2 de agosto de 2019

Confiar, de verdad, en Dios

Mt 13, 54-58
"54 Viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: '¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? 55 ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? 56 Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?' 57 Y se escandalizaban a causa de él. Mas Jesús les dijo: 'Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio'. 58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe."
COMENTARIO

Podemos imaginar que en su tiempo había quien quería escuchar al Hijo de Dios. Y es que era mucha la fama que habían adquirido sus predicaciones pero, sobre todo, sus hechos extraordinarios, sus milagros. Eso era, por decirlo así, lo general. Pero había quien no creía tanto en Él.
Los que lo había conocido desde pequeños, aquellos que sabían que era el hijo de José y de María, no podían dar crédito a lo que se decían de aquel que había sido su vecino. Y no aceptaban con facilidad ni sus palabras ni sus hechos.
Podemos imaginar la tristeza de Jesucristo cuando comprobó que en su pueblo, allí donde había pasado la gran mayoría de sus años de vida, no creían que fuera quien era.

JESÚS, seguro que supiste perdonar a los que no creyeron en ti en tu pueblo.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de agosto de 2019

Ser de los justos en tal día


Mt 13, 47-53

“47 También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; 48 y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 51 ‘¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: ’Sí`”.


COMENTARIO

Las palabras del Hijo de Dios son, podríamos decir, más que preocupantes según como somos sus hermanos los hombres. Y es que si todos fuéramos justos en nuestra vida… en fin, nada de esto podría preocuparnos.

Es más que cierto que Dios, al crear al ser humano, le dio libertad porque tal era su voluntad. Así, cada cual hace con su vida espiritual lo que cree que le conviene. Lo que pasa es que demasiadas veces lo que creemos que nos conviene no es lo que, precisamente, nos conviene sino, justamente, lo contrario.

Jesucristo habla del fin del mundo. Y se refiere, sin duda alguna, a su regreso, a su Parusía. Entonces habrá quien se arrepiente de no haber sido justo pero habrá quien goce con y haberlo sido. Y es que, en realidad, esto es un buen aviso a navegantes…


JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de julio de 2019

Así será el fin del mundo

Mt 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 
‘De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

COMENTARIO

De las muchas que Jesús habla de lo que ha de pasar, en el porvenir de la humanidad, la que viene referida en este evangelio de San Mateo, es la más clara. No se anda con medias tintas ni nada por el estilo sino que lo dice todo con meridiana claridad.

Los apóstoles le preguntan por el significado de la parábola de la cizaña. Ellos, en realidad, no la han entendido porque no es poco cierto que no estaba muy formados intelectualmente. Pero el Hijo de Dios sabe eso y procura que aprendan y conozcan lo que es esencial.

Pero lo mejor viene luego. Habla Cristo de lo que será el fin del mundo. No habla en hipótesis o imaginativamente sino sobre lo que ha de pasar. Y, en verdad, según lo dice es mucho mejor no haber ocupado el papel de la cizaña.

JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña sino trigo que da buen fruto.

Eleuterio Fernández Guzmán


29 de julio de 2019

Confiar en el poder de Dios


Jn 11, 19-27

19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.  21 Dijo Marta a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.' 23 Le dice Jesús: 'Tu hermano resucitará.' 24 Le respondió Marta: 'Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.' 25 Jesús le respondió: 'Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?' 27 Le dice ella: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.'”


COMENTARIO

Que Marta y María estaban tristes por la muerte de su hermano Lázaro era cosa natural. Que también lo estuviera su amigo Jesús era lo más normal del mundo. Pero que pasara lo que iba a pasar en pocos minutos no lo era tanto pues era cosa de Dios.

Marta, aquella joven que había dicho, en una ocasión a Jesús que estaba algo enfadada por la actitud de María, su hermana, de no trabajar para escucharlo, tuvo que volver a escuchar a Jesús lo que era importante: confiar en su persona.

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: es la resurrección y quien confía en esto y cree en él tendrá la vida eterna. Por eso, aunque esto no conste en el texto traído hoy aquí, Lázaro volverá a la vida en cuanto se lo pida a Dios Quien es Dios hecho hombre.

JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán


27 de julio de 2019

La cizaña entre el trigo


Mt 13,24-30
“En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’”.

COMENTARIO

Dios siembre el bien; otros, la cizaña

El Creador, desde que dio comienzo a la Creación, no manifestó mala intención alguna. Es decir, su voluntad era crear lo bueno y no permitir que lo malo se adueñase de aquello a lo que había dado vida. Pero hubo quien, seguramente desde aquel Principio, quiso otra cosa.

El ansia de corrección del hombre

No es nada extraño que el ser humano creyente, cuando se da cuenta de que hay quien siembra cizaña en el campo del Señor, quiere solucionar expeditivamente la cuestión. Sin embargo, Dios entiende las cosas de otra forma.


Lo que se hace con la cizaña

El mensaje claro y diáfano lo pone Cristo al final de este texto del Evangelio de San Mateo. La cizaña no va a quedar impune de su labor malintencionada. Por eso dice eso de que ha de ser quemada y, ya sabemos a qué se refiere el Maestro.

JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña; a no seguir siéndolo.


Eleuterio Fernández Guzmán


25 de julio de 2019

Servir


Mt 20,20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: ‘¿Qué quieres?’. Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino’. Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’. Dícenle: ‘Sí, podemos’. Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre’. 

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’”.

COMENTARIO

Muy a pesar de los deseos humanos e, incluso, muy a pesar de los deseos humanos de carácter espiritual, lo que Dios quiere de nosotros lo decide Quien nos ha creado. Por ejemplo, decidir quién se sienta a su derecha o a su izquierda.

De todas formas, bien nos dice Cristo que para estar ahí, a la derecha o a la izquierda de Dios (sea lo que sea que quiera decir eso) no basta con manifestar preferencia por tales lugares. Hay que hacer algo más que manifestar tal deseo.

Lo que el Hijo de Dios quiere decirnos es que hay seguir su ejemplo. Vino a servir y a no ser servido y en esto, en esto también, el discípulo no puede ser más que el Maestro. Si Él vino a ayudar al prójimo en tal sentido dicho el servicio… lo mismo debemos hacer sus discípulos.

JESÚS, ayúdanos a saber ser servidores.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de julio de 2019

La semilla del sembrador


Mt 13,1-9

En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: ‘Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga’”.


COMENTARIO

Muchos querían escuchar a Jesucristo. Esto quería decir que, entre los corazones de su tiempo, los había que habían aceptado lo que decía. Por eso esperaban sus palabras.

La parábola del sembrador es una que lo es importante porque muestra hasta dónde puede llegar la Palabra de Dios o cómo en los corazones se asienta. Y la pone sobre la mesa para que todos entiendan o, al menos, para que alguno entienda.

La semilla que el sembrador, Dios, echa en el campo del corazón del hombre puede fructificar más o menos. Depende de las características de cada cual que la misma se asiente más o menos.

JESÚS,  ayúdanos a ser buenos campos donde fructifique tu semilla.


Eleuterio Fernández Guzmán


23 de julio de 2019

Vid y sarmientos


Jn 15, 1-8

“1 ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. 4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. 8 La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.

COMENTARIO

La imagen que utilizar el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Juan era muy querida por todos aquellos que le escuchaban porque sabían que, como tal, la de la viña, como pueblo de Israel y el viñador, Dios, era creencia común.

Cristo, además, dice algo de importancia vital. Y es que, según nos habla el Mesías, es Él la viña y nosotros los sarmientos. Y quiere decir con eso que sin Él nada podemos hacer. Por eso debemos permanecer en Él y Él en nosotros.

El caso es que nada hay por casualidad en la viña del Señor. Por eso nos advierte Cristo que lo que quiere su Padre, Dios Eterno y Todopoderoso, es que demos fruto. Para eso lo envió al mundo.



JESÚS,  gracias por cumplir tu misión tan a la perfección.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de julio de 2019

Mansedumbre y humildad



Mt 11, 28-30


“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; = y hallaréis descanso para vuestras almas. = Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.”


COMENTARIO

Cuando Jesús viene por primera vez al mundo sabe que hay muchos de sus hermanos que no lo están pasando nada bien. Por eso se dirige, precisamente, a los que más han necesidad de hombro sobre el que apoyarse y de corazón en el que refugiarse.

Cristo nos dice que debemos acudir a él por varias razones: en primer lugar porque es necesario que aprendamos de Quien es el Hijo de Dios; en segundo lugar porque es humilde y mando y por eso mismo debemos tenerlo como ejemplo.

Lo bien cierto es que pudiera parecer que seguir al Hijo de Dios es algo difícil y no demasiado fructífero. Sin embargo nos dice él mismo que lo que pudiera parecer difícil de llevar es ligero y que su carga es suave.

JESÚS,  ayúdanos a ser mansos y humildes como tú lo eres.


Eleuterio Fernández Guzmán


17 de julio de 2019

Lo que, de verdad, importa




Mt 11,25-27

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar’”.


COMENTARIO

Jesús sabe qué es lo importante. Dios, al respecto de esto, entrega su conocimiento a quien quiere porque sabe a quien vale la pena indicarle que tal o cual realidad espiritual es importante. Y Jesús está, también, en la realidad de tales cosas.

Muchos del tiempo de Jesús se creían los mejores y los más sabios. Sin embargo, aquellos que eso creían eran los menores, los más pequeños, en el Reino de dios. Y Jesús sabe que eso es así.

Conocer a Cristo es conocer a Dios. Siendo el Creador hecho hombre, quien está con Jesús está, a su vez, con Cristo pues sólo el Hijo, en verdad, conoce al Padre. Y Jesús sabe que eso es más que cierto y nos lo comunica a nosotros.



JESÚS, conoces a Dios y nos revelas su voluntad. Ayúdanos a estar siempre atentos a tus palabras porque son Palabra de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


16 de julio de 2019

Hermanos en Cristo


Mt 12, 46-50

“Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: ‘¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.’ Pero él respondió al que se lo decía: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’ Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.’”

COMENTARIO

Con Jesús había mucha gente. Nos dice este texto del evangelio de San Mateo que había allí una muchedumbre. Y cómo sería la cosa para que la Virgen María ni siquiera pudiera acercarse a su hijo amado para hablar con Él.

Muchos de los que escuchan a Jesús tienen, de su fe, una concepción en exceso equivocada. Por eso, cuando allí se presentan María con otros miembros de su familia, no se dan cuenta de que Jesús tiene un concepto muy distinto de las cosas que pasan en su vida y eso va a darles una lección que era de esperar tardaran mucho en olvidar.

Para Jesús hay algo que es muy importante. Y no es que quiera hacer de menos a su Madre y a sus parientes (eso es, conociendo al hijo de María, impensable e imposible) sino que sabe que quien actúa según la voluntad de Dios transmitirá su Palabra con gozo y, lo que es más importante, la pondrá en práctica. Y eso es lo que su Madre hizo desde el mismo momento de la Encarnación.


JESÚS, ayúdanos a ser verdaderos hermanos tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán


15 de julio de 2019

Cumplir con lo que debemos cumplir


Mt 10, 34-11,1

“34 ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. 35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36 y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. 37 ‘El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 40 ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa’.

Cap. 11

1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.”


COMENTARIO

Verdaderamente, las palabras del Hijo de Dios no son, digamos, sencillas de llevar a la mente y al corazón. Al parecer había venido a traer algo de problemas al mundo. Lo que pasa es que el mundo no andaba, en su tiempo y ahora mismo, de la forma a cómo quería Dios que andara.

El caso es que Jesucristo tiene un claro mensaje que transmitir al mundo: perder la vida por Él supone encontrar la vida eterna. Y eso supone mucho más porque tiene relación con la existencia de sus discípulos que han de ser recibidos lo mismo que lo sería el Hijo de Dios.

Y hay más. Jesucristo había venido al mundo a predicar y eso es lo que hace. Por eso, cuando dice a sus Apóstoles lo que tiene que decirles para que ellos transmitan la Buena Noticia hace lo propio y se marcha a predicar. Eso era lo mandado por Dios y eso hace.




JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de julio de 2019

Lo nuevo y lo viejo


Mt 9,14-17

En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: ‘¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?’. Jesús les dijo: ‘¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan’”.

COMENTARIO

Lo que responde Jesucristo a los que le preguntan tiene todo que ver, nada más y nada menos, que con la doctrina santa que había venido a traer al mundo. Y es que tanto el ayuno como lo que luego dice de lo nuevo y lo viejo tiene sustancia espiritual importante.

Sobre lo primero, el ayuno, es bien cierto que había tal costumbre espiritual en el seno del pueblo judío. Sin embargo, ellos no entendían, porque no querían ni parece que les conviniese, que era él el Hijo de Dios.

Es bien cierto lo que el Hijo de Dios dice de lo nuevo y de lo viejo. Y es que ellos debían abandonar las viejas ideas que tan buenas creían porque había venido, él, a traer la verdadera voluntad de Dios. No era posible, por tanto, querer mantener unas y otras porque sólo servían y valían las suyas.


JESÚS, ayúdanos a aceptar su santa Palabra.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de julio de 2019

Seguir al Médico del alma



Mt 9, 9-13

“9 Cuando se iba de allí, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: ‘Sígueme’. Él se levantó y le siguió. 10 Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Al verlo los fariseos decían a los discípulos: ‘¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?’ 12 Mas él, al oírlo, dijo: ‘No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. 13 Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores’”.


COMENTARIO

El Hijo de Dios escoge a los que iban a ser sus Apóstoles de acuerdo con la voluntad de su Padre. Es bien cierto que la elección de aquellos hombres puede sorprender porque no eran de los considerados sabios ni superiores espirituales.

Mateo era recaudador de impuestos. Era considerado un pecador pero Jesucristo lo escoge porque, como diría en otra ocasión, había venido a salvar a los que necesitaban salvación.

Había quien, sin embargo, no quería al Hijo de Dios y lo acusaban de atraer a los pecadores. Pero Jesucristo lo tenía más que claro: la misericordia era más importante que lo que pudiera hacer su actuar. 


JESÚS,  gracias por llamar a los que necesitaban salvación.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de julio de 2019

Incredulidad

Mt 9, 1-8

“24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor’. 25 Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré’. 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros’. 27 Luego dice a Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente’. 28 Tomás le contestó: ‘Señor mío y Dios mío’. 29 Dícele Jesús: ‘Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído’”.


COMENTARIO

Podemos imaginar lo que pensarían aquellos discípulos de Jesucristo cuando se apareció ante ellos y les demostró que no era un fantasma sino que era como ellos… pero mejor. Por eso es fácil creer que tuvieran ganas de contárselo a Tomás, que estaba ausente entonces.

Tomás, al parecer, no creía mucho aquello de que su Maestro, al que había visto muerto o, al menos, sabía que había muerto. Por eso se muestra incrédulo y sólo con fuertes pruebas daría su brazo a torcer.

Cristo sabe que su amigo Tomás necesitas confirmación de su fe. Y le dice aquello de os dedos y sus manos… Y Tomás se da cuenta, de golpe, de todos sus errores y se muestra cómo, en realidad, es la cosa: Jesucristo es su Señor y es su Dios.


JESÚS,  gracias por mostrarnos qué es la fe.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de julio de 2019

No podemos ser incrédulos respecto a Jesucristo


Jn 20, 24-29

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: ‘Hemos visto al Señor’. Pero él les contestó: ‘Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré’. 

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: ‘La paz con vosotros’. Luego dice a Tomás: ‘Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente. Tomás le contestó: ‘Señor mío y Dios mío’. ícele Jesús: ‘«Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído».

COMENTARIO

La incredulidad de Tomás

Aquel hombre, Tomás, no había estado presente la primera vez que su Maestro se presentó entre ellos tras su resurrección. No nos extraña, sabiendo, como sabemos, que no habían entendido mucho de lo que les había explicado, que no tuviese claro la resurrección de Jesucristo.

La insistencia de Jesucristo

El Mesías no dejó de enseñar. Es decir, cuando resucitó se quedó entre sus Apóstoles. Por eso volvió al domingo siguiente para que, sobre todo, quedaba bien fijado, para siempre, el sentido de la palabra “fe”.

Creer sin ver

Lo de arriba lo decimos porque, ante la declaración de Tomás acerca de Quién era aquel que allí estaba, Jesucristo define a la perfección lo que es la palabra fe: creer sin haber visto o, por decirlo de otra forma, confiar plenamente.

JESÚS,  ayúdanos a tener fe y a tenerla de verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán

Tenemos, a veces, poca fe

Mt 8, 23-27


“23 Subió a la barca y sus discípulos le siguieron. 24 De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido. 25 Acercándose ellos le despertaron diciendo: ‘¡Señor, sálvanos, que perecemos!’ 26 Díceles: ‘¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?’ Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. 27 Y aquellos hombres, maravillados, decían: ‘¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?’”

COMENTARIO

No es nada de extrañar que aquellos hombres, incluso ellos que estaban acostumbrados a pescar y a enfrentarse con malas situaciones, se asustaran ante aquella tempestad. Y es que, al fin y al cabo, sólo eran hombres. Nada más que hombres temerosos.

El Hijo de Dios o, mejor, para él, nada de aquello le era extraño. Seguramente podía dominar más que bien aquellas circunstancias y por eso dormía con toda tranquilidad mientras los demás se abatían en tristezas y miedos.

Ciertamente, puede decirse que podría ser casualidad que cuando Jesucristo increpó al mar, todo terminara. Sin embargo, nosotros creemos, por fe, que fue la orden del Hijo de Dios la que hizo temblar, incluso, a la tempestad. Y Cristo los llamó hombres de poca fe porque, en verdad, poca tenían…


JESÚS,  gracias por demostrar el poder de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de julio de 2019

Saber seguir a Cristo

Mt 8, 18-22

“18 Viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. 19 Y un escriba se acercó y le dijo: ‘Maestro, te seguiré adondequiera que vayas’. 20 Dícele Jesús: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’. 21 Otro de los discípulos le dijo: ‘Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». 22 Dícele Jesús: ‘Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos’”.


COMENTARIO

No era extraño que, en tiempos del Hijo de Dios hubiese quien quisiera seguir al Maestro porque muchos habían oído hablar de aquel Maestro de Nazaret que enseñaba de forma diferente. Incluso el texto de hoy nos habla de un escriba que debía ser persona de importancia. Y quiere seguirlo, y así se lo dice.

Las cosas no son, como podemos imaginar, tan de color de rosa para aquel hombre que tiene por bueno seguir a Jesucristo pero que, en realidad, poco sabe de qué significa eso. Y es que el Hijo de Dios tiene que poner las cartas sobre la mesa y decir, simple y llanamente, que tiene poco o, mejor, nada.

Hay, también, quien quiere no dejar de olvidar su pasado porque, como seres humanos que somos, eso no es siempre fácil. Pero Jesucristo sabe que quien no es capaz de olvidar el corazón que se tenía no puede ser discípulo suyo.


JESÚS,  ayúdanos a seguirte con todas las consecuencias.


Eleuterio Fernández Guzmán

30 de junio de 2019

Oración de la renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús


consagracion_alfonso_misa








"Oración de la renovación de la Consagración de España al Corazón de Jesús"

Señor Jesucristo, Redentor del género humano,
Sacerdote eterno y Rey del Universo:
nos dirigimos a tu Sacratísimo Corazón con humildad y confianza,
con reverencia y esperanza, con profundo deseo de darte gloria, honor y alabanza.
Señor Jesucristo, Salvador del mundo,
al cumplirse el centenario de la consagración de España a tu Sagrado Corazón,
los fieles católicos volvemos a postrarnos en este lugar
donde se levanta este trono de tus bondades,
para expresar nuestra inmensa gratitud por los bienes innumerables
que has derramado sobre este pueblo de tu herencia y de tus predilecciones.
Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo,
te alabamos por el amor que has revelado a través de tu Sagrado Corazón,
el cual, traspasado por nosotros, es fuente de nuestra alegría 
y manantial del que brota la vida eterna.
Reunidos en tu Nombre, que está por encima de cualquier otro nombre,
renovamos la consagración que fue hecha aquí hace cien años
a tu Sacratísimo Corazón, en el cual habita la plenitud de la
verdad y la caridad.
Al renovar la consagración de España,
los fieles católicos expresamos nuestro ferviente deseo
de corresponder con amor a la rica efusión de tu misericordia,
impulsando, en comunión con toda la Iglesia,
una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría del Evangelio.
Cuando la Iglesia nos llama por la voz del Sucesor de Pedro
a impulsar una nueva evangelización, concédenos salir valerosos
al encuentro de las heridas de nuestros contemporáneos
para llevar a todos el bálsamo de la misericordia que brota de tu Corazón traspasado.
Que a todos anunciemos con mansedumbre y humildad: ¡sus heridas nos han curado!
Venga, pues, a nosotros Vuestro Santísimo Reino,
que es Reino de justicia y de amor.
Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares,
en la inteligencia de los sabios, en las aulas de las ciencias y de las letras,
y en nuestras leyes e instituciones.
Concédenos permanecer siempre junto a María,
Madre tuya y Madre nuestra, como en la víspera de Pentecostés,
para que el Espíritu Santo produzca un profundo rejuvenecimiento de la fe en España.
Que nuestro pueblo, tierra de María, sepa recibir y custodiar
los frutos santos de su herencia católica para que pueda hacerlos crecer
afrontando con valentía los retos evangelizadores del presente y del futuro.
Líbranos del maligno
y llévanos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón.
Que al consagraros nuestra vida,
merezcamos recibir como premio de ella
el morir en la seguridad de vuestro amor
y en el regalado seno de vuestro Corazón adorable.
¡Que todos proclamemos y demos gloria a Ti,
al Padre y al Espíritu Santo,
único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos!
Amén.

Seguir a Cristo

Lc 9,51-62

“51 Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, él se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, 52 y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; 53 pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. 54 Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: ‘Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?’ 55 Pero volviéndose, les reprendió; 56 y se fueron a otro pueblo.57 Mientras iban caminando, uno le dijo: ‘Te seguiré adondequiera que vayas.’ 58 Jesús le dijo: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde  reclinar la cabeza.’ 59 A otro dijo: ‘Sígueme.’ El respondió: ‘Déjame ir primero a enterrar a mi padre.’ 60 Le respondió: ‘Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.’ 61 También otro le dijo: ‘Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa.’ 62 Le dijo Jesús: ‘Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.’”

COMENTARIO

Debía quedar más que claro y a nadie debía extrañar, que seguir al Hijo de Dios no era ni iba a ser cosa sencilla. Por eso, cada vez que alguien decía que quería seguir al Mesías, le decía éste qué es lo que iba a pasar.
A lo mejor otros maestros tenían muchos bienes porque eran ricos. Sin embargo, Él no tenía nada de nada y eso debía ser conocido por cualquiera que quisiera ir tras de su persona.
De todas formas, y para que pueda servir de ejemplo, a todo el que quiere seguirlo le dice el Hijo de Dios que no debe mirar atrás. Sólo se puede mirar hacia adelante si se camina con Cristo dejando en el pasado lo que en el pasado debe quedar.

JESÚS, gracias por dejarnos claro lo que debe estar más que claro.

Eleuterio Fernández Guzmán