3 de noviembre de 2026

03.11.26 - Invitados por Dios

 

Lc 14, 15-24

"Habiendo oído esto, uno de los comensales le dijo: '¡Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!' Él le respondió: 'Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: 'Venid, que ya está todo preparado.' Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: 'He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses.' Y otro dijo: 'He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses.' Otro dijo: 'Me he casado, y por eso no puedo ir.' 'Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: "Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos. 'Dijo el siervo: 'Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio.' Dijo el señor al siervo: 'Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa.' Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena'".

COMENTARIO

Podemos decir que este texto del Evangelio de San Lucas nos viene la mar de bien porque está dirigido, en general, a todo aquel que quiera comer en el banquete celeste. 

Dios nos requiere porque nos quiere cabe sí o, lo que es lo mismo, lo más cerca de sí posible. Por eso nos llama a cada cual cuando quiere llamarnos porque es su santísima voluntad.

Es cierto que Dios nos da libertad para aceptar su llamada pero también sabemos qué supone no aceptarla: en primer lugar, mostrar nuestra necedad y, luego, saber cuál es nuestro destino final...

JESÚS, gracias por ponernos sobre el aviso de qué es lo que nos conviene. 

Eleuterio Fernández Guzmán

No hay comentarios:

Publicar un comentario