3 de junio de 2017

Lo que hizo Cristo que no sabemos

Sábado VII de Pascua
Jn 21,20-25

En aquel tiempo, volviéndose Pedro vio que le seguía aquel discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: ‘Señor, ¿quién es el que te va a entregar?’. Viéndole Pedro, dice a Jesús: ‘Señor, y éste, ¿qué?’. Jesús le respondió: ‘Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme’. Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: ‘No morirá’, sino: ‘Si quiero que se quede hasta que yo venga’. 

Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.

COMENTARIO

Como hermanos de Jesucristo que somos, nos gusta conocer qué fue lo que dijo e hizo en los llamados “años de su vida pública”. Por eso gozamos con la lectura de los Santos Evangelios y con el Antiguo Testamento.

Esto lo decimos porque San Juan deja dicho que hubo muchas cosas que Jesucristo llevó a cabo que no han sido fijadas, digamos, por escrito. Y eso, que ahora no conocemos, sí lo conoceremos cuando lleguemos al Cielo.

El caso es que el Hijo de Dios habla muy bien de quien escribe este Evangelio, San Juan. Es tenido por el discípulo amado. Por eso Pedro le pregunta a Jesús que qué es de aquel que está tan cerca de sí. Y es que el Hijo de Dios escoge a quien quiere pero, también, a quien confía en Él.


JESÚS, ayúdanos a comprenderte. 


Eleuterio Fernández Guzmán


2 de junio de 2017

La sanación de Pedro

Viernes VII de Pascua

Jn 21,15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos y comiendo con ellos, dice Jesús a Simón Pedro: ‘Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?’ Le dice él: ‘Sí, Señor, tú sabes que te quiero’. Le dice Jesús: ‘Apacienta mis corderos’. Vuelve a decirle por segunda vez: ‘Simón de Juan, ¿me amas?’. Le dice él: ‘Sí, Señor, tú sabes que te quiero’. Le dice Jesús: ‘Apacienta mis ovejas’. 

Le dice por tercera vez: ‘Simón de Juan, ¿me quieres?’. Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: ‘¿Me quieres?’ y le dijo: ‘Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero’. Le dice Jesús: ‘Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas a donde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará a donde tú no quieras’. Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: ‘Sígueme’”.

COMENTARIO

Seguro que Pedro lo había pasado muy mal con su delación. Sabía que había pecado muy gravemente contra Dios al negar a su Maestro. Por eso necesitaba ser sanado. Eso es lo que hace Jesucristo al preguntarle tres veces si lo ama.

Pedro sabe que Jesucristo es el Mesías, el Enviado de Dios. Por eso le dice que sabe que Él todo lo sabe. Y le afirma el amor que le tiene muy a pesar de haberlo negado cuando lo de su Pasión.

Jesús dice, le dice, lo que le va a pasar. Y le habla de lo que será su propia muerte cuando lo lleven a matar. Pero no debía eso entristecerle porque aquella muerte, la de Pedro, sería para dar gloria a Dios.


JESÚS, gracias por haber perdonado con tanto Amor a Pedro.



Eleuterio Fernández Guzmán

1 de junio de 2017

Ser, con Cristo

  Jueves VII de Pascua

Jn 17,20-26

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: ‘Padre santo, no ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. 

‘Padre, los que tú me has dado, quiero que donde yo esté estén también conmigo, para que contemplen mi gloria, la que me has dado, porque me has amado antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos’”.

COMENTARIO

El Hijo de Dios, que lo conoce todo por ser Dios hecho hombre, sabe que habrá muchos que, a lo largo de los siglos, van a creer en Él y serán discípulos suyos. Por ellos pide a Dios porque sabe que van a necesitar el auxilio del Todopoderoso.

Cristo quiere que todo seamos uno como Él y Dios son uno. Así conocerá el mundo que fue el Creador quien envió a su Único hijo engendrado y no creado y por eso predicó a lo largo de los años.

El Hijo de Dios es más que consciente de que muchos no han querido saber nada de Él, Enviado del Todopoderoso. Pero también sabe que hay otros que sí han creído en Él. Y pide a Dios por esos porque sabe que han conocido al Padre a través de su predicación y de su persona.

JESÚS, ayúdanos a creer siempre en Ti y en Dios.



Eleuterio Fernández Guzmán

31 de mayo de 2017

María es servidora


La Visitación de la Virgen

Lc 1,39-56

“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: ‘Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!’.

Y dijo María:’ Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos’. María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.

COMENTARIO

En cuanto supo la Virgen María que su prima Isabel estaba embarazada no dudó, ni por un instante, que debía acudir en su ayuda porque sabía que era de edad avanzada e iba a necesitar unas manos como las de aquella joven de Nazaret.

Cuando María llega a casa de Zacarías e Isabel el niño que la esposa de Zacarías salta de gozo en el vientre de la madre. Y es que sabe que quien va en el seno de su tía de Nazaret es el Hijo de Dios.

María, por su parte, con el Magnificat, pone sobre la mesa la historia de la salvación en la que destaca la misericordia de Dios pero, también, el sentido de justicia que tiene el Todopoderoso.


JESÚS, gracias por venir al mundo y alegrar, ya entonces, a tu primo Juan.

Eleuterio Fernández Guzmán


30 de mayo de 2017

Glorificar a Dios; glorificar a Cristo

Martes VII de Pascua

Jn 17,1-11a

En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: ‘Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar. 

‘Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo. Tuyos eran y tú me los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado. 

‘Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti’”

COMENTARIO

Aquel momento de la Última Cena fue tan especial que todo lo que dijo entonces el Hijo de Dios debe tenerse como esencial para nuestra fe de discípulos suyos. Y lo que dice sobre la vida eterna debe ser tenido como básico y nunca olvidar.

Jesucristo quiere, a su vez, pedir por sus hermanos los hombres. Por eso se dirige al Padre Dios, su Padre y el nuestro, para certificar que no ha perdido a ninguno de los que le había dado. Por eso pide lo mejor para ellos.

Pero Jesucristo sabe que no debe pedir por el mundo. Y no debe hacerlo porque en el mismo hay un Príncipe que es el Maligno. Debe, sin embargo, pedir por sus hermanos los hombres que, aún no siendo del mundo, están en el mundo. Y por ellos pide a Dios.



JESÚS, gracias por pedir a Dios por nosotros, tus hermanos. 


Eleuterio Fernández Guzmán

29 de mayo de 2017

Confiar en Jesucristo



Lunes VII de Pascua

Jn 16,29-33

En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: Ahora sí que hablas claro, y no dices ninguna parábola. Sabemos ahora que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunte. Por esto creemos que has salido de Dios’. Jesús les respondió: ‘¿Ahora creéis? Mirad que llega la hora (y ha llegado ya) en que os dispersaréis cada uno por vuestro lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Os he dicho estas cosas para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo’”.

COMENTARIO

Los que habían escuchado a Jesús acabaron de entender algo de lo que les decía. Ellos, a lo mejor, creían eso aunque, de verdad, bien sabía el Hijo del hombre que la cosa no estaba tan clara como ellos pensaban.

Una prueba la iban a pasar muy pronto. Y es que Jesucristo sabía la muerte que estaban buscando para Él. También sabía que muchos de aquellos que creían entenderlo huirían para no volver, sino, después de su resurrección.

El caso es que el Hijo de Dios sabe que sus discípulos, sobre todo aquellos que están más allegados a su persona, van a sufrir mucho. Pero tiene palabras de vida eterna y tranquilizadoras para ellos. Deben escucharlo y vivir sabiendo que había valido la pena seguir al Maestro.


JESÚS,  ayúdanos a confiar en Ti.

Eleuterio Fernández Guzmán


28 de mayo de 2017

Domingo, 28 de mayo de 2017 - El Señor asciende a los cielos

Ascensión del Señor 

Mt 28,16-20

"En aquel tiempo, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: 'Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo'.


COMENTARIO 

Había llegado el momento de que el Hijo de Dios volviera, definitivamente, al Padre. Por eso congrega a sus Apóstoles en Galilea, donde había vivido todos aquellos primeros años antes de presentarse al mundo. 

Que Jesucristo tiene todo el poder, nosotros lo sabemos por lo escrito y leído desde entonces. Pero aquellos hombres, de dura cerviz muchas veces, no acabaron de entender nada hasta que resucitó. Y ahora tenían sus corazones abiertos a todo lo que les dijera. Ahora sí habían entendido bien. 

Jesús, de todas formas, tranquiliza sus almas. Aunque se vaya ahora junto al Padre no los abandonará. Y es que siempre iba a estar con ellos hasta el fin de los tiempos, cuando tenga que volver para juzgar a vivos y a muertos.



JESÚS, haz que no nos cansemos de esperar tu regreso. 


Eleuterio Fernández Guzmán

27 de mayo de 2017

Pedir en nombre de Cristo

Sábado VI de Pascua

Jn 16, 23-28


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: En verdad, en verdad os digo: lo que pidáis al Padre os lo dará en mi nombre. Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea colmado. Os he dicho todo esto en parábolas. Se acerca la hora en que ya no os hablaré en parábolas, sino que con toda claridad os hablaré acerca del Padre. Aquel día pediréis en mi nombre y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque me queréis a mí y creéis que salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo. Ahora dejo otra vez el mundo y voy al Padre”’.

COMENTARIO


Sabe el Hijo de Dios que cuando se vaya a Casa del Padre va a poder hacer mucho por sus discípulos. Pero, para eso, los mismos deben pedir al Todopoderoso en su nombre en la seguridad de que serán escuchados.

Es cierto que ellos no acababan de entender lo que les decía. Por eso les hablaba en Parábolas. Pero, a partir de su muerte, no haría falta tal tipo de expresiones porque ellos entenderían perfectamente todo lo que estaba pasando y había pasado.

Jesucristo se lo tiene que decir: Dios los quiere porque ellos, a su vez, han querido a su Hijo. Y eso les da una cercanía al Creador que nadie podía quitarles.



JESÚS,  ayúdanos a confiar siempre en Ti.


Eleuterio Fernández Guzmán

25 de mayo de 2017

No entender a Cristo

Jueves VI de Pascua
Jn 6,16-20

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver’. Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: ‘¿Qué es eso que nos dice: ‘Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y ‘Me voy al Padre’?’. Y decían: ‘¿Qué es ese ‘poco’? No sabemos lo que quiere decir’. Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: ‘¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: ‘Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’. En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo’.

COMENTARIO

No nos resulta nada extraño que aquellos que escuchaban, en aquella ocasión, al Hijo de Dios, no entendiesen nada de lo que les estaba diciendo. Y es que aquello de que lo verían, luego que no y, al final, que sí… no era demasiado fácil de comprender.

Jesús los comprende perfectamente porque sabe a quién ha escogido como apóstoles. Por eso procura tranquilizar sus corazones para que sepan que, por muy tristes que puedan encontrarse pronto se alegrarán y su alegría nadie podrá quitársela.

El caso es que sabe Jesucristo que ellos se entristecerán cuando lo van morir. Pensarán que todo habrá terminado. Sin embargo, tras su resurrección, el llanto se transformará en alegría y la alegría, en gozo.

JESÚS,  ayúdanos a tener siempre un corazón alegre.



Eleuterio Fernández Guzmán

24 de mayo de 2017

El Espíritu Santo nos guía

Miércoles VI de Pascua
Jn 16,12-15

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros’”.

COMENTARIO

El Hijo de Dios debía enviar el Espíritu Santo. Eso era parte de su misión y, por tanto, su marcha a la Casa del Padre era conveniente y necesaria. Sin embargo, no nos extraña nada que los que le escuchaban no acabaran de entender lo que les estaba diciendo.

Es bien cierto que el Espíritu Santo no iba a ir por libre. Queremos decir que es una de las tres personas de la Santísima Trinidad. Por eso Jesucristo habla acerca de que hablará de lo que oiga.

Hay algo muy importante que dice Jesucristo y que tiene que ver con Quién es Él. Él es Dios hecho hombre. Por eso nos dice que todo lo que tiene el Padre de suyo. Por eso no podían, aquellos que le escuchaban, rechazarlo a Él porque, hacer eso, supondría hacerlo con el mismo Creador.


JESÚS, ayúdanos a aceptarte como Quién eres.



Eleuterio  Fernández Guzmán

23 de mayo de 2017

Paráclito

Martes VI de Pascua


Jn 16,5-11

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado’”.


COMENTARIO

No es nada extraño que cuando Jesucristo les dice a sus discípulos más allegados que va a marcharse a la Casa del Padre, se entristezcan. Y no es porque o quieran que vaya con Dios sino por el hecho mismo de perderlo.

Jesús, sin embargo, sabe que es muy conveniente para ellos y para toda la humanidad, que vaya a la Casa del Padre porque, entonces, enviará al Espíritu Santo. Y eso vendrá muy bien a los que ahora tienen tanto miedo y tanta tristeza.

El Espíritu Santo, llamado Paráclito por el Hijo de Dios, conoce la función que va a cumplir. La conoce porque es una de las Tres Personas que constituyen la Santísima Trinidad. Y, es más, quien va a hacer case a muchas personas en el camino del mal ya está juzgado.


JESÚS, ayúdanos a aceptar los gemidos del Espíritu Santo.



Eleuterio Fernández Guzmán

22 de mayo de 2017

Nuestro Defensor

Jn 15,26—16,4

“En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Os he dicho esto para que no os escandalicéis. Os expulsarán de las sinagogas. E incluso llegará la hora en que todo el que os mate piense que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he dicho esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que ya os lo había dicho’”.

COMENTARIO

Jesús sabe que marcharse a la Casa del Padre es más que importante para la humanidad, para sus hermanos los hombres. Y es que cuando eso suceda enviará al Defensor, al Espíritu Santo para que colabore con el hombre en su salvación.

También sabe Jesús que sus discípulos lo van a pasar, muchas veces, muy mal. Habrá persecuciones y muchas muertes a causa de la fe en el Hijo de Dios. Y muchos males caerán sobre ellos.

Jesús pretende que aquellos que escuchan aquello sobre lo que ha de venir se tranquilicen. El Espíritu Santo será de una gran ayuda y, actuando en favor del hombre, lo ayudará en su camino al definitivo Reino de Dios.



JESÚS,  ayúdanos a recibir con fe al Espíritu Santo.


Eleuterio Fernández Guzmán

21 de mayo de 2017

Domingo, 21 de mayo de 2017 – Amar a Dios supone guardar sus Mandamientos


Jn 14, 15-21

“’Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros. No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo ya no me verá,  pero vosotros si me veréis, porque yo vivo y también vosotros viviréis. Aquel día comprenderéis que yo estoy en mi Padre  y vosotros en mí y yo en vosotros. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama;  y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él.’”
       

COMENTARIO

Aquí dice el Hijo de Dios cosas muy importantes para aquellos que lo escucha. Quieren, en primer lugar, tranquilizarlos. Y es que sabe que pronto va a morir pero también sabe que poco después va a resucitar y eso lo deben saber.

De todas formas, se deben guardar los Mandamientos de Dios. No quiere decir eso, de todas formas, que se escondan debajo de un celemín sino que se lleven a la práctica, que se tengan como regla de conducta.

Prueba de amor por Jesucristo es, precisamente, guardar sus Mandamientos (que son los de Dios). El amor, pues, que se tiene por Jesucristo es lo mismo que manifestar que se tiene por Dios, quien lo había enviado al mundo para que el mundo se salvase.


JESÚS, ayúdanos a guardar tus Mandamientos.



Eleuterio Fernández Guzmán

20 de mayo de 2017

Una verdad grande


Sábado V de Pascua
Jn 15,18-21

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo. Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Pero todo esto os lo harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me ha enviado’”.

COMENTARIO

Bien podemos decir que lo que dice hoy Jesucristo es bien grave. Es decir, que nadie crea que sus discípulos van a ir caminando por el mundo con una seguridad que el mundo no quiere darles.

Nosotros no somos del mundo. Y eso sólo puede querer decir que somos de otro sitio, de otro lugar. Y es que el Hijo de Dios sabe que somos del Cielo y que al Cielo debemos ir cuando muramos. Ahora bien, eso no es tan fácil ni se nos da porque sí.

El caso es que no podemos creer que somos más que Jesucristo. Pensar eso y actuar como si fuera verdad no traerá, sino, malas consecuencias. Nosotros somos nada si nos vemos con relación a Dios o al mismo Maestro.


JESÚS, ayúdanos a comprender qué somos.



Eleuterio Fernández Guzmán

19 de mayo de 2017

Mandamiento nuevo y viejo

Viernes V de Pascua

Jn 15,12-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. No os llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Lo que os mando es que os améis los unos a los otros’”.

COMENTARIO

El mandamiento del amor que Jesús da a los que, entonces, le escuchan, pudiera parecer algo nuevo. Sin embargo, como dijo en más de una ocasión, no había venido a derogar la Ley de Dios sino a hacerla cumplir. Y eso es lo que hacía.

El caso es que el Hijo de Dios no toma a sus hermanos los hombres por siervos. Y eso quiere decir que los ama con un Amor grande, con mayúscula. Y tal amor es que quiere para los demás, aquellos que le siguen porque confiesan que es Quien Dios ha enviado al mundo.

Y, es más. Si hay algo importante saber es que no podemos creer que seamos nosotros, con nuestra supuesta “bondad”, los que hemos escogido a Dios. No. Ha sido el Padre quien, por su santa voluntad, sabe a quién debe llamar. Otra cosa es que quien haya sido llamado escuche o no escucha la llamada.

JESÚS, ayúdanos a pedirte con verdadera fe.


Eleuterio Fernández Guzmán

18 de mayo de 2017

Permanecer en el amor de Cristo


Jueves V de Pascua

Jn 15,9-11

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado’”.

COMENTARIO

Lo que dice Cristo en este texto del Evangelio de San Juan es tan importante que encierra, tiene, muestra, qué es lo que debemos hacer y llevar a cabo para amar, verdaderamente, a Quien entregó su vida por cada uno de nosotros.

Guardar los Mandamientos. Esto lo dice Cristo algunas veces. Y lo dice porque sabe que es crucial en la vida de cada uno de sus discípulos. Y es que hacer otra cosa es no mostrar lo que debemos ser como hijos de Dios.

El caso es que permanecer en el amor supone hacer lo mismo en el de Dios Padre Todopoderoso. Por eso nos dice que Él permanece en el amor del Creador y que a nosotros nos conviene, muy mucho, hacer lo mismo.


JESÚS, ayúdanos a permanecer en tu amor siempre, siempre, siempre.



Eleuterio Fernández Guzmán

17 de mayo de 2017

Vid y sarmientos

Jn 15, 1-8


“’Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto,  lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia,          para que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo,                      si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.
        
COMENTARIO

Cristo sabe que nosotros, sus discípulos, no somos seres humanos que dependemos de nosotros mismos para llevar una vida espiritual. No. Nosotros formamos parte de una imagen que utiliza en este texto bíblico y que nos dice mucho.

Nosotros somos parte de la viña que es Dios mismo. Y, como sarmientos, dependemos del alimento que nos da el Padre. Y si, por alguna de esas cosas que pasan, nos desviamos del camino que lleva a su definitivo Reino, Él corta aquello que nos sobra. Y así damos más fruto porque hemos sido sanados y limpiados.

Sin embargo, existe la posibilidad de que quien no quiera dar fruto por negligencia o por tibieza lo pase mal, muy mal. Y es que, entonces, será podado y echado al fuego. Y eso sólo puede referirse al fuego del Infierno.


JESÚS, ayúdanos a ser fieles discípulos tuyos.

Eleuterio Fernández Guzmán


16 de mayo de 2017

Algo de lo que es extraño alegrarse

Jn 14, 27-31

“Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo.      No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros.’ Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.  Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado.      Levantaos. Vámonos de aquí.”
       

COMENTARIO

No podemos negar que Cristo les pide a sus Apóstoles que tengan mucha confianza en su persona y que crean todo lo que les está diciendo. Por eso habla acerca de lo que le va a pasar y por lo que ellos no se deben entristecer más de lo necesario.

Jesús sabe que va a morir y que va a ir al Padre. Por eso está exultante. Ellos, sin embargo, no acaban de comprender que eso tenga que ser así y su corazón se acaba turbando. Pero el Hijo de Dios le pide confianza en lo que les está diciendo.

Jesús avisa de algo más que grave: va a ser enviado al mundo Satanás. Y eso sí debe preocuparles. A Él, claro está, no le va a afectar pero sí a los que en el mundo habitan. Y deben, entonces, mantener una mayor confianza en lo que les está diciendo.

JESÚS, ayúdanos a mantener firme la confianza en tu persona.


Eleuterio Fernández Guzmán

15 de mayo de 2017

Guardar los Mandamientos de Dios

Lunes V de Pascua

Jn 14,21-26

En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: ‘El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él’. Le dice Judas, no el Iscariote: ‘Señor, ¿qué pasa para que te vayas a manifestar a nosotros y no al mundo?’. Jesús le respondió: ‘Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho’”.

COMENTARIO

Lo que dice Jesucristo en este diálogo es de una gran importancia porque manifiesta lo que es crucial sea conocido, aprendido y llevado a la práctica. Los Mandamientos de la Ley de Dios no están puestos para ser adorados sin más sino para ser cumplidos.

Hay algo que es muy importante que nunca deberíamos olvidar: guardar la Palabra de Dios. Y eso supone, sobre todo, llevarla a la práctica pues no se puede referir el Hijo de Dios a guardar en el sentido de no tener en cuenta sino esconderla…

Lo que apunta aquí Jesucristo es que lo que dice no es cosa suya sino que es de Dios mismo. Y aunque nosotros eso lo sepamos hoy día, aquellos que entonces escuchaban aquellas palabras no acababan de entenderlas.

JESÚS,  ayúdanos a aceptar la Palabra de Dios como nuestra.



Eleuterio Fernández Guzmán

14 de mayo de 2017

Domingo, 14 de mayo de 2017-Cristo Camino, Cristo Verdad, Cristo Vida



Jn 14, 1-12

“‘No se turbe vuestro corazón.  Creéis en Dios: creed también en mí.   En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho;  porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.’ Le dice Tomás: ‘Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?’ Le dice Jesús: ‘Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.  Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.’  Le dice Felipe: ‘Señor, muéstranos al Padre y nos basta.’ Le dice Jesús: ‘¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.  Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí.  Al menos, creedlo por las obras.  En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún,  porque yo voy al Padre.’”

COMENTARIO

Cuando Jesús comunica, ya por última vez, qué le va a pasar, hay muchos de sus Apóstoles que se preocupan mucho. Ellos aún no han acabado de comprender lo de la resurrección y, por eso, manifiestan no pocas dudas.

Jesús, sin embargo, sabe que ellos creen en Dios Todopoderoso y que, como miembros del pueblo elegido por su Padre, están preparados para cambiar su corazón. Por eso refiere su relación con el Creador.

Cristo es, como dice en este texto bíblico, el Camino, la Verdad y la Vida. Ellos deben, por tanto, seguir aquel Camino, tener en cuenta aquella Verdad y acogerse a aquella Vida. Sólo así alcanzarían la vida eterna.

JESÚS, ayúdanos a seguirte siempre.



Eleuterio Fernández Guzmán