16 de julio de 2016

Ser caña o mecha


Sábado XV del tiempo ordinario
Mt 12,14-21

En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Él para ver cómo eliminarle. Jesús, al saberlo, se retiró de allí. Le siguieron muchos y los curó a todos. Y les mandó enérgicamente que no le descubrieran; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: ‘He aquí mi Siervo, a quien elegí, mi Amado, en quien mi alma se complace. Pondré mi Espíritu sobre él, y anunciará el juicio a las naciones. No disputará ni gritará, ni oirá nadie en las plazas su voz. La caña cascada no la quebrará, ni apagará la mecha humeante, hasta que lleve a la victoria el juicio: en su nombre pondrán las naciones su esperanza’”.

COMENTARIO

Todo lo que estaba escrito se iba a cumplir, se estaba cumpliendo. Todo lo que Dios quería para su pueblo se iba llevando a cabo poco a poco, a su tiempo. Por eso a Jesús le debió preocupar que muchos, que sabían lo que tenía que pasar, se opusiesen a la voluntad de Dios.

Jesús, en cuanto hombre, era siervo, el Siervo de Dios. Y todo lo que había estado previsto para su vida en la tierra se estaba cumpliendo paso a paso. Y, es más, en nada se opuso el Hijo a la voluntad del Padre.

¿Qué debía hacer Cristo? Pues todo lo dice bien dicho el evangelista: no iba a terminar con la fe vacilante de quien la tuviese ni a procurar que no la tuviese suficiente se viniese abajo. Al contrario era la verdad: iba a sembrar esperanza en el pueblo escogido por Dios.


JESÚS,  ayúdanos a no vacilar en nuestra fe.



Eleuterio Fernández Guzmán

15 de julio de 2016

Misericordia de Dios

 Viernes XV del tiempo ordinario

Mt 12,1-8

En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: ‘Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado’. Pero Él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado’”.

COMENTARIO

Lo que iba del Amor de Dios al que los hombres se representaban como tal era mucho. Por eso Jesús debía corregir aquella forma de ver las cosas que tenía poco que ver con lo que Dios quería para su descendencia.

La ley del sábado era muy rígida. Es decir, aquellos que tenían de la fe un sentido, en exceso, duro, no eran capaces de comprender lo que valía la pena al respecto de lo que el Todopoderoso entendía como bueno y mejor para sus hijos.

Una palabra lo decía todo: Misericordia. Era lo que Dios tenía por entrañas o, mejor, lo que el Creador sabía que era bueno para su creación humana. Por eso Jesús era el Señor… también del sábado.


JESÚS, ayúdanos a comprender el sentido de tu Misericordia.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de julio de 2016

Mansedumbre y humildad


Mt 11, 28-30


“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; = y hallaréis descanso para vuestras almas. = Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.”


COMENTARIO

Cuando Jesús viene por primera vez al mundo sabe que hay muchos de sus hermanos que no lo están pasando nada bien. Por eso se dirige, precisamente, a los que más han necesidad de hombro sobre el que apoyarse y de corazón en el que refugiarse.

Cristo nos dice que debemos acudir a él por varias razones: en primer lugar porque es necesario que aprendamos de Quien es el Hijo de Dios; en segundo lugar porque es humilde y mando y por eso mismo debemos tenerlo como ejemplo.

Lo bien cierto es que pudiera parecer que seguir al Hijo de Dios es algo difícil y no demasiado fructífero. Sin embargo nos dice él mismo que lo que pudiera parecer difícil de llevar es ligero y que su carga es suave.

JESÚS,  ayúdanos a ser mansos y humildes como tú lo eres.


Eleuterio Fernández Guzmán


13 de julio de 2016

Los pequeños en la fe



Miércoles XV del tiempo ordinario

Mt 11,25-27

“En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que hay muchos que, creyéndose mayores de edad espiritual, no son más que niños que no han alcanzado, siquiera, el nivel mínimo para acceder al Cielo. Ellos, sin embargo, se consideran sabios.

Jesús, sin embargo, sabe que hay otros que, muy lejos de tales personas, mucho menos formados espiritualmente y pobres de espíritu, conocen aquellos principios elementales pero fundamentales que son los que nos procuran la salvación eterna.

Hay algo, además, que deberíamos tener en cuenta y que tiene mucho que ver con lo que interesa a todo aquel que quiere salvarse: es Cristo quien escoge a quién revelar lo que es crucial para su vida. Cristo, pues, escoge y elige y los demás, en todo caso, aceptamos o no aceptamos.



JESÚS, ayúdanos a ser de los pequeños en la fe.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de julio de 2016

No convertirse tiene graves consecuencias


Mt 11,20-24

“Entonces se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo hace que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? = ¡Hasta el Hades te hundirás! = Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti.’”

COMENTARIO

No podemos negar que Jesús hizo unas claras advertencias acerca de los lugares que, habiendo sido testigos de su palabra y su acción, no quisieron convertirse. Para ellas nada bueno está preparado.

Resulta, como poco, curioso, que unos creyentes como era los del tiempo de Cristo, ávidos de signos que mostrasen lo que decía ser Cristo, no hicieran el mínimo caso a los signos milagrosos que realizó ante ellos.

Aquello era una clara blasfemia contra el Espíritu Santo porque no aceptaron la posibilidad de salvación a través de la conversión que les había ofrecido Cristo. Por eso dice el Hijo de Dios que lo que les espera el día del Juicio no va a será nada, precisamente, bueno sino, al contrario, malo y muy malo.

JESÚS,  ayúdanos a creerte para que no caigamos en blasfemias contra tu Espíritu.

Eleuterio Fernández Guzmán


11 de julio de 2016

El divino orden de las cosas



Mt 19, 27-29

“Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?’  Jesús les dijo: ‘Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna. 30 ‘Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros.’”

COMENTARIO

Jesús habla ahora de lo que hay tras la muerte. Y es que aquellos que le preguntan sobre qué será de ellos que lo han dejado todo por seguirle, quieren saber, quieren conocer, al fin y al cabo, cuál será su compensación. Humanamente, se entiende…

Jesús sabe que todo aquel que lo deja todo por Él tiene una compensación muy grande cuando aún vive en la tierra pero luego, luego, tras la muerte, la misma será de una cantidad y calidad que no pueden ni imaginar. Ellos, por ejemplo, los apóstoles, se sentarán en doce tronos en el Cielo.

Pero hay algo más. Hay que tener en cuenta lo que hacemos aquí, mientras deambulamos por este valle de lágrimas. Y es que muchos de los que se consideran primeros serán los últimos en el Cielo y, al revés, muchos de los que son últimos, allí han de ser los primeros.
Y es que el orden de las cosas, para Dios, no es el mismo que el que tenemos sus hijos.

JESÚS, ayúdanos a comprender el orden de las cosas según el Padre.

Eleuterio Fernández Guzmán


10 de julio de 2016

La vida eterna no sale gratis





Domingo XV (C) del tiempo ordinario
Lc 10,25-37

En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley, y para poner a prueba a Jesús, le preguntó: ‘Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia la vida eterna?’. Él le dijo: ‘¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?’. Respondió: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo’. Díjole entonces: ‘Bien has respondido. Haz eso y vivirás’.
Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ‘Y ¿quién es mi prójimo?’. Jesús respondió: ‘Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: ‘Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva’.
‘¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?’. Él dijo: ‘El que practicó la misericordia con él’. Díjole Jesús: ‘Vete y haz tú lo mismo’”.
COMENTARIO

Hay que reconocer que el ser humano, esencialmente religioso, gusta de saber qué ha de ser de sí cuando muera. Y la vida eterna ha de entrar entre los principales intereses que tenga. Es más, ha de ser lo que verdaderamente le importe.
Aquel hombre quería alcanzar la vida eterna. Jesús le informa acerca de cómo alcanzarla porque, como debía imaginar, no iba a ser a cambio de nada. Y lo primero que debía cambiar era su corazón. Y, para eso, Cristo habla del samaritano que no era tan malo como los judíos creían.

El caso es que Jesús, al hablar así de aquel hombre que socorrió a su prójimo, está dando pistas de cómo debemos comportarnos cada uno de nosotros. Y es que hacer eso es acordar con la voluntad de Dios.



JESÚS, ayúdanos a ser fieles a tu voluntad.


Eleuterio Fernández Guzmán


9 de julio de 2016

Matar el alma


Sábado XIV del tiempo ordinario
Mt 10,24-33

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!

‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que, a lo mejor, hay quien quiere ser más que él mismo. Sin embargo, conocer la capacidad humana de mantener una fe que se dice firme es suficiente como para saber que es más que suficiente con que procuremos ser igual que Él; más, imposible.

El caso es que Jesús nos avisa acerca de lo que debe importarnos: aquellos que pretenden hacer daño a nuestro cuerpo, nada tienen de importantes. Y tal así porque el cuerpo, con la muerte, desaparecerá. Lo que debemos tener en cuenta es a los pretenden que nuestra alma perezca para siempre. No, pues, atengamos a la tentación ni a los tentadores.

Algo, sin embargo, es muy importante. Y es que si tenemos fe no podemos hacer de ella algo anecdótico. Es decir, que si se da la ocasión de mostrar que somos discípulos de Cristo no podemos esconder la realidad espiritual de la que decimos tomar parte.

JESÚS, ayúdanos a no esconderte por conveniencias humanas.

Eleuterio Fernández Guzmán


8 de julio de 2016

Confianza en el Espíritu Santo


Viernes XIV del tiempo ordinario
Mt 10,16-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. 
Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre’”.

COMENTARIO

Cuando Jesús envía a sus discípulos sabe que no van a un mundo ideal donde toda persona quiera escuchar lo que ellos tenían que decir al respecto del Reino de Dios y del Mesías. Sabe que, en efecto, los envía a lugares donde van a ser poco queridos.

El caso es que, como ha dicho otras veces, por su causa habrá separación. Sin embargo, no se trata de una separación negativa sino de una que clasifica al ser humano entre aquellos que quieren la vida eterna y aquellos que la rechazan. Y tal separación sólo puede ser buena para los que escogen vivir eternamente en el Cielo.

Tendrán, además, una ayuda extra. El Espíritu Santo los ayudará en aquellos momentos en los que sean acusados ante los tribunales. Y ellos, seguramente sin saber cómo, hablarán como sólo Dios puede hablar.


JESÚS, ayúdanos a confiar en el Espíritu Santo.

Eleuterio Fernández Guzmán


7 de julio de 2016

El Reino de Dios está cerca



Jueves XIV del tiempo ordinario
Mt 10,7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad’”.

COMENTARIO

La misión que Cristo había venido a llevar a cabo debía ser continuada por aquellos que había escogido y ellos habían aceptado la misma. Por eso los envía para proclamar que el Reino de Dios estaba cerca. Es más, estaba tan cerca como quisieran aceptar a Cristo como el Mesías.

Jesús sabe que lo que Dios da al hombre lo da de forma que, si es aceptado, debe rendir. Son los talentos que da a cambio de que sean usados. Por eso Cristo habla de que hay que dar gratis lo que se ha recibido gratis.

El caso es que lo que se hace tiene consecuencias en la vida eterna. Es decir, que todo aquello que hacemos ahora mismo y mañana y hasta cuando aquí estemos, tiene que ver con lo que nos pasará una vez hayamos muertos. Por eso es más que bueno aceptar a Jesús como el Hijo de Dios.

JESÚS, ayúdanos a dar gratis lo que hemos recibido gratis.

Eleuterio Fernández Guzmán


6 de julio de 2016

Escogidos para la Gloria



Miércoles XIV del tiempo ordinario
Mt 10,1-7
En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Franco, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca’".


COMENTARIO


Cuando Jesús escoge a los que iban a ser sus apóstoles no lo hace sin establecer, para ellos, un estatuto especial con respecto a los demás que iban a ser discípulos suyos. A ellos les da un poder que, viniendo de parte de Dios, era el que necesitaban para cumplir con la misión que se les iba a encomendar.

Los nombres de aquellos hombres nos han llegado desde entonces para certificar una elección. Es Dios-Cristo quien escoge a los que quiere y deja, a los mismos, la posibilidad de seguir al Hijo de Dios.

¿Qué quería Cristo de ellos? Primero, que fueran por el mundo transmitiendo la Buena Noticia; segundo, que lo hicieran con las ovejas perdidas del pueblo de Israel o, lo que es lo mismo, con aquellos que habían dejado de pertenecer al pueblo elegido por Dios.


JESÚS, ayúdanos a ser ovejas que has encontrado.



Eleuterio Fernández Guzmán

5 de julio de 2016

Trabajadores para la mies del Señor es lo que queremos


Mt 9, 32-38

“Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: ‘Jamás se vio cosa igual en Israel.’ Pero los fariseos decían: ‘Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios.’  Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando todo enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.“

COMENTARIO

¿Habrá una blasfemia más grande que decir que Jesús expulsa a los demonios por el Príncipe de los demonios? Y es que esto, en realidad, suponía que era discípulo de Satanás. Eso, al menos, era lo que sostenían aquellos que lo perseguían a muerte.

Jesús, de todas formas, no se arredraba nada cuando eso se le decía o, al menos, escuchaba que otros habían dicho de Él. Al contrario: iba por los caminos y los pueblos predicando acerca del Reino de Dios y sanando a los que necesitaban ser sanados.

De todas formas, Jesús sabía que él sólo no iba a poder abarcar todo el espacio físico que necesitaba ser abarcado. Por eso pide a sus apóstoles que rueguen a Dios para que suscite, entre los miembros del pueblo elegido ahora (el cristiano) a los que puedan pastorearlo.


JESÚS, pide al Padre, intercediendo por una necesidad tan grande a tal respecto, que envíe a trabajadores a su mies.

Eleuterio Fernández Guzmán


4 de julio de 2016

La fe salva




Lunes XIV del tiempo ordinario
Mt 9,18-26

En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: ‘Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá’. Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: ‘Con sólo tocar su manto, me salvaré’. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ‘¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado’. Y se salvó la mujer desde aquel momento. 
Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: ‘¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida’. Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.”

COMENTARIO

Todos conocemos el amor que Cristo sentía por sus semejantes, sus hermanos los hombres. Si, además, concurría petición basada en la fe o confianza en su persona… el resultado ya podemos imaginar cuál era.

Aquella mujer confiaba mucho en el amor de Cristo. Pensaba que tan sólo con tocar un poco de su manto iba a quedar curada. Y Cristo, que sabe que eso es posible no puede hacer otra cosa que curarla.

La fe de aquella mujer la salvó. Lo mismo pasa con la hija de aquel hombre, Jairo, que pretende que Jesús le eche una mano bien grande. Y eso es lo que pasa porque el Hijo de Dios nunca abandona a quien lo necesita de verdad.

JESÚS, ayúdanos a no perder nunca la fe.

Eleuterio Fernández Guzmán


3 de julio de 2016

Domingo, 3 de julio de 2016 - Lo que debe importarnos



Lc 10, 1-12.17-20

“Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: "Paz a esta casa.’ Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros."  En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca.’  Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.

Regresaron los 72 alegres, diciendo: ‘Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.’ El les dijo: ‘Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los  cielos.’”      

COMENTARIO

Jesús envía a un grupo de 72 de sus discípulos. Los envía con la misión de predicar, de anunciar que el Reino de Dios estaba muy cerca. Ellos, sin embargo, debían ir por el mundo sometidos a la santa Providencia de Dios.

Con eso quería decirles que no debían preocuparse por lo que sería su sustento. Dios iba a proveer para ellos que, además, debían pedir al Padre que enviara muchos trabajadores a su mies porque el campo a sembrar era muy grande.

Sin embargo, a pesar de que los enviados volvieron muy satisfechos de la misión que habían desarrollado, Jesús les hace saber que eso no era lo que debía importarles más sino que su hombre estaba escrito en el corazón de Dios.

JESÚS,  ayúdanos a discernir lo que es importante para nosotros.



Eleuterio Fernández Guzmán

2 de julio de 2016

Sábado, 2 de julio de 2016 - Vino y odres


Mt 9,  14-17

“Entonces se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: ‘¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?’ Jesús les dijo: ‘Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán.   Nadie echa un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, porque lo añadido tira del vestido, y se produce  un desgarrón peor. Ni tampoco se echa vino nuevo en pellejos viejos; pues de otro modo, los pellejos revientan, el vino se derrama, y los pellejos se echan a perder; sino que el vino nuevo se echa en pellejos nuevos, y así ambos se conservan.’”

COMENTARIO

Muchos de los que iban tras Jesús para acusarlo de incumplir alguna ley o algún precepto de los muchos establecidos no dejaban de plantearle preguntas. Ellos no es que quisiera saber sino que querían, en todo caso, conocer si lo que decía aquel Maestro coincidía con lo que ellos pensaban.

Pero Jesús sabe que aquellos que le preguntan no tienen muy claro qué es lo que les conviene y, por esto, con palabras suaves pero firmes trata de que aprendan lo que deberían conocer y aprender.

Cuando vino Cristo al mundo lo hizo para traer una Ley que no era nueva sino que era la verdadera. Pero, para que aquella Ley, la de Dios, se asentara en los corazones de sus hermanos los hombres, estos debían abandonar sus antiguas costumbres y atenerse a ella. Necesitaban, pues, para el vino nuevo, un odre nuevo.


JESÚS,  ayúdanos a ser odre nuevo para recibir la Palabra de Dios, siempre nueva y siempre eterna.



Eleuterio Fernández Guzmán

1 de julio de 2016

Cristo busca a los pecadores


Viernes XIII del tiempo ordinario

Mt 9,9-13

“En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: ‘Sígueme’. Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: ‘¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?’. Mas Él, al oírlo, dijo: ‘No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: ‘Misericordia quiero, que no sacrificio’. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores’”

COMENTARIO

Lo que había venido Cristo a hacer en la Tierra no era cosa que tuviera poca importancia. Con Él se iba a abrir el Cielo y quería que todos sus hermanos los hombres llegaran a él. Por eso buscaba a los que necesitan auxilio.

Seguramente aquel hombre, Mateo, tenía el corazón preparado para seguir a Cristo. Sus pecados, probablemente relacionados con el dinero, no debían dejar su corazón tranquilo y cuando aquel Maestro lo llamó no lo dudo ni un segundo. Lo dejó todo y lo siguió.

Los que querían mal a Cristo murmuran acerca del acercamiento que tenía y mantenía con los pecadores o, al menos, con los que ellos consideraban así. Sin embargo, Cristo, adalid del amor y de la misericordia ni podía ni quería hacer otra cosa.


JESÚS, ayúdanos a ser misericordiosos.



Eleuterio Fernández Guzmán

30 de junio de 2016

Así es el poder de Dios


Jueves XIII del tiempo ordinario

Mt 9,1-8

En aquel tiempo, subiendo a la barca, Jesús pasó a la otra orilla y vino a su ciudad. En esto le trajeron un paralítico postrado en una camilla. Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: ‘¡Animo!, hijo, tus pecados te son perdonados’. Pero he aquí que algunos escribas dijeron para sí: ‘Éste está blasfemando’. Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ‘¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados te son perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’? Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados —dice entonces al paralítico—: ‘Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa’. Él se levantó y se fue a su casa. Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres.”

COMENTARIO

Jesús tiene muy en cuenta la fe de aquellos que se dirigen a Él. Si, además, los que a Él se dirigen lo hacen para interceder por el prójimo abunda en gracia y en dones. Y es lo que pasa en este caso.

Aquellos amigos querían mucho al amigo. Por eso hacen lo posible  o imposible para que Jesús lo vea y lo cure. Ellos están seguros que lo va a curar. Y Jesús lo cura. Y, además, da una lección a muchos de los allí presentes.

Los que vigilan, según dicen, la ley, están en contra de que Jesús diga que perdona los pecados. Eso sólo puede hacer Dios. Y, entonces, mostrando que es Dios hecho hombre, el Cristo cura de la parálisis al hombre y, además, le perdona los pecados.


JESÚS,  ayúdanos a confiar en Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán


29 de junio de 2016

¿Quién es Cristo para ti?


Mt 16,13-19

En aquel tiempo, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’. Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas’. Díceles Él: ‘Y vosotros ¿quién decís que soy yo?’. Simón Pedro contestó: ‘Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo’. Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos’”.


COMENTARIO

Jesús quería saber qué se pensaba acerca de su persona pero, en realidad, lo que quería era que sus apóstoles le dijeran que si sabían quién era él. Y, al parecer, uno de ellos, el primero entre iguales, lo sabe.
Jesús sabe que el hecho de que Pedro le diga que es el Mesías, el Enviado de 

Dios esperado por el pueblo judío, no es cosa ni de él ni de otro hombre sino cosa de Dios. Le ha revelado eso a través de su Espíritu.

Entonces, Jesús nombra a Pedro primer Papa. Sobre él iba a edificar la Iglesia que, con el tiempo, se llamaría católica. Es más, le concedía el atar y desatar o, lo que es lo mismo, la facultad de decidir, espiritualmente, lo que era cierto y lo que no.


JESÚS, ayúdanos a saber que eras todo para nosotros, tus hermanos.



Eleuterio Fernández Guzmán

28 de junio de 2016

La poca fe que, a veces, tenemos


Martes XIII del tiempo ordinario

Mt 8,23-27

En aquel tiempo, Jesús subió a la barca y sus discípulos le siguieron. De pronto se levantó en el mar una tempestad tan grande que la barca quedaba tapada por las olas; pero Él estaba dormido. Acercándose ellos le despertaron diciendo: ‘¡Señor, sálvanos, que perecemos!’. Díceles: ’¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?’. Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar, y sobrevino una gran bonanza. Y aquellos hombres, maravillados, decían: ‘¿Quién es éste, que hasta los vientos y el mar le obedecen?’”.

COMENTARIO

Que Jesús subiera a una barca no era nada extraño porque muchas veces lo había hecho y había recorrido el lago en busca de aquellos que querían escucharle aunque, en otras ocasiones, se retiraba algo lejos para enseñar a sus discípulos más allegados.

Aquellos hombres, muchos de ellos pescadores profesionales, también tenían miedo. Es decir, cuando la tempestad se levanta había pocos hombres que dejaran de pasar por malos momentos. Y ellos, que ven como Jesús duerme, acuden a Él, le necesitan.

Pero Jesús sabe que todo aquello no es más que una prueba de fe. Ellos, al parecer, no confían tanto en Quien llevan consigo en la barca. Y aquella forma de actuar de Cristo los deja en muy mal lugar…


JESÚS, ayúdanos a tener fe y a tenerla en Ti y en Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

27 de junio de 2016

Seguir a Cristo supone mucho



Lunes XIII del tiempo ordinario
Mt 8,18-22
En aquel tiempo, viéndose Jesús rodeado de la muchedumbre, mandó pasar a la otra orilla. Y un escriba se acercó y le dijo: ‘Maestro, te seguiré adondequiera que vayas’. Dícele Jesús: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza’. Otro de los discípulos le dijo: ‘Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre’. Dícele Jesús: ‘Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos’”.

COMENTARIO

Seguir a Cristo, en aquellos momentos primeros de su predicación y ahora mismo, supone algo más que sostener que se es discípulo suyo porque hacer sólo es hacer, exactamente, nada. Y Jesús lo explica muy bien en este texto del evangelio de san Mateo.

Jesús, para empezar, pone todas las cartas sobre la mesa. Ha de saber todo aquel que quiera seguirlo que no va tener una vida fácil. Muchos serán perseguidos porque al Hijo de Dios hay muchos que no lo quieren. Y a ellos les va a pasar lo mismo. Depende, pues, de su voluntad.

El caso es que seguir a Jesús no es poco. Supone, antes que nada, olvidarse de que se ha tenido una vida anterior, un corazón viejo. Supone, por tanto, tener en cuenta que se ha venir a tener un corazón nuevo, de carne.


JESÚS, ayúdanos a serte fieles.



Eleuterio Fernández Guzmán