1 de febrero de 2024

Jueves, 1 de febrero de 2024

Mc 6, 7-13

En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: ‘Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas’. Y les dijo: ‘Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos’. Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”.

 

COMENTARIO

 

Hay muchos momentos de la vida de Cristo y de sus apóstoles que no conocemos. Por eso muchas veces nos imaginamos que siempre estaban juntos. Sin embargo este texto nos muestra que, en determinado momento, envió a los Doce a predicar la Palabra de Dios.

 

Jesús no los envía de cualquier forma. En primer lugar, los envía con unas instrucciones muy concretas: no deben llevar más de lo necesario porque Dios sabe que  sus trabajadores no les puede faltar el sustento y ha de proveer sus necesidades.

 

Pero hace, también otra cosa: les transmite, les otorga, les dona, una serie de poderes propios del Creador y de todo su poder. Por eso tendrán poder sobres los demonios y se les provee del don de curar, de la curación de los padecimientos físicos.

 

 

JESÚS, ayúdanos ser tus enviados ahora mismo, en este siglo nuestro.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de enero de 2024

No acababan de comprender

Mc 6, 1-6


"Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: '¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?' Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: 'Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa'. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.

Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente."

COMENTARIO

Es cierto y verdad que el Hijo de Dios predicaba en todos los lugares donde podía. Y como es de esperar también acudió a su pueblo, donde había criado, para transmitir la Buena Noticia.

En aquel lugar todos los conocían y no podían comprender cómo aquel joven, que habían visto jugar por sus calles cuando era pequeño y es seguro les hubiera arreglado algún desperfecto en sus casas por su labor de carpintero, pudiera decir aquello que decía y hacer lo que hacía y que todos había oído. 

Las palabras de Jesucristo son claras: no suelen escuchar a alguien en su propia casa. 

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión a pesar de aquellas circunstancias. 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de enero de 2024

La gran misericordia de Dios ante la fe y la confianza

Mc 5, 21-43


"Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y Él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: 'Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva'. Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: 'Con sólo tocar su manto quedaré sanada'. Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal.
Jesús se dio cuenta enseguida de la fuerza que había salido de Él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: '¿Quién tocó mi manto?'
Sus discípulos le dijeron: '¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?' Pero Él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: 'Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad'.

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: 'Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?' Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: 'No temas, basta que creas'. Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: '¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme'. Y se burlaban de Él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con Él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo:'“Talitá kum', que significa: '¡Niña, Yo te lo ordeno, levántate!' En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y Él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña.'"

COMENTARIO

Es cierto y verdad que en muchas ocasiones el Hijo de Dios hace lo que hace aquí en este texto del Evangelio de San Marcos. Y es que, además de porque quiere es que no puede resistir ante alguien que manifiesta su confianza en Él.

Tanto el caso de la mujer que perdía mucha sangre como la de la hija de Jairo ambas personas están seguras que la intervención de Jesucristo hará posible la sanación tanto de la mujer como de la niña que, además, había muerto y se trata de una resurrección. 

Es cierto y verdad, también, que otra cosa no podía hacer Aquel que había venido al mundo a salvar lo que necesitaba ser salvado. 

JESÚS,  gracias por tanta bondad y misericordia. 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de enero de 2024

En Su Nombre

Mc 16, 15-18


"Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo:

'Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán'."

COMENTARIO

Es de esperar que pase lo que pasó teniendo en cuenta que la extensión de la Buena Noticia, tras la muerte del Maestro, debía ser llevada aún a cabo. 

Lo que hace el Hijo de Dios es, sencillamente, enviar a sus Apóstoles (entonces ya no estaba el hijo de la perdición) al mundo para que hicieran anunciasen la Buena Noticia del Reino de Dios.

De todas formas, no lo hará así, por decirlo pronto, sin nada más sino que les otorga una serie de bienes que sólo puede otorgar Dios mismo hecho hombre. Y, el caso, es que se cumplió aquello que les dijo. 

JESÚS, gracias por enviar a los Once por el mundo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de enero de 2024

Salió el Sembrador

Mc 4, 1-20


"Jesús comenzó a enseñar a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba:

¡¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y brotó enseguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; éstas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno'.

Y decía: '¡El que tenga oídos para oír, que oiga!'

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de Él junto con los Doce le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: 'A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón'.

Jesús les dijo: '¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás?

El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos.Igualmente, los que reciben la semilla

En terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen enseguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.

Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.

Y los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno'"

COMENTARIO

La Parábola del Sembrador viene a ser lo mismo que si habláramos de la Siembra del mismo Dios.  Y lo hace en nuestros corazones porque desde allí es donde surgen todas las obras. 

Lo que aquí dice el Hijo de Dios tiene todo que ver con la forma que tenemos nosotros mismos de aceptar la Palabra de Dios. Y es que, ciertamente, no todos los discípulos de Cristo la aceptamos de la misma forma.  Y es que muchas formas de aceptarla o de no  aceptarla. 

Es cierto y verdad que a los discípulos de Cristo se nos puede exigir que aceptemos la Palabra de Dios y que, luego, aceptemos las consecuencias que tiene eso. Y es que tiene claras consecuencia en nuestra vida, material y espiritual. 

JESÚS, gracias por sembrar en nuestros corazones la buena semilla de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de enero de 2024

Escogió a los que quiso

Mc 3, 13-19


"Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó."

COMENTARIO

Es cierto y verdad que en otros Evangelios de los que tenemos por canónicos la elección de los Doce se hace de otra manera. Sin embargo, lo que verdaderamente importa es que el Hijo de Dios escogió a los que quiso escoger y lo hizo por alguna buena razón. 

El caso es que Jesucristo, como hace otras veces antes de hacer algo importante, sube a la montaña. Allí podemos imaginar sin desviarnos mucho de lo que pudo pasar, habla con su Padre del Cielo y le pide lo que deba pedirle para aquella ocasión. 

Los nombres de los Doce son más que conocidos y lo que hicieron a partir de entonces lo damos por seguro. Y eso nos hace pensar que Jesucristo hizo bien, otra vez más, lo que debía hacer. 


JESÚS,  gracias por escoger a aquellos Doce. 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de enero de 2024

Muchos lo seguían

Mc 3, 7-12


"Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.

Porque, como sanaba a muchos todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre Él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: '¡Tú eres el Hijo de Dios!' Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.'"

COMENTARIO

Seguramente aún no había llegado el momento en que el Hijo de Dios se manifestara como Quien era. Por eso ordena a los malos espíritus que no manifiesten que es, en realidad, Dios hecho hombre. 

De todas formas, aunque eso aún no se conociese así, como era de verdad, eso no quería decir que las personas que veían lo que hacía o la forma que tenía de manifestarse no quisieran buscarlo.

En realidad, para eso había venido Jesucristo al mundo aunque, es verdad, eso no quisiera decir que no tuviera que tener algo de tranquilidad para enseñar a sus Apóstoles. 

JESÚS, gracias por hacer siempre lo que debías hacer. 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de enero de 2024

Querían acabar con Jesucristo

Mc  3, 1-6



"Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo.

Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: 'Ven y colócate aquí delante'. Y les dijo: '¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?'

Pero ellos callaron.

Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: 'Extiende tu mano'. Él la extendió y su mano quedó sana.

Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con Él.'"


COMENTARIO

Como muy bien hacía el Hijo de Dios cumpliendo la misión para la que había sido enviado al mundo, Jesucristo cura a un hombre que estaba enfermo. Y eso, así dicho, no debería sino no causar otra cosa que no fuera gozo y alegría y no sólo para el curado.

Allí había quien no estaba de acuerdo con eso. Y lo peor es que no lo estaban porque era sábado y, según la ley (del hombre) no se podía hacer según qué cosas en tal día de la semana. 

Jesucristo hizo lo que quería hacer: ser misericordioso y bueno con aquella persona. De todas formas, no nos extraña nada de nada que hubiese quien quisiese matarlo. Así eran algunos. 


JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso a pesar de algunos...

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de enero de 2024

El vino nuevo que trajo Cristo

Mc 2, 23-28


"Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: '¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?' Jesús les respondió: '¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!'"

COMENTARIO 

Algunos, que eran muy estrictos a la hora de aplicar y contemplar la aplicación de la Ley, no pueden comprender ciertas cosas en cuanto a la actuación del Hijo de Dios. Sin embargo, lo que pasa es que no acaban de comprender la verdadera voluntad de Dios sino que van a la suya, al trasunto de ley que han hecho con la que es del Todopoderoso. 

Jesucristo sabe muy bien de qué se trata todo esto. En realidad, ellos no entienden que ha venido al mundo a que el mundo se salve y, por tanto, muchas cosas han de cambiar pues, como bien dice Cristo, lo nuevo es difícil que quepa en lo viejo...


JESÚS,  gracias por explicar lo que nos debe importar de forma que seamos capaces de entenderlo.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de enero de 2024

Los escogió y ellos lo siguieron

Jn 1, 35-42


"Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: ‘He ahí el Cordero de Dios’. Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: ‘¿Qué buscáis?’. Ellos le respondieron: ‘Rabbi’ – que quiere decir ‘Maestro’ - ‘¿dónde vives?’. Les respondió: ‘Venid y lo veréis’. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron aquel día. Era más o menos la hora décima.

Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: ‘Hemos encontrado al Mesías’, que quiere decir Cristo.  Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas’, que quiere decir ‘Piedra’".

COMENTARIO 

Los que entonces eran discípulos de Juan el Bautista es de creer que tenían confianza en aquella persona que enseñaba y bautizaba en el Jordán. Por eso cuando escuchan de su boca que aquella persona a la que señalaba era "el Cordero de Dios" no dudan lo más mínimo en preguntarle y seguirle. 

Desde aquel mismos instante otras personas se incorporan al grupo de los que siguen muy de cerca al Maestro de Nazaret. Incluso le cambia el nombre a Pedro para llamarle "Cefas" que, como aquí se dice, quiere decir "Piedra" porque sobre aquella piedra iba a construir Su Iglesia.

Es cierto y verdad que, conocida como es para nosotros la vida y circunstancias de aquel hombre, Pedro, no es poco que Cristo hiciera lo que hizo con su persona.

JESÚS, gracias por haber escogido de tal manera y así a tus discípulos más cercanos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de enero de 2024

Mejor no ser pecadores

Mc 2, 13-17


"Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con Él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: '¿Por qué come con publicanos y pecadores?'

Jesús, que había oído, les dijo: 'No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.'"

COMENTARIO 

Eran muchas personas las que seguían al Hijo de Dios porque o habían visto lo que decía y hacía o bien habían escuchado lo que decía o hacía. Y tales personas querían ver y entender. 

Los que no estaban de acuerdo con lo que decía Jesucristo, que eran aquellos que eran tenido por sabios por la mayoría de la gente, se preguntaban cómo era posible que comiera con publicados y pecadores a los que ellos tenía, claro, por personas alejadas de Dios. 

Jesucristo, sin embargo, sabía que había venido al  mundo y, ahora, que sus acciones y predicación, tenían sentido si eran para salvar lo que debía ser salvado. Y por eso actuaba como actuaba. 

JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión a pesar de muchos 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de enero de 2024

Misericordia de Dios


Mc 2,1-12

"Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y Él les anunciaba la Palabra.

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a Él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”.

Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: '¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?'

Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: '¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, dijo al paralítico: Yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.

Él se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: 'Nunca hemos visto nada igual'”.

COMENTARIO

Aquellos que se escandalizaban al escuchar al Hijo de Dios perdonar los pecados de aquel hombre enfermo no sabían, al parecer, ante Quien estaban o, si lo sabían, lo disimulaban muy bien.

Resulta síntoma de la verdad que Jesucristo les diga a los que le critican que el Hijo del hombre tiene tal poder sobre la tierra porque ellos tuvieron que entender que se refería a sí mismo y eso, seguro, acrecentó su enfado.

No nos extraña nada de nada que aquellos que no estaban en contra del Mesías se dieran cuenta de que aquello no era algo normal sino que habían visto un milagro con todas las de la ley... de Dios.


JESÚS,  gracias por ser misericordioso y por hacer uso de Tu poder como Dios hecho hombre.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de enero de 2024

Cuando Cristo pide lo imposible

Mc 1, 40-45


"Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: 'Si quieres, puedes purificarme'. Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: 'Lo quiero, queda purificado'. En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.

Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: 'No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio'. Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a Él de todas partes.'"

COMENTARIO 

Es seguro, como lo es, que el Hijo de Dios tenía razones para que aquel hombre al que había curado de lepra, no dijese nada a nadie sino que cumpliese con la Ley y acudiese al sacerdote para mostrar que estaba curado y hacer la correspondiente ofrenda.

Sin embargo, no debemos descartar que aquel hombre, que se había sentido liberado de una enfermedad no sólo incapacitante físicamente sino, también, socialmente, no aceptase aquella recomendación de Jesucristo porque su situación había cambiado mucho. Y no pudo evitar proclamarlo a los cuatro vientos...

Tampoco debe extrañarnos que, desde entonces, cualquier enfermo acudiera al Señor para que lo curase y que por mucho que se alejara a lugares desiertos acabaran encontrarlo. 

JESÚS, gracias por todo aquello en bien de tu prójimo.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de enero de 2024

Había venido para eso

Mc 1, 29-39


"Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a éstos no los dejaba hablar, porque sabían quién era Él.

Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: 'Todos te andan buscando'.

Él les respondió: 'Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido'. Y fue por toda la Galilea, predicando en las sinagogas de ellos y expulsando demonios."

COMENTARIO

Es verdad que el Evangelio de San Marcos es tenido por aquel en el que mejor se puede apreciar la labor liberadora del Hijo de Dios en cuanto a milagros, por así decirlo.

La suegra de Simón, enfermos de las más diversas dolencias, endemoniados, etc. A todas las personas que se encontraban en una situación así las cura y cuida Jesucristo.

En realidad, nada nuevo había en eso sino que, como dice el Señor, "para eso he salido". Es decir, era plenamente consciente de su misión. 


JESÚS, gracias por salvar a quienes necesitaban salvación... y hoy lo mismo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de enero de 2024

Cristo enseñaba con autoridad

Mc 1, 21-28


"Jesús entró en Cafarnaúm, y cuando llegó el sábado, fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: '¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios'.

Pero Jesús lo increpó, diciendo: 'Cállate y sal de este hombre'. El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: '¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y éstos le obedecen!' Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.'

COMENTARIO

Es seguro que a muchos de los que, en tiempos de la primera venida al mundo del Hijo de Dios, escuchaban a Jesucristo les podía extrañar que el hijo del carpintero pudiera decir lo que decía pero, sobre todo, hacer lo que hacía.

En realidad, Jesucristo había venido al mundo a salvar a quien debía ser salvado y eso es lo que estaba haciendo con aquella persona que estaba poseía por un demonio. Y aquello fue un exorcismo en toda regla pero sabiendo que Aquel que decía al demonio que saliera de aquel cuerpo era, nada más y nada menos, que el "Santo de Dios".

No debe extrañarnos, por tanto, que hubiera quien dijera que Cristo enseñaba con "autoridad"  y no como otros que lo hacían sin ella. Y tampoco debe extrañarnos que su fama se extendiera por toda Galilea...

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión como debía ser cumplida. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de enero de 2024

Todo se estaba cumpliendo

Mc 1, 7-11


“Y proclamaba: ‘Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.’

Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. Y se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.’”

COMENTARIO

Digamos que este episodio del bautizo del Hijo de Dios por Juan el Bautista era el principio de todo. Es decir, Aquel que había sido enviado mundo para el mundo fuera salvado estaba dando los primeros pasos de lo que sería su predicación, vida y muerte en la Cruz. Pero aquel momento era importante aunque, como podemos imaginar, no tenía pecado alguno que perdonar por el bautizo de Juan.

Juan sabía, al menos eso le habían dicho, que cuando se posase una paloma sobre el Hijo de Dios sabría que Aquel era el Enviado de Dios. Y cuando eso pasó no tuvo la más mínima duda de lo que estaba pasando. 

Y no es poco que en aquel momento, se escuchase aquella voz de Dios diciendo que Aquel que había sido bautizado y sobre el que se había posado el Espíritu Santo en forma de paloma era, precisamente, Su Hijo. Y que se complacía en Él era, sencillamente, de creer. 


JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión paso a paso. 

Eleuterio Fernández Guzmá

6 de enero de 2024

Epifanía

Mt 2, 1-12


"Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: '¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.' Al oír esto, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: 'En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel. Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino."

COMENTARIO

Es casi seguro que cuando aquellos Reyes llegados de oriente alcanzaron el lugar donde estaba el Niño en el corazón de Herodes no hubiera nacido nada bueno sino, al contrario, todo lo malo que el egoísmo y la soberbia puede nacer en el corazón. 

De todas formas, lo más importante que podemos deducir del texto bíblico de hoy es que unos Reyes venidos de muy lejos tuvieron la suficiente creencia en el nacimiento del Rey de los judíos que lo dejaron todo y viajaron muchos kilómetros para presentarse ante Él. 

Los dones que le ofrecen, el oro, el incienso y la mirra, tiene un significado del que mucho se ha hablado ya hasta hoy mismo. El caso es que ellos debían saber de qué trataba toda aquella situación porque, además, no volvieron a ver a Herodes porque se les había dicho en sueños que no lo hicieran y ellos obedecieron aquella advertencia. 

JESÚS,  gracias, simplemente, por haber nacido y presentarte al mundo aquel día. 

Eleuterio Fernández Guzmán 

5 de enero de 2024

Ven y verás

Jn 1, 43-51


"Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: 'Sígueme'. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

Felipe encontró a Natanael y le dijo: 'Hemos hallado a Aquél de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José'.
Natanael le preguntó: '¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?'

'Ven y verás', le dijo Felipe.

Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: 'Éste es un verdadero israelita, un hombre sin doblez'.

'¿De dónde me conoces?', le preguntó Natanael.

Jesús le respondió: 'Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera'.

Natanael le respondió: 'Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel'.

Jesús continuó: 'Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, crees. Verás cosas más grandes todavía'.

Y agregó: Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre'.

COMENTARIO

No es de extrañar que cuando aquellos primeros discípulos del Hijo de Dios se dan cuenta, al menos se dan cuenta de eso, de que han encontrado al Mesías no puedan callarlo. Y, claro, que vayan a decírselo a sus más íntimos tampoco es de extrañar.

Tampoco es de extrañar que Natanael tenga el pensamiento general del judío que cree que de Nazaret, aldea de aquel pueblo, poco bueno puede salir. Sin  embargo, no sabía que Dios siempre se vale de los más humilde para proceder con su Voluntad. 

El final de este texto bíblico es fundamental: aún tienen que ver muchas cosas aquellos que, en principio, lo reconocen como el Mesías. Lo mismo que todos nosotros. 


JESÚS, gracias por ser tan comprensivo con Natanael y con todos nosotros...

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de enero de 2024

Encontrarse con Cristo

Jn 1, 35-42

Estaba Juan Bautista con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: 'Éste es el Cordero de Dios'.

Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. Él se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: '¿Qué quieren?'

Ellos le respondieron: 'Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿Dónde vives?'

'Vengan y lo verán', les dijo.

Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con Él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: 'Hemos encontrado al Mesías', que traducido significa Cristo.

Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: 'Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas', que traducido significa Pedro'"

COMENTARIO

No podemos negar que aquellos primeros momentos en los que unos hombres del común del pueblo judío se encuentran con el Hijo de Dios tuvieron que ser muy especiales. En aquel principio de todo ellos fueron los primeros que se dieron cuenta, aún sin comprender mucho, de Quién era Aquel que le había sido presentado.

Lo que llama la atención es que ellos no pueden callar que han encontrado al Mesías. Y por eso Andrés se lo dice a su prójimo más próximo que no es otro que su hermano Simón. 

A Simón le quedaba, todavía, mucha labor por delante pero, sin embargo, en aquel momento, fue distinguido por Jesucristo con el cambio de nombre porque Pedro también significa Piedra sobre la que iba a construir Su Iglesia...


JESÚS, gracias por escoger a los que escogiste.

Eleuterio Fernández Guzmán

3 de enero de 2024

Cuando Juan lo supo

Jn 1, 29-34


"Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: 'Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. A él me refería, cuando dije:
Después de mí viene un hombre que me precede, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que Él fuera manifestado a Israel'.

Y Juan dio este testimonio: 'He visto al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y permanecer sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: 'Aquél sobre el que veas descender el Espíritu y permanecer sobre Él, ése es el que bautiza en el Espíritu Santo'.

Yo lo he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios”'"

COMENTARIO 

Quizá pudiera parecer extraño que Juan el Bautista no supiera Quién era el Mesías. Y es que, en verdad, hasta el momento de salir del agua del Jordán bautizado por él y ver cómo se posaba sobre el Hijo de Dios el Espíritu Santo no tuvo un tal conocimiento. 

Las pruebas eran contundentes porque a Juan le había dicho Quien lo había enviado a bautizar que pasaría lo que entonces estaba pasando. Y eso era más que suficiente como para saber, ahora sí, que su primo Jesús era el Enviado de Dios al mundo para que el mundo se salvase. 

Ciertamente, para todos aquellos que creían en Dios y en que iba a enviar al Mesías, creyeron a Juan. Y nosotros, tantos siglos después de aquel episodio, también creemos. 


JESÚS, gracias por manifestarte cuando era el momento oportuno. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de enero de 2024

El Bautista cumple con su parte de la misión

Jn 1, 19-28

 

“19 Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ‘¿Quién eres tú?’ 20 El confesó, y no negó; confesó: ‘Yo no soy el Cristo.’ 21 Y le preguntaron: ‘¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?’ Él dijo: ‘No lo soy.’ - ‘¿Eres tú el profeta?’ Respondió: ‘No.’ 22 Entonces le dijeron: ‘¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?’ 23 Dijo él: ‘Yo soy = voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, = como dijo el profeta Isaías.’ 24 Los enviados eran fariseos. 25 Y le preguntaron: ‘¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?’ 26 Juan les respondió: ‘Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, 27 que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.’ 28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.”

 

COMENTARIO

 

Cuando Juan comienza su labor, digamos, predicadora, los poderosos de su tiempo se preguntan acerca de aquella persona a la que todos tenían por profeta. Si era el Enviado de Dios, debían saberlo; también si no era. Vamos, que querían conocer más acerca de Juan el Bautista.

 

Aquel hombre, que vivía en el desierto y, por decirlo pronto, tenía muy claro qué había venido a hacer en el mundo, sabe más que bien que no es él el Mesías. Sabe, también, que ha de venir y, es más, que ya está entre aquellos mismos que le preguntan.

 

Quien ha de venir, que vendrá detrás de Juan no es otro que su primo Jesús. Y es que, en efecto, en cuanto a su nacimiento, vino detrás del hijo de Isabel y Zacarías y, luego, también era Quien debía venir a bautizar con fuego.

 

JESÚS, gracias por haberte dejado bautizar, para ejemplo de muchos, por aquel que supo lo que debía hacer… y lo hizo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de diciembre de 2023

Simeón lo sabía

Lc 2, 22-35


"Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: 'Todo varón primogénito será consagrado al Señor'. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con Él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo:

'Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel'.

Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: 'Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos'”.

COMENTARIO 

Cumpliendo con lo establecido en la ley, digamos, espiritual, María y José acuden al Templo a presentar al Niño. Y es que, en realidad, el Hijo de Dios había venido a cambiar lo que debía ser cambiado pero no a terminar con la Ley y/o los profetas.

Aquel hombre, Simeón, según aquí se nos dice, hacía mucho tiempo que esperaba ver lo que aquel día iba a ver. Y tuvo la suficiente perseverancia como para acudir al Templo hasta que eso pasó.

Y lo otro. Lo otro es aquella predicción que Simeón le hace a María. Y estamos seguros que María se acordó de eso cuando llegó el momento de la Cruz de su hijo...

JESÚS,  fuiste presentado en la Casa de Tu Padre y damos gracias a Dios por eso. 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de diciembre de 2023

Unos muy especiales mártires

Mt 2, 13-18


"Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo'.

José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: 'Desde Egipto llamé a mi hijo'.

Al verse engañado por los magos, Herodes se enfureció y mandó matar, en Belén y sus alrededores, a todos los niños menores de dos años, de acuerdo con la fecha que los magos le habían indicado. Así se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Jeremías:

'En Ramá se oyó una voz, hubo lágrimas y gemidos: es Raquel, que llora a sus hijos y no quiere que la consuelen, porque ya no existen'”.

COMENTARIO

Resulta tan terrible el episodio que nos narra el evangelista Mateo que es difícil imaginar el dolor y el sufrimiento de aquellas madres (y padres porque también había padres...) ante tamaña barbaridad carente de sentido que sólo cabe en una mente enferma de envidia y de otras cosas más graves.

Aquellos niños que no vieron la luz del día siguiente al que fueron asesinados vilmente bien pueden ser tenidos por mártires. Y es que ellos fueron testigos de la ambición del poder y, en una manera muy cierta, acompañaron antes de la muerte del Hijo de Dios a Cristo al mismo Cielo donde está sentado el Emmanuel a la derecha del Padre.

Momento, éste, para traer al recuerdo y dejar muy dentro en nuestro corazón, aquel sacrificio hecho, al fin y cabo, por aquel otro Niño que había nacido bastantes meses antes. Momento, claro está, para pedir a Dios por sus almas que, estamos seguros, están al lado del Padre Eterno por lo que fueron y por lo que supusieron para la historia de la salvación. 

JESÚS, consuela a las almas de aquellos pequeños mártires. 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de diciembre de 2023

Y creyó

Jn 20, 2-8


"El primer día de la semana, María Magdalena corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: 'Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto'.

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes. Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro; vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús; éste no estaba caído con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.

Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

COMENTARIO

Hoy celebramos el día de San Juan Evangelista. Y suponemos que por eso el Calendario Litúrgico nos ha reservado para hoy un texto que parecería extraño después de celebrar, hace nada, la Navidad. Sin embargo, tiene su razón de ser en el personaje del que hablamos. 

Lo que vieron Pedro y Juan fue sorprendente. Y es que ellos dos, discípulos muy señalados del Hijo de Dios, no iban a esperar que alguien robara el cuerpo de su Maestro. Y por eso Juan vio y creyó. Por eso, exactamente por eso. Todo se había cumplido. 

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión de forma tan completa y perfecta. 


Eleuterio Fernández Guzmán