7 de enero de 2024

Todo se estaba cumpliendo

Mc 1, 7-11


“Y proclamaba: ‘Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.’

Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.’”

COMENTARIO

Digamos que este episodio del bautizo del Hijo de Dios por Juan el Bautista era el principio de todo. Es decir, Aquel que había sido enviado mundo para el mundo fuera salvado estaba dando los primeros pasos de lo que sería su predicación, vida y muerte en la Cruz. Pero aquel momento era importante aunque, como podemos imaginar, no tenía pecado alguno que perdonar por el bautizo de Juan.

Juan sabía, al menos eso le habían dicho, que cuando se posase una paloma sobre el Hijo de Dios sabría que Aquel era el Enviado de Dios. Y cuando eso pasó no tuvo la más mínima duda de lo que estaba pasando. 

Y no es poco que en aquel momento, se escuchase aquella voz de Dios diciendo que Aquel que había sido bautizado y sobre el que se había posado el Espíritu Santo en forma de paloma era, precisamente, Su Hijo. Y que se complacía en Él era, sencillamente, de creer. 


JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión paso a paso. 

Eleuterio Fernández Guzmá

6 de enero de 2024

Epifanía

Mt 2, 1-12


"Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: '¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.' Al oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: 'En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino."

COMENTARIO

Es casi seguro que cuando aquellos Reyes llegados de oriente alcanzaron el lugar donde estaba el Niño en el corazón de Herodes no hubiera nacido nada bueno sino, al contrario, todo lo malo que el egoísmo y la soberbia puede nacer en el corazón. 

De todas formas, lo más importante que podemos deducir del texto bíblico de hoy es que unos Reyes venidos de muy lejos tuvieron la suficiente creencia en el nacimiento del Rey de los judíos que lo dejaron todo y viajaron muchos kilómetros para presentarse ante Él. 

Los dones que le ofrecen, el oro, el incienso y la mirra, tiene un significado del que mucho se ha hablado ya hasta hoy mismo. El caso es que ellos debían saber de qué trataba toda aquella situación porque, además, no volvieron a ver a Herodes porque se les había dicho en sueños que no lo hicieran y ellos obedecieron aquella advertencia. 

JESÚS,  gracias, simplemente, por haber nacido y presentarte al mundo aquel día. 

Eleuterio Fernández Guzmán 

5 de enero de 2024

Ven y verás

Jn 1, 43-51


"Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: 'Sígueme'. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: 'Hemos hallado a Aquél de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José'.
Natanael le preguntó: '¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?'

'Ven y verás', le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: 'Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez'.

'¿De dónde me conoces?', le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: 'Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera'.

Natanael le respondió: 'Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel'.

Jesús continuó: 'Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees. Verás cosas más grandes todavía'.

Y agregó: Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre'.

COMENTARIO

No es de extrañar que cuando aquellos primeros discípulos del Hijo de Dios se dan cuenta, al menos se dan cuenta de eso, de que han encontrado al Mesías no puedan callarlo. Y, claro, que vayan a decírselo a sus más íntimos tampoco es de extrañar.

Tampoco es de extrañar que Natanael tenga el pensamiento general del judío que cree que de Nazaret, aldea de aquel pueblo, poco bueno puede salir. Sin  embargo, no sabía que Dios siempre se vale de los más humilde para proceder con su Voluntad. 

El final de este texto bíblico es fundamental: aún tienen que ver muchas cosas aquellos que, en principio, lo reconocen como el Mesías. Lo mismo que todos nosotros. 


JESÚS, gracias por ser tan comprensivo con Natanael y con todos nosotros...

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de enero de 2024

Encontrarse con Cristo

Jn 1, 35-42

Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: 'Éste es el Cordero de Dios'.

Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: '¿Qué quieren?'

Ellos le respondieron: 'Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿Dónde vives?'

'Vengan y lo verán', les dijo.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: 'Hemos encontrado al Mesías', que traducido significa Cristo.

Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: 'Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas', que traducido significa Pedro'"

COMENTARIO

No podemos negar que aquellos primeros momentos en los que unos hombres del común del pueblo judío se encuentran con el Hijo de Dios tuvieron que ser muy especiales. En aquel principio de todo ellos fueron los primeros que se dieron cuenta, aún sin comprender mucho, de Quién era Aquel que le había sido presentado.

Lo que llama la atención es que ellos no pueden callar que han encontrado al Mesías. Y por eso Andrés se lo dice a su prójimo más próximo que no es otro que su hermano Simón. 

A Simón le quedaba, todavía, mucha labor por delante pero, sin embargo, en aquel momento, fue distinguido por Jesucristo con el cambio de nombre porque Pedro también significa Piedra sobre la que iba a construir Su Iglesia...


JESÚS, gracias por escoger a los que escogiste.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de enero de 2024

Cuando Juan lo supo

Jn 1, 29-34


"Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: 'Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije:
Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que Él fuera manifestado a Israel'.

Y Juan dio este testimonio: 'He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquél sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo'.

Yo lo he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios”'"

COMENTARIO 

Quizá pudiera parecer extraño que Juan el Bautista no supiera Quién era el Mesías. Y es que, en verdad, hasta el momento de salir del agua del Jordán bautizado por él y ver cómo se posaba sobre el Hijo de Dios el Espíritu Santo no tuvo un tal conocimiento. 

Las pruebas eran contundentes porque a Juan le había dicho Quien lo había enviado a bautizar que pasaría lo que entonces estaba pasando. Y eso era más que suficiente como para saber, ahora sí, que su primo Jesús era el Enviado de Dios al mundo para que el mundo se salvase. 

Ciertamente, para todos aquellos que creían en Dios y en que iba a enviar al Mesías, creyeron a Juan. Y nosotros, tantos siglos después de aquel episodio, también creemos. 


JESÚS, gracias por manifestarte cuando era el momento oportuno. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de enero de 2024

El Bautista cumple con su parte de la misión

Jn 1, 19-28

 

“19 Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ‘¿Quién eres tú?’ 20 El confesó, y no negó; confesó: ‘Yo no soy el Cristo.’ 21 Y le preguntaron: ‘¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?’ Él dijo: ‘No lo soy.’ - ‘¿Eres tú el profeta?’ Respondió: ‘No.’ 22 Entonces le dijeron: ‘¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?’ 23 Dijo él: ‘Yo soy = voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, = como dijo el profeta Isaías.’ 24 Los enviados eran fariseos. 25 Y le preguntaron: ‘¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?’ 26 Juan les respondió: ‘Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, 27 que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.’ 28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.”

 

COMENTARIO

 

Cuando Juan comienza su labor, digamos, predicadora, los poderosos de su tiempo se preguntan acerca de aquella persona a la que todos tenían por profeta. Si era el Enviado de Dios, debían saberlo; también si no era. Vamos, que querían conocer más acerca de Juan el Bautista.

 

Aquel hombre, que vivía en el desierto y, por decirlo pronto, tenía muy claro qué había venido a hacer en el mundo, sabe más que bien que no es él el Mesías. Sabe, también, que ha de venir y, es más, que ya está entre aquellos mismos que le preguntan.

 

Quien ha de venir, que vendrá detrás de Juan no es otro que su primo Jesús. Y es que, en efecto, en cuanto a su nacimiento, vino detrás del hijo de Isabel y Zacarías y, luego, también era Quien debía venir a bautizar con fuego.

 

JESÚS, gracias por haberte dejado bautizar, para ejemplo de muchos, por aquel que supo lo que debía hacer… y lo hizo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de diciembre de 2023

Simeón lo sabía

Lc 2, 22-35


"Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: 'Todo varón primogénito será consagrado al Señor'. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con Él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

'Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel'.

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: 'Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos'”.

COMENTARIO 

Cumpliendo con lo establecido en la ley, digamos, espiritual, María y José acuden al Templo a presentar al Niño. Y es que, en realidad, el Hijo de Dios había venido a cambiar lo que debía ser cambiado pero no a terminar con la Ley y/o los profetas.

Aquel hombre, Simeón, según aquí se nos dice, hacía mucho tiempo que esperaba ver lo que aquel día iba a ver. Y tuvo la suficiente perseverancia como para acudir al Templo hasta que eso pasó.

Y lo otro. Lo otro es aquella predicción que Simeón le hace a María. Y estamos seguros que María se acordó de eso cuando llegó el momento de la Cruz de su hijo...

JESÚS,  fuiste presentado en la Casa de Tu Padre y damos gracias a Dios por eso. 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de diciembre de 2023

Unos muy especiales mártires

Mt 2, 13-18


"Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo'.

José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: 'Desde Egipto llamé a mi hijo'.

Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:

'En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen'”.

COMENTARIO

Resulta tan terrible el episodio que nos narra el evangelista Mateo que es difícil imaginar el dolor y el sufrimiento de aquellas madres (y padres porque también había padres...) ante tamaña barbaridad carente de sentido que sólo cabe en una mente enferma de envidia y de otras cosas más graves.

Aquellos niños que no vieron la luz del día siguiente al que fueron asesinados vilmente bien pueden ser tenidos por mártires. Y es que ellos fueron testigos de la ambición del poder y, en una manera muy cierta, acompañaron antes de la muerte del Hijo de Dios a Cristo al mismo Cielo donde está sentado el Emmanuel a la derecha del Padre.

Momento, éste, para traer al recuerdo y dejar muy dentro en nuestro corazón, aquel sacrificio hecho, al fin y cabo, por aquel otro Niño que había nacido bastantes meses antes. Momento, claro está, para pedir a Dios por sus almas que, estamos seguros, están al lado del Padre Eterno por lo que fueron y por lo que supusieron para la historia de la salvación. 

JESÚS, consuela a las almas de aquellos pequeños mártires. 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de diciembre de 2023

Y creyó

Jn 20, 2-8


"El primer día de la semana, María Magdalena corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: 'Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto'.

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús; éste no estaba caído con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

COMENTARIO

Hoy celebramos el día de San Juan Evangelista. Y suponemos que por eso el Calendario Litúrgico nos ha reservado para hoy un texto que parecería extraño después de celebrar, hace nada, la Navidad. Sin embargo, tiene su razón de ser en el personaje del que hablamos. 

Lo que vieron Pedro y Juan fue sorprendente. Y es que ellos dos, discípulos muy señalados del Hijo de Dios, no iban a esperar que alguien robara el cuerpo de su Maestro. Y por eso Juan vio y creyó. Por eso, exactamente por eso. Todo se había cumplido. 

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión de forma tan completa y perfecta. 


Eleuterio Fernández Guzmán

22 de diciembre de 2023

Magnífica María

Lc 1, 46-56


"María dijo:
'Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquéllos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono, y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.'

 COMENTARIO

En realidad, es cierto y verdad que de esta oración que lanzó al viento la Virgen María, a la que denominamos "Magnificat", se ha dicho mucho y mucho más se dirá a lo largo de los siglos. Y es que la Madre de Dios, inspirada y llena de Gracia y del Espíritu Santo, proclamó la verdad, así, sencillamente. 

Todo lo que María dice aquí se cumplirá a lo largo de las generaciones. Pero también es cierto aquello que proclama acerca de Dios que, como es de esperar, siempre hace lo mejor y es lo mejor lo que aquí hace: despedir a los que se creen mejores, a los soberbios y, en fin, hacer lo mejor por su pueblo porque, como también dice la Santísima Virgen, Dios es misericordioso y eso nunca ni lo ha olvidado ni lo olvidará nunca. 


JESÚS, gracias por tener una Madre así de Madre. 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de diciembre de 2023

La llena de Gracia

Lc 1, 39-45


"María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor'”.

COMENTARIO 

Sin duda alguna sabemos que Isabel estaba llena del Espíritu Santo. Sólo por eso pudo decir lo que le dijo a su prima María pues, de otra forma, resulta difícil saber cómo ella conocía lo que aquí se dice que conocía. 

Bien sabía Isabel que María estaba llena de Gracia y que a Quien llevaba en su vientre era el Hijo de Dios. Y por eso se sabe nada ante ella que es lo mismo que luego su hijo Juan el Bautista diría ante Cristo... que no se sentía digno ni para desatarle las sandalias...

Juan, aquel que sería el último profeta de la Antigua Alianza salta de alegría en el vientre de Isabel. Y es que Dios, como es de esperar, no hace nada mal.

JESÚS, gracias por haber dado aquella alegría a Isabel y a Juan. 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de diciembre de 2023

La llena de Gracia

Lc 1, 26-38



“Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.’  Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: ’No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús  El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.’ María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’   El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por  eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios  Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.’   Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.’ Y el ángel dejándola se fue.


COMENTARIO 

El episodio que recoge el evangelista Lucas en este texto de su libro (al principio del mismo) es verdaderamente crucial en la historia de la salvación del hombre. Y es que el Ángel del Señor se presenta ante María, una joven del pueblo judío. Y es que tiene que decirle algo de parte de Dios...¡De parte de Dios!

Que aquella joven se conturbe no es de extrañar porque podríamos pensar nosotros que haríamos si se nos presentara el Ángel Gabriel...

Sin embargo, la respuesta de María fue tan sencilla como profunda: se sabe la esclava del Señor y, por tanto, hará su santísima Voluntad. Y gracias a eso y gracias a Ella nosotros podemos salvarnos; gracias a María y a su fe. 

JESÚS, gracias por haber escogido a una mujer como Tu Madre. 

Eleuterio Fernández Guzmán 

19 de diciembre de 2023

La poca fe de Zacarías

Lc 1, 5-25


"En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.

Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.

Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Ángel le dijo: 'No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. Él será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto'.

Pero Zacarías dijo al Ángel: '¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada'.

El Ángel le respondió: 'Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo'.

Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Él se expresaba por señas, porque se había quedado mudo.

Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses. Ella pensaba: “Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres'."

COMENTARIO

La inseguridad de Zacarías tiene todo que ver con la creencia de verdad. Es decir, aquel hombre, que era sacerdote y no una persona cualquiera, no tiene claro que eso que le dice el Ángel Gabriel vaya a pasar porque, en el fondo, es una fe que, al parecer, necesita pruebas. Y eso... como que no lo ve claro. 

Gabriel le dice lo que va a pasar porque es Dios quien ha dispuesto que eso vaya a pasar. Y es que aquella mujer, que era tenida por estéril, no lo iba a ser porque Dios sabía lo que convenía a la historia de la salvación. 

Podemos imaginar, por otra parte, la sorpresa de aquel hombre, de aquella persona mayor, anciana (seguramente) cuando vio que todo lo que le había sido dicho de parte de Dios se había cumplido...

JESÚS, gracias por ser como eres. 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de diciembre de 2023

El Bautista debía hacer lo que hizo

Mt  17,10-13


"Los discípulos preguntaron a Jesús:

'¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?' Él respondió: 'Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Así también harán padecer al Hijo del hombre'. Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista."

COMENTARIO

En otra ocasión ya dice el Hijo de Dios que Juan el Bautista es Elías que debía venir antes que el Mesías. Pero no se refiere a que se haya reencarnado ni nada por el estilo sino que Juan llevaba su espíritu, cumplía con su misión. 

Lo que le pasó al primo de Jesucristo era ya conocido por todos aquellos que le escuchaban y eso le sirvió para decir qué es lo que iban a hacer con el Hijo del hombre que era, exactamente, lo mismo aunque sepamos que fue mucho peor...

Y sus discípulos más allegados comprendieron. Entonces sí comprendieron aunque, ciertamente, no todo. 


JESÚS, agradece a Juan su entrega en favor de nuestra salvación. 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de diciembre de 2023

Decir la verdad


Mt 11, 16-19

"Jesús dijo a la multitud:

'¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: '¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'  Porque llegó Juan el Bautista, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Está endemoniado!' Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras.

COMENTARIO

Lo que dice el Hijo de Dios al final de este texto del Evangelio de San Mateo manifiesta claramente lo que pasó cuando vino por primera vez al mundo. Y es que nada mejor que las palabras de Dios hecho hombre para comprender muchas cosas.

Aquellos que no querían para nada a Jesucristo y lo perseguían hasta que consiguieron su muerte en el mundo no aceptaban nada de lo que decía porque creían que iba en contra de su propia fe pero, sobre todo, de sus intereses mundanos. 

El caso es que Cristo compara a sus contemporáneos (suponemos que a los que no lo querían) con unos niños caprichosos que quieren que los demás hagan lo que ellos dicen que deben hacer. Y, el caso, es que así era. 

JESÚS,  gracias por decir las cosas como tienen que ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de diciembre de 2023

La confirmación del Bautista

Mt, 11, 11-.15


"Jesús dijo a la multitud:

'Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver. ¡El que tenga oídos, que oiga!"

COMENTARIO 

Era lógico y de esperar que cuando predicó Juan el Bautista lo que predicaba hubiera quien no estuviera de acuerdo con lo que decía. Sin embargo, era la misión que le había encomendado Dios y bien que cumplió.

Ciertamente, lo que dice el Hijo de Dios en este Evangelio de San Mateo debía abrir los corazones de aquellos que le escuchaban. Y es que era, nada más y nada menos, que su primo Juan era el espíritu de Elías, que era a quien venía a representar. 

Todos los profetas, por otra parte, habrían cumplido con su misión y aquel, El Bautista, era el último que Dios habría que suscitar antes de la presentación al mundo de Su Hijo.

JESÚS, gracias por presentarnos así a Juan.

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de diciembre de 2023

Ir junto con Cristo

Mt 11, 28-30


"Jesús tomó la palabra y dijo:

'Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.'"

COMENTARIO 

Seguramente, estas palabras del Hijo de Dios, son de las más tranquilizadores que hay a lo largo de la Sagrada Escritura. Y es que nos llegan hasta lo más profundo del corazón. 

Lo que nos dice Jesucristo es que nos acerquemos a Él. Y que lo hagamos cuando estemos afligidos y agobiados porque su corazón nos consolará y nos dará aliento para seguir adelante. 

Y, siendo como se puede pensar que el yugo de Cristo es difícil de llevar (¡Es Dios hecho hombre!) lo bien cierto es que es, justamente, al contrario: es suave y, además, su carga es ligera para nosotros...


JESÚS, gracias por ponérnoslo todo tan fácil. 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de diciembre de 2023

No debemos perdernos


Mt 18, 12-24

"Jesús dijo a sus discípulos:

'¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre de ustedes, que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.'"

COMENTARIO 

Es cierto que Dios entregó a su Hijo Jesucristo a los que serían sus hermanos para que no se le perdiera ninguno salvo el hijo de la perdición., Y eso es lo que pasó. 

Pero, lo bien cierto, es que muchas veces nos perdemos en el camino que nos lleva a Dios, al Cielo. Y, entonces, sale Cristo a buscarnos y, cuando nos encuentra, hay mucha alegaría en el Cielo. 

El caso es que Dios, como bien se nos dice en este texto del Evangelio de San Mateo, Dios no quiere que nos perdamos ninguno de nosotros y eso, casi siempre, está en nuestra mano.

JESÚS, gracias por buscarnos cuando nos perdemos.

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de diciembre de 2023

Y entonces se vio el poder de Dios

Mt 15, 29-37


"Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. Una gran multitud acudió a Él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y Él los sanó. La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban sanos, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.

Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: 'Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino”.
Los discípulos le dijeron: '¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?'

Jesús les dijo: '¿Cuántos panes tienen?'

Ellos respondieron: 'Siete y unos pocos pescados'.

Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo; después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los daba a los discípulos, y ellos los distribuían entre la multitud.
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron llenaron siete canastas."

COMENTERIO

Incluso hay creyentes que tiene por buena la idea de que la multiplicación de los panes y de los peces no fue más que una especie de expresión solidaria de los presentes cuando, en realidad, ya dice el Hijo de Dios que no tenían de qué comer.

En realidad, pasó lo que tenía que pasar. Jesucristo vio a sus discípulos en necesidad y pidió a Dios que hiciera lo que fuera necesario. Y Dios hizo lo necesario que fue multiplicar los panes y los peces hasta que, incluso, sobraron 

Dios estuvo muy generoso con todos aquellos que siguieron a Su Hijo. Y es lo mismo que hace siempre. 


JESÚS, gracias por manifestar una Bondad tan grande. 


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de diciembre de 2023

Lo que verdaderamente importa

 Lc 10, 21-24


"Al regresar los setenta y dos discípulos de su misión, Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:

'Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar'.

Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos:

'¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron'".


COMENTARIO

Como es bien sabido, cuando el Hijo de Dios vino por primera vez al mundo, hubo muchas personas que no creyeron ni en su Palabra ni en sus actos extraordinarios, llamados milagros. 

Pero sabía muy bien Jesucristo que su Padre del Cielo ocultaba lo que era importante a los que eran considerados "sabios" (no sólo por ellos mismos) y que hacía contrario con aquellos que tenían abierto el corazón a lo que era importante. 

Es claro, por eso, que Cristo tiene por felices a los que, viendo Quien era Él, lo aceptaron y creyeron que era el Mesías. Y es que, en verdad, lo eran. 


JESÚS, gracias por hablarnos de lo que verdaderamente importa. 

Eleuterio Fernández Guzmán