27 de marzo de 2020

Querían matarlo

Jn 7, 1-2.10.25-30

"Después de esto, Jesús andaba por Galilea, y no podía andar por Judea, porque los judíos buscaban matarle. Pero se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Pero después que sus hermanos subieron a la fiesta, entonces él también subió no manifiestamente, sino de incógnito. Decían algunos de los de Jerusalén: '¿No es a ése a quien quieren matar? Mirad cómo habla con toda libertad y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido de veras las autoridades que este es el Cristo? Pero éste sabemos de dónde es, mientras que, cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde es.» Gritó, pues, Jesús, enseñando en el Templo y diciendo: 'Me conocéis a mí y sabéis de dónde soy. Pero yo no he venido por mi cuenta; sino que es veraz el que me ha enviado; pero vosotros no le conocéis. Yo le conozco, porque vengo de él y él es el que me ha enviado.' Querían, pues, detenerle, pero nadie le echó mano, porque todavía no había llegado su hora." 

COMENTARIO

No hay duda alguna de que el Hijo de Dios, cuando vino por primera vez al mundo, hizo mucho daño a quien merecía recibir tal daño. Y, sin embargo, no lo hacía por la maldad sino por los que se sentían perjudicados por sus palabras y por sus acciones.
El caso es que aquellos que querían matarlo no dejaban de seguirlo para conseguir su objetivo. Pero Jesucristo no se vino abajo ni dejó de decir lo que tenía que decir.
Aquello que, sobre todo, era importante decir, era que se supiese que sabían quién era y de dónde venía: el Mesías y de Dios. Por eso querían matarlo aunque, evidentemente, como nos dice el texto bíblico, no pudieron cogerlo porque aún no había llegado “su hora”. Y ya sabemos cuándo llegaría tal momento.

JESÚS, gracias por mantenerte firme ante tus perseguidores.

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de marzo de 2020

El Enviado de Dios


Jn 5, 31-47
"Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido. Otro es el que da testimonio de mí, y yo sé que es válido el testimonio que da de mí.
Vosotros mandasteis enviados a Juan, y él dio testimonio de la verdad. En cuanto a mí, no es de un hombre del que recibo testimonio; pero digo esto para que vosotros seáis salvos.
Él era la lámpara que arde y alumbra y vosotros quisisteis recrearos una hora con su luz.
Pero yo tengo un testimonio mayor que el de Juan; porque las obras que el Padre me ha encomendado llevar a cabo, las mismas obras que realizo, dan testimonio de mí, de que el Padre me ha enviado. Y el Padre, que me ha enviado, es el que ha dado testimonio de mí.
Vosotros no habéis oído nunca su voz, ni habéis visto nunca su rostro, ni habita su palabra en vosotros, porque no creéis al que él ha enviado. Vosotros investigáis las Escrituras,
ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí;
y vosotros no queréis venir a mí para tener vida. La gloria no la recibo de los hombres.
Pero yo os conozco: no tenéis en vosotros el amor de Dios. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viene en su propio nombre,
a ése le recibiréis. ¿Cómo podéis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros, y no buscáis la gloria que viene del único Dios?
No penséis que os voy a acusar yo delante del Padre.
Vuestro acusador es Moisés, en quién habéis puesto vuestra esperanza.
Porque, si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque él escribió de mí. Pero si no creéis en sus escritos,¿cómo vais a creer en mis palabras?'"

COMENTARIO

Incluso hoy día, muchos siglos después de que el Hijo de Dios viniera por primera vez al mundo hay quien tiene dudas, o las plantea, acerca de que aquel hombre, de nombre Jesús, supiera que era el Mesías, el Enviado de Dios al mundo.
Este texto del Evangelio de San Juan lo dice con toda claridad. Y es que el mismo Jesucristo el que dice que lo ha enviado el Padre del Cielo y que lo ha hecho para que cumpla una misión y para que haga cierto tipo de cosas.
Hay algo, aquí, que es terrible. Y es que el Hijo de Dios les dice, a los que están escuchando, que ellos ni siquiera cree en Moisés porque si creyeran en aquel profeta harían lo propio con el hijo de María y, adoptivo, de José. En realidad… es que no creían.

JESÚS, gracias por ser tan claro con tus palabras.

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de marzo de 2020

Se encarnó y se hizo hombre


Lc 1, 26-38
"Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.' Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.' María respondió al ángel: '¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?' El ángel le respondió: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.' Dijo María: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue."

COMENTARIO

Podemos decir que el texto bíblico que se nos reserva para hoy, 25 de marzo, es uno de los más maravillosos que hay dentro de la Sagrada Escritura. Y lo es porque supone que Dios, que quiso salvar al mundo de su caída, envió al mundo a su Hijo, su Único Hijo engendrado y no creado. Y, para eso, se llevó a cabo, digamos, del “anuncio” del Ángel Gabriel a una joven muchacha de Israel.
Podemos imaginar lo que pasaría por el corazón y el alma de María, la hija de Joaquín y de Ana. Ella siempre había sido mujer de fe profunda y arraigada en su corazón. Que un Ángel le pidiera aquello era, seguramente, más de lo que esperaba de parte de Dios. Y se declaró esclava del Señor. Y gracias a ella hemos podido ver la puerta del Cielo abierta.

JESÚS, gracias por aceptar todo lo que tuviste que aceptar en tu vida de hombre.

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de marzo de 2020

Lo que puede la misericordia de Dios


Jn 5, 1-16
"Después de esto, hubo una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén una piscina Probática que se llama en hebreo Betzatá, que tiene cinco pórticos. En ellos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando la agitación del agua. Porque el ángel del Señor se lavaba de tiempo en tiempo en la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, recobraba la salud de cualquier mal que tuviera. Había allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, viéndole tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dice: '¿Quieres recobrar la salud?' Le respondió el enfermo: 'Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua; y mientras yo voy, otro baja antes que yo.' Jesús le dice: 'Levántate, toma tu camilla y anda.' Y al instante el hombre recobró la salud, tomó su camilla y se puso a andar.
Pero era sábado aquel día. Por eso los judíos decían al que había sido curado: 'Es sábado y no te está permitido llevar la camilla.' Él les respondió: 'El que me ha devuelto la salud me ha dicho: Toma tu camilla y anda.' Ellos le preguntaron: «¿Quién es el hombre que te ha dicho: Tómala y anda?» Pero el curado no sabía quién era, pues Jesús había desaparecido porque había mucha gente en aquel lugar. Más tarde Jesús lo encuentra en el Templo y le dice: 'Mira, has recobrado la salud; no peques más, para que no te suceda algo peor.' El hombre se fue a decir a los judíos que era Jesús el que le había devuelto la salud. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado."

COMENTARIO

Podemos imaginar que había quien quería coger al Hijo de Dios en lo que ellos podían considerar un renuncio y aquella ocasión les venía, digamos, la mar de bien.
Aquel hombre seguro que lo estaba pasando muy mal. Llevaba muchos años enfermo y, ni siquiera, podía entrar en aquella piscina para obtener, quizá, algún remedio. Y Jesucristo sabe más que bien que aquello no estaba nada bien. Y lo cura. Y era sábado.
Que fuera sábado suponía mucho para los legalistas a rajatabla. Y le echan en cara al hombre que lleva la camilla en día en el que eso no se puede hacer. Pero sabía el buen hombre que había quien, con más autoridad que los perseguidores de Cristo, le había dicho que sí podía hacerlo. Y eso siempre debía prevalecer.

JESÚS, gracias por ser misericordioso por sobre los egoísmos.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de marzo de 2020

Creer tiene buenos resultados



Jn 4, 43-54

“43 Pasados los dos días, partió de allí para Galilea. 44 Pues Jesús mismo había afirmado que un profeta no goza de estima en su patria.
45 Cuando llegó, pues, a Galilea, los galileos le hicieron un buen recibimiento, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. 46 Volvió, pues, a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en
vino. Había un funcionario real, cuyo hijo estaba enfermo en Cafarnaúm. 47 Cuando se enteró de que Jesús había venido de Judea a Galilea, fue donde él y le rogaba que bajase a curar a su hijo, porque se iba a morir. 48 Entonces Jesús le dijo: ‘Si no veis señales y prodigios, no creéis.’ 49 Le dice el funcionario: ‘Señor, baja antes que se muera mi hijo.’ 50 Jesús le dice: ‘Vete, que tu hijo vive.’ Creyó el hombre en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. 51 Cuando bajaba, le salieron al encuentro sus siervos, y le dijeron que su hijo vivía. 52 Él les preguntó entonces la hora en que se había sentido mejor. Ellos le dijeron: ‘Ayer a la hora séptima le dejó la fiebre.’ 53 El padre comprobó que era la misma hora en que le había dicho Jesús: ‘Tu hijo vive’, y creyó él y toda su familia. 54 Esta nueva señal, la segunda, la realizó Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.”

COMENTARIO

Resulta síntoma de tener que ver para creer que aquel hombre insistiese en que el Hijo de Dios fuese a su casa a curar a su hijo como si no pudiera hacerlo, digamos, a la distancia. En esto fue, justamente, contrario al centurión que sabía que no era digno de que entrase en su casa y sabía que Jesucristo podía curar, eso, a la distancia.

Jesucristo sabía que su pueblo, aquel que Dios se había escogido como el suyo, pecaba de necesitar señales para creer en lo que se decía. Por eso, digamos, se dice eso de que, en efecto, las necesitan. Pero cura Jesucristo al hijo de aquel hombre porque era misericordioso y bueno.

Nos dice el texto bíblico que aquella fue la segunda señal que hizo el Hijo de Dios después de la cena en la boda a la que fue invitado y faltó vino. ¡Ni siquiera el propio evangelista puede obviar que aquello era una señal!


JESÚS,  gracias por ser tan bueno a pesar nuestro…

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de marzo de 2020

La caridad sobre todo


Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

“1 Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento.
       
6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego 7y le dijo: ‘Vete, lávate en la piscina de Siloé’ (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.  8 Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: ‘¿No es éste el que se sentaba para mendigar?’ 9 Unos decían: ‘Es él’. ‘No, decían otros, sino que es uno que se le parece.’ Pero él decía: ‘Soy yo.’
       
13 Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. 14 Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15 Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. El les dijo: ‘Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.’ 16 Algunos fariseos decían: ‘Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.’ Otros decían: ‘Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?’ Y había disensión entre ellos. 17 Entonces le dicen otra vez al ciego: ‘¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?’ El respondió: ‘Que es un profeta.’

34 Ellos le respondieron: ‘Has nacido todo entero en pecado ¿y nos da lecciones a nosotros?’ Y le echaron fuera. 35 Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: ‘¿Tú crees en el Hijo del hombre?’ 36 El respondió: ‘¿Y quién es, Señor, para que crea en él?’ 37 Jesús le dijo: ‘Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.’  38 El entonces dijo: ‘Creo, Señor.’ Y se postró ante él.”


COMENTARIO

Aquel hombre lo tenía claro. Y es que era difícil aceptar, entender o comprender que alguien que lo había curado, nada más y nada menos que de la ceguera, pudiera no ser un santo de Dios.

Había quien, de todas formas, quería perseguir a Jesús por lo que hiciera y, ahora, por lo que había hecho… ¡En sábado! Y es que hacían prevalecer la ley humanamente pergeñada antes que el amor.

El Hijo de Dios, sin embargo, sabía muy bien y más que bien cuál era el orden de las cosas: primero el Amor y, luego, todo lo demás porque siempre ha de prevalecer la caridad. Y eso, claro estaba, no lo entendían todos.


JESÚS,  gracias por ser tan misericordioso.


Eleuterio Fernández Guzmán

21 de marzo de 2020

Reconocerse pecador


Lc 18, 9-14
"A algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás les dijo esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.' En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!' Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado."

COMENTARIO

El caso que nos plantea el Evangelio de San Lucas de hoy tiene todo que ver con el reconocer qué somos porque de hacerlo caminaremos por el camino exacto que nos lleva al definitivo Reino de Dios, el Cielo.
Aquí se presentan dos actitudes: una de ella es la soberbia porque no reconoce lo que es sino que se cree más de lo que es; la segunda tiene que ver con el reconocimiento del pecado que, tantas veces, se adueña de nosotros.
Nosotros, a tal respecto, podemos escoger qué somos y cómo somos en cuanto al pecado. Y eso es lo que Dios quiere de nosotros: que seamos, como somos pecadores que reconocen que lo son.

JESÚS, gracias por decir la verdad acerca de cómo debemos ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de marzo de 2020

La Ley de Dios es así



Mc 12, 28b-34

“28 Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: ‘¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?’ 29 Jesús le contestó: ‘El primero es:  ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor’,  30  ‘y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma’,  con toda tu mente y  con todas tus fuerzas.  31 El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’.  No existe otro mandamiento mayor que éstos.’ 32 Le dijo el escriba: ‘Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de ‘El, 33  y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.’ 34 Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: ‘No estás lejos del Reino de Dios.’ Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.

COMENTARIO

Al parecer, no todos los escribas o fariseos estaban equivocados al respecto de la Ley de Dios y, sobre todo, acerca de aquellos Mandamientos más importantes y a tener en cuenta. Es más, aquel hombre responde tan bien que el Hijo de Dios le dice que no está lejos del Reino de Dios que era lo mismo que decir del Cielo.

El caso es que aquello, así dicho, podía parecerle la mar de bien a quien había respondido, sí, de forma correcta ante la pregunta de Jesucristo. Sin embargo, una cosa era eso y otra muy distinta llevarlo al corazón y a la vida de quien eso decía.

Jesucristo, para que nadie se llevase a engaño, sabía más que bien qué era lo importante de aquello que decía Él y, también, lo que decía el interpelado.


JESÚS,  gracias por decir las cosas como deben ser.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de marzo de 2020

El silencioso y fiel José


Mt 1, 16.18-21. 24 a

“16 y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María,
estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. 19 Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. 20 Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. 21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.’ 24 Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer.”



COMENTARIO

Es bien cierto que de San José no se dice mucho en los Santos Evangelios. Es, así, ejemplo de silencio pero, también, de fidelidad porque su actuación en la historia de la salvación fue eso: silenciosa, respetuosa con la voluntad de Dios y fiel.

José tenía dudas. Eso, humanamente y en un primer momento, no puede reprochársele. Y es que, hasta que el Ángel del Señor no le dice lo que ha pasado, tanto amaba a María que no quería repudiarla en público. Y Dios, como sabemos, conoce el secreto de todos los corazones.

Lo que hace José cuando se despierta y se da cuenta de que se le ha dicho lo que debe hacer no duda lo más mínimo en llevarlo a cabo. Y es que aquel hombre justo sólo tenía en su corazón cumplir lo que Dios quería. Y lo hizo a conciencia y de buen corazón.


JESÚS, agradece a tu padre del mundo lo que hizo por ti y por nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de marzo de 2020

Cumplir la Ley de Dios

Mt 5, 17-19
"'No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.'" 
COMENTARIO

Es posible que más de uno, del tiempo de la primera venida del Mesías, creyera que cuando llegara el Enviado de Dios todo iba a cambiar de tal forma que la Ley de Dios también lo haría. Estaban, como sabemos, más que equivocados.
Jesucristo lo dice con toda claridad: no es que no haya venido a que la Ley de Dios se incumpla sino que, al contrario, había venido a que se cumpliese toda ella. Por eso, en muchas ocasiones, se ve abocado a dar a conocer el verdadero significado de la misma.
Por otro lado, lo que el Hijo de Dios dice al final de este texto lo deberíamos tener en cuenta siempre: no podemos alterar la Ley de Dios y, además, enseñar tal alteración como si fuera la verdad. Y es que hacer eso ha de suponer algo más que grave.

JESÚS, gracias por decir siempre la verdad.

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de marzo de 2020

Perdonar, saber perdonar

Mt 18, 21-35
"Pedro se acercó entonces y le dijo: 'Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?' Dícele Jesús: 'No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.'

'Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: 'Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré.' Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó ir y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: 'Paga lo que debes.' Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: 'Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré.' Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: 'Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?' Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.'" 

COMENTARIO

Está claro, en tiempos de la primera venida del Mesías y ahora mismo, que perdonar no siempre resulta fácil ni sencillo. Y por eso el Hijo de Dios se ve en la obligación, cuando le pregunta Pedro sobre eso, sobre el perdón, de decir, Cristo, lo que debía decir.
Cuando les habla de aquellos que debían dinero y fueron perdonados fija, por decirlo así, una situación clara: hay que perdonar, en general. Lo que pasa es que no siempre quien es perdonado siente que debe agradecer tal cosa perdonando a quien algo le debe. Y es el caso de aquel trabajador desagradecido.
Perdonar las veces que dice Jesucristo que hay que perdonar es lo mismo que decir que siempre hay que perdonar. Y no podemos tener duda alguna de que Pedro y aquellos que lo escuchaban debieron pensar que era un poco exagerado su Maestro. Más o menos como ahora mismo.

JESÚS, gracias por saber perdonarnos tantas veces.

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de marzo de 2020

Lo que el ser increyente es capaz de hacer


Lc 4, 24-30

“24 Y añadió: ‘En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria.’ 25 ‘Os digo de verdad: Muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; 26 y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a = una mujer viuda de Sarepta de Sidón. = 27 Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio.’ 28 Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; 29 y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. 30 Pero él, pasando por medio de ellos, se marchó.”


COMENTARIO

No podemos negar que el final de este texto del Evangelio de San Lucas es verdaderamente terrible. Y es que aquellos que son su pueblo no dudan lo más mínimo en querer matar el Enviado de Dios.

Tampoco podemos negar que lo que les dice Jesucristo es, para ellos que se consideran mejor que nadie, algo muy triste. Y es que decirles que hay algunos que, no siendo del pueblo escogido por Dios, salen mejor parados que ellos…

El caso es que aquellas personas, en realidad, no tenían fe alguna porque dudaban, precisamente, de Aquel que había enviado Dios al mundo para que el mundo se salvase. Y así les fue…

JESÚS,  gracias por ser franco con ellos y con nosotros.

15 de marzo de 2020

Cristo es el Mesías



Jn 4, 5-15. 19b-26. 39a.40-42

5 Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. 6 Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.7 Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: ‘Dame de beber.’ 8 Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: 9 ‘¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Porque los judíos no se tratan  con los samaritanos.) 10 Jesús le respondió: ‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber",  tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.’ 11 Le dice la mujer: ‘Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12 ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?’ 13 Jesús le respondió: ‘Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;  14  pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé  se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.’15 Le dice la mujer: ‘Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.’.’19 Le dice la mujer: ‘Señor, veo que eres un profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.’ 21 Jesús le dice: ‘Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  22   Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos,  porque la salvación viene de los judíos.  23      Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.  24 Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.’ 25 Le dice la mujer: ‘Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.’ 26Jesús le dice: ‘Yo soy, el que te está hablando.’ 39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: ‘Me ha dicho todo lo que he hecho.’ 40 Cuando llegaron donde él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41 Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, 42 y decían a la mujer: ‘Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’


COMENTARIO

Hay que tener en cuenta, para quien aún pueda creer que el Hijo de Dios no sabía que lo era, que las palabras acerca de que es quien es que pone en su boca y en el corazón de la samaritana, son bien claras: es, Él, el Mesías.

Aquella mujer quería agua que lleva a la vida eterna. Tenía tal sed y así se lo pide a Jesucristo. Y Él, para que no dude acerca de su naturaleza y su realidad, le dice eso de sus maridos que en este día no se recoge en el texto bíblico seleccionado pero que sabemos dijo. Y eso le hace ver a la samaritana que, en efecto, aquel que le hablaba era el Mesías.

Los hombres de su pueblo, como era costumbre arraigada entre ellos, no dudan lo más mínimo en decir lo que piensan: no creen por ella sino porque han visto al Hijo de Dios. Al parecer, el testimonio de aquella mujer no era suficiente… 


JESÚS,  gracias por mostrarte como Quien eres.s

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de marzo de 2020

Hijos pródigos


Lc 15, 11-32
"11. Dijo: «Un hombre tenía dos hijos; 12. y el menor de ellos dijo al padre: ´Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.´ Y él les repartió la hacienda. 13. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. 14. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. 15. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 
16. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. 17. Y entrando en sí mismo, dijo: ´¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre!
18. Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 
19. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.
20. Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vió su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21. El hijo le dijo: ´Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.´22. Pero el padre dijo a sus siervos: ´Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. 23. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24. porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.´ Y comenzaron la fiesta. 25. «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26. y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27. El le dijo: ´Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.´ 28. El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. 29. Pero él replicó a su padre: ´Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30. y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!´  31. «Pero él le dijo: ´Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32. pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.´"

COMENTARIO

Si hay un texto de la Sagrada Escritura que suponga mucho y más es éste. Y es que el Evangelio de San Lucas, con la llamada parábola del hijo pródigo nos dice mucho de lo que no debemos hacer y,¡Ay!, lo que es más que probable que debamos hacer.
Aquel hijo se va del lado de su padre como nosotros hacemos muchas veces con el nuestro, el Creador. También queremos hacer lo que nos parezca que debemos hacer aunque mucho de eso no tenga nada que ver con la Voluntad de quien nos ha creado.
Podemos, sin embargo, volver al Padre y pedir perdón. Y tal forma de actuar es la que debemos llevar a cabo muchas veces porque muchas veces caemos en la tentación que nos plantea Satanás o, simplemente, la buscamos nosotros mismos.

JESÚS, gracias por ser tan claro con tus palabras.

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de marzo de 2020

Quitar el Reino de Dios


Mt 21, 33-43.45-46
"33 'Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. 34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. 35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. 36 De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. 37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: 'A mi hijo le respetarán.' 38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: 'Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.' 39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. 40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?' 41 Dícenle: 'A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.' 42 Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: = La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? = 43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.» 45 Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. 46 Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.'"
COMENTARIO

Podemos decir que este texto del Evangelio de San Mateo es un aviso, como suele decirse, a navegantes. Y es que el Hijo de Dios conocía más que bien a los que eran denominados “sabios” por el pueblo escogido por el Todopoderoso. Y sabía, por ejemplo, que a lo largo de los siglos habían ido terminando con todos aquellos que el Creador había ido suscitando entre su pueblo para que avisara del camino equivocado que estaba tomando.
Sin duda, matar al mensajero es algo muy socorrido a lo largo de la historia de la salvación. Y eso habían hecho muchas veces los que creían que, según lo que se estaba anunciando, debían cambiar su corazón y ellos, claro, no querían.
Hay, sin embargo, como decimos arriba, un aviso claro por parte de Jesucristo: por mucho que nos creamos y sepamos hijos de Dios, si no demostramos que lo somos… otros vendrán a ocupar el lugar de tanto descreído como hay entre los miembros del pueblo de Dios.

JESÚS, gracias por ser tan claro.

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de marzo de 2020

El Cielo o el Infierno son elección nuestra

Lc 16, 19-31
"Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico...pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y los ángeles le llevaron al seno de Abrahán. Murió también el rico y fue sepultado.
Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: 'Padre Abrahán, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.' Pero Abrahán le dijo: 'Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan hacerlo; ni de ahí puedan pasar hacia nosotros.'
Replicó: 'Pues entonces, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también ellos a este lugar de tormento.' Abrahán le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.' Él dijo: 'No, padre Abrahán, que si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán.' Le contestó: ' Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.''"

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Lucas es, digamos, un clásico en el sentido literal de enseñarnos mucho acerca de cómo debemos ser y actuar y, sobre todo, de cómo se retribuye nuestro ser y actuar.
Aquel hombre era rico y podría haber hecho más por Lázaro, que tan mal lo estaba pasando. Confió, sin embargo, el rico, en sí mismo sin tener en cuenta al pobre. Y eso le valió la condena eterna pero no por ser rico sino por no haber socorrido al pobre.
Lo que es, también, muy importante, es que se nos diga que entre el Cielo y el Infierno hay una distancia tal que no es posible pasar de uno a otro. Y eso debería hacernos reflexionar de a dónde queremos ir.

JESÚS, gracias por clarificar tan bien el destino que debemos ansiar y querer.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de marzo de 2020

La verdad puede doler pero es la verdad

Mt 20, 17-28

"Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino: 'Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará.'
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: '¿Qué quieres?' Dícele ella: 'Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino.' Replicó Jesús: 'No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?' Dícenle: 'Sí, podemos.' Díceles: 'Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.'
Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: 'Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.'" 

COMENTARIO

No podemos negar que los Apóstoles del Hijo de Dios eran, humanamente hablando, hombres. Eso quería decir algo tan importante como que, una cosa era que siguieran a quien consideraban su Maestro y otra muy distinta que no tuvieran ansias puramente humanas.
Cuando Jesucristo dice eso de que ha de pasar, Él, malos momentos, no lo dice para ponerles el miedo en el cuerpo. Y tal no era así porque era la misión que había venido al mundo a cumplir y no iba a dejar de cumplirla.
Es cierto que lo que les dice a los Zebedeos era muy importante para ellos: iban a beber el mismo cáliz de amargura que iba a beber su Maestro. Y ellos, seguramente, debieron sentirse orgullosos de eso aunque no estamos muy seguros de que comprendieran del todo lo que eso significaba...

JESÚS, gracias por decir la verdad siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de marzo de 2020

Estar atentos a lo que quiere Dios

Mt 23, 1-12
"Entonces Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: 'En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; ensanchan las filacterias y alargan las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame `Rabbí'. 'Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar `Rabbí', porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie `Padre' vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar `Instructores', porque uno solo es vuestro Instructor: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.'"


COMENTARIO

El Hijo de Dios sabía más que bien que había, entre los elegidos por Dios para ser su pueblo, algunos que se estaban aprovechando vilmente de su especial situación de, digamos, dirigentes espirituales. Y carga contra ellos porque tenían merecida tal carga.
Lo que critica Jesucristo de tales personas es que no sean ni hagan lo que dicen ellos se debe ser y se debe hacer. Por eso muchas veces los llama hipócritas aún sabiendo que es posible que “enseñen” la verdad, ellos no la siguen.
Hay algo, de todas formas, que es muy importante: frente a la soberbia de muchos, el Hijo de Dios aconseja la humildad. Y lo dice porque sabe muy bien que en el Tribunal de Dios hay quien será ensalzado por haber sido humillado antes… y al revés.

JESÚS, gracias por decir la verdad siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán