23 de marzo de 2019

El rincón del hermano Rafael – “Saber esperar”- Una santa voluntad

Resultado de imagen de san rafael arnáiz
“Rafael Arnáiz Barón nació el 9 de abril de 1911 en Burgos (España), donde también fue bautizado y recibió la confirmación. Allí mismo inició los estudios en el colegio de los PP. Jesuitas, recibiendo por primera vez la Eucaristía en 1919.”
Esta parte de una biografía que sobre nuestro santo la podemos encontrar en multitud de sitios de la red de redes o en los libros que sobre él se han escrito.
Hasta hace bien poco hemos dedicado este espacio a escribir sobre lo que el hermano Rafael había dejado dicho en su diario “Dios y mi alma”. Sin embargo, como es normal, terminó en su momento nuestro santo de dar forma a su pensamiento espiritual.
Sin embargo, San Rafael Arnáiz Barón había escrito mucho antes de dejar sus impresiones personales en aquel diario. Y algo de aquello es lo que vamos a traer aquí a partir de ahora.
             
Bajo el título “Saber esperar” se han recogido muchos pensamientos, divididos por temas, que manifestó el hermano Rafael. Y a los mismos vamos a tratar de referirnos en lo sucesivo.

“Saber Esperar” – Una santa voluntad

“¡Virgen María, Madre de los Dolores! Cuando mires a tu Hijo ensangrentado en el Calvario, déjame a mí que humildemente recoja tu inmenso dolor, aunque indigno, enjugue tus lágrimas.”

Saber cómo somos nos viene la mar de bien para hablar con Dios o, en este caso, con la Madre de Dios en la seguridad de ser escuchados. Y no queremos decir con esto que Dios mire para otro lado cuando no sabemos cómo somos sino que es, sencillamente, mucho mejor, no esconder nada de nuestra forma de ser, espiritualmente hablando. Y es que, además, esto  no sirve de nada porque Dios todo lo sabe de nosotros y todo lo conoce de nuestros hijos.
Bien. Esto lo sabemos y estamos seguros de que es un principio básico de nuestra vida de fe. Y nos viene, además, muy bien saberlo porque puede ayudarnos a salir de muchas tinieblas…
El hermano Rafael, que muchas veces habla con Dios o, como en este caso, con la Virgen María, no quiere olvidar lo que supone el Calvario, la Sangre del Hijo de  Dios y, en fin, todo lo que contiene aquello que entonces pasó.
Para empezar, debemos decir que todo aquello que, decimos, entonces pasó (en un tiempo determinado de la historia, en la propia del Imperio Romano y del pueblo judío) pasó entonces. Es decir, que creemos que todo sucedió según sabemos que sucedió. Y es que está escrito y no sólo por autores cristianos sino, también, judíos o paganos...

No se trata, sin embargo, de hacer discursos sobre algo que sabemos pasó. No. De lo que se trata es de lo que nos dice San Rafael Arnáiz Barón y que tiene que ver con nuestra capacidad, no sólo de aceptar que Cristo murió como murió sino de hacer algo más, de dar un paso más.

Antes hemos dicho que aquello pasó entonces pero estamos más que seguros que, en un modo más que cierto, sigue pasando ahora mismo, cuando crucificamos al Hijo de Dios por nuestros pecados y en ellos.

Esto lo decimos porque sólo así podemos entender que el hermano Rafael se dirija a la Virgen María para decir que cuando mire a si Hijo ensangrentado… Y es que eso sólo puede ser si, en efecto, Jesucristo sigue ensangrentado.

Pues bien, entonces, en tal caso, ¿qué podemos hacer nosotros con tal situación a sabiendas de que seguramente somos culpables que Cristo aún, hablando así, no haya bajado de la Cruz?

San Rafael Arnáiz Barón nos lo dice con toda claridad. Y es que, claro, no podemos quedarnos mirando lo que pasa y ya está. Demos un paso más.

Se nos dice que, hablando con la Virgen Inmaculada, que nos deje recoger el inmenso dolor que debe estar acumulando la Madre cuando ve así al Hijo. Y, es cierto, aún sabiéndonos indignos de eso (sabemos cómo somos y en qué pecados estamos…) lo que queremos es que sí, que se nos deje echar una mano así,  estando al lado de quien sufre al ver a un Hijo en tales circunstancias y, ¡Ay!, al ver que, por muchos siglos que pasen sigue en tal situación…

Dice el hermano Rafael que quiere enjugar las lágrimas de la Virgen María. Y no ha de ser mala cosa hacer eso cuando en la mismas está todo el amor que una Madre como ella puede atesorar. Eso lo hizo ella en su corazón a lo largo de la vida de Jesucristo y eso es lo que quiere hacer San Rafael Arnáiz Barón. ¿También nosotros?


Eleuterio Fernández Guzmán 




Todos pródigos somos



Lc 15,1-3.11-32

En aquel tiempo, viendo que todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle, los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: ‘Este acoge a los pecadores y come con ellos’. Entonces les dijo esta parábola. ‘Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: ‘Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde’. Y él les repartió la hacienda. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino. Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Y, levantándose, partió hacia su padre. 

‘Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: ‘Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus siervos: ‘Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado’. Y comenzaron la fiesta.

‘Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. El le dijo: ‘Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano’. Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: ‘Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!’ Pero él le dijo: ‘Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado’”.


COMENTARIO

Muchos de los que escuchaban a Jesús no estaban de acuerdo con lo que decía porque, por ejemplo, estaba con pecadores. No entendían que un Maestro pudiese hacer eso. Pero el Hijo de Dios sabía que sólo los enfermos necesitan médico.

La parábola del hijo pródigo la cuenta Jesús para que entiendan en qué situación se encuentran aquellos que tanto le critican. Son como quien se aleja del Padre y, después de dilapidar su herencia espiritual tiene que volver a su casa para pedir perdón.

Pero, entre aquellos, había muchos como el hermano que no se alegra de que vuelva quien todo lo había gastado de mala forma. Siempre hay quien, entre los hermanos, guarda rencor por el bien que a otro le pueda suceder. Y eso a Dios no puede gustarle nada de nada.


JESÚS, los que te persiguen no quieren entender que es primero la misericordia y luego, en todo caso, la ley de los hombres. Ayúdanos a tener siempre presente la voluntad de Dios. 





Eleuterio Fernández Guzmán

22 de marzo de 2019

Cuidar de la viña del Señor



Mt 21, 33-43.45-46

En aquel tiempo, Jesús dijo a los grandes sacerdotes y a los notables del pueblo: ‘Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’. Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?’. 

Dícenle: ‘A esos miserables les dará una muerte miserable y arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo’. Y Jesús les dice: ‘¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos’. 
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que estaba refiriéndose a ellos. Y trataban de detenerle, pero tuvieron miedo a la gente porque le tenían por profeta.”

COMENTARIO

Jesús sabía más que de sobra que el pueblo elegido por Dios para ser su pueblo y él su Dios lo había traicionado muchas veces. Otras tantas veces se había vuelto a convertir porque sabía que el Creador era, sin duda alguna, su Dios.

Jesús pone, por eso mismo, el ejemplo de aquella viña que es cuidada queriendo decir que los profetas, que cuidaron del pueblo elegido por Dios transmitiendo su voluntad, habían sido matados uno a uno por aquellos que debían dejarse cuidar.

Aquello no gusta a los poderosos que le escuchan. Era de esperar que unas personas que se sentían, espiritualmente, superiores a los demás, no admitiesen que se les hiciera aquella advertencia. Por eso querían matar al Enviado de Dios.



JESÚS, los que no te querían no podían aceptar lo que les decías. Ayúdanos a tener siempre en cuenta las grandes verdades que salen de tu corazón.





Eleuterio Fernández Guzmán

20 de marzo de 2019

La verdad, a veces, duele


Mt 20, 17-28

“17 Cuando iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomó aparte a los Doce, y les dijo por el camino: 18 ‘Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y escribas; le condenarán a muerte 19 y le entregarán a los gentiles, para burlarse de él, azotarle y crucificarle, y al tercer día resucitará’. 20 Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, y se postró como para pedirle algo. 21 Él le dijo: ‘¿Qué quieres?’ Dícele ella: ‘Manda que estos dos hijos míos se sienten, uno a tu derecha y otro a tu izquierda, en tu Reino’. 22 Replicó Jesús: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber?’ Dícenle: ‘Sí, podemos’. 23 Díceles: ‘Mi copa, sí la beberéis; pero sentarse a mi derecha o mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado por mi Padre. 24 Al oír esto los otros diez, se indignaron contra los dos hermanos. 25 Mas Jesús los llamó y dijo: ‘Sabéis que los jefes de las naciones las dominan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. 26 No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros, será vuestro esclavo; 28 de la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’”.



COMENTARIO

La misión que debía llevar a cabo el Hijo de Dios era importante que fuera conocida por aquellos que le seguían más de cerca. Por eso es avisa acerca de lo que va a ser su inmediato futuro. Pero ellos, seguramente, no querían escuchar nada de eso y, es más, la madre de dos de ellos quiere que sus hijos estén en los mejores puestos. Pero Jesucristo tiene muy claro que ellos seguirán su mismo camino pero sabe que no le corresponde a Él decidir sobre la posición de cada uno de los que le siguen.

De todas formas, hay algo que deben aprender y aprender más que bien: lo que importa es servir y no ser servido. A eso había venido el Maestro y eso es lo que deben aprender sus discípulos.


JESÚS, gracias por poner sobre la mesa la verdad de tu existencia.

Eleuterio Fernández Guzmán

19 de marzo de 2019

Y José crió a Dios


Mt 1, 16. 18-21. 24a


“16 y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. 17 Así que el total de las generaciones son: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.  18 La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.

21 Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: 23 Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: ‘Dios con nosotros’. 24 Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado.”



COMENTARIO

Cuando recordamos al padre adoptivo del Hijo de Dios traemos al hoy la vida de alguien que tenía fe en el Todopoderoso y estaba seguro de que era muy importante cumplir Su Voluntad. Por eso cuando José duda acerca del embarazo de su desposada María, el Ángel del Señor se le presenta en sueños y le dice qué es lo que debe hacer.

Lo que se le dice a José es de una importancia absoluta. Y es que tiene que ver con la salvación del mundo y del nacimiento de quien será su hijo adoptivo. No nos extraña, nada de nada, que José, tras la advertencia del Ángel, haga exactamente lo que se le dice que debe hacer y tome a María y la acepte como esposa.



JESÚS, gracias por haber tenido un padre como José.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de marzo de 2019

Misericordia quiero, dice Dios

Lc 6,36-38

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá’”.

COMENTARIO


Lo que dice Jesús en esta ocasión tiene mucho que ver con la importancia de tener, en el corazón, bien arraigada la Ley de Dios. No se trata de cosas de poca importancia sino, al revés, de aquello que debemos tener como bueno y mejor para nosotros.

Ser compasivos. Lo dice Quien fue más compasivo que nadie y Quien tanto enseñaba acerca de la compasión y el amor. Ser compasivo es mostrar, con el prójimo, que hemos entendido lo que supone el Amor de Dios. Y que no juzguemos porque seremos juzgados; y que perdonemos…

Dice Jesús algo que es más que importante: debemos medir con el corazón de carne porque de hacerlo con el de piedra, lo mismo seremos medidos nosotros. Y lo seremos cuando ya nada tenga remedio ante el Tribunal de Dios. Pensemos, pues, lo que ahora hacemos.



JESÚS, lo que nos dices es demasiado importante como para olvidarlo con tanta facilidad. Ayúdanos a no caer en tal trampa del enemigo.


Eleuterio Fernández Guzmán

17 de marzo de 2019

Escuchad a Cristo




Lc 9, 28b-36

“Tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. 29 Y sucedió que, mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó, y sus vestidos eran de una blancura fulgurante, 30                    y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; 31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén.32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. 33 Y sucedió que, al separarse ellos de él, dijo Pedro a Jesús: ‘Maestro, bueno es estarnos aquí. Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’, sin saber lo que decía. 34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y al entrar en la nube, se llenaron de temor. 35 Y vino una voz desde la nube, que decía: ‘Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.’ 36 Y cuando la voz hubo sonado, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto”.
                                      

COMENTARIO

Cuando el Hijo de Dios toma a aquellos tres discípulos y los lleva al monte estamos seguros de que sabía qué iba a pasar. Y es que aquello no era de lo más normal y sólo quien conoce la Voluntad de Dios y tiene conocimiento real de todo lo que pasa es posible haga lo que entonces hizo Jesucristo. Y ellos escuchan la voz del Todopoderoso diciéndoles que Aquel que es su Maestro, no sólo lo es sino que, además, es Su Hijo, el de Dios, y que debe ser escuchado. Pero ellos, al parecer, aún no acaban de comprender lo que significaba todo aquello que estaban presenciando y actúan como hombres que eran, demasiado pegados al suelo.

JESÚS, gracias por cumplir la misión que te fue encargada por parte de Tu Padre y el nuestro.

Eleuterio Fernández Guzmán


15 de marzo de 2019

Lo que Dios quiere



Mt 5, 20-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antepasados: ‘No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal’. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano "imbécil", será reo ante el Sanedrín; y el que le llame "renegado", será reo de la gehenna de fuego. 
Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo’”.

COMENTARIO

La justicia de Dios

El conocimiento que tenían de la justicia de Dios los contemporáneos de Jesús distaba mucho de la que, en verdad, era la propia del Todopoderoso. Era, es, conveniente, estar más cerca de la que Dios que de la de los hombres.

Lo que Dios quiere de nosotros

Dios quiere de nosotros que tengamos un corazón blando y de carne y no duro y que no perdone nunca. Por eso siempre nos recomienda Jesús que actuemos con la mayor misericordia posible.

Tener en cuenta lo que debemos hacer

Es muy importante saber qué es lo que espera Dios de nuestro comportamiento que no es otra cosa que tengamos un corazón blando y de carne y no duro y no misericordioso.


JESÚS, siempre nos aconsejas lo mejor. Ayúdanos a no hacer oídos sordos a tus buenos consejos.

Eleuterio Fernández Guzmán


14 de marzo de 2019

La Ley de Dios



Mt 7, 7-12

“’Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan! ‘Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la  Ley y los Profetas’.”
       

COMENTARIO

Jesús sabe cómo se ha de dirigir un creyente a Dios para ser escuchado por el Padre. Por eso insiste en que lo que tenemos que hacer es pedir al Creador por las necesidades que tengamos; llamar a la puerta del corazón de Dios.

Dice Jesús algo que es muy importante: “el que busca, halla”. Con ello nos quiere decir que el que sea capaz de encontrar a Dios en su corazón habrá hallado lo más importante de su vida. Algo así como encontrar un gran tesoro que el Creador escondió en nuestro corazón.

Jesús pone ejemplos para que sepamos que Dios, que sabe que somos malos (eso dice, con gran verdad, el Hijo de Dios) nos ama por encima de todas nuestras circunstancias. Por eso nos pide que pidamos… porque sabe que seremos escuchados.

JESÚS, sabes que Dios siempre nos escucha. Por eso nos pides que pidamos porque seremos escuchados. Ayúdanos a no olvidar nunca que el Creador siempre nos espera.



Eleuterio Fernández Guzmán


13 de marzo de 2019

Las señales de Dios


Lc 11,29-32

En aquel tiempo, habiéndose reunido la gente, Jesús comenzó a decir: ‘Esta generación es una generación malvada; pide una señal, y no se le dará otra señal que la señal de Jonás. Porque, así como Jonás fue señal para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará: porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás’”.


COMENTARIO

Por una forma de ser propia de aquel pueblo, el escogido por Dios para transmitir su Palabra lo había tentado muchas veces para que diera señales de su poder. Y Dios, muchas veces, había respondido a tales peticiones no sin antes avisar de que hacer eso estaba bastante mal.

A Jesús también le piden señales. No se dan cuenta de que es el Enviado de Dios y que Él mismo es la mejor señal que Dios podía enviar de su poder y majestad. Pero, a pesar de saber eso, el Hijo del hombre les explica algo que debían entender.

Nadie mejor que Jesús podía enviar el Padre. Así como en tiempos de Jonás sirvió, éste, de aviso, para el pueblo elegido de que debía cambiar el rumbo que estaba tomando, lo mismo es Jesucristo para el que había sido pueblo elegido por Dios antes de corromperse.


JESÚS, eres el Enviado de Dios y la señal que mejor podía darnos el Todopoderoso. 
  


Eleuterio Fernández Guzmán


11 de marzo de 2019

Esto es lo que ha de pasar


Mt 25, 31-46

31 ‘Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. 32 Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. 33 Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; 36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.’ 37 Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’ 40 Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.’ 41 Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.’ 44 Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’ 45 Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.’ 46 E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna’’


COMENTARIO

Alguien dijo que al final de la vida nos iban a examinar en el amor. Y eso es lo que nos quiere decir el Hijo de Dios acerca de su nueva venida al mundo, en su Parusía. Y es que lo que, entonces, se nos pedirá no será si hemos alcanzado renombre internacional o hemos conseguido este u otro galardón mundano. No. Lo que se nos pedirá es lo que, justamente, nos dice Jesucristo: hacer el bien a los demás en los ejemplos que pone como, por ejemplo, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, visitar al encarcelado para llevarle esperanza, etc.

Lo que nos dice, además, Jesucristo es que las cosas no quedarán así. Es decir, que la vida eterna es para aquellos que han sabido comprender la Voluntad de Dios.


JESÚS, gracias por advertirnos de lo que importa.

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de marzo de 2019

No caer en la tentación


Lc 4, 1-13

“Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y era conducido por el Espíritu en el desierto, durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.’  Jesús le respondió: ‘Esta escrito: = No sólo de pan vive el hombre.’ =  Llevándole a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra; y le dijo el diablo: ‘Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me ha sido entregada, y se la doy a quien quiero. Si, pues, me adoras, toda será tuya.’ Jesús le respondió: ‘Esta escrito: = Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.’ =  Le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el alero del Templo, y le dijo: ‘Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; porque está escrito: = A sus ángeles te encomendará  para que te guarden. =  Y: = En sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna.’ =  Jesús le respondió: ‘Está dicho: = No tentarás al Señor tu Dios.’ =  Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta un tiempo oportuno.”

COMENTARIO

Sabemos más que de sobra que Jesucristo, como Hijo de Dios, fue enviado al mundo para que el mundo se salvase. Por eso tuvo su Padre que decir, al menos dos vece que sepamos, que era su Hijo y que debíamos escucharlo. Y es lo que debemos hacer, precisamente, cuando es enfrentado por el Diablo que quiere tentarlo para ver si cae en sus manos. Pero Jesucristo, una a una y con una concepción más que perfecta de su obligación como Hijo de Dios, las rechaza y pone en su lugar a quien quería hacerlo caer.

En realidad, lo que este texto nos muestra es que si hasta el mismo Hijo de Dios, engendrado y no creado, fue sometido a tentación, a nosotros también nos hará lo mismo Satanás. Y es entonces, precisamente entonces, cuando debemos recordar este texto. Y actuar en consecuencia.


JESÚS, gracias por no caer en aquellas terribles y mundanas tentaciones.


Eleuterio Fernández Guzmán


9 de marzo de 2019

Necesitados de salvación



Lc 5,27-32

En aquel tiempo, Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, sentado en el despacho de impuestos, y le dijo: ‘Sígueme’. El, dejándolo todo, se levantó y le siguió. Leví le ofreció en su casa un gran banquete. Había un gran número de publicanos, y de otros que estaban a la mesa con ellos. Los fariseos y sus escribas murmuraban diciendo a los discípulos: ‘¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?’. Les respondió Jesús: ‘No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal. No he venido a llamar a conversión a justos, sino a pecadores’”.


COMENTARIO

Los que seguían a Jesús más de cerca, aquellos que había escogido para que fueran sus apóstoles se extrañan de que escoja a uno que es publicano y que, por eso mismo, recauda impuestos para el enemigo romano.

Mateo, sin embargo, debe haber visto algo muy importante en aquel hombre, el Maestro, que lo llama. Lo deja todo y eso, para un publicano, era mucho pues suponía dejar una vida bastante acomodada y mundana. Sin embargo, lo dejó todo por Jesús.

Jesús sabe que muchos se extrañan que llame a Leví. Sin embargo, también sabe que, en efecto, los que necesitan médico, también espiritual, son aquellos que están enfermos y Mateo, en un sentido espiritual, lo estaba. Y quiere sanarlo con aquella llamada.


JESÚS,  llamas a quienes quieres y esperas que la respuesta sea positiva. Ayúdanos a responder siempre sí.


Eleuterio Fernández Guzmán




8 de marzo de 2019

Ayunar cuando corresponde




Mt 9,14-15

En aquel tiempo, se le acercan los discípulos de Juan y le dicen: ‘¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos, y tus discípulos no ayunan?’. Jesús les dijo: ‘Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán’”.

COMENTARIO

Juan el Bautista tenía personas que le seguían porque veían en él un hombre de fe muy bien arraigada en su corazón. Por eso acuden donde Jesús para preguntarle acerca de los ayunos que hacían. Se extrañaban que los discípulos del Maestro no hiciesen lo mismo.

Jesús había venido no a cambiar la Ley sino a que se cumpliera. Y eso, que podría parecer que estaba muy bien pues nadie quiere hacer lo que Dios no quiera que haga. Sin embargo, eso suponía cambiar mucho de lo que otros creían como bueno.

En el tema del ayuno sabía Jesús que, cuando muriera en la Cruz sería el momento de recordar tal muerte, tal entrega y tal mantenimiento de la voluntad de Dios. Por eso no le molestaba que sus discípulos no ayunaran.


JESÚS, conoces, verdaderamente, la voluntad de Dios. Ayúdanos a cumplirla siempre.




Eleuterio Fernández Guzmán


7 de marzo de 2019

Negarse a sí mismo



Lc 9,22-25


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día’. Decía a todos: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?’”.



COMENTARIO

Es bien cierto que seguir a Jesús era, en su tiempo, algo maravilloso. Se caminaba con un Maestro que enseñaba de forma muy distinta a como lo hacían otros y, por eso mismo, muchos quería seguir al Hijo de Dios.

Sin embargo, no era fácil. No lo era porque se tenían que cumplir una serie de condiciones espirituales que no todo el mundo estaba dispuesto a cumplir. Por eso dice Jesús que había que negarse a sí mismo o, lo que es lo mismo, abandonar todo lo viejo y venir a ser un hombre nuevo, con corazón de carne.

Así es más que probable que se pueda perder la vida. Pero la que se pierde, en todo caso, es la vida terrena, la mundana. Aquella que está más allá de la que ahora vivimos, será ganada por quien quiera seguir a Jesús y hacerlo con franqueza y sin dobleces.


JESÚS, seguirte a ti es, sin duda alguna, un gozo. Sin embargo, requiere cierta forma de actuar que no siempre estamos dispuestos a consentir para nosotros. Ayúdanos a cumplir contigo y hacerlo siempre.


Eleuterio Fernández Guzmán


6 de marzo de 2019

Dios ve en lo secreto


  
Mt 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

‘Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará’”.


COMENTARIO

No es nada extraño, en un ser humano, actuar para ser visto. Si la falta de modestia y de humildad es lo que adorna a un hijo de Dios ya podemos estar seguros de que no hará nada que no tenga que ver con su presunta gloria.

Sin embargo Jesús sabe que Dios no quiere tal tipo de comportamientos. Por eso en una ocasión dirá que es conveniente que una mano no sepa lo que hace la otra. En todo caso, lo que importa es que Dios lo ve todo.

Que Dios ve en lo secreto de nuestro corazón tiene mucho que ver con el cumplimiento de su voluntad. Por mucho que nosotros pretendamos engañar, con nuestras acciones, a Quien nos creó, lo bien cierto es que, precisamente por ser nuestro Creador, todo lo conoce de nosotros y dentro de nosotros. Por eso vale la pena actuar de forma que Dios esté contento con nosotros y no hacer lo propio con el mundo.


JESÚS, lo que vale la pena, y muchas veces lo dices, es tener en cuenta en nuestra vida la voluntad de Dios. Ayúdanos a no ser infieles en tal sentido.




Eleuterio Fernández Guzmán


5 de marzo de 2019

Alcanzar la vida eterna



Mc 10,28-31
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido’. Jesús dijo: ‘Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros’.”

COMENTARIO

Es bien cierto que muchos no quisieron seguir a Jesús porque estaban muy atados a sus cosas ordinarias. Así, aquel joven rico que no quería dejar su riqueza o, simplemente, aquellas personas que no querían dejar atrás a su familia.

Sin embargo había otros que lo habían dejado todo por aquel Maestro que enseñaba con autoridad. Aquellos son los que le plantean a Jesús el hecho mismo de haberlo dejado todo para seguirlo.

Jesús sabe que quien lo deje todo por Él obtendrán mucho más. Muchos, a lo mejor, creían que lo iban a obtener en el mundo en forma de bienes o algo así. Sin embargo, Jesús sabe que el premio, la ganancia, no es para este mundo sino para el que ha de venir, la vida eterna.

JESÚS, la verdadera ganancia que prometes es mucho más importante que los bienes materiales que se pudren porque es la vida eterna que no muere nunca. Ayúdanos a tener eso en cuenta.


Eleuterio Fernández Guzmán