26 de julio de 2023

La semilla del Sembrador

 

Mt 13,1-9

 

En aquel tiempo, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas. Decía: ‘Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga’”.

 

 

COMENTARIO

 

Muchos querían escuchar a Jesucristo. Esto quería decir que, entre los corazones de su tiempo, los había que habían aceptado lo que decía. Por eso esperaban sus palabras.

 

La parábola del sembrador es una que lo es importante porque muestra hasta dónde puede llegar la Palabra de Dios o cómo en los corazones se asienta. Y la pone sobre la mesa para que todos entiendan o, al menos, para que alguno entienda.

 

La semilla que el sembrador, Dios, echa en el campo del corazón del hombre puede fructificar más o menos. Depende de las características de cada cual que la misma se asiente más o menos.

 

JESÚS,  ayúdanos a ser buenos campos donde fructifique tu semilla.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

25 de julio de 2023

Lo que ha de quedar claro

 

Santiago Apóstol, patrón de España


Mt 20,20-28

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. Él le dijo: ‘¿Qué quieres?’. Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino’. Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’. Dícenle: ‘Sí, podemos’. Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre.

Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’”.

COMENTARIO

 

No era nada extraño que los Apóstoles de Jesús tuvieran ambiciones. Unos más y otros menos podían pensar qué sería de sus vidas a lo largo de aquellos años, que hasta dónde iban a ir a parar con aquel Maestro. Y los Zebedeos no se quedaban atrás.

 

Jesucristo lo dice con toda claridad. Y es que ellos quieren los mejores puestos y hasta darían la vida por su Señor. Y, en efecto, eso es lo que harán a lo largo de los años. Sin embargo, es Dios quien decide el destino de cada ser humano.

 

Sin embargo, parece que hay algo que es muy importante y que nadie debía olvidar: servir. Sí, el servicio al prójimo es el mensaje que Jesucristo les deja a aquellos dos que quieren ser más que los demás.

 

JESÚS,  ayúdanos a servir.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de julio de 2023

No necesitar señal alguna

 Mt 12,38-42

En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.’”

 

COMENTARIO

 

Al parecer, al Hijo de Dios, no le importaba lo más mínimo decir las cosas como eran. Es decir, por muchos poderosos que tuviera delante no podía, sino, cumplir con la misión que tenía asignada y llamaba a las cosas por su nombre.

 

Aquellos allí presentes le pedían una señal. Es decir, no creían en sus palabras y, al parecer, tenían que ver algo que hiciera para convencerse de que era el Enviado de Dios. Pero Jesucristo, que conoce sus corazones, no puede satisfacer tal curiosidad insana.

 

Pero hay algo más. Y es que Jesucristo sabe que ha de llegar un día en el que habrá un Juicio Final. También sabe que Dios es muy bueno pero tiene muy buena memoria y no olvida ciertas actuaciones. ¿Es que necesita el Todopoderoso dar señales de su poder pudiendo mirar a nuestro alrededor?

 

JESÚS,  ayúdanos a no ser necios ante lo que vemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

No necesitar señal alguna

 

Mt 12,38-42

En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: ‘Maestro, queremos ver una señal hecha por ti’. Mas Él les respondió: ‘¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.’”

 

COMENTARIO

 

Al parecer, al Hijo de Dios, no le importaba lo más mínimo decir las cosas como eran. Es decir, por muchos poderosos que tuviera delante no podía, sino, cumplir con la misión que tenía asignada y llamaba a las cosas por su nombre.

 

Aquellos allí presentes le pedían una señal. Es decir, no creían en sus palabras y, al parecer, tenían que ver algo que hiciera para convencerse de que era el Enviado de Dios. Pero Jesucristo, que conoce sus corazones, no puede satisfacer tal curiosidad insana.

 

Pero hay algo más. Y es que Jesucristo sabe que ha de llegar un día en el que habrá un Juicio Final. También sabe que Dios es muy bueno pero tiene muy buena memoria y no olvida ciertas actuaciones. ¿Es que necesita el Todopoderoso dar señales de su poder pudiendo mirar a nuestro alrededor?

 

JESÚS,  ayúdanos a no ser necios ante lo que vemos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

23 de julio de 2023

Parábolas de la Verdad

 Mt 13,24-43

En aquel tiempo, Jesús propuso a las gentes otra parábola, diciendo: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. 

Los siervos del amo se acercaron a decirle: ‘Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?’. Él les contestó: ‘Algún enemigo ha hecho esto’. Dícenle los siervos: ‘¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?’. Díceles: ‘No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero’’. 

Otra parábola les propuso: ‘El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas’.

Les dijo otra parábola: ‘El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo’. 

Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese el oráculo del profeta: ‘Abriré en parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo’. 

Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: ‘Explícanos la parábola de la cizaña del campo’. Él respondió: ‘El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga’”.

COMENTARIO

 

No podemos negar que Jesús lo dice todo con una claridad meridiana. Y en este texto del Evangelio de San Mateo se refiere, más que nada, a la vida tras la muerte y a qué sucederá cuando vuelva al mundo a juzgar a vivos y a muertos.

 

Las parábolas del Hijo de Dios nos sirven mucho para comprender la voluntad de Dios. Y es que en ellas se refleja qué es lo que, para el Todopoderoso, debemos tener en cuenta y no olvidar nunca porque proviene, lo bueno, de su santa voluntad y de su corazón santo.

 

Semillas y levadura. Ambas del mundo de la naturaleza y que nos dicen mucho si las relacionamos con el Reino de Dios. Ahora bien, las debemos tomar más que en serio porque, de otra forma, nos equivocaremos más de una vez y más de dos.

 

JESÚS,  ayúdanos a comprender la voluntad de Dios.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

21 de julio de 2023

Misericordia y sacrificios

 

Mt 12,1-8


En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: ‘Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado’. Pero Él les dijo: ‘¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado’”.

 

COMENTARIO

 

La Ley de la Misericordia

 

Muchos, en tiempos de Jesús, se aferraban a duras costumbres que no siempre eran fácil de cumplir. Por eso el Hijo de Dios tenía que dar a entender que una cosa es lo que dicen las normas y otra, muy distinta pero más importante, la necesaria misericordia.

 

Los sacrificios mal entendidos

 

La ley de la misericordia tenía todo que ver, tiene todo que ver, con la santa voluntad de Dios de dar a sus hijos lo mejor de su santo corazón. Por eso, siendo el Todopoderoso de gran Misericordia quiere que, también, sus hijos la tengan entre sí.

 

Cristo es Dios

 

Al parecer, Jesucristo debía justificar que hacía lo que hacía porque era algo más que un simple hombre. Era hombre, claro, pero también era Dios y, por tanto, estaba por encima del sábado que era lo que muchos no acababan de entender.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a entender la Ley de Dios.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

20 de julio de 2023

El yugo de Cristo

 


Mt 11,28-30


En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera’”.


COMENTARIO

En muy pocas palabras, el Hijo de Dios pone sobre la mesa lo más importante de su predicación y de su enseñanza. No tiene nada que ver con altas ideas teológicas o que pocos pudieran conocer y entender. No. Se trata de algo muy sencillo pero, es cierto no siempre seguido.


Cristo había venido al mundo a salvar a lo que necesitaba salvarse y a consolar a los desconsolados. Por eso nos habla de que en Él podemos encontrar descanso porque su corazón es el tierno corazón de Dios.


Hay, sin embargo, una carga: el yugo de Cristo. Lo debemos llevar como nos dice el Emmanuel. Sin embargo, no se trata de algo tan pesado que nos haga imposible caminar. No. Al contrario es la verdad: es, en cosa pesada, muy ligera y, además, suave. ¿Se puede pedir más?


JESÚS, ayúdanos a llevar tu yugo.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de julio de 2023

Aceptar lo bueno que Dios tiene para nosotros

 

Mt 11, 20-24

En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti’”.

 

COMENTARIO

 

A alguien le puede parecer algo raro que el Hijo de Dios se ponga a maldecir a dos ciudades. Sin embargo, lo hacía porque sabía lo que habían perdido por no aceptar su Palabra.

 

Jesús había hecho muchos milagros en muchas ciudades y había favorecido a muchas personas que necesitaban ser favorecidas. Pero, a pesar de eso, muchos no se habían convencido de que era el Mesías.

 

Lo dice con toda claridad el Hijo de Dios. Y queremos decir que lo expresa de una forma que se entiende perfectamente: hay que tener en cuenta que lo que hacemos en este mundo tendrá consecuencias en el otro.

  

JESÚS,  ayúdanos a aceptar lo que has venido a hacer al mundo.


 

Eleuterio Fernández Guzmán

 


17 de julio de 2023

Cumplir con lo que debemos

Mt 10, 34-11,1

 

“34 ‘No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. 35 Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; 36 y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. 37 ‘El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 40 ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa’.

Cap.11

1 Y sucedió que, cuando acabó Jesús de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.”


 COMENTARIO

 

Verdaderamente, las palabras del Hijo de Dios son difíciles de aceptar, así dichas. Y es que pudiera parecer que hubiera venido a traer algo de problemas al mundo. Y aunque eso pudiera parecer así, la cosa no era como parece.

El caso es que Jesucristo tiene un claro mensaje que transmitir al mundo: perder la vida por Él supone encontrar la vida eterna. Y eso supone mucho más porque tiene relación con la existencia de sus discípulos que han de ser recibidos lo mismo que lo sería el Hijo de Dios.

Y hay más. Jesucristo había venido al mundo a predicar y eso es lo que hace. Por eso, cuando dice a sus Apóstoles lo que tiene que decirles para que ellos transmitan la Buena Noticia hace lo propio y se marcha a predicar. Eso era lo mandado por Dios y eso hace.

  

JESÚS,  gracias por cumplir con tu misión de forma tan perfecta.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de julio de 2023

Unas duras palabras de Cristo

Mt 10, 37-42


“37 El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a  mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. 40 ‘Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. 41 ‘Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. 42 ‘Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa.’”


COMENTARIO

No podemos negar que lo que nos dice el Hijo de Dios en este Evangelio de San Mateo es muy duro para nuestra mentalidad mundana y, suponemos, también lo era cuando lo dijo hace dos milenios. 

Para seguir a Jesucristo hay que dejarlo todo. Ahora bien, es importante entender lo que esto puede significar pues no es creíble que Jesucristo quiera que nos olvidemos de los nuestros...

En realidad, seguir a Cristo ha de querer decir dejar todo lo que no concuerde con su doctrina y con su Palabra. Y, claro, tener en cuenta al prójimo...l

JESÚS,  gracias por darnos a entender cómo debemos ser...

Eleuterio Fernández Guzmán

1 de julio de 2023

Una confianza así...

Mt 8, 5-15


"Al entrar en Cafarnaúm, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: 'Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente'. Jesús le dijo: 'Yo mismo iré a sanarlo'. Pero el centurión respondió: 'Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven”, él viene; y cuando digo a mi sirviente: “Tienes que hacer esto”, él lo hace”. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: 'Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes'. Y Jesús dijo al centurión: 'Ve, y que suceda como has creído'. Y el sirviente se sanó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 'Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades'”.

COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Mateo está repleto de hechos extraordinarios que muestran el poder que el Hijo de Dios había recibido de su Padre y que había venido al mundo a repartir a corazón lleno.

En este texto también se ve claramente que la confianza en Jesucristo tuvo, tiene, mucho bien que repartir de parte del  corazón del Hijo.  Y es que el centurión (del que se dice que era uno de los llamados "temerosos de Dios" pero no era judío) debía saber Quien era aquel Maestro al que se dirigía con una seguridad tan grande en su persona y en su poder. 

Hay algo, sin embargo, que mueve a espanto: el Hijo de Dios avisa acerca de que hay muchos que están confiados en la salvación eterna y, sin embargo, no la alcanzarán...


JESÚS,  gracias por ser tan claro a la hora de decirnos las cosas.

Eleuterio Fernández Guzmán

30 de junio de 2023

Confiar el Cristo

Mt 8, 1-4


"Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: 'Señor, si quieres, puedes purificarme.' Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: 'Lo quiero, queda purificado.' Y al instante quedó purificado de su lepra.

Jesús le dijo: 'No se lo digas a nadie, pero ve a presentarse al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio'".

 COMENTARIO 

Es cierto y verdad que el Hijo de Dios responde siempre bien y en todas las ocasiones cuando se le pide algo que sea en beneficio de quien lo pide o, mejor, si lo es en beneficio de un prójimo suyo. Pero hay ocasiones que la petición se refuerza con algo.

Confiar en Jesucristo o, lo que es lo mismo, mostrar confianza y seguridad en su persona es algo que no puede resistir el Hijo de Dios. Y es que como había venido al mundo para salvar al mundo cuando se le muestra confianza su corazón, literalmente, se derrite de amor. 

Sin embargo, hay algo que estamos seguros no pudo pasar. Y es que Jesucristo le dice al que ya no es leproso que no diga nadie. Sin embargo, a nosotros nos parece de todo punto imposible que quien ha estado afectado por la lepra y lo deja de estar habiendo sido curado al instante... vamos, como que no nos imaginamos que no lo vaya gritando por el lugar por dónde pase. Y es que lo mismo ya ha pasado en otras ocasiones y, claro, es mucho pedir que la persona curada se calle... es humanamente muy comprensible. Y estamos seguros de que el Hijo de Dios sonreiría viendo como se proclamaba a los cuatro vientos una gracia otorgada por su amoroso corazón. 


JESÚS, gracias, gracias, gracias, por tanto bien otorgado. 

Eleuterio Fernández Guzmán

29 de junio de 2023

Saber quién es Cristo

Mt 16, 13-19


"Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: '¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?'. Ellos le respondieron: 'Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas'. 'Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?'.

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: 'Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo'. 

Y Jesús le dijo: 'Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo'”. 

COMENTARIO

Que el Hijo de Dios preguntase a sus Apóstoles por eso de qué se decía de su persona no era porque no supiese sino porque quería suscitar la respuesta de aquellos que le escuchaban.

Al parecer había mucho despiste entre aquellos a los que preguntaban que quién creían que era el Maestro de Nazaret. Pero quería Cristo que sus Apóstoles respondiesen a tal pregunta.

Cuando Pedro, hablando por todos sus compañeros, responde que saben que Jesucristo es el Mesías ha marcado el inicio de toda una vida entregada al Reino de Dios que ha llegado hasta hoy mismo...


JESÚS, gracias por haber preguntado eso a los Apóstoles. 

Eleuterio Fernández Guzmán

28 de junio de 2023

Por nuestros frutos

Mt 7, 15-20


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol  bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán."

COMENTARIO

No hay duda alguna de que el Hijo de Dios sabía muy bien dónde había sido enviado por su Padre del Cielo, Dios Todopoderoso. Y por eso trata muchas veces de que sus discípulos no caigan en la trampa de aquellos que, queriéndolos llevar a su terreno, lo que hace es procurarles el Infierno.

Pieles de ovejas, Así habla Jesucristo de muchas personas que aparentan lo que no son y pretenden engañar a sus discípulos. Pero Cristo sabe que, en efecto, de lo majo no puede obtenerse nunca nada bueno y eso es lo que quiere que aprendamos. 

Y lo último es terrible para quien sea árbol que produce frutos malos. Y es que dice que se le corta y echa al fuego. Y eso tiene que ver, ciertamente, con el Infierno... Y por eso nosotros debemos dar frutos buenos pues nuestra la semilla de Dios es buena y perfecta. 

JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas para que aprendamos. 

Eleuterio Fernández Guzmán

27 de junio de 2023

La puerta estrecha

Mt 7, 6.12-14


"Jesús dijo a sus discípulos:

'No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos.
Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran."


COMENTARIO

Este texto del Evangelio de San Mateo tiene mucho que decirnos a los discípulos de Cristo. Y es que en sus palabras se encierra la verdad que debemos seguir y, en resumidas cuentas, tener muy en cuenta. 

Debemos tener muy en cuenta que, como nos dice el Hijo de Dios, aquello que queremos que nos hagan a nosotros es lo que debemos hacer a los demás. Y eso, claro está, no siempre es fácil. 

Y otra cosa que es muy importante: entrar por la puerta estrecha supone sacrificar muchos de nuestros gustos y hacer lo posible para que se note, en el corazón de Dios, que queremos ir al Cielo. Que se note...


JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de junio de 2023

Nos conviene saber cómo somos


Mt 7,1-5

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: ‘Deja que te saque la brizna del ojo’, teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano’”.


COMENTARIO


Muchas veces el Hijo del hombre nos propone formas de ser que, francamente lo decimos, son muy difíciles de implementar. Así, por ejemplo, entiende más que mal la forma de juzgar. Y es que no quiere, del todo, que no juzguemos, sino que tengamos en cuenta cómo juzgamos.


En realidad, Jesucristo quiere que tengamos muy en cuenta la forma de ser que mostramos al prójimo. Por eso nos dice que debemos saber que según nosotros juzguemos… así seremos juzgados. Luego, juzgar podemos juzgar pero a ver cómo hacemos eso.


Algo de lo dicho por Jesucristo nos puede venir la mar de bien porque viene referido a lo que, en demasiadas ocasiones, solemos hacer: miramos al otro por encima del hombro sin tener en cuenta que es posible que nosotros pequemos más…


JESÚS, ayúdanos a no juzgar como no quieres que juzguemos.



Eleuterio Fernández Guzmán

25 de junio de 2023

Si queremos salvarnos...

Mt 10, 26-33


"‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. ‘Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro  Padre.  En cuanto  a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos.  ‘Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos;  pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.”

COMENTARIO

No podemos negar que este texto del Evangelio de San Mateo está repleto de buenos consejos de parte del Hijo de Dios hacia sus hermanos, los hombres. Y es que su principal voluntad es que todos nos salvemos.

Debemos tener muy en cuenta que, como dice Jesucristo, lo que debe importarnos es el alma. Y es el alma porque no muere cuando nosotros morimos sino que pasa a un estado espiritual superior a éste. Y allí seguirá hasta que se una con nuestro cuerpo cuando se la resurrección de los muertos. Pero debemos tener en cuenta, muy en cuenta, que el alma no hay que tratarla de cualquiera manera sino de la mejor posible porque de eso depende nuestra salvación eterna o nuestro Infierno eterno. 

Por otro lado, parte de la conformación de un alma como Dios quiere es, precisamente, tener siempre muy en cuenta al Hijo de Dios. Y es que el Todopoderoso no lo envió al mundo a que el mundo lo olvide o no lo tenga en cuenta. Y por eso dijo, al menos en dos ocasiones, que debíamos escucharlo. 


JESÚS,  gracias por hablarnos de una forma tan clara y diáfana. 

Eleuterio Fernández Guzmán

23 de junio de 2023

Advertencias de Cristo

Mt 6, 19-23


"Jesús dijo a sus discípulos:

'No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se  oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!'"

COMENTARIO

En realidad, lo que en este texto del Evangelio de San Mateo nos dice el Hijo de Dios tiene todo que ver, justamente, con nuestra salvación eterna. Y es que en no pocas ocasiones hace lo mismo Jesucristo de diversas formas. 

¡Qué gran verdad lo que dice Cristo! Y es que nosotros solemos ambicionar los tesoros del mundo pero los que se refieren a los del Cielo (conseguidos con esfuerzo espiritual) no solemos tenernos en cuenta demasiado...

Un último consejo de parte de Jesucristo: los sentidos que pueden hacernos daño espiritual debemos corregirlos lo antes posible. Y es que de ellos depence nuestra salvación eterna. 

JESÚS,  gracias por advertirnos de una forma tan noble y buena. 

Eleuterio Fernández Guzmán

22 de junio de 2023

Jueves, 22 de junio de 2023 - Padre Nuestro, nuestro Padre

Mt 6,7-15


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. 

Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas’”.


COMENTARIO


No era nada extraño que aquellos que seguían al Hijo de Dios más de cerca quisieran saber cómo orar. Por eso, Jesucristo, les recomienda, antes que nada, no decir excesivas palabras como creyendo que así serán más escuchados por Dios.

En realidad, este momento de la historia de la salvación es verdaderamente crucial porque Jesucristo les/nos enseña, nada más y nada menos, que el Padre Nuestro.

En el Padre Nuestro pedimos lo que, en realidad, debemos pedir a Dios. No son cosas, digamos, grandilocuentes para el hombre mundano pero sí lo son para quien tiene el alma cerca de Quien todo lo ha creado y mantiene.


JESÚS, gracias por enseñarnos cómo debemos dirigirnos a Dios.


Eleuterio Fernández Guzmán

21 de junio de 2023

La verdadera Ley de Dios

Mt 6,1-6.16-18


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre de ustedes que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.'"

COMENTARIO

Como pasa en muchas otras ocasiones el Hijo de Dios ha de corregir, en mucho, lo que se supone es la Ley de Dios. Y es que, a la hora de verdad lo que se refiere a la misma no siempre la comprendemos. 

Dar limosna, orar y ayunar. Son tres acciones que es más que posible que las hagamos muchas veces. Sin embargo no siempre lo hacemos como debemos. Y Jesucristo, aquí mismo, nos dice cómo es el verdadero sentido de la Ley de Dios. Y, como podemos ver, tantas veces está lejos de lo que hacemos con ella...

Algo muy importante: Dios ve en lo secreto de nuestro corazón. Por eso debemos actuar como debemos actuar y no como a nosotros nos venga bien...

JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas. 

Eleuterio Fernández Guzmán

20 de junio de 2023

Debemos ser perfectos...

 Mt 5, 43-48


"Jesús dijo a sus discípulos:

'Ustedes han oído que se dijo: 'Amarás a tu prójimo' y odiarás a tu enemigo. Pero Yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque Él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.'"

COMENTARIO

No podemos negar que lo que nos pide el Hijo de Dios a sus discípulos no es poca cosa.  Y es que, para empezar, nos pide que no odiemos a nuestros enemigos sino que roguemos por ellos. Y eso supone que pidamos al Todopoderoso por aquellos que actúan en contra nuestro. Y eso, se diga lo que se diga, no nos resulta siempre fácil o, en fin, seguramente casi nunca. 

El caso es que Jesucristo quiera que se distingan sus discípulos por el amor al prójimo pero no sólo el más prójimo sino todo aquel que, como decimos arriba, nos odia o quiera nuestro mal. Y así pone el listón de nuestra fe muy alto. 

Pero todo lo resume Cristo diciendo que debemos ser perfectos como nuestro Padre del Cielo lo es. Y entonces, como pasa en aquel episodio de las Sagradas Escrituras, es más que posible que nos vayamos yendo lejos de esto empezando por los más viejos...


JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de junio de 2023

Los envió

Mt 9, 36-38, 10, 8


"Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: 'La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha". Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: 'No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.'"


COMENTARIO

El Hijo de Dios escogió a los Doce porque era más que consciente que su labor de transmisión de la Buena Noticia debía continuar tras su muerte y resurrección. Eso lo sabía más bien y fue lo que hizo: los escogió.

Jesucristo envía a los Doce a predicar. Pero no lo hace de cualquier forma sino que sabe dónde deben ir: en primer lugar a las ovejas perdidas de Israel porque sabe que han de ser las mas receptivas a la hora de comprender el mensaje que deben recibir. 

Pero, además, les otorga la facultad de curar. Y, además, que den gratis todo lo que han recibido gratis que era, sencillamente, todo.

JESÚS,  gracias por escoger y enviar a los Doce. 

Eleuterio Fernández Guzmán