15 de noviembre de 2020

Los talentos que Dios nos da

 Mt 25, 14-30

 

14 ‘Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: 15  a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. 16 Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.17  Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.18 En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.19 Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.20 Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.’ 21 Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.’ 22 Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he  ganado.’ 23      Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra  en el gozo de tu señor.’ 24 Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25 Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.’ 26 Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. 28 Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. 29 Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 30 Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.’”

 

 

 

 

 

COMENTARIO

 

No podemos dejar de reconocer que el tema de los talentos no deja de ser misterioso. Y es que podría decirse que aquel hombre quería que su dinero rindiese sin nada haber hecho él para que eso pasase.

 

En realidad, lo que nos quiere decir el Hijo de Dios es que cuando Dios nos ofrece sus dones y sus gracias, no está nada bien desperdiciarlos o echarlos a perder.

 

No es poca cosa que nuestro Padre del Cielo nos dé esto o lo otro graciosamente para que lo hagamos rendir. Eso es voluntad suya. Otra cosa es lo que nosotros hagamos con eso. Y, sobre esto, no deberíamos olvidar eso del rechinar de dientes.

 

 

JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de noviembre de 2020

Orar y tener fe

Lc 18-1-8

"Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer: 'Había en una ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella misma ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: `¡Hazme justicia contra mi adversario!' Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: `Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que deje de una vez de importunarme.''


Dijo, pues, el Señor: 'Oíd lo que dice el juez injusto; pues, ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche? ¿Les hará esperar? Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?'"



COMENTARIO


Las palabras del Hijo de Dios deben ser un claro aviso a los que nos consideramos hijos suyos. Y es que hay realidades espirituales que no tenemos en cuenta lo suficiente.

Orar sin desfallecer no es un consejo que sea de poca importancia porque no hacerlo supone mantenernos alejados de Dios, que nos ha creado y nos mantiene. Por eso nos dice Jesucristo que debemos ser perseverantes en la oración.

En cuanto a lo otro, a la venida de Cristo por segunda vez, es claro que dice el Hijo de Dios, no sin cierta tristeza, y pregunta si entonces habrá algo de fe en el mundo. Y eso, totalmente, depende de nosotros y de los que vengan después.



JESÚS, gracias por avisarnos sobre lo que debemos hacer y cómo debemos ser.


Eleuterio Fernández Guzmán

13 de noviembre de 2020

Así será

Lc 17, 26-37

"Y dijo Jesús a sus discípulos: “Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo que los hizo perecer a todos. Así sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste. 'Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y, de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará. Yo os lo digo: aquella noche estarán dos en un mismo lecho: al uno tomarán y al otro le dejarán; habrá dos mujeres moliendo juntas: a una la tomarán y a la otra la dejarán.» Y le dijeron: '¿Dónde, Señor?' Él les respondió: '«Donde esté el cuerpo, allí también se reunirán los buitres.'" 

COMENTARIO


No es poco cierto que las palabras que recoge hoy el Evangelio de San Lucas son verdaderamente enigmáticas. Sin embargo, con el paso de los siglos hemos podido llegar a comprender más que aquellos que las escucharon en directo de boca de Jesucristo.

Cuando el Hijo del hombre se manifieste será algo portentoso. Y el caso es que Jesucristo nos lo dice con toda claridad y no esconde nada de lo terrible que va a ser cuando se manifieste Él mismo.

Y un aviso para aquellos que no creían que iba a pasar lo que decía que iba a pasar: cuando muera el Hijo del hombre habrá quien quiera sus despojos, los buitres que se agruparán alrededor de su Cuerpo.


JESÚS, gracias por decir las cosas aunque puedan doler.


Eleuterio Fernández Guzmán

12 de noviembre de 2020

El Reino de Dios está aquí

Lc 17, 20-25

"Habiéndole preguntado los fariseos cuándo llegaría el Reino de Dios, les respondió: 'La venida del Reino de Dios no se producirá aparatosamente, ni se dirá: `Vedlo aquí o allá', porque, mirad, el Reino de Dios ya está entre vosotros.' Dijo a sus discípulos: 'Días vendrán en que desearéis ver uno solo de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: `Vedlo aquí, vedlo allá.' No vayáis, ni corráis detrás. Porque, como relámpago fulgurante que brilla de un extremo a otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su Día. Pero antes tendrá que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.'"


COMENTARIO


Antes de lo mejor debía venir lo peor. Y eso es lo que dice el Hijo de Dios cuando se refiere al padecimiento que ha de sufrir y que, con toda seguridad, va a aceptara como Quien es.

Aquellos que quieren saber se imaginan que el Reino de Dios va a ser como algo que va a arrasar a los enemigos del pueblo escogido por el Todopoderoso para ser el suyo. Sin embargo, las cosas no eran así ni fueron así.

El Reino de Dios ya estaba en medio de ellos. Es decir, Jesucristo era el mismo Reino de Dios que había sido establecido en la Tierra a través de su llegada al mundo. Pero ellos, como se dice en otro momento de la Sagrada Escritura, no lo recibieron...


JESÚS, eres el Reino de Dios aunque muchos no lo acepten o nieguen.


Eleuterio Fernández Guzmán

11 de noviembre de 2020

Dar gracias a Dios

Lc 17, 11-19

"De camino a Jerusalén, pasó por los confines entre Samaría y Galilea. Al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: '¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!' Al verlos, les dijo: 'Id y presentaos a los sacerdotes.' Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz, y, postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: '¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?» Y le dijo: '«Levántate y vete; tu fe te ha salvado.'"


COMENTARIOS


El caso de aquellos leprosos que, sin duda, lo pasaban muy mal por la enfermedad que tenían y por la exclusión social que eso suponía, no es nada extraño porque es lo que muchas veces nos pasa a nosotros.

Aquellos leprosos confiaban en el Hijo de Dios y por eso se dirigen a Él. Saben que puede curarlos y le llaman Maestro. Ellos esperan de su misericordia que obre el milagro y los cura. Y los cura, sí los cura.

Ellos se van. Pero uno de ellos vuelve para dar las gracias. Sin embargo, los demás se van. Están más que contentos pero, al parecer, creían merecer aquella merced de parte de Jesucristo. Y, es más, el que vuelve es extranjero con lo que eso supone de acusación contra el pueblo judío...


JESÚS, gracias por curarnos de las enfermedades del mundo y de las nuestras.


Eleuterio Fernández Guzmán

10 de noviembre de 2020

Siervos inútiles

Lc 17, 7-10

"'¿Quién de vosotros que tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: `Pasa al momento y ponte a la mesa?' ¿No le dirá más bien: `Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme y luego que yo haya comido y bebido comerás y beberás tú?' Acaso tiene que dar las gracias al siervo porque hizo lo que le mandaron? De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os mandaron, decid: No somos más que unos pobres siervos; sólo hemos hecho lo que teníamos que hacer.'"



COMENTARIO


Es verdad que las palabras que dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas parecen duras. Y es que a nadie le gusta que le digan que es un inútil después de haber llevado a cabo alguna acción.


Las palabras de Jesucristo, de todas formas, hay que entenderlas según quiere que se entiendan Dios. Y es que no son siempre lo que nosotros creemos que son sino que tienen un sentido más profundo y lleno de amor. Y debemos escucharlas con atención.


En realidad, lo que nos quiere decir Jesucristo es que estamos obligados, como hijos que somos de Dios, a ser, eso, hijos del Todopoderoso. Y eso ha de conllevar ciertos comportamientos y el cumplimiento de determinados principios.




JESÚS, gracias por decir las cosas como deben ser dichas.


Eleuterio Fernández Guzmán

9 de noviembre de 2020

El celo por Dios


Jn 2, 13-22

 

Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas en sus puestos. Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó el dinero  de los cambistas y les volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: ‘Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado. ’Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: = El celo por tu Casa me devorará. = Los judíos entonces le replicaron diciéndole: ‘Qué señal nos muestras para obrar así?’ Jesús les respondió: ‘Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré. ’Los judíos le contestaron: ‘Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?’ Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.

 

COMENTARIO

 

Podría parecer que Jesús, de natural bueno, no se enfadaba nunca. Sin embargo, era hombre, ser humano y, por eso mismo, sufría lo mismo que cualquier otro hombre podía sufrir. Y había, además, sufrimientos espirituales más fuertes que los físicos.

 

Cuando ve, seguramente día tras día, que hay personas que han convertido el Templo de Jerusalén en una casa de negocio y beneficio, no puede, ¡qué menos! que echarlos de ahí. Eso, es más que seguro, le granjeó muchos enemigos pero, en efecto, el celo de la Casa de Dios, hacía que eso hiciera.

 

Además, aquello del Templo, de su destrucción y su levantamiento en tres días iba referido, como bien sabemos, al Templo de su cuerpo y a su santa y necesaria resurrección. Luego, en efecto, comprendieron sus discípulos y todo lo cuadraron en su corazón.

 

JESÚS, ayúdanos a ser fieles devotos de tu santo Cuerpo y tu Sagrado Corazón.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 


8 de noviembre de 2020

No ser necios

Mt 25, 1-13

1”Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. 2 Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. 3 Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite;4 las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. 5 Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron.6 Mas a media noche se oyó un grito: “¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!"7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 8 Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.” 9 Pero las prudentes replicaron: “No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.” 10 Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. 11Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!” 12 Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco.” 13 Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

 

COMENTARIO

 

El aviso que nos hace el Hijo de Dios al respecto de este texto bíblico es para no olvidar y llevarlo siempre bien prendido en el corazón porque, de no hacerlo, nos puede pasar igual que a aquellas mujeres que era, digámoslo así, bastante necias.

 

Jesucristo nos dice que debemos velar. Es decir, que siempre debemos estar en alerta espiritual porque nunca sabemos cuándo vamos a ser llamados por Dios para comparecer ante su Tribual en nuestro Juicio Particular.

 

Nosotros debemos querer ser como aquellas mujeres que fueron previsoras y llevaron su aceite que, para nosotros, discípulos de Cristo, no es otro que tener el alma limpia. Y,  entonces, podremos entrar a la fiesta del Cielo.

 

JESÚS,  gracias por ponernos sobre la pista de cómo debemos ser.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de noviembre de 2020

Saber cómo debemos ser

Lc 16, 9-15


Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas. El que es fiel en lo insignificante, lo es también en lo importante; y el que es injusto en lo insignificante, también lo es en lo importante. Si, pues, no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero? Y si no fuisteis fieles con lo ajeno, ¿quién os dará lo vuestro? «Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se dedicará a uno y desdeñará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.» Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que son amigos del dinero, y se burlaban de él. Y les dijo: «Vosotros sois los que os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios."



COMENTARIO


No servir a Dios y al Dinero; ser fiel en lo poco y en lo mucho.


Estas dos expresiones de cómo debemos ser es a las que se refiere el Hijo de Dios en texto del Evangelio de San Lucas.


En realidad, ambas realidades espirituales nos llevan a Dios y a su definitivo Reino.


Es difícil poder ser fiel en lo mucho si no se es en lo poco porque lo pequeño va haciendo el ser de cada día


Si servimos al Dinero o, en general, a quien no sea Dios, resultará difícil hacer lo propio con Quien nos ha creado.



JESÚS, gracias miles te damos por decir las cosas como deben ser.


Eleuterio Fernández Guzmán

6 de noviembre de 2020

Ser astuto

Lc 16, 1-8

"Decía también a sus discípulos: 'Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda. Le llamó y le dijo: `¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.' Se dijo entre sí el administrador: `¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas. ''Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: `¿Cuánto debes a mi señor?' Respondió: `Cien medidas de aceite.' Él le dijo: `Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.' Después dijo a otro: `Tú, ¿cuánto debes?' Contestó: `Cien cargas de trigo.' Dícele: `Toma tu recibo y escribe ochenta.'«El señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad, pues los hijos de este mundo son más sagaces con los de su clase que los hijos de la luz.'"


COMENTARIO


Seguramente, el Hijo de Dios no está diciendo, en este texto del Evangelio de San Lucas, que debemos actuar de forma engañosa con nuestro prójimo ni que podemos engañarlo si eso nos beneficia. Y es que la Voluntad de Dios no puede tener nada que ver con tal forma de actuar. Sin embargo, creemos nos está diciendo que nosotros debemos ser astutos como serpientes y, como sabemos, humildes como palomas, porque así es la única forma de no ser tragados por el monstruo voraz que es el mundo donde nos movemos, vivimos y existimos.


Es cierto esto pero también lo es que, muchas veces, no lo hacemos y preferimos las migajas que nos ofrece el mundo sin tener en cuenta que no es que ha de prevalecer en nuestra existencia.



JESÚS, gracias por decir las cosas como son.


Eleuterio Fernández Guzmán

5 de noviembre de 2020

Ovejas perdidas

Lc 15, 1-10

"Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a él para oírle. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: 'Éste acoge a los pecadores y come con ellos.' Entonces les dijo esta parábola: '¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va a buscar la que se perdió, hasta que la encuentra? Cuando la encuentra, se la pone muy contento sobre los hombros y, llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido.' Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión.

'O, ¿qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca cuidadosamente hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, convoca a las amigas y vecinas y les dice: `Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido.' Pues os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.'" 



COMENTARIO


En realidad, el Hijo de Dios sólo quería que aquellos que se mostraban tan melindrosos con lo que hacía comprendiesen que las cosas no eran como ellos creían que eran.


Jesucristo había venido al mundo a salvar lo que estaba perdido y, por decirlo pronto, para dirigirse, además de a los demás, a los que eran considerados pecadores. Por eso se reunía con los que, para algunos, no eran personas a las que hubiera que acercarse. Pero Cristo era Misericordioso y Bueno.


Lo último que nos dice el Hijo de Dios es algo muy importante. Y es que en el Cielo se alegran cuando se ha convertido un pecador. Y eso nos pone en el camino de no darles esas alegrías porque nosotros no hayamos pecado...



JESÚS, gracias por mostrarnos el camino hacia el Cielo.


Eleuterio Fernández Guzmán

4 de noviembre de 2020

Las difíciles palabras de Cristo


Lc 14, 25-33

"Caminaba con él mucha gente y, volviéndose, les dijo: 'Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. 'Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: `Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.' O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.'"



COMUNICACIÓN


No podemos negar que cuando alguien escucha lo que recoge el Evangelio de San Lucas en el texto de hoy, es posible que se piense muy mucho ser discípulo del Hijo de Dios o seguir siéndolo. Lo que pasa es que Jesucristo, al hablar, lo hace con la Verdad en la boca.

En realidad, ya podemos imaginar que Jesucristo no quiere que odiemos, así dicho, a nuestra familia sino que tengamos en cuenta que, para seguirlo a Él debemos dejar cosas atrás sin querer decir eso que olvidemos a nadie y que hagamos como si nunca lo hubiéramos conocido aunque es cierto y verdad que, a veces, para seguir al Hijo de Dios hay que hacer renuncias…

Nos dice, de todas formas, Jesucristo que antes de seguirlo es conveniente que sopesemos si, en verdad, queremos seguirlo pues tal seguimiento ha de tener consecuencias en nuestra vida.



JESÚS, gracias por decir las cosas como son.


Eleuterio Fernández Guzmán

3 de noviembre de 2020

Aceptar la llamada de Dios


Lc 14,15-24

 

"En aquel tiempo, dijo a Jesús uno de los que comían a la mesa: ''Dichoso el que pueda comer en el Reino de Dios!'. Él le respondió: Un hombre dio una gran cena y convidó a muchos; a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los invitados: ‘Venid, que ya está todo preparado’. Pero todos a una empezaron a excusarse. El primero le dijo: ‘He comprado un campo y tengo que ir a verlo; te ruego me dispenses’. Y otro dijo: ‘He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas; te ruego me dispenses’. Otro dijo: ‘Me he casado, y por eso no puedo ir’.


'Regresó el siervo y se lo contó a su señor. Entonces, airado el dueño de la casa, dijo a su siervo: ‘Sal en seguida a las plazas y calles de la ciudad, y haz entrar aquí a los pobres y lisiados, y ciegos y cojos’. Dijo el siervo: ‘Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía hay sitio’. Dijo el señor al siervo: ‘Sal a los caminos y cercas, y obliga a entrar hasta que se llene mi casa’. Porque os digo que ninguno de aquellos invitados probará mi cena
'".

 

 

COMENTARIO

 

Dios Padre quiere a todos sus hijos consigo. Es, en tal sentido, propio del Señor que nos ama que estemos con Él porque quiere que gocemos de la vida eterna.

 

Nos invita a estar en su Reino, en su definitivo Reino. Y nos llama como ha hecho a lo largo de los siglos con todos sus hijos. Pero muchos no han aceptado tal llamada y se han dedicado a mirar para otro lado como si eso no tuviera consecuencias para sí mismos.

 

En este texto hay un claro aviso que nunca deberíamos tener por no dicho por Dios. Nos dice el Creador  que quien no acepte la invitación que le envía el Todopoderoso no entrará en su Reino. Y eso debería preocuparnos mucho.

 

 

JESÚS, mucho y bueno nos dice aquí Dios. Ayúdanos a tenerlo siempre en cuenta.

 

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

2 de noviembre de 2020

Cristo el Camino, la Verdad, la Vida


Jn 14, 1-6

  

‘No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones;  si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo,  para que donde esté yo  estéis también vosotros.  Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús está muy interesado en que sepamos qué es lo que nos conviene para nuestra vida eterna. Sabe que anhelamos alcanzar la misma y estar con Dios y, para eso, debemos creer en Él.

 

Jesús nos lo dice con toda claridad: está en el Cielo preparándonos estancias para que, cuando Dios quiera, las ocupemos. Y también nos habla de su Parusía, cuando vuelva para juzgar a vivos y muertos.

 

El camino para ir a Dios lo sabemos porque nos lo dice Jesús: es Él. Sólo, pues, creyendo en el Mesías, en su santa doctrina y en todo aquello que hizo en su primera venida al mundo, podremos comprender lo que supone que sea el Camino, la Verdad y la Vida.

 

  

 

JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Verdad, como Camino, como Vida.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

 

 

COMENTARIO

 

1 de noviembre de 2020

Ser bienaventurados

Mt 5, 1- 12a

"Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo:


'Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

 

COMENTARIO

 

Es bien cierto que las palabras que recoge el Evangelio de San Mateo a las que se le han dado el nombre de Bienaventuranzas tiene una verdad en sí mismas que nos llevan, directamente, al Cielo.

 

Ser bienaventurados como nos pide Cristo que seamos, que debemos ser, es algo que va más allá de lo que podamos pensar porque, en sí mismo considerado, supone que se nos traza el camino hacia el definitivo Reino de Dios llamado Cielo.

 

Todo esto lo debemos ansiar pero no como algo inalcanzable porque Dios nunca nos pide aquello que no podemos conseguir porque nos la fuerza para hacerlo. Por eso, ser bienaventurados es posible, lo es.

 

 

JESÚS,  gracias por enseñarnos el camino hacia el Cielo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

31 de octubre de 2020

Ansia de aparentar

Lc 14, 1. 7-11

"Sucedió que un sábado fue a comer a casa de uno de los jefes de los fariseos. Ellos le estaban observando.


Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: 'Cuando alguien te invite a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya invitado a otro más distinguido que tú y, viniendo el que os invitó a ti y a él, te diga: `Deja el sitio a éste', y tengas que ir, avergonzado, a sentarte en el último puesto. Al contrario, cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te invitó, te diga: `Amigo, sube más arriba.' Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.'" 


COMENTARIO


Cuando el Hijo de Dios era invitado, por ejemplo, a compartir mesa con alguno de los muchos poderosos que había en el pueblo de Israel no podemos negar que lo sería, en algunas ocasiones, por verdadero gusto de quien lo invitaba pero, a veces, había aviesas intenciones en aquellos que querían tenerlo a su mesa.


No podemos negar que siempre aprovechaba Jesucristo aquellas ocasiones para enseñar y predicar con el ejemplo, como suele decirse. Y aquella ocasión le venía que ni pintiparada para el caso.


Los hay que quieren aparentar más de la cuenta y gozan de los primeros sitios en las fiestas y, a lo mejor, quieren lo mismo del Cielo. Sin embargo, es Dios quien atribuye, digamos, tale asientos y deberíamos estas más a lo que nos conviene que a lo que no nos conviene.



JESÚS, gracias por aleccionarnos acerca de lo que nos debe importar y de lo que no.


Eleuterio Fernández Guzmán

29 de octubre de 2020

Otra vez el sábado...

Viernes, 30 de octubre de 2020

Lc 14, 1-6

"Sucedió que un sábado fue a comer a casa de uno de los jefes de los fariseos. Ellos le estaban observando. Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. Entonces preguntó Jesús a los legistas y a los fariseos: '¿Es lícito curar en sábado, o no?' Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le curó y le despidió. Y a ellos les dijo: '¿A quién de vosotros se le cae un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento?' Y no pudieron replicar a esto."


COMENTARIO


Otra vez. El caso es que son muchas las ocasiones en las que se da la misma situación: hay alguien enfermo y el Hijo de Dios lo cura. Pero no se trata de un día cualquiera de la semana sino de uno en el que decae, al parecer, el amor y la misericordia porque imperan otras cosas…


Bien sabemos lo que pasa hoy: alguien enfermo. Y Jesucristo pregunta si es lícito curar en sábado. Pero los fariseos de allí no quieren contestarle porque, seguramente, ya habrán asistido a cosa similar en el mismo día y ya se habrán llevado el rapapolvo del Maestro.


Jesucristo cura al necesitado. Y, para que aquellos que podían estar criticándolo para sus adentros (eso seguro) no pudieran decir nada les pone el ejemplo de qué es lo que ellos salvarían en sábado. Y sí, al parecer, ellos tienen autorización para hacer determinadas cosas en tal día. Y es que es la vieja ley del embudo: para mí la parte ancha y para ti la estrecha... por eso no debería extrañarnos nada que el Hijo de Dios, de vez en cuando, llame a algunos hipócritas. 



JESÚS, gracias por decir las cosas como son porque así son.


Eleuterio Fernández Guzmán

Ver al Hijo de Dios

Lc 13, 31,35


"En aquel mismo momento se acercaron algunos fariseos y le dijeron: 'Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte.' Él les contestó: 'Id a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén.
'¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar desierta vuestra casa. Os digo que no me volveréis a ver hasta que llegue el día en que digáis:
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!'"




COMENTARIO


Ciertamente, las palabras del Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas tienen todo que ver con las ansias del poder de acallar a quien disiente de lo que sostiene el mismo. Y es que Herodes quería matar a Jesucristo no por el poder que tuviera sino porque podía socavar espiritualmente el del mandatario judío.


Jesucristo vaticina que la casa de Israel va a ser abandonada. Y es que, cuando muera, en efecto, habrá una abandono de la misma pero luego, como sabemos, todo volverá a su cauce.


Las advertencias de Jesucristo, como sabemos, no fueron escuchadas por según qué personas y eso, podemos decir, resultó ser un beneficio espiritual para todo aquel que se considerara discípulo de Cristo.




JESÚS, gracias por ser tan franco y verdadero.


Eleuterio Fernández Guzmán

28 de octubre de 2020

Los eligió a ellos

Lc 6, 12-19


"Por aquellos días, se fue él al monte a orar y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles: A Simón, a quien puso el nombre de Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelota; a Judas de Santiago y a Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó con ellos y se detuvo en un paraje llano; había un gran número de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos."


COMENTARIO


Ese texto del Evangelio de San Lucas recoge algo extraordinario y algo ordinario. Y es que una cosa es escoger a los que iban a ser sus Apóstoles y otra haciendo el bien a quien necesitaba que se le hiciera.


Escoge a sus Apóstoles los escoge porque sabe muy bien que es necesario que la Buena Noticia se expanda por el mundo y por eso a aquellos hombres, 12, los elige después de haber orado; después de orar y hacerlo a su Padre del Cielo.


Que el Hijo de Dios hiciera el bien y que hubiera muchas personas que sólo ansiaba tocarle porque sabían que eso les sanaría, sólo podía ser signo, primero, de una misión a cumplir y, luego, del cumplimiento efectivo de la misma.



JESÚS, gracias por haber lo que tenías que hacer y hacerlo en abundancia.


Eleuterio Fernández Guzmán