27 de mayo de 2017

Pedir en nombre de Cristo

Sábado VI de Pascua

Jn 16, 23-28


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre”’.

COMENTARIO


Sabe el Hijo de Dios que cuando se vaya a Casa del Padre va a poder hacer mucho por sus discípulos. Pero, para eso, los mismos deben pedir al Todopoderoso en su nombre en la seguridad de que serán escuchados.

Es cierto que ellos no acababan de entender lo que les decía. Por eso les hablaba en Parábolas. Pero, a partir de su muerte, no haría falta tal tipo de expresiones porque ellos entenderían perfectamente todo lo que estaba pasando y había pasado.

Jesucristo se lo tiene que decir: Dios los quiere porque ellos, a su vez, han querido a su Hijo. Y eso les da una cercanía al Creador que nadie podía quitarles.



JESÚS,  ayúdanos a confiar siempre en Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

25 de mayo de 2017

No entender a Cristo

Jueves VI de Pascua
Jn 6,16-20

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver’. Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: ‘¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?’. Y decían: ‘¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir’. Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: ‘¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo’.

COMENTARIO

No nos resulta nada extraño que aquellos que escuchaban, en aquella ocasión, al Hijo de Dios, no entendiesen nada de lo que les estaba diciendo. Y es que aquello de que lo verían, luego que no y, al final, que sí… no era demasiado fácil de comprender.

Jesús los comprende perfectamente porque sabe a quién ha escogido como apóstoles. Por eso procura tranquilizar sus corazones para que sepan que, por muy tristes que puedan encontrarse pronto se alegrarán y su alegría nadie podrá quitársela.

El caso es que sabe Jesucristo que ellos se entristecerán cuando lo van morir. Pensarán que todo habrá terminado. Sin embargo, tras su resurrección, el llanto se transformará en alegría y la alegría, en gozo.

JESÚS,  ayúdanos a tener siempre un corazón alegre.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de mayo de 2017

El Espíritu Santo nos guía

Miércoles VI de Pascua
Jn 16,12-15

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’”.

COMENTARIO

El Hijo de Dios debía enviar el Espíritu Santo. Eso era parte de su misión y, por tanto, su marcha a la Casa del Padre era conveniente y necesaria. Sin embargo, no nos extraña nada que los que le escuchaban no acabaran de entender lo que les estaba diciendo.

Es bien cierto que el Espíritu Santo no iba a ir por libre. Queremos decir que es una de las tres personas de la Santísima Trinidad. Por eso Jesucristo habla acerca de que hablará de lo que oiga.

Hay algo muy importante que dice Jesucristo y que tiene que ver con Quién es Él. Él es Dios hecho hombre. Por eso nos dice que todo lo que tiene el Padre de suyo. Por eso no podían, aquellos que le escuchaban, rechazarlo a Él porque, hacer eso, supondría hacerlo con el mismo Creador.


JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Quién eres.



Eleuterio  Fernández Guzmán

23 de mayo de 2017

Paráclito

Martes VI de Pascua


Jn 16,5-11

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado’”.


COMENTARIO

No es nada extraño que cuando Jesucristo les dice a sus discípulos más allegados que va a marcharse a la Casa del Padre, se entristezcan. Y no es porque o quieran que vaya con Dios sino por el hecho mismo de perderlo.

Jesús, sin embargo, sabe que es muy conveniente para ellos y para toda la humanidad, que vaya a la Casa del Padre porque, entonces, enviará al Espíritu Santo. Y eso vendrá muy bien a los que ahora tienen tanto miedo y tanta tristeza.

El Espíritu Santo, llamado Paráclito por el Hijo de Dios, conoce la función que va a cumplir. La conoce porque es una de las Tres Personas que constituyen la Santísima Trinidad. Y, es más, quien va a hacer case a muchas personas en el camino del mal ya está juzgado.


JESÚS, ayúdanos a aceptar los gemidos del Espíritu Santo.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de mayo de 2017

Nuestro Defensor

Jn 15,26—16,4

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que marcharse a la Casa del Padre es más que importante para la humanidad, para sus hermanos los hombres. Y es que cuando eso suceda enviará al Defensor, al Espíritu Santo para que colabore con el hombre en su salvación.

También sabe Jesús que sus discípulos lo van a pasar, muchas veces, muy mal. Habrá persecuciones y muchas muertes a causa de la fe en el Hijo de Dios. Y muchos males caerán sobre ellos.

Jesús pretende que aquellos que escuchan aquello sobre lo que ha de venir se tranquilicen. El Espíritu Santo será de una gran ayuda y, actuando en favor del hombre, lo ayudará en su camino al definitivo Reino de Dios.



JESÚS,  ayúdanos a recibir con fe al Espíritu Santo.


Eleuterio Fernández Guzmán

21 de mayo de 2017

Domingo, 21 de mayo de 2017 – Amar a Dios supone guardar sus Mandamientos


Jn 14, 15-21

“’Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá,  pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre  y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;  y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.’”
       

COMENTARIO

Aquí dice el Hijo de Dios cosas muy importantes para aquellos que lo escucha. Quieren, en primer lugar, tranquilizarlos. Y es que sabe que pronto va a morir pero también sabe que poco después va a resucitar y eso lo deben saber.

De todas formas, se deben guardar los Mandamientos de Dios. No quiere decir eso, de todas formas, que se escondan debajo de un celemín sino que se lleven a la práctica, que se tengan como regla de conducta.

Prueba de amor por Jesucristo es, precisamente, guardar sus Mandamientos (que son los de Dios). El amor, pues, que se tiene por Jesucristo es lo mismo que manifestar que se tiene por Dios, quien lo había enviado al mundo para que el mundo se salvase.


JESÚS, ayúdanos a guardar tus Mandamientos.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de mayo de 2017

Una verdad grande


Sábado V de Pascua
Jn 15,18-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado’”.

COMENTARIO

Bien podemos decir que lo que dice hoy Jesucristo es bien grave. Es decir, que nadie crea que sus discípulos van a ir caminando por el mundo con una seguridad que el mundo no quiere darles.

Nosotros no somos del mundo. Y eso sólo puede querer decir que somos de otro sitio, de otro lugar. Y es que el Hijo de Dios sabe que somos del Cielo y que al Cielo debemos ir cuando muramos. Ahora bien, eso no es tan fácil ni se nos da porque sí.

El caso es que no podemos creer que somos más que Jesucristo. Pensar eso y actuar como si fuera verdad no traerá, sino, malas consecuencias. Nosotros somos nada si nos vemos con relación a Dios o al mismo Maestro.


JESÚS, ayúdanos a comprender qué somos.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de mayo de 2017

Mandamiento nuevo y viejo

Viernes V de Pascua

Jn 15,12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros’”.

COMENTARIO

El mandamiento del amor que Jesús da a los que, entonces, le escuchan, pudiera parecer algo nuevo. Sin embargo, como dijo en más de una ocasión, no había venido a derogar la Ley de Dios sino a hacerla cumplir. Y eso es lo que hacía.

El caso es que el Hijo de Dios no toma a sus hermanos los hombres por siervos. Y eso quiere decir que los ama con un Amor grande, con mayúscula. Y tal amor es que quiere para los demás, aquellos que le siguen porque confiesan que es Quien Dios ha enviado al mundo.

Y, es más. Si hay algo importante saber es que no podemos creer que seamos nosotros, con nuestra supuesta “bondad”, los que hemos escogido a Dios. No. Ha sido el Padre quien, por su santa voluntad, sabe a quién debe llamar. Otra cosa es que quien haya sido llamado escuche o no escucha la llamada.

JESÚS, ayúdanos a pedirte con verdadera fe.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de mayo de 2017

Permanecer en el amor de Cristo


Jueves V de Pascua

Jn 15,9-11

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado’”.

COMENTARIO

Lo que dice Cristo en este texto del Evangelio de San Juan es tan importante que encierra, tiene, muestra, qué es lo que debemos hacer y llevar a cabo para amar, verdaderamente, a Quien entregó su vida por cada uno de nosotros.

Guardar los Mandamientos. Esto lo dice Cristo algunas veces. Y lo dice porque sabe que es crucial en la vida de cada uno de sus discípulos. Y es que hacer otra cosa es no mostrar lo que debemos ser como hijos de Dios.

El caso es que permanecer en el amor supone hacer lo mismo en el de Dios Padre Todopoderoso. Por eso nos dice que Él permanece en el amor del Creador y que a nosotros nos conviene, muy mucho, hacer lo mismo.


JESÚS, ayúdanos a permanecer en tu amor siempre, siempre, siempre.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de mayo de 2017

Vid y sarmientos

Jn 15, 1-8


“’Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto,  lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia,          para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo,                      si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.
        
COMENTARIO

Cristo sabe que nosotros, sus discípulos, no somos seres humanos que dependemos de nosotros mismos para llevar una vida espiritual. No. Nosotros formamos parte de una imagen que utiliza en este texto bíblico y que nos dice mucho.

Nosotros somos parte de la viña que es Dios mismo. Y, como sarmientos, dependemos del alimento que nos da el Padre. Y si, por alguna de esas cosas que pasan, nos desviamos del camino que lleva a su definitivo Reino, Él corta aquello que nos sobra. Y así damos más fruto porque hemos sido sanados y limpiados.

Sin embargo, existe la posibilidad de que quien no quiera dar fruto por negligencia o por tibieza lo pase mal, muy mal. Y es que, entonces, será podado y echado al fuego. Y eso sólo puede referirse al fuego del Infierno.


JESÚS, ayúdanos a ser fieles discípulos tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán


16 de mayo de 2017

Algo de lo que es extraño alegrarse

Jn 14, 27-31

“Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo.      No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros.’ Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.  Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado.      Levantaos. Vámonos de aquí.”
       

COMENTARIO

No podemos negar que Cristo les pide a sus Apóstoles que tengan mucha confianza en su persona y que crean todo lo que les está diciendo. Por eso habla acerca de lo que le va a pasar y por lo que ellos no se deben entristecer más de lo necesario.

Jesús sabe que va a morir y que va a ir al Padre. Por eso está exultante. Ellos, sin embargo, no acaban de comprender que eso tenga que ser así y su corazón se acaba turbando. Pero el Hijo de Dios le pide confianza en lo que les está diciendo.

Jesús avisa de algo más que grave: va a ser enviado al mundo Satanás. Y eso sí debe preocuparles. A Él, claro está, no le va a afectar pero sí a los que en el mundo habitan. Y deben, entonces, mantener una mayor confianza en lo que les está diciendo.

JESÚS, ayúdanos a mantener firme la confianza en tu persona.


Eleuterio Fernández Guzmán

15 de mayo de 2017

Guardar los Mandamientos de Dios

Lunes V de Pascua

Jn 14,21-26

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él’. Le dice Judas, no el Iscariote: ‘Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?’. Jesús le respondió: ‘Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho’”.

COMENTARIO

Lo que dice Jesucristo en este diálogo es de una gran importancia porque manifiesta lo que es crucial sea conocido, aprendido y llevado a la práctica. Los Mandamientos de la Ley de Dios no están puestos para ser adorados sin más sino para ser cumplidos.

Hay algo que es muy importante que nunca deberíamos olvidar: guardar la Palabra de Dios. Y eso supone, sobre todo, llevarla a la práctica pues no se puede referir el Hijo de Dios a guardar en el sentido de no tener en cuenta sino esconderla…

Lo que apunta aquí Jesucristo es que lo que dice no es cosa suya sino que es de Dios mismo. Y aunque nosotros eso lo sepamos hoy día, aquellos que entonces escuchaban aquellas palabras no acababan de entenderlas.

JESÚS,  ayúdanos a aceptar la Palabra de Dios como nuestra.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de mayo de 2017

Domingo, 14 de mayo de 2017-Cristo Camino, Cristo Verdad, Cristo Vida



Jn 14, 1-12

“‘No se turbe vuestro corazón.  Creéis en Dios: creed también en mí.   En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho;  porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.’  Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta.’ Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.  Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.  Al menos, creedlo por las obras.  En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún,  porque yo voy al Padre.’”

COMENTARIO

Cuando Jesús comunica, ya por última vez, qué le va a pasar, hay muchos de sus Apóstoles que se preocupan mucho. Ellos aún no han acabado de comprender lo de la resurrección y, por eso, manifiestan no pocas dudas.

Jesús, sin embargo, sabe que ellos creen en Dios Todopoderoso y que, como miembros del pueblo elegido por su Padre, están preparados para cambiar su corazón. Por eso refiere su relación con el Creador.

Cristo es, como dice en este texto bíblico, el Camino, la Verdad y la Vida. Ellos deben, por tanto, seguir aquel Camino, tener en cuenta aquella Verdad y acogerse a aquella Vida. Sólo así alcanzarían la vida eterna.

JESÚS, ayúdanos a seguirte siempre.



Eleuterio Fernández Guzmán

13 de mayo de 2017

Dios está en Cristo

Sábado IV de Pascua

Jn 14,7-14

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto’. Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta’. Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. 

‘Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pedís algo en mi nombre, yo lo haré’”.

COMENTARIO

Es de comprender que fuera muy difícil entender para muchos aquello que el Maestro decía en ciertas ocasiones. No es que fuera imposible acercarse a su corazón sino que, espiritualmente hablando, decía cosas, a veces, demasiado profundas.

Bastaba, sin embargo, la fe. Por eso le dice a Felipe que parecía mentira que aún no se hubiera dado cuenta de la relación entre su Maestro y Dios mismo. Había estado mucho tiempo con ellos y, al parecer, no se habían dado cuenta de casi nada.

Ellos, sin embargo, sí creían por las obras. En realidad, era cierto que aún no estaban del todo preparados para según qué cosas del alma. Debían, de todas formas, saber que podían dirigirse al Creador a través de su santísimo Hijo.


JESÚS, ayúdanos a creer en Ti, a creerte.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de mayo de 2017

Confiar en Cristo

Viernes IV de Pascua

Jn 14,1-6

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino’. Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’. Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí’”.

COMENTARIO

No es de extrañar, para nada, que aquellos que escuchaban a Jesús y que, según eso, sabían que lo que iba a pasar pronto no era lo más agradable, sintieran turbación en su corazón. Pero el Maestro tiene palabras de gozo que deben escuchar.

Jesús se va a ir, va a dejarlos, va a morir. Sin embargo, conviene mucho que eso sea así porque, de llevarse a cabo su muerte según Él dice subirá al Cielo y lo preparará para sus discípulos. Entonces… volverá para juzgar a vivos y muertos.

Es más, para que no cunda el miedo entre ellos, dice lo que es tan conocido y tan verdad: es, Él, el Camino, la Verdad y la Vida. Y se va al Cielo, precisamente, a través de Él. No lo puede decir más claro ni más fácil de entender.

JESÚS, ayúdanos a seguir tu Camino, tu Verdad y amar tu Vida.



Eleuterio Fernández Guzmán

11 de mayo de 2017

Acoger a Dios y a Cristo es lo mismo


Jueves IV de Pascua
Jn 13,16-20

Después de lavar los pies a sus discípulos, Jesús les dijo: ‘En verdad, en verdad os digo: no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Sabiendo esto, dichosos seréis si lo cumplís. No me refiero a todos vosotros; yo conozco a los que he elegido; pero tiene que cumplirse la Escritura: el que come mi pan ha alzado contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que, cuando suceda, creáis que Yo Soy. En verdad, en verdad os digo: quien acoja al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoja a mí, acoge a Aquel que me ha enviado’”.

COMENTARIO

Todo, en la vida del Hijo de Dios, tiene que ver con Aquel que lo ha enviado al mundo a salvar a todo aquel que lo confiese, precisamente, como el Mesías. Y eso lo dice Cristo muchas veces.

Lo que predica Jesucristo es que no hay que escucharlo y, luego, olvidar lo que ha dicho. No. Lo que deben hacer sus discípulos es poner en práctica lo escuchado y prendido. Así seremos dichosos y muy bien vistos por Dios Todopoderoso.

Es más, quien hace eso es que se ha dado cuenta de algo fundamental: Dios ha enviado a su Hijo al mundo; luego, todo lo que el Hijo hace, lo hace por voluntad del Creador y, así, quien a Él lo acoge, hace lo propio con Quien a todos nos ha creado y mantiene.


JESÚS, ayúdanos a tenerte siempre por Enviado de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

10 de mayo de 2017

Creer en Dios-Cristo


Miércoles IV de Pascua
Jn 12,44-50

En aquel tiempo, Jesús gritó y dijo: ‘El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado; y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día; porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar, y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí’”.

COMENTARIO

El Hijo de Dios dice muchas veces verdades como las que dice hoy. Y es que la misión que había venido a llevar a cabo suponía advertir de qué era lo importante para quien quisiera ser discípulo suyo.

Todo lo que dice ha de ser conocido y aprendido si es que queremos salvarnos. Por eso nos habla de que quien cree en Él cree, además, en Dios mismo, que lo ha enviado. Y si es la Luz, como lo es, creer eso supone aceptar a Quien lo ha enviado.

Pero debemos tener algo muy en cuenta: rechazar al Enviado de Dios, al Mesías, supone rechazar a Dios, que lo ha enviado. Por eso habla Cristo de lo que ha oído del Padre y por eso, precisamente por eso, debemos aceptarlo como es y supone.


JESÚS,  ayúdanos a creer siempre en Ti.



Eleuterio Fernández Guzmán

9 de mayo de 2017

Creer lo que dice Cristo

Martes IV de Pascua
Jn 10,22-30

Se celebró por entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno. Jesús se paseaba por el Templo, en el pórtico de Salomón. Le rodearon los judíos, y le decían: ‘¿Hasta cuándo vas a tenernos en vilo? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente’. Jesús les respondió: ‘Ya os lo he dicho, pero no me creéis. Las obras que hago en nombre de mi Padre son las que dan testimonio de mí; pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano. El Padre, que me las ha dado, es más grande que todos, y nadie puede arrebatar nada de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno’.

COMENTARIO

Ciertamente, habían quien o bien estaba muy ciego o bien disimulaba más que bien. Y es que aquellos que habían visto lo que Jesús había dicho y hecho no parece se hayan dado cuenta de nada.

El Hijo de Dios les advierte acerca de que les ha dicho muchas veces que es el Mesías: con palabras o con obras pero no ha salido de su corazón nada que no sea eso: decir y advertir acerca de lo que supone no creerlo.

Avisa, además, el Hijo de Dios, acerca de lo que supone saberse hijo de Dios por parte de cada uno de sus discípulos: nunca seremos arrebatados de la mano del Todopoderoso.


JESÚS, ayúdanos a creerte siempre.



Eleuterio Fernández Guzmán

8 de mayo de 2017

El Buen Pastor sí cuida a las ovejas

Lunes IV de Pascua

Jn 10,11-18

En aquel tiempo, Jesús habló así: ‘Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas.

También tengo otras ovejas, que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño, un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre’”.

COMENTARIO

Tenemos que reconocer que cuando muchos escucharon lo que decía Cristo acerca de “otras” ovejas no quedaron demasiado contentos. Y es que, sin duda, se refería a las que no eran hijos del pueblo elegido por Dios.

Cristo, sin embargo, había venido al mundo para que todos se salvasen aunque bien sabía que eso no sería así porque muchos lo iban a rechazar, entonces, en su tiempo, y luego también. Por eso dice lo que dice acerca de lo que debe hacer; juntar un solo rebaño.

Avanza, además, algo que iba a pasar después: iba a morir de una forma, eso es cierto, no muy común pero, en realidad, iba a dar su vida porque quería darla. Y ahí radicaba lo importante de la misión que estaba cumpliendo: hacer lo propio sobre la voluntad de su Padre.

JESÚS,  ayúdanos a comprender lo que supone ser hijos de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán


7 de mayo de 2017

Comprender a Cristo




Domingo IV de Pascua
Jn 10,1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús: ‘En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños’.

Jesús les dijo esta parábola, pero ellos no comprendieron lo que les hablaba. Entonces Jesús les dijo de nuevo: ‘En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido delante de mí son ladrones y salteadores; pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’.

COMENTARIO

Jesús sabe perfectamente que la historia del pueblo escogido por Dios, el judío, es larga. Por eso es consciente de que muchos han venido antes que Él pero que sólo Él es el Mesías.

Dice, por eso, que es la puerta. Y ha de querer decir entonces y ahora que se entra en el Cielo a través de Él. Por eso hay que seguirlo porque es la única forma establecida por Dios de acudir donde el Padre tiene su definitivo Reino.

Jesucristo, además, insiste en algo que dice muchas veces y que es, al fin y al cabo, el objeto de su venida al mundo: ha venido a que el mundo que crea en Él se salve. Y, es más, sólo se salvará quien crea en el Enviado de Dios, en su Mesías.

JESÚS, ayúdanos a no dejar de creer en ti nunca.

Eleuterio Fernández Guzmán