27 de junio de 2020

La fe que todo lo puede

Mt 8, 5-17
"Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: 'Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.' Dícele Jesús: 'Yo iré a curarle.» Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: `Vete', y va; y a otro: `Ven', y viene; y a mi siervo: `Haz esto', y lo hace.' Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: 'Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.' Y dijo Jesús al centurión: «Anda; que te suceda como has creído.» Y en aquella hora sanó el criado. Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Le tocó la mano y la fiebre la dejó; y se levantó y se puso a servirle.
Al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; él expulsó a los espíritus con una palabra, y curó a todos los enfermos, para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías:
Él tomó nuestras flaquezas y cargó con nuestras enfermedades."

COMENTARIO

Es bien cierto que el Hijo de Dios tenía (digamos que tiene) debilidad por aquellos creyentes que tiene fe. Sí, y es que a veces pareciera que, aún creyentes, nuestra fe es manifiestamente mejorable.
Aquel centurión no ira, siquiera judío aunque es bien cierto que podía considerarse entre aquellos que simpatizaban con la fe de Abrahán. Por eso confía en el Maestro y le pide la curación de un siervo suyo. Y lo consigue, precisamente, por eso.
Lo demás, que le trajeran muchas personas enfermas, del cuerpo y del alma, era de esperar en aquellos que, teniendo confianza en Jesucristo, esperaban lo mejor de Él. Y lo conseguían.

JESÚS, gracias por ser cómo eres.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de junio de 2020

Ansiar, querer y poder

Mt 8, 1-4
"Cuando bajó del monte, fue siguiéndole una gran muchedumbre. En esto, un leproso se acercó y se postró ante él, diciendo: 'Señor, si quieres puedes limpiarme.'» Él extendió la mano, le tocó y dijo: 'Quiero, queda limpio.'' Y al instante quedó limpio de su lepra. Y Jesús le dice: 'Mira, no se lo digas a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.'"
COMENTARIO

Sin duda alguna, el Hijo de Dios tenía mucho trabajo que llevar a cabo cuando fue enviado al mundo por su Padre del Cielo. Y lo que hacía era, sencillamente, cumplir con aquella misión que se le había encomendado.
Aquel hombre, leproso, seguramente lo estaba pasando muy mal. Primero, por la propia enfermedad, por el sufrimiento; luego, por lo que suponía de apestamiento social… alejado del mundo para siempre.
El hombre tiene fe. Confía en el Maestro. Y la fe le es correspondida con la curación de la lepra. Pero Cristo no quiere que se sepa porque aún es pronto. Sólo cumplir con la ley es lo que, de nuevo, quiere que se haga.

JESÚS, gracias por ser tan fiel a Dios en lo que haces.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de junio de 2020

Construir nuestra vida

  
Mt 7,21-29
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Muchos me dirán aquel día: ‘Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?’. Y entonces les declararé: ‘¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad!’. 
‘Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina’”.

COMENTARIO

Sabe Jesús que, en muchas ocasiones, nos conformamos con hacer como que tenemos fe. Por eso nos avisa acerca de que no es suficiente hacer eso sino, en efecto, cumplir con la voluntad del Padre. Y es que, además, actuar así supone actuar contra el propio Creador que quiere otra cosa de nosotros.

Muchos, sin embargo, creen que actúan correctamente sin darse cuenta que una cosa es hacer algo en nombre de Dios y otra, muy distinta, luego, mirar para otro lado. Sin unidad de vida espiritual no hay verdadero cumplimiento de la voluntad del Padre.

Jesús sabe que, para construir una vida espiritual (y material, entonces) de acorde a lo que Dios quiere de la misma, hay que hacerlo sobre Él, Enviado de Dios y Mesías. Sólo así haremos lo que corresponde a quien se dice hermano del Hijo y, al fin y al cabo, no nos engañaremos a nosotros mismos.


JESÚS, nos conoces bien y sabes que muchas veces decimos una cosa pero hacemos otra muy distinta. Ayúdanos a ser fieles a nuestra obligación de hijos de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán


24 de junio de 2020

Juan, Bautista y Santo

Lc 1,57-66.80
"57 A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. 58 Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. 59 A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; 60 pero la madre intervino diciendo: '¡No! Se va a llamar Juan». 61 Y le dijeron: 'Ninguno de tus parientes se llama así'. 62 Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. 63 Él pidió una tablilla y escribió: '«Juan es su nombre'. Y todos se quedaron maravillados. 64 Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. 65 Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. 66 Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: 'Pues ¿qué será este niño?'. Porque la mano del Señor estaba con él.
80 El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

COMENTARIO

Como no podía ser menos, en Evangelio de hoy nos recuerda a una persona muy importante en la historia de la salvación. Fue el último profeta de la Antigua Alianza y aquel que introdujo en el mundo al Mesías.
Juan, primo de Jesucristo, había venido al mundo a cumplir una misión. Él también tenía una y la llevó a cabo tan bien que le costó la vida de mártir. Por eso algunos se preguntaban, por las señales con las que había nacido, qué sería de aquel niño.
Juan, el Bautista, creció y se fortaleció. Pero nosotros creemos que lo que más fortaleció fue el espíritu y su alma. Y es que físicamente, la vida en el desierto podemos imaginar lo maltrató bastante. Ahora bien, espiritualmente fue un verdadero gigante de la fe en Dios y en su Ley.

JESÚS, saluda a tu primo de nuestra parte, allí, en el Cielo.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de junio de 2020

Algo elemental pero muy difícil de llevar a cabo


Mt 7, 6.12-14

No den lo que es santo a los perros, ni echen sus perlas a los cerdos, pues podrían pisotearlas y después se volverían contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que ustedes desearían de los demás, háganlo con ellos: ahí está toda la Ley y los Profetas. Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran.

COMENTARIO

No resulta nada extraño que diga el Hijo de Dios que no todo creyente encuentra la entrada a la vida eterna, que eso es la Vida, así con mayúscula, de la que nos habla Jesucristo.
El caso es que, que la puerta que lleva a la vida eterna sea estrecha, tiene todo que ver con algo que nos dice aquí mismo el hijo de la Virgen María: debemos tener muy cuenta cómo somos y qué hacemos al respecto de nuestro prójimo. Todo se nos tiene en cuenta.
Y es que, en realidad, no se encuentra la puerta que lleva a la vida eterna, que es estrecha porque es difícil de pasar, cuando no hacemos a los demás lo que queramos que ellos nos hagan a nosotros… y al revés.

JESÚS, gracias por poner las cartas sobre la mesa para que no haya equivocaciones en nuestro proceder y en nuestro corazón.

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de junio de 2020

Sin palabras


Saber lo que somos


Mt 7, 1-5

“No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: `Deja que te saque la brizna del ojo', teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.”


COMENTARIO


Lo que dice el Hijo de Dios en este Evangelio de San Mateo no es sea algo acertado sino que da, exactamente y como se suele decir, en el mismo clavo. Y es que, podemos decir, conoce más que bien la naturaleza humana y cómo somos sus hermanos.

¿Quién no juzga? Seguramente, más de muchos. De todas formas, lo que debemos entender de esto no es que no debamos juzgar sino que juzguemos de tal forma benéfica y buena que eso, tal juicio benéfico y bueno sea el que nos apliquen a nosotros.

La verdad es que, como dice Jesucristo, primero debemos mirar  nuestros errores y, entonces, juzgar. Por eso se entiende mejor eso que nos dice acerca de no juzgar: ¿quién tira la primera piedra?


JESÚS,  gracias por clarificar tantas cosas.

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de junio de 2020

El justo temor de Dios

Mt 10, 26-33

“26 ‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. 27 Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. 28 ‘Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. 29 ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. 30 En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. 31 No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. 32 ‘Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; 33 pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.”


COMENTARIO

Lo que nos dice el Hijo de Cristo lo deberíamos tener muy en cuenta porque nos puede venir bien a la hora de pensar qué es lo que queremos ser en materia espiritual.

Debemos, también, tener muy en cuenta que, en efecto, hay quien quiere matar el cuerpo pero es el alma lo que cuenta y debemos cuidar más porque es la que ha de pervivir.

Sin embargo, lo que nunca debemos olvidar es que no podemos negar a Cristo ante los hombres porque es hacer lo mismo con Dios. Y eso es un pecado más que grande.


JESÚS,  gracias por decir lo que, de verdad, importa.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de junio de 2020

Las Golondrinas, en InfoJaen.com

Las Golondrinas, en InfoJaen.com: InfoLinares.com inaugura un espacio para difundir al beato linarense Manuel Lozano Garrido, Lolo. Con motivo del X aniversario de su beatificación y el centenario de su nacimiento

Las cosas de Su Padre

Lc 2, 41-51
"Sus padres iban cada año a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando era ya de doce años, al subir sus padres, según el rito festivo, y volverse ellos, acabados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo echasen de ver. Pensando que estaba en la caravana, anduvieron camino de un día. Buscáronle entre parientes y conocidos, y al no hallarle, se volvieron a Jerusalén en busca suya. Y al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles. Cuantos le oían quedaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando sus padres le vieron, quedaron sorprendidos, y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué has obrado así con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, andábamos buscándote. Y Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es preciso que me ocupe en las cosas de mi Padre? Ellos no entendieron lo que les decía. Bajó con ellos y vino a Nazaret, y les estaba sujeto, y su madre conservaba todo esto en su corazón."

COMENTARIO
El episodio del Niño perdido en el Templo de Jerusalén es más que conocido por cualquier creyente católico. Y es que lo que entonces pasa da lugar a pensar que, aquí, cada cual sabía a qué atenerse y, claro, cumplía eso.
Por su parte, Jesucristo, aún teniendo 12 años (que no es una edad muy avanzada que digamos) sabía muy bien qué era lo que tenía que hacer y lo lleva a cabo. Y es que como era Hijo de Dios debía enseñar a los maestros porque, en realidad, era Él el Maestro.
Por su parte, podemos imaginar el enfado de María, la Madre de Jesús. Y es que después de estar ¡tres días! Buscándolo, el rapapolvo no se lo iba a quitar nadie a su hijo. Lo que pasa es que ella no sabía que le iba a decir algo que iba a marcar toda la vida de aquel jovencito de 12 años.

JESÚS, gracias por hacer lo que debías de hacer.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de junio de 2020

El yugo de Cristo

Mt 11, 25-30
"En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera."

COMENTARIO

El Hijo de Dios sabe muy bien que las cosas importantes, aquello que deben conocer y aprender sus discípulos, tienen relación directa con Dios y, por tanto, con él mismo. Por eso, nada de lo que entonces dijo podemos tenerlo por algo antiguo y pasado de moda sino, exactamente, al contrario.
Lo que nos quiere decir Jesucristo con eso de que Dios había escondido lo que era importante a los sabios ha de querer decir que a los sabios “oficiales” que eran aquellos que creían saberlo todo sobre Dios y, claro, no iba por ahí la cosa.
De todas formas, debemos quedarnos con lo último: Jesucristo siempre va a nuestro lado y nunca nos abandona. Por eso debemos tomar su yugo que, como nos dice, es más ligero de lo que nuestros egoísmos creen.

JESÚS, gracias por ofrecerte siempre a ser Maestro.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2020

Padre Nuestro

Mt 6, 7-15
"Y, al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. «Vosotros, pues, orad así:
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.
'Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas."

COMENTARIO

También en materia de oración, el Hijo de Dios debía cambiar las cosas. Y no es que no se orase bien, dirigiéndose al Todopoderoso, antes de la llegada de Jesucristo al mundo sino que era más que conveniente decir las cosas como debía ser.
Cuando Jesucristo enseña, a los que le escuchan entonces, el Padre Nuestro, sabe muy bien que las peticiones que se hacen en el mismo tienen mucho que ver con la Voluntad de Dios. Por eso, cada una de ellas va, directamente, al corazón de Quien todo lo creó y mantiene.
Hay, sin embargo, algo más que importante que nunca deberíamos olvidar: aquello que hacemos a los demás se nos hará a nosotros. Por eso debemos ser más que generosos en perdonar las ofensas que caigan sobre nosotros.


JESÚS, gracias por enseñarnos el Padre Nuestro.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de junio de 2020

Recensión: «Sobre Lolo -1920-2020. Cien años de eternidad»

Recensión: «Sobre Lolo -1920-2020. Cien años de eternidad»: Hay libros que merecen ser escritos por a quién van referidos. Y Lolo, como objeto de conocimiento, vale más que la pena ser tomado en tal sentido.

Lo que hay que hacer según Dios mismo


Mt 6, 1-6.16-18
"Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 'Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 'Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará."

COMENTARIO

No podemos negar que el Hijo de Dios tenía muchas cosas que corregir o, lo que es lo mismo, que la misión que le había encomendado su Padre del Cielo era ardua, trabajosa y difícil de llevar a cabo por qué tipo de personas tenía ante sí.
De todas formas, lo que nos dice Jesucristo es, resumiendo, que cuando llevemos a cabo, digamos, prácticas religiosas que pudieran ser importantes para nuestra alma no debemos ir por el mundo dando la nota como si estuviéramos haciendo que nos cuesta trabajo llevar a cabo.
Es importante esto: Dios nos ve en lo secreto y, por tanto, sobran todas aquellas formas de comportarnos que, muchas veces, creemos son importantes de cara al mundo cuando lo que, de verdad importa, es lo que Dios ve...

JESÚS, gracias por decir las cosas como las dices para que las entendamos a la perfección.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de junio de 2020

Recensión: «Sobre Lolo -1920-2020. Cien años de eternidad»

Recensión: «Sobre Lolo -1920-2020. Cien años de eternidad»: Hay libros que merecen ser escritos por a quién van referidos. Y Lolo, como objeto de conocimiento, vale más que la pena ser tomado en tal sentido.

El amor por encima de todo

Mt, 5, 43-48
"Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial."
COMENTARIO

Como es conocido por todos, el Hijo de Dios dijo muchas cosas a lo largo de sus años de predicación. Todas ellas apuntaban, en general, a cumplir la Voluntad de Dios y a darse cuenta de que el pueblo judío no iba por el buen camino porque había acabado tergiversando la Ley del Todopoderoso y eso no era la forma de actuar.
Había algo fundamental que debía ser comprendido por todo aquel que escuchaba a Jesucristo algo que, en esencia, es la primera Ley del Reino de Dios: el amor.
Lo que nos dice el Hijo de Dios es que el amor ha de estar por encima de todo y eso era, por ejemplo, amar a los enemigos. Es bien cierto que decir eso no es, precisamente, la mejor manera de hacer adeptos pero era lo que debía decir porque es, por decirlo pronto, la Verdad.
JESÚS, gracias por amar de la a cómo amas.

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de junio de 2020

Cristo riza el rizo


Mt 5, 38-42

“Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra; al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.

COMENTARIO

Como se diría hoy día, el Hijo de Dios se ha pasado varios pueblos diciendo lo que hoy nos dice porque, aunque se pueda sostener que eso lo dijo hace muchos siglos y las cosas eran muy distintas a las de hoy día, no es menos cierto que vale lo mismo entonces que ahora.

El caso es que Jesucristo, diciendo eso, lo de poner la otra mejilla y lo de dar la túnica y el manto está sentando, básicamente y por lo elemental, el principio del amor al prójimo. Y eso, se diga lo que se diga, ni entonces ni ahora es nada fácil según somos.

De todas formas, Jesucristo lo dice con toda claridad, ya para terminar: no podemos volverla espalda a quien algo necesita. Y si eso podía resultar difícil en su tiempo… en fin, como que ahora no es tampoco tan fácil de llevar a cabo.


JESÚS, gracias por enseñarnos un amor que, casi, parece extremo.


Eleuterio Fernández Guzmán

14 de junio de 2020

El Pan Vivo



Jn 6, 51-58

“’51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.’ 52 Discutían entre sí los judíos y decían: ‘¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?’ 53 Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. 55 Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí,  y yo en él. 57 Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. 58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.’”         


COMENTARIO

Seguramente, haber escuchado las palabras que hoy nos trae el Evangelio de San Juan de boca del Hijo de Dios tuvo mucha importancia. Sin embargo, como vemos aquí mismo, muchos no entendieron lo que decía y hoy día, siglos después, estamos seguramente algo más cerca de entenderlo.

Nosotros tenemos la Eucaristía que, como Acción de Gracias, nos sirve para hacer lo que Jesucristo dijo que hiciéramos en conmemoración suya. Por eso comprendemos mejor que nosotros, al comer de  tal Pan de Vida eterna, podemos alcanzar la vida que no muere ya nunca.

Hay algo, además, que corrobora lo que dice el Hijo de Dios: los antepasados del pueblo judío comieron el maná. Pero tal pan no salvaba para siempre como sí lo hace comer del Pan Vivo del que habla Jesucristo.

JESÚS, gracias por darte a comer a quien en Ti cree.


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de junio de 2020

10 años y un día

10 años y un día: Hay momentos en la vida de un creyente en Dios Todopoderoso que marcan su existencia. Lolo, ayer mismo hace 10 años subió a los altares por gracia de Dios.

Sí y no

Mt 5, 33-37
"Habéis oído también que se dijo a los antepasados: No perjurarás, sino que cumplirás al Señor tus juramentos. Pues yo os digo que no juréis en modo alguno: ni por el Cielo, porque es el trono de Dios, ni por la Tierra, porque es el escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey. Ni tampoco jures por tu cabeza, porque ni a uno solo de tus cabellos puedes hacerlo blanco o negro. Sea vuestro lenguaje: `Sí, sí' `no, no': que lo que pasa de aquí viene del Maligno."

COMENTARIO

El Hijo de Dios tenía mucho trabajo que hacer al ser más que importante que los que le había dado su Padre del Cielo para que fueran suyos no se perdieran. Y para eso debía corregir mucho de lo que se creía bueno y mejor. Por eso habla del juramento y de otras muchas realidades que debían ser corregidas si es que se quería ir por el mundo de acuerdo a la Voluntad de Dios.
Había algo, sin embargo, que era muy importante para tener en cuenta. Y nos referimos a la forma de hacer y de estar en el mundo. Y es que Jesucristo sabía que las cosas sólo podían ser de una forma y que no se podía tergiversar para estar de acuerdo con la voluntad de cada cual. Por eso dice el Hijo de Dios que donde es sí no se puede decir no y donde es no, no se puede decir sí.

JESÚS, gracias por decir las cosas como han de ser.

Eleuterio Fernández Guzmán