15 de marzo de 2018

Saber que Cristo es Dios hecho hombre



Jn 5, 31-47

“31 ‘Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido. 32 Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el
testimonio que da de mí. 33 Vosotros mandasteis enviados donde Juan, y él dio testimonio de la verdad. 34 No es que yo busque testimonio de un hombre, sino que digo esto para que os salvéis. 35 Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz. 36 Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. 37 Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí. Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro, 38 ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que Él ha enviado. 39 «Vosotros investigáis las escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí; 40 y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. 41 La gloria no la recibo de los hombres. 42 Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios. 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre, a ése le recibiréis. 44 ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios? 45 No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre. Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza. 46 Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. 47 Pero si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?’”

COMENTARIO

Lo que Jesús dice en este texto del Evangelio de San Juan es, por parte del Hijo de Dios, un aviso más que claro a los que, conociéndolo, no quieren creer en el Enviado del Todopoderoso.

Ellos, los que persiguen al Maestro, mataron a Juan el Bautista porque no decía lo que querían escuchar. Pero el primo de Cristo era una luz en el desierto. Y Él es más que aquella luz por mucho que muchos no quieran comprenderlo ni entenderlo.

Al fin y al cabo, ellos, los que persiguen a Jesús, con sus acciones y palabras, muestran que no aman a Dios porque no creen en su Enviado. Por eso muchos querían matarlo.


JESÚS, ayúdanos a creer siempre en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de marzo de 2018

Lo que Cristo dice que ha de pasar



Jn 5,19-30

Jesús, pues, tomando la palabra, les decía: ‘En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace Él, eso también lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre quiere al Hijo y le muestra todo lo que Él hace. Y le mostrará obras aún mayores que estas, para que os asombréis. Porque, como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie; sino que todo juicio lo ha entregado al Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo ha enviado. En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida. 
En verdad, en verdad os digo: llega la hora (ya estamos en ella), en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán. Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo, y le ha dado poder para juzgar, porque es Hijo del hombre. No os extrañéis de esto: llega la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz y saldrán los que hayan hecho el bien para una resurrección de vida, y los que hayan hecho el mal, para una resurrección de juicio. Y no puedo hacer nada por mi cuenta: juzgo según lo que oigo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado’”.

COMENTARIO

Cristo es Dios
En este texto evangélico Jesús da a entender la verdad más importante: Él es Dios hecho hombre y puede hacer lo mismo que puede hacer el Creador. Y, de hecho, lo hace resucitando a muertos o dando la vista a ciegos, curando a paralíticos y devolviendo a la vida social a leprosos.

Cristo nos juzgará
Como bien se nos dice será Jesucristo quien nos juzgará cuando llegue el día esperado de la liberación del ser humano, de la salvación definitiva. Entonces, el Hijo de Dios separará a los buenos de los malos y a cada uno nos destinará a donde nos corresponda estar.

Cumplir la voluntad de Dios

El caso es que todo lo que hace Jesucristo lo hace por voluntad de Dios. Es decir, no hace nada que Dios no quiera que haga porque está sometido totalmente a lo que el Todopoderoso (¡Alabado sea por siempre!) tenga por bueno y mejor para su descendencia el hombre. Y Jesús se aplica a cumplirla a la perfección.

JESÚS, ayúdanos a comprender lo importante que es cumplir la voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de marzo de 2018

Entender la voluntad de Dios


Jn 5, 11.14-16

“11 Él respondió: 'El que me ha curado me ha dicho: Toma tu camilla y anda.'
14 Más tarde Jesús le encuentra en el Templo y le dice: 'Mira, estás curado; no peques más, para que no te suceda algo peor'. 15 El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. 16 Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado”.

COMENTARIO

Nos dice el texto del Evangelio de San Juan que había quien perseguía a Jesús. Y es que había quien no entendía ni lo que decía ni, sobre todo, lo que hacía.

Y es que Jesús había curado en sábado y aquellos que creían que cumplían con la voluntad de Dios no entendían cómo era posible que un Maestro infringiera una norma tan clara como la de no hacer ciertas cosas en tal día de la semana.

El Hijo de Dios, sin embargo, conocía más que bien la voluntad de su Padre del Cielo. Y es que la misericordia se ponía por encima de aquello que suponía el estricto cumplimiento de unas normas que, a veces, no debían cumplirse.

JESÚS, ayúdanos a saber entender la voluntad de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán


12 de marzo de 2018

Lo que puede la confianza y la fe


Jn 4- 43-54


“43 Pasados los dos días, partió de allí para Galilea. 44 Pues Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria.
45 Cuando llegó, pues, a Galilea, los galileos le hicieron un buen recibimiento, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. 46 Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. 47 Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir.

48 Entonces Jesús le dijo: ‘Si no veis señales y prodigios, no creéis.’
49 Le dice el funcionario: ‘Señor, baja antes que se muera mi hijo.’ 50 Jesús le dice: ‘Vete, que tu hijo vive.’ Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. 51 Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. 52 El les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: ‘Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.’’ 53 El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: ‘Tu hijo vive’, y creyó él y toda su familia. 54 Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.”


COMENTARIO

Se suele decir que la fe mueve montañas. Pues con no ser, eso, una montaña, el corazón del Hijo de Dios, lo bien cierto es que aquel día la confianza de aquel hombre movió el corazón de Jesucristo.

Si hay algo que desarma a Cristo es que alguien manifieste, a través de su palabra o de sus hechos, que tiene fe. Y eso es lo que hace aquel necesitado, no para sí, de la intervención del Maestro.

Jesús cura al hijo de aquel funcionario real no porque fuera un poderoso sino porque le había mostrado que confiaba de tal manera en su persona y en su acción que se dirigió directamente a él para que curase a su hijo. Y lo curó, por fe lo curó.


JESÚS,  ayúdanos a tener fe siempre y a no perderla nunca.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de marzo de 2018

No querer recibir a la Luz de luces



Jn 3, 14-21


Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto,  así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único,  para que todo el que crea en él no perezca,  sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios. Y el juicio está en que vino la luz al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.


COMENTARIO

Dios entregó a su Hijo

Seguramente el Creador podía haber hecho las cosas de otra forma. Sin embargo, quiso entregar a su Hijo para que el mundo saliera de la fosa en la que se había dejado caer y se salvara.


Creer en el Hijo de Dios

Ante Cristo se puede actuar de dos formas: creyendo en Él o no creyendo en Él. Es más que cierto que se nos dice, con toda claridad, que creer en Jesús supone estar salvado y que no creer… no salvarse.

Contemplar y creer en la Luz del mundo

Cuando Jesús vino al mundo muchos creyeron en Él pero otros muchos no quisieron escuchar sus santas palabras y procuraron una muerte que, al final, consiguieron ver llevada a cabo.




JESÚS, ayúdanos a ser del grupo de los que creen en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


10 de marzo de 2018

Saber qué somos



Lc 18,9-14

En aquel tiempo, Jesús dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: ‘Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias’. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado’”.

COMENTARIO

Jesús conocía los corazones de las personas. Por eso nos dice el texto que algunos se creían justos aunque, seguramente, no lo eran tanto. Además también se nos dice que despreciaban a los demás y eso era, ya, síntoma de poco amor al prójimo.

De los dos que estaban en el templo había uno que se creía mejor que los demás. Oraba dando gracias a Dios, sí, pero lo hacía de una forma un tanto artera y embustera: el Creador conocía su corazón y sabía que todo era apariencia. Aquel no se fue de allí justificado.

El otro, sin embargo, sabía que era pecador. Pero no sólo lo sabía sino que, además, lo reconocía ante Dios. Se sabía eso y quería mejorar. Por eso lo confesaba en el lugar adecuado. Aquel sí se fue de allí justificado.



JESÚS, ayúdanos a reconocer lo poco que somos.

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de marzo de 2018

Los principales Mandamientos



Mc 12,28b-34

En aquel tiempo, uno de los maestros de la Ley se acercó a Jesús y le hizo esta pregunta: ‘¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?’. Jesús le contestó: ‘El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que éstos’. 

Le dijo el escriba: ‘Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: ‘No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.


COMENTARIO

Sabemos, al conocer a través de las Sagradas Escrituras lo que le pasó a Jesús, que había muchos que le odiaban pero que también había otros que lo querían y que creían en Él.

Seguramente había preguntas que hacérselas al Hijo de Dios era un poco peligroso porque la respuesta era, exactamente, la que ellos esperaban. Y preguntar a Jesús sobre el primer mandamiento de la Ley de Dios era, realmente, arriesgado. A lo mejor creían que no lo sabía…

La respuesta de Jesús es la correcta. Amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos es lo que, justamente, espera el Creador de nosotros, su descendencia. Y eso lo afirma aquel que le pregunta confirmando que, como era de esperar, Jesús estaba de acuerdo con él.



JESÚS, ayúdanos a tener por buenos y verdaderos los Mandamientos de la Ley de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de marzo de 2018

Estar con Cristo Jesús



Lc 11,14-23

En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: ‘Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios’. Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: ‘Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama’”.

COMENTARIO
Los que perseguían a Jesús gustaban de acusarlo de las cosas más peregrinas a sabiendas de que afectaban mucho al pueblo judío. Y decir que Jesús actuaba por mandado del Príncipe de los demonios era acusación muy grave.
Jesús, sin embargo, como conoce sus corazones, sabe que están dominados, ellos sí, por el Mal y que lo acusan para tratar de ponerlo mal ante sus semejantes. Pero, como es de esperar, le sale el tiro por la culata y les da a ellos mismos.

El Hijo de Dios sabe que para caminar hacia el definitivo Reino de Dios sólo hace falta una cosa (y sus derivaciones, claro está): seguirlo a Él, estar con Él, confiar en Él. Otra forma de actuar no supone más que perder el tiempo y, lo que es peor, el tiempo eterno.

JESÚS, ayúdanos a estar siempre contigo y a tu lado.

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de marzo de 2018

Cristo vino a hacer cumplir la Ley de Dios



Mt 5,17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos’”.

COMENTARIO

En tiempos de Jesús había muchos miembros del pueblo elegido por Dios que habían llegado a la conclusión de que el sentido que se habían formado acerca de la Ley de Dios era la correcta. Y así vivían.
Jesús, sin embargo, sabía que la cosa no iba bien. Bueno, en realidad sabía que no iba bien desde hacía mucho tiempo. Él, por tanto, había venido a que cada sílaba de la norma divina se cumpliese. Y eso le iba a ocasionar muchas incomprensiones.
Lo que Jesús enseña no es muy difícil de entender: no cumplir la Ley de Dios es ser el último en su Reino; cumplirla, uno de los más grandes. Y eso, que tan sencillo era de entender, no llegaba al corazón de muchos.




JESÚS, ayúdanos a entender la Ley de Dios.


6 de marzo de 2018

No olvidemos que Dios ajusta nuestras cuentas



Mt 18,21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’. Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 

Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré’. Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 

Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré’. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano’”.

COMENTARIO

Podemos decir que Jesús es, sobre todo, muy didáctico cuando habla. Es decir, quiere enseñarnos aquello que nos conviene porque sabe que es importante. Y nosotros, por supuesto, debemos aprender de lo que nos dice.
El ejemplo de aquel que, debiendo mucho, mucho se le fue perdonado, es síntoma de lo que nos puede pasar a nosotros. Nosotros también debemos mucho a Dios pues nuestra naturaleza pecadora nos lleva muchas veces a caer en el pecado y manchar, así, nuestra alma.
Aquel hombre perdona a quien tanto le debía. Dios también nos perdona a nosotros. Sin embargo se nos exige aquello que decimos en el Padre Nuestro: “como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Y muchas veces no nos damos cuenta de que el Creador ajustará las cuentas, las nuestras, en nuestro Juicio Particular.

JESÚS, ayúdanos a perdonar: ayúdanos a perdonar.

5 de marzo de 2018

Ejemplos que hacen daño

Lc 4, 24-30

“24 Y añadió: ‘En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.’ 25 ‘Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. = 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y
ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.’ 28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; 29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. 30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.”


COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios sabía muy bien lo que debía decir en cada momento. Otra cosa es que lo que dijera fuese políticamente correcto. Él, sin embargo, no se arredraba ante las persecuciones y las amenazas.

Los ejemplos que pone sobre la misericordia de Dios no gustan a muchos. Y es que decir que hubo un tiempo en el que el pueblo elegido por Dios no fue beneficiado por su Creador sino unos extranjeros… eso era demasiado para algunos.

Querían matarlo. Eso tampoco era extraño porque decía cosas que los poderosos no querían escuchar. Sin embargo, aún no había llegado el momento en el que Jesucristo iba a dar su vida en rescate por muchos.

JESÚS,  ayúdanos a no dudar nunca de Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de marzo de 2018

La justa ira de Dios


Jn 2, 13-25

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas,  y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero  de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: ‘Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado.’ Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: = El celo por tu Casa me devorará. =        Los judíos entonces le replicaron diciéndole: ‘Qué señal nos muestras para obrar así?’ Jesús les respondió: ‘Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.’ Los judíos le contestaron: ‘Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?’ Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús. Mientras estuvo en Jerusalén, por la fiesta de la Pascua, creyeron muchos en su nombre al ver las señales que realizaba. Pero Jesús no se confiaba a ellos porque los conocía a todos y no tenía necesidad de que se le diera testimonio acerca de los hombres, pues él conocía lo que hay en el hombre”.


COMENTARIO


Muchas veces se quiere representar a Jesús de una forma un tanto alejada de lo que en realidad sería. Era un ser humano y, por tanto, no es de extrañar que tuviera reacciones como la que aquí se muestra. Es más, viendo de qué se trata no es nada de extrañar.

Muchos habían convertido el Tempo de Jesusalén en un negocio humano excesivamente alejado del sentido filial que requiere Dios por su poder y su misericordia. Y eso a Jesús le debía sacar de quicio. Por eso hace lo que hace con aquellos negociantes de la fe o, mejor, con la fe.

Jesús les habla de lo que va a pasar con Él: morirá y, al tercer día, resucitará. Pero ellos tienen el corazón cerrado y el amor embotado: no entienden nada de lo que pasa.


JESÚS,  ayúdanos a comprender tus santas palabras.

Eleuterio Fernández Guzmán


3 de marzo de 2018

No nos alejemos de Dios



Lc 15, 3.11-32

“1 Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle, 2 y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: ‘Este acoge a los pecadores y come con ellos.’ 3 Entonces les dijo esta parábola.

11 Dijo: ‘Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.’ Y él les repartió la hacienda. 13 Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 14 ‘Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. 17 Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.’ 20 Y, levantándose, partió hacia su padre. ‘Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21 El hijo le dijo: ‘Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.’ 22 Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. 23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24 porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.’ Y comenzaron la fiesta. 25 ‘Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.’ 28 Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. 29 Pero él replicó a su padre: ‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos;
30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!’ 31 ‘Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.’”

COMENTARIO

Había muchos, incluso de entre los que perseguían a Jesús, que escuchaban lo que decía. Era, seguramente, para cogerlo en algún renuncio… Pero el Hijo de Dios sabe que debe aprovechar todo momento para enseñar lo que es importante aprender.

La parábola del hijo pródigo podía aplicarse a cualquiera. Es decir, ¿quién no se ha alejado de Dios alguna vez? Por eso aquellos que escuchaban debían darse por aludidos.

La actitud de aquellos hijos no era de lo más recomendable: uno se aleja, directamente, de su padre; el otro, que parece bueno, o es, sino, envidioso y odia a su hermano. Y no podemos negar que, seguramente, todos somos o uno y otro.


JESÚS, ayúdanos a nunca alejarnos de Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de marzo de 2018

No dudar nunca de Cristo



Mt 21, 33-43.45-46

“33 ‘Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la  rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. 34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon.

36 De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán.’ 38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.’ 39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ‘¿qué hará con aquellos labradores?’ 41 Dícenle: ‘A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.’ 42 Y Jesús les dice: ‘¿No habéis leído nunca en las Escrituras: = La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? = 43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.’ 45 Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. 46 Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.”



COMENTARIO


El Hijo de Dios había venido al mundo para que la Ley de Dios y la sana doctrina divina se cumpliera hasta la última palabra de la misma. Pero, para eso, debía poner las cosas y la verdad sobre la mesa. Y eso no gustaba a los poderosos de su tiempo.

Aquel ejemplo del dueño de la viña muy bien era entendido por los que escuchaban. Y es que siempre se había tenido la imagen del pueblo de Israel como si fuera una viña plantada por Dios. Y por eso les molesta tanto que se refiera a ellos, sumos sacerdotes y fariseos, cuando dice que hubo quien mató a los enviados. Y quieren matarlo.

Jesús, sin embargo, bien sabía que aún no había llegado su momento. Y es que, siendo cierto, que los ostentaban el poder religioso no querían al Hijo de Dios había quien sí lo quería y le seguía.

JESÚS, ayúdanos a no dudar nunca de Ti

Eleuterio Fernández Guzmán


1 de marzo de 2018

Lázaros y Epulones



Lc 16,19-31

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: ‘Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y un pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. 

‘Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’. 

Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, ‘para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’‘".


COMENTARIO                 

Darse cuenta de la pobreza ajena
Jesús pone este ejemplo porque sabe que, muchas veces, miramos al pobre con poco amor y pocas ganas de echar una mano. Aquel rico, llamado Epulón, no tenía para nada en cuenta a quien tantas necesidades tenía.

Aquellos que van al Cielo

En este texto evangélico indica claramente qué personas van al Cielo y qué personas van al Infierno: aquellos que sufren sin nada poder hacer y no reciben el bien del prójimo acudirán a la Casa del Padre; aquellos que pudiendo hacer bien no lo hacen saben que tienen una eternidad muy mala y negativa.

En la Palabra de Dios está la respuesta

Jesús lo dice con toda claridad: no hace falta que busquemos muy lejos de nosotros porque en la Palabra de Dios está la respuesta a nuestras tribulaciones. A ella debemos acudir.  


JESÚS, ayúdanos a darnos cuenta de las necesidades del prójimo.




Eleuterio Fernández Guzmán


28 de febrero de 2018

Servir; saber servir


Mt 20, 17-28

“17 Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino: 18 ‘Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte 19 y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará. 20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. 21 El le dijo: ‘¿Qué quieres?’ Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino.’ 22 Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’ Dícenle: ‘Sí, podemos.’ 23 Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre. 24 Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. 25 Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. 26 No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; 28 de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.’”



COMENTARIO

El ansia de ser importante, entre los Apóstoles del Hijo de Dios, es grande. Por eso cuando escuchan aquello que les dice, lo único que piensan algunos es cómo situarse en la nueva situación.

Cristo, sin embargo, sabe que las cosas no pueden hacerse desde el punto de vista humano. Es Dios quien establece quien se sienta a su derecha y a su izquierda. Los demás han de cumplir con su santa voluntad.

Y servir. Hay algo que ellos deben saber. Y es que para ser importante en el Reino de los Cielos, hay que servir al prójimo y no querer ser servido. Y eso bien que lo mostró el Hijo de Dios. Por eso se lo pide a aquellos que tan importantes quieren ser.


JESÚS, ayúdanos a servir.

Eleuterio Fernández Guzmán


27 de febrero de 2018

Saber lo que debemos ser



Mt 23, 1-12

“1 Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos 2 y les dijo: ‘En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. 3 Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. 4 Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. 5 Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; 6 quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7 que se les salude en las plazas y que la gente les llame ‘Rabbí’. 8 ‘Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar ‘Rabbí’, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. 9 Ni llaméis a nadie ‘Padre’ vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. 10 Ni tampoco os dejéis llamar ‘Directores’, porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. 11 El mayor entre vosotros será vuestro servidor. 12 Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.”



COMENTARIO

Lo que Jesucristo quiere decir con las palabras que recoge este pasaje del Evangelio de San Mateo es que debemos sabe a qué atenernos en materia de fe porque no siempre lo que parece bueno lo es.

Había quien parecía que hacía bien las cosas pero a Dios no se le puede engañar. Por eso Jesucristo, que los conocía más que bien, pone sobre la mesa la verdad que no era, precisamente, lo que aquellos llevaban a la práctica.

De todas formas, hay algo que es muy importante en este texto: hay que ser servidor de quien necesita ser servido. Y, además, no debemos olvidar tampoco la humildad como virtud esencial a tener en cuenta porque sólo siendo humilde se alcanza del definitivo Reino de Dios.


JESÚS, ayúdanos a ser humildes.

Eleuterio Fernández Guzmán


26 de febrero de 2018

Misericordioso ha de ser nuestro corazón


Lc 6, 36-38

“36 ‘Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. 37 No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. 38 Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.’”

COMENTARIO

Lo que el Hijo de Dios nos dice en este texto del Evangelio de San Lucas es la base, sencillamente, de nuestra fe católica. Y es que son palabras que van, directamente, al corazón.

Debemos ser compasivos. Y lo debemos ser porque nuestro Padre del Cielo lo es con nosotros, que en tantas tentaciones caemos y tantos pecados cometemos mientras que el Señor nos perdona por tener un corazón de carne.

Hay algo, sin embargo, que debemos tener en cuenta. Y es que según hagamos nosotros al respecto de nuestro prójimo así seremos tratados por Dios. Y eso debería ser más que suficiente como para tomar según qué decisiones y llevar a cabo según qué acciones.


JESÚS, ayúdanos a tener fe y a actuar en consecuencia.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2018

Escuchar a Cristo




Mc 9, 2-10

“2 Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, Santiago y Juan, y los lleva, a ellos solos, aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos, 3 y sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, tanto que ningún batanero en la tierra sería capaz de  blanquearlos de ese modo. 4 Se les aparecieron Elías y Moisés, y conversaban con Jesús. 5 Toma la palabra Pedro y dice a Jesús: 'Rabbí, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías'; 6 - pues no sabía qué responder ya que estaban atemorizados -. 7 Entonces se formó una nube que les cubrió con su sombra, y vino una voz desde la nube: 'Este es mi Hijo amado,  escuchadle.' 8 Y de pronto, mirando en derredor, ya no vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos. 9 Y cuando bajaban del monte les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara  de entre los muertos. 10 Ellos observaron esta recomendación, discutiendo entre sí qué era eso de 'resucitar de entre los muertos.'”


COMENTARIO

Cuando Jesucristo escoge a Pedro, Juan y Santiago lo hace porque sabe que van a ser testigos de algo muy importante y que ellos van a saber transmitir aquello que iban a ver. Y acuden al monte donde iba a producirse la transfiguración del Señor.

Podemos imaginar qué pasaría entonces por el corazón de aquellos que eran testigos de la aparición de Elías y Moisés. Seguramente, pensarían que estaban viendo algo extraordinario. Y, sin embargo, no acababan de entender el sentido de todo aquello.

Para acabarlo de arreglar, el Maestro les dice eso de la resurrección, de la suya y de cuándo eso iba a suceder. Pero ellos, que aún no habían acabado de comprender todo aquello que estaban viendo, andan preocupados por aquello de la resurrección. Y es que aún no había llegado el momento de entender.


JESÚS, ayúdanos a escucharte siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán