16 de enero de 2021

No necesitar médico

Mc 2, 13-17

"Salió de nuevo por la orilla del mar, toda la gente acudía a él, y él les enseñaba. Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: 'Sígueme.' Él se levantó y le siguió.
Y sucedió que estando él a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían. Al ver los escribas de los fariseos que comía con los pecadores y publicanos, decían a los discípulos: '¿Qué? ¿Es que come con los publicanos y pecadores?' Al oír esto Jesús, les dice: 'No necesitan médico los que están fuertes, sino los que están mal; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.'


COMENTARIO


El caso es que el Hijo de Dios sabía que, para que su misión se cumpliese era necesario que escogiese a los que, tras su muerte y resurrección iban a seguir difundiendo la Buena Noticia Y por eso escoge, por ejemplo, a personas como Mateo, recaudador de impuestos.

Es cierto que muchos no estaban de acuerdo con eso porque no entendían cómo era posible que un Maestro se juntara con según qué tipo de personas que consideraban pecadoras y, por tantos, debían permanecer lejos de los hijos elegidos por Dios.

Sin embargo, Jesucristo sabía muy bien que había sido enviado al mundo no para curar a los sanos sino, al contrario, para hacer lo propio con los enfermos y salvar a los que necesitaban salvación. Y eso hacía.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión salvadora


Eleuterio Fernández Guzmán

15 de enero de 2021

Admirados por su poder

Mc 2, 1-12


"Entró de nuevo en Cafarnaún; al poco tiempo había corrido la voz de que estaba en casa. Se agolparon tantos que ni siquiera ante la puerta había ya sitio, y él les anunciaba la palabra. Y le vienen a traer a un paralítico llevado entre cuatro. Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo encima de donde él estaba y, a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: 'Hijo, tus pecados te son perdonados.' Estaban allí sentados algunos escribas que pensaban en sus corazones: '¿Por qué éste habla así? Está blasfemando. ¿Quién puede perdonar pecados, sino Dios sólo?' Pero, al instante, conociendo Jesús en su espíritu lo que ellos pensaban en su interior, les dice: '¿Por qué pensáis así en vuestros corazones?¿Qué es más fácil, decir al paralítico: `Tus pecados te son perdonados', o decir: `Levántate, toma tu camilla y anda?' Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene en la tierra poder de perdonar pecados -dice al paralítico-: `A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.'» Se levantó y, al instante, tomando la camilla, salió a la vista de todos, de modo que quedaban todos asombrados y glorificaban a Dios, diciendo: «Jamás vimos cosa parecida.'" 


COMENTARIO


Es bien cierto que muchas veces había, en tiempos de la primera venida al mundo, personas que le buscaban las vueltas y que esperaban cualquier ocasión para malmeter contra Jesucristo. Y aquella ocasión del paralítico les venía muy bien…

Aquel hombre contaba con la fe y la confianza de sus amigos. Y confiaban en el Maestro. Por eso lo acercan tanto a Jesucristo y están seguros de que lo va a curar y, en efecto, lo cura de su parálisis.

Ciertamente, hacer aquello y decir, además, que le perdonaba sus pecados, era una afrenta para según qué personas. Pero Jesucristo, que sabía a lo que había venido al mundo, era consciente de todo esto y, también, de que era Dios hecho hombre. De eso, también.



JESÚS, gracias por hacer lo que debías hacer en cada momento.


Eleuterio Fernández Guzmán

14 de enero de 2021

Le seguían a todas partes

Mc 1, 40-45

"Se le acerca un leproso suplicándole y, puesto de rodillas, le dice: 'Si quieres, puedes limpiarme.' Enternecido, extendió su mano, le tocó y le dijo: 'Quiero; queda limpio.' Y al instante, le desapareció la lepra y quedó limpio. Le despidió al instante prohibiéndole severamente: 'Mira, no digas nada a nadie, sino vete, muéstrate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que prescribió Moisés para que les sirva de testimonio.' Pero él, así que se fue, se puso a pregonar con entusiasmo y a divulgar la noticia, de modo que ya no podía Jesús presentarse en público en ninguna ciudad, sino que se quedaba a las afueras, en lugares solitarios. Y acudían a él de todas partes." 


COMENTARIO


Es bien cierto que el pueblo judío estaba ávido de señales por parte de Dios de sus bondades. Es decir, para creer en alguna verdad necesitaban que la misma estuviera respaldada por una señal. Y eso lo dicen muchas veces a lo largo de la Sagrada Escritura.

Cuando el Hijo de Dios cura al leproso le dice que, en todo caso, para que se sepa que ha sido curado, acuda a quien deba acudir y ofrezca, digamos, lo que a ley de Moisés dejó dicho para tales caso. De todas formas, no tenía que ir por ahí diciendo lo que había pasado.

Aquel hombre, como podemos imaginar, no iba a callar pues era algo de carácter más que extraordinario. Y, como suponemos, muchas personas conocerían que era leproso y veían que ahora no lo era y unían una cosa con la otra y, como es lógico, atribuían a Quien eso había hecho, algo más que una enseñanza o una doctrina. Y le seguían… ¿Qué esperar?


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión a pesar de los pesares...


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de enero de 2021

Cumplir con la misión dada por Dios

Mc 1, 29-39

"Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.

Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.

De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: 'Todos te buscan.' Él les dice: 'Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.' Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios."



COMENTARIO


Casi podemos imaginar la situación de aquellos que, en tiempos del Hijo de Dios, de su primera venida al mundo, pasaban muchas necesidades e, incluso, andaban poseídos por demonios que no habían tenido a nadie en su contra de forma efectiva hasta que fue enviado al mundo el Hijo del Todopoderoso para que el mundo se salvase.

Tampoco nos extraña nada que Jesucristo quisiese seguir cumplimiento su misión porque era lo que debía hacer… y lo hacía. Por eso cura a enfermos y hace todo lo que pueda para predicar la Buena Noticia que tiene todo que ver consigo mismo que es Dios hecho hombre.

El caso es que Jesucristo lo tiene muy claro: “para eso he salido”. Y es que al haber sido el Enviado por su Padre, Creador y Padre nuestro también, otra cosa no podía ni quería hacer.



JESÚS, gracias por cumplir con tu misión.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de enero de 2021

Como quien tiene autoridad

Mc 1, 21b-28


"Llegan a Cafarnaún. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.


Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: '¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.' Jesús, entonces, le conminó diciendo: 'Cállate y sal de él.' Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: '¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.' Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea."



COMENTARIO


Nos dice el texto de San Marcos que, debido a lo que muchos veían que hacía el Hijo de Dios, la fama del mismo se extendió por toda Galilea. Y es que no era poca cosa lo que habían acabado de presenciar.

Aquel demonio que poseía al hombre conocía más que bien a Jesucristo. Y es que dice de Él que es “el santo de Dios”. Por eso está obligado a obedecerlo y sale de aquella persona a la que tenía poseída.

Y aquellos que eso ven se dan cuenta de que enseña aquel Maestro desde la autoridad y con autoridad. Por eso dicen que así lo hace y no como los escribas lo cual, seguramente, no debía gustar muchos a los zaheridos o molestados por aquellas palabras.


JESÚS, gracias por cumplir con tu misión sanadora.


Eleuterio Fernández Guzmán

11 de enero de 2021

Seguir a Cristo

 Mc 1, 14-20

 

“14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios:  15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.’» 16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de

Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. 17 Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.’ 18 Al instante, dejando las redes, le siguieron. 19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes;

20 y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.

 

COMENTARIO

 

El Hijo de Dios, que bien sabía que lo era, reconoce aquel momento como crucial. El caso es que han apresado a Juan, su primo y su Bautista. Sabe, entonces, que debe cumplir con la misión para la que había sido enviado y no va a defraudar a su Padre del Cielo.

 

Lo que dice Jesucristo no es que sea algo extraordinario sino el cumplimiento de la voluntad de Dios. Por eso dice que ha llegado el tiempo que todos estaban esperando. Y predica la conversión, especialmente la de los corazones.

 

Algunos que escuchan lo que dice aquel Maestro, seguramente, no responden. Siguen en su mundo. Pero los hay que, como los Zebedeos, responden que sí a Cristo, lo dejan todo y le siguen.

 

 

JESÚS,  danos fuerza para seguirte y no desfallecer.

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de enero de 2021

Domingo, 10 de enero de 2021 – El Hijo de Dios

 

Mc 1, 7-11

 

“7 Y proclamaba: ‘Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.’

 

9 Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10 En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. 11 Y se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.’”

 

 

COMENTARIO

 

Ciertamente, Juan el Bautista ha sido avisado por el Espíritu Santo acerca de que ha de venir el Mesías al que él sabe que no es digno de desatarle la correa de las sandalias, siendo eso una labor, digamos, de esclavos hacia su señor.

 

Avisa, de todas formas, el primo de Jesucristo, acerca del bautizo que ha de traer el Enviado de Dios. Y es que va a ser con Espíritu Santo y, sabemos, fuego y tal diferencia es más que mucha.

 

Y cuando acude Jesucristo a ser bautizado por Juan (aún sabiendo que no tiene pecado alguno que ser perdonado) Dios se manifiesta e informa, a los presentes, de que Aquel es su Hijo. Y no sólo Hijo sino, además, amado y en el que se complace lo cual es una buena indicación acerca de que hay que seguirle.

  

 

JESÚS,  gracias por haber seguido la Voluntad de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de enero de 2021

No tener miedo

Mc 6, 45-52


"Inmediatamente obligó a sus discípulos a subir a la barca y a ir por delante hacia Betsaida, mientras él despedía a la gente. Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar.
Al atardecer, estaba la barca en medio del mar y él, solo, en tierra. Viendo que ellos se fatigaban remando, pues el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pasarles de largo. Pero ellos, viéndole caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos le habían visto y estaban turbados. Pero él, al instante, les habló, diciéndoles: '¡Ánimo!, que soy yo, no temáis.' Subió entonces junto a ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos, pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada."



COMENTARIO

No podemos dejar de reconocer que el episodio que el Evangelio de San Marcos recoge es más que especial. Y es que aquellos que ya llevaban tiempo siguiendo muy de cerca al Hijo de Dios, al parecer, comprendían poco lo que estaba pasando.

Ellos tienen miedo de ver a su Maestro que anda sobre las aguas. Sin embargo, al parecer les parecía normal que casi de la nada hubiera alimentado a miles de personas hacía bien poco.

Nos dice el texto bíblico que ellos tenían, por decirlo así, el pensamiento como tapado para que no acabaran de comprender lo que estaba pasando. Por eso tienen miedo de Aquel que tanto había hecho por ellos. Aún no ha llegado el momento de entenderlo todo...


JESÚSgracias por tranquilizar a tus discípulos.



Eleuterio Fernández Guzmán


8 de enero de 2021

Multiplicar con Amor

Mc 6, 34-44


"Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas. Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: 'El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada. Despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos del contorno a comprarse de comer.' Él les contestó: 'Dadles vosotros de comer.' Ellos le dicen: '¿Vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer?' Él les dice: '¿Cuántos panes tenéis? Id a ver.' Después de haberse cerciorado, le dicen: 'Cinco, y dos peces.' Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos sobre la verde hierba. Y se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los fueran sirviendo. También repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron. Y recogieron las sobras, doce canastos llenos y también lo de los peces. Los que comieron los panes fueron cinco mil hombres."


COMENTARIO


El caso es que aquellas personas que seguían al Hijo de Dios, al parecer, ni siquiera pensaron que en algún momento tendrían que llevarse algo al estómago. Y es que habían escogido lo mejor que era escuchar a Cristo.

El Señor sabía, de todas formas, que el alimento del cuerpo también es necesario. Y le pide a sus Apóstoles que les den de comer pero ellos actúan como hombres y no como Dios haría.

Jesucristo, sin duda alguna, confiando en su Padre del Cielo, cumple con su misión de alimentar el alma pero también el cuerpo. Y ya podemos imaginar cómo se quedarían los Apóstoles...



JESÚS, gracias por cumplir con la Voluntad de Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

7 de enero de 2021

Y cumplió Cristo con su misión

 Mt 4, 12-17.23-25

 

12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16 El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. 17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado». 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 24 Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. 25 Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.”

 

 

COMENTARIO

 

Jesucristo, que sabía más que bien que era el Mesías, sabe que, cuando llegue el momento oportuno, sabrá que debe dar comienzo su misión predicadora. Y llega cuando conoce que su primo Juan había sido apresado porque sabe que su futuro no puede ser muy alentador al haber caído en manos de un pecador. Y comienza a predicar la conversión porque es bien cierto que tiene conocimiento perfecto acerca de cómo se alcanza la salvación. Y tal es la Buena Nueva, la Buena Noticia que lleva al mundo conocido entonces. Y, por eso, no nos extraña nada de nada que hubiese un gran número de personas que, escuchando la voz y la palabra de quien enseñaba con autoridad, les prometía el Cielo a cambio de una conversión verdadera y no falsa.

 

  

JESÚS, gracias por predicar la conversión de los corazones.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

6 de enero de 2021

Se presentó al mundo

  

Mt 2,1-12

 

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ‘¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle». En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: ‘En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel’’. 

Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: ‘Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle’. 


Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino
”.

 

 

COMENTARIO

 

Aquellos hombres sabios que habían recorrido un gran trecho desde sus tierras hasta Belén habían ido tras una estrella. Pero Herodes quería saber algo más acerca de quién iba a nacer. En realidad no podía admitir otro rey más que él mismo.

 

Los Reyes Magos acuden al lugar donde la estrella les indica. Saben el lugar exacto donde ha nacido el niño porque han sido guiados por el Espíritu Santo. Y le llevan regalos como era costumbre en aquella época cuando alguien iba de visita a la casa de alguien.

 

Los tres regalos que le llevan son más que conocidos: oro, incienso y mirra. Cada uno de ellos tiene un significado que es más que conocido, también. Y la actitud de Herodes, tras darse cuenta de que no sabía, tiempo después, dónde había nacido aquel rey, también la conocemos…

 

 

JESÚS, ayúdanos a regalarte aquello que tenemos y que es nuestra vida misma.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

5 de enero de 2021

Conocer a Cristo, Quién es

Jn 1, 43-51

"Al día siguiente, Jesús quiso partir para Galilea y encuentra a Felipe. Y Jesús le dice: 'Sígueme.' Felipe era de Betsaida, de la ciudad de Andrés y Pedro.
Felipe encuentra a Natanael y le dice: 'Aquel de quien escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, el hijo de José, el de Nazaret.' Le respondió Natanael: '¿De Nazaret puede haber cosa buena?' Le dice Felipe: 'Ven y lo verás.' Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: 'Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.' Le dice Natanael: '¿De qué me conoces?' Le respondió Jesús: 'Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.' Le respondió Natanael: 'Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.' Jesús le contestó: '¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.' Y le añadió: 'En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.'"


COMENTARIO


En aquel momento, según nos dice San Juan en su Evangelio, eran pocos los que había decidido seguir al Hijo de Dios. Y ellos, como no puede ser de otra forma, hacen su primer apostolado con aquellos que conocen.

Es cierto que Natanael no creyó, en un principio, del todo lo que le decía Felipe porque, al parecer, de Nazaret, que sería casi una aldea de Israel, no podía nacer nadie que fuera a ser importante. Sin embargo, el hombre propone y Dios dispone.

Jesucristo dice aquello a Natanael de que lo ha visto y, enseguida, cree. Y es que sólo con signos parecen creer aquellos contemporáneos del Hijo de Dios. Y, sin embargo, como bien dice Cristo, aún tendrán que ver cosas mucho mejores y más gozosas.


JESÚS, gracias por tener tanta paciencia con Natanael y con todos nosotros.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de enero de 2021

Dejan todo por Cristo

 

Jn 1, 35-42

 

En aquel tiempo, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: ‘He ahí el Cordero de Dios’. Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: ‘¿Qué buscáis?’. Ellos le respondieron: ‘Rabbí —que quiere decir, ‘Maestro’— ¿dónde vives?’. Les respondió: ‘Venid y lo veréis’. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día. Era más o menos la hora décima. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: ‘Hemos encontrado al Mesías’ —que quiere decir, Cristo—. Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas’ —que quiere decir, ‘Piedra’.

 

COMENTARIO

 

Qué tendría Jesús que unos hombres, apenas conocerlo quieren seguirle… Jesús les pregunta que qué es lo que buscan. Les pregunta acerca de sus verdaderas necesidades. Y ellos contestan con la verdad: quieren saber dónde vive Él, el Maestro.

 

Empieza, Jesús, a escoger a los que le han de servir como apóstoles. Muy bien sabe uno de los jóvenes que lo siguió, el propio Juan autor de este evangelio, lo que hizo porque indica la hora exacta en la que sucedió aquello.

 

Andrés no puede callar aquello que ha escuchado. Sabe que ha visto al Mesías y se lo dice a su hermano Simón. Lo lleva donde Jesús y éste, porque sabe que será muy importante, le cambia el nombre.  Ya no será Simón sino Pedro, Piedra, porque sobre aquella Piedra iba a edificar su Iglesia.

 

 

JESÚS,  todos los que te conocen lo dejan todo por Ti. Ayúdanos a no ser como aquellos que no quieren escucharte ni tenerte en cuenta en sus vidas.

 

Eleuterio Fernández Guzmán


3 de enero de 2021

En el Principio… y luego

 

Jn 1, 1-18

 

1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios.  3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 6 Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. 7 Este vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. 8 No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. 9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no  la conoció. 11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. 12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. 14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan da testimonio de él y clama: ‘Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.’ 16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. 17 Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. 18 A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

   

COMENTARIO

 

Es verdaderamente importante este texto del Evangelio de San Juan. Y es que no podía comenzar mejor su obra el discípulo amado de Cristo porque lo hace, justamente, con el principio de todo, aquello que sucedió y, luego, lo que vino.

 

Esa todo demasiado importante: la Luz del mundo vino y el mundo no la recibió; hubo quien la anunció; a quien la recibía, y reciba, los convertía y convierte en hijos de Dios; y, para terminar, que seamos conscientes que sólo Cristo ha visto a Dios.

 

En el aquel Principio, cuando nada era… todo fue para que perviviese.

  

JESÚS,  gracias por estar allí, en aquel Principio.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de enero de 2021

El Bautista cumple con su parte de la misión

 

Jn 1, 19-28

 

“19 Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ‘¿Quién eres tú?’ 20 El confesó, y no negó; confesó: ‘Yo no soy el Cristo.’ 21 Y le preguntaron: ‘¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?’ Él dijo: ‘No lo soy.’ - ‘¿Eres tú el profeta?’ Respondió: ‘No.’ 22 Entonces le dijeron: ‘¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?’ 23 Dijo él: ‘Yo soy = voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, = como dijo el profeta Isaías.’ 24 Los enviados eran fariseos. 25 Y le preguntaron: ‘¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?’ 26 Juan les respondió: ‘Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, 27 que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.’ 28 Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.”

 

COMENTARIO

 

Cuando Juan comienza su labor, digamos, predicadora, los poderosos de su tiempo se preguntan acerca de aquella persona a la que todos tenían por profeta. Si era el Enviado de Dios, debían saberlo; también si no era. Vamos, que querían conocer más acerca de Juan el Bautista.

 

Aquel hombre, que vivía en el desierto y, por decirlo pronto, tenía muy claro qué había venido a hacer en el mundo, sabe más que bien que no es él el Mesías. Sabe, también, que ha de venir y, es más, que ya está entre aquellos mismos que le preguntan.

 

Quien ha de venir, que vendrá detrás de Juan no es otro que su primo Jesús. Y es que, en efecto, en cuanto a su nacimiento, vino detrás del hijo de Isabel y Zacarías y, luego, también era Quien debía venir a bautizar con fuego.

 

JESÚS, gracias por haberte dejado bautizar, para ejemplo de muchos, por aquel que supo lo que debía hacer… y lo hizo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de enero de 2021

Y todo se cumplió


Lc 2,16-21

 

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.”

 

 

COMENTARIO

 

Los pastores habían creído y, luego, había confirmado que Dios nunca miente ni a ellos podía engañarlos. Por eso, cuando ven que, en efecto, había un Niño recién nacido les había dicho el Ángel, todo se les vuelve gozo.

 

María, aquella Madre joven que había dicho sí a Dios y que no había tenido miedo a lo que pudiera pasar (¿Quién ha de temer algo sabiendo que Dios es su Padre?), como nos dice el texto bíblico, todo lo que le pasaba lo guardaba en su corazón y lo meditaba o, lo que es lo mismo, tomaba asiento en su alma.

 

Como no podía ser menos, todo debía cumplirse. Por eso llevan a Jesús a que fuera circuncidado y a que recibiera el nombre que el Ángel había dicho a María: Jesús será su hombre, Dios salva. Amén.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a tenerte siempre a nuestro lado.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de diciembre de 2020

Palabra; la Palabra

Jn 1, 1-5.9-16

"1 En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella estaba en el principio con Dios. 3 Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. 4 En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, 5 y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. 

9 La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. 11 Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. 12 Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su  hombre; 13 la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios. 14 Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. 15 Juan da testimonio de él y clama: 'Este era del que yo dije: El que  viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.' 16 Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia."

COMENTARIO


El comienzo del Evangelio de San Juan es verdaderamente luminoso porque sienta las bases de la historia de la humanidad y, sobre todo, de la salvación. Y es que cuando se habla sobre el momento en el que todo lo bueno y mejor existía antes de que lo demás existiera… en fin, como que le pone a uno el corazón en un puño.

San Juan, seguramente después de haber tenido las visiones que conformaron el Apocalipsis, escribe sobre el Principio, aquel momento primero donde todo era para que lo demás fuera.

Hay, sin embargo, algo muy en contra de la descendencia de Dios no quiso recibir a la Luz del mundo enviada por el Todopoderoso. Eso si, a todo aquel que la recibe lo convierte en Hijo del Padre. Así de sencillo.


JESÚS, gracias por ser Hijo de Dios e Hijo bueno e inmejorable.


Eleuterio Fernández Guzmán

30 de diciembre de 2020

Y Cristo crecía

Lc 2, 36-40

"Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, había vivido siete años con su marido, y luego quedó viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Presentándose en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él."


COMENTARIO


El texto que el Calendario Litúrgico nos tiene reservado para hoy es, digamos, la continuación del de ayer. Y es que el episodio de la purificación, digamos, dio para más que mucho.

Aquella mujer, también anciana como Simeón, también esperaba la salvación de Israel y por eso, viuda, acudía al Templo todos los días, suponemos, para orar pero se ve que también estaba dotada del don de la profecía porque al ver al Niño habla a todos de Quien es Aquel que allí han llevado

Sin embargo, hay algo muy importante que no deja de sorprendernos por lo natural de la cosa: aquel Niño, tras eso, creció y se fortaleció… como otro cualquiera pero, eso sí, en sabiduría y gracia de Dios.


JESÚS, gracias por crecer en sabiduría y gracia.


Eleuterio Fernández Guzmán