17 de julio de 2022

Ser Marta o María

 

Lc 10, 38-42


“Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: ‘Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.’ Le respondió el Señor: ‘Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.”

 

COMENTARIO

Aquellos eran amigos de Jesús. Desde pequeños habían conocido al que ahora era un Maestro de fama reconocida. Y no era extraño que fuera a su casa para hablar con ellos y para pasar un rato en su compañía.

Marta era muy trabajadora. Ella se estaba ocupando de todo lo que aquella visita estaba trayendo de dificultad. Y se enfada con su hermana María que, al parecer, sólo hacía que escuchar a Jesús.

Pero María, según dice Jesús, ha optado por lo mejor. En realidad, hace falta muy poco para existir con sencillez. Pero ella había escogido lo mejor porque quería escuchar al Maestro. Y eso era lo más importante.


JESÚS, ayúdanos a ser como María y a querer escucharte.


Eleuterio Fernández Guzmán

Hermanos en Cristo

 

Mt 12, 46-50

 

“Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: ‘¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.’ Pero él respondió al que se lo decía: ‘¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?’ Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: ‘Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.’”

 

COMENTARIO

 

Con Jesús había mucha gente. Nos dice este texto del evangelio de san Mateo que había allí una muchedumbre. Y cómo sería la cosa para que la Virgen María ni siquiera pudiera acercarse a su hijo amado para hablar con Él.

 

Muchos de los que escuchan a Jesús tienen, de su fe, una concepción en exceso equivocada. Por eso, cuando allí se presentan María con otros miembros de su familia, no se dan cuenta de que Jesús tiene un concepto muy distinto de las cosas que pasan en su vida.

 

Para Jesús hay algo que es muy importante. Y no es que quiera hacer de menos a su Madre y a sus parientes sino que sabe que quien actúa según la voluntad de Dios transmitirá su Palabra con gozo y, lo que es más importante, la pondrá en práctica.

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser verdaderos hermanos tuyos.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

15 de julio de 2022

Misericordia de Dios


Mt 12,1-8

En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: ‘Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado’. Pero Él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado’”.

 

COMENTARIO

Lo que iba del Amor de Dios al que los hombres se representaban como tal era mucho. Por eso Jesús debía corregir aquella forma de ver las cosas que tenía poco que ver con lo que Dios quería para su descendencia.

La ley del sábado era muy rígida. Es decir, aquellos que tenían de la fe un sentido, en exceso, duro, no eran capaces de comprender lo que valía la pena al respecto de lo que el Todopoderoso entendía como bueno y mejor para sus hijos.

Una palabra lo decía todo: Misericordia. Era lo que Dios tenía por entrañas o, mejor, lo que el Creador sabía que era bueno para su creación humana. Por eso Jesús era el Señor… también del sábado.

JESÚS, ayúdanos a comprender el sentido de tu Misericordia.

Eleuterio Fernández Guzmán

14 de julio de 2022

Mansedumbre y humildad

Mt 11, 28-30

 

 

“Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; = y hallaréis descanso para vuestras almas. = Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.”

 

 

COMENTARIO

 

Cuando Jesús viene por primera vez al mundo sabe que hay muchos de sus hermanos que no lo están pasando nada bien. Por eso se dirige, precisamente, a los que más han necesidad de hombro sobre el que apoyarse y de corazón en el que refugiarse.

 

Cristo nos dice que debemos acudir a él por varias razones: en primer lugar porque es necesario que aprendamos de Quien es el Hijo de Dios; en segundo lugar porque es humilde y mando y por eso mismo debemos tenerlo como ejemplo.

 

Lo bien cierto es que pudiera parecer que seguir al Hijo de Dios es algo difícil y no demasiado fructífero. Sin embargo nos dice él mismo que lo que pudiera parecer difícil de llevar es ligero y que su carga es suave.

 

JESÚS,  ayúdanos a ser mansos y humildes como tú lo eres.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

13 de julio de 2022

Los pequeños en la fe


Mt 11,25-27

 

“En aquel tiempo, Jesús dijo: ‘Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús sabe que hay muchos que, creyéndose mayores de edad espiritual, no son más que niños que no han alcanzado, siquiera, el nivel mínimo para acceder al Cielo. Ellos, sin embargo, se consideran sabios.

 

Jesús, sin embargo, sabe que hay otros que, muy lejos de tales personas, mucho menos formados espiritualmente y pobres de espíritu, conocen aquellos principios elementales pero fundamentales que son los que nos procuran la salvación eterna.

 

Hay algo, además, que deberíamos tener en cuenta y que tiene mucho que ver con lo que interesa a todo aquel que quiere salvarse: es Cristo quien escoge a quién revelar lo que es crucial para su vida. Cristo, pues, escoge y elige y los demás, en todo caso, aceptamos o no aceptamos.

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser de los pequeños en la fe.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de julio de 2022

No convertirse tiene graves consecuencias


Mt 11,20-24

 

“Entonces se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: ‘¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo hace que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? = ¡Hasta el Hades te hundirás! = Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti.’”

 

COMENTARIO

 

No podemos negar que Jesús hizo unas claras advertencias acerca de los lugares que, habiendo sido testigos de su palabra y su acción, no quisieron convertirse. Para ellas nada bueno está preparado.

 

Resulta, como poco, curioso, que unos creyentes como era los del tiempo de Cristo, ávidos de signos que mostrasen lo que decía ser Cristo, no hicieran el mínimo caso a los signos milagrosos que realizó ante ellos.

 

Aquello era una clara blasfemia contra el Espíritu Santo porque no aceptaron la posibilidad de salvación a través de la conversión que les había ofrecido Cristo. Por eso dice el Hijo de Dios que lo que les espera el día del Juicio no va a será nada, precisamente, bueno sino, al contrario, malo y muy malo.

 

JESÚS,  ayúdanos a creerte para que no caigamos en blasfemias contra tu Espíritu.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

El divino orden de las cosas

Mt 19, 27-29

 

“Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?’  Jesús les dijo: ‘Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o hacienda por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna. 30 ‘Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros.’”

 

COMENTARIO

 

Jesús habla ahora de lo que hay tras la muerte. Y es que aquellos que le preguntan sobre qué será de ellos que lo han dejado todo por seguirle, quieren saber, quieren conocer, al fin y al cabo, cuál será su compensación. Humanamente, se entiende…

 

Jesús sabe que todo aquel que lo deja todo por Él tiene una compensación muy grande cuando aún vive en la tierra pero luego, luego, tras la muerte, la misma será de una cantidad y calidad que no pueden ni imaginar. Ellos, por ejemplo, los apóstoles, se sentarán en doce tronos en el Cielo.

 

Pero hay algo más. Hay que tener en cuenta lo que hacemos aquí, mientras deambulamos por este valle de lágrimas. Y es que muchos de los que se consideran primeros serán los últimos en el Cielo y, al revés, muchos de los que son últimos, allí han de ser los primeros.
Y es que el orden de las cosas, para Dios, no es el mismo que el que tenemos sus hijos.

 

JESÚS, ayúdanos a comprender el orden de las cosas según el Padre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

10 de julio de 2022

El prójimo


Lc 10, 25-37

 “25 Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: ‘Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?’ 26 Él le dijo: ‘¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?’ 27 Respondió: = ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas = y con toda  tu mente; = y a tu prójimo como a ti mismo.’ = 28 Díjole entonces: ‘Bien has respondido. Haz eso y vivirás.’  29 Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ‘Y ¿quién es mi prójimo?’ 30 Jesús respondió: ‘Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. 31 Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. 32   De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. 33 Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; 34   y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le  llevó a una posada y cuidó de él. 35 Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva."  36 ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?’ 37 Él dijo: ‘El que practicó la misericordia con él.’ Díjole Jesús: ‘Vete y haz tú lo mismo.’”

 

COMENTARIO

En tiempos de la primera venida del Hijo de Dios, es cierto y verdad que había muchas personas que creían conocer la Ley a la perfección y no dudaban en manifestar tal realidad. Y a ellos no había quién se les opusiese porque eran considerados sabios.

Sin embargo, Jesucristo sabía que las cosas del espíritu y las relacionadas  con la Ley de Dios no eran según los citados arriba creían y no tenía más remedio que corregirlos para que aprendieran la Verdad.

El caso de aquel hombre malherido y al que no atienda más que una persona samaritana a los que los judíos odiaban era un síntoma bien claro de por dónde iban las cosas y cómo las quería Dios.

 

JESÚS, gracias por enseñar la Verdad.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de julio de 2022

Matar el alma

 

Mt 10,24-33

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!

‘No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados. Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a Aquel que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos’”.

 

COMENTARIO

 

Jesús sabe que, a lo mejor, hay quien quiere ser más que él mismo. Sin embargo, conocer la capacidad humana de mantener una fe que se dice firme es suficiente como para saber que es más que suficiente con que procuremos ser igual que Él; más, imposible.

 

El caso es que Jesús nos avisa acerca de lo que debe importarnos: aquellos que pretenden hacer daño a nuestro cuerpo, nada tienen de importantes. Y tal así porque el cuerpo, con la muerte, desaparecerá. Lo que debemos tener en cuenta es a los pretenden que nuestra alma perezca para siempre. No, pues, atengamos a la tentación ni a los tentadores.

 

Algo, sin embargo, es muy importante. Y es que si tenemos fe no podemos hacer de ella algo anecdótico. Es decir, que si se da la ocasión de mostrar que somos discípulos de Cristo no podemos esconder la realidad espiritual de la que decimos tomar parte.

 

JESÚS, ayúdanos a no esconderte por conveniencias humanas.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

8 de julio de 2022

Confianza en el Espíritu Santo

Mt 10,16-23

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros. 

Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre’”.

 

COMENTARIO

 

Cuando Jesús envía a sus discípulos sabe que no van a un mundo ideal donde toda persona quiera escuchar lo que ellos tenían que decir al respecto del Reino de Dios y del Mesías. Sabe que, en efecto, los envía a lugares donde van a ser poco queridos.

 

El caso es que, como ha dicho otras veces, por su causa habrá separación. Sin embargo, no se trata de una separación negativa sino de una que clasifica al ser humano entre aquellos que quieren la vida eterna y aquellos que la rechazan. Y tal separación sólo puede ser buena para los que escogen vivir eternamente en el Cielo.

 

Tendrán, además, una ayuda extra. El Espíritu Santo los ayudará en aquellos momentos en los que sean acusados ante los tribunales. Y ellos, seguramente sin saber cómo, hablarán como sólo Dios puede hablar.

 

 

JESÚS, ayúdanos a confiar en el Espíritu Santo.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

7 de julio de 2022

El Reino de Dios está cerca

Mt 10,7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus Apóstoles: ‘Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni calderilla en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; informaos de quién hay en él digno, y quedaos allí hasta que salgáis. Al entrar en la casa, saludadla. Si la casa es digna, llegue a ella vuestra paz; mas si no es digna, vuestra paz se vuelva a vosotros. Y si no se os recibe ni se escuchan vuestras palabras, salid de la casa o de la ciudad aquella sacudiendo el polvo de vuestros pies. Yo os aseguro: el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma y Gomorra que para aquella ciudad’”.

COMENTARIO

 

La misión que Cristo había venido a llevar a cabo debía ser continuada por aquellos que había escogido y ellos habían aceptado la misma. Por eso los envía para proclamar que el Reino de Dios estaba cerca. Es más, estaba tan cerca como quisieran aceptar a Cristo como el Mesías.

 

Jesús sabe que lo que Dios da al hombre lo da de forma que, si es aceptado, debe rendir. Son los talentos que da a cambio de que sean usados. Por eso Cristo habla de que hay que dar gratis lo que se ha recibido gratis.

 

El caso es que lo que se hace tiene consecuencias en la vida eterna. Es decir, que todo aquello que hacemos ahora mismo y mañana y hasta cuando aquí estemos, tiene que ver con lo que nos pasará una vez hayamos muertos. Por eso es más que bueno aceptar a Jesús como el Hijo de Dios.

 

JESÚS, ayúdanos a dar gratis lo que hemos recibido gratis.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

6 de julio de 2022

Dios quiera que no seamos ovejas perdidas

Mt 10,1-7

En aquel tiempo, llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Franco, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A éstos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: ‘No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca’".


COMENTARIO

  

Cuando Jesús escoge a los que iban a ser sus apóstoles no lo hace sin establecer, para ellos, un estatuto especial con respecto a los demás que iban a ser discípulos suyos. A ellos les da un poder que, viniendo de parte de Dios, era el que necesitaban para cumplir con la misión que se les iba a encomendar.

 

Los nombres de aquellos hombres nos han llegado desde entonces para certificar una elección. Es Dios-Cristo quien escoge a los que quiere y deja, a los mismos, la posibilidad de seguir al Hijo de Dios.

 

¿Qué quería Cristo de ellos? Primero, que fueran por el mundo transmitiendo la Buena Noticia; segundo, que lo hicieran con las ovejas perdidas del pueblo de Israel o, lo que es lo mismo, con aquellos que habían dejado de pertenecer al pueblo elegido por Dios.

 

 

JESÚS, ayúdanos a ser ovejas que has encontrado.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

5 de julio de 2022

Trabajadores para la mies es lo que queremos

Mt 9, 32-38

 

“Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: ‘Jamás se vio cosa igual en Israel.’ Pero los fariseos decían: ‘Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios.’  Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando todo enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: ‘La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies.“

 

COMENTARIO

 

¿Habrá una blasfemia más grande que decir que Jesús expulsa a los demonios por el Príncipe de los demonios? Y es que esto, en realidad, suponía que era discípulo de Satanás. Eso, al menos, era lo que sostenían aquellos que lo perseguían a muerte.

 

Jesús, de todas formas, no se arredraba nada cuando eso se le decía o, al menos, escuchaba que otros habían dicho de Él. Al contrario: iba por los caminos y los pueblos predicando acerca del Reino de Dios y sanando a los que necesitaban ser sanados.

 

De todas formas, Jesús sabía que él sólo no iba a poder abarcar todo el espacio físico que necesitaba ser abarcado. Por eso pide a sus apóstoles que rueguen a Dios para que suscite, entre los miembros del pueblo elegido ahora (el cristiano) a los que puedan pastorearlo.

 

 

JESÚS, pide al Padre, intercediendo por una necesidad tan grande a tal respecto, que envíe a trabajadores a su mies.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

4 de julio de 2022

La fe salva

Mt 9,18-26

En aquel tiempo, Jesús les estaba hablando, cuando se acercó un magistrado y se postró ante Él diciendo: ‘Mi hija acaba de morir, pero ven, impón tu mano sobre ella y vivirá’. Jesús se levantó y le siguió junto con sus discípulos. En esto, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acercó por detrás y tocó la orla de su manto. Pues se decía para sí: ‘Con sólo tocar su manto, me salvaré’. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ‘¡Ánimo!, hija, tu fe te ha salvado’. Y se salvó la mujer desde aquel momento. 

Al llegar Jesús a casa del magistrado y ver a los flautistas y la gente alborotando, decía: ‘¡Retiraos! La muchacha no ha muerto; está dormida’. Y se burlaban de Él. Mas, echada fuera la gente, entró Él, la tomó de la mano, y la muchacha se levantó. Y la noticia del suceso se divulgó por toda aquella comarca.”

 

COMENTARIO

 

Todos conocemos el amor que Cristo sentía por sus semejantes, sus hermanos los hombres. Si, además, concurría petición basada en la fe o confianza en su persona… el resultado ya podemos imaginar cuál era.

 

Aquella mujer confiaba mucho en el amor de Cristo. Pensaba que tan sólo con tocar un poco de su manto iba a quedar curada. Y Cristo, que sabe que eso es posible no puede hacer otra cosa que curarla.

 

La fe de aquella mujer la salvó. Lo mismo pasa con la hija de aquel hombre, Jairo, que pretende que Jesús le eche una mano bien grande. Y eso es lo que pasa porque el Hijo de Dios nunca abandona a quien lo necesita de verdad.

 

JESÚS, ayúdanos a no perder nunca la fe.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

2 de julio de 2022

Enviados

Lc 10, 1-12.17-20



“1 Después de esto, designó el Señor a otros 72, y los envió de dos en dos delante de sí, a todas las ciudades y sitios a donde él había de ir. 2 Y les dijo: ‘La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. 3 Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. 4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. 5 En la casa en que entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa.’ 6 Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros. 7 Permaneced en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. 8 En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; 9 curad los enfermos que haya en ella, y decidles: ‘El Reino de Dios está cerca de vosotros.’ 10 En la ciudad en que entréis y no os reciban, salid a sus plazas y decid: 11 ‘Hasta el polvo de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, os lo sacudimos. Pero sabed, con todo, que el Reino de Dios está cerca.’ 12 Os digo que en aquel Día habrá menos rigor para Sodoma que para aquella ciudad.


17 Regresaron los 72 alegres, diciendo: ‘Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.’ 18 Él les dijo: ‘Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.19 Mirad, os he dado el poder de pisar sobre serpientes y escorpiones, y sobre todo poder del enemigo, y nada os podrá hacer daño; 20 pero no os alegréis de que los espíritus se os sometan; alegraos de que vuestros nombres estén escritos en los cielos.’”

COMENTARIO

 

Se fueron y regresaron. Tal fue el itinerario vital de aquellos 72 que envió el Hijo de Dios para que dieran al mundo la Buena Noticia de que el Reino de  Dios había sido fundado en el mundo con la venida al mismo del Enviado del Todopoderoso.

Es cierto y verdad que son enviados pero también es cierto y verdad que no lo son de cualquiera forma. Y es que no deben preocuparse más que de predicar pues Dios les dará todo por añadidura.

Lo último que dice Cristo es de vital importancia: sus nombres están escritos en los cielos pues Dios sabe bien a quién escoge para cumplir su misión.

 

JESÚS, gracias por enviar a los 72.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Vino nuevo en odres nuevos

Mt 9, 14-17



Se acercaron los discípulos de Juan Bautista y le dijeron: ‘¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?’

Jesús les respondió: ‘¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.


Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande.


Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!’”


COMENTARIO


Incluso los discípulos de Juan Bautista, que era primo del Hijo de Dios, se preguntaban las razones de que los discípulos de Cristo hicieran cosas que los demás no hacían o… al revés. Y es que debían estar sorprendidos por aquellas nuevas doctrinas.

En realidad, Jesucristo sabe muy bien que no pueden hacer lo mismo que se ha hecho hasta entonces porque muchas de las cosas que se han hecho hasta entonces no se avienen con la Voluntad de Dios.

Jesucristo tiene por verdad, porque lo es, que la nueva doctrina que trae y que, por cierto, no es más que la de siempre pero cumplida, ha de ser recibida por corazones nuevos porque si siguen siendo igual de viejos...




JESÚS, gracias por predicar sobre esto porque es crucial para entender cómo deben ser tus discípulos.




Eleuterio Fernández Guzmán

1 de julio de 2022

Querer ser de los justos

Mt 9, 9-13



Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: ‘Sígueme’. Él se levantó y lo siguió.

Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con Él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: ‘¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?’

Jesús, que había oído, respondió: ‘No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: ‘Yo quiero misericordia y no sacrificios’. Porque Yo no he venido a llamar a justos, sino a pecadores’”.


COMENTARIO


Como es bien sabido, en tiempos de la primera venida del Hijo de Dios había quien, llevado por tradiciones equivocadas y que nada tenían que ver con la Voluntad de Dios, entendía las cosas de la fe como no debían ser entendidas.

Cuando Jesucristo escoge a Mateo para que fuera uno de sus Apóstoles, a más de uno se lo llevaron los demonios pues el mismo era, nada más y nada menos, que recaudador de impuestos para el invasor romano. Y eso, claro, no podía ser comprendido por muchos…

Sin embargo, el Hijo de Dios lo tenía más que claro y sabía que, en efecto, no necesitan médico los sanos sino, en todo caso, los que están enfermos... Y nosotros deberíamos querer ser siempre de los justos y no pecadores...



JESÚS, gracias por comportarte de una forma tan misericordiosa.



Eleuterio Fernández Guzmán