista es uno que tiene todo que ver con la fidelidad a Dios y con el cumplimiento de la Voluntad del Creador. Y es que al primo de Jesucristo se le había dicho que debía hacer ver la Verdad al mundo y, por eso mismo, fue encarcelado por Herodes: le puso sobre la mesa su propio caso y que no debía casarse con Herodías. Y eso no gustó mucho a la ambiciosa mujer que le procuró la muerte en cuanto tuvo la menor ocasión y no dudo lo más mínimo en arrebatarle la vida a quien había dicho que Cristo era el Cordero de Dios.


El ejemplo del Bautista nos muestra, por su comportamiento y su vida, que no es imposible ser lo que Dios quiere que seamos.


JESÚS, agradece a Juan haber sido tan fiel.


Eleuterio Fernández Guzmán

31 de julio de 2020

Los dos Lolos

Los dos Lolos: Es cierto y verdad que a Lolo se le puede conocer de dos maneras y que cualquiera de ellas es un don entregado por Dios a sus hijos que quieren tenerlo cerca.

Tener falta de fe

Mt 13, 54-58

"Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí. Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: '¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?' Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: 'Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio.' Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe. 


COMENTARIO


Nosotros partimos de la convicción de que el Hijo de Dios no era un profeta al uso porque el profeta es una persona de la que, digamos, se ha apoderado Dios y le ha encargado cumplir determinada misión y Jesucristo era Dios hecho hombre y, por tanto, que fuera profeta era, en boca de Él una forma de hablar.


Hay algo, sin embargo, algo que sí se entiende a la perfección y es lo otro. Y lo otro era que aquellos que conocían al hijo de María y, adoptivo, de José, no eran capaces de entender cómo era posible que hablara como hablaba y que hiciera las cosas extraordinarias que, habían oído, hacía.


Jesucristo, como vio que sus propios vecinos no tenían mucha confianza en su labor de Mesías… en fin, como que no pudo hacer mucho por ellos pues ya sabemos eso de convertirse y luego… pero primero debían convertirse y no estaban por la labor.


JESÚS,


Eleuterio Fernández Guzmán


30 de julio de 2020

Claro mensaje de Cristo

Mt 13, 47-53

"También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. '¿Habéis entendido todo esto?' Dícenle: 'Sí.' Y él les dijo: 'Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de su arca cosas nuevas y cosas viejas.' Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí."

COMENTARIO


No podemos negar que hay textos bíblicos que son bastante claros en cuanto a lo que se quiere decir en ellos. Y en Hijo de Dios, hablando con toda claridad como siempre lo hace, despeja muchas dudas acerca de cómo debemos ser y cómo debemos conducir nuestra vida. Y es que, según nos dice Jesucristo, cuando llegue el momento que tiene que llegar, los Ángeles han de venir al mundo a separar lo bueno de lo malo. Y eso lo dice Cristo porque quiere que nosotros ocupemos en lado de aquello que no es malo y seamos de los vayamos al Cielo.

Cristo, que no se guarda nada para sí, nos lo dice para que entendamos cuál ha de ser el camino que debemos seguir en el mundo.


JESÚS, gracias por avisarnos acerca de todo esto que mucho nos conviene.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de julio de 2020

Así será el fin del mundo


Mt 13,36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 
‘De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

COMENTARIO

De las muchas que Jesús habla de lo que ha de pasar, en el porvenir de la humanidad, la que viene referida en este evangelio de San Mateo, es la más clara. No se anda con medias tintas ni nada por el estilo sino que lo dice todo con meridiana claridad.

Los apóstoles le preguntan por el significado de la parábola de la cizaña. Ellos, en realidad, no la han entendido porque no es poco cierto que no estaba muy formados intelectualmente. Pero el Hijo de Dios sabe eso y procura que aprendan y conozcan lo que es esencial.

Pero lo mejor viene luego. Habla Cristo de lo que será el fin del mundo. No habla en hipótesis o imaginativamente sino sobre lo que ha de pasar. Y, en verdad, según lo dice es mucho mejor no haber ocupado el papel de la cizaña.
JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña sino trigo que da buen fruto.

Eleuterio Fernández Guzmán


27 de julio de 2020

Semillas y levadura; así debemos ser

Mt 13, 24-43

“Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas’.

Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo’. 


Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo’. 

COMENTARIO

No podemos negar que Jesús lo dice todo con una claridad meridiana. Y en este texto del Evangelio de San Mateo se refiere, más que nada, a la vida tras la muerte y a qué sucederá cuando vuelva al mundo a juzgar a vivos y a muertos.

Las parábolas del Hijo de Dios nos sirven mucho para comprender la voluntad de Dios. Y es que en ellas se refleja qué es lo que, para el Todopoderoso, debemos tener en cuenta y no olvidar nunca porque proviene, lo bueno, de su santa voluntad y de su corazón santo.

Semillas y levadura. Ambas del mundo de la naturaleza y que nos dicen mucho si las relacionamos con el Reino de Dios. Ahora bien, las debemos tomar más que en serio porque, de otra forma, nos equivocaremos más de una vez y más de dos.

JESÚS,  ayúdanos a comprender la voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


26 de julio de 2020

El tesoro del Cielo



Mt 13, 44-52

“44 ‘El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel’.45 ‘También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, 46 y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra’. 47 ‘También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; 48 y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 51 ‘Habéis entendido todo esto?’ Dícenle: ‘Sí’. 52 Y él les dijo: ‘Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.” 


COMENTARIO

El Hijo de Dios habla la muchas veces del Reino de Dios porque sabe que los que le escuchan quieren conocer y saber. Y lo hace con ejemplos de lo que todos ellos entienden a la perfección porque son de la vida ordinaria y común.

Decir que el Reino de los Cielos es como un tesoro quiere decir que debemos hacer lo posible para encontrarlo y, luego, dejarlo todo porque no puede haber nada más importante que el Reino de Dios.

Y, luego, el aviso de Jesucristo para que no caigamos en la trampa del Maligno: no podemos formar parte del grupo de los malos porque seremos echados, directamente, en el fuego del Infierno.


JESÚS,  gracias por decir las cosas como son aunque parezcan duras de escuchar.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de julio de 2020

Servir

Mt 20, 20-28
"Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: '¿Qué quieres?' Dícele ella: 'Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino.' Replicó Jesús: 'No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?' Dícenle: 'Sí, podemos.' Díceles: 'Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.'
Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: 'Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.'" 
COMENTARIO

Tampoco debería extrañarnos tanto que los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, quisieran estar más que cerca del Hijo de Dios. Ellos, que lo querían, ni ansiaban abandonarlo ni nada por el estilo. Por eso su madre se atreve a pedir a Cristo lo que le pide.
Sabemos, por otra parte, que Jesucristo no es como cualquier otro hombre y, siendo Dios hecho hombre, sabe más que bien lo que va a pasar y lo que conviene a su descendencia y no siempre es lo mismo que quiere ella.
Algo muy importante les dice en aquel momento: deben servir al prójimo pues si Él no ha venido al mundo a ser servido, menos deben querer ellos serlo. Y eso es una lección de humildad grande y a tener en cuenta.

JESÚS, gracias por decir la verdad aunque pueda doler.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de julio de 2020

Ser buena tierra

Mt 13, 18-23
"'Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la palabra y la entiende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.'"

COMENTARIO

La llamada Parábola del Sembrador, así, con mayúscula por ser Dios quien siembra en nuestros corazones, es una que lo es esclarecedora de las diversas situaciones espirituales por las que podemos pasar y por las que, seguro, pasamos. Y es que nosotros, en cuanto hijos del Todopoderoso, podemos recibir su santísima Palabra de muchas formas y, sin duda alguna, según la recibamos la misma fructificará más o menos en nuestro corazón y, así, nuestra vida será más o menos acorde a la Voluntad de Dios.
A nosotros nos conviene ser buena tierra para recibir bien la semilla de Dios y, así, poder dar fruto en una cantidad muy abundante. Eso es, al menos, lo que nuestro Creador quiere de nosotros, descendencia suya.

JESÚS, ayúdanos a ser buena tierra para que la semilla arraigue y fructifique.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de julio de 2020

Ser sarmientos de la Vid de Dios

Jn 15, 1-8
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la palabra que os he dicho. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos."
COMENTARIO

Lo que nos dice hoy el Hijo de Dios es tan importante que nunca deberíamos olvidar lo que quiere decirnos. Y es que no es fácil, podemos pensar, estar unidos siempre a Dios pero es, por decirlo pronto, lo único que debemos hacer.
La imagen de la vid es una que lo es fácil de entender: hay partes de la misma que, sin ella, no pueden existir y, sencillamente, mueren cuando son separados de la Vid. Y eso nos pasa a nosotros que, como sarmientos, estamos unidos a la que es Dios mismo.
Es más, se nos pide que, además de estar unidos a Dios demos fruto. Y es que no se entiende que un sarmiento no acabe dando fruto porque es a lo que está destinado… exactamente como nosotros, hijos de Dios.

JESÚS, queremos ser sarmientos fructíferos. Ayúdanos a serlo.

Eleuterio Fernández Guzmán