1 de marzo de 2024

Es Cristo mismo

Mt 21, 33-43.45-46


"Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

'Escuchen otra parábola: un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: 'Respetarán a mi hijo'. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: 'Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia'. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.

Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?'. Le respondieron: 'Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo'.

Jesús agregó: '¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella caiga será aplastado. Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.'"

COMENTARIO

Todo lo que aquí dice el Hijo de Dios tiene que ver, nada más y nada menos, con con Él mismo. Y es que bien podemos imaginar que Dios plantó una viña en Israel, envió a Su Hijo Único engendrado y no creado y, cuando llegó el momento, lo mataron. Todo esto, terriblemente pensado, es exactamente lo que le pasó a Jesucristo. 

Pero hay más. Cuando habla Cristo de la piedra que pasa a ser la angular también lo hace refiriéndose a sí mismo pues, en efecto, fue rechazado por muchos pero era Quien tenía que ser: la piedra angular sobre la que todo hijo de Dios ha de construir su vida. 

JESÚS, gracias por haber sido Quien eres. 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de febrero de 2024

Escuchar a Cristo

Lc  16, 19-31


"Jesús dijo a los fariseos:

'Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.

'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.

El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.

Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.

'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.

Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'."

COMENTARIO 

Este texto del Evangelio de San Lucas es rico en lo referido a lo espiritual porque nos plantea muchas realidades que nunca deberíamos olvidar. 

Aquel hombre, Lázaro, no llevaba una vida demasiado buena. Fue premiado en el Cielo o, por decirlo de otra forma, en el seno de Abrahám. El rico, sin embargo, fue condenado al infierno no por serlo sino por haber utilizado parte de su riqueza en bien del prójimo necesitado. 

Y lo último que se nos dice es más que importante: tenemos a Quien escuchar y hacerlo es responsabilidad nuestro. 


JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de febrero de 2024

Misericordioso ha de ser nuestro corazón


Lc 6, 36-38

 

“36 ‘Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. 37 No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. 38 Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá.’”

 

COMENTARIO

 

Lo que el Hijo de Dios nos dice en este texto del Evangelio de San Lucas es la base, sencillamente, de nuestra fe católica. Y es que son palabras que van, directamente, al corazón.

 

Debemos ser compasivos. Y lo debemos ser porque nuestro Padre del Cielo lo es con nosotros, que en tantas tentaciones caemos y tantos pecados cometemos mientras que el Señor nos perdona por tener un corazón de carne.

 

Hay algo, sin embargo, que debemos tener en cuenta. Y es que según hagamos nosotros al respecto de nuestro prójimo así seremos tratados por Dios. Y eso debería ser más que suficiente como para tomar según qué decisiones y llevar a cabo según qué acciones.

 

 

JESÚS, ayúdanos a tener fe y a actuar en consecuencia.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2024

Y ellos entendieron más bien poco

Mc 9, 2-10


"Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: “Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.  Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: “Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo". De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del  hombre resucitara de entre los muertos.  Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría “resucitar de entre los muertos".

COMENTARIO

Ya podemos imaginar cómo estaban aquellos testigos de la Transfiguración del Hijo de Dios. Y es que, en realidad, no acababan de comprender lo que estaban viendo con sus propios ojos aunque reconocieran tanto a Elías como a Moisés no por haberlos visto nunca sino por lo que de ellos decían sus Sagradas Escrituras y su misma tradición como pueblo escogido por Dios. 

Es cierto y verdad que no comprendieron mucho porque aquello los superaba más que mucho. Y encima, por si eso no fuera ya suficiente, podemos creer que cuando Jesucristo les dijo eso de su resurrección... vamos, como que acababan de entender mucho. Y eso, claro, se remedió cuando, en efecto, resucitó el hijo de Dios y ellos acabaron de atar los muchos cabos que tenían sueltos en su corazón. 

JESÚS, gracias por aquel episodio de gloria. 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de febrero de 2024

Y Pedro acertó de pleno

Mt 16, 13-19


"Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: '¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?'.

Ellos le respondieron: 'Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas'.

'Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?'.

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: 'Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo'.

Y Jesús le dijo: 'Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”'."

COMENTARIO 

Podría pensarse que es extraño que el Hijo de Dios pregunte acerca de lo dice la gente sobre él. Pero, en realidad, lo que quiere es otra cosa que muy recoge este texto del Evangelio de San Mateo.

En cuanto a la gente, por lo general, había un gran despiste sobre Él. Y es que tenían por alguna persona ya muerta y, al parecer, había revivido para transmitir un mensaje. 

En realidad, Pedro lo dice muy bien porque sabe a ciencia cierta que es el Hijo de Dios vivo. Y eso hace que su papel en la historia de la salvación vaya a ser crucial, así, hasta hoy mismo. 

JESÚS, gracias por haber escogido a Pedro. 

Eleuterio Fernández Guzmán

21 de febrero de 2024

La verdad siempre por delante

Lc 11, 29-32


"Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir:

'Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay Alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay Alguien que es más que Jonás'."

COMENTARIO 

No podemos negar que las palabras que el Hijo de Dios dice en este texto del Evangelio de San Lucas son verdaderamente terribles. Y lo son más aún si las escuchaban muchos de los que creían que Dios era sólo suyo, que sólo el pueblo judío tenía derecho a sus bienes y sus gracias.

Jesucristo que siendo Dios hecho hombre sabía más que bien que eso no era así no podía, ni quería, dejar de decir siempre la verdad aunque la misma pudiera doler a los más "sensibles" de entre sus hermanos. 

Hay aquí, sin embargo, algo muy importante. Y es que Cristo habla del "día del Juicio" con lo cual les estaba diciendo que sí, que habría un Juicio y que algunos no saldrían bien parados...

JESÚS, gracias por decir la verdad pese a quien pese. 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de febrero de 2024

Conocer muy bien a sus hermanos

Lc 11, 29-32


"Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir:

“Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay Alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay Alguien que es más que Jonás”."

COMENTARIO

En este texto del Evangelio de San Lucas podemos contemplar al Hijo de Dios manifestando el conocimiento tan grande que tenía de aquellos que Dios le había entregado para que no se perdiese ninguno. 

Aquellos a los Jesucristo tanto amaba necesitaban signos. Es decir, para demostrar las palabras, al parecer, necesitaban de algo más. Y eso es lo que a Cristo le hace decir que ellos no alcanzarán tan fácilmente el Cielo. 

Jesucristo es mucho más que Salomón y mucho más que Jonás. Pero entonces, y ahora mismo, hay quien eso no lo tiene claro. 

JESÚS, gracias por decir las cosas como tienen que ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de febrero de 2024

Tener en cuenta al prójimo

Mt 25, 3-43.46

 

“31 ‘Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. 32 Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33 Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; 36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.’ 37 Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’ 40 Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.’ 41 Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.’ 46 E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.’”

 

COMENTARIO

 

Lo que el Hijo de Dios dice en este texto del Evangelio de San Mateo es una advertencia que no debemos dejar caer en saco roto. Y es que nos pone sobre la pista acerca de cómo ha de ser nuestro comportamiento en la vida.

 

Los hay que actúan como quiere Dios que actúen. Son aquellas personas que tienen en cuenta a su prójimo y, en cuanto el mismo se ve necesitado de auxilio, acuden en tal sentido. Y tales personas irán a la vida eterna.

 

Pero los hay que, al contrario que los primeros, hacen caso omiso a su obligación de tener en cuenta las necesidades de su prójimo. Y tales personas, que no echan una mano cuando la misma es necesaria, no van a ser muy bien considerados por Dios.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a ser de los que ayudan.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de febrero de 2024

Cristo nos salva

Lc 5, 27-32


"Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.

Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: '¿Por qué ustedes comen y beben con publicanos y pecadores?'

Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: 'No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, para que se conviertan'"

COMENTARIO 

Como era de esperar, a la más mínima ocasión de poder criticar al Hijo de Dios había siempre gente dispuesta a hacerlo. Y es que aquellos fariseos y escribas no podían entender cómo se sentada Jesucristo en la mesa de un pecador.

Aquellos pensamientos no era nada raros porque ellos se sentían "superiores" a los que llamaban pecadores. Y, sin embargo, y como también era de esperar, el Hijo de Dios tenía la respuesta adecuada para el momento apropiado.

En realidad decía la verdad, la Verdad. Y es que había venido al mundo a salvar a quien necesitaba ser salvado y aquellos que no necesitaban salvación no era necesario que los salvara. Y ellos, los que lo criticaban, estuvieron seguros de que ellos no la necesitaban...


JESÚS, gracias por salvarnos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de febrero de 2024

Cristo, Esposo de la Iglesia

Mt 9, 14-15


"Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan el Bautista y le dijeron: '¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos mucho mientras que tus discípulos no ayunan?'

Jesús les respondió: '¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán'."

COMENTARIO

No debe extrañarnos que fueran los discípulos del Bautista a preguntarle al Hijo de Dios las razones por las que sus discípulos no ayunaban. Y es que era algo muy asumido por el pueblo judío y, más aún, por aquellos que conocían su fe más que bien. 

La respuesta de Jesucristo debió dejarlos algo perplejos porque no dijo algo así como "porque lo digo yo" sino que entró en un mundo que ellos aún no comprendían. 

El ayuno sería, de todas formas, cuando se llevaran al novio que no era otro que Cristo, Esposo de la Iglesia. Y es seguro que no entendieron eso hasta que, en efecto, se llevaron al novio...


JESÚS, gracias por querer que entendamos lo que significó su muerte en Cruz. 

Eleuterio Fernández Guzmán

8 de febrero de 2024

Todo lo puede la fe

Mc 7, 24-30


"Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto.

En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de Él y fue a postrarse a sus pies. Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio.

Él le respondió: 'Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros'.

Pero ella le respondió: 'Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos'.

Entonces Él le dijo: 'A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija'. Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio."

COMENTARIO

Es verdad que el Hijo de Dios había sido enviado al mundo a salvar al mundo y, como podemos imaginar, eso quería decir que muchas personas debían ser liberadas de sus enfermedades y, más aún, si eso suponía que se tenía un demonio dentro...

Aquella mujer que le pide eso a Jesucristo era, además, pagana o, lo que es lo mismo, no pertenecía al pueblo judío. Sin embargo, el Mesías no hacía distinción entre personas por su religión o situación personal sino que, quien lo necesitaba... ahí lo tenía.

La mujer confiaba en Cristo aún sabiendo que no era de su misma religión. Pero supo responder muy bien al decir, referido a la fe misma, que aún con algo de la que pudiera tener ella, de la confianza que mostraba al dirigirse a Cristo y no a otra persona, sería suficiente para conseguir su propósito de liberar a su hija del demonio que la poseía. Y eso fue lo que pasó, exactamente eso. 

JESÚS,  gracias por atender al corazón de la persona. 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de febrero de 2024

Del corazón salen las obras

Mc 7, 14-23


"Jesús, llamando a la gente, les dijo: 'Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!'

Cuando se apartó de la multitud y entró en la casa, sus discípulos le preguntaron por el sentido de esa parábola. Él les dijo: '¿Ni siquiera ustedes son capaces de comprender? ¿No saben que nada de lo que entra de afuera en el hombre puede mancharlo, porque eso no va al corazón sino al vientre, y después se elimina en lugares retirados?” Así Jesús declaraba que eran puros todos los alimentos.

Luego agregó: 'Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.

Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre'."

COMENTARIO

Es cierto que el pueblo judío tenía una concepción del pecado que no era demasiado atinada según lo entendía el Hijo de Dios. Y es que había convertido la Ley de Dios en un trasunto de los hombres. 

Jesucristo que, como Dios que era, conocía muy bien la voluntad del Todopoderoso, sabía a la perfección que lo que pueda hacer mala a una persona no puede tener relación con lo que le pueda venir de fuera aunque tampoco podemos descartar que eso pueda ayudar. 

En realidad, salen del corazón de la persona las obras que hace: las buenas y las malas. Y eso, además, venía muy bien para eso de los alimentos impuros así considerados...

JESÚS, gracias por poner los puntos sobre las vocales necesarias...

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de febrero de 2024

La verdad de las cosas

Mc 7, 1-13


"Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.

Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras, de la vajilla de bronce y de las camas.

Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: '¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?' Él les respondió: '¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice:
“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.

En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos'.

Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres'.

Y les decía: 'Por mantenerse fieles a su tradición, ustedes descartan tranquilamente el mandamiento de Dios. Porque Moisés dijo: 'Honra a tu padre y a tu madre', y además: “El que maldice a su padre y a su madre será condenado a muerte'. En cambio, ustedes afirman: 'Si alguien dice a su padre o a su madre: Declaro corbán -es decir, ofrenda sagrada- todo aquello con lo que podría ayudarte…'. En ese caso, le permiten no hacer nada más por su padre o por su madre. Así anulan la palabra de Dios por la tradición que ustedes mismos se han transmitido. ¡Y como éstas, hacen muchas otras cosas!'”

COMENTARIO

Ciertamente podemos decir que el Hijo de Dios no iba a hacer grandes amigos entre los poderosos de su tiempo.

En realidad, no necesitaba hacer tales tipos de amigos sino salvar a quien necesitaba ser salvado.

Jesucristo sabía cuál era la Voluntad de Dios y por eso debía poner las cosas en su sitio y las puso.

Jesucristo se ganó muchos enemigos con tales cosas pero es que era lo que debía hacer... y lo hizo. 

JESÚS, gracias por cumplir con la Voluntad de Dios. 

Eleuterio Fernández Guzmán

5 de febrero de 2024

Reconocer a Cristo

 Mc 6, 53-56

 

“53 Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron.

54 Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, 55 recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. 56 Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.”

 

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Marcos nos muestra la concepción que el pueblo judío tenía de la enfermedad. Así, consideraban salvados a los que había sido curados porque tenía al enfermo, también, por un pecador. 

Muchos sabían que aquel Maestro no era como otros de los muchos que había en Israel. Y es que le reconocían una autoridad superior a los demás. Por eso le llevaban a los enfermos, para que curaran. 

Allí donde iba Jesús mucho sabían que podían acudir a Él. Tenían confianza y fe en aquel hombre que era más que un hombre. Y, como en toras ocasiones, la fe les había curado y, a la vez, salvado.

  

JESÚS,  ayúdanos a tener fe en ti siempre, siempre, siempre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de febrero de 2024

Para eso vino Cristo

 

Mc 1, 29-39

 

Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.      Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar  a los demonios, pues le conocían. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: ‘Todos te buscan.’ El les dice: ‘Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.’ Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios”.

 

 

COMENTARIO

 

Jesús no pierde su ocasión para cumplir son su misión curativa. En cada ocasión que se le presenta muestra al mundo el inmenso poder de Dios que, siendo Él mismo el Creador hecho hombre, cuenta con sus manos y corazón para hacerse efectiva.

 

Muchos necesitaban ayuda: física y espiritual. Y aquellos muchos que habían creído en Él no cejaban en su voluntad de encontrarlo, de seguirlo y de pedirle ayuda. Por eso Jesús no deja de expulsar demonios (de exorcizar) o, en otros casos, de curar otro tipo de enfermedades. Y luego oraba. Siempre se dirigía a Dios Padre para dar gracias por lo que había podido llevar a cabo.

 

Pero Jesús sabía que había otros muchos que aún necesitaban de su ayuda y auxilio. Dice algo que es muy importante: “para eso he salido”. Dice que ha salido, de Dios Padre, para llevar al mundo su Palabra y su bondad, su misericordia y su ansia de tener a sus hijos a su lado para siempre, siempre, siempre.

 

JESÚS, ayúdanos a querer buscarte.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

3 de febrero de 2024

Muchos lo reconocieron


Mc 6, 30-34

"Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Él les dijo: 'Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco'. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato'"

COMENTARIO 

Ya podemos imaginar o, ni siquiera, eso porque está escrito, que el Hijo de Dios en su predicación había causado mucha expectación entre aquellos que pertenecían al pueblo judío.

De todas formas, Jesucristo sabía que debía enseñar a los Apóstoles que, además, habían regresado del envío que había hecho. Y debe hacerlo a cierta distancia de todas las personas que buscan a Cristo. 

Sin embargo, aquellos que confiaban en el Hijo de  Dios no se iban a dejar "engañar" fácilmente y en cuanto se dan cuenta de dónde se encuentra el Mesías van a buscarlo. Y, claro, el Señor puede dejar de cumplir sumisión y les enseña a pesar de que, como hombre, hambre debía tener un rato...

JESÚS, gracias por se Bueno y Mesericordioso. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de febrero de 2024

Y Cristo fue presentado


Lc 2, 22-35.39-40

 

“22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, consagrado al Señor = 24 y para ofrecer en sacrificio = un par de tórtolas o dos pichones =, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. 25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, 28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 29 ‘Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; 30 porque han visto mis ojos tu salvación, 31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos, 32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.’ 33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. 34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: ‘Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - 35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.’

 

39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.”

 

COMENTARIO

 

Cumpliendo con la ley establecida, María y José llevan a Jesús al Templo para ofrecérselo a Dios. Y, para recuperarlo para sí, ofrecen el sacrificio que los pobres podían ofrecer.

 

Simeón es un anciano que ha entregado a Dios su vida. Espera, porque lo sabe, que la salvación de Israel llegue al mundo. Por eso, cuando se da cuenta de que aquel niño es Quien iba a venir para salvación del hombre, se alegra y goza con aquel momento.

 

Nos dice el texto de San Lucas que aquel Niño, Dios hecho hombre, con sus padres, creció en sabiduría. Y no nos extraña nada que la gracia de Dios estuviera con Él porque era Dios hecho hombre.

 

 

JESÚS, gracias por haber saber cumplido tu misión desde bien temprana edad.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

1 de febrero de 2024

Jueves, 1 de febrero de 2024

Mc 6, 7-13

En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: ‘Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas’. Y les dijo: ‘Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos’. Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”.

 

COMENTARIO

 

Hay muchos momentos de la vida de Cristo y de sus apóstoles que no conocemos. Por eso muchas veces nos imaginamos que siempre estaban juntos. Sin embargo este texto nos muestra que, en determinado momento, envió a los Doce a predicar la Palabra de Dios.

 

Jesús no los envía de cualquier forma. En primer lugar, los envía con unas instrucciones muy concretas: no deben llevar más de lo necesario porque Dios sabe que  sus trabajadores no les puede faltar el sustento y ha de proveer sus necesidades.

 

Pero hace, también otra cosa: les transmite, les otorga, les dona, una serie de poderes propios del Creador y de todo su poder. Por eso tendrán poder sobres los demonios y se les provee del don de curar, de la curación de los padecimientos físicos.

 

 

JESÚS, ayúdanos ser tus enviados ahora mismo, en este siglo nuestro.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de enero de 2024

No acababan de comprender

Mc 6, 1-6


"Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: '¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?' Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: 'Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa'. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.

Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente."

COMENTARIO

Es cierto y verdad que el Hijo de Dios predicaba en todos los lugares donde podía. Y como es de esperar también acudió a su pueblo, donde había criado, para transmitir la Buena Noticia.

En aquel lugar todos los conocían y no podían comprender cómo aquel joven, que habían visto jugar por sus calles cuando era pequeño y es seguro les hubiera arreglado algún desperfecto en sus casas por su labor de carpintero, pudiera decir aquello que decía y hacer lo que hacía y que todos había oído. 

Las palabras de Jesucristo son claras: no suelen escuchar a alguien en su propia casa. 

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión a pesar de aquellas circunstancias. 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de enero de 2024

La gran misericordia de Dios ante la fe y la confianza

Mc 5, 21-43


"Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y Él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: 'Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva'. Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: 'Con sólo tocar su manto quedaré sanada'. Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal.
Jesús se dio cuenta enseguida de la fuerza que había salido de Él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: '¿Quién tocó mi manto?'
Sus discípulos le dijeron: '¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?' Pero Él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: 'Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad'.

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: 'Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?' Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: 'No temas, basta que creas'. Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: '¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme'. Y se burlaban de Él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con Él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo:'“Talitá kum', que significa: '¡Niña, Yo te lo ordeno, levántate!' En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y Él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña.'"

COMENTARIO

Es cierto y verdad que en muchas ocasiones el Hijo de Dios hace lo que hace aquí en este texto del Evangelio de San Marcos. Y es que, además de porque quiere es que no puede resistir ante alguien que manifiesta su confianza en Él.

Tanto el caso de la mujer que perdía mucha sangre como la de la hija de Jairo ambas personas están seguras que la intervención de Jesucristo hará posible la sanación tanto de la mujer como de la niña que, además, había muerto y se trata de una resurrección. 

Es cierto y verdad, también, que otra cosa no podía hacer Aquel que había venido al mundo a salvar lo que necesitaba ser salvado. 

JESÚS,  gracias por tanta bondad y misericordia. 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de enero de 2024

En Su Nombre

Mc 16, 15-18


"Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo:

'Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán'."

COMENTARIO

Es de esperar que pase lo que pasó teniendo en cuenta que la extensión de la Buena Noticia, tras la muerte del Maestro, debía ser llevada aún a cabo. 

Lo que hace el Hijo de Dios es, sencillamente, enviar a sus Apóstoles (entonces ya no estaba el hijo de la perdición) al mundo para que hicieran anunciasen la Buena Noticia del Reino de Dios.

De todas formas, no lo hará así, por decirlo pronto, sin nada más sino que les otorga una serie de bienes que sólo puede otorgar Dios mismo hecho hombre. Y, el caso, es que se cumplió aquello que les dijo. 

JESÚS, gracias por enviar a los Once por el mundo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de enero de 2024

Salió el Sembrador

Mc 4, 1-20


"Jesús comenzó a enseñar a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba:

¡¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y brotó enseguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; éstas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno'.

Y decía: '¡El que tenga oídos para oír, que oiga!'

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de Él junto con los Doce le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: 'A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón'.

Jesús les dijo: '¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás?

El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos.Igualmente, los que reciben la semilla

En terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen enseguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.

Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.

Y los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno'"

COMENTARIO

La Parábola del Sembrador viene a ser lo mismo que si habláramos de la Siembra del mismo Dios.  Y lo hace en nuestros corazones porque desde allí es donde surgen todas las obras. 

Lo que aquí dice el Hijo de Dios tiene todo que ver con la forma que tenemos nosotros mismos de aceptar la Palabra de Dios. Y es que, ciertamente, no todos los discípulos de Cristo la aceptamos de la misma forma.  Y es que muchas formas de aceptarla o de no  aceptarla. 

Es cierto y verdad que a los discípulos de Cristo se nos puede exigir que aceptemos la Palabra de Dios y que, luego, aceptemos las consecuencias que tiene eso. Y es que tiene claras consecuencia en nuestra vida, material y espiritual. 

JESÚS, gracias por sembrar en nuestros corazones la buena semilla de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de enero de 2024

Escogió a los que quiso

Mc 3, 13-19


"Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó."

COMENTARIO

Es cierto y verdad que en otros Evangelios de los que tenemos por canónicos la elección de los Doce se hace de otra manera. Sin embargo, lo que verdaderamente importa es que el Hijo de Dios escogió a los que quiso escoger y lo hizo por alguna buena razón. 

El caso es que Jesucristo, como hace otras veces antes de hacer algo importante, sube a la montaña. Allí podemos imaginar sin desviarnos mucho de lo que pudo pasar, habla con su Padre del Cielo y le pide lo que deba pedirle para aquella ocasión. 

Los nombres de los Doce son más que conocidos y lo que hicieron a partir de entonces lo damos por seguro. Y eso nos hace pensar que Jesucristo hizo bien, otra vez más, lo que debía hacer. 


JESÚS,  gracias por escoger a aquellos Doce. 

Eleuterio Fernández Guzmán