Mt 14, 22-36
3 de agosto de 2021
Quedar sanados
2 de agosto de 2021
Confiar siempre en Cristo
Mt 14, 13-21
“13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí
en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes,
salieron tras él viniendo a pie de las ciudades.
14 Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.
15 Al atardecer se le acercaron los
discípulos diciendo: ‘El lugar está
deshabitado, y la hora es ya pasada.
Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’
16 Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.’
17 Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ 18 Él
dijo: ‘Traédmelos acá.’ 19 Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó
luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo,
pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y
los discípulos a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los
trozos sobrantes doce canastos llenos. 21 Y los que habían comido eran unos
5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.”
COMENTARIO
Podemos imaginar que cuando Jesús se
entera de la muerte de su primo Juan, El Bautista, sabe que había llegado un
momento muy importante para Él. Se va a lugar desierto para orar y dirigirse a
su Padre. Pero muchos se dan cuenta y le siguen.
Es bien cierto que le seguían miles y
miles de personas. Nos dice San Matero que eran más de 5000 los que allí se
encontraban. Ciertamente, un número tan importante de personas necesitan mucho
para alimentarse.
Jesús prueba a sus Apóstoles. Ellos no
atinan con la solución a lo que se les había planteado. Piensan como hombres y
no lo hacen de forma espiritual. Jesús, en cambio, se dirige a Dios porque sabe
que su prójimo está necesitado. Y todos se sacian de comida cumpliendo, así, su
misión.
JESÚS, ayúdanos a
confiar siempre en tus fuerzas.
Eleuterio Fernández Guzmán
31 de julio de 2021
Cumplir con la Ley de Dios
Mt 14, 1-12
“La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca
Herodes, y él dijo a sus allegados: ‘Éste es Juan el Bautista; ha resucitado de
entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos’.
Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar
y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque
Juan le decía: ‘No te es lícito tenerla’. Herodes quería matarlo, pero tenía
miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.
El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, su
hija, también llamada Herodías, bailó en público, y le agradó tanto a Herodes
que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.
Instigada por su madre, ella dijo: ‘Tráeme aquí
sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista’.
El rey se entristeció, pero a causa de su juramento
y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la
cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y ésta
la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo
sepultaron y después fueron a informar a Jesús.
COMENTARIO
Herodes era un poderoso que, al parecer, podía
disponer de la vida de cualquier persona. Por eso le molestó que le dijera Juan
que no podía casarse con Herodías pues, en verdad, no podía.
Aquel hombre, Juan el Bautista, había cumplido con
la Voluntad de Dios que era proclamar la Verdad. Y aunque eso pudiera costarle
la vida hizo lo que tenía que hacer.
Podemos imaginar la tristeza del Hijo de Dios cuando
le comunicación la muerte pero, sobre todo, la forma de la misma, de su primo
Juan. Entonces supo que había llegado el momento de empezar el tiempo de su
predicación.
JESÚS, agradece, en el Cielo, a Juan su labor fiel.
Eleuterio Fernández Guzmán
30 de julio de 2021
No tener fe
Mt 13, 54-58
“Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados.
’¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?’
Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: ‘Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia’”.
Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta
de fe de esa gente.”
COMENTARIO
Ciertamente,
que el Hijo de Dios fuese al pueblo donde había vivido muchos años a predicar
no debería ser nada extraño pues debía hacerlo allí y en cualquier otro lado.
Que hubiera personas que no estuviesen muy seguros de lo que decía, simplemente, porque lo conocían, era propio de las que creen saberlo todo acerca de otra persona. No pueden concebir que un vecino suyo sea el Mesías.
Jesucristo,
sin embargo, no iba a quedarse con las manos cruzadas y el corazón cerrado. Al
contrario es la verdad: cura a los que tienen fe pues sabe que los que no la
tienen ya están condenados.
JESÚS, gracias por cumplir tu misión a pesar de muchos.
Eleuterio Fernández Guzmán
29 de julio de 2021
Confiar en el poder de Dios
19 y
muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su
hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro,
mientras María permanecía en casa. 21
Dijo Marta a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi
hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo
concederá.' 23 Le dice Jesús: 'Tu hermano resucitará.' 24 Le respondió Marta:
'Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.' 25 Jesús le
respondió: 'Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?' 27 Le dice
ella: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a
venir al mundo.'”
COMENTARIO
Que Marta y
María estaban tristes por la muerte de su hermano Lázaro era cosa natural. Que
también lo estuviera su amigo Jesús era lo más normal del mundo. Pero que
pasara lo que iba a pasar en pocos minutos no lo era tanto pues era cosa de
Dios.
Marta,
aquella joven que había dicho, en una ocasión a Jesús que estaba algo enfadada
por la actitud de María, su hermana, de no trabajar para escucharlo, tuvo que
volver a escuchar a Jesús lo que era importante: confiar en su persona.
El Hijo de
Dios lo dice con toda claridad: es la resurrección y quien confía en esto y
cree en él tendrá la vida eterna. Por eso, aunque esto no conste en el texto
traído hoy aquí, Lázaro volverá a la vida en cuanto se lo pida a Dios Quien es
Dios hecho hombre.
JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.
Eleuterio
Fernández Guzmán
28 de julio de 2021
Encontrar el tesoro de la fe
Mt 13,44-46
“En aquel tiempo, Jesús
dijo a la gente: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en
un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría
que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.
‘También es semejante el
Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al
encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra’”.
COMENTARIO
Cualquiera diría que Jesús entendía que
el Reino de Dios era algo que nadie podía tener, digamos, de ordinario. No. Lo
que quiere decir el Hijo de Dios es que hay que hacer algún esfuerzo para
alcanzar el definitivo Reino de Dios, el Cielo.
Cristo compara el Reino de los Cielos con
dos cosas. Digamos que la referida al tesoro escondido tiene mucho que ver con
quien encuentra el Reino sin buscarlo. Es decir, quien como san Pablo se
encontró con Cristo cuando, precisamente, andaba persiguiendo a sus discípulos.
Sin embargo, hay quien sí busca el Reino
de Dios. Tales creyentes quieren encontrar a Dios y hacen lo posible para dar
con el Padre. Tales personas, cuando encuentran a Quien tanto había buscado, lo
dejan todo, abandonan todo su pasado y van tras el Reino del Todopoderoso.
JESÚS, ayúdanos a
encontrar el definitivo Reino de Dios cumpliendo la santa voluntad del Padre.
Eleuterio Fernández Guzmán
27 de julio de 2021
Así será el fin del mundo
Mt 13,36-43
“En aquel tiempo, Jesús
despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos
diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que
siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena
semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el
enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los
segadores son los ángeles.
‘De la misma manera,
pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del
mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino
todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el
horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los
justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que
oiga’”.
COMENTARIO
De las muchas que Jesús habla de lo que
ha de pasar, en el porvenir de la humanidad, la que viene referida en este
evangelio de San Mateo, es la más clara. No se anda con medias tintas ni nada
por el estilo sino que lo dice todo con meridiana claridad.
Los apóstoles le preguntan por el
significado de la parábola de la cizaña. Ellos, en realidad, no la han
entendido porque no es poco cierto que no estaba muy formados intelectualmente.
Pero el Hijo de Dios sabe eso y procura que aprendan y conozcan lo que es
esencial.
Pero lo mejor viene luego. Habla Cristo
de lo que será el fin del mundo. No habla en hipótesis o imaginativamente sino
sobre lo que ha de pasar. Y, en verdad, según lo dice es mucho mejor no haber
ocupado el papel de la cizaña.
JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña sino trigo que da buen
fruto.
Eleuterio Fernández Guzmán
23 de julio de 2021
Vid y sarmientos
Jn 15, 1-8
“1
‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 Todo sarmiento que en mí
no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más
fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. 4
Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar
fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no
permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece
en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer
nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y
se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 7 Si permanecéis en mí,
y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. 8
La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.
COMENTARIO
La
imagen que utilizar el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Juan era
muy querida por todos aquellos que le escuchaban porque sabían que, como tal,
la de la viña, como pueblo de Israel y el viñador, Dios, era creencia común.
Cristo,
además, dice algo de importancia vital. Y es que, según nos habla el Mesías, es
Él la viña y nosotros los sarmientos. Y quiere decir con eso que sin Él nada
podemos hacer. Por eso debemos permanecer en Él y Él en nosotros.
El
caso es que nada hay por casualidad en la viña del Señor. Por eso nos advierte
Cristo que lo que quiere su Padre, Dios Eterno y Todopoderoso, es que demos
fruto. Para eso lo envió al mundo.
JESÚS, gracias
por cumplir tu misión tan a la perfección.
Eleuterio Fernández Guzmán
22 de julio de 2021
La fe y el amor de la Madgalena
Jn 20,1-2.11-18
“El primer día de la
semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba
oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón
Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han
llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto’.
Estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando.
Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco,
sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los
pies. Dícenle ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’. Ella les respondió: ‘Porque se
han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto’. Dicho esto, se volvió y
vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: ‘Mujer, ¿por
qué lloras? ¿A quién buscas?’. Ella, pensando que era el encargado del huerto,
le dice: ‘Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo
llevaré’. Jesús le dice: ‘María’. Ella se vuelve y le dice en hebreo: ‘Rabbuní’
—que quiere decir: Maestro’—. ‘Dícele Jesús: ‘No me toques, que todavía no he
subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y
vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’. Fue María Magdalena y dijo a los
discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”
COMENTARIO
Aquella mujer, María Magdalena, tenía
mucho que agradecer a Cristo. Al parecer había sacado de ella una serie de
demonios que la habían hecho perderse por caminos nada recomendables para quien
quiere entrar en el reino de los cielos.
María de Magdala acude al sepulcro porque
quiere cuidar un poco el cuerpo del Maestro. Ella se sorprende de que no esté
allí su cuerpo y pregunta. En principio no lo reconoce pero cuando sí lo
reconoce exulta de alegría y gozo.
Jesús la envía. Lo que quiere que haga el
Hijo de Dios es que comunique a los otros, a sus apóstoles y demás discípulos
que están escondidos por miedo a los judíos, que ha resucitado. Era el
principio de todo un devenir divino.
JESÚS, ayúdanos a tener la fe de María Magdalena
Eleuterio Fernández Guzmán
21 de julio de 2021
Santo sembrador
Mt 13,1-9
“En aquel tiempo, salió
Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él,
que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la
ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: ‘Una vez salió un
sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino;
vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían
mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en
cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras
cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en
tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que
tenga oídos, que oiga’”.
COMENTARIO
Había muchos que querían saber lo que
Jesús decía. Por eso, en muchos textos del Nuevo Testamento se refleja la
circunstancia de que eran, en efecto, muchos los que le seguían. Allí donde
estuviese otros lo buscaban.
En esta ocasión les hace espiritual
frente con la parábola del sembrador. En este caso es Dios quien sale a sembrar
su voluntad y su ley. Y hay quienes la acogen de forma impetuosa pero, luego,
la olvidan. Y hay quienes, así, la acogen mejor o peor e, incluso, quienes la
acogen perfectamente y dan mucho fruto.
Ante aquello que decía, el Maestro hace
uso de una expresión que utiliza otras muchas veces. Y es que decir que quien
tenga oídos que oiga es lo mismo que manifestar que todo el mundo puede hacer
lo posible para aceptar aquello que les está diciendo.
JESÚS, ayúdanos a aceptar tu santa Palabra.
Eleuterio Fernández Guzmán
20 de julio de 2021
Hacer la Voluntad de Dios
Mt 12, 46-50
Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que
estaban afuera, trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: “Tu madre y tus
hermanos están ahí afuera y quieren hablarte”.
Jesús le respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”
Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: “Éstos son mi madre y mis
hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo,
ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.
COMENTARIO
Podemos
imaginar al Hijo de Dios rodeado de mucha gente que quiere escucharlo pues, al
parecer, nunca se cansaban de llevar a su corazón las palabras de aquel Maestro
de Nazaret.
También
podemos imaginarnos que su madre, la Virgen María, visto que podían pasar
muchos días sin ver a su hijo Jesús, quisiera hablar con Él y que hubiera quien
dijera al Maestro, eso, que había quien lo llamaba.
Jesucristo,
no haciendo de menos a su Madre sino justamente al contrario, dice eso que
pudiera parecer desprecio. Sin embargo, ¿quién había cumplido mejor la Voluntad
de Dios que María?
JESÚS, gracias por dar a entender perfectamente el ser de
la Virgen María.
Eleuterio Fernández Guzmán
19 de julio de 2021
No necesitar señal alguna
Mt 12,38-42
“En aquel tiempo, le interpelaron
algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’.
Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se
le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera
que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también
el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los
ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán;
porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más
que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación
y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la
sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.’”
COMENTARIO
Al parecer, al Hijo de Dios, no le
importaba lo más mínimo decir las cosas como eran. Es decir, por muchos
poderosos que tuviera delante no podía, sino, cumplir con la misión que tenía
asignada y llamaba a las cosas por su nombre.
Aquellos allí presentes le pedían una
señal. Es decir, no creían en sus palabras y, al parecer, tenían que ver algo
que hiciera para convencerse de que era el Enviado de Dios. Pero Jesucristo,
que conoce sus corazones, no puede satisfacer tal curiosidad insana.
Pero hay algo más. Y es que Jesucristo
sabe que ha de llegar un día en el que habrá un Juicio Final. También sabe que
Dios es muy bueno pero tiene muy buena memoria y no olvida ciertas actuaciones.
¿Es que necesita el Todopoderoso dar señales de su poder pudiendo mirar a
nuestro alrededor?
JESÚS, ayúdanos a no
ser necios ante lo que vemos.
Eleuterio Fernández Guzmán
18 de julio de 2021
Sigamos al Buen Pastor
Mc 6,30-34
“30 Los apóstoles se
reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que
habían enseñado. 31 Él, entonces, les dice: ‘Venid también vosotros aparte, a
un lugar solitario, para descansar un poco.’ Pues los que iban y venían eran
muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. 32 Y se fueron en la barca,
aparte, a un lugar solitario. 33 Pero los vieron marcharse y muchos cayeron en
cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes
que ellos. 34 Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos,
pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas
cosas.”
COMENTARIO
Ciertamente, nos podemos imaginar a los Apóstoles,
enviados a su mundo particular, a las tierras donde podían llegar con los
medios de entonces, predicando. Y es que el trabajo era mucho y muchos los que
debían conocer la Buena Noticia.
Que el Hijo de Dios quisiese que descansen era de lo
más normal pues estamos más que seguros que a Él tampoco le dejaban tiempo ni
para comer como se nos dice en el texto bíblico del Evangelio de San Marcos.
Merecían, por tanto, un descanso.
Sin embargo, eso, al parecer, no le importaba nada a
nadie de los que los seguían. Y es que ellos, como dice Jesucristo, andaban casi
como ovejas que no tienen pastor que los guíe. Y Él iba a ser, como sabemos, el
Buen Pastor. Y lo fue.
JESÚS, gracias por cumplir tu misión tan a la perfección.
Eleuterio Fernández Guzmán
17 de julio de 2021
Poner la esperanza en Cristo
Mt 12,14-21
“En
aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Él para ver cómo eliminarle.
Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. Y
les mandó enérgicamente que no le descubrieran; para que se cumpliera el
oráculo del profeta Isaías: ‘He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en
quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a
las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La
caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la
victoria el juicio: en su nombre pondrán las naciones su esperanza’”.
COMENTARIO
Todo lo que estaba escrito
se iba a cumplir, se estaba cumpliendo. Todo lo que Dios quería para su pueblo
se iba llevando a cabo poco a poco, a su tiempo. Por eso a Jesús le debió
preocupar que muchos, que sabían lo que tenía que pasar, se opusiesen a la
voluntad de Dios.
Jesús, en cuanto hombre, era
siervo, el Siervo de Dios. Y todo lo que había estado previsto para su vida en
la tierra se estaba cumpliendo paso a paso. Y, es más, en nada se opuso el Hijo
a la voluntad del Padre.
¿Qué debía hacer Cristo?
Pues todo lo dice bien dicho el evangelista: no iba a terminar con la fe
vacilante de quien la tuviese ni a procurar que no la tuviese suficiente se
viniese abajo. Al contario era la verdad: iba a sembrar esperanza en el pueblo
escogido por Dios.
JESÚS,
ayúdanos a no vacilar en
nuestra fe.
Eleuterio Fernández Guzmán
16 de julio de 2021
Hermanos en Cristo
Mt 12, 46-50
“Todavía
estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron
fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: ‘¡Oye! ahí fuera están tu
madre y tus hermanos que desean hablarte.’ Pero él respondió al que se lo
decía: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’ Y, extendiendo su mano
hacia sus discípulos, dijo: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el
que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y
mi madre.’”
COMENTARIO
Con Jesús había mucha gente. Nos dice
este texto del evangelio de san Mateo que había allí una muchedumbre. Y cómo
sería la cosa para que la Virgen María ni siquiera pudiera acercarse a su hijo
amado para hablar con Él.
Muchos de los que escuchan a Jesús
tienen, de su fe, una concepción en exceso equivocada. Por eso, cuando allí se
presentan María con otros miembros de su familia, no se dan cuenta de que Jesús
tiene un concepto muy distinto de las cosas que pasan en su vida.
Para Jesús hay algo que es muy
importante. Y no es que quiera hacer de menos a su Madre y a sus parientes sino
que sabe que quien actúa según la voluntad de Dios transmitirá su Palabra con
gozo y, lo que es más importante, la pondrá en práctica.
JESÚS, ayúdanos a ser verdaderos hermanos tuyos.
Eleuterio Fernández Guzmán
15 de julio de 2021
El yugo de Cristo
Mt 11,28-30
“En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Venid a
mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad
sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga
ligera’”.
COMENTARIO
En muy pocas palabras, el
Hijo de Dios pone sobre la mesa lo más importante de su predicación y de su
enseñanza. No tiene nada que ver con altas ideas teológicas o que pocos
pudieran conocer y entender. No. Se trata de algo muy sencillo pero, es cierto
no siempre seguido.
Cristo había venido al mundo
a salvar a lo que necesitaba salvarse y a consolar a los desconsolados. Por eso
nos habla de que en Él podemos encontrar descanso porque su corazón es el
tierno corazón de Dios.
Hay, sin embargo, una carga:
el yugo de Cristo. Lo debemos llevar como nos dice el Emmanuel. Sin embargo, no
se trata de algo tan pesado que nos haga imposible caminar. No. Al contrario es
la verdad: es, en cosa pesada, muy ligera y, además, suave. ¿Se puede pedir
más?
JESÚS,
ayúdanos
a llevar tu yugo.
Eleuterio Fernández Guzmán
14 de julio de 2021
Conocer a Dios a través de Jesucristo
Mt
11, 25-27
“25 En aquel tiempo, tomando Jesús la
palabra, dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a
pequeños. 26 Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 27 Todo me ha sido
entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre
le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera
revelar.’”
COMENTARIO
Muchos, en tiempos de
Jesucristo, se creían sabios porque dominaban los textos sagrados. Eran los
considerados inteligentes y a ellos se dirigían los que querían conocer lo que
no tenían en su corazón.
Dios, sin embargo, y según
dice su Hijo, no querían que esos, los que se consideraban sabios, conociesen
la verdad porque podían tergiversarla. Por eso revela lo que es importante a
los más sencillos en la fe y Jesús lo sabe. Y lo dice.
Es más, hay algo importante
que no debería ser olvidado: Jesucristo, el Hijo, conoce y reconoce que sólo Él
ha visto al Padre. Y es que aún no se ha abierto el Cielo y, lógicamente, sólo
el Hijo, en efecto, ha visto al Padre desde el que ha sido enviado al mundo.
JESÚS,
gracias
por revelarnos cosas tan importantes.
Eleuterio Fernández Guzmán
13 de julio de 2021
Aceptar lo bueno que Dios tiene para nosotros
Mt 11,20-24
“En aquel tiempo, Jesús se puso a
maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus
milagros, porque no se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti,
Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se
han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido.
Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que
para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el
Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se
han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del
Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti’”.
COMENTARIO
A alguien le puede parecer algo raro que
el Hijo de Dios se ponga a maldecir a dos ciudades. Sin embargo, lo hacía
porque sabía lo que habían perdido por no aceptar su Palabra.
Jesús había hecho muchos milagros en
muchas ciudades y había favorecido a muchas personas que necesitaban ser
favorecidas. Pero, a pesar de eso, muchos no se habían convencido de que era el
Mesías.
Lo dice con toda claridad el Hijo de
Dios. Y queremos decir que lo expresa de una forma que se entiende
perfectamente: hay que tener en cuenta que lo que hacemos en este mundo tendrá
consecuencias en el otro.
JESÚS, ayúdanos a
aceptar lo que has venido a hacer al mundo.
Eleuterio Fernández Guzmán
12 de julio de 2021
Cumplir con lo que debemos cumplir
Mt 10, 34-11,1
“34 ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a
traer paz, sino espada. 35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a
la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36 y enemigos de cada cual
serán los que conviven con él. 37 ‘El que ama a su padre o a su madre más que a
mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es
digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39
El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la
encontrará. 40 ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a
mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta,
recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo,
recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso
de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no
perderá su recompensa’.
Cap.11
1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce
discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.”
COMENTARIO
Verdaderamente,
las palabras del Hijo de Dios no son, digamos, sencillas de llevar a la mente y
al corazón. Al parecer había venido a traer algo de problemas al mundo. Lo que
pasa es que el mundo no andaba, en su tiempo y ahora mismo, de la forma a cómo
quería Dios que anduviera.
El
caso es que Jesucristo tiene un claro mensaje que transmitir al mundo: perder la
vida por Él supone encontrar la vida eterna. Y eso supone mucho más porque tiene
relación con la existencia de sus discípulos que han de ser recibidos lo mismo
que lo sería el Hijo de Dios.
Y
hay más. Jesucristo había venido al mundo a predicar y eso es lo que hace. Por
eso, cuando dice a sus Apóstoles lo que tiene que decirles para que ellos transmitan
la Buena Noticia hace lo propio y se marcha a predicar. Eso era lo mandado por
Dios y eso hace.
JESÚS, gracias por cumplir con tu misión de forma tan
perfecta.
Eleuterio Fernández Guzmán
