11 de diciembre de 2013

Mansedumbre y humildad





Miércoles II de Adviento

Mt 11, 28-30

“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.

COMENTARIO

Dios nos quiere a todos

Jesús quiere acercar a todos a  Dios, su Padre y el nuestro. Busca a los que están cansados porque no tienen muchas expectativas de vida, a los pobres que se sienten desamparados y a todos los que, de una manera o de otra, sufren.

Mansedumbre

Jesús, como Maestro, enseña todo lo que es bueno y benéfico para nuestra existencia. Enseña, por ejemplo, a ser manso. Dice que seamos mansos como Él lo es. Y quiere que llevemos su carga como Él lleva la nuestra y que seamos, así, compañeros en el camino hacia el definitivo Reino de Dios.


Humildad

Pero Jesús nos pide, también, que seamos humildes. Él lo fue y lo es porque sabe que la humildad es una buena cualidad del hijo de Dios. Si Él lo fue, nosotros, que somos sus discípulos, también lo debemos ser.


JESÚS, a lo largo de tu vida pública sólo nos diste buenos consejos y buenas recomendaciones. Ayúdanos a cumplir aquello que para ti es esencial.





Eleuterio Fernández Guzmán


10 de diciembre de 2013

¿Somos ovejas perdidas?





Martes II de Adviento

Mt 18,12-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños’”.

COMENTARIO

Ser oveja perdida

En muchas ocasiones somos como aquella oveja que se le perdió al pastor. Yendo por donde bien nos parece sin tener en cuenta la voluntad de Dios, actuamos como si no fuera la misma no fuera importante para nuestra vida.


Dejar encontrarse por Dios

El Creador siempre nos busca. Nos ama como lo mejor de su creación y, por eso mismo, en cuanto siente que nos hemos perdido hace todo lo posible para atraernos a su regazo de Padre.


No dejarse perder

Tenemos, sin embargo, una labor importante que hacer a lo largo de nuestra existencia. No podemos dejarnos dominar por el mundo como si no fuera importante seguir la voluntad de Dios. Así Dios no tendrá que salir a buscarnos.

  



JESÚS, siempre quieres que sigamos aquello que el Creador quiere para nuestra vida. Ayúdanos a no olvidarnos de algo tan importante como eso.





Eleuterio Fernández Guzmán


9 de diciembre de 2013

Lo que puede la fe







Lunes II de Adviento

Lc 5,17-26

Un día que Jesús estaba enseñando, había sentados algunos fariseos y doctores de la ley que habían venido de todos los pueblos de Galilea y Judea, y de Jerusalén. El poder del Señor le hacía obrar curaciones. En esto, unos hombres trajeron en una camilla a un paralítico y trataban de introducirle, para ponerle delante de Él. Pero no encontrando por dónde meterle, a causa de la multitud, subieron al terrado, le bajaron con la camilla a través de las tejas, y le pusieron en medio, delante de Jesús. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo: ‘Hombre, tus pecados te quedan perdonados’. 
Los escribas y fariseos empezaron a pensar: ‘¿Quién es éste, que dice ‘blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?’. Conociendo Jesús sus pensamientos, les dijo: ‘¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados te quedan perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dijo al paralítico- ‘A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’’. Y al instante, levantándose delante de ellos, tomó la camilla en que yacía y se fue a su casa, glorificando a Dios. El asombro se apoderó de todos, y glorificaban a Dios. Y llenos de temor, decían: ‘Hoy hemos visto cosas increíbles’”.

COMENTARIO


Son muchas las ocasiones en las que Jesús da a entender que la fe, al confianza en su persona, tiene una gran ventaja para nosotros, hijos de Dios y hermanos suyos. Sencillamente, se consigue todo lo que nos conviene con tal comportamiento.

Aquel hombre lisiado tenía buenos amigos. Confiaban en que Jesús podía curarlo pues, de otra forma, no habrían hecho aquel esfuerzo para poner a su amigo ante el Maestro. Y Jesús lo sabe.

Como Jesús es valiente con la misión que tiene que cumplir no le importa lo que puedan decir de lo que hace o dice aquellos que le miran mal. Están equivocados al respecto del Hijo de Dios pero eso no puede hacer que cambie su misión a cumplir... y lo hace.



JESÚS, los que a Ti se dirigen y lo hacen con fe tienen muchas probabilidades de conseguir lo que quieren. Ayúdanos a no perder nunca la confianza en Ti.



Eleuterio Fernández Guzmán


8 de diciembre de 2013

Fiat, hágase



  
 



Lc 1,26-38

En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. 

Y entrando, le dijo: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: ‘No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin’. María respondió al ángel: ‘¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?’. El ángel le respondió: ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios’. Dijo María: ‘He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra’. Y el ángel dejándola se fue.’”

COMENTARIO

La piadosa María

La joven María era joven de oración. Piadosa fiel de Dios se dirigía al Padre en oración a la espera, pidiendo, la salvación del mundo que tan erróneo mantenía su camino.


Gabriel, el Ángel del Señor

Aquel Ángel tenía que cumplir una misión muy importante: transmitir a María el mensaje de Dios de que la quería como Madre de su Hijo y de Él mismo. Y se presenta ante la joven judía para presentar las palabras y la verdad de parte de su Creador.


La esclava del Señor

No es raro ni extraño que María se turbara. Le debieron parecer las palabras del Ángel muy turbadoras para ella que no había mantenido relaciones sexuales con ningún hombre ni, tampoco, conocía a ningún hombre en tal sentido. Acepta, sin embargo, el misterio que le propone Gabriel: es la esclava del Señor y hace la voluntad de su Padre.



JESÚS, tu Madre aceptó las palabras del enviado de Dios porque era mujer de fe probada. Ayúdanos a no olvidar nunca aquello que hiciera aquella joven porque lo hizo por nosotros.  



Eleuterio Fernández Guzmán


7 de diciembre de 2013

Dar gratis





 Sábado I de Adviento
Mt, 35—10,1.6-8

“En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies’. 
Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘Dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis’”.


COMENTARIO

La misión de Cristo

Dios envía a su Hijo a que lleve a cabo una misión importante: recuperar a los que son socialmente indignos de vivir en sociedad. Así, los pobres o los enfermos encuentran en Jesús a un amigo verdadero que ha venido a sanarlos.

Necesita el Reino sus trabajadores

Sabe Jesús que necesita de muchos de sus discípulos para que cumplan la misión de ser pastores de la grey de Dios. Y sabe que se ha de pedir a Dios que escoja a muchos de ellos para que así actúen y lleven a cabo tan crucial misión.

¿A quién busca Cristo?

Según lo que el Hijo de Dios lleva a cabo en su vida llamada pública es bien cierto que no se dirigía a los que estaban salvados por su forma de ser y comportarse sino a los que necesitaban, de una manera o de otra, la salvación. Y a ellos se dirige muy especialmente.

JESÚS, envías a tus apóstoles a que cumplan con la misión de evangelizar. Les das poderes divinos para que cumplan con tal misión. Ayúdanos a aceptar la misión que nos corresponda aceptar.



Eleuterio Fernández Guzmán


6 de diciembre de 2013

Una fe proclamada



Viernes I de Adviento



“Cuando Jesús se iba de allí, al pasar le siguieron dos ciegos gritando: ‘¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!’ Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: ‘¿Creéis que puedo hacer eso?’ Dícenle: ‘Sí, Señor.’ Entonces les tocó los ojos diciendo: ‘Hágase en vosotros según vuestra fe.’ Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: ‘¡Mirad que nadie lo sepa!’ Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.”
       
COMENTARIO


En tiempos de Jesús había enfermedades que incapacitaban mucho más de lo que físicamente suponían. En realidad, apartaban a las personas de la sociedad. Y tal era el caso de los ciegos que se veían abocados a pedir limosna. Y es lo que hacen con Jesús.

Aquel Maestro es querido por muchas personas porque reconocen su naturaleza divina. Aquellos ciegos le llaman “Hijo de David” que era lo mismo que decir Mesías. Y le piden con confianza una curación que, por otros medios, era imposible.

Jesús atiende a los que de tal manera se dirigen a Él. Sabe que debe hacer eso y lo hace. Sin embargo, aquellos hombres no atienden su requerimiento de que a nadie digan lo que había pasado pues estaban demasiado felices como para callar.


JESÚS, curas a quien necesitan ser curados por estar necesitados de la salud física y, también, la espiritual. Ayúdanos a proclamar tu bondad.





Eleuterio Fernández Guzmán


5 de diciembre de 2013

Construir sobre la Roca que es Cristo






Jueves I de Adviento


Mt 7, 21.24-27

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial. Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina’”.

COMENTARIO

Es muy común que creamos que, como discípulos de Cristo, nos basta hacer una oración de una forma, digamos, acelerada y repetir como si fuésemos loros las palabras con las que nos dirigimos a Dios. Sin embargo, Jesús sabe que tal no es la forma de hacer las cosas del espíritu.

Poner las palabras de Cristo en práctica. Tal es la recomendación del Hijo del hombre. Y esto, lo que quiere decir, es que si Jesús es humilde y habla acerca de la humildad, debemos ser humildes en nuestra vida ordinaria. Y así con toda la palabra que sale de la boca de Jesús-Dios.

Podemos hacer aquello que nos corresponde como hijos de Dios de Muchas formas. En realidad sólo debemos hacerla de una forma que es asentándola sobre la roca firma que es Jesús. Sólo así seremos capaces de construir una existencia acorde con la voluntad de Dios.


JESÚS, sólo nos dices lo que nos conviene para nuestra vida, la de ahora y la eterna. Ayúdanos a escuchar siempre lo que dices y a ponerlo por obra.





Eleuterio Fernández Guzmán


4 de diciembre de 2013

Multiplicación de la gracia






Miércoles I de Adviento

Mt 15,29-37

En aquel tiempo, pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí. Y se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y Él los curó. De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados, los cojos caminaban y los ciegos veían; y glorificaron al Dios de Israel. 

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: ‘Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino’. Le dicen los discípulos: ‘¿Cómo hacernos en un desierto con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?’. Díceles Jesús: ‘¿Cuántos panes tenéis?’. Ellos dijeron: ‘Siete, y unos pocos pececillos’. El mandó a la gente acomodarse en el suelo. Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió e iba dándolos a los discípulos, y los discípulos a la gente. Comieron todos y se saciaron, y de los trozos sobrantes recogieron siete espuertas llenas.”


COMENTARIO

Muchos seguían a Jesús. En algunas ocasiones lo hacían por curiosidad de conocer al Maestro del que mucho se hablaba. En otras ocasiones porque, de verdad, creían en Él. El caso es que era lógico que se quedaran, digamos, en descampado sin nada que comer o que beber.

Jesús siempre ayuda a quien lo necesita. Por eso cura a los enfermos. Lo hace porque sabe, en primer lugar, que necesitan ser curados y, en segundo lugar, porque con tal acción los incorpora a la sociedad de la que estaban apartados.

Cuando, con la ayuda de Dios, multiplica aquella comida que era bien poca, lo hace porque sabe que para el Creador nada hay imposible. Por eso, incluso antes de que se multipliquen, da las gracias a su Padre. Y es que Jesús sabe, muy bien, ser agradecido.


JESÚS, cuando ayudas a quien lo necesita sólo estás cumpliendo, muy bien, con la misión que te encomendó tu Padre. Ayúdanos a tener por Dios mismo hecho hombre y a reconocer tu poder sobre nosotros, humildes hijos.






Eleuterio Fernández Guzmán


3 de diciembre de 2013

Agradecer a Dios





Martes I de Adviento
Lc 10,21-24

En aquel momento, Jesús se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar’. Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: ‘¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron’”.

COMENTARIO

Jesús siempre agradecía a Dios todo lo que hacía por Él. Sabía que lo que era importante para el ser humano no era aquello que los denominados sabios de la sociedad entendía como bueno sino lo que procedía de la voluntad de Dios.

Por mucho que muchos quisieran tener un conocimiento elevado de Dios sólo su Hijo, Jesucristo, el Enviado y Mesías, tenía un conocimiento perfecto del Creador. Por eso se dirige al Todopoderoso sabiendo que siempre le escucha.

Aquellos que ven lo que Jesús dice es hasta posible que no comprendan mucho de lo que dice. Sin embargo, ya en su compañía les explica que, aun no entendiéndolo, deberían estar alegres por haber visto la plenitud de los tiempos.





JESÚS, sólo Tú conoces a Dios porque Tú eres Dios. Ayúdanos a no fijar nunca nuestra atención en aquello que no tenga relación contigo y con el Padre.





Eleuterio Fernández Guzmán


2 de diciembre de 2013

La fe, que es fe, puede mucho



Lunes I de Adviento

Mt 8, 5-11

En aquel tiempo, habiendo entrado Jesús en Cafarnaún, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: ‘Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos’. Dícele Jesús: ‘Yo iré a curarle’. Replicó el centurión: ‘Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace’. 

Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: ‘Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos’”.

COMENTARIO

Aquel hombre, militar del ejército romano, quería mucho a un criado suyo. A lo mejor lo había cuidado desde niño y le tenía un cariño muy especial y, aunque por la diferencia social pudiera pensarse que eso no debía ser así, la llama del amor anidaba en el corazón de aquel centurión.

Pero también tenía fe. Confiaba en aquel Maestro al que muchos seguían. Y a Él se dirigió porque sabía que sólo Él podía curar a su amado criado. Y tal es su fe que no necesita, siquiera, que acuda a su casa. Le bastará una palabra de Jesús para que se cure aquel enfermo al que tanto ama.

Jesús, entre sus preferencias, tiene la que supone confiar en su persona porque es confiar en Dios mismo. Por eso cura al criado pues ha demostrado, su señor, que tiene una fe como pocas veces había visto. Fe que, en confianza, pudo obrar la curación de aquel hombre necesitado.



JESÚS, confías muchos en los que confían en Ti. Ayúdanos a tenerte siempre por Quien eres: Hijo de Dios y Dios mismo hecho  hombre.





Eleuterio Fernández Guzmán

30 de noviembre de 2013

Jesús llama





Mt 4,18-22

En aquel tiempo, caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: ‘Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres’. Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron.”

COMENTARIO

Jesús llama

Jesús necesitó, desde el principio de su predicación, a compañeros que colaborasen con Él en la transmisión de la Buena Noticia. Llama a los que quiere que es, exactamente, lo mismo que hace hoy día con cada uno de nosotros.


Podemos responder según y cómo

Aquellos hombres que fueron llamados supieron responder. Seguramente verían algo en aquel hombre que los llamaba porque lo dejaron todo por Jesús. Supieron responder al hecho de ser llamados, desde entonces, “pescadores de hombres”.


Algunos miran para otro lado

No todos, sin embargo, responden de la misma manera. A lo largo de los siglos desde que sucediera lo que nos trae el Evangelio de san Mateo muchas personas no han querido saber nada del Enviado de Dios y han preferido hacer su camino en solitario.





JESÚS, llamas a quien quieres porque necesitas trabajadores para la mies de Dios. Ayúdanos a no rechazar tu llamada con algún pretexto mundano.




Eleuterio Fernández Guzmán

29 de noviembre de 2013

La Palabra de Dios nunca ha de pasara





Viernes XXXIV del tiempo ordinario


Lc 21,29-33

En aquel tiempo, Jesús puso a sus discípulos esta comparación: ‘Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán’”.

COMENTARIO

A los discípulos de Cristo nos conviene sabe, es un decir, cuándo vamos a ser llamados y cuando vendrá Jesucristo de nuevo. Sin embargo, es más que cierto que no sabemos ni una cosa ni la otra.

Jesús asegura, y lo hace muchas veces, que el Reino de Dios ha de venir y que está cerca. Es cierto que el tiempo para el Creador es distinto al nuestro como seres humanos. Sin embargo, sí es cierto que ha de llegar como dice el Hijo de Dios.

La Verdad nunca ha de pasar. Si bien en el mundo ha habido generaciones y generaciones de seres humanos que han ido naciendo y muriendo, la Ley de Dios no ha de pasar nunca ni pasará porque es la propia del Todopoderoso. Su Palabra, su Palabra nunca pasará.



JESÚS, nos dices siempre la verdad y entre la verdad algo que es fundamental para nosotros, tus hermanos y discípulos: la Palabra de Dios nunca ha de pasar para nosotros. Ayúdanos a tener eso en cuenta en nuestra vida.





Eleuterio Fernández Guzmán


28 de noviembre de 2013

Cuando Cristo vuelva




 Jueves XXXIV del tiempo ordinario


Lc 21, 20-28

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Cuando veáis a Jerusalén cercada por ejércitos, sabed entonces que se acerca su desolación. Entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que estén en medio de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no entren en ella; porque éstos son días de venganza, y se cumplirá todo cuanto está escrito.
‘¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Habrá, en efecto, una gran calamidad sobre la tierra, y cólera contra este pueblo; y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que se cumpla el tiempo de los gentiles. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación’”.

COMENTARIO

El futuro que se prepara para el ser humano no es lo más halagüeño. Sin embargo, Jesús nos pone sobre la pista de qué es lo que tenemos que hacer cuando llegue el momento, no tan terrible por lo que supone, de la llega del fin del mundo, de este mundo.

Las señales serán de lo más terribles porque no es de esperar que el mundo deje de ser lo que es y pase a ser lo que debe ser de una forma ligera o poco impactante. Todo lo que Jesús dice de tal momento ha de pasar y pasará.

Sin embargo, no estamos del todo perdidos. Jesús nos recomienda, para aquel momento, que tengamos ánimo y que confiemos en lo que ha de venir. Es, será la liberación del pueblo elegido por Dios y eso bien vale cualquier sacrificio.



JESÚS,  nos avisas de lo terrible que será el final de este mundo, de esta forma de llevar las cosas, de esta forma de ser. Ayúdanos a mantener la fe y el ánimo en tu segunda venida.





Eleuterio Fernández Guzmán


27 de noviembre de 2013

Lo difícil que ha de venir


  

Miércoles XXXIV del tiempo ordinario


Lc 21,12-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio. Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas’”.

COMENTARIO

Como Jesús es Dios hecho hombre y, por eso mismo, todo lo sabe y conoce, advierte en muchas ocasiones de aquello que ha de suceder para que a nadie le coja por sorpresa y no pueda decir que no estaba advertido.

El porvenir del hermano y discípulo de Cristo no ha sido, desde que es posible serlo, nada cómodo ni la vida del mismo siempre ha sido agradable en el mundo en el que ha vivido y en el que vive. Ya advirtió Jesús que seríamos perseguidos y así es y ha sido.

Jesús, sin embargo, no cesa de darnos confianza en Él y en Dios miso. A pesar de las persecuciones y de las más que posibles muertes de sus discípulos, siempre está con nosotros y nunca nos abandona. La perseverancia, por eso, en la fe, nos ha de salvar.




JESÚS, nos pides que actuemos de una forma que es, casi, sobrehumana. Ayúdanos a perseverar en la fe y a no olvidar nunca lo importante que eso es para nosotros.





Eleuterio Fernández Guzmán


26 de noviembre de 2013

Lo que ha de venir

 Martes XXXIV del tiempo ordinario



Lc 21, 5-11

“Como dijeran algunos, acerca del Templo, que estaba adornado de bellas piedras y ofrendas votivas, él dijo: ‘Esto que veis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derruida.’  Le preguntaron: ‘Maestro, ¿cuándo sucederá eso? Y ¿cuál será la señal de que todas estas cosas están para ocurrir?’ ‘El dijo: ‘Mirad, no os dejéis engañar. Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy’ y ‘el tiempo está cerca’. No les sigáis. Cuando oigáis hablar de guerras y revoluciones, no os aterréis; porque es necesario que sucedan primero estas cosas, pero el fin no es inmediato.» 10 Entonces les dijo: ‘Se levantará nación contra nación y reino contra reino. 11 Habrá grandes terremotos, peste y hambre en diversos lugares, habrá cosas espantosas, y grandes señales del cielo.’”
        
COMENTARIO

A los seres humanos nos gustan mucho las realizaciones que llevamos a cabo porque entendemos que son propias de seres inteligentes. Y eso les pasaba a los que, en el Jerusalén, miraban el Templo. Era rico en propiedades de sus materiales pero ¿era también propio de personas con fe?

Jesús sabe que aquella obra humana no vale más que la obra divina. Les dice que todo quedará destruido como, al cabo de los años, en efecto, pasó. Sabe que lo que importa es el Templo es Cristo, Él mismo y que tal realidad espiritual sí vale la pena.

Pero Jesús sabe que lo que ha de venir será terrible para el ser humano antes de que llegue, en su segunda venida, para juzgar a vivos y a muertes. Deberemos mantener, entonces, la calma espiritual porque el fin, aunque aún no cercano, supone su venida.






JESÚS, los que gustan, en exclusiva, de cosas humanas, no acaban de entender lo que, verdaderamente importa. Ayúdanos a deshacernos de lo que nos sobra y centrarnos en lo que nos importa.






Eleuterio Fernández Guzmán


25 de noviembre de 2013

Entregarse por entero




Lunes XXXIV del tiempo ordinario
Lc 21,1-4

En aquel tiempo, alzando la mirada, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: ‘De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir’.

COMENTARIO

Muchas veces pensamos que lo mejor es dar, simplemente, sin tener en cuenta, en verdad, la intención con que se da. Dios, sin embargo, que ve en lo oscuro de nuestro corazón o, lo que es lo mismo, en lo que creemos en el fondo del mismo, sabe que nos equivocamos con lo que hacemos.

Aquellos ricos, cualesquiera de nosotros en cualquier aspecto, creían que eran muy buenos porque daban mucho dinero. Sin embargo, era un dinero que falseaba su verdadera fe porque la sometían al valor de lo material. Su fe era escasa y su bolsillo, grande.

Aquella viuda, que tenía una fe profunda, daba, en efecto, todo lo que tenía para vivir. Lo daba porque sabía que Dios lo era todo para ella y haciendo eso todo lo que tenía lo entregada a su Señor, a su verdadero Señor. Y Dios, seguramente, se lo tuvo en cuenta a la hora de su muerte.


JESÚS, en demasiadas ocasiones creemos que engañamos a Dios cuando hacemos esto o lo otro. Ayúdanos a no caer en tan absurda realidad.



Eleuterio Fernández Guzmán


24 de noviembre de 2013

Jesucristo, Rey del Universo



“El es Imagen de Dios invisible, Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, el existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia”. 

Este texto de la Epístola a los Colosenses (1, 15-17) muestra una raíz espiritual que siempre debemos tener presente. Y es que hoy, 24 del presente mes de noviembre, se da por finalizado el Año de la Fe que convocó, en su día, el emérito Benedicto XVI. Además (y no por casualidad escogió tal fecha) es el día de celebración en el que recordamos que Jesucristo es Rey del Universo en una festividad que el Papa Pío XI instituyó el 11 de diciembre de 1925 y con la que se cierra el tiempo llamado ordinario.

Empecemos, pues, como corresponde a un día como el citado: una oración a Cristo Rey:

“¡Oh Cristo Jesús! Os reconozco por Rey universal. Todo lo que ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuestros derechos.

Renuevo mis promesas del Bautismo, renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras, y prometo vivir como buen cristiano. Y muy en particular me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia. 

¡Divino Corazón de Jesús! Os ofrezco mis pobres acciones para que todos los corazones reconozcan vuestra Sagrada Realeza, y que así el reinado de vuestra paz se establezca en el Universo entero. Amén.”

Nos dice mucho esta oración. No nos dirigimos al Hijo de Dios prometiendo cosas sin importancia sino aquellas que son fundamentales para nuestra existencia como hermanos suyos y como hijos de Dios. Por eso le decimos que queremos renunciar al Mal porque sabemos que es lo que Dios quiere de sus hijos; que queremos vivir como cristianos o, lo que es lo mismo, que queremos que Cristo sea nuestro ejemplo a seguir.

A tal respecto, el Predicador de la Casa Pontifica, el P. Raniero Cantalamessa, ofmcap, en su comentario a tal festividad, pero de 2007, dijo esto:

“El interrogante importante que hay que hacerse en la solemnidad de Cristo Rey no es si reina o no en el mundo, sino si reina o no dentro de mí; no si su realeza está reconocida por los Estados y por los gobiernos, sino si es reconocida y vivida por mí. ¿Cristo es Rey y Señor de mi vida? ¿Quién reina dentro de mí, quién fija los objetivos y establece las prioridades: Cristo o algún otro? Según san Pablo, existen dos modos posibles de vivir: o para uno mismo o para el Señor (Rm 14, 7-9). Vivir «para uno mismo» significa vivir como quien tiene en sí mismo el propio principio y el propio fin; indica una existencia cerrada en sí misma, orientada sólo a la propia satisfacción y a la propia gloria, sin perspectiva alguna de eternidad. Vivir «para el Señor», al contrario, significa vivir por Él, esto es, en vista de Él, por y para su gloria, por y para su reino”.

Debemos, por lo tanto responder a tales preguntas, en un a modo de examen de conciencia, para cerciorarnos de si, en verdad, somos tan cristianos como decimos ser o como pretendemos ser. Es decir, si Cristo reina en nosotros y en nuestro corazón, sabemos a qué atenernos en nuestra relación con los que sufren y con los más necesitados; si, por el contrario, el señorío de Cristo sobre nuestra vida no es el que tiene que ser seguramente haremos justamente lo contrario a lo que Dios quiere que hagamos pues no es casualidad que esto pase sino exactamente lo que tiene que pasar cuando Cristo no es Rey, de verdad, de nuestra vida.

Cristo Rey. Es demasiado importante esta expresión de fe. Por eso debemos tenerla muy en cuenta cuando recordamos, por ejemplo, que una expresión como tal, admirativa, agrandaba los corazones de muchos mártires cuando, antes de dar su vida, precisamente, por su Rey, lo proclamaban voz en grito. Así, los mártires mexicanos de la Cristiada; así los españoles de la persecución religiosa del siglo XX; así tantos otros de los que, seguramente, no tenemos noticia pero de la que sí tiene Dios Padre, Padre, precisamente, del Hijo.

En realidad nada decimos de nuevo cuando nos referimos a Cristo como Rey del Universo. Todo fue creado, como sabemos y nos ha recordado san Pablo, por Él y para Él y, por eso mismo, es Todopoderoso por ser Dios hecho hombre. Nosotros, como mucho, afirmamos lo que es verdadero y cierto y, en todo caso, procuramos aceptar en nuestra vida que nada podemos hacer sin nuestro Rey y que sin Él nada es posible. Por eso nos gusta exclamar, como aquellos otros a los que nos hemos referido arriba:

¡Viva Cristo Rey!, ¡Viva Cristo Rey!, ¡Viva Cristo Rey!

Amén.



Eleuterio Fernández Guzmán