27 de octubre de 2020

Qué es el Reino de Dios

Lc 13, 18-21

“Decía, pues: ‘¿A qué es semejante el Reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y lo puso en su huerto; creció hasta hacerse árbol y las aves del cielo anidaron en sus ramas.


Dijo también: ‘¿A qué compararé el Reino de Dios? Es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina hasta que todo fermentó.’”

COMENTARIO

 

Lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Lucas tiene todo que ver con la consideración que tenemos del Reino de Dios y con lo que, verdad, es.

 

Nosotros sabemos que es lo mejor que hay el Reino de Dios. Sin embargo, lo que nos dice Jesucristo (no desdiciendo esto, claro está) es que es algo que, en sí mismo, podría parecer pequeño pero que, en el fondo no lo es.

 

El Reino de Dios entra en el corazón de los hijos de Dios y va creciendo hasta que todo el ser creyente se convierte en hijo del mismo; a su vez, se va convirtiendo en algo que, con el tiempo, completa al creyente hasta hacerlo mejor hijo del Todopoderoso.

 

 

 

JESÚS, gracias por darnos a entender la grandeza pequeña del Reino de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

26 de octubre de 2020

Tener en cuenta la misericordia

Lc 13,10-17

 

“Estaba un sábado enseñando en una sinagoga. Había allí una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: ‘Mujer, quedas libre de tu enfermedad.’ Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó y glorificaba a Dios.


Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: ‘Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado.’ Replicóle el Señor: ‘¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para llevarlos a abrevar? Y a ésta, que es hija de Abrahán, a la que ató Satanás hace ya dieciocho años, ¿no estaba bien desatarla de esta ligadura en día de sábado?’ Y cuando decía estas cosas, sus adversarios quedaban abochornados, mientras que toda la gente se alegraba con las maravillas que hacía.’”

 

 

COMENTARIO

 

Ciertamente, resulta un poco sospechoso que haya quien crea que es más importante seguir determinada norma antes que auxiliar a quien necesite auxilio. Y sí, para el pueblo judío era importante el sábado pero es de suponer que ayudar a quien necesite ayuda no puede ser olvidado así como así.

 

Al parecer, era tan olvidado eso por según qué personas que el Hijo de Dios se ve en la obligación de hacérselo ver con un ejemplo de los muchos que, suponemos, se le aparecen de tanto en tanto.

 

Es curioso que, mientras había quien se alegraba mucho de lo que hacía Jesucristo con, por ejemplo, aquella persona que andaba enferma desde hacía mucho años, había que rabiaba por dentro y buscaba la ocasión de mater a Jesús.

 

 

JESÚS,  gracias por hacer el bien sin mirar a quién y sin tener en cuenta según qué circunstancias.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

25 de octubre de 2020

Mandamientos

 

Mt 22, 34-40

 

34 Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, 35 y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: 36 ‘Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’37 Él le dijo: ‘Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.  38 Este es el mayor y el primer mandamiento. 39 El segundo es semejante a éste: ’Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’ 40 De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’.”

 

 

COMENTARIO

 

Verdaderamente había que ser muy insensato como para presentarse delante del Hijo de Dios y hacerle según qué tipo de preguntas. Y es que aquellos fariseos parecía que no habían aprendido bien la lección que, en otras ocasiones, les había impartido Jesucristo.

 

Preguntarle a Jesucristo sobre el mandamiento mayor de la Ley de Dios era bastante, digamos, gracioso. Y es que sabiendo más que bien el que era, además les añadió el otro, el del amor al prójimo.

 

Ciertamente, el primero a lo mejor lo cumplían, según y cómo, pero el segundo, amar al otro, no siempre estaban dispuestos a llevarlo a cabo. Y eso les dolía y más que les dolía.

 

 

JESÚS,  gracias por poner las cartas sobre la mesa para que se vea que no hay trampa.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

24 de octubre de 2020

Convertirse

Lc, 13, 1-9

"En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios. Les respondió Jesús: '¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo. O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén? No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.» Les dijo esta parábola: 'Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, fue a buscar fruto en ella y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: `Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera y no lo encuentro. Córtala; ¿Para qué ha de ocupar el terreno estérilmente?' Pero él le respondió: `Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono, por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas.'''


COMENTARIO


Lo que, con el ejemplo de aquellos que habían perecido por un accidente, seguramente, laboral, nos quiere decir el Hijo de Dios tiene mucho que ver con aquellas ocasiones en las que nos recomienda velar porque nunca sabemos cuándo vamos a ser llamados por Dios.


Los que le traían la noticia imputaban pecado a los que así habían muerto. Y es que tenían el pensamiento según el cual cuando a alguien le sucedía alguna desgracia era porque había pecado y había sido castigado por Dios.


Jesucristo pone las cartas sobre la mesa. Y es que pide conversión de los corazones para no perecer pero no en el mundo sino, luego, cuando ante el Tribunal de Dios, podamos ser condenados a fuego eterno. Y eso es lo que debemos tener en cuenta.



JESÚS, gracias por decir la verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán


23 de octubre de 2020

Saber lo que nos jugamos


Viernes, 23 de octubre de 2020


"Decía también a la gente: 'Cuando veis que una nube se levanta por occidente, al momento decís: `Va a llover', y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: `Viene bochorno', y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? '¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.'"



COMENTARIO


Cuando el Hijo de Dios habla a los que le escuchan en este Evangelio de San Lucas lo hace porque los conoce más que bien y está al tanto de qué es lo que hacen cada día. Por eso de lo que ellos conocen por su experiencia.


Hay cosas, al parecer, que no acaban de comprender, a lo mejor, porque no les conviene comprender. Y es que, como bien les dice Jesucristo, ellos saben de las cosas de su vida ordinaria y lo mismo deberían hacer con las espirituales.


Conocer lo que estaba pasando desde que predicaba aquel Maestro de Nazaret y, sobre todo, después de lo que estaba llevando a cabo, hubiera sido algo que no deberían haber olvidado tan fácilmente. Por eso les dice lo que les dice acerca de su actitud.


JESÚS, gracias por ser, a veces, duro, con nuestros duros corazones.


Eleuterio Fernández Guzmán


22 de octubre de 2020

Palabra de Dios, Sus palabras

Lc, 12, 49-53


49He venido a arrojar un fuego sobre la tierra y ¡cuánto desearía que ya estuviera encendido! 50 Con un bautismo tengo que ser bautizado y ¡qué angustiado estoy hasta que se cumpla! 51 ¿Creéis que estoy aquí para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino división. 52 Porque desde ahora habrá cinco en una casa y estarán divididos: tres contra dos, y dos contra tres; 53 estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.’”


COMENTARIO


No podemos negar que las palabras del Hijo de Dios son terribles. Y es que no ha venido, según dice Él mismo, a traer sino guerra y enfrentamiento. Lo que pasa es que, como suele pasar con Jesucristo, hay que entender lo que nos quiere decir.


Está claro que el hijo de María y, adoptivo, de José, no había sido enviado al mundo a provocar, provocando, enfrentamiento entre personas y, más aún, dentro de las propias familias. Se refiere a otra cosa.


A causa de Él, por Él y por lo que representan y son sus palabras (que es Palabra de Dios) hay enfrentamientos, los ha habido y los habrá hasta que vuelva en su Parusía, porque hay muchas personas que no creen en ellas. Y lo peor es que pretenden anularlas como si nunca hubieran sido dichas.



JESÚS, gracias por soportar lo que soportaste.



Eleuterio Fernández Guzmán

21 de octubre de 2020

Cuidado con lo que hacemos

Lc 12, 39-48

"'Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.' Dijo Pedro: 'Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?' Respondió el Señor: '¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si aquel siervo se dice en su corazón: `Mi señor tarda en venir', y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le castigará severamente y le señalará su suerte entre los infieles. 'Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; el que no la conoce y hace cosas que merecen azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más.'"


COMENTARIO


Continua el Hijo de Dios advirtiéndonos con aquello que es tan importante para nosotros que nunca deberíamos olvidar. Y es que las cosas del alma nunca deben ser preteridas porque, de hacerlo así, seguramente, acabará mal nuestra existencia.


Es cierto y verdad que Dios nos entrega una serie de dones y de gracias además de dedicarnos todo su Amor de Padre y de Creador. Y nosotros podemos tenerlas en cuenta y tenerlo en cuenta en más o en menos pero Dios, que nos ama, sabe lo que ha hecho y hace y no lo olvida.


Esto que decimos tiene relación con las últimas palabras que dice Jesucristo en este texto del Evangelio de San Lucas. Y es que, en efecto, cuanto más nos haya dado Dios, entregado, donado, más se nos exigirá. Así de sencillo y, a la vez, así de terrible por según cómo somos.


JESÚS, gracias por decir las cosas como son para que no nos equivoquemos.


Eleuterio Fernández Guzmán

20 de octubre de 2020

Estar en vela

Lc 12, 35-38

"Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos!"


COMENTARIO


No es sólo una vez la que el Hijo de Dios trate de avisar a sus hermanos los hombres acerca de la importancia que tiene esta al tanto de lo que nos conviene en cuanto a hijos de Dios que somos porque no es igual ni lo mismo que hagamos como si esto no tuviera importancia porque la tiene y mucho que la tiene.

En realidad, no podemos hacer algo así como hacernos los listos y querer saber cuándo seremos llamados por Dios. Entonces, al saberlo, nos podemos preparar un tener limpia nuestra alma. No. Nosotros no sabemos eso y nos conviene, y mucho nos conviene, estar en vela o, lo que es lo mismo, preparada el alma, para cuando eso llegue porque, como en el caso de la lectura, sabemos que el Señor llegará pero no cuándo.



JESÚS, gracias por avisarnos.


Eleuterio Fernández Guzmán

19 de octubre de 2020

Atesorar para el Cielo


Lc 12, 13-21

 

“Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.’ Él le respondió: ‘¡Hombre! ¿Quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’ Y les dijo: ‘«Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aunque alguien posea abundantes riquezas, éstas no le garantizan la vida.’ Les dijo una parábola: ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: `¿Qué haré, pues no tengo dónde almacenar mi cosecha?' Y dijo: `Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, edificaré otros más grandes, reuniré allí todo mi trigo y mis bienes y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.' Pero Dios le dijo: `¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?' Así es el que atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios.’”

 

 

COMENTARIO

 

Resulta síntoma de andar bastante equivocado con las cosas del espíritu y la vida eterna cuando sólo se piensa en lo del mundo y no, claro, en lo único que debería importarnos. Y eso es lo que hace aquel hombre rico que, seguramente, creía tener fe en Dios aunque, en verdad y según se ve en este texto del Evangelio de San Lucas, era más del mundo y de sus cosas.

 

El Hijo de Dios, a saber, Jesucristo, sabe más que bien qué es lo que debemos tener en cuenta en la vida y no es, precisamente, el bien material que puede ser robado sino, al contrario, el que lo es espiritual que no puede ser robado. Es decir, Jesucristo nos recomienda que tengamos en cuenta, para atesorar, los bienes que Dios quiere que atesoremos y no los del mundo porque los correo la polilla.

  

 

JESÚS,  gracias  por decir la verdad siempre.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

18 de octubre de 2020

La moneda de Dios

Mt 22, 15-21

“15 Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. 16  Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: ‘Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas  el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas.17 Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?’18 Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: ‘Hipócritas, ¿por qué me tentáis? 19 Mostradme la moneda del tributo.’ Ellos le presentaron un denario. 20 Y les dice: ‘¿De quién es esta imagen y la inscripción?’ 21 Dícenle: ‘Del César.’ Entonces les dice: ‘Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.’”

 

COMENTARIO

 

Lo que nos dice el Hijo de Dios al final de la conversación que mantiene con aquellos que querían cogerlo en un renuncio espiritual, tiene tanto de lección que, con franqueza lo decimos, no deberíamos olvidarla nunca que es, precisamente, lo que hicieron aquellos que le hicieron aquella tramposa pregunta.

 

Sin duda, aquellos que querían engañarlo le preguntan por aquello de la moneda querían ver si les decían que no debían pagar tributo al César o si no debían. Por un lado o por otro, iban a cogerlo en un renuncio, según ellos creían.

 

Jesucristo, sin embargo, sabe del pie del que cojean. Ellos deben, según dice el Hijo de Dios, dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios pero eso, según parece, no les convenía y no estaban dispuesto a seguirlo.

 

 

JESÚS,  gracias por poner las cosas en su sitio.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

17 de octubre de 2020

No negar nunca a Cristo

Lc 12, 8-12

 

“8 'Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios. 9 Pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios'. 10 'A todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. 11 Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, 12 porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel mismo momento lo que conviene decir'”.

 

 

COMENTARIO

 

Debemos confiar en Dios y en su santa Providencia. Eso es lo que podemos deducir de las palabras santas de Jesucristo en este texto del Evangelio de San Lucas. Y es que es la única manera que puede conducirse un hijo del Creador.

 

Sabe, por otra parte, Jesucristo, que habrá muchos discípulos suyos que, en momentos de tribulación, no van a alejarse de Quien los estaba amando tanto. Esos serán defendidos por el Hijo ante el Padre.

 

Pero, tristemente, también habrá que se aleje de Jesucristo por miedo o por conveniencia o por cualquier otra excusa. Y tales discípulos no pueden ser tenidos en cuenta ante Dios porque han defraudado la confianza que había puesto en ellos.

 

 

JESÚS, ayúdanos a nunca negarte ante los hombres.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

16 de octubre de 2020

Lo que debemos saber

Lc 12, 1-7

"En esto, habiéndose reunido miles y miles de personas, hasta pisarse unos a otros, se puso a decir primeramente a sus discípulos: 'Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Nada hay encubierto que no haya de ser descubierto ni oculto que no haya de saberse. Porque cuanto dijisteis en la oscuridad será oído a la luz, y lo que hablasteis al oído en las habitaciones privadas será proclamado desde los terrados.
'Os digo a vosotros, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os mostraré a quién debéis temer: temed a Aquel que, después de matar, tiene poder para arrojar a la gehenna; sí, os repito: temed a ése.
'¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos."



COMENTARIO


Lo que dice el Hijo de Dios tiene todo que ver con la confianza que debemos tener en el Todopoderoso porque no ha creado y no nos va a dejar de su mano. Por eso echa en cara a muchos que actúen como actúan y que no sean fieles a Quien los ha puesto en el mundo.

Hay, sin embargo, algo que deberíamos tener siempre en cuenta y es que, según nos dice Jesucristo, a veces nos equivocamos con los miedos. Es decir, como nos gusta vivir solemos tener miedo a quien pueda terminar con nuestra vida. Sin embargo, solemos olvidar que es el alma quien pervive después de nuestra muerte y es a ella a quien debemos cuidar, digamos, con más intención. Y es que, como suele ser habitual en las realidades espirituales, no siempre acertamos con ellas.


JESÚS, gracias por decir lo que nos conviene.


Eleuterio Fernández Guzmán

15 de octubre de 2020

Ir con Cristo

Mt 11, 25-30

"En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: 'Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. 'Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.'


COMENTARIO


Ciertamente, lo que nos dice el Hijo de Dios en este texto del Evangelio de San Mateo tiene una importancia más que crucial. Y es que sabe que su Padre del Cielo hace lo que cree conveniente para el ser humano y una de las cosas es, por ejemplo, hacer que quien conozca la Verdad sean los humildes y aquellos que no se las dan de sabios.

Por otra parte, para aquellos que creyesen otra cosa, sólo el Hijo conoce al Padre Dios y eso debería haberles hecho pensar que su importancia, la de los considerados sabios, no era tan alta como ellos creían.

Otra cosa muy importante: quiere Jesucristo que nos acerquemos a Él porque sabe que no es una carga para nosotros sino, al contrario, una salvación. Por eso quiere que descansemos en su corazón.


JESÚS, gracias por decir siempre la verdad.


Eleuterio Fernández Guzmán

14 de octubre de 2020

La verdad, a veces, duele

Lc 11, 42-46



"'Pero, ¡ay de vosotros, los fariseos, que pagáis el diezmo de la menta, de la ruda y de toda hortaliza, y dejáis a un lado la justicia y el amor a Dios! Esto es lo que había que practicar, aunque sin omitir aquello. ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!'

Uno de los legistas le respondió: '¡Maestro, diciendo estas cosas también nos injurias a nosotros!' Pero él dijo: '¡Ay también de vosotros, los legistas, que imponéis a los hombres cargas intolerables, y vosotros no las tocáis ni con uno de vuestros dedos!'





COMENTARIO

No podemos negar que lo que dice el Hijo de Dios es grave porque es grave la acusación que hace a los que se creen sabios en la fe y en el conocimiento de la Ley de Dios.

Aquellos que se creen perfectos son, en este momento, zaheridos por el Maestro porque sabe que ellos, que tan buenos creen que son, o lo son en verdad porque tergiversan la Voluntad del  Todopoderoso.

En realidad, lo que hace Jesucristo poner sobre la mesa las cartas de la Verdad para que todos sepan, sepamos; qué atenernos y no vayamos a confundir lo que nosotros creemos y o que Dios sabe.


JESÚS, gracias por decir la Verdad siempre.

Eleuterio Fernández Guzmán

13 de octubre de 2020

Lo que es, verdaderamente, importante

Lc 11, 37-41

 

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, un fariseo le rogó que fuera a comer con él; entrando, pues, se puso a la mesa. Pero el fariseo se quedó admirado viendo que había omitido las abluciones antes de comer. Pero el Señor le dijo: ‘¡Bien! Vosotros, los fariseos, purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis llenos de rapiña y maldad. ¡Insensatos! el que hizo el exterior, ¿no hizo también el interior? Dad más bien en limosna lo que tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros’”.

 

 

COMENTARIO

 

Aunque fuera por conocer a una persona famosa, había muchas otras que querían ver a Jesús. Seguramente por curiosidad. El caso es que aquel fariseo estaría muy contento viendo que Jesús se sentaba a su mesa. El resultado, sin embargo, no debió agradarle tanto.

 

Seguir los ritos era muy importante para el pueblo judío. Pero algunos llevaban la cosa a tal extremo que olvidaban lo más importante. Y Jesús no puede, ¡qué menos!, que hacerles notar lo que, verdaderamente, importa.

 

¿De qué vale tener un exterior impoluto si el interior está podrido? Esta pregunta se la echa en cara Jesús a quien le había invitado a comer. No se da cuenta, al parecer, que el interior, el corazón, de donde salen las obras, es lo que más limpio tiene que estar. Pero ellos, aquellos fariseos, no tenían nada claro lo que debían tener en cuenta.

 

 

 

JESÚS, ayúdanos a mantener un corazón limpio y lleno de la Palabra de Dios y de su Espíritu.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

12 de octubre de 2020

Entender a Cristo

  

Lc 11, 27-28

  

“Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: ‘¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!’ Pero él dijo: ‘Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.’

 

COMENTARIO

 

Hay quien pudiera pensar que Jesucristo se muestra desabrido con su Madre que, al fin y al cabo, es la Madre de Dios. Sin embargo, es muy importante entender lo que nos quiere decir el Maestro cuando, en apariencia, hace de menos a quien lo trajo al mundo.

 

En primer lugar, aquellos que le dicen lo que le dicen a Cristo no hacen nada malo. Aquella mujer, en concreto, agradece a María que llevar a Jesús en su seno y que lo criara. Y eso, en sí mismo, no es nada malo.

 

Jesús, sin embargo, ahonda en aquella situación. En realidad, hace mucho de más a su Madre y no de menos. Y eso es así porque su Madre es quien escucha la Palabra de Dios y la guarda en su corazón poniéndola en práctica. Y eso la pone por encima de su naturaleza de madre, digamos, natural, porque la eleva al mismo Cielo.

 

 

JESÚS,  ayúdanos a ser como María, Madre tuya y Madre nuestra por gracia de Dios.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

11 de octubre de 2020

Ser llamados por Dios

 

Mt 22, 1-14

 

1 Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: 2 ‘El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo.3 Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir.4 Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: ‘Mirad, mi banquete está preparado, se han  matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda."’ 5 Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; 6 y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. 7 Se airó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad.8    Entonces dice a sus siervos: ‘La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos. 9 Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda. 10 Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. 11 ‘Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, 12     le dice: ’Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’ Él se quedó callado. 13 Entonces el rey dijo a los sirvientes: ‘Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el  llanto y el rechinar de dientes.’14 Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.’”

 

 

COMENTARIO

 

No podemos negar que ese texto del Evangelio de San Mateo tiene mucho de enigmático y que requiere algún tipo de interpretación que clarifique aquello que estas palabras quieren decirnos.

 

Dios, en efecto, había invitado a su mesa a los miembros del pueblo elegido por su corazón para que comiesen en la misma y compartir su gozo y alegría. Pero, al parecer, había muchos que tenían cosas más importantes que hacer.

 

El Todopoderoso nos llama a cada uno de nosotros porque nos quiere a su lado. Sin embargo, en no pocas ocasiones miramos para otro lado y no le hacemos caso perdiéndose, así, la compañía de nuestro Creador.

 

 

JESÚS, gracias por decirnos la verdad.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

10 de octubre de 2020

Cumplir con la Palabra de Dios

 

Lc 11, 27-28

 

“27 Sucedió que, estando él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente, y dijo: ‘¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!’ 28 Pero él dijo: ‘Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan.’”

  

COMENTARIO

 

Es verdad que en el texto que hoy nos ofrece el Calendario Litúrgico falta la parte que nos dice que el Hijo de Dios estaba predicando cuando una mujer dijo lo que dijo y que sí recoge esta parte del Evangelio de San Lucas.

 

Ciertamente, que aquella mujer dijera eso no es de extrañar ni nos debería resultar raro. Y es que, como mujer que era, sabía muy bien lo que quería decir cuando dijo lo que dijo.

 

Sin embargo, Jesucristo, que en las cosas del alma es más que conocida su sabiduría, sabía muy bien que lo que era importante era, precisamente, escuchar la Palabra de Dios pero, luego, ponerle en práctica.

  

 

JESÚS,  gracias por decir la verdad para que se entienda.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

9 de octubre de 2020

Recoger con Cristo

Lc 11, 15-20.23-26

"Pero algunos de ellos dijeron: 'Por Beelzebul, príncipe de los demonios, expulsa los demonios.' Otros, para ponerle a prueba, le pedían un signo del cielo. Pero él, conociendo sus intenciones, les dijo: 'Todo reino dividido contra sí mismo queda asolado y una casa se desploma sobre la otra. Si, pues, también Satanás está dividido contra sí mismo, ¿cómo va a subsistir su reino?... porque decís que yo expulso los demonios por Beelzebul. Si yo expulso los demonios por Beelzebul, ¿por quién los expulsan vuestros hijos? Por eso, ellos serán vuestros jueces. Pero si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a vosotros el Reino de Dios. Cuando uno fuerte y bien armado custodia su palacio, sus bienes están en seguro; pero si llega uno más fuerte que él y le vence, le quita las armas en las que estaba confiado y reparte sus despojos. 'El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. 'Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda vagando por lugares áridos, en busca de reposo; y, al no encontrarlo, dice: `Me volveré a mi casa, de donde salí.' Y, al llegar, la encuentra barrida y en orden. Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el principio.'"


COMENTARIO


En este texto del Evangelio de San Lucas nos habla el Hijo de Dios de un reino dividido. Y es que se da cuenta Jesucristo que el que lo es de Dios está de tal manera dividido que no puede subsistir si así continua.

Aquellos que lo persiguen utilizan cualquier cosa para ponerlo mal ante los demás. Y el caso de expulsar demonios de quien está poseído por ellos es un paradigma de lo que siempre acaban haciendo: no puede hacer el bien, siempre, bajo cualquier excusa.

Jesucristo dice algo que es más que importante. Y es que quien no está con él es seguro que ya está perdido porque sólo con él se recoge y, así, sólo vale la pena estar a su lado.



JESÚS, gracias por decir las cosas como son. 


Eleuterio Fernández Guzmán

8 de octubre de 2020

Somos malos, lo dice Cristo

Lc 11, 5-13

"Les dijo también: 'Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: `Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle', y aquél, desde dentro, le responde: `No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos', os aseguro que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, se levantará para que deje de molestarle y le dará cuanto necesite. «Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, le abrirán. ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; o, si pide un huevo, le da un escorpión? Si, pues, vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!'"


COMENTARIO


Lo que el Hijo de Dios dice en este texto del Evangelio de San Lucas tiene mucho de advertencia y lo deberíamos tener muy en cuenta. Y es que nos pone sobre la pista de qué debemos hacer.

Nos dice Jesucristo que, como el amigo aquel que tanto insistía en que su amigo le diera algunos panes para agasajar a su visita, y lo hacía sin temor a ser importunado por él, lo mismo debemos hacer nosotros cuando pedimos a Dios algo.

Y hay algo muy importante aquí. Y es que Jesucristo demuestra que conoce muy bien a sus hermanos. Y es que dice que nosotros somos malos y lo hace con plena conciencia de que bueno sólo es Dios, bueno en toda la Bondad.



JESÚS, gracias por llamar a las cosas por su nombre.


Eleuterio Fernández Guzmán