14 de octubre de 2026

Un repaso en toda regla

Lc 11, 42-46


"'Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!' Uno de los legistas le respondió: '¡Maestro, diciendo estas cosas, también nos injurias a nosotros!» Pero él dijo: '¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!'"

COMENTARIO

Podemos decir sin temor a equivocarnos que cuando el Hijo de Dios dio comienzo a su etapa de predicación sabía muy bien lo que no estaba de acuerdo con la Voluntad de Dios.

Expresiones como las que recoge hoy el Evangelio de San Lucas no eran agradables de escuchar por los fariseos porque ellos sabían que eran considerados los sabios de entre los elegidos del pueblo de Israel. 

Es verdad que las palabras dichas no eran agradables. Sin embargo, Jesucristo no tenía más remedio que ponerlas sobre la mesa para que se dieran cuenta de sus errores y, si eso era posible, cambiaran su forma de hacer y de ser. 


JESÚS,  gracias por hablar como se tenía que hablar. 

Eleuterio Fernández Guzman

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