28 de julio de 2020

Así será el fin del mundo


Mt 13,36-43

En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 
‘De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

COMENTARIO

De las muchas que Jesús habla de lo que ha de pasar, en el porvenir de la humanidad, la que viene referida en este evangelio de San Mateo, es la más clara. No se anda con medias tintas ni nada por el estilo sino que lo dice todo con meridiana claridad.

Los apóstoles le preguntan por el significado de la parábola de la cizaña. Ellos, en realidad, no la han entendido porque no es poco cierto que no estaba muy formados intelectualmente. Pero el Hijo de Dios sabe eso y procura que aprendan y conozcan lo que es esencial.

Pero lo mejor viene luego. Habla Cristo de lo que será el fin del mundo. No habla en hipótesis o imaginativamente sino sobre lo que ha de pasar. Y, en verdad, según lo dice es mucho mejor no haber ocupado el papel de la cizaña.
JESÚS, ayúdanos a no ser cizaña sino trigo que da buen fruto.

Eleuterio Fernández Guzmán


27 de julio de 2020

Semillas y levadura; así debemos ser

Mt 13, 24-43

“Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas’.

Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo’. 


Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo’. 

COMENTARIO

No podemos negar que Jesús lo dice todo con una claridad meridiana. Y en este texto del Evangelio de San Mateo se refiere, más que nada, a la vida tras la muerte y a qué sucederá cuando vuelva al mundo a juzgar a vivos y a muertos.

Las parábolas del Hijo de Dios nos sirven mucho para comprender la voluntad de Dios. Y es que en ellas se refleja qué es lo que, para el Todopoderoso, debemos tener en cuenta y no olvidar nunca porque proviene, lo bueno, de su santa voluntad y de su corazón santo.

Semillas y levadura. Ambas del mundo de la naturaleza y que nos dicen mucho si las relacionamos con el Reino de Dios. Ahora bien, las debemos tomar más que en serio porque, de otra forma, nos equivocaremos más de una vez y más de dos.

JESÚS,  ayúdanos a comprender la voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán


26 de julio de 2020

El tesoro del Cielo



Mt 13, 44-52

“44 ‘El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel’.45 ‘También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, 46 y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra’. 47 ‘También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; 48 y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. 49 Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos 50 y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 51 ‘Habéis entendido todo esto?’ Dícenle: ‘Sí’. 52 Y él les dijo: ‘Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.” 


COMENTARIO

El Hijo de Dios habla la muchas veces del Reino de Dios porque sabe que los que le escuchan quieren conocer y saber. Y lo hace con ejemplos de lo que todos ellos entienden a la perfección porque son de la vida ordinaria y común.

Decir que el Reino de los Cielos es como un tesoro quiere decir que debemos hacer lo posible para encontrarlo y, luego, dejarlo todo porque no puede haber nada más importante que el Reino de Dios.

Y, luego, el aviso de Jesucristo para que no caigamos en la trampa del Maligno: no podemos formar parte del grupo de los malos porque seremos echados, directamente, en el fuego del Infierno.


JESÚS,  gracias por decir las cosas como son aunque parezcan duras de escuchar.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de julio de 2020

Servir

Mt 20, 20-28
"Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: '¿Qué quieres?' Dícele ella: 'Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino.' Replicó Jesús: 'No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?' Dícenle: 'Sí, podemos.' Díceles: 'Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.'
Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: 'Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.'" 
COMENTARIO

Tampoco debería extrañarnos tanto que los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, quisieran estar más que cerca del Hijo de Dios. Ellos, que lo querían, ni ansiaban abandonarlo ni nada por el estilo. Por eso su madre se atreve a pedir a Cristo lo que le pide.
Sabemos, por otra parte, que Jesucristo no es como cualquier otro hombre y, siendo Dios hecho hombre, sabe más que bien lo que va a pasar y lo que conviene a su descendencia y no siempre es lo mismo que quiere ella.
Algo muy importante les dice en aquel momento: deben servir al prójimo pues si Él no ha venido al mundo a ser servido, menos deben querer ellos serlo. Y eso es una lección de humildad grande y a tener en cuenta.

JESÚS, gracias por decir la verdad aunque pueda doler.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de julio de 2020

Ser buena tierra

Mt 13, 18-23
"'Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la palabra y la entiende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.'"

COMENTARIO

La llamada Parábola del Sembrador, así, con mayúscula por ser Dios quien siembra en nuestros corazones, es una que lo es esclarecedora de las diversas situaciones espirituales por las que podemos pasar y por las que, seguro, pasamos. Y es que nosotros, en cuanto hijos del Todopoderoso, podemos recibir su santísima Palabra de muchas formas y, sin duda alguna, según la recibamos la misma fructificará más o menos en nuestro corazón y, así, nuestra vida será más o menos acorde a la Voluntad de Dios.
A nosotros nos conviene ser buena tierra para recibir bien la semilla de Dios y, así, poder dar fruto en una cantidad muy abundante. Eso es, al menos, lo que nuestro Creador quiere de nosotros, descendencia suya.

JESÚS, ayúdanos a ser buena tierra para que la semilla arraigue y fructifique.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de julio de 2020

Ser sarmientos de la Vid de Dios

Jn 15, 1-8
"Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la palabra que os he dicho. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos."
COMENTARIO

Lo que nos dice hoy el Hijo de Dios es tan importante que nunca deberíamos olvidar lo que quiere decirnos. Y es que no es fácil, podemos pensar, estar unidos siempre a Dios pero es, por decirlo pronto, lo único que debemos hacer.
La imagen de la vid es una que lo es fácil de entender: hay partes de la misma que, sin ella, no pueden existir y, sencillamente, mueren cuando son separados de la Vid. Y eso nos pasa a nosotros que, como sarmientos, estamos unidos a la que es Dios mismo.
Es más, se nos pide que, además de estar unidos a Dios demos fruto. Y es que no se entiende que un sarmiento no acabe dando fruto porque es a lo que está destinado… exactamente como nosotros, hijos de Dios.

JESÚS, queremos ser sarmientos fructíferos. Ayúdanos a serlo.

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de julio de 2020

La fe y el amor de la Magdalena

Jn 20,1-2.11-18


“El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto’.

Estaba María junto al sepulcro, fuera, llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: ‘Mujer, ¿por qué lloras?’. Ella les respondió: ‘Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto’. Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: ‘Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?’. Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: ‘Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré’. Jesús le dice: ‘María’. Ella se vuelve y le dice en hebreo: ‘Rabbuní’ —que quiere decir: Maestro’—. ‘Dícele Jesús: ‘No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’. Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.”


COMENTARIO

Aquella mujer, María Magdalena, tenía mucho que agradecer a Cristo. Al parecer había sacado de ella una serie de demonios que la habían hecho perderse por caminos nada recomendables para quien quiere entrar en el reino de los cielos.

María de Magdala acude al sepulcro porque quiere cuidar un poco el cuerpo del Maestro. Ella se sorprende de que no esté allí su cuerpo y pregunta. En principio no lo reconoce pero cuando sí lo reconoce exulta de alegría y gozo.

Jesús la envía. Lo que quiere que haga el Hijo de Dios es que comunique a los otros, a sus apóstoles y demás discípulos que están escondidos por miedo a los judíos, que ha resucitado. Era el principio de todo un devenir divino.

JESÚS, ayúdanos a tener la fe de María Magdalena.


Eleuterio Fernández Guzmán



21 de julio de 2020

Cumplir la Ley de Dios

Mt 12, 46-50
"Todavía Jesús estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: '¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.' Pero él respondió al que se lo decía: '¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?' Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: 'Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre de los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.'"
COMENTARIO

Podría haber quien creyera que el Hijo de Dios está despreciando a su Madre cuando, al decirle que está fuera dice lo que dice, aunque sin referirse a ella, de los que escuchan la Palabra de Dios.
Que Jesucristo diga eso no es nada extraño. Y es que, al contrario de lo que puedan pensar muchos acerca de estas palabras, lo dice plenamente consciente de lo que dice y no pretende despreciar a María.
Es fácil comprender que Jesucristo sabía más que bien que la Virgen María había escuchado la Palabra y la Voluntad de Dios y la había llevado a cabo en su vida. Por eso no la desprecia sino al contrario: la pone por delante de todos porque sólo ella ha hecho lo que se debía hacer.


JESÚS, gracias por dejar las cosas claras al respecto de tu Madre.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de julio de 2020

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Sin necesidad de señales, creer sin ver, tener fe


Mt 12,38-42
En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón’”.


COMENTARIO

Muchos de los que perseguían a Jesús estaban ávidos de señales. Es decir, como no creían en lo que hacía o decía el Maestro buscaban excusas para que mostrase, con signos, que era quien decía ser según sus hechos.

Jesús, sin embargo, había venido no a demostrar que era el Hijo de Dios sino a serlo. Por eso les echa en cara que aquellos que eso quieren no es que tengan intención alguna de conocer la verdad sino, en todo caso, de esconderla.

En dos ocasiones, en este texto, se pone Cristo muy por encima de dos personas muy importantes en la historia del pueblo elegido por Dios. Tanto Jonás, como profeta, como Salomón como rey de Israel, habían dejado una huella muy importante de su paso por el mundo. Pues Aquel que les hablaba, y lo decía con autoridad y sabiduría, era más que ellos.


JESÚS, ayúdanos a no dudar nunca de tu palabra.

Eleuterio Fernández Guzmán


19 de julio de 2020


Cómo es el Reino de Dios



Mt 13, 24-43

“24 Otra parábola les propuso, diciendo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25 Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. 26 Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. 27 Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’ 28 Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto.’ Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’ 29 Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. 30 Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.’‘31 Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. 32 Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.’
33 Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.’ 34 Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, 35 para que se cumpliese el oráculo del profeta: = Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. = 36 Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: ‘Explícanos la parábola de la cizaña del campo.’ 37 El respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; 38 el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; 39 el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. 40 De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. 41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, 42 y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 43 Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.”


COMENTARIO

Hay tanto que nos dice el Hijo de Dios en este extenso texto del Evangelio de San Mateo que no nos va a caber en este corto comentario. Sin embargo, hay algo que podemos extraer del mismo y es que todo está dicho y hecho para nuestro bien de hijos de Dios.

El Reino de Dios es como, eso, la semilla de mostaza o la levadura. En realidad, no se refiere en sí mismo al Reino de Dios sino a lo que el mismo hace en el corazón del hombre.

Hay, además, un aviso que nunca deberíamos olvidar y es que, cuando llegue el tiempo que Dios quiera que sea, deberemos estar preparados para no ser tirados en el fuego eterno que nunca termina ni acaba.


JESÚS,  gracias por decir la verdad aunque pueda ser difícil.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de julio de 2020

Tener verdadera fe

Mt 17, 14-21
"Cuando llegaron donde la gente, se acercó a él un hombre que, arrodillándose ante él, le dijo: 'Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y sufre mucho; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle.' Jesús respondió: '¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!' Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento.
Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: '¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?' Díceles: 'Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: `Desplázate de aquí allá', y se desplazará, y nada os será imposible.'" 
COMENTARIO

Lo que pasa en este episodio del endemoniado es síntoma de muchas cosas pero, sobre todo, de la falta de algo. Y es que aquellos que seguían más de cerca al Hijo de Dios a lo mejor creían que haciendo eso, seguirlo, era suficiente como para poder llevar a cabo los actos extraordinarios que a diario llevaba su Señor.
Jesucristo que, como no podía ser menos, cura al endemoniado, sabe muy bien que sus discípulos más allegados, sus Apóstoles, carecen de algo muy importante o, al menos, no tienen lo que deberían tener del tal algo.
La fe. A ellos, según vemos aquí y, según nos dice Jesucristo, les falta la fe suficiente como para poder curar al endemoniado. ¿Y cuánta es suficiente? Pus bien lo dice Cristo: la de un grano de mostaza, de tamaño, que es muy pequeño.
En fin...

JESÚS, gracias por poner las cartas sobre la mesa para que todos entendemos cómo somos y en qué condiciones espirituales estamos.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de julio de 2020

El Señor del sábado

Mt 12, 1-8

"En aquel tiempo cruzaba Jesús un sábado por los sembrados. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: 'Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.' Pero él les dijo: '¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.'"

COMENTARIO

Dice, con toda claridad, el Hijo de Dios que “aquí” hay algo de más importancia que el Templo. Eso debería haber hecho pensar a los que querían afear la conducta de sus discípulos que iban comiendo trigo por el campo en sábado. Y es que, al parecer, y según los perseguidores, a Dios no le debía parecer bien que se hiciese tal cosa aunque fuese para mitigar el hambre.
Sin duda alguna, Jesucristo conoce la Voluntad de Dios. Por eso les tiene que afear la conducta a los que eso sostienen y dicen con ánimo nada bueno sino, al contrario, equivocado y malo.
Algo ha de quedar claro: Jesucristo es el Señor del Sábado y, por tanto, les estaba diciendo que era mucho más que el Enviado de Dios porque era Dios mismo hecho hombre. Y eso, estamos seguros, no debió gustar a alguno de los presentes.

JESÚS, gracias por mantener la Verdad a pesar de los pesares.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de julio de 2020

Hermanos en Cristo


Mt 12, 46-50

“Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: ‘¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.’ Pero él respondió al que se lo decía: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’ Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.’”

COMENTARIO

Con Jesús había mucha gente. Nos dice este texto del evangelio de san Mateo que había allí una muchedumbre. Y cómo sería la cosa para que la Virgen María ni siquiera pudiera acercarse a su hijo amado para hablar con Él.

Muchos de los que escuchan a Jesús tienen, de su fe, una concepción en exceso equivocada. Por eso, cuando allí se presentan María con otros miembros de su familia, no se dan cuenta de que Jesús tiene un concepto muy distinto de las cosas que pasan en su vida.

Para Jesús hay algo que es muy importante. Y no es que quiera hacer de menos a su Madre y a sus parientes sino que sabe que quien actúa según la voluntad de Dios transmitirá su Palabra con gozo y, lo que es más importante, la pondrá en práctica.


JESÚS, ayúdanos a ser verdaderos hermanos tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán


15 de julio de 2020

Los pequeños en la fe



Mt 11,25-27

“En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que hay muchos que, creyéndose mayores de edad espiritual, no son más que niños que no han alcanzado, siquiera, el nivel mínimo para acceder al Cielo. Ellos, sin embargo, se consideran sabios.

Jesús, sin embargo, sabe que hay otros que, muy lejos de tales personas, mucho menos formados espiritualmente y pobres de espíritu, conocen aquellos principios elementales pero fundamentales que son los que nos procuran la salvación eterna.

Hay algo, además, que deberíamos tener en cuenta y que tiene mucho que ver con lo que interesa a todo aquel que quiere salvarse: es Cristo quien escoge a quién revelar lo que es crucial para su vida. Cristo, pues, escoge y elige y los demás, en todo caso, aceptamos o no aceptamos.



JESÚS, ayúdanos a ser de los pequeños en la fe.

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de julio de 2020

Necesidad de convertirse


Mt 11, 20-24

En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti’”.

COMENTARIO

Jesús había venido al mundo a salvar a quien necesitaba ser salvado. Bien por enfermedad física o por enfermedad espiritual había muchas personas que no iban por buen camino (unas veces por culpa suya otras sin culpa alguna)

Muchos, sin embargo, no comprendían lo que hacía aquel Maestro que predicaba de una forma muy distinta a como lo hacían otros considerados como “sabios”. No aceptaban lo que hacía por muy maravilloso que pudiera parecer.

Parece que Jesús se enfada con aquellos lugares donde no se había dado la conversión ante lo que había hecho. Y tiene más que razón porque quiere que todos se salven y ve como algunos, a pesar de lo que hace, no le hace el más mínimo caso.
  


JESÚS,  quieres que todos nos salvemos. Por eso te molesta tanto que tantos miren para otro lado cuando dices lo que dices y haces lo que haces. Ayúdanos a tenerte siempre en cuenta.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de julio de 2020

Cumplir con lo que debemos


Mt 10, 34-11,1

“34 ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. 35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36 y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. 37 ‘El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 40 ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa’.

Capítulo 11

1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.”


COMENTARIO

Verdaderamente, las palabras del Hijo de Dios son difíciles de aceptar, así dichas.  Y es que pudiera parecer que hubiera venido a traer algo de problemas al mundo. Y aunque eso pudiera parecer así, la cosa no era como parece.

El caso es que Jesucristo tiene un claro mensaje que transmitir al mundo: perder la vida por Él supone encontrar la vida eterna. Y eso supone mucho más porque tiene relación con la existencia de sus discípulos que han de ser recibidos lo mismo que lo sería el Hijo de Dios.

Y hay más. Jesucristo había venido al mundo a predicar y otra cosa no podía hacer ni, además, quería hacer. Por eso, cuando dice a sus Apóstoles lo que tiene que decirles para que ellos transmitan la Buena Noticia hace lo propio y se marcha a predicar. Eso era lo mandado por Dios y eso hace.
  

JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de julio de 2020

Santo sembrador


Mt 13, 1-23

Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!». Los discípulos se acercaron y le dijeron: « ¿Por qué les hablas por medio de parábolas?». El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: "Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán, Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure". Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.

COMENTARIO

Había muchos que querían saber lo que Jesús decía. Por eso, en muchos textos del Nuevo Testamento se refleja la circunstancia de que eran, en efecto, muchos los que le seguían. Allí donde estuviese otros lo buscaban.

En esta ocasión les hace espiritual frente con la parábola del sembrador. En este caso es Dios quien sale a sembrar su voluntad y su ley. Y hay quienes la acogen de forma impetuosa pero, luego, la olvidan. Y hay quienes, así, la acogen mejor o peor e, incluso, quienes la acogen perfectamente y dan mucho fruto.

Ante aquello que decía, el Maestro hace uso de una expresión que utiliza otras muchas veces. Y es que decir que quien tenga oídos que oiga es lo mismo que manifestar que todo el mundo puede hacer lo posible para aceptar aquello que les está diciendo. 


JESÚS, ayúdanos a aceptar tu santa Palabra.


Eleuterio Fernández Guzmán


11 de julio de 2020

Lourdes-Sinaí-Lolo: desde entonces hasta hoy (V)

Lourdes-Sinaí-Lolo: desde entonces hasta hoy (V): El Beato Manuel Lozano Garrido, en su ansia de favorecer con la oración a la prensa católica sabe que el sacrificio, bien ofrecido, es agradable a Dios.

Recibir de parte de Dios

Mt, 19, 27-29

27 Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué recibiremos, pues?’
28 Jesús les dijo: ‘Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
29 Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredara vida eterna.”

COMENTARIO

Poco antes, en este conversación, el Hijo de Dios había dicho eso del camello que no puede pasar por el ojo de una aguja y que así de difícil es para el hombre salvarse. Y no nos extraña que sus Apóstoles se preguntaran acerca de eso, de quién, entonces, podrá salvarse.
Jesucristo, que los conoce a la perfección, sabe que debe consolar los corazones de aquellos que van a ser sus ojos y su corazón en el mundo cuando se vaya a la Casa del Padre. Y los consuela con la verdad.
Todo el que sigue a Cristo obtiene mucho más de lo que ha dejado. Y es que las cosas de Dios, y del espíritu, no son como las del mundo sino, con sus propias características, tienen más que ven con la realidad del alma y eso, como se puede comprender, es algo más que mucho porque el alma es la única parte del ser humano que sobrevive a la muerte.

JESUS, gracias por darnos esperanza.

Eleuterio Fernández Guzmán