4 de julio de 2020

Lourdes-Sinaí-Lolo: desde entonces hasta hoy (IV)

Lourdes-Sinaí-Lolo: desde entonces hasta hoy (IV): El Día de la Prensa Católica es más que apropiado para que, aquellos que ofrecen su sufrimiento por la misma, hagan un esfuerzo más para mostrar un amor así.

Lo nuevo de Dios es lo de siempre abriéndose paso

Mt 9, 14-017
"Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: '¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo: '¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan.'"

COMENTARIO

Cuando habla el Hijo de Cristo, en aquellos años en los que predicó por el mundo, lo hace de forma que puedan entenderlo aquellos que lo escuchan. Por eso lo hace en parábolas y con imágenes que todos comprendiesen.
Jesucristo habla, aquí mismo, de cuál será su futuro. Es decir, que cuando a Él se lo lleven, cuando lo maten, entonces será el momento de ayunar. Y eso es lo que pasó cuando fue subido en la Cruz.
Pero hay algo hay muy importante: para comprender todo esto que podía parecer nuevo se debía cambiar el corazón. Por eso habla de vino nuevo que debe ponerse en odre nuevo; corazón nuevo porque el viejo ya no sirve para acoger a Dios y a su Voluntad.

JESÚS, gracias por explicar las cosas de forma que las podamos entender.



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de julio de 2020

Tener fe es esto

Jn 20, 24-29
"Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: 'Hemos visto al Señor'. Pero él les contestó: 'Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré'.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: 'La paz con vosotros'. Luego dice a Tomás: 'Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente'. Tomás le contestó: 'Señor mío y Dios mío'. Dícele Jesús: 'Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído'".

COMENTARIO

Quien no comprenda que aquellos discípulos que estaban escondidos tuvieran miedo de sus hermanos en la fe es que no entiende que, en efecto, iban a muerte contra Cristo (ya lo habían matado o eso creían ellos) y, claro, contra todo aquel que le siguiera. No querían testigo alguno de aquellos años de predicación y de Verdad

Tomás, que no había estado la primera vez que Jesucristo apareció entre ellos, no creía que, de verdad, hubiera aparecido entre ellos. Y duda. Y manifiesta que necesita pruebas, sí, de que ha resucitado su Maestro…

Jesucristo, cuando se vuelve a aparecer, hace gala de amor, de perdón y de misericordia. Y, además, define la fe a la perfección: creer sin ver. Eso es la fe.


JESÚS, gracias por definir de forma tan perfecta qué es la fe.

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de julio de 2020

Perdona pecados Quien puede perdonar

Mt 9, 1-8

"Subiendo a la barca, Jesús pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: '¡Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados.' Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: 'Éste está blasfemando.' Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: '¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: `Tus pecados te son perdonados', o decir: `Levántate y anda'? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice entonces al paralítico-: `Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.' Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres."
COMENTARIO

No podemos negar que aquellos que, entonces, estaban viendo lo que el Hijo de Dios había dicho al paralítico, creen tenerlas todas consigo. Por eso se permiten el lujo de murmurar que Jesucristo ha blasfemado cuando le ha perdonado los pecados al hombre. Y es que, para la concepción judía de aquel entonces, cuando alguien padecía un mal era porque había pecado y Dios lo había castigado.
Aquel hombre, es cierto, no lo debía pasar nada mal. Pero, con toda seguridad, confiaba en que el Maestro de Nazaret podía hacer algo bueno por él. Y, en efecto, lo hace Jesucristo porque conoce de la necesidad imperiosa del paralítico.
Jesucristo no atiende a falsas razones para hacer el bien. Aquellos que lo critican creen hacerlo porque están seguros de que Jesucristo está blasfemando. Lo que pasa es que, al parecer no sabían que podía perdonar pecados porque era Dios hecho hombre.

JESUS, gracias por ser misericordioso a pesar de muchos...

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de julio de 2020

No comprender nada


Mt 8, 28-34

"Al llegar a la otra orilla, a la región de los gadarenos, vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, y tan furiosos que nadie era capaz de pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar: '¿Qué tenemos nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?' Había allí a cierta distancia una gran piara de puercos paciendo. Y le suplicaban los demonios: 'Si nos echas, mándanos a la piara de puercos.' Él les dijo: 'Id.' Saliendo ellos, se fueron a los puercos, y de pronto toda la piara se arrojó al mar precipicio abajo, y perecieron en las aguas. Los porqueros huyeron, y al llegar a la ciudad lo contaron todo y también lo de los endemoniados. Y he aquí que toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, en viéndole, le rogaron que se retirase de su territorio."

COMENTARIO

Es más que cierto que el Hijo de Dios predicó durante unos años en la tierra que le había visto nacer. Por tanto, no era difícil que su fama de santidad corriera por los campos y lagos de Tierra Santa. Por eso, la reacción de aquellas personas que vieron lo que vieron, no es nada extraña.
Aquellos hombres, poseídos por demonios, no lo debían pasar nada bien pues la posesión demoníaca no deber ser lo mejor del mundo. Y ellos se encuentran, en aquel momento, con Jesucristo, que no podía permitir aquella situación.
Cuando Cristo expulsa a los demonios y les permite que entren en los cerdos y estos se matan… en fin. Aquello no gustó a los dueños de los cerdos que, al parecer, apreciaban más lo material que lo espiritual. Y es que Jesucristo, como vemos, tenía mucho trabajo que hacer.

JESÚS, gracias por hacer lo que debías hacer.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de junio de 2020

Tener confianza en Cristo

Mt 8, 23-27
"Subió a la barca y sus discípulos le siguieron. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero él estaba dormido. Acercándose ellos le despertaron diciendo: ' ¡Señor, sálvanos, que perecemos!» Díceles:  '¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe? 'Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. Y aquellos hombres, maravillados, decían: '¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?'"

COMUNICAR

Podemos decir que los Apóstoles del Hijo de Dios habían escuchado muchas cosas de parte de Jesucristo. Y es que la misión que debía llevar a cabo suponía que muchas cosas debían cambiar y, para eso, otras tantas. Y es lo que hace cada vez que echa en cara a muchos que se consideran sabios y eso le acarrea muchos enemigos y ya sabemos cómo terminó todo eso.
Ahora la situación es peliaguda. Y es que podían irse al agua y, a lo mejor, ahogarse más de un Apostol. Sin embargo, su Maestro estaba allí para sacarlos de aquella situación, decimos, peliaguda y difícil.
Tener confianza en Jesucristo supone estar a lo que quiere Dios. Por eso, aquellos que están allí no saben, al parecer, que están salvados. Y es que era Dios hecho hombre. Por eso.

JESÚS, gracias por ser cómo eres.

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de junio de 2020

Escoger a Pedro


Mt 16, 13-19

“Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus  discípulos: ‘¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?’.
Ellos le respondieron: ‘Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas’.

‘Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?’.

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: ‘Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo’.

Y Jesús le dijo: ‘Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo’”.


COMENTARIO

Seguramente, aquella pregunta que hace el Hijo de Dios la hace para probar a sus Apóstoles: primero, para ver si han prestado atención a lo que dice la gente de su Maestro; luego, para ver si ellos saben quién es su Maestro

Aquel hombre, Cefas, conocía muy bien a su Maestro. Y es que le había visto hacer prodigios y decir palabras que no habían salido nunca de la boca de otro Maestro. Y aquellas pruebas apuntaban a que Jesús era el Mesías.

Aquellas palabras, por otra parte, hacen que Pedro se distinga de los demás y pase a ser considerado por Jesucristo como el primus inter pares porque, en cuanto a discípulos todos eran iguales pero aquello que dijo le sirvió para ser escogido como el primer Papa.

JESÚS,  gracias por comprender a Pedro, gracias por escogerlo.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de junio de 2020

Seguir, de verdad, a Cristo

Mt 10, 37-42

“37 El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a  mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 40   ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.’”

COMENTARIO

No hay duda alguna que las palabras, algunas de ellas, que dice el Hijo de Dios, son difíciles. Y es que no es fácil escuchar que hay que dejarlo todo para seguirlo. Pero es que, como suele suceder, no se acaba de entender bien lo que quiere decir Jesucristo: dejar lo que pueda estorbar seguirlo.

Ahora bien, todo lo deja bien dicho Quien todo lo puede. Y es que seguirlo supone que, quien no tenga en cuenta eso, pagará en su momento lo que deba pagar ante Dios.

Al contrario, quien haga lo contrario que es, precisamente, aceptar a los discípulos de Cristo y beneficiarlos aunque sea en lo más pequeño que pudiéramos imaginar, tendrá una gran recompensa cuando eso deba recibirse.


JESÚS, gracias por ser tan bueno.


Eleuterio Fernández Guzmán

27 de junio de 2020

La fe que todo lo puede

Mt 8, 5-17
"Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: 'Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.' Dícele Jesús: 'Yo iré a curarle.» Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: `Vete', y va; y a otro: `Ven', y viene; y a mi siervo: `Haz esto', y lo hace.' Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: 'Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.' Y dijo Jesús al centurión: «Anda; que te suceda como has creído.» Y en aquella hora sanó el criado. Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle.
Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:
Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades."

COMENTARIO

Es bien cierto que el Hijo de Dios tenía (digamos que tiene) debilidad por aquellos creyentes que tiene fe. Sí, y es que a veces pareciera que, aún creyentes, nuestra fe es manifiestamente mejorable.
Aquel centurión no ira, siquiera judío aunque es bien cierto que podía considerarse entre aquellos que simpatizaban con la fe de Abrahán. Por eso confía en el Maestro y le pide la curación de un siervo suyo. Y lo consigue, precisamente, por eso.
Lo demás, que le trajeran muchas personas enfermas, del cuerpo y del alma, era de esperar en aquellos que, teniendo confianza en Jesucristo, esperaban lo mejor de Él. Y lo conseguían.

JESÚS, gracias por ser cómo eres.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de junio de 2020

Ansiar, querer y poder

Mt 8, 1-4
"Cuando bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: 'Señor, si quieres puedes limpiarme.'» Él extendió la mano, le tocó y dijo: 'Quiero, queda limpio.'' Y al instante quedó limpio de su lepra. Y Jesús le dice: 'Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.'"
COMENTARIO

Sin duda alguna, el Hijo de Dios tenía mucho trabajo que llevar a cabo cuando fue enviado al mundo por su Padre del Cielo. Y lo que hacía era, sencillamente, cumplir con aquella misión que se le había encomendado.
Aquel hombre, leproso, seguramente lo estaba pasando muy mal. Primero, por la propia enfermedad, por el sufrimiento; luego, por lo que suponía de apestamiento social… alejado del mundo para siempre.
El hombre tiene fe. Confía en el Maestro. Y la fe le es correspondida con la curación de la lepra. Pero Cristo no quiere que se sepa porque aún es pronto. Sólo cumplir con la ley es lo que, de nuevo, quiere que se haga.

JESÚS, gracias por ser tan fiel a Dios en lo que haces.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de junio de 2020

Construir nuestra vida

  
Mt 7,21-29
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’. 
‘Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina’”.

COMENTARIO

Sabe Jesús que, en muchas ocasiones, nos conformamos con hacer como que tenemos fe. Por eso nos avisa acerca de que no es suficiente hacer eso sino, en efecto, cumplir con la voluntad del Padre. Y es que, además, actuar así supone actuar contra el propio Creador que quiere otra cosa de nosotros.

Muchos, sin embargo, creen que actúan correctamente sin darse cuenta que una cosa es hacer algo en nombre de Dios y otra, muy distinta, luego, mirar para otro lado. Sin unidad de vida espiritual no hay verdadero cumplimiento de la voluntad del Padre.

Jesús sabe que, para construir una vida espiritual (y material, entonces) de acorde a lo que Dios quiere de la misma, hay que hacerlo sobre Él, Enviado de Dios y Mesías. Sólo así haremos lo que corresponde a quien se dice hermano del Hijo y, al fin y al cabo, no nos engañaremos a nosotros mismos.


JESÚS, nos conoces bien y sabes que muchas veces decimos una cosa pero hacemos otra muy distinta. Ayúdanos a ser fieles a nuestra obligación de hijos de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán


24 de junio de 2020

Juan, Bautista y Santo

Lc 1,57-66.80
"57 A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. 58 Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. 59 A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; 60 pero la madre intervino diciendo: '¡No! Se va a llamar Juan». 61 Y le dijeron: 'Ninguno de tus parientes se llama así'. 62 Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. 63 Él pidió una tablilla y escribió: '«Juan es su nombre'. Y todos se quedaron maravillados. 64 Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. 65 Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. 66 Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: 'Pues ¿qué será este niño?'. Porque la mano del Señor estaba con él.
80 El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

COMENTARIO

Como no podía ser menos, en Evangelio de hoy nos recuerda a una persona muy importante en la historia de la salvación. Fue el último profeta de la Antigua Alianza y aquel que introdujo en el mundo al Mesías.
Juan, primo de Jesucristo, había venido al mundo a cumplir una misión. Él también tenía una y la llevó a cabo tan bien que le costó la vida de mártir. Por eso algunos se preguntaban, por las señales con las que había nacido, qué sería de aquel niño.
Juan, el Bautista, creció y se fortaleció. Pero nosotros creemos que lo que más fortaleció fue el espíritu y su alma. Y es que físicamente, la vida en el desierto podemos imaginar lo maltrató bastante. Ahora bien, espiritualmente fue un verdadero gigante de la fe en Dios y en su Ley.

JESÚS, saluda a tu primo de nuestra parte, allí, en el Cielo.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de junio de 2020

Algo elemental pero muy difícil de llevar a cabo


Mt 7, 6.12-14

No den lo que es santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, pues podrían pisotearlas y después se volverían contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas. Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran.

COMENTARIO

No resulta nada extraño que diga el Hijo de Dios que no todo creyente encuentra la entrada a la vida eterna, que eso es la Vida, así con mayúscula, de la que nos habla Jesucristo.
El caso es que, que la puerta que lleva a la vida eterna sea estrecha, tiene todo que ver con algo que nos dice aquí mismo el hijo de la Virgen María: debemos tener muy cuenta cómo somos y qué hacemos al respecto de nuestro prójimo. Todo se nos tiene en cuenta.
Y es que, en realidad, no se encuentra la puerta que lleva a la vida eterna, que es estrecha porque es difícil de pasar, cuando no hacemos a los demás lo que queramos que ellos nos hagan a nosotros… y al revés.

JESÚS, gracias por poner las cartas sobre la mesa para que no haya equivocaciones en nuestro proceder y en nuestro corazón.

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de junio de 2020

Sin palabras


Saber lo que somos


Mt 7, 1-5

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: `Deja que te saque la brizna del ojo', teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.”


COMENTARIO


Lo que dice el Hijo de Dios en este Evangelio de San Mateo no es sea algo acertado sino que da, exactamente y como se suele decir, en el mismo clavo. Y es que, podemos decir, conoce más que bien la naturaleza humana y cómo somos sus hermanos.

¿Quién no juzga? Seguramente, más de muchos. De todas formas, lo que debemos entender de esto no es que no debamos juzgar sino que juzguemos de tal forma benéfica y buena que eso, tal juicio benéfico y bueno sea el que nos apliquen a nosotros.

La verdad es que, como dice Jesucristo, primero debemos mirar  nuestros errores y, entonces, juzgar. Por eso se entiende mejor eso que nos dice acerca de no juzgar: ¿quién tira la primera piedra?


JESÚS,  gracias por clarificar tantas cosas.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de junio de 2020

El justo temor de Dios

Mt 10, 26-33

“26 ‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. 27 Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. 28 ‘Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. 29 ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. 30 En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. 32 ‘Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; 33 pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.”


COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Cristo lo deberíamos tener muy en cuenta porque nos puede venir bien a la hora de pensar qué es lo que queremos ser en materia espiritual.

Debemos, también, tener muy en cuenta que, en efecto, hay quien quiere matar el cuerpo pero es el alma lo que cuenta y debemos cuidar más porque es la que ha de pervivir.

Sin embargo, lo que nunca debemos olvidar es que no podemos negar a Cristo ante los hombres porque es hacer lo mismo con Dios. Y eso es un pecado más que grande.


JESÚS,  gracias por decir lo que, de verdad, importa.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de junio de 2020

Las Golondrinas, en InfoJaen.com

Las Golondrinas, en InfoJaen.com: InfoLinares.com inaugura un espacio para difundir al beato linarense Manuel Lozano Garrido, Lolo. Con motivo del X aniversario de su beatificación y el centenario de su nacimiento

Las cosas de Su Padre

Lc 2, 41-51
"Sus padres iban cada año a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando era ya de doce años, al subir sus padres, según el rito festivo, y volverse ellos, acabados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo echasen de ver. Pensando que estaba en la caravana, anduvieron camino de un día. Buscáronle entre parientes y conocidos, y al no hallarle, se volvieron a Jerusalén en busca suya. Y al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Cuantos le oían quedaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando sus padres le vieron, quedaron sorprendidos, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. Y Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? Ellos no entendieron lo que les decía. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y les estaba sujeto, y su madre conservaba todo esto en su corazón."

COMENTARIO
El episodio del Niño perdido en el Templo de Jerusalén es más que conocido por cualquier creyente católico. Y es que lo que entonces pasa da lugar a pensar que, aquí, cada cual sabía a qué atenerse y, claro, cumplía eso.
Por su parte, Jesucristo, aún teniendo 12 años (que no es una edad muy avanzada que digamos) sabía muy bien qué era lo que tenía que hacer y lo lleva a cabo. Y es que como era Hijo de Dios debía enseñar a los maestros porque, en realidad, era Él el Maestro.
Por su parte, podemos imaginar el enfado de María, la Madre de Jesús. Y es que después de estar ¡tres días! Buscándolo, el rapapolvo no se lo iba a quitar nadie a su hijo. Lo que pasa es que ella no sabía que le iba a decir algo que iba a marcar toda la vida de aquel jovencito de 12 años.

JESÚS, gracias por hacer lo que debías de hacer.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de junio de 2020

El yugo de Cristo

Mt 11, 25-30
"En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera."

COMENTARIO

El Hijo de Dios sabe muy bien que las cosas importantes, aquello que deben conocer y aprender sus discípulos, tienen relación directa con Dios y, por tanto, con él mismo. Por eso, nada de lo que entonces dijo podemos tenerlo por algo antiguo y pasado de moda sino, exactamente, al contrario.
Lo que nos quiere decir Jesucristo con eso de que Dios había escondido lo que era importante a los sabios ha de querer decir que a los sabios “oficiales” que eran aquellos que creían saberlo todo sobre Dios y, claro, no iba por ahí la cosa.
De todas formas, debemos quedarnos con lo último: Jesucristo siempre va a nuestro lado y nunca nos abandona. Por eso debemos tomar su yugo que, como nos dice, es más ligero de lo que nuestros egoísmos creen.

JESÚS, gracias por ofrecerte siempre a ser Maestro.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2020

Padre Nuestro

Mt 6, 7-15
"Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. «Vosotros, pues, orad así:
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.
'Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas."

COMENTARIO

También en materia de oración, el Hijo de Dios debía cambiar las cosas. Y no es que no se orase bien, dirigiéndose al Todopoderoso, antes de la llegada de Jesucristo al mundo sino que era más que conveniente decir las cosas como debía ser.
Cuando Jesucristo enseña, a los que le escuchan entonces, el Padre Nuestro, sabe muy bien que las peticiones que se hacen en el mismo tienen mucho que ver con la Voluntad de Dios. Por eso, cada una de ellas va, directamente, al corazón de Quien todo lo creó y mantiene.
Hay, sin embargo, algo más que importante que nunca deberíamos olvidar: aquello que hacemos a los demás se nos hará a nosotros. Por eso debemos ser más que generosos en perdonar las ofensas que caigan sobre nosotros.


JESÚS, gracias por enseñarnos el Padre Nuestro.

Eleuterio Fernández Guzmán