18 de enero de 2014

Seguir a Cristo al ser llamados





Sábado I del tiempo ordinario


Mc 2,13-17

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: ‘Sígueme’. Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: ‘¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?’. Al oír esto Jesús, les dice: ‘No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores’.”


COMENTARIO

Jesús cumplía la misión que tenía encomendada por su Padre. Buscaba a sus discípulos más allegados a los que enseña la Verdad para que ellos la transmitiesen a los demás. Y uno de ellos es, nada más y nada menos, que recaudador de impuestos.

Jesús no le dice mucho a Mateo. Sólo le dice que le siga. Y aquel hombre debió ver en Quien eso le decía algo muy especial porque lo dejó todo, dinero incluido. Supo, por mediación del Espíritu Santo, que el Mesías le había encontrado.

No todos estaban de acuerdo, de todas formas, con lo que hacía Jesús. Algunos pensaban que estar con pecadores no era lo más recomendable. Sin embargo aquel Maestro era Médico de almas y, por lo tanto, había venido a salvar a los que necesitaban ser salvados.







JESÚS, cuando escoges a quienes quieres escoger, algunos te siguen pero sin pensarlo dos veces. Confían en Ti. Ayúdanos a ser como Mateo… siempre.





Eleuterio Fernández Guzmán


17 de enero de 2014

Jesús salva, Dios salva




Viernes I del tiempo ordinario


Mc 2,1-12

Entró de nuevo en Cafarnaum; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y Él les anunciaba la Palabra. 

Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde Él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: ‘Hijo, tus pecados te son perdonados’. 

Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: ‘¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?’. Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: ‘¿Por qué pensáis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate, toma tu camilla y anda?’ Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico-: ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’’. 

Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: ‘Jamás vimos cosa parecida’.”


COMENTARIO

Entre los contemporáneos de Jesús había muchos que no creían en lo que decía ni, menos aún, en lo que hacía. Ciegos como estaban ante la Verdad cualquier realidad que pudiera mostrar el Hijo de Dios les era indiferente cuando no preocupante.

Aquel hombre paralítico necesitaba una ayuda más que grande. Sus amigos tiene fe en Jesús y se acercan al Maestro para que lo cure. Pero no puede pues es difícil acceder a su cercanía. Hacen todo lo posible porque confían en Jesús.

Jesús sabe que la fe salva. Cura al paralítico porque tiene fe él y sus amigos, porque creen que le podrá salvar. Sin embargo, aquellos que dudan de Jesús no quedaron convencidos, ni siquiera, con aquello que habían visto.


JESÚS, los que te persiguen quieren ver cómo actúas contra Dios y contra su Palabra. Ayúdanos a nos ser como ellos y a creer siempre en Ti.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de enero de 2014

“Para eso he salido”




Miércoles I del tiempo ordinario

Mc 1,29-39

“En aquel tiempo, Jesús, saliendo de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles. 

Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían. 

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: ‘Todos te buscan’. El les dice: ‘Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido’. Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.”


COMENTARIO

Jesús cura, Jesús limpia de demonios el alma de quien los tiene… Lo que hace el Hijo de Dios lo lleva a cabo por una razón poderosa: ha venido al mundo enviado por su Padre para cumplir una misión. Y la cumple a rajatabla.

Las personas que necesitan, de verdad, su ayuda, no dudan en acercarse porque tiene confianza en que serán liberados de sus males físicos o espirituales. Tienen fe en aquel Maestro que enseña con sabiduría.

Dice, por eso mismo, que ha salido para eso. Nos está diciendo que ha venido para cumplir con la voluntad del Padre: “Para eso he salido”. Lo dice para que quede constancia de qué ha venido a hacer y que no otra cosa puede hacer. Por eso predica y por eso expulsa demonios.


JESÚS, todo lo que haces tiene sentido porque lo llevas a cabo sabiendo que eres Hijo de Dios. Ayúdanos a tenerlo siempre presente en nuestra vida.





Eleuterio Fernández Guzmán

14 de enero de 2014

Dios está con Cristo

Martes I del tiempo ordinario



Mc 1,21-28

Llegó Jesús a Cafarnaum y el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: '¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios'. Jesús, entonces, le conminó diciendo: 'Cállate y sal de él'. Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él.

Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: '¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen'. Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea.”


COMENTARIO

Dice el evangelista algo muy curioso: Jesús enseñaba, dice, “como quien tiene autoridad, y no como los escribas”. Eso ha de querer decir que a los escribas no se les tenía, por mucho que ellos quisieran serlo, como autoridades o, lo que es lo mismo, cuyas enseñanzas hubiera que seguir.

Algo sorprendente pasa. El espíritu maldito que posee a un hombre conoce a Jesús y sabe que es el Santo de Dios. Por eso le teme tanto pues Dios todo lo puede y lo mismo su Hijo. Huye de su posesión porque sabe que puede ser destruido por el Mesías.

Aquello debió sorprender mucho a los que contemplaban la escena. Lo consideraban como algo nuevo pues, en efecto, nadie hasta entonces había conseguido hacer lo que ante sus ojos hizo aquel hombre dotado de un poder y una autoridad especiales.


JESÚS, cuando cumples con tu misión sorprende a los que ven lo que haces que, precisamente, lo hagas. Ayúdanos a no quedar tan sorprendidos sabiendo que eres quien eres.



Eleuterio Fernández Guzmán


13 de enero de 2014

Jesús cumple con la Misión


Lunes I del tiempo ordinario

Mc 1,14-20

Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 'El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva'. Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: 'Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres'. Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él.”


COMENTARIO

Jesús busca a sus apóstoles

Jesús sabía que su primo Juan lo había presentado como el Cordero de Dios. Por eso se sentía obligado, era consciente de eso, de que debía dar comienzo su predicación. Anunciar al mundo que el Reino de Dios había llegado era lo que debía hacer. Y lo hizo.

El encargo de Jesús a sus apóstoles

Cuando Jesús va escogiendo, de entre los de su pueblo, a los que quiere que sean sus apóstoles, les da un encargo a cumplir: han de ser pescadores de hombres pues, hasta entonces, lo habían sido de peces. Llevar hombres al redil de Dios debía ser su principal labor a partir de entonces.

La respuesta de los apóstoles

Aquellos hombres llamados por Jesús podían haber rehusado su llamada y seguir con sus labores cotidianas. Sin embargo responden “sí” y, por eso mismo, todo lo dejan por aquel Maestro que a ellos se había dirigido de una forma tan convincente.

JESÚS, escoges a los que quieres porque eso siempre lo hace Dios. Ayúdanos a querer ser, siempre, de los tuyos y a no entregarnos al mundo.


Eleuterio Fernández Guzmán


12 de enero de 2014

La Paz de hoy

ELEUTERIO 







El pasado 1 de enero, primero de este nuevo año 2014, se celebraba la Jornada Mundial de la Paz y, como suele ser habitual, el Santo Padre dirigió el Mensaje que, para tal Jornada, hace desde Roma. Ahora, claro está, ha sido el Papa Francisco quien, con el título de “La fraternidad, fundamento y camino par la paz” ha querido sostener y defender la idea según la cual la paz tiene mucho que ver con factores como el amor entre hermanos. Y, recordando que todos somos hijos de Dios, es fácil deducir que el citado Mensaje iba a destinado, en cuanto eso pueda ser, a toda la humanidad.  

Por eso dice, ya desde el punto 1 del Mensaje que “quisiera desear a todos, a las personas y a los pueblos, una vida llena de alegría y de esperanza” pues bien sabe el Papa argentino, como otras veces ha dado a entender de forma clara y explícita, que la filiación divina acoge a toda la humanidad.

Muchas ocasiones pudiera entenderse que la paz tiene todo que ver con la ausencia de conflictos y que la misma, por tanto, sería cosa, más bien, de Naciones que, entre ellas, acuerdan no proceder unas contra otras. Es como si se tratase de un devenir que podría quedar muy lejos de lo que la persona, como sujeto activo de la paz, llevaría a cabo en su vida ordinaria.

Sin embargo, partiendo desde la pregunta planteada por Dios a Caín (¿Dónde está tu hermano?) en Gn 4,9 nos dice el Santo Padre que “Para comprender mejor esta vocación del hombre a la fraternidad, para conocer más adecuadamente los obstáculos que se interponen en su realización y descubrir los caminos para superarlos, es fundamental dejarse guiar por el conocimiento del designio de Dios, que nos presenta luminosamente la Sagrada Escritura”.
En realidad, la paz tiene mucho, todo, que ver con lo que Dios quiere para nosotros, creación suya de la que dijo que había sido “muy buena” tras haber creado al ser humano. Por eso, como dice en el punto 2 del Mensaje,  “Hemos de preguntarnos por los motivos profundos que han llevado a Caín a dejar de lado el vínculo de fraternidad y, junto con él, el vínculo de reciprocidad y de comunión que lo unía a su hermano Abel”.
Sin embargo (punto 3) “la fraternidad humana ha sido regenerada en y por Jesucristo con su muerte y resurrección. La cruz es el “lugar” definitivo donde se funda la fraternidad, que los hombres no son capaces de generar por sí mismos” y es en y a partir de Jesucristo, conociendo qué hizo y qué debemos, pues, hacer nosotros mismos, en quien debemos fijar nuestra atención en aras, también, de la paz universal.
Por tanto, la fraternidad es instrumento de paz porque (punto 4) “es fácil comprender que la fraternidad es fundamento y camino para la paz. Las Encíclicas sociales de mis Predecesores aportan una valiosa ayuda en este sentido. Bastaría recuperar las definiciones de paz de la Populorum progressio de Pablo VI o de la Sollicitudo rei socialis de Juan Pablo II. En la primera, encontramos que el desarrollo integral de los pueblos es el nuevo nombre de la paz. En la segunda, que la paz esopus solidaritatis”.
¿Qué pasa cuando la fraternidad no se abre paso entre la indiferencia del mundo?
En realidad, no es muy difícil darse cuenta de que sin fraternidad, sin amor entre los hermanos e hijos de Dios, el mayor fracaso de la humanidad se puede producir como, tantas veces y por cierto, se ha producido en los grandes conflictos mundiales en los que millones de seres humanos han sido masacrados y, yendo a lo inmediato, en la falta de conciencia que, sobre la pobreza a nivel mundial, muchas veces se tiene. Por eso en el punto 7 del Mensaje nos dice el Papa Francisco, exhortándonos a llevarlo a cabo, esto: “Redescubran, en quien hoy consideran sólo un enemigo al que exterminar, a su hermano y no alcen su mano contra él. Renuncien a la vía de las armas y vayan al encuentro del otro con el diálogo, el perdón y la reconciliación para reconstruir a su alrededor la justicia, la confianza y la esperanza.”
Y, poco más abajo, en el mismo punto, que “Un auténtico espíritu de fraternidad vence el egoísmo individual que impide que las personas puedan vivir en libertad y armonía entre sí. Ese egoísmo se desarrolla socialmente tanto en las múltiples formas de corrupción, hoy tan capilarmente difundidas, como en la formación de las organizaciones criminales, desde los grupos pequeños a aquellos que operan a escala global, que, minando profundamente la legalidad y la justicia, hieren el corazón de la dignidad de la persona”.
La fraternidad, el sentido fraterno que ha de anidar en el corazón de cada hijo de Dios, no deja de ser, a lo mejor, una gozosa esperanza porque (punto 10) “La fraternidad tiene necesidad de ser descubierta, amada, experimentada, anunciada y testimoniada. Pero sólo el amor dado por Dios nos permite acoger y vivir plenamente la fraternidad”.
Seamos, pues, fraternos y, así, colaboraremos a la que la paz, la Paz con mayúscula, sea posible.

Eleuterio Fernández Guzmán

Publicado en Análisis Digital

Dicen que hay que escuchar















En esta gran pantalla de humo que se ha convertido, y es, el Anteproyecto de ley del aborto, hay muchos dentro del propio partido político que lo ha propuesto, el Popular, que, al parecer, no les parece nada bien que el sentido del mismo sea el que es. Y quieren que haya reformas, que se les escuche, como si no se escuchara bastante la sangre de los miles de asesinatos que se producen en los miles de abortos que se provocan y no se estuviera al cabo de la calle de que la misma clama al cielo como clamaba la de Abel tras ser asesinado por su hermano Caín. ¡Cuántos Caínes hay hoy día y qué instrumentos modernos, materiales y legales, de matar utilizan!

En realidad, todo esto es una gran tomadura de pelo. Al final no quedará nada de nada y todo seguirá igual que estaba. Es más, ahora mismo ya está igual que estaba.

Se va a seguir matando con el beneplácito de muchos en el mundo de la política que, como sabemos, están a sus propios intereses y les importa un rábano o un pito lo que pueda pasar con la vida ajena. Si, además, la vida ajena es la más indefensa… aún resulta, todo esto, más macabro y matarífico, de matarife o matador.

Los bien pensantes dentro del Partido Popular creen, o deben hacerlo creer así, que su partido político de verdad está haciendo algo contra el aborto. Viven en su mundo feliz donde toda decisión del partido hay que tomarla por buena caiga quien caiga.

Sin embargo, las personas que sabemos que el aborto va a seguir campando a sus anchas estamos más que seguras que nada de lo que se diga va a afectar a la definitiva ley que se apruebe pues ninguna que no se la de aborto legalizado cero valdrá para nada de nada y todo será disimulo y hacer de su capa un sayo.
Pero, incluso, esto que, en sí mismo, es malo de solemnidad, puede ser mucho peor. Puede parecer imposible pero puede ser multiplicado por mucho su nigérrima realidad.

Esto lo decimos porque está bien, aunque esté mal, que ciertos políticos vayan a la suya y quieran hacernos ver que lo negro es blanco y que la sangre derramada por los miles y miles de aborto no es más que, en todo caso, cosa necesaria. Sin embargo, es peor que peor que haya pastores nuestros o, lo que es lo mismo, aquellos que deben llevar a las ovejas de Dios hacia su definitivo Reino, que muestren algo que jamás deberían mostrar.

No es exagerado si decimos que los pastores que se muestran a favor de “esta” ley (ahora anteproyecto, luego nada de nada) como si eso supusiera un bien objetivo al respecto de la “otra” que ahora está vigente, están actuando directamente contra la Iglesia católica a la que pertenecen. Algunos han dicho, sin embargo, que no les parece bien ni la letra ni la música de esta norma que se pretende aprobar pero hay otros que dan un visto bueno a la misma como sosteniendo aquello del “mal menos” que es peor de los males en determinados casos, como éste, porque supone decir sí donde debe ser dicho no. Y eso bien claro que lo dijo Jesucristo: donde es sí, ha de ser sí y donde es no, ha de ser otro.

Otra cosa es tibieza, pura tibieza. Y estamos más que seguros que los pastores que no se muestran a favor de una ley del aborto cero, cero patatero, zapatero y rajoyero, y son tibios saben, mejor que el que esto escribe, qué dice el Apocalipsis que hace Dios con los tibios.

Pues eso, a convertirse, de verdad, a la fe católica. Aún están a tiempo.


Eleuterio Fernández Guzmán


Publicado en Soto de la Marina

Jesús es el Hijo





Mt 3,13-17

En aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: 'Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?'. Jesús le respondió: 'Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia'. Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: 'Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco'.

COMENTARIO

Reconocer lo que somos ante Dios

El Bautista sabe, ya lo dijo a los que le habían preguntado, que él no era el Mesías, el Enviado de Dios. Por eso no le cuesta nada afirmar que ante Quien ha venido a ser bautizado no es nada y que debería ser bautizado por Jesús. Se sabe y se reconocer humilde.

Cumplir la voluntad del Creador

Jesús tiene en cuenta, en toda la vida que le conocemos como pública, qué es lo que quiere su Padre. Todo tiene que cumplirse como está escrito y por eso ha de ser bautizado por Juan.

Reconocer al Hijo de Dios

El Padre Dios, Todopoderodoso y Creador, reconoce en Jesús a su Hijo, engendrado y no creado. Por eso se complace en su persona y por eso lo presenta al mundo cuando sale Cristo de las aguas del Jordán.


JESÚS, eres el Mesías. Dios así lo confirma cuando eres bautizado por Juan. Ayúdanos a tenerte siempre presente en nuestra vida y en nuestros quehaceres diarios.



Eleuterio Fernández Guzmán


Jesús es el Hijo





Mt 3,13-17

En aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: 'Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?'. Jesús le respondió: 'Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia'. Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: 'Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco'.

COMENTARIO

Reconocer lo que somos ante Dios

El Bautista sabe, ya lo dijo a los que le habían preguntado, que él no era el Mesías, el Enviado de Dios. Por eso no le cuesta nada afirmar que ante Quien ha venido a ser bautizado no es nada y que debería ser bautizado por Jesús. Se sabe y se reconocer humilde.

Cumplir la voluntad del Creador

Jesús tiene en cuenta, en toda la vida que le conocemos como pública, qué es lo que quiere su Padre. Todo tiene que cumplirse como está escrito y por eso ha de ser bautizado por Juan.

Reconocer al Hijo de Dios

El Padre Dios, Todopoderodoso y Creador, reconoce en Jesús a su Hijo, engendrado y no creado. Por eso se complace en su persona y por eso lo presenta al mundo cuando sale Cristo de las aguas del Jordán.


JESÚS, eres el Mesías. Dios así lo confirma cuando eres bautizado por Juan. Ayúdanos a tenerte siempre presente en nuestra vida y en nuestros quehaceres diarios.



Eleuterio Fernández Guzmán


11 de enero de 2014

Signos de Dios


  
Lc 5, 12-16

Y sucedió que, estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra, y le rogó diciendo: ‘Señor, si quieres, puedes limpiarme’. Él extendió la mano, le tocó, y dijo: ‘Quiero, queda limpio’. Y al instante le desapareció la lepra. Y él le ordenó que no se lo dijera a nadie. Y añadió: ‘Vete, muéstrate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como prescribió Moisés para que les sirva de testimonio’. Su fama se extendía cada vez más y una numerosa multitud afluía para oírle y ser curados de sus enfermedades. Pero Él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba.”


COMENTARIO

La lepra era una enfermedad que incapacitaba socialmente a quien la padecía. Por eso los leprosos, al no conocerse cura para tal padecimiento, estaban apartados físicamente de las ciudades. Por eso aquel leproso necesitaba tanto la ayuda de Jesús.

El leproso confía en Jesús, tiene fe en el Maestro. Por eso le dice que si quieres puede curarle. Eso es clara manifestación de estar seguro que, en efecto, si quiere el Hijo de Dios puede curarle. Y, como era de esperar en persona tan necesitada y, además, de fe, obtiene lo que quiere.

Jesús, sin embargo, le dice que vaya al sacerdote y haga la ofrenda que está escrita en la ley para que se sepa que ha sido curado por intervención divina, de Dios. no es de extrañar, por lo tanto, que la fama de Jesús se extendiese por todo el mundo cercano a su tierra.







JESÚS, cuando curas al leproso haces algo que nadie había hecho hasta entonces. Es un signo de tu poder y de que Dios está contigo. Ayúdanos a tener siempre en cuenta que lo que pasa es que eres el Creador hecho hombre.





Eleuterio Fernández Guzmán


10 de enero de 2014

Jesús se proclama Hijo del Padre

Lc 4,14-22

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos.

Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre, entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías y desenrollando el volumen, halló el pasaje donde estaba escrito: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor’. 

Enrollando el volumen lo devolvió al ministro, y se sentó. En la sinagoga todos los ojos estaban fijos en Él. Comenzó, pues, a decirles: ‘Esta Escritura, que acabáis de oír, se ha cumplido hoy’. Y todos daban testimonio de Él y estaban admirados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca.”

COMENTARIO

Cuando se corre la voz, de boca en boca y de corazón en corazón, de que aquel Maestro llamado Jesús hace cosas que no son de este mundo sino que han de venir, por fuerza, de Dios, no es extraño que su fama de santidad corra por todo el territorio. Y así pasa.

Jesús continúa con su labor de predicación. Vuelve a Nazaret donde había pasado una parte muy importante de su vida. Hace lo que otras muchas veces habría hecho y acude a la sinagoga. Aquello que lee impresiona a muchos pues se refiere, exactamente, al envío por parte de Dios del Mesías.

Cuando Jesús acaba de leer aquello que dicen las Sagradas Escrituras sabe que todos, que conocen su vida pública. Esperan escuchar las palabras que, de su boca, certifiquen que es el Mesías. Y así lo hace, para estupefacción de todos los que le escuchan.


JESÚS, con toda claridad dices que eres en Enviado de Dios. Muchos te creyeron pero en el corazón de otros anidó lo contrario. Ayúdanos a ser, siempre, del primer grupo.





Eleuterio Fernández Guzmán


9 de enero de 2014

No conviene que temamos



Mc 6,45-52

“Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús enseguida dio prisa a sus discípulos para subir a la barca e ir por delante hacia Betsaida, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. Al atardecer, estaba la barca en medio del mar y Él, solo, en tierra. 

Viendo que ellos se fatigaban remando, pues el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pasarles de largo. Pero ellos viéndole caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos le habían visto y estaban turbados. Pero Él, al instante, les habló, diciéndoles: ‘¡Ánimo!, que soy yo, no temáis!’. Subió entonces donde ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos, pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada.”


COMENTARIO

Jesús sabía que aquellos que había elegido para ser sus apóstoles no entendían mucho de lo que hacía. Debía explicarles, con signos y con palabras, que había venido al mundo para liberar al mundo del pecado y de la desesperanza.

Cuando Jesús se despide de aquella multitud a la que había alimentado con muy poca comida ante la estupefacción de todos los que aquello contemplaron, se retira a orar. Seguramente a dar gracias al Padre por aquel prodigio de los panes y los peces. Supo ser agradecido.

Pero aquellos que le siguen de cerca continúan con sus labores de pescadores. No comprenden que cuando Jesús va a hacia ellos andando sobre las aguas Quien va es el Hijo de Dios y Dios mismo hecho hombre. Por eso dice la escritura que su mente estaba embotada.


JESÚS, cuando haces determinados signos para que se comprenda lo que quieres decir muchos te entienden pero otros no. Ayúdanos a comprender la verdad de tus palabras y de tu acción.





Eleuterio Fernández Guzmán


8 de enero de 2014

Los panes y los peces



Mc 6,34-44

En aquel tiempo, vio Jesús una gran multitud y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor, y comenzó a enseñarles muchas cosas. Y como fuese muy tarde, se llegaron a Él sus discípulos y le dijeron: ‘Este lugar es desierto y la hora es ya pasada; despídelos para que vayan a las granjas y aldeas de la comarca a comprar de comer’. Y Él les respondió y dijo: ‘Dadles vosotros de comer’. Y le dijeron: ‘¿Es que vamos a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?’. Él les contestó: ‘¿Cuántos panes tenéis? Id a verlo’. Y habiéndolo visto, dicen: ’Cinco, y dos peces’. 

Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos de comensales sobre la hierba verde. Y se sentaron en grupos de ciento y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces y levantando los ojos al cielo, bendijo, partió los panes y los dio a sus discípulos para que los distribuyesen; también partió los dos peces para todos. Y comieron todos hasta que quedaron satisfechos. Y recogieron doce cestas llenas de los trozos que sobraron de los panes y de los peces. Los que comieron eran cinco mil hombres.”



COMENTARIO

A Jesús le preocupaba mucho la situación por la que pasaban aquellos que le seguían porque querían escuchar lo que les tenía que decir. Como Buen Pastor cuida de sus ovejas y procura lo mejor para ellas. Y ahora tenían hambre.

Cuando Jesús les dice a sus más cercanos que den de comer a tanta gente lo hace para ponerlos a prueba. ¿Tendrían un comportamiento humano o espiritual? Sin duda los conoce y sabe que poco van a hacer desde el punto de vista humano.

Pero Jesús pide. Pida al Padre una intervención sobrenatural y procura alimento para todos. Incluso sobra comida. Nada de lo que sobra puede perderse porque cualquier hijo de Dios, por muy diminuto que se considere a sí mismo, puede dejarse perder.


JESÚS, los que te siguen saben que siempre estarás con ellos, en lo bueno y en lo malo. Ayúdanos a no abandonar nunca tu seguimiento.





Eleuterio Fernández Guzmán


7 de enero de 2014

Jesús predica acerca de su Reino



Mt 4,12-17.23-25


“En aquel tiempo, cuando Jesús oyó que Juan estaba preso, se retiró a Galilea. Y dejando la ciudad de Nazaret, fue a morar en Cafarnaún, ciudad marítima, en los confines de Zabulón y de Neftalí. Para que se cumpliese lo que dijo Isaías el profeta: 'Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino de la mar, de la otra parte del Jordán, Galilea de los gentiles. Pueblo que estaba sentado en tinieblas, vio una gran luz, y a los que moraban en tierra de sombra de muerte les nació una luz'.

Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: 'Haced penitencia, porque el Reino de los cielos está cerca'. Y andaba Jesús rodeando toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos y predicando el Evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia del pueblo. Y corrió su fama por toda Siria, y le trajeron todos los que tenían algún mal, poseídos de varios achaques y dolores, y los endemoniados, y los lunáticos y los paralíticos, y los sanó. Y le fueron siguiendo muchas gentes de Galilea y de Decápolis y de Jerusalén y de Judea, y de la otra ribera del Jordán.” 

COMENTARIO

Juan ha sido encarcelado por Herodes. Como en el caso de otros profetas, también ha de sufrir la misma muerte inmerecida y provocada por el egoísmo de los poderosos de su pueblo. Se cumplen, por eso mismo, las profecías. También en su caso pasa lo que ya está escrito que ha de pasar. 

Jesús sabe que ha llegado el momento exacto en el que decir al mundo lo que no le gustará escuchar. El Reino de Dios ha llegado pero las cosas no son como Dios quiere que sean. Por eso Jesús, como profeta, también se está “ganando” una muerte cruel e inmerecida. 

Pero el Creador sabía para qué había enviado a su Hijo. Cura enfermos y salva del Mal a los endemoniados. Y esto es lo que estaba escrito que pasaría cuando llegara el Mesías. Y a pesar de las pruebas claras de la divinidad del hijo del carpintero, muchos no le creyeron.


JESÚS, cuando empiezas a predicar sobre la llegada del Reino de Dios muchos no te creen. Pero otros muchos sí te siguen y creen en Ti. Ayúdanos a ser del segundo grupo... siempre. 



Eleuterio Fernández Guzmán

6 de enero de 2014

Aquellos Magos que tuvieron fe





Mt 2,1-12

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: '¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle'. En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: 'En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel’'.

Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: 'Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle'.

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.

COMENTARIO

Aquellos hombres habían recibido, digamos, el aviso de que el Rey del Universo iba a nacer en una tierra muy lejana a la suya propia. Creen lo que se les dice y se ponen en camino siguiendo la estrella que les llevaría hasta Belén.

El Mal, en la persona de Herodes, siempre trabaja para rechazar al Bien. Por eso quiere saber dónde nacerá el Rey que todos esperan. Pero no lo quiere saber para adorarlo sino para matarlo que es lo que hace cuando conoce que los Magos no han vuelto para decirle nada.

Aquellos hombres se habían convertido al conocer al Niño recién nacido. Vuelven por otro camino a su tierra o, lo que es lo mismo, además del que lo es físico por otro espiritual. Y allí llevarían, seguramente, la noticia, la Buena Noticia.


JESÚS, aquellos hombres que te llevan oro, incienso y mirra saben muy bien que eres el Hijo de Dios. Tuvieron fe. Ayúdanos, hermano y Padre, a no perderla nunca.



Eleuterio Fernández Guzmán


5 de enero de 2014

La Luz y la Palabra



Jn 1,1-18

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.

Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: 'Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo'. Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.”

COMENTARIO

Lo primero que nos dice san Juan en su Evangelio refiere lo que sucedió en el Principio de todo. Dios creaba y el Hijo, la Palabra, permanecía junto a Él. Por y en la Palabra todo se hizo.

La Palabra, la Luz, sin embargo, al venir al mundo no fue recibida por todos sino rechazada por muchos. Y a pesar de eso dio la posibilidad de considerarse y ser hijos de Dios a los que la aceptan pues para serlo hay que aceptar al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Por eso cuando Juan, que bautizaba en el Jordán se da cuenta de que Jesús ha venido enviado por Dios pues fue éste Quien le dijo al Bautista que la señal se cumpliría sobre el Hijo, anuncia la venida de la Palabra y que ese momento tenía que llegar.


JESÚS, Tú permanecías junto a Dios en el mismo momento de la Creación porque eras antes que todo existiera. Ayúdanos a creer en tan gran e importante misterio.



Eleuterio Fernández Guzmán