3 de agosto de 2021

Quedar sanados

Mt 14, 22-36


"Después de la multiplicación de los panes, Jesús obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo.

La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. 'Es un fantasma', dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

Pero Jesús les dijo: 'Tranquilícense, soy Yo; no teman'.

Entonces Pedro le respondió: 'Señor, si eres Tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua'.

'Ven', le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a Él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: 'Señor, sálvame'. Enseguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: 'Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?' En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante Él, diciendo: 'Verdaderamente, Tú eres el Hijo de Dios'.

Al llegar a la otra orilla, fueron a Genesaret. Cuando la gente del lugar lo reconoció, difundió la noticia por los alrededores, y le llevaban a todos los enfermos, rogándole que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y todos los que lo tocaron quedaron sanados."



COMENTARIO

Es bien cierto que este texto del Evangelio de San Mateo está repleto de buenos momentos para la vida de los discípulos del Hijo de Dios. Y es que le habían visto multiplicar los panes y los peces y no es de extrañar que quisieran seguirlo aunque fuera, digamos, por egoísmo.

Aquello de Cristo de andar sobre las aguas no es extraño que sorprendiera a los que lo vieron. Y Pedro quiso confiar pero al final no fue capaz de casi se ahoga. Y Jesucristo le echa en cara (porque se lo merecía) la poca confianza que había tenido en Él.

Nos dice, ya para terminar este texto, algo que es maravilloso. Y es que aquellos que conocían donde estaba Jesucristo acudían a verlo porque muchos de ellos tenían necesidades muy importantes que subsanar como, por ejemplo, enfermedades y padecimientos. Y todos quedaban sanados porque confiaban en el Maestro.

JESÚS, gracias por ser tan bueno y misericordioso.


Eleuterio Fernández Guzmán

2 de agosto de 2021

Confiar siempre en Cristo

Mt 14, 13-21

 

“13 Al oírlo Jesús, se retiró de allí en una barca, aparte, a un lugar solitario. En cuanto lo supieron las gentes, salieron tras él viniendo a pie de las ciudades.

 

14 Al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos y curó a sus enfermos.

 

15 Al atardecer se le acercaron los discípulos diciendo: ‘El lugar está

deshabitado, y la hora es ya pasada. Despide, pues, a la gente, para que vayan a los pueblos y se compren comida.’ 16 Mas Jesús les dijo: ‘No tienen por qué marcharse; dadles vosotros de comer.’ 17 Dícenle ellos: ‘No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.’ 18 Él dijo: ‘Traédmelos acá.’ 19 Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente. 20 Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos. 21 Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.”

 

 

COMENTARIO

 

Podemos imaginar que cuando Jesús se entera de la muerte de su primo Juan, El Bautista, sabe que había llegado un momento muy importante para Él. Se va a lugar desierto para orar y dirigirse a su Padre. Pero muchos se dan cuenta y le siguen.

 

Es bien cierto que le seguían miles y miles de personas. Nos dice San Matero que eran más de 5000 los que allí se encontraban. Ciertamente, un número tan importante de personas necesitan mucho para alimentarse.

 

Jesús prueba a sus Apóstoles. Ellos no atinan con la solución a lo que se les había planteado. Piensan como hombres y no lo hacen de forma espiritual. Jesús, en cambio, se dirige a Dios porque sabe que su prójimo está necesitado. Y todos se sacian de comida cumpliendo, así, su misión.

 

JESÚS,  ayúdanos a confiar siempre en tus fuerzas.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

31 de julio de 2021

Cumplir con la Ley de Dios

Mt 14, 1-12

 

“La fama de Jesús llegó a oídos del tetrarca Herodes, y él dijo a sus allegados: ‘Éste es Juan el Bautista; ha resucitado de entre los muertos, y por eso se manifiestan en él poderes milagrosos’.

 

Herodes, en efecto, había hecho arrestar, encadenar y encarcelar a Juan, a causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía: ‘No te es lícito tenerla’. Herodes quería matarlo, pero tenía miedo del pueblo, que consideraba a Juan un profeta.

 

El día en que Herodes festejaba su cumpleaños, su hija, también llamada Herodías, bailó en público, y le agradó tanto a Herodes que prometió bajo juramento darle lo que pidiera.

 

Instigada por su madre, ella dijo: ‘Tráeme aquí sobre una bandeja la cabeza de Juan el Bautista’.

 

El rey se entristeció, pero a causa de su juramento y por los convidados, ordenó que se la dieran y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Su cabeza fue llevada sobre una bandeja y entregada a la joven, y ésta la presentó a su madre. Los discípulos de Juan recogieron el cadáver, lo sepultaron y después fueron a informar a Jesús.

 

 

COMENTARIO

 

Herodes era un poderoso que, al parecer, podía disponer de la vida de cualquier persona. Por eso le molestó que le dijera Juan que no podía casarse con Herodías pues, en verdad, no podía.

 

Aquel hombre, Juan el Bautista, había cumplido con la Voluntad de Dios que era proclamar la Verdad. Y aunque eso pudiera costarle la vida hizo lo que tenía que hacer.

 

Podemos imaginar la tristeza del Hijo de Dios cuando le comunicación la muerte pero, sobre todo, la forma de la misma, de su primo Juan. Entonces supo que había llegado el momento de empezar el tiempo de su predicación.

 

 

 

JESÚS,  agradece, en el Cielo, a Juan su labor fiel.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de julio de 2021

No tener fe

Mt 13, 54-58

  

“Al llegar a su pueblo, Jesús se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. 

’¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?’ 

Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: ‘Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia’”. 

Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.”

 

COMENTARIO 

 

Ciertamente, que el Hijo de Dios fuese al pueblo donde había vivido muchos años a predicar no debería ser nada extraño pues debía hacerlo allí y en cualquier otro lado.

Que hubiera personas que no estuviesen muy seguros de lo que decía, simplemente, porque lo conocían, era propio de las que creen saberlo todo acerca de otra persona. No pueden concebir que un vecino suyo sea el Mesías. 

Jesucristo, sin embargo, no iba a quedarse con las manos cruzadas y el corazón cerrado. Al contrario es la verdad: cura a los que tienen fe pues sabe que los que no la tienen ya están condenados.

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión a pesar de muchos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de julio de 2021

Confiar en el poder de Dios

Jn 11, 19-27

19 y muchos judíos habían venido a casa de Marta y María para consolarlas por su hermano. 20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa.  21 Dijo Marta a Jesús: 'Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.' 23 Le dice Jesús: 'Tu hermano resucitará.' 24 Le respondió Marta: 'Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.' 25 Jesús le respondió: 'Yo soy la resurrección El que cree en mí, aunque muera, vivirá; 26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?' 27 Le dice ella: 'Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.'”

 

 

COMENTARIO

 

Que Marta y María estaban tristes por la muerte de su hermano Lázaro era cosa natural. Que también lo estuviera su amigo Jesús era lo más normal del mundo. Pero que pasara lo que iba a pasar en pocos minutos no lo era tanto pues era cosa de Dios.

 

Marta, aquella joven que había dicho, en una ocasión a Jesús que estaba algo enfadada por la actitud de María, su hermana, de no trabajar para escucharlo, tuvo que volver a escuchar a Jesús lo que era importante: confiar en su persona.

 

El Hijo de Dios lo dice con toda claridad: es la resurrección y quien confía en esto y cree en él tendrá la vida eterna. Por eso, aunque esto no conste en el texto traído hoy aquí, Lázaro volverá a la vida en cuanto se lo pida a Dios Quien es Dios hecho hombre.

 

JESÚS, ayúdanos a confiar siempre en Ti.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

28 de julio de 2021

Encontrar el tesoro de la fe


Mt 13,44-46

 

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel.

‘También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra’”.

 

COMENTARIO

 

Cualquiera diría que Jesús entendía que el Reino de Dios era algo que nadie podía tener, digamos, de ordinario. No. Lo que quiere decir el Hijo de Dios es que hay que hacer algún esfuerzo para alcanzar el definitivo Reino de Dios, el Cielo.

 

Cristo compara el Reino de los Cielos con dos cosas. Digamos que la referida al tesoro escondido tiene mucho que ver con quien encuentra el Reino sin buscarlo. Es decir, quien como san Pablo se encontró con Cristo cuando, precisamente, andaba persiguiendo a sus discípulos.

 

Sin embargo, hay quien sí busca el Reino de Dios. Tales creyentes quieren encontrar a Dios y hacen lo posible para dar con el Padre. Tales personas, cuando encuentran a Quien tanto había buscado, lo dejan todo, abandonan todo su pasado y van tras el Reino del Todopoderoso.

 

JESÚS,  ayúdanos a encontrar el definitivo Reino de Dios cumpliendo la santa voluntad del Padre.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 


27 de julio de 2021

Así será el fin del mundo


Mt 13,36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 

‘De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

 

COMENTARIO

 

De las muchas que Jesús habla de lo que ha de pasar, en el porvenir de la humanidad, la que viene referida en este evangelio de San Mateo, es la más clara. No se anda con medias tintas ni nada por el estilo sino que lo dice todo con meridiana claridad.

 

Los apóstoles le preguntan por el significado de la parábola de la cizaña. Ellos, en realidad, no la han entendido porque no es poco cierto que no estaba muy formados intelectualmente. Pero el Hijo de Dios sabe eso y procura que aprendan y conozcan lo que es esencial.

 

Pero lo mejor viene luego. Habla Cristo de lo que será el fin del mundo. No habla en hipótesis o imaginativamente sino sobre lo que ha de pasar. Y, en verdad, según lo dice es mucho mejor no haber ocupado el papel de la cizaña.

JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña sino trigo que da buen fruto.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

23 de julio de 2021

Vid y sarmientos


Jn 15, 1-8

 

“1 ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. 4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. 8 La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.

 

COMENTARIO

 

La imagen que utilizar el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Juan era muy querida por todos aquellos que le escuchaban porque sabían que, como tal, la de la viña, como pueblo de Israel y el viñador, Dios, era creencia común.

 

Cristo, además, dice algo de importancia vital. Y es que, según nos habla el Mesías, es Él la viña y nosotros los sarmientos. Y quiere decir con eso que sin Él nada podemos hacer. Por eso debemos permanecer en Él y Él en nosotros.

 

El caso es que nada hay por casualidad en la viña del Señor. Por eso nos advierte Cristo que lo que quiere su Padre, Dios Eterno y Todopoderoso, es que demos fruto. Para eso lo envió al mundo.

 

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión tan a la perfección.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de julio de 2021

La fe y el amor de la Madgalena


Jn 20,1-2.11-18

 

 

“El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto’.


Estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’. Ella les respondió: ‘Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto’. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’. Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: ‘Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré’. Jesús le dice: ‘María’. Ella se vuelve y le dice en hebreo: ‘Rabbuní’ —que quiere decir: Maestro’—. ‘Dícele Jesús: ‘No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”

 

 

COMENTARIO

 

Aquella mujer, María Magdalena, tenía mucho que agradecer a Cristo. Al parecer había sacado de ella una serie de demonios que la habían hecho perderse por caminos nada recomendables para quien quiere entrar en el reino de los cielos.

 

María de Magdala acude al sepulcro porque quiere cuidar un poco el cuerpo del Maestro. Ella se sorprende de que no esté allí su cuerpo y pregunta. En principio no lo reconoce pero cuando sí lo reconoce exulta de alegría y gozo.

 

Jesús la envía. Lo que quiere que haga el Hijo de Dios es que comunique a los otros, a sus apóstoles y demás discípulos que están escondidos por miedo a los judíos, que ha resucitado. Era el principio de todo un devenir divino.

 

JESÚS, ayúdanos a tener la fe de María Magdalena

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

21 de julio de 2021

Santo sembrador


Mt 13,1-9

En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: ‘Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga’”.

 

COMENTARIO

 

Había muchos que querían saber lo que Jesús decía. Por eso, en muchos textos del Nuevo Testamento se refleja la circunstancia de que eran, en efecto, muchos los que le seguían. Allí donde estuviese otros lo buscaban.

 

En esta ocasión les hace espiritual frente con la parábola del sembrador. En este caso es Dios quien sale a sembrar su voluntad y su ley. Y hay quienes la acogen de forma impetuosa pero, luego, la olvidan. Y hay quienes, así, la acogen mejor o peor e, incluso, quienes la acogen perfectamente y dan mucho fruto.

 

Ante aquello que decía, el Maestro hace uso de una expresión que utiliza otras muchas veces. Y es que decir que quien tenga oídos que oiga es lo mismo que manifestar que todo el mundo puede hacer lo posible para aceptar aquello que les está diciendo.

 

 

JESÚS, ayúdanos a aceptar tu santa Palabra.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

20 de julio de 2021

Hacer la Voluntad de Dios

 

Mt 12, 46-50

 

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte”.


Jesús le respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

 

COMENTARIO

 

 

Podemos imaginar al Hijo de Dios rodeado de mucha gente que quiere escucharlo pues, al parecer, nunca se cansaban de llevar a su corazón las palabras de aquel Maestro de Nazaret.

 

También podemos imaginarnos que su madre, la Virgen María, visto que podían pasar muchos días sin ver a su hijo Jesús, quisiera hablar con Él y que hubiera quien dijera al Maestro, eso, que había quien lo llamaba.

 

Jesucristo, no haciendo de menos a su Madre sino justamente al contrario, dice eso que pudiera parecer desprecio. Sin embargo, ¿quién había cumplido mejor la Voluntad de Dios que María?

 

 

 

JESÚS,  gracias por dar a entender perfectamente el ser de la Virgen María.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de julio de 2021

No necesitar señal alguna

Mt 12,38-42

En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.’”

 

COMENTARIO

 

Al parecer, al Hijo de Dios, no le importaba lo más mínimo decir las cosas como eran. Es decir, por muchos poderosos que tuviera delante no podía, sino, cumplir con la misión que tenía asignada y llamaba a las cosas por su nombre.

 

Aquellos allí presentes le pedían una señal. Es decir, no creían en sus palabras y, al parecer, tenían que ver algo que hiciera para convencerse de que era el Enviado de Dios. Pero Jesucristo, que conoce sus corazones, no puede satisfacer tal curiosidad insana.

 

Pero hay algo más. Y es que Jesucristo sabe que ha de llegar un día en el que habrá un Juicio Final. También sabe que Dios es muy bueno pero tiene muy buena memoria y no olvida ciertas actuaciones. ¿Es que necesita el Todopoderoso dar señales de su poder pudiendo mirar a nuestro alrededor?

 

JESÚS,  ayúdanos a no ser necios ante lo que vemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

18 de julio de 2021

Sigamos al Buen Pastor

Mc 6,30-34

 

“30 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que  habían hecho y lo que habían enseñado. 31 Él, entonces, les dice: ‘Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.’ Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. 32 Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. 33 Pero los vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. 34 Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.”

 

 

COMENTARIO   

 

Ciertamente, nos podemos imaginar a los Apóstoles, enviados a su mundo particular, a las tierras donde podían llegar con los medios de entonces, predicando. Y es que el trabajo era mucho y muchos los que debían conocer la Buena Noticia.

 

Que el Hijo de Dios quisiese que descansen era de lo más normal pues estamos más que seguros que a Él tampoco le dejaban tiempo ni para comer como se nos dice en el texto bíblico del Evangelio de San Marcos. Merecían, por tanto, un descanso.

 

Sin embargo, eso, al parecer, no le importaba nada a nadie de los que los seguían. Y es que ellos, como dice Jesucristo, andaban casi como ovejas que no tienen pastor que los guíe. Y Él iba a ser, como sabemos, el Buen Pastor. Y lo fue.

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir tu misión tan a la perfección.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de julio de 2021

Poner la esperanza en Cristo

 

Mt 12,14-21

En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Él para ver cómo eliminarle. Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: ‘He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: en su nombre pondrán las naciones su esperanza’”.

COMENTARIO

 

Todo lo que estaba escrito se iba a cumplir, se estaba cumpliendo. Todo lo que Dios quería para su pueblo se iba llevando a cabo poco a poco, a su tiempo. Por eso a Jesús le debió preocupar que muchos, que sabían lo que tenía que pasar, se opusiesen a la voluntad de Dios.

Jesús, en cuanto hombre, era siervo, el Siervo de Dios. Y todo lo que había estado previsto para su vida en la tierra se estaba cumpliendo paso a paso. Y, es más, en nada se opuso el Hijo a la voluntad del Padre.

¿Qué debía hacer Cristo? Pues todo lo dice bien dicho el evangelista: no iba a terminar con la fe vacilante de quien la tuviese ni a procurar que no la tuviese suficiente se viniese abajo. Al contario era la verdad: iba a sembrar esperanza en el pueblo escogido por Dios.

 

JESÚS,  ayúdanos a no vacilar en nuestra fe.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de julio de 2021

Hermanos en Cristo

Mt 12, 46-50

 

“Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: ‘¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.’ Pero él respondió al que se lo decía: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’ Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.’”

 

COMENTARIO

 

Con Jesús había mucha gente. Nos dice este texto del evangelio de san Mateo que había allí una muchedumbre. Y cómo sería la cosa para que la Virgen María ni siquiera pudiera acercarse a su hijo amado para hablar con Él.

 

Muchos de los que escuchan a Jesús tienen, de su fe, una concepción en exceso equivocada. Por eso, cuando allí se presentan María con otros miembros de su familia, no se dan cuenta de que Jesús tiene un concepto muy distinto de las cosas que pasan en su vida.

 

Para Jesús hay algo que es muy importante. Y no es que quiera hacer de menos a su Madre y a sus parientes sino que sabe que quien actúa según la voluntad de Dios transmitirá su Palabra con gozo y, lo que es más importante, la pondrá en práctica.

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser verdaderos hermanos tuyos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

15 de julio de 2021

El yugo de Cristo

Mt 11,28-30

 

En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.

 

COMENTARIO

En muy pocas palabras, el Hijo de Dios pone sobre la mesa lo más importante de su predicación y de su enseñanza. No tiene nada que ver con altas ideas teológicas o que pocos pudieran conocer y entender. No. Se trata de algo muy sencillo pero, es cierto no siempre seguido.

Cristo había venido al mundo a salvar a lo que necesitaba salvarse y a consolar a los desconsolados. Por eso nos habla de que en Él podemos encontrar descanso porque su corazón es el tierno corazón de Dios.

Hay, sin embargo, una carga: el yugo de Cristo. Lo debemos llevar como nos dice el Emmanuel. Sin embargo, no se trata de algo tan pesado que nos haga imposible caminar. No. Al contrario es la verdad: es, en cosa pesada, muy ligera y, además, suave. ¿Se puede pedir más?

 

JESÚS, ayúdanos a llevar tu yugo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de julio de 2021

Una buena elección


 

Conocer a Dios a través de Jesucristo

 

Mt 11, 25-27

 

“25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. 26 Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.’”

 

COMENTARIO

 

Muchos, en tiempos de Jesucristo, se creían sabios porque dominaban los textos sagrados. Eran los considerados inteligentes y a ellos se dirigían los que querían conocer lo que no tenían en su corazón.

Dios, sin embargo, y según dice su Hijo, no querían que esos, los que se consideraban sabios, conociesen la verdad porque podían tergiversarla. Por eso revela lo que es importante a los más sencillos en la fe y Jesús lo sabe. Y lo dice.

Es más, hay algo importante que no debería ser olvidado: Jesucristo, el Hijo, conoce y reconoce que sólo Él ha visto al Padre. Y es que aún no se ha abierto el Cielo y, lógicamente, sólo el Hijo, en efecto, ha visto al Padre desde el que ha sido enviado al mundo.

 

JESÚS, gracias por revelarnos cosas tan importantes.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


13 de julio de 2021

Aceptar lo bueno que Dios tiene para nosotros

Mt 11,20-24

En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti’”.

 

COMENTARIO

 

A alguien le puede parecer algo raro que el Hijo de Dios se ponga a maldecir a dos ciudades. Sin embargo, lo hacía porque sabía lo que habían perdido por no aceptar su Palabra.

 

Jesús había hecho muchos milagros en muchas ciudades y había favorecido a muchas personas que necesitaban ser favorecidas. Pero, a pesar de eso, muchos no se habían convencido de que era el Mesías.

 

Lo dice con toda claridad el Hijo de Dios. Y queremos decir que lo expresa de una forma que se entiende perfectamente: hay que tener en cuenta que lo que hacemos en este mundo tendrá consecuencias en el otro.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a aceptar lo que has venido a hacer al mundo.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de julio de 2021

Cumplir con lo que debemos cumplir

Mt 10, 34-11,1

 

“34 ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. 35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36 y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. 37 ‘El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 40 ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa’.

 

Cap.11

 

1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.”

 

 

COMENTARIO

 

Verdaderamente, las palabras del Hijo de Dios no son, digamos, sencillas de llevar a la mente y al corazón. Al parecer había venido a traer algo de problemas al mundo. Lo que pasa es que el mundo no andaba, en su tiempo y ahora mismo, de la forma a cómo quería Dios que anduviera.

 

El caso es que Jesucristo tiene un claro mensaje que transmitir al mundo: perder la vida por Él supone encontrar la vida eterna. Y eso supone mucho más porque tiene relación con la existencia de sus discípulos que han de ser recibidos lo mismo que lo sería el Hijo de Dios.

 

Y hay más. Jesucristo había venido al mundo a predicar y eso es lo que hace. Por eso, cuando dice a sus Apóstoles lo que tiene que decirles para que ellos transmitan la Buena Noticia hace lo propio y se marcha a predicar. Eso era lo mandado por Dios y eso hace.

 

 

 

 

JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.

 

Eleuterio Fernández Guzmán