Mt 28,16-20
“En aquel tiempo, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: ‘Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo’”.
COMENTARIO
Jesús envía a sus discípulos a evangelizar. La Buena Noticia tiene que ser conocida por todo el universo de personas que, entonces, era conocido.
Había que hacer discípulos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. La Santísima Trinidad tenía que ser citada porque ahora el velo de la misma había sido destapado y el pueblo elegido de Dios sabía de la misma y de su realidad.
Jesús promete estar con nosotros hasta el fin del mundo o, lo que es lo mismo, hasta que Él vuelva a estar entre sus discípulos. La Parusía no sabemos el día que se manifestará y, por eso mismo, tenemos que estar preparados.
JESÚS, prometiste a sus discípulos estar con ellos, con nosotros, siempre. Eso debería ser suficiente como para que no siguiéramos disimulando como si Tú no estuvieses entre nosotros. Estás presente, estás vivo aunque, a veces, lo olvidemos.
Eleuterio Fernández Guzmán
6 de junio de 2011
4 de junio de 2011
Pedir en nombre de Cristo
Jn 16,23-28
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre’".
COMENTARIO
Pedir a Dios lo que necesitamos, aún sin saber si cree oportuno que lo tengamos, es hacerlo de forma que nos escuche. Pero no podemos hacerlo de cualquier forma e invocando, sólo, nuestros particulares intereses.
Jesús sabe que Dios escucha lo que se pide en su nombre. Por eso dice que no hace falta que él ruegue al Padre porque es Dios mismo. sin embargo, deben pedir a través de Cristo que es el Hijo que Dios ama tanto.
Jesús lo dice con toda claridad: ha salido del Padre o, lo que es lo mismo, es el mismo Padre que ha venido en forma de hombre para salvarnos y alcanzarnos la vida eterna.
JESÚS, querías, más que nada, que tus discípulos comprendieran que eras el Hijo de Dios y Dios mismo hecho hombre. Por eso les pide que demanden, a Dios, en tu hombre porque que forma más directa de que el Creador escuche su/nuestra súplica.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre’".
COMENTARIO
Pedir a Dios lo que necesitamos, aún sin saber si cree oportuno que lo tengamos, es hacerlo de forma que nos escuche. Pero no podemos hacerlo de cualquier forma e invocando, sólo, nuestros particulares intereses.
Jesús sabe que Dios escucha lo que se pide en su nombre. Por eso dice que no hace falta que él ruegue al Padre porque es Dios mismo. sin embargo, deben pedir a través de Cristo que es el Hijo que Dios ama tanto.
Jesús lo dice con toda claridad: ha salido del Padre o, lo que es lo mismo, es el mismo Padre que ha venido en forma de hombre para salvarnos y alcanzarnos la vida eterna.
JESÚS, querías, más que nada, que tus discípulos comprendieran que eras el Hijo de Dios y Dios mismo hecho hombre. Por eso les pide que demanden, a Dios, en tu hombre porque que forma más directa de que el Creador escuche su/nuestra súplica.
Eleuterio Fernández Guzmán
3 de junio de 2011
Alegría y gozo por la Resurrección
Jn 16,20-23a
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada’.
COMENTARIO
Jesús les dice a sus discípulos que el mundo se alegraría de su muerte porque el mundo, según lo que Él decía no gustaba mucho de su doctrina porque ponía sobre la mesa la verdad. Es más, era la Verdad misma.
Jesús sabe que cuando volviera a ver a sus discípulos, tras la resurrección, mucho de lo que no habían entendido les quedaría claro como el agua limpia. Por eso la alegría que tendrá será, ya, para siempre, siempre, siempre.
El gozo por la resurrección, de la que vivimos los discípulos de Cristo, es propio de aquellos que creen en Dios y saben, a verdad cierta, que Su Hijo vino para no irse nunca, Por eso creer en Jesucristo es creer, a su vez, en el Creador.
JESUS, cuando resucitaste tus discípulos sabían que la alegría no les sería quieta ya nunca. Por eso les avisas de lo que tiene que pasar. Así manifiestas el don de profecía que es propio de aquellos que mucho ama Dios. Sí, además, Tú eres Dios hecho hombre es comprensible que luego supieran que todo era cierto y que habían sido salvados para siempre
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada’.
COMENTARIO
Jesús les dice a sus discípulos que el mundo se alegraría de su muerte porque el mundo, según lo que Él decía no gustaba mucho de su doctrina porque ponía sobre la mesa la verdad. Es más, era la Verdad misma.
Jesús sabe que cuando volviera a ver a sus discípulos, tras la resurrección, mucho de lo que no habían entendido les quedaría claro como el agua limpia. Por eso la alegría que tendrá será, ya, para siempre, siempre, siempre.
El gozo por la resurrección, de la que vivimos los discípulos de Cristo, es propio de aquellos que creen en Dios y saben, a verdad cierta, que Su Hijo vino para no irse nunca, Por eso creer en Jesucristo es creer, a su vez, en el Creador.
JESUS, cuando resucitaste tus discípulos sabían que la alegría no les sería quieta ya nunca. Por eso les avisas de lo que tiene que pasar. Así manifiestas el don de profecía que es propio de aquellos que mucho ama Dios. Sí, además, Tú eres Dios hecho hombre es comprensible que luego supieran que todo era cierto y que habían sido salvados para siempre
Eleuterio Fernández Guzmán
2 de junio de 2011
Resurrección
Jn 16,16-20
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: ‘¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?’. Y decían: ‘¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir’. Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo’".
COMENTARIO
Eran enigmáticas las palabras de Jesús sobre que le iban a dejar de ver para, pronto, volverlo a ver. Hablaba de la resurrección y aquello aún no estaba en los planes espirituales de sus discípulos.
Jesús sabe lo que va a pasar cuando muera. Dice que el mundo, lo mundano, lo pagano, se alegrará porque, en verdad, no querían oír lo que tantas veces les había dicho y que no era otra cosa que no iban por el buen camino hacia el definitivo reino de Dios.
Al contrario, sus discípulos se iban a alegrar mucho en cuanto lo volvieran a ver. Entonces iban a comprender que lo que tantas veces les había dicho era cierto y que ahora tenían una misión que cumplir y que no era otra que la de transmitir, al mundo, la doctrina santa de Dios.
JESÚS, aquellos que te seguían no entendían lo que era la resurrección porque no entraba en sus esquemas espirituales. Sin embargo, aquellos creyentes que sabemos lo que sucedió no podemos comprender sino que resucitaste para la vida eterna y para estar siempre con nosotros.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: ‘¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?’. Y decían: ‘¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir’. Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo’".
COMENTARIO
Eran enigmáticas las palabras de Jesús sobre que le iban a dejar de ver para, pronto, volverlo a ver. Hablaba de la resurrección y aquello aún no estaba en los planes espirituales de sus discípulos.
Jesús sabe lo que va a pasar cuando muera. Dice que el mundo, lo mundano, lo pagano, se alegrará porque, en verdad, no querían oír lo que tantas veces les había dicho y que no era otra cosa que no iban por el buen camino hacia el definitivo reino de Dios.
Al contrario, sus discípulos se iban a alegrar mucho en cuanto lo volvieran a ver. Entonces iban a comprender que lo que tantas veces les había dicho era cierto y que ahora tenían una misión que cumplir y que no era otra que la de transmitir, al mundo, la doctrina santa de Dios.
JESÚS, aquellos que te seguían no entendían lo que era la resurrección porque no entraba en sus esquemas espirituales. Sin embargo, aquellos creyentes que sabemos lo que sucedió no podemos comprender sino que resucitaste para la vida eterna y para estar siempre con nosotros.
Eleuterio Fernández Guzmán
1 de junio de 2011
Paráclito
Jn 16,12-15
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’".
COMENTARIO
Bien sabía Jesús que para sus discípulos aquello que les estaba pasando les venía demasiado grande y que necesitaban mucho más tiempo para, siquiera, comprender algo de lo que les decía el Maestro.
Jesús tenía algo guardado en su corazón y que iba a venir muy bien a la humanidad: el Espíritu Santo que vino, cuando fue enviado por Él mismo, como dice el texto de San Juan, para guiarnos “en la verdad completa”.
El Espíritu Santo, por decirlo así, no va por libre sino que, muy al contrario, al formar parte de la Santísima Trinidad, lleva lo que es de Dios porque es Dios y recibe lo que es de Cristo porque es Cristo. Y vino para anunciar lo que es bueno para los hijos de Dios.
JESÚS, el Paráclito que enviaste fue enviado para cumplir una misión muy importante: guiar a los hijos de Dios. Sabiendo que procede del Padre y que Contigo y el Padre, recibe una misma adoración y gloria, sólo necesitamos escuchar sus mociones.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’".
COMENTARIO
Bien sabía Jesús que para sus discípulos aquello que les estaba pasando les venía demasiado grande y que necesitaban mucho más tiempo para, siquiera, comprender algo de lo que les decía el Maestro.
Jesús tenía algo guardado en su corazón y que iba a venir muy bien a la humanidad: el Espíritu Santo que vino, cuando fue enviado por Él mismo, como dice el texto de San Juan, para guiarnos “en la verdad completa”.
El Espíritu Santo, por decirlo así, no va por libre sino que, muy al contrario, al formar parte de la Santísima Trinidad, lleva lo que es de Dios porque es Dios y recibe lo que es de Cristo porque es Cristo. Y vino para anunciar lo que es bueno para los hijos de Dios.
JESÚS, el Paráclito que enviaste fue enviado para cumplir una misión muy importante: guiar a los hijos de Dios. Sabiendo que procede del Padre y que Contigo y el Padre, recibe una misma adoración y gloria, sólo necesitamos escuchar sus mociones.
Eleuterio Fernández Guzmán
31 de mayo de 2011
Magnificat
Lc 1,39-56
“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’.
Y dijo María: ‘Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos’. María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.
COMENTARIO
María había atendido a lo que dijo Gabriel cuando le anunció lo que iba a ser de ella si es que aceptaba la propuesta que le hacía. Con su fiat permitió que la vida de la humanidad tomara el rumbo establecido por Dios.
La prima de María, Isabel, sabía sin saberlo quien se le acercaba. El Espíritu Santo, con sus mociones, le hizo expresar aquel “Bendita tú entre las mujeres” que ha pasado a la historia como inspiración suprema del Paráclito.
María proclama aquel Magnificat que contiene mucha verdad de la Verdad que Dios quería revelar al mundo. María dice aquello que el Creador quiere que sepamos y que por boca de quien aceptó ser su Madre nos llega con Amor.
JESÚS, tu Madre supo decir sí a Dios en el momento más oportuno. Quiso, también, acudir en ayuda y auxilio de Isabel, la madre de tu primo Juan y ser, así, imagen de quien se entrega sin esperar que se le diga nada. Tu Madre, que también es madre nuestra,
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’.
Y dijo María: ‘Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos’. María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.
COMENTARIO
María había atendido a lo que dijo Gabriel cuando le anunció lo que iba a ser de ella si es que aceptaba la propuesta que le hacía. Con su fiat permitió que la vida de la humanidad tomara el rumbo establecido por Dios.
La prima de María, Isabel, sabía sin saberlo quien se le acercaba. El Espíritu Santo, con sus mociones, le hizo expresar aquel “Bendita tú entre las mujeres” que ha pasado a la historia como inspiración suprema del Paráclito.
María proclama aquel Magnificat que contiene mucha verdad de la Verdad que Dios quería revelar al mundo. María dice aquello que el Creador quiere que sepamos y que por boca de quien aceptó ser su Madre nos llega con Amor.
JESÚS, tu Madre supo decir sí a Dios en el momento más oportuno. Quiso, también, acudir en ayuda y auxilio de Isabel, la madre de tu primo Juan y ser, así, imagen de quien se entrega sin esperar que se le diga nada. Tu Madre, que también es madre nuestra,
Eleuterio Fernández Guzmán
30 de mayo de 2011
Dar testimonio de Cristo
Jn 15,26—16,4
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho’.
COMENTARIO
El Espíritu Santo, el Paráclito que Jesús prometía a sus discípulos, iba a tener una labor muy importante que hacer en la vida de los hijos de Dios: enseñar a recorrer el camino que nos lleva al definitivo Reino de Dios.
Jesús les habla del testimonio que dará el Espíritu Santo pero no olvida el que deberán dar sus propios discípulos. No quiere, por eso, que lo tengan como a una persona que pasó por sus vidas sino que, al contrario, es Alguien que les impactó por lo dijo e hizo.
El futuro que les plantea Jesús no es nada edificante: serán perseguidos e, incluso, morirán teniendo que ver como aquellos que los matan creen que hacen bien o, peor, que lo hacen por Dios. Decirles eso, sin embargo, les debería reconfortar.
JESÚS, fuiste profeta y como profeta les hiciste ver, a tus discípulos, el final que muchos de ellos iban a tener. Hoy día, incluso hoy día, la situación de tus hermanos en la fe no es buena en determinados lugares del mundo. Sabían, sabemos, que Tú siempre estas con nosotros y eso nos conforta, sobre todo, en el momento de desesperación.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho’.
COMENTARIO
El Espíritu Santo, el Paráclito que Jesús prometía a sus discípulos, iba a tener una labor muy importante que hacer en la vida de los hijos de Dios: enseñar a recorrer el camino que nos lleva al definitivo Reino de Dios.
Jesús les habla del testimonio que dará el Espíritu Santo pero no olvida el que deberán dar sus propios discípulos. No quiere, por eso, que lo tengan como a una persona que pasó por sus vidas sino que, al contrario, es Alguien que les impactó por lo dijo e hizo.
El futuro que les plantea Jesús no es nada edificante: serán perseguidos e, incluso, morirán teniendo que ver como aquellos que los matan creen que hacen bien o, peor, que lo hacen por Dios. Decirles eso, sin embargo, les debería reconfortar.
JESÚS, fuiste profeta y como profeta les hiciste ver, a tus discípulos, el final que muchos de ellos iban a tener. Hoy día, incluso hoy día, la situación de tus hermanos en la fe no es buena en determinados lugares del mundo. Sabían, sabemos, que Tú siempre estas con nosotros y eso nos conforta, sobre todo, en el momento de desesperación.
Eleuterio Fernández Guzmán
29 de mayo de 2011
Cumplir la Ley de Dios
Jn 14,15-21
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él”.
COMENTARIO
Seguir a Cristo no puede querer decir, simplemente, hacer como que se cree en lo que hace y pone en práctica el Hijo de Dios. Tal forma de comportarse no puede estar de acuerdo con la voluntad del Padre.
Hace falta guardar, en nuestro corazón, lo que Jesús dijo e hizo y, luego, llevarlo a nuestra vida particular. Para ello tenemos las mociones del Espíritu Santo que, como dice Jesús, mora con nosotros, está con nosotros.
Amar a Cristo es, por eso mismo, ser hermano del Hijo de Dios y traer, a nuestra vida, los Mandamientos y las Bienaventuranzas que Jesús hizo cumplir y pronunció su vida pública. Sólo así podremos decir que somos hijo de Dios.
JESÚS, nos enviaste al Espíritu Santo para que nos acompañase hasta el fin del mundo y hasta que Tú regreses en la Parusía. No basta, sin embargo, con hacer como que te seguimos por Tú mide un seguimiento verdadero.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero vosotros sí me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él”.
COMENTARIO
Seguir a Cristo no puede querer decir, simplemente, hacer como que se cree en lo que hace y pone en práctica el Hijo de Dios. Tal forma de comportarse no puede estar de acuerdo con la voluntad del Padre.
Hace falta guardar, en nuestro corazón, lo que Jesús dijo e hizo y, luego, llevarlo a nuestra vida particular. Para ello tenemos las mociones del Espíritu Santo que, como dice Jesús, mora con nosotros, está con nosotros.
Amar a Cristo es, por eso mismo, ser hermano del Hijo de Dios y traer, a nuestra vida, los Mandamientos y las Bienaventuranzas que Jesús hizo cumplir y pronunció su vida pública. Sólo así podremos decir que somos hijo de Dios.
JESÚS, nos enviaste al Espíritu Santo para que nos acompañase hasta el fin del mundo y hasta que Tú regreses en la Parusía. No basta, sin embargo, con hacer como que te seguimos por Tú mide un seguimiento verdadero.
Eleuterio Fernández Guzmán
28 de mayo de 2011
Perseguidos por amor a Cristo
Jn 15,18-21
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado’.
COMENTARIO
Nadie ha dicho que ser discípulo de Cristo sea fácil. Si alguien hay que piense así es que, en verdad, que no conoce lo que significa seguir a quien dio su vida por sus amigos. Hasta ahí llegó su entrega.
Jesús mismo dijo que no tenía, el Hijo del hombre, ni donde reclinar la cabeza. Eso suponía que suponía no poco sacrificio material seguirlo. Sin embargo, espiritualmente mucha ganancia había en seguir al Hijo de Dios.
Desconocer a Cristo y, por eso mismo, a Dios, es causa de lo que trae como consecuencia la persecución de sus hijos. El odio del mundo hacia los discípulos del Mesías es lo que dificulta la vida del hijo de Dios.
JESÚS, sabes que el odio del mundo hacia tus discípulos estaba previsto en el Plan de Dios. Por eso previenes a tus discípulos para que sepan que será así y para que perseveren en su fe. De tal manera es la vida del hijo de Dios que sabe que nada ha de temer por tener como Padre al Creador.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado’.
COMENTARIO
Nadie ha dicho que ser discípulo de Cristo sea fácil. Si alguien hay que piense así es que, en verdad, que no conoce lo que significa seguir a quien dio su vida por sus amigos. Hasta ahí llegó su entrega.
Jesús mismo dijo que no tenía, el Hijo del hombre, ni donde reclinar la cabeza. Eso suponía que suponía no poco sacrificio material seguirlo. Sin embargo, espiritualmente mucha ganancia había en seguir al Hijo de Dios.
Desconocer a Cristo y, por eso mismo, a Dios, es causa de lo que trae como consecuencia la persecución de sus hijos. El odio del mundo hacia los discípulos del Mesías es lo que dificulta la vida del hijo de Dios.
JESÚS, sabes que el odio del mundo hacia tus discípulos estaba previsto en el Plan de Dios. Por eso previenes a tus discípulos para que sepan que será así y para que perseveren en su fe. De tal manera es la vida del hijo de Dios que sabe que nada ha de temer por tener como Padre al Creador.
Eleuterio Fernández Guzmán
27 de mayo de 2011
Primero es el amor
Jn 15,12-17
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros".
COMENTARIO
El Amor no es un tema de poca importancia en la predicación de Jesús. Al contrario, es el que más destaca de entre todos los que le correspondió comunicar a sus contemporáneos y, desde entonces, a todos sus discípulos.
Dar la vida por aquellos que se ama es algo más que entregarse. Es, por decirlo así, expresar a la perfección lo que Dios quiere que hagamos con nuestra vida entregada por el Creador.
Tenemos que pedir a Dios. Pero no podemos hacerlo de cualquier forma. Jesús mismo nos dice la mejor de todas: hacerlo a través del Hijo de Dios es una garantía de que el Creador escuchará nuestra petición.
JESÚS, amar es un mandamiento importante. Tú bien lo sabías y, por eso mismo, trataste de que lo supieran tus discípulos. Nosotros, sin embargo, a veces olvidamos lo que es amar y miramos, sólo, por nuestro egoísta interés.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros".
COMENTARIO
El Amor no es un tema de poca importancia en la predicación de Jesús. Al contrario, es el que más destaca de entre todos los que le correspondió comunicar a sus contemporáneos y, desde entonces, a todos sus discípulos.
Dar la vida por aquellos que se ama es algo más que entregarse. Es, por decirlo así, expresar a la perfección lo que Dios quiere que hagamos con nuestra vida entregada por el Creador.
Tenemos que pedir a Dios. Pero no podemos hacerlo de cualquier forma. Jesús mismo nos dice la mejor de todas: hacerlo a través del Hijo de Dios es una garantía de que el Creador escuchará nuestra petición.
JESÚS, amar es un mandamiento importante. Tú bien lo sabías y, por eso mismo, trataste de que lo supieran tus discípulos. Nosotros, sin embargo, a veces olvidamos lo que es amar y miramos, sólo, por nuestro egoísta interés.
Eleuterio Fernández Guzmán
26 de mayo de 2011
Ser vid y ser sarmientos
Jn 15,1-8
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.
COMENTARIO
Jesús, con su venida al mundo y a estar entre sus hermanos (todos somos creación de Dios) vino a salvarnos. Antes de eso tuvo que decir lo que le correspondía decir de forma que lo entendieran todas las generaciones.
Vid y sarmiento son elementos de la naturaleza creada por Dios. La vid es aquella de donde surge el vino, sangre de Cristo tras la transubstanciación; el sarmiento, una parte de la viña de la que vive y sin la cual no puede existir.
Permanecer con Jesús es garantía de vivir una Vida que ha de dar fruto gozoso de pertenencia a Dios y a su Reino. Sólo con Cristo somos capaces de generar la paz que el mundo necesita y sin la cual nada puede ser posible.
JESÚS, Tú eres la Viña y nosotros los sarmientos. Eso, que parece sencillo de entender no es tan fácil de llevar a cabo por parte de nosotros que, a veces, creemos que somos capaces de vivir sin ti, si tu aliento y sin tu Palabra. Eso, sin embargo, no es posible y deberíamos darnos cuenta de ello.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos’”.
COMENTARIO
Jesús, con su venida al mundo y a estar entre sus hermanos (todos somos creación de Dios) vino a salvarnos. Antes de eso tuvo que decir lo que le correspondía decir de forma que lo entendieran todas las generaciones.
Vid y sarmiento son elementos de la naturaleza creada por Dios. La vid es aquella de donde surge el vino, sangre de Cristo tras la transubstanciación; el sarmiento, una parte de la viña de la que vive y sin la cual no puede existir.
Permanecer con Jesús es garantía de vivir una Vida que ha de dar fruto gozoso de pertenencia a Dios y a su Reino. Sólo con Cristo somos capaces de generar la paz que el mundo necesita y sin la cual nada puede ser posible.
JESÚS, Tú eres la Viña y nosotros los sarmientos. Eso, que parece sencillo de entender no es tan fácil de llevar a cabo por parte de nosotros que, a veces, creemos que somos capaces de vivir sin ti, si tu aliento y sin tu Palabra. Eso, sin embargo, no es posible y deberíamos darnos cuenta de ello.
Eleuterio Fernández Guzmán
24 de mayo de 2011
Hacer según Dios quiere
Jn 14,27-31a
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado’”.
COMENTARIO
La paz que el mundo da suele ser falsa porque se refiere no a la propia paz sino a la que considera como buena para convivir dentro de la mundanidad. Tal paz no era la de Dios ni podía ser la de Cristo.
Jesús avisa a sus discípulos de lo que tiene que pasar. Es algo más que un don de profecía porque, en realidad, sabía a la perfección lo que iba a suceder y por eso les avisa para que sepan que todo lo que les había dicho era verdad. Es más, era la Verdad.
En realidad, cuando Jesucristo dice que obra según el Padre, su Padre, le ha ordenado, lo que quería darles a entender es que Él mismo era Dios hecho hombre y que, aunque en aquel entonces no llegasen a comprender lo que quería decir con eso, tras su resurrección lo tendrían más que claro: era el Mesías, quien tenía que venir, quien vino.
JESÚS, obrabas según te había dicho tu Padre, Dios mismo, que tenías que obrar. Los hechos extraordinarios son y la misma Ley que haces cumplir es lo que debías hacer y, en efecto, hiciste. A nosotros, a veces, nos falta creer, del todo
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado’”.
COMENTARIO
La paz que el mundo da suele ser falsa porque se refiere no a la propia paz sino a la que considera como buena para convivir dentro de la mundanidad. Tal paz no era la de Dios ni podía ser la de Cristo.
Jesús avisa a sus discípulos de lo que tiene que pasar. Es algo más que un don de profecía porque, en realidad, sabía a la perfección lo que iba a suceder y por eso les avisa para que sepan que todo lo que les había dicho era verdad. Es más, era la Verdad.
En realidad, cuando Jesucristo dice que obra según el Padre, su Padre, le ha ordenado, lo que quería darles a entender es que Él mismo era Dios hecho hombre y que, aunque en aquel entonces no llegasen a comprender lo que quería decir con eso, tras su resurrección lo tendrían más que claro: era el Mesías, quien tenía que venir, quien vino.
JESÚS, obrabas según te había dicho tu Padre, Dios mismo, que tenías que obrar. Los hechos extraordinarios son y la misma Ley que haces cumplir es lo que debías hacer y, en efecto, hiciste. A nosotros, a veces, nos falta creer, del todo
Eleuterio Fernández Guzmán
23 de mayo de 2011
Creer y cumplir
Jn 14,21-26
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él’. Le dice Judas, no el Iscariote: ‘Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?’. Jesús le respondió: ‘Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho’”.
COMENTARIO
Verdaderamente Jesucristo quería que aquellos que le escuchaban no se quedaran, sólo, en las palabras sino que diesen un paso al frente y fuesen, en verdad, sus discípulos.
Jesús vino a hacer cumplir la Ley de Dios. Los mandamientos que el pueblo elegido por el Creador había transmitido de generación en generación habían sido mal comprendidos o, simplemente, tergiversados.
El Hijo sabía que necesitaríamos que Alguien nos recordase aquello que debíamos hacer. El Espíritu Santo era, es, quien debía hacerse, en nuestro corazón, el templo donde habitar.
JESÚS, querías y quieres que te amemos. Pero el amor que pides no es uno que lo sea de boca o, lo que es lo mismo, sólo dicho pero no cumplido. La Ley de Dios es clara pero, a veces, miramos para otro lado como si sólo nos interesara lo nuestro, nuestras cosas y nuestros caprichos de hombres.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él’. Le dice Judas, no el Iscariote: ‘Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?’. Jesús le respondió: ‘Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho’”.
COMENTARIO
Verdaderamente Jesucristo quería que aquellos que le escuchaban no se quedaran, sólo, en las palabras sino que diesen un paso al frente y fuesen, en verdad, sus discípulos.
Jesús vino a hacer cumplir la Ley de Dios. Los mandamientos que el pueblo elegido por el Creador había transmitido de generación en generación habían sido mal comprendidos o, simplemente, tergiversados.
El Hijo sabía que necesitaríamos que Alguien nos recordase aquello que debíamos hacer. El Espíritu Santo era, es, quien debía hacerse, en nuestro corazón, el templo donde habitar.
JESÚS, querías y quieres que te amemos. Pero el amor que pides no es uno que lo sea de boca o, lo que es lo mismo, sólo dicho pero no cumplido. La Ley de Dios es clara pero, a veces, miramos para otro lado como si sólo nos interesara lo nuestro, nuestras cosas y nuestros caprichos de hombres.
Eleuterio Fernández Guzmán
21 de mayo de 2011
Creer en Cristo
Jn 14,7-14
"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto’. Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta’. Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
‘Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré’.
COMENTARIO
Jesús se esforzó para que sus discípulos tuvieran conocimiento de que era el Hijo de Dios y que el Padre estaba en Él y Él en el Padre. Era, sobre todo, para que confiaran en su persona y que siguieran su doctrina que era la de Dios.
Tenían que creer a Jesucristo porque hacerlo así sería manifestar creencia en Dios mismo. Al menos debían creer por las obras que hacía porque sus corazones aún parecían no estar preparados para comprender lo que les estaba pasando.
Pedir a Dios por medio de Jesucristo era, Él mismo lo dice, un medio seguro de dirigirse al Padre. Es más, Jesús mismo hará lo que se le pida si es que, en verdad, nos conviene.
JESÚS, Dios está contigo y Tú con Dios. Por eso lo que hiciste en tu vida pública era el ejemplo a seguir por aquellos que te seguían y que querían que les enseñases. Nosotros, hoy día, queremos seguir tu camino pero solemos equivocarnos y pedir signos. Y ahí nos equivocamos como muchos de los que decían seguirte entonces.
Eleuterio Fernández Guzmán
"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto’. Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta’. Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
‘Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré’.
COMENTARIO
Jesús se esforzó para que sus discípulos tuvieran conocimiento de que era el Hijo de Dios y que el Padre estaba en Él y Él en el Padre. Era, sobre todo, para que confiaran en su persona y que siguieran su doctrina que era la de Dios.
Tenían que creer a Jesucristo porque hacerlo así sería manifestar creencia en Dios mismo. Al menos debían creer por las obras que hacía porque sus corazones aún parecían no estar preparados para comprender lo que les estaba pasando.
Pedir a Dios por medio de Jesucristo era, Él mismo lo dice, un medio seguro de dirigirse al Padre. Es más, Jesús mismo hará lo que se le pida si es que, en verdad, nos conviene.
JESÚS, Dios está contigo y Tú con Dios. Por eso lo que hiciste en tu vida pública era el ejemplo a seguir por aquellos que te seguían y que querían que les enseñases. Nosotros, hoy día, queremos seguir tu camino pero solemos equivocarnos y pedir signos. Y ahí nos equivocamos como muchos de los que decían seguirte entonces.
Eleuterio Fernández Guzmán
20 de mayo de 2011
Ir a Dios
Jn 14,1-6
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino’. Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’. Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí’.
COMENTARIO
Las palabras que Jesús dice cuando está conversando con sus discípulos son verdaderamente esperanzadoras y nos han de mover a sentirnos agradecidos a Dios por habernos enviado a su Hijo a salvarnos.
Jesús nos está preparando el lugar para que, cuando Dios quiera, subamos a la Casa del Padre. Y tiene que volver para tomarnos con él y llevarnos a gozar para siempre, siempre, siempre, de lo que es la eternidad misma.
El Camino, la Verdad y la Vida. Así es Jesucristo, que vino al mundo a mostrarnos hacia dónde ir, qué tener como fundamento de nuestra existencia y tenerlo a Él mismo como lo que nunca muere.
JESÚS, nos estás preparando, ya lo haces desde la eternidad misma, el lugar donde permanecer para siempre en la Casa de tu Padre. Mientras, nosotros, no estamos siempre contigo ni con la Palabra de Dios sino a nuestras cosas mundanas no haciendo caso a lo que, con claridad, dijiste: eres el Camino, la Verdad y la Vida.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino’. Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’. Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí’.
COMENTARIO
Las palabras que Jesús dice cuando está conversando con sus discípulos son verdaderamente esperanzadoras y nos han de mover a sentirnos agradecidos a Dios por habernos enviado a su Hijo a salvarnos.
Jesús nos está preparando el lugar para que, cuando Dios quiera, subamos a la Casa del Padre. Y tiene que volver para tomarnos con él y llevarnos a gozar para siempre, siempre, siempre, de lo que es la eternidad misma.
El Camino, la Verdad y la Vida. Así es Jesucristo, que vino al mundo a mostrarnos hacia dónde ir, qué tener como fundamento de nuestra existencia y tenerlo a Él mismo como lo que nunca muere.
JESÚS, nos estás preparando, ya lo haces desde la eternidad misma, el lugar donde permanecer para siempre en la Casa de tu Padre. Mientras, nosotros, no estamos siempre contigo ni con la Palabra de Dios sino a nuestras cosas mundanas no haciendo caso a lo que, con claridad, dijiste: eres el Camino, la Verdad y la Vida.
Eleuterio Fernández Guzmán
19 de mayo de 2011
Servir
Jn 13,16-20
“Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado’.
COMENTARIO
El evangelio del servicio es uno de los que Jesús vino a traer al mundo. Era tan importante que en la Última Cena hizo todo lo posible para que supieran que Él mismo lo ponía en práctica.
Jesús envía a sus discípulos a sabiendas de que, en efecto, son enviados del Hijo de Dios. Por lo tanto, si alguien los recibe será igual que si recibiera al mismo Jesucristo. Y, por tanto, quien sea consciente de que, acogiéndole a Él mismo acoge al Padre tendrá la vida eterna.
Algo muy importante dice Jesús: el siervo no puede ser más que su amo. Por eso lo mínimo que puede ser quien es discípulo de Cristo es trata de imitar su forma de vida porque, en efecto, nunca podrá ser más que el Maestro.
JESÚS, enseñaste a tus discípulos que era muy importante aprender a servir y, así, a ser el último de entre los presentes. También les enseñaste que los enviabas y que te recibirían a Ti si los recibían a ellos. Nosotros también deberíamos comprender que somos enviados tuyos y no cejar en el empeño de serlo.
Eleuterio Fernández Guzmán
“Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado’.
COMENTARIO
El evangelio del servicio es uno de los que Jesús vino a traer al mundo. Era tan importante que en la Última Cena hizo todo lo posible para que supieran que Él mismo lo ponía en práctica.
Jesús envía a sus discípulos a sabiendas de que, en efecto, son enviados del Hijo de Dios. Por lo tanto, si alguien los recibe será igual que si recibiera al mismo Jesucristo. Y, por tanto, quien sea consciente de que, acogiéndole a Él mismo acoge al Padre tendrá la vida eterna.
Algo muy importante dice Jesús: el siervo no puede ser más que su amo. Por eso lo mínimo que puede ser quien es discípulo de Cristo es trata de imitar su forma de vida porque, en efecto, nunca podrá ser más que el Maestro.
JESÚS, enseñaste a tus discípulos que era muy importante aprender a servir y, así, a ser el último de entre los presentes. También les enseñaste que los enviabas y que te recibirían a Ti si los recibían a ellos. Nosotros también deberíamos comprender que somos enviados tuyos y no cejar en el empeño de serlo.
Eleuterio Fernández Guzmán
18 de mayo de 2011
Creer en Dios
Jn 12,44-50
“En aquel tiempo, Jesús gritó y dijo: ‘El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí".
COMENTARIO
Jesús no vino para demostrar el poder de Dios sin ningún sentido más. Muy al contrario, tenía una misión que le encomendó su Padre y que era que nadie permaneciera en las tinieblas.
El Hijo de Dios proponía, ofrecía la Palabra de Dios para que fuese aceptada como la Verdad. Sin embargo, no obligaba, ni obliga, a que nadie la siga si tal no es el querer de su corazón. Da libertad para que se acepte… o no.
La finalidad principal de Cristo es mostrar la vida eterna para que sea amada y querida por los hijos de Dios. Que se acepte que es Dios hecho hombre y que se crea en su ministerio y en lo que tuvo que venir a hacer por el comportamiento de los hijos de Dios.
JESÚS, quien cree en ti cree en Dios que te envió. Tú tienes palabras de Vida eterna y tal vida es la que deberíamos querer alcanzar tus hermanos en la fe. Sin embargo, a veces, no queremos hacer esfuerzo alguno como, por ejemplo, amar y perdonar. Sólo gozamos sabiendo lo que nos espera pero poco hacemos al respecto.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús gritó y dijo: ‘El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí".
COMENTARIO
Jesús no vino para demostrar el poder de Dios sin ningún sentido más. Muy al contrario, tenía una misión que le encomendó su Padre y que era que nadie permaneciera en las tinieblas.
El Hijo de Dios proponía, ofrecía la Palabra de Dios para que fuese aceptada como la Verdad. Sin embargo, no obligaba, ni obliga, a que nadie la siga si tal no es el querer de su corazón. Da libertad para que se acepte… o no.
La finalidad principal de Cristo es mostrar la vida eterna para que sea amada y querida por los hijos de Dios. Que se acepte que es Dios hecho hombre y que se crea en su ministerio y en lo que tuvo que venir a hacer por el comportamiento de los hijos de Dios.
JESÚS, quien cree en ti cree en Dios que te envió. Tú tienes palabras de Vida eterna y tal vida es la que deberíamos querer alcanzar tus hermanos en la fe. Sin embargo, a veces, no queremos hacer esfuerzo alguno como, por ejemplo, amar y perdonar. Sólo gozamos sabiendo lo que nos espera pero poco hacemos al respecto.
Eleuterio Fernández Guzmán
17 de mayo de 2011
Jesús es Dios hecho hombre
Jn 10,22-30
“Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: ‘¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente’. Jesús les respondió: ‘Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno’.
COMENTARIO
Aquellos que acompañaban a Jesús querían saber, lógicamente, quién era porque, sin duda alguna, estaban maravillados de lo que decía y, sobre todo, de lo que hacía.
Bien les dice Jesús, también a nosotros, que aquellos que le preguntaban no eran sus ovejas. En realidad, sólo querían ve cosas extraordinarias y les importaba poco si era o no Hijo de Dios y lo que eso suponía.
Decir “Yo el Padre somos uno” quería decir que Jesús era Dios hecho hombre. Por eso les dice que debían creer en Él al menos por lo que hacía porque, según es de creer, poco llegaba a su corazón de lo que les decía.
JESÚS, lo que hacías en nombre de Tu Padre era la prueba que más podían entender aquellos que vivieron contigo. Sin embargo, a veces ni siquiera eso les bastaba. Estaban convencidos que el reino que Tú proponías no les convenía porque no era de guerra sino de amor y de misericordia.
Eleuterio Fernández Guzmán
“Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: ‘¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente’. Jesús les respondió: ‘Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno’.
COMENTARIO
Aquellos que acompañaban a Jesús querían saber, lógicamente, quién era porque, sin duda alguna, estaban maravillados de lo que decía y, sobre todo, de lo que hacía.
Bien les dice Jesús, también a nosotros, que aquellos que le preguntaban no eran sus ovejas. En realidad, sólo querían ve cosas extraordinarias y les importaba poco si era o no Hijo de Dios y lo que eso suponía.
Decir “Yo el Padre somos uno” quería decir que Jesús era Dios hecho hombre. Por eso les dice que debían creer en Él al menos por lo que hacía porque, según es de creer, poco llegaba a su corazón de lo que les decía.
JESÚS, lo que hacías en nombre de Tu Padre era la prueba que más podían entender aquellos que vivieron contigo. Sin embargo, a veces ni siquiera eso les bastaba. Estaban convencidos que el reino que Tú proponías no les convenía porque no era de guerra sino de amor y de misericordia.
Eleuterio Fernández Guzmán
16 de mayo de 2011
Dar la vida
Jn 10,11-18
“En aquel tiempo, Jesús habló así: ‘Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.
También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre’.
COMENTARIO
Jesús dice algo que es muy importante y que, seguramente, aquellos que le escuchaban no le entendían: daba su vida por las ovejas, por aquellas personas que le había entregado Dios para que cuidara.
Jesucristo da su vida de forma voluntaria. Por eso dice que, en verdad, nadie le quita algo que es suyo sino que Él mismo lo entrega para cumplir la voluntad de su Padre.
Jesús cumple, por eso mismo, con la fidelidad que todo hijo debe a Quien lo trae al mundo. Por eso el Hijo de Dios sabe que volverá a recuperar la vida, para ser eterna, mediando la resurrección de entre los muertos.
JESÚS, te sabes Pastor porque Dios te entregó un rebaño que debes cuidar. No se debe perder ninguna oveja aunque, a veces, alguna de ellas prefiere vivir lejos de Ti ignorando lo que eso significa. Por aquellas ovejas, por nosotros mismos, te entregas al Mal y, así, nos salvas.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, Jesús habló así: ‘Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.
También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre’.
COMENTARIO
Jesús dice algo que es muy importante y que, seguramente, aquellos que le escuchaban no le entendían: daba su vida por las ovejas, por aquellas personas que le había entregado Dios para que cuidara.
Jesucristo da su vida de forma voluntaria. Por eso dice que, en verdad, nadie le quita algo que es suyo sino que Él mismo lo entrega para cumplir la voluntad de su Padre.
Jesús cumple, por eso mismo, con la fidelidad que todo hijo debe a Quien lo trae al mundo. Por eso el Hijo de Dios sabe que volverá a recuperar la vida, para ser eterna, mediando la resurrección de entre los muertos.
JESÚS, te sabes Pastor porque Dios te entregó un rebaño que debes cuidar. No se debe perder ninguna oveja aunque, a veces, alguna de ellas prefiere vivir lejos de Ti ignorando lo que eso significa. Por aquellas ovejas, por nosotros mismos, te entregas al Mal y, así, nos salvas.
Eleuterio Fernández Guzmán
15 de mayo de 2011
El Buen y mejor Pastor
Jn 10,1-10
“En aquel tiempo, dijo Jesús: ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños’.
Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’.
COMENTARIO
Al reino de Dios se llega a través de Jesucristo. Es por eso que seguir al Hijo de Dios es garantía de entrar en el definitivo del Creador.
Aquellos que vienen en nombre de Cristo y robar a sus discípulos y llevarlos por el camino de la perdición son como los que quieren quedarse con los rebaños ajenos por codicia o por la razón que sea.
Jesús fue enviado por Dios para que la salvación de la descendencia del Creador tuviera una posibilidad de salvarse del fuego eterno. Así, se entregó por nosotros y por tal razón sólo Él es la puerta que nos permite entrar en la eternidad.
JESÚS, eres la Verdad y, también, eres el Camino para llegar al definitivo reino de Dios. Por eso insistían en que comprendiesen que tenían que seguirte con todas las consecuencias. Y así, siglos después, seguimos haciendo lo mismo.
Eleuterio Fernández Guzmán
“En aquel tiempo, dijo Jesús: ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños’.
Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’.
COMENTARIO
Al reino de Dios se llega a través de Jesucristo. Es por eso que seguir al Hijo de Dios es garantía de entrar en el definitivo del Creador.
Aquellos que vienen en nombre de Cristo y robar a sus discípulos y llevarlos por el camino de la perdición son como los que quieren quedarse con los rebaños ajenos por codicia o por la razón que sea.
Jesús fue enviado por Dios para que la salvación de la descendencia del Creador tuviera una posibilidad de salvarse del fuego eterno. Así, se entregó por nosotros y por tal razón sólo Él es la puerta que nos permite entrar en la eternidad.
JESÚS, eres la Verdad y, también, eres el Camino para llegar al definitivo reino de Dios. Por eso insistían en que comprendiesen que tenían que seguirte con todas las consecuencias. Y así, siglos después, seguimos haciendo lo mismo.
Eleuterio Fernández Guzmán
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