5 de febrero de 2024

Reconocer a Cristo

 Mc 6, 53-56

 

“53 Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron.

54 Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, 55 recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. 56 Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.”

 

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Marcos nos muestra la concepción que el pueblo judío tenía de la enfermedad. Así, consideraban salvados a los que había sido curados porque tenía al enfermo, también, por un pecador. 

Muchos sabían que aquel Maestro no era como otros de los muchos que había en Israel. Y es que le reconocían una autoridad superior a los demás. Por eso le llevaban a los enfermos, para que curaran. 

Allí donde iba Jesús mucho sabían que podían acudir a Él. Tenían confianza y fe en aquel hombre que era más que un hombre. Y, como en toras ocasiones, la fe les había curado y, a la vez, salvado.

  

JESÚS,  ayúdanos a tener fe en ti siempre, siempre, siempre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

4 de febrero de 2024

Para eso vino Cristo

 

Mc 1, 29-39

 

Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.      Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar  a los demonios, pues le conocían. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: ‘Todos te buscan.’ El les dice: ‘Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.’ Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios”.

 

 

COMENTARIO

 

Jesús no pierde su ocasión para cumplir son su misión curativa. En cada ocasión que se le presenta muestra al mundo el inmenso poder de Dios que, siendo Él mismo el Creador hecho hombre, cuenta con sus manos y corazón para hacerse efectiva.

 

Muchos necesitaban ayuda: física y espiritual. Y aquellos muchos que habían creído en Él no cejaban en su voluntad de encontrarlo, de seguirlo y de pedirle ayuda. Por eso Jesús no deja de expulsar demonios (de exorcizar) o, en otros casos, de curar otro tipo de enfermedades. Y luego oraba. Siempre se dirigía a Dios Padre para dar gracias por lo que había podido llevar a cabo.

 

Pero Jesús sabía que había otros muchos que aún necesitaban de su ayuda y auxilio. Dice algo que es muy importante: “para eso he salido”. Dice que ha salido, de Dios Padre, para llevar al mundo su Palabra y su bondad, su misericordia y su ansia de tener a sus hijos a su lado para siempre, siempre, siempre.

 

JESÚS, ayúdanos a querer buscarte.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

3 de febrero de 2024

Muchos lo reconocieron


Mc 6, 30-34

"Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

Él les dijo: 'Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco'. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.

Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato'"

COMENTARIO 

Ya podemos imaginar o, ni siquiera, eso porque está escrito, que el Hijo de Dios en su predicación había causado mucha expectación entre aquellos que pertenecían al pueblo judío.

De todas formas, Jesucristo sabía que debía enseñar a los Apóstoles que, además, habían regresado del envío que había hecho. Y debe hacerlo a cierta distancia de todas las personas que buscan a Cristo. 

Sin embargo, aquellos que confiaban en el Hijo de  Dios no se iban a dejar "engañar" fácilmente y en cuanto se dan cuenta de dónde se encuentra el Mesías van a buscarlo. Y, claro, el Señor puede dejar de cumplir sumisión y les enseña a pesar de que, como hombre, hambre debía tener un rato...

JESÚS, gracias por se Bueno y Mesericordioso. 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de febrero de 2024

Y Cristo fue presentado


Lc 2, 22-35.39-40

 

“22 Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, consagrado al Señor = 24 y para ofrecer en sacrificio = un par de tórtolas o dos pichones =, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor. 25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. 26 Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. 27 Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, 28 le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: 29 ‘Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; 30 porque han visto mis ojos tu salvación, 31 la que has preparado a la vista de todos los pueblos, 32 luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel.’ 33 Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. 34 Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: ‘Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción - 35 ¡y a ti misma una espada te atravesará el alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.’

 

39 Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. 40 El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.”

 

COMENTARIO

 

Cumpliendo con la ley establecida, María y José llevan a Jesús al Templo para ofrecérselo a Dios. Y, para recuperarlo para sí, ofrecen el sacrificio que los pobres podían ofrecer.

 

Simeón es un anciano que ha entregado a Dios su vida. Espera, porque lo sabe, que la salvación de Israel llegue al mundo. Por eso, cuando se da cuenta de que aquel niño es Quien iba a venir para salvación del hombre, se alegra y goza con aquel momento.

 

Nos dice el texto de San Lucas que aquel Niño, Dios hecho hombre, con sus padres, creció en sabiduría. Y no nos extraña nada que la gracia de Dios estuviera con Él porque era Dios hecho hombre.

 

 

JESÚS, gracias por haber saber cumplido tu misión desde bien temprana edad.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

1 de febrero de 2024

Jueves, 1 de febrero de 2024

Mc 6, 7-13

En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; sino: ‘Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas’. Y les dijo: ‘Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos’. Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban”.

 

COMENTARIO

 

Hay muchos momentos de la vida de Cristo y de sus apóstoles que no conocemos. Por eso muchas veces nos imaginamos que siempre estaban juntos. Sin embargo este texto nos muestra que, en determinado momento, envió a los Doce a predicar la Palabra de Dios.

 

Jesús no los envía de cualquier forma. En primer lugar, los envía con unas instrucciones muy concretas: no deben llevar más de lo necesario porque Dios sabe que  sus trabajadores no les puede faltar el sustento y ha de proveer sus necesidades.

 

Pero hace, también otra cosa: les transmite, les otorga, les dona, una serie de poderes propios del Creador y de todo su poder. Por eso tendrán poder sobres los demonios y se les provee del don de curar, de la curación de los padecimientos físicos.

 

 

JESÚS, ayúdanos ser tus enviados ahora mismo, en este siglo nuestro.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de enero de 2024

No acababan de comprender

Mc 6, 1-6


"Jesús se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: '¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos? ¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?' Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo.

Por eso les dijo: 'Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa'. Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de sanar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos. Y Él se asombraba de su falta de fe.

Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente."

COMENTARIO

Es cierto y verdad que el Hijo de Dios predicaba en todos los lugares donde podía. Y como es de esperar también acudió a su pueblo, donde había criado, para transmitir la Buena Noticia.

En aquel lugar todos los conocían y no podían comprender cómo aquel joven, que habían visto jugar por sus calles cuando era pequeño y es seguro les hubiera arreglado algún desperfecto en sus casas por su labor de carpintero, pudiera decir aquello que decía y hacer lo que hacía y que todos había oído. 

Las palabras de Jesucristo son claras: no suelen escuchar a alguien en su propia casa. 

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión a pesar de aquellas circunstancias. 

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de enero de 2024

La gran misericordia de Dios ante la fe y la confianza

Mc 5, 21-43


"Cuando Jesús regresó en la barca a la otra orilla, una gran multitud se reunió a su alrededor, y Él se quedó junto al mar. Entonces llegó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verlo, se arrojó a sus pies, rogándole con insistencia: 'Mi hijita se está muriendo; ven a imponerle las manos, para que se sane y viva'. Jesús fue con él y lo seguía una gran multitud que lo apretaba por todos lados.

Se encontraba allí una mujer que desde hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho en manos de numerosos médicos y gastado todos sus bienes sin resultado; al contrario, cada vez estaba peor. Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: 'Con sólo tocar su manto quedaré sanada'. Inmediatamente cesó la hemorragia, y ella sintió en su cuerpo que estaba sanada de su mal.
Jesús se dio cuenta enseguida de la fuerza que había salido de Él, se dio vuelta y, dirigiéndose a la multitud, preguntó: '¿Quién tocó mi manto?'
Sus discípulos le dijeron: '¿Ves que la gente te aprieta por todas partes y preguntas quién te ha tocado?' Pero Él seguía mirando a su alrededor, para ver quién había sido.

Entonces la mujer, muy asustada y temblando, porque sabía bien lo que le había ocurrido, fue a arrojarse a sus pies y le confesó toda la verdad.
Jesús le dijo: 'Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz, y queda sanada de tu enfermedad'.

Todavía estaba hablando, cuando llegaron unas personas de la casa del jefe de la sinagoga y le dijeron: 'Tu hija ya murió; ¿para qué vas a seguir molestando al Maestro?' Pero Jesús, sin tener en cuenta esas palabras, dijo al jefe de la sinagoga: 'No temas, basta que creas'. Y sin permitir que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago, fue a casa del jefe de la sinagoga.

Allí vio un gran alboroto, y gente que lloraba y gritaba. Al entrar, les dijo: '¿Por qué se alborotan y lloran? La niña no está muerta, sino que duerme'. Y se burlaban de Él.

Pero Jesús hizo salir a todos, y tomando consigo al padre y a la madre de la niña, y a los que venían con Él, entró donde ella estaba. La tomó de la mano y le dijo:'“Talitá kum', que significa: '¡Niña, Yo te lo ordeno, levántate!' En seguida la niña, que ya tenía doce años, se levantó y comenzó a caminar. Ellos, entonces, se llenaron de asombro, y Él les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido. Después dijo que dieran de comer a la niña.'"

COMENTARIO

Es cierto y verdad que en muchas ocasiones el Hijo de Dios hace lo que hace aquí en este texto del Evangelio de San Marcos. Y es que, además de porque quiere es que no puede resistir ante alguien que manifiesta su confianza en Él.

Tanto el caso de la mujer que perdía mucha sangre como la de la hija de Jairo ambas personas están seguras que la intervención de Jesucristo hará posible la sanación tanto de la mujer como de la niña que, además, había muerto y se trata de una resurrección. 

Es cierto y verdad, también, que otra cosa no podía hacer Aquel que había venido al mundo a salvar lo que necesitaba ser salvado. 

JESÚS,  gracias por tanta bondad y misericordia. 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de enero de 2024

En Su Nombre

Mc 16, 15-18


"Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo:

'Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán'."

COMENTARIO

Es de esperar que pase lo que pasó teniendo en cuenta que la extensión de la Buena Noticia, tras la muerte del Maestro, debía ser llevada aún a cabo. 

Lo que hace el Hijo de Dios es, sencillamente, enviar a sus Apóstoles (entonces ya no estaba el hijo de la perdición) al mundo para que hicieran anunciasen la Buena Noticia del Reino de Dios.

De todas formas, no lo hará así, por decirlo pronto, sin nada más sino que les otorga una serie de bienes que sólo puede otorgar Dios mismo hecho hombre. Y, el caso, es que se cumplió aquello que les dijo. 

JESÚS, gracias por enviar a los Once por el mundo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de enero de 2024

Salió el Sembrador

Mc 4, 1-20


"Jesús comenzó a enseñar a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba:

¡¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y brotó enseguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; éstas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno'.

Y decía: '¡El que tenga oídos para oír, que oiga!'

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de Él junto con los Doce le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: 'A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón'.

Jesús les dijo: '¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás?

El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos.Igualmente, los que reciben la semilla

En terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen enseguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben.

Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa.

Y los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno'"

COMENTARIO

La Parábola del Sembrador viene a ser lo mismo que si habláramos de la Siembra del mismo Dios.  Y lo hace en nuestros corazones porque desde allí es donde surgen todas las obras. 

Lo que aquí dice el Hijo de Dios tiene todo que ver con la forma que tenemos nosotros mismos de aceptar la Palabra de Dios. Y es que, ciertamente, no todos los discípulos de Cristo la aceptamos de la misma forma.  Y es que muchas formas de aceptarla o de no  aceptarla. 

Es cierto y verdad que a los discípulos de Cristo se nos puede exigir que aceptemos la Palabra de Dios y que, luego, aceptemos las consecuencias que tiene eso. Y es que tiene claras consecuencia en nuestra vida, material y espiritual. 

JESÚS, gracias por sembrar en nuestros corazones la buena semilla de Dios.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de enero de 2024

Escogió a los que quiso

Mc 3, 13-19


"Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.

Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó."

COMENTARIO

Es cierto y verdad que en otros Evangelios de los que tenemos por canónicos la elección de los Doce se hace de otra manera. Sin embargo, lo que verdaderamente importa es que el Hijo de Dios escogió a los que quiso escoger y lo hizo por alguna buena razón. 

El caso es que Jesucristo, como hace otras veces antes de hacer algo importante, sube a la montaña. Allí podemos imaginar sin desviarnos mucho de lo que pudo pasar, habla con su Padre del Cielo y le pide lo que deba pedirle para aquella ocasión. 

Los nombres de los Doce son más que conocidos y lo que hicieron a partir de entonces lo damos por seguro. Y eso nos hace pensar que Jesucristo hizo bien, otra vez más, lo que debía hacer. 


JESÚS,  gracias por escoger a aquellos Doce. 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de enero de 2024

Muchos lo seguían

Mc 3, 7-12


"Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.

Porque, como sanaba a muchos todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre Él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: '¡Tú eres el Hijo de Dios!' Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.'"

COMENTARIO

Seguramente aún no había llegado el momento en que el Hijo de Dios se manifestara como Quien era. Por eso ordena a los malos espíritus que no manifiesten que es, en realidad, Dios hecho hombre. 

De todas formas, aunque eso aún no se conociese así, como era de verdad, eso no quería decir que las personas que veían lo que hacía o la forma que tenía de manifestarse no quisieran buscarlo.

En realidad, para eso había venido Jesucristo al mundo aunque, es verdad, eso no quisiera decir que no tuviera que tener algo de tranquilidad para enseñar a sus Apóstoles. 

JESÚS, gracias por hacer siempre lo que debías hacer. 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de enero de 2024

Querían acabar con Jesucristo

Mc  3, 1-6



"Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo.

Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: 'Ven y colócate aquí delante'. Y les dijo: '¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?'

Pero ellos callaron.

Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: 'Extiende tu mano'. Él la extendió y su mano quedó sana.

Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con Él.'"


COMENTARIO

Como muy bien hacía el Hijo de Dios cumpliendo la misión para la que había sido enviado al mundo, Jesucristo cura a un hombre que estaba enfermo. Y eso, así dicho, no debería sino no causar otra cosa que no fuera gozo y alegría y no sólo para el curado.

Allí había quien no estaba de acuerdo con eso. Y lo peor es que no lo estaban porque era sábado y, según la ley (del hombre) no se podía hacer según qué cosas en tal día de la semana. 

Jesucristo hizo lo que quería hacer: ser misericordioso y bueno con aquella persona. De todas formas, no nos extraña nada de nada que hubiese quien quisiese matarlo. Así eran algunos. 


JESÚS, gracias por ser bueno y misericordioso a pesar de algunos...

Eleuterio Fernández Guzmán

16 de enero de 2024

El vino nuevo que trajo Cristo

Mc 2, 23-28


"Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: '¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?' Jesús les respondió: '¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!'"

COMENTARIO 

Algunos, que eran muy estrictos a la hora de aplicar y contemplar la aplicación de la Ley, no pueden comprender ciertas cosas en cuanto a la actuación del Hijo de Dios. Sin embargo, lo que pasa es que no acaban de comprender la verdadera voluntad de Dios sino que van a la suya, al trasunto de ley que han hecho con la que es del Todopoderoso. 

Jesucristo sabe muy bien de qué se trata todo esto. En realidad, ellos no entienden que ha venido al mundo a que el mundo se salve y, por tanto, muchas cosas han de cambiar pues, como bien dice Cristo, lo nuevo es difícil que quepa en lo viejo...


JESÚS,  gracias por explicar lo que nos debe importar de forma que seamos capaces de entenderlo.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de enero de 2024

Los escogió y ellos lo siguieron

Jn 1, 35-42


"Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: ‘He ahí el Cordero de Dios’. Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: ‘¿Qué buscáis?’. Ellos le respondieron: ‘Rabbi’ – que quiere decir ‘Maestro’ - ‘¿dónde vives?’. Les respondió: ‘Venid y lo veréis’. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron aquel día. Era más o menos la hora décima.

Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: ‘Hemos encontrado al Mesías’, que quiere decir Cristo.  Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas’, que quiere decir ‘Piedra’".

COMENTARIO 

Los que entonces eran discípulos de Juan el Bautista es de creer que tenían confianza en aquella persona que enseñaba y bautizaba en el Jordán. Por eso cuando escuchan de su boca que aquella persona a la que señalaba era "el Cordero de Dios" no dudan lo más mínimo en preguntarle y seguirle. 

Desde aquel mismos instante otras personas se incorporan al grupo de los que siguen muy de cerca al Maestro de Nazaret. Incluso le cambia el nombre a Pedro para llamarle "Cefas" que, como aquí se dice, quiere decir "Piedra" porque sobre aquella piedra iba a construir Su Iglesia.

Es cierto y verdad que, conocida como es para nosotros la vida y circunstancias de aquel hombre, Pedro, no es poco que Cristo hiciera lo que hizo con su persona.

JESÚS, gracias por haber escogido de tal manera y así a tus discípulos más cercanos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de enero de 2024

Mejor no ser pecadores

Mc 2, 13-17


"Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía a Él, y Él les enseñaba. Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con Él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían. Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: '¿Por qué come con publicanos y pecadores?'

Jesús, que había oído, les dijo: 'No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.'"

COMENTARIO 

Eran muchas personas las que seguían al Hijo de Dios porque o habían visto lo que decía y hacía o bien habían escuchado lo que decía o hacía. Y tales personas querían ver y entender. 

Los que no estaban de acuerdo con lo que decía Jesucristo, que eran aquellos que eran tenido por sabios por la mayoría de la gente, se preguntaban cómo era posible que comiera con publicados y pecadores a los que ellos tenía, claro, por personas alejadas de Dios. 

Jesucristo, sin embargo, sabía que había venido al  mundo y, ahora, que sus acciones y predicación, tenían sentido si eran para salvar lo que debía ser salvado. Y por eso actuaba como actuaba. 

JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión a pesar de muchos 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de enero de 2024

Misericordia de Dios


Mc 2,1-12

"Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa. Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y Él les anunciaba la Palabra.

Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres. Y como no podían acercarlo a Él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: “Hijo, tus pecados te son perdonados”.

Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior: '¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?'

Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: '¿Qué están pensando? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados, dijo al paralítico: Yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa'.

Él se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: 'Nunca hemos visto nada igual'”.

COMENTARIO

Aquellos que se escandalizaban al escuchar al Hijo de Dios perdonar los pecados de aquel hombre enfermo no sabían, al parecer, ante Quien estaban o, si lo sabían, lo disimulaban muy bien.

Resulta síntoma de la verdad que Jesucristo les diga a los que le critican que el Hijo del hombre tiene tal poder sobre la tierra porque ellos tuvieron que entender que se refería a sí mismo y eso, seguro, acrecentó su enfado.

No nos extraña nada de nada que aquellos que no estaban en contra del Mesías se dieran cuenta de que aquello no era algo normal sino que habían visto un milagro con todas las de la ley... de Dios.


JESÚS,  gracias por ser misericordioso y por hacer uso de Tu poder como Dios hecho hombre.

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de enero de 2024

Cuando Cristo pide lo imposible

Mc 1, 40-45


"Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: 'Si quieres, puedes purificarme'. Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: 'Lo quiero, queda purificado'. En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.

Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente: 'No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio'. Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a Él de todas partes.'"

COMENTARIO 

Es seguro, como lo es, que el Hijo de Dios tenía razones para que aquel hombre al que había curado de lepra, no dijese nada a nadie sino que cumpliese con la Ley y acudiese al sacerdote para mostrar que estaba curado y hacer la correspondiente ofrenda.

Sin embargo, no debemos descartar que aquel hombre, que se había sentido liberado de una enfermedad no sólo incapacitante físicamente sino, también, socialmente, no aceptase aquella recomendación de Jesucristo porque su situación había cambiado mucho. Y no pudo evitar proclamarlo a los cuatro vientos...

Tampoco debe extrañarnos que, desde entonces, cualquier enfermo acudiera al Señor para que lo curase y que por mucho que se alejara a lugares desiertos acabaran encontrarlo. 

JESÚS, gracias por todo aquello en bien de tu prójimo.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de enero de 2024

Había venido para eso

Mc 1, 29-39


"Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. Él se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a éstos no los dejaba hablar, porque sabían quién era Él.

Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando. Simón salió a buscarlo con sus compañeros, y cuando lo encontraron, le dijeron: 'Todos te andan buscando'.

Él les respondió: 'Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido'. Y fue por toda la Galilea, predicando en las sinagogas de ellos y expulsando demonios."

COMENTARIO

Es verdad que el Evangelio de San Marcos es tenido por aquel en el que mejor se puede apreciar la labor liberadora del Hijo de Dios en cuanto a milagros, por así decirlo.

La suegra de Simón, enfermos de las más diversas dolencias, endemoniados, etc. A todas las personas que se encontraban en una situación así las cura y cuida Jesucristo.

En realidad, nada nuevo había en eso sino que, como dice el Señor, "para eso he salido". Es decir, era plenamente consciente de su misión. 


JESÚS, gracias por salvar a quienes necesitaban salvación... y hoy lo mismo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de enero de 2024

Cristo enseñaba con autoridad

Mc 1, 21-28


"Jesús entró en Cafarnaúm, y cuando llegó el sábado, fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: '¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios'.

Pero Jesús lo increpó, diciendo: 'Cállate y sal de este hombre'. El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: '¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y éstos le obedecen!' Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.'

COMENTARIO

Es seguro que a muchos de los que, en tiempos de la primera venida al mundo del Hijo de Dios, escuchaban a Jesucristo les podía extrañar que el hijo del carpintero pudiera decir lo que decía pero, sobre todo, hacer lo que hacía.

En realidad, Jesucristo había venido al mundo a salvar a quien debía ser salvado y eso es lo que estaba haciendo con aquella persona que estaba poseía por un demonio. Y aquello fue un exorcismo en toda regla pero sabiendo que Aquel que decía al demonio que saliera de aquel cuerpo era, nada más y nada menos, que el "Santo de Dios".

No debe extrañarnos, por tanto, que hubiera quien dijera que Cristo enseñaba con "autoridad"  y no como otros que lo hacían sin ella. Y tampoco debe extrañarnos que su fama se extendiera por toda Galilea...

JESÚS, gracias por cumplir con tu misión como debía ser cumplida. 

Eleuterio Fernández Guzmán