20 de julio de 2020
Sin necesidad de señales, creer sin ver, tener fe
Mt 12,38-42
“En aquel tiempo, le
interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal
hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal
pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la
misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres
noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días
y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y
la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí
hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con
esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a
oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón’”.
COMENTARIO
Muchos de los que perseguían a Jesús
estaban ávidos de señales. Es decir, como no creían en lo que hacía o decía el
Maestro buscaban excusas para que mostrase, con signos, que era quien decía ser
según sus hechos.
Jesús, sin embargo, había venido no a
demostrar que era el Hijo de Dios sino a serlo. Por eso les echa en cara que
aquellos que eso quieren no es que tengan intención alguna de conocer la verdad
sino, en todo caso, de esconderla.
En dos ocasiones, en este texto, se pone
Cristo muy por encima de dos personas muy importantes en la historia del pueblo
elegido por Dios. Tanto Jonás, como profeta, como Salomón como rey de Israel,
habían dejado una huella muy importante de su paso por el mundo. Pues Aquel que
les hablaba, y lo decía con autoridad y sabiduría, era más que ellos.
JESÚS, ayúdanos a no dudar nunca de tu palabra.
Eleuterio Fernández Guzmán
19 de julio de 2020
Cómo es el Reino de Dios
Mt 13, 24-43
“24 Otra parábola les propuso, diciendo:
‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su
campo. 25 Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña
entre el trigo, y se fue. 26 Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció
entonces también la cizaña. 27 Los siervos del amo se acercaron a decirle:
‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’ 28
Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto.’ Dícenle los siervos: ‘¿Quieres,
pues, que vayamos a recogerla?’ 29 Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la
cizaña, arranquéis a la vez el trigo. 30 Dejad que ambos crezcan juntos hasta
la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la
cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi
granero.’‘31 Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a
un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. 32 Es
ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que
las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo
vienen y anidan en sus ramas.’
33 Les
dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó
una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.’ 34
Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas,
35 para que se cumpliese el oráculo del profeta: = Abriré en parábolas mi boca,
publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo. = 36 Entonces
despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos
diciendo: ‘Explícanos la parábola de la cizaña del campo.’ 37 El respondió: ‘El
que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; 38 el campo es el mundo; la
buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; 39
el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los
segadores son los ángeles. 40 De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña
y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. 41 El Hijo del hombre
enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los
obradores de iniquidad, 42 y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el
llanto y el rechinar de dientes. 43 Entonces los justos brillarán como el sol
en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.”
COMENTARIO
Hay tanto que nos dice el Hijo de Dios en este extenso
texto del Evangelio de San Mateo que no nos va a caber en este corto
comentario. Sin embargo, hay algo que podemos extraer del mismo y es que todo
está dicho y hecho para nuestro bien de hijos de Dios.
El Reino de Dios es como, eso, la semilla de mostaza
o la levadura. En realidad, no se refiere en sí mismo al Reino de Dios sino a lo
que el mismo hace en el corazón del hombre.
Hay,
además, un aviso que nunca deberíamos olvidar y es que, cuando llegue el tiempo
que Dios quiera que sea, deberemos estar preparados para no ser tirados en el
fuego eterno que nunca termina ni acaba.
JESÚS, gracias por decir la verdad aunque pueda ser difícil.
Eleuterio Fernández Guzmán
18 de julio de 2020
Tener verdadera fe
Mt 17, 14-21
"Cuando llegaron donde la gente, se acercó a él un hombre que, arrodillándose ante él, le dijo: 'Señor, ten piedad de mi hijo, porque es lunático y sufre mucho; pues muchas veces cae en el fuego y muchas en el agua. Se lo he presentado a tus discípulos, pero ellos no han podido curarle.' Jesús respondió: '¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo acá!' Jesús le increpó y el demonio salió de él; y quedó sano el niño desde aquel momento.
Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: '¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?' Díceles: 'Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: `Desplázate de aquí allá', y se desplazará, y nada os será imposible.'"
Entonces los discípulos se acercaron a Jesús, en privado, y le dijeron: '¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?' Díceles: 'Por vuestra poca fe. Porque yo os aseguro: si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: `Desplázate de aquí allá', y se desplazará, y nada os será imposible.'"
COMENTARIO
Lo que pasa en este episodio del endemoniado es síntoma de muchas cosas pero, sobre todo, de la falta de algo. Y es que aquellos que seguían más de cerca al Hijo de Dios a lo mejor creían que haciendo eso, seguirlo, era suficiente como para poder llevar a cabo los actos extraordinarios que a diario llevaba su Señor.
Jesucristo que, como no podía ser menos, cura al endemoniado, sabe muy bien que sus discípulos más allegados, sus Apóstoles, carecen de algo muy importante o, al menos, no tienen lo que deberían tener del tal algo.
La fe. A ellos, según vemos aquí y, según nos dice Jesucristo, les falta la fe suficiente como para poder curar al endemoniado. ¿Y cuánta es suficiente? Pus bien lo dice Cristo: la de un grano de mostaza, de tamaño, que es muy pequeño.
En fin...
JESÚS, gracias por poner las cartas sobre la mesa para que todos entendemos cómo somos y en qué condiciones espirituales estamos.
Eleuterio Fernández Guzmán
17 de julio de 2020
El Señor del sábado
Mt 12, 1-8
"En aquel tiempo cruzaba Jesús un sábado por los sembrados. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: 'Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.' Pero él les dijo: '¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado.'"
COMENTARIO
Dice, con toda claridad, el Hijo de Dios que “aquí” hay algo de más importancia que el Templo. Eso debería haber hecho pensar a los que querían afear la conducta de sus discípulos que iban comiendo trigo por el campo en sábado. Y es que, al parecer, y según los perseguidores, a Dios no le debía parecer bien que se hiciese tal cosa aunque fuese para mitigar el hambre.
Sin duda alguna, Jesucristo conoce la Voluntad de Dios. Por eso les tiene que afear la conducta a los que eso sostienen y dicen con ánimo nada bueno sino, al contrario, equivocado y malo.
Algo ha de quedar claro: Jesucristo es el Señor del Sábado y, por tanto, les estaba diciendo que era mucho más que el Enviado de Dios porque era Dios mismo hecho hombre. Y eso, estamos seguros, no debió gustar a alguno de los presentes.
JESÚS, gracias por mantener la Verdad a pesar de los pesares.
Eleuterio Fernández Guzmán
16 de julio de 2020
Hermanos en Cristo
Mt 12, 46-50
“Todavía
estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron
fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: ‘¡Oye! ahí fuera están tu
madre y tus hermanos que desean hablarte.’ Pero él respondió al que se lo
decía: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’ Y, extendiendo su mano
hacia sus discípulos, dijo: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el
que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y
mi madre.’”
COMENTARIO
Con Jesús había mucha gente. Nos dice
este texto del evangelio de san Mateo que había allí una muchedumbre. Y cómo
sería la cosa para que la Virgen María ni siquiera pudiera acercarse a su hijo
amado para hablar con Él.
Muchos de los que escuchan a Jesús
tienen, de su fe, una concepción en exceso equivocada. Por eso, cuando allí se
presentan María con otros miembros de su familia, no se dan cuenta de que Jesús
tiene un concepto muy distinto de las cosas que pasan en su vida.
Para Jesús hay algo que es muy
importante. Y no es que quiera hacer de menos a su Madre y a sus parientes sino
que sabe que quien actúa según la voluntad de Dios transmitirá su Palabra con
gozo y, lo que es más importante, la pondrá en práctica.
JESÚS, ayúdanos a ser verdaderos hermanos tuyos.
Eleuterio Fernández Guzmán
15 de julio de 2020
Los pequeños en la fe
Mt 11,25-27
“En aquel
tiempo, Jesús dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado
a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido
entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre
le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera
revelar’”.
COMENTARIO
Jesús sabe que hay muchos que, creyéndose
mayores de edad espiritual, no son más que niños que no han alcanzado,
siquiera, el nivel mínimo para acceder al Cielo. Ellos, sin embargo, se
consideran sabios.
Jesús, sin embargo, sabe que hay otros
que, muy lejos de tales personas, mucho menos formados espiritualmente y pobres
de espíritu, conocen aquellos principios elementales pero fundamentales que son
los que nos procuran la salvación eterna.
Hay algo, además, que deberíamos tener en
cuenta y que tiene mucho que ver con lo que interesa a todo aquel que quiere
salvarse: es Cristo quien escoge a quién revelar lo que es crucial para su
vida. Cristo, pues, escoge y elige y los demás, en todo caso, aceptamos o no
aceptamos.
JESÚS, ayúdanos a ser de los pequeños en la fe.
Eleuterio Fernández Guzmán
14 de julio de 2020
Necesidad de convertirse
Mt 11, 20-24
“En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las
ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no
se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en
Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras,
tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el
día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm,
¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en
Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría
el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la
tierra de Sodoma que para ti’”.
COMENTARIO
Jesús había venido al mundo a salvar a
quien necesitaba ser salvado. Bien por enfermedad física o por enfermedad
espiritual había muchas personas que no iban por buen camino (unas veces por
culpa suya otras sin culpa alguna)
Muchos, sin embargo, no comprendían lo
que hacía aquel Maestro que predicaba de una forma muy distinta a como lo
hacían otros considerados como “sabios”. No aceptaban lo que hacía por muy
maravilloso que pudiera parecer.
Parece que Jesús se enfada con aquellos
lugares donde no se había dado la conversión ante lo que había hecho. Y tiene
más que razón porque quiere que todos se salven y ve como algunos, a pesar de
lo que hace, no le hace el más mínimo caso.
JESÚS, quieres que
todos nos salvemos. Por eso te molesta tanto que tantos miren para otro lado
cuando dices lo que dices y haces lo que haces. Ayúdanos a tenerte siempre en
cuenta.
Eleuterio Fernández Guzmán
13 de julio de 2020
Cumplir con lo que debemos
Mt 10, 34-11,1
“34 ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a
traer paz, sino espada. 35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a
la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36 y enemigos de cada cual
serán los que conviven con él. 37 ‘El que ama a su padre o a su madre más que a
mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es
digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39
El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la
encontrará. 40 ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a
mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta,
recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo,
recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso
de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no
perderá su recompensa’.
Capítulo 11
1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce
discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.”
COMENTARIO
Verdaderamente,
las palabras del Hijo de Dios son difíciles de aceptar, así dichas. Y es que pudiera parecer que hubiera venido a
traer algo de problemas al mundo. Y aunque eso pudiera parecer así, la cosa no
era como parece.
El
caso es que Jesucristo tiene un claro mensaje que transmitir al mundo: perder la
vida por Él supone encontrar la vida eterna. Y eso supone mucho más porque tiene
relación con la existencia de sus discípulos que han de ser recibidos lo mismo
que lo sería el Hijo de Dios.
Y
hay más. Jesucristo había venido al mundo a predicar y otra cosa no podía hacer ni, además, quería hacer. Por
eso, cuando dice a sus Apóstoles lo que tiene que decirles para que ellos transmitan
la Buena Noticia hace lo propio y se marcha a predicar. Eso era lo mandado por
Dios y eso hace.
JESÚS, gracias por cumplir con tu misión de forma tan
perfecta.
Eleuterio Fernández Guzmán
12 de julio de 2020
Santo sembrador
Mt 13, 1-23
“Aquel
día, Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se
reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella,
mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente
por medio de parábolas. Les decía: «El sembrador salió a sembrar. Al esparcir
las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron.
Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en
seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se
quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y
estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto:
unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!». Los
discípulos se acercaron y le dijeron: « ¿Por qué les hablas por medio de
parábolas?». El les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los
misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le
dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará
aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no
ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de
Isaías, que dice: "Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean,
no conocerán, Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados
sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no
oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los cure".
Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque
oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven
y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron.
Escuchen, entonces, lo que
significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y
no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su
corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la
recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta
en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en
cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra,
inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que
escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las
riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil
es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea
cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.
COMENTARIO
Había muchos que querían saber lo que
Jesús decía. Por eso, en muchos textos del Nuevo Testamento se refleja la
circunstancia de que eran, en efecto, muchos los que le seguían. Allí donde
estuviese otros lo buscaban.
En esta ocasión les hace espiritual
frente con la parábola del sembrador. En este caso es Dios quien sale a sembrar
su voluntad y su ley. Y hay quienes la acogen de forma impetuosa pero, luego,
la olvidan. Y hay quienes, así, la acogen mejor o peor e, incluso, quienes la
acogen perfectamente y dan mucho fruto.
Ante aquello que decía, el Maestro hace
uso de una expresión que utiliza otras muchas veces. Y es que decir que quien
tenga oídos que oiga es lo mismo que manifestar que todo el mundo puede hacer
lo posible para aceptar aquello que les está diciendo.
JESÚS, ayúdanos a aceptar tu santa Palabra.
Eleuterio Fernández Guzmán
11 de julio de 2020
Lourdes-Sinaí-Lolo: desde entonces hasta hoy (V)
Lourdes-Sinaí-Lolo: desde entonces hasta hoy (V): El Beato Manuel Lozano Garrido, en su ansia de favorecer con la oración a la prensa católica sabe que el sacrificio, bien ofrecido, es agradable a Dios.
Recibir de parte de Dios
Mt, 19, 27-29
27 Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué recibiremos, pues?’
28 Jesús les dijo: ‘Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.
29 Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredara vida eterna.”
COMENTARIO
Poco antes, en este conversación, el Hijo de Dios había dicho eso del camello que no puede pasar por el ojo de una aguja y que así de difícil es para el hombre salvarse. Y no nos extraña que sus Apóstoles se preguntaran acerca de eso, de quién, entonces, podrá salvarse.
Jesucristo, que los conoce a la perfección, sabe que debe consolar los corazones de aquellos que van a ser sus ojos y su corazón en el mundo cuando se vaya a la Casa del Padre. Y los consuela con la verdad.
Todo el que sigue a Cristo obtiene mucho más de lo que ha dejado. Y es que las cosas de Dios, y del espíritu, no son como las del mundo sino, con sus propias características, tienen más que ven con la realidad del alma y eso, como se puede comprender, es algo más que mucho porque el alma es la única parte del ser humano que sobrevive a la muerte.
JESUS, gracias por darnos esperanza.
Eleuterio Fernández Guzmán
10 de julio de 2020
Perseguidos
Mt 10. 16-23
"Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.
'Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
'Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre."
'Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
'Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre."
COMENTARIO
La conversación que mantiene el Hijo de Dios con aquellos que va a enviar tiene todo que ver con la misión que han de cumplir. Y es que los envía, como dirá en otra ocasión, a vivir entre lobos y deberán tener más que cuidado.
Sin embargo, a pesar de la dificultad de la misión que han de cumplir o, mejor, a pesar de la dificultad de las personas con las que se van a encontrar, han de confiar en Dios.
La confianza en la santa Providencia en el Todopoderoso que es, al fin y al cabo, Quien los envía, es crucial en esto que han de llevar a cabo. Y es que, de otra forma, no serán capaces de cumplir lo que han de cumplir.
JESÚS, gracias por hablar claro.
Eleuterio Fernández Guzmán
9 de julio de 2020
Anunciar el Reino de Dios
Mt 10, 7-15
"Yendo proclamad que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni cobre en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su sustento.
'En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, al salir de la casa o de la ciudad aquella sacudíos el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.'"
'En la ciudad o pueblo en que entréis, informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, al salir de la casa o de la ciudad aquella sacudíos el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad.'"
COMENTARIO
Cuando el Hijo de Dios envía a sus Apóstoles al mundo para que anuncie la Buena Noticia del Reino de Dios no los envía, digamos, con las manos vacías, Y es que les otorga una serie de bienes espirituales y de beneficios para que los utilicen en favor de aquellos necesitados que se puedan encontrar en su caminar.
De todas formas, deben confiar en la Providencia de Dios que ha de proveer de todo aquello que tengan necesidad. Eso sí, deben predicar acerca del Reino de Dios y de la Bondad del Todopoderoso. Y allí donde vayan deben tener en cuenta que no todo el mundo va a hacerles caso. Y, sin embargo, deben seguir con su labor.
Cuando Jesucristo dice eso que dice no lo hace porque no tenga consecuencias hacer según qué cosas sino porque sabe que sí las tiene y que tiene todo que ver con la vida eterna y con el Juicio que acaecerá cuando Dios quiera que acaezcca.
JESÚS, gracias por decir la verdad, la Verdad.
Eleuterio Fernández Guzmán
8 de julio de 2020
Proclamar del Reino
Mt 10, 1-7
"Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el que le entregó. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Yendo proclamad que el Reino de los Cielos está cerca."
COMENTARIO
Cuando el Hijo de Dios ha de comenzar su predicación sabe que sería muy bueno tener a quien le echara una mano y que, en fin, la Buena Noticia se difundiera por el mundo lo más rápidamente posible. Y escoge, primero, a sus Apóstoles.
Escoger a los hombres que van a llevar a cabo tal misión es algo propio de Dios. Y eso es lo que hace Aquel que fue enviado al mundo par que el mundo se salvase. Y los envía.
Enviar a los que iban a ser sus Apóstoles es, digamos, un primer paso dado por Jesucristo. Y es que el mundo debía conocer que el Mesías había sido enviado y, luego, darse cuenta de lo que eso significaba.
JESÚS, gracias por escoger a los Doce.
Eleuterio Fernández Guzmán
7 de julio de 2020
Ovejas sin pastor
Mt 9, 32-38
"Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: 'Jamás se vio cosa igual en Israel.' Pero los fariseos decían: 'Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios.' Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia.
Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: 'La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.'"
COMENTARIO
Lo que nos dice el texto del Evangelio de hoy tiene que ver, más que nada, con la envidia. Y es que aquellos que, viendo que el Hijo de Dios hace el bien, piensan que eso no les viene nada bien porque todos irán tras él, actúan con un egoísmo bastante vergonzante.
Jesucristo sabía que sí, que había muchas necesidades y por eso se debía pedir a Dios que enviase muchos obreros a su mies. Y es que si las necesidades eran muchas, nada mejor que pedir a Quien todo lo creó y mantiene que suscite a quienes hagan lo que deben hacer por su Reino.
En realidad, todo eso no es más, o supone más, que la constatación, por parte de Jesucristo, de que hay muchos que están, como cree El Señor, como ovejas sin pastor y Él, como Pastor Bueno, ha de llevarlas al redil santo de Dios.
JESÚS, gracias por ser, así, bueno y misericordioso.
Eleuterio Fernández Guzmán
6 de julio de 2020
La fe salva
Mt 9,18-26
“En aquel tiempo, Jesús les
estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: ‘Mi
hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá’. Jesús se
levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía
flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su
manto. Pues se decía para sí: ‘Con sólo tocar su manto, me salvaré’. Jesús se
volvió, y al verla le dijo: ‘¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado’. Y se salvó la
mujer desde aquel momento.
Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los
flautistas y la gente alborotando, decía: ‘¡Retiraos! La muchacha no ha muerto;
está dormida’. Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la
tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó
por toda aquella comarca.”
COMENTARIO
Todos conocemos el amor que Cristo sentía
por sus semejantes, sus hermanos los hombres. Si, además, concurría petición
basada en la fe o confianza en su persona… el resultado ya podemos imaginar
cuál era.
Aquella mujer confiaba mucho en el amor
de Cristo. Pensaba que tan sólo con tocar un poco de su manto iba a quedar
curada. Y Cristo, que sabe que eso es posible no puede hacer otra cosa que
curarla.
La fe de aquella mujer la salvó. Lo mismo
pasa con la hija de aquel hombre, Jairo, que pretende que Jesús le eche una
mano bien grande. Y eso es lo que pasa porque el Hijo de Dios nunca abandona a
quien lo necesita de verdad.
JESÚS, ayúdanos a no perder nunca la fe.
Eleuterio Fernández Guzmán
5 de julio de 2020
El yugo de Cristo
Mt 11, 25-30
“25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra,
dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e
inteligentes, y se las has revelado a pequeños. 26 Sí, Padre, pues tal ha sido
tu beneplácito. 27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien
al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo
quiera revelar. 28 ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados,
y yo os daré descanso. 29 Tomad sobre
vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; = y
hallaréis descanso para vuestras almas. = 30 Porque mi yugo es suave y mi carga
ligera’”.
COMENTARIO
Cuando
el Hijo de Dios agradece a su Padre que
las cosas importantes de la fe las haya revelado a los más pequeños no quiere decir que no sean
importantes otros sino que eran los más dispuestos a aceptar sin oponer la
resistencia que oponían aquellos que se consideraban sabios pero que, al
contrario, tergiversaban el sentido exacto de la Ley de Dios.
El
caso es que Jesucristo, que conocía más que bien la Voluntad de Dios, sabía que
sus discípulos debían acercarse a su corazón aunque ellos pudiesen creer que
era muy difícil llevar su yugo. Sin embargo, no era así la cosa porque, como
nos dice Jesucristo, su yugo es fácil de llevar.
JESÚS, gracias por
dejarnos llevar tu yugo.
Eleuterio Fernández Guzmán
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