5 de marzo de 2016

Humillarse

Sábado III de Cuaresma
Lc 18,9-14

En aquel tiempo, Jesús dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: ‘Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias’. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’. Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce será humillado; y el que se humille será ensalzado”’.

COMENTARIO

Los ejemplos que pone Cristo son para que sean entendidos por aquellos que le escuchan. Y, ahora mismo, cuando habla de aquellos dos hombres que fueron al Templo a orar lo hace y dice para que nos demos cuenta de la existencia de formas de dirigirse a Dios.

Aquel hombre, el publicano, creía que lo sabía todo. Se permitía el lujo de juzgar al prójimo y se ponía, ante Dios, como el mejor de todos ellos. Sin embargo, no sabía que el Creador ve los corazones de los hombres y, a lo mejor, no era tan bueno como él creía.

El otro, sin embargo, sabía de qué pasta estaba hecho. Se reconoce pecador y eso lo dice al final de Templo, cómo escondido porque sabe cómo es. Por eso dice Jesús que el segundo hombre se fue justificado y el otro no.


JESÚS, ayúdanos a reconocer que somos pecadores.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de marzo de 2016

La Ley de Dios

Viernes III de Cuaresma

Mc 12,28b-34

“En aquel tiempo, uno de los maestros de la Ley se acercó a Jesús y le hizo esta pregunta: ‘¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?’. Jesús le contestó: ‘El primero es: ‘Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas’. El segundo es: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’. No existe otro mandamiento mayor que éstos’. 

Le dijo el escriba: ‘Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios’. Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: ‘No estás lejos del Reino de Dios’. Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.”

COMENTARIO

Resulta curioso que, a tenor de lo que hoy nos trae el Santo Evangelio, diera la impresión de que aquellos que preguntan ciertas cosas a Jesús no saben que es el Hijo de Dios. Y es que es, cuanto menos, para pensárselo dos veces antes de hacer según qué preguntas.

Preguntar a Cristo que cuál es el principal de los mandamientos es hacerle una pregunta muy sencilla. En realidad, era más que consciente de ser el Enviado del Padre. Por supuesto que sabía que lo más importante es amar a Dios sobre todas las cosas. Pero también sabía que había que amar al prójimo.

Aquel hombre confirma lo que, en realidad, ya sabía: Aquel es un Maestro muy especial. Por eso, ¡él!, lo confirma en la fe al Hijo de Dios.  Y Cristo, que es bueno y misericordioso, le reconoce muy cerca del Reino de los Cielos. Aún le faltaba confesar que quien le hablaba era el Hijo de Dios.


JESÚS,  ayúdanos a confesar que era, en efecto, el Hijo de Dios, Dios mismo hecho hombre.



Eleuterio Fernández Guzmán

3 de marzo de 2016

Recoger con Cristo

Jueves III de Cuaresma
Lc 11,14-23

En aquel tiempo, Jesús estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: ‘Por Beelzebul, Príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Pero Él, conociendo sus pensamientos, les dijo: ‘Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado, y casa contra casa, cae. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?, porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. El que no está conmigo, está contra mí, y el que no recoge conmigo, desparrama’”.

COMENTARIO

Sin duda alguna, expulsar demonios de una persona era una señal más que evidente de un poder que no era humano. Sólo podía venir de Alguien que tuviera mucho poder. Pero aquellos que lo persiguen tienen muy mala sombra y quieren atacar a Jesús como sea.

De todas formas, Jesús sabe cómo hacerles frente porque los conoce a la perfección. Y es que Él hace lo que hace y, según ellos, lo hace por ser discípulo del Demonio ya pueden ellos explicar cómo lo hacen los suyos…

Cuenta, al final, lo último que dice Cristo: si no está con Él está contra Él. Por eso les convenía, a los que le escuchaban, no alejarse de Aquel que había venido al mundo para que el mundo se salvase. Lo demás era, francamente, perder el tiempo.


JESÚS, ayúdanos a recoger contigo.


Eleuterio Fernández Guzmán 

2 de marzo de 2016

El verdadero sentido de la Ley de Dios

Miércoles III de Cuaresma
Mt 5,17-19

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Sí, os lo aseguro: el cielo y la tierra pasarán antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos’”.

COMENTARIO

En tiempos de Jesús había muchos de los miembros del pueblo  judío que esperaban un determinado tipo de Mesías. Querían que fuera guerrero y que, por decirlo pronto, venciera al invasor romano. Pero Jesús sabía que la cosa no iba por ahí.

La misión que tenía encomendada Jesús era que el ser humano, semejanza de Dios, se salvase. Y es que había caminado por sendas no rectas y era el momento preciso para que la Ley de Dios se cumpliese.

Lo que Jesús dice es que la Ley del Todopoderoso ha de cumplirse. Es más, Él no ha venido a derogarla sino, precisamente, a que se cumpla. Y es que se había tergiversado mucho el sentido de la misma. Por eso pone en tela de juicio a los que no la enseñen sino que la confundan.


JESÚS,  ayúdanos a cumplir la Ley de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

1 de marzo de 2016

¡Cuidado con lo que hacemos!

Martes III de Cuaresma

Mt 18,21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó entonces y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?’’. Dícele Jesús: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
‘Por eso el Reino de los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía 10.000 talentos. Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a sus pies, y postrado le decía: ‘Ten paciencia conmigo, que todo te lo pagaré’. Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad y le perdonó la deuda. 
‘Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía: ‘Paga lo que debes’. Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba: ‘Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré’. Pero él no quiso, sino que fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me compadecí de ti?’. Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano’.

COMENTARIO

El perdón es un instrumento espiritual de crucial importancia para Dios y, claro, para Cristo. Y lo es porque supone manifestar amor por el prójimo. Por eso Jesús pone el ejemplo de aquel a quien mucho se le perdonó.

Aquel hombre debía mucho dinero. Pero su señor, como era lo habitual, no lo entregó al calabozo hasta que pagara lo que le debía sino que tuvo misericordia de aquel siervo suyo y le perdonó una deuda muy grande.

Pero este hombre, al cual se le había perdonado mucho, no tuvo ni misericordia ni compasión con quien le debía muy poco. No supo comprender lo que suponía ser condescendiente como lo habían sido con él. Y eso es un aviso para cada uno de nosotros.


JESÚS, ayúdanos a ser misericordiosos con nuestro prójimo.



Eleuterio Fernández Guzmán

29 de febrero de 2016

Convertirse para vivir eternamente


Lunes III de Cuaresma
Lc 4,24-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente reunida en la sinagoga de Nazaret: ‘En verdad os digo que ningún profeta es bien recibido en su patria. Os digo de verdad: muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando se cerró el cielo por tres años y seis meses, y hubo gran hambre en todo el país; y a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda de Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, y ninguno de ellos fue purificado sino Naamán, el sirio’.
Oyendo estas cosas, todos los de la sinagoga se llenaron de ira; y, levantándose, le arrojaron fuera de la ciudad, y le llevaron a una altura escarpada del monte sobre el cual estaba edificada su ciudad, para despeñarle. Pero Él, pasando por medio de ellos, se marchó.”

COMENTARIO

Muchos de los que seguían a Jesús tenían unas convicciones muy arraigadas acerca de lo que era el pecado y las consecuencias del mismo. Seguro que creían que los que habían muerto de una forma tan terrible era por culpa de lo que habían hecho.

Jesús, sin embargo, se centra en una realidad que, a lo mejor, ellos no eran capaces de percibir: lo que les pasa es que no se han convertido y eso hace que no comprendan la misericordia, el amor de Dios y, sobre todo, que mucho de lo que pasa se produce por malas decisiones de los hombres.

Aquellos, además, no comprendían que si Dios había sido bueno y misericordioso con muchos que no pertenecían al pueblo judío, eso quería decir que había algo más que tener por bueno y mejor ser los buenos y los mejores.

JESÚS,  ayúdanos a comprender el amor y la misericordia de Dios

Eleuterio Fernández Guzmán



28 de febrero de 2016

Domingo, 28 de febrero de 2016 – Comprender la voluntad de Dios Padre


Lc 13, 1-9

“En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: ‘Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.’  Les dijo esta parábola: ‘Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo  encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?’ Pero él le respondió: ‘Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.’”

COMENTARIO

Jesucristo sabe centrar las cosas del espíritu en su justo medio de forma que no haya confusiones que lleven a conclusiones no válidas desde el punto de vista de la voluntad de Dios. Y lo que hoy les dice a los que le escuchan es muy importante.

Aquellos que creían que por sus pecados había muerto aquellas personas a las que se hacía referencia. Sin embargo, Jesús sabe que lo que les conviene a todos es convertir su corazón y dejar el viejo apartado a un lado. Deben creer que Él es Mesías. Sólo entonces entrarán por el camino de la salvación.

Por otra parte, Jesús les enseña que deben perseverar. Es decir, que cuando se encuentren en una situación que consideren mala para sus vidas deben pedir a Dios insistiendo y no viniéndose abajo porque crean que no les hace caso.

JESÚS, ayúdanos a perseverar en la oración.


Eleuterio Fernández Guzmán


27 de febrero de 2016

Tener un corazón tierno


Sábado II de Cuaresma

Lc 15,1-3.11-32

En aquel tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: ‘Este acoge a los pecadores y come con ellos’. Entonces les dijo esta parábola. ‘Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre. 

‘Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la fiesta. 

‘Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: ‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado’”.


COMENTARIO

La parábola del buen samaritano está puesta por Cristo para que comprendamos que hay dos formas de ser que, según las tomemos, pueden hacernos bien o mal en el alma. Y es que aquellos dos hijos son muestra de muchas cosas.

Uno de ellos creía que podía vivir alejado del Padre, aquí Dios. Se va de su lado y vive malviviendo y creyendo que es la forma mejor de llevar una existencia. Pero acaba dándose cuenta de que es un error y vuelve con el padre, aquí Dios, que le acoge con los brazos abiertos.

El otro hijo no ama. Cree que como está con su padre, aquí Dios, puede olvidar el amor. Y su padre, aquí Dios, que lo entiende le dice todo lo que tiene que escuchar par que perdone. Pero él, seguramente, sigue odiando, no ama.

JESÚS, ayúdanos a tener un corazón tierno como lo tuvo aquel padre.


Eleuterio Fernández Guzmán

26 de febrero de 2016

Entender la voluntad de Dios

Viernes II de Cuaresma
Mt 21,33-43.45-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: ‘Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?’. 

Dícenle: ‘A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo’. Y Jesús les dice: ‘¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos’. 

Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta”.


COMENTARIO

Es bien cierto que muchos de los que escuchaban a Jesús tenían conocimiento de las Sagradas Escrituras judías. Es decir, no ignoraban mucho de lo que decía aquel Maestro. Por eso se enfadaban muchas veces.
La parábola de aquel propietario bien la podemos equiparar a Dios mismo. 

Tiene una propiedad, que es el pueblo judío, y, de tanto en tanto, le envía profetas para que les pongan sobre la mesa aquello que no hacen bien. Pero ellos no quieren saber nada y acaban matándolos y, de paso, desoyendo la voz del Padre.

Algo así van a hacer con el propio Hijo de Dios. Y es que cuando escuchan que a ellos, al pueblo elegido, se les va a quitar el Reino de los Cielos para dárselo a los que consideran pecadores… no pueden soportar más las palabras de Quien les dice verdades tan claras y entendibles.


JESÚS,  ayúdanos a entender la voluntad de Dios y a cumplirla.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de febrero de 2016

Ser Epulones o Lázaros

Jueves II de Cuaresma

Lc 16,19-31

En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: ‘Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y un pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.

‘Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: ‘Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama’. Pero Abraham le dijo: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros’. 

‘Replicó: ‘Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento’. Díjole Abraham: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan’. Él dijo: ‘No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán’. Le contestó: ‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’”.

COMENTARIO

Cuando Jesús hace referencia, mediante una parábola, a una realidad muy concreta de la fe de aquellos que le escuchan, lo hace para que entiendan lo que quiere transmitirles. Era, por así decirlo, una forma muy práctica de enseñar. Y es lo que hace hoy.

Jesús nos presenta la situación de dos personas. A una de ellas la conocemos pro su nombre, Lázaro. Es muy pobre y no tiene nada que llevarse a la boca además de estar muy enfermo. No lo socorre nadie.

El otro, al que se ha dado en llamar Epulón, es muy rico. Vive muy bien y parece no querer ayudar a Lázaro. Por eso cuando muere, habiendo gozado en el mundo no va, precisamente, al Cielo. Del Infierno no puede salirse nunca.

JESÚS, ayúdanos a no ser como Epulón


Eleuterio Fernández Guzmán

24 de febrero de 2016

El ansia de poder del hombre

Miércoles II de Cuaresma

Mt 20,17-28

En aquel tiempo, cuando Jesús iba subiendo a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino: ‘Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, para burlarse de Él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará’.

Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: ‘¿Qué quieres?’. Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino’. Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’. Dícenle: ‘Sí, podemos’. Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre’.

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’”.

COMENTARIO

Jesús avisa

Jesús fue preparando a sus discípulos más allegados poco a poco. En varias ocasiones les dice que ha de morir de una manera terrible. Ellos, seguramente, ni querían creer en eso ni querían entenderlo.

El ansia de poder

Los hijos de Zebedeo, Juan y Santiago, eran hombres del mundo. Por eso, a través de su madre, quieren que Jesús les otorgue un lugar privilegiado a su lado. Pero ellos, en realidad, aun no comprenden nada de lo que deben comprender.

Ser servidores

Cristo lo dice con toda claridad: para ser los primeros en el Reino de Dios deben servir al prójimo o, lo que es lo mismo, ser los últimos, ser esclavos de los demás. Y se pone, Él, como ejemplo de lo que deben hacer.

JESÚS, ayúdanos a servir; ayúdanos.

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de febrero de 2016

Humillarse para ser ensalzado

Martes II de Cuaresma

Mt 23,1-12

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: ‘En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame ‘Rabbí’.

‘Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar ‘Rabbí’, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie ‘Padre’ vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar ‘Doctores’, porque uno solo es vuestro Doctor: Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado’”.


COMENTARIO

Haced lo que digan. Jesús dice, acerca de aquellos que, espiritualmente, dirigen al pueblo escogido por Dios, que se debe hacer lo que dicen. Y es que la teoría la sabían bien.

Sin embargo, Jesús sabe que no hacen lo que dicen. Por eso les pone ejemplos de aquello que debían hacer de forma distinta pero que, equivocándose y no cumpliendo lo que dicen creer, no hacen. Y eso nunca debe ser imitado.

Por otra parte, Jesús pone sobre la mesa la verdad: sólo hay un Maestro que es Él y sólo hay un Padre que es Dios. Los demás, los hombres que habitan el mundo no son, sino, hijos del Todopoderoso. Por eso hay que humillarse para ser ensalzado.


JESÚS,  ayúdanos a ser capaces de humillarnos.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de febrero de 2016

¿Quién es, verdaderamente, Cristo para nosotros?

Mt 16,13-19

En aquel tiempo, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?’. Ellos dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas’. Díceles Él: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo’. 

Replicando Jesús le dijo: ‘Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos’”.


COMENTARIO

Lo que Jesús quiere saber, en definitiva, es qué piensan sus apóstoles de Él. En realidad, poco podía hacer sobre lo que los demás, que no lo eran, pensaran sobre su persona. Él cumplía su misión pero, en realidad, no era cosa suya lo que acabaran creyendo los que no fueran apóstoles suyos.

Pero Jesús está muy interesado en formar muy bien a los que van a acabar transmitiendo la doctrina santa de Dios, su santa Ley. Por eso les pregunta a ellos. Y Pedro, siempre Cefas, no tarda en salir a la palestra. Ha comprendido Quién es Cristo, el Mesías.

Jesús tiene a Pedro por persona creyente. Por eso va a ser en Él en quien va a delegar la dirección de la Iglesia que va a formar. Sobre ella no ha de prevalecer el Demonio. Le da, además, poder para atar y desatar en la tierra. Será, entonces, atado o desatado para la vida eterna.


JESÚS,  ayúdanos a ser, como lo fue entonces, Pedro.

Eleuterio Fernández Guzmán



21 de febrero de 2016

Saber escuchar a Cristo




Lc 9, 28b-36

“Tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.

Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: ‘Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’, sin saber lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor.  Y vino una voz desde la nube, que decía: ‘Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.’ Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto”.

COMENTARIO

Este episodio de la Transfiguración del Señor nos muestra hasta dónde podemos llegar los hombres o, lo que es lo mismo, lo poco que podemos llegar a entender lo que nos pasa, espiritualmente hablando.

Aquellos tres testigos cualificados de la misma, Santiago, Pedro y Juan, debían estar alucinados con lo que estaban viendo. No comprenden mucho porque lo único que, por ejemplo, dice Pedro, hace es proponer hacer tiendas…

Algo, sin embargo, debieron entender. Dios les habla y les die que Jesús es el Elegido, el Mesías. Pero no bastaba con decir eso sino que añade que deben escucharle. Es decir, Dios se presenta a través de su voz y recomienda muy vivamente que no sólo veamos a Jesús como su Hijo, siéndolo, sino que, además, escuchemos lo que dice.

JESÚS,  ayúdanos a escucharte y poner tus palabras por obra.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de febrero de 2016

Jesús nos pide cosas difíciles según somos

Sábado I de Cuaresma

Mt 5,43-48

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial’”.

COMENTARIO

Dios es Amor. Esto que decimos lo tenemos por cierto y verdad porque lo ha demostrado a lo largo de la historia de la humanidad. Eso, sin embargo, también debe producir en nosotros, sus hijos, algún tipo de efecto.

Jesús, que tiene la misión fundamental de hacer cumplir la Ley de Dios, sabe que el Amor es crucial para que nos podamos considerar hijos del Padre. Y nos enseña que debemos amar a nuestros enemigos por muy difícil que eso nos parezca.

Jesús nos pone ejemplos. Y es que la mejor forma de que entendamos lo que quiere decir es, por ejemplo, hablar de nosotros mismos que amamos a los nuestros o saludamos a los que conocemos. Sin embargo, Jesucristo siempre da un paso más y quiere que también nosotros lo demos.


JESÚS, ayúdanos a comprender la Ley de Dios



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de febrero de 2016

Comprender la Ley de Dios

Viernes I de Cuaresma

Mt 5,20-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame ‘renegado’, será reo de la gehenna de fuego. 

‘Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.

COMENTARIO

Una cosa era lo que, hasta entonces, habían estado haciendo muchos de los considerados sabios en el pueblo judío y otra, muy distinta, lo que Dios quería se hiciera. Y Jesús no deja de ponerlo sobre la mesa.

Jesús quiere que sus discípulos vayan mucho más allá que los fariseos o los escribas. Quiere, por ejemplo, que sepan entender qué es la justicia de Dios. Y es que los hombres, aquellos que los dirigían, habían entendido a la misma de forma muy diferente.

Para Cristo es muy importante la misericordia y el perdón. Por eso pone el ejemplo de la necesaria reconciliación con el hermano. Y es que en ello no va, sólo, una cuestión de amor sino, en todo caso, la propia salvación eterna.


JESÚS,  ayúdanos a comprender el sentido exacto de la Ley de Dios


Eleuterio Fernández Guzmán




18 de febrero de 2016

Pedir como Dios quiere pidamos

 Jueves I de Cuaresma

Mt 7,7-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas’.

COMENTARIO

Cristo conocía la naturaleza humana. Por eso dice una gran verdad cuando afirma que somos malos. No es que nos quiera mal sino que sabe cómo somos. Y recomienda hacer las cosas espirituales como Dios quiere que las hagamos.

Cristo quiere que nos acerquemos al Todopoderoso. Por eso nos recomienda que llamemos a su corazón, que lo busquemos. Sólo así podremos llegar al seno de Aquel que nos ha creado.

Decíamos arriba que Cristo sabe cómo somos: malos. Eso, de todas formas, no es causa para que Dios no nos ame sino, seguramente, para todo lo contrario. El Creador nos ama porque somos creación suya. Y quiere que lo bueno que queremos para nosotros lo hagamos al prójimo.


JESÚS, ayúdanos a entender la voluntad de Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de febrero de 2016

Convertirnos

Miércoles I de Cuaresma


Lc 11,29-32

En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente, Jesús comenzó a decir: ‘Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás’”.

COMENTARIO

Jesús conocía perfectamente la mentalidad de gran parte de la población judía de su tiempo. Ellos creían que el Mesías tendría que ser alguien con poder militar para vencer al invasor romano. Pero el Reino de Cristo era de otro mundo y ellos no lo acababan de comprender.

Jesús da a entender que Él también estará en el estómago de la bestia, como lo estuvo Jonás. Les habla, por tanto, de lo que va a pasar con su persona: también estará tres días y, luego, resucitará.

Jesús habla, también, de arrepentimiento y de penitencia. Así, como aquellos de Nínive se convirtieron por la predicación de Jonás, quiere que lo mismo se haga entonces y ahora mismo. De otra forma, nuestro futuro será de lo más negro.


JESÚS,  ayúdanos a convertir nuestro corazón en digno de ser llamado hijo de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán